martes, 28 de diciembre de 2010

La Diócesis de Zamora clausura el Año Santo Jacobeo


El próximo jueves 30 de diciembre la iglesia de San Ildefonso acogerá a las 19 horas la eucaristía de clausura diocesana del Año Santo Jacobeo, en la fiesta de la traslación de los restos del Apóstol. El responsable de las peregrinaciones en Zamora, Javier Fresno, hace un balance y señala que “el Camino nos concierne, nos enriquece, nos renueva, nos reta”.

Zamora, 28/12/10. El próximo jueves 30 de diciembre, la Diócesis de Zamora clausurará el Año Santo Jacobeo 2010, con la celebración de la eucaristía en la iglesia parroquial de San Ildefonso de la capital a las 19 horas. Convocada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular, se hace allí por ser la parroquia que tiene a su cuidado la atención pastoral de los peregrinos que pasan por la ciudad y pernoctan en el albergue municipal.

Y se hace el mismo día en que se clausura oficialmente el Año Santo en la sede de Compostela, cerrándose la Puerta Santa hasta el próximo Año Jubilar, que tendrá lugar en 2021. Precisamente el 30 de diciembre es cuando se celebraba la festividad del Apóstol Santiago según el antiguo santoral mozárabe. En la actualidad la Iglesia en su rito romano conmemora la “traslatio” de los restos del Apóstol Santiago desde Judea a España. Cuenta la tradición que dos de los discípulos de Santiago, Atanasio y Teodoro, recogieron su cuerpo y su cabeza, y los trasladaron en una nave desde Jerusalén hasta Galicia. Tras siete días de navegación llegarían a las costas gallegas de Iria Flavia, cerca de la actual villa de Padrón, desde donde, tras una serie de hechos legendarios, llevaron los restos de Santiago a donde más tarde se levantaría la Catedral compostelana.

Balance del Año Santo en Zamora

Se concluye así un año que comenzaba, en la Diócesis de Zamora, con el repicar de las campanas de las parroquias situadas en los diversos Caminos de Santiago que atraviesan esta Diócesis, anunciando la apertura del Jubileo Compostelano. El 31 de diciembre de 2009, el arzobispo de Compostela, el zamorano Julián Barrio, abría la Puerta Santa por la que, en estos 365 días, han pasado cientos de miles de peregrinos.

Según explica Javier Fresno, “la fuerza de la peregrinación jacobea ha crecido exponencialmente en los últimos decenios, pero tiene un incremento sustancial en los Años Santos. En todos los caminos, también en los que atraviesan Zamora”. Para el delegado de Religiosidad Popular, “todas las instituciones públicas implicadas, y multitud de iniciativas privadas, se han esforzado por atender este fenómeno. La Diócesis zamorana, hasta ahora bastante al margen, quiso implicarse desde el primer momento en el Año Santo”.

Por eso, el responsable de este tema en la Iglesia zamorana, se han llevado a cabo iniciativas sencillas, como la mensual de Peregrinos por un Día, la renovación de la expedición y sellado de credenciales, la liturgia de los templos jacobeos… “Proyectos modestos que pretendían divulgar el paso de la peregrinación a Santiago por nuestra Diócesis y hacer patente su dimensión espiritual, así como mejorar la atención espiritual a los peregrinos”.

También podemos destacar, en este año, la participación de miles de zamoranos en iniciativas jacobeas eclesiales, como la participación de un nutrido grupo diocesano en la Peregrinación y Encuentro de Jóvenes de carácter internacional que tuvo lugar en agosto, los viajes organizados por arciprestazgos rurales y parroquias de Benavente, Toro y Zamora, la peregrinación diocesana en torno a la Virgen de la Concha, la comitiva organizada por la Pastoral Universitaria o la asistencia a la visita de Benedicto XVI el pasado mes de noviembre.

Como también señala Javier Fresno, “lo importante de este año no es lo que hemos hecho, sino lo que hemos descubierto. Si el jubileo es una gracia, un don de Dios, el “descubrimiento” del Camino lo ha sido para nosotros, tanto en la renovada ilusión de los sacerdotes como en la respuesta de los zamoranos, de los medios de comunicación locales y nacionales, y de los peregrinos que participaban en alguna celebración. Más aún, como Iglesia local, hemos visto que el Camino nos concierne, nos enriquece, nos renueva, nos reta”.

Es más, en su balance final del Año Santo Jacobeo, Fresno afirma que “la acogida al peregrino no es simplemente un ejercicio de hostelería, sino el encuentro entre quien peregrina por el Camino y quien peregrina aquí. El mutuo reconocimiento como peregrinos, que enriquece a ambos: a quien pasa, ayudándole a entender el porqué de su caminar; y a quien está, ayudándole a sentirse la Iglesia de Dios peregrina en Zamora. Lo hemos logrado en parte. Seguiremos trabajándolo a partir del 1 de enero, y en lo sucesivo. Con la ayuda del Señor Santiago”.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Hablando de familias


JESÚS GÓMEZ

Domingo I después de Navidad – Ciclo A

“Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret” (Mt 2, 13-15.19.23)

Primera familia: la de un escritor anónimo. Enamorado perdido de una mujer, que era la delicia de sus ojos. Decía entusiasmado: ¡Esta! ¡Esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos! Los dos, una sola carne. Inseparables, pues, hasta la muerte. Entre su gente hubo riñas que a veces terminaron en muertes. Un tal Caín rompió con Dios y consiguientemente con un hermano y lo mató. Aunque entonces se practicaba la poligamia, jamás pensó en tomar una segunda mujer. Eso era de cainitas y él no era un Caín; machista, que decimos hoy. Como pueden suponer, me refiero al autor del relato del Paraíso, en el que dejó huellas de su vida familiar. Siglos más tarde otra familia de su misma sangre y de muchísimo mayor relieve: la segunda familia. Del padre sabemos muy poco: obrero, enamorado, gran patriota y religioso, pues en el mundo judío patria y religión iban unidos. La madre, dedicada a sus labores, patriota y religiosa como su esposo y más aún. Un solo hijo, obediente y trabajador, vivió en la casa paterna hasta los 30 años; patriota y religioso muchísimo más que sus padres. Les causó serios problemas, que sirvieron para demostrar la íntima compenetración entre los tres tanto en las alegrías como en las penas. Me estoy refiriendo a la Sagrada Familia.

Tercera familia, mi propia familia. Como es mi familia, voy a hablar poco y bien. De Pajares de la Lampreana. Mi padre poseía una labranza; mi madre, dedicada a sus labores. Patriotas, religiosos y mandaban. Se quisieron hasta la muerte. Diez hermanos que reñíamos, jugábamos, nos pegábamos, estudiábamos, rezábamos todos los días y obedecíamos. Quitadla de en medio y cada cual ponga la suya. Estoy seguro que la inmensa mayoría de cuantos pasan de los 65 apenas difieren en lo tocante a intimidad, gozo y cohesión familiar.

¿Se puede decir lo mismo de las familias de la última generación? Junto a familias constantes en mantener la intimidad, gozo y cohesión, otras siguen caminos diversos. Me voy referir a tres. 1.º) Matrimonios que han renunciado a la procreación; están mucho más libres para vivir a su arbitrio; pero -hablo en términos generales- ¿alcanzan la unidad profunda -por tanto, el amor profundo- que da el ser «una sola carne» en la carne de sus hijos? 2.º) Matrimonios que optan por hijo único. Hijos que no tienen hermanos son más consentidos, pero ¿los gustos satisfechos y vividos en soledad les producen más gozo que el jugar, pegarse y volver a jugar con sus hermanos? 3.º) La amargura, la frustración de los hijos erráticos, que van de casa de la madre a la del padre, es la peor herencia que un padre y una madre pueden dejarles. La pregunta es: Hijos, ¿queréis que vuestros padres se divorcien?

La Opinión-El Correo de Zamora, 26/12/10.

¿Una fe que se duerme?


LUIS SANTAMARÍA DEL RÍO

Todos los años, Benedicto XVI se reúne con representantes de la curia romana en el mes de diciembre y pronuncia un discurso en el que analiza la actualidad, tal como se hace en otras muchas instituciones. Y se trata no de un repaso somero, sino de una profunda revisión propia de este Papa-teólogo. En el de hace unos días, tras comparar la situación de nuestro mundo con el Imperio romano decadente en el que floreció la oración de la Iglesia, que en Adviento pone su esperanza en Dios y le pide que actúe, afirmó que «también en nosotros la fe a menudo se duerme». Y después aborda varios temas importantes para los católicos de hoy: el drama de la pederastia en la comunidad eclesial; el reciente Sínodo de los obispos, que se dedicó a la situación de Oriente Medio; y su viaje apostólico al Reino Unido, con la beatificación de una figura tan destacada como John Henry Newman. Imposible resumir este discurso aquí, así que recomiendo su lectura.


Pero quiero volver a lo del principio: la fe dormida. Precisamente el día de Nochebuena, un político local me comentaba que, después de una sólida formación cristiana que valoraba con cariño, le quedaban las tres virtudes teologales. Eso sí -añadía-, la qué mas floja está es la fe. Me quedé gratamente sorprendido, pues estoy convencido de que si en la vida de una persona «funcionan» la esperanza y la caridad, es que el cimiento de la fe está ahí. Aunque no se vea. Sin la fe, las otras dos se vienen abajo, con la que está cayendo... Y ahora, al leer el discurso del obispo de Roma, encuentro la respuesta más apropiada a lo que me decía mi interlocutor: «la fe no es algo del pasado, sino un encuentro con Dios que vive y actúa ahora. Él nos desafía y se opone a nuestra pereza, pero precisamente así nos abre el camino hacia la felicidad verdadera». ¡Eso es!: Dios sigue actuando. Los cristianos creemos que el acontecimiento de la salvación sigue sucediendo cada día. Como dice también Benedicto XVI, «si abrimos nuestros ojos, precisamente en la retrospectiva del año que llega a su fin, puede hacerse visible que el poder y la bondad de Dios están presentes de muchas maneras también hoy. Así todos tenemos motivos para darle gracias».


Así que en estos días de celebraciones y de familia, y de tantos buenos deseos, éste es el mío para el año próximo: que se despierte nuestra fe, esa fe dormida en tantas ocasiones. Que en nuestro mundo, angustiado por tantas maldades y sufrimientos, brille humilde la luz de una fe coherente vivida por creyentes normales y corrientes. Que nos volvamos a creer que el nacimiento de un niño siempre es signo de esperanza y motivo para creer. Feliz Navidad, y que el año nuevo nos traiga eso tan antiguo y tan nuevo: la fe.

martes, 21 de diciembre de 2010

Un trabajo sobre el obispo Eduardo Poveda reconoce su labor en defensa de la vida


La investigación, realizada por un profesor de la Universidad Católica de Valencia, ha sido premiada por la Asociación Alteris de Alzira.

Zamora, 21/12/10. Un trabajo que recupera la labor en defensa de la vida del prelado valenciano Eduardo Poveda Rodríguez (1920-1993), que fue obispo de Zamora entre 1976 y 1991, ha obtenido el segundo premio que otorga la asociación sociocultural Alteris de Alzira, que reconoce las investigaciones sobre personajes ilustres de la comarca de La Ribera que “recuerda a aquellos personajes con valor histórico y aún ignorados” de la memoria colectiva.

El trabajo ha sido elaborado por Francisco Javier Aznar Sala, profesor de Doctrina Católica en el campus de La Ribera de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV), que se ha ocupado del obispo Poveda.

Según informa la UCV, Aznar Sala, natural de la misma población que Mons. Poveda, ha destacado su responsabilidad en la Conferencia Episcopal Española al frente del Comité Ético para la Defensa de la Vida. “Se trataba de un terreno difícil que hasta entonces inexplorado en España porque no había tenido lugar los ataques públicos a la vida hasta entonces, que empezaban a asomar”.

De esta forma, Aznar en su trabajo titulado Don Eduardo Poveda. Historia de una vida entregada, dedica un capítulo al desempeño de su labor en la Conferencia Episcopal a favor de la vida, que a continuación reproducimos:

“Don Eduardo fue un firme defensor de la vida humana en su labor de sucesor de los apóstoles. Defendió la vida desde su comienzo más tierno al fin último de la misma. Amaba la vida y quería trabajar por ella. Quiso ser un firme heraldo, sin complejos, dedicándose con entereza a defenderla. Pronto se le ofreció un trabajo sencillo a priori, pero de una enorme responsabilidad y necesidad social: conocer las Asociaciones Civiles a favor de la vida y ser capaz de armonizarlas. La Conferencia Episcopal Española le había encargado la responsabilidad del Comité Ético para la Defensa de la Vida. Éste era un terreno difícil, prácticamente inexplorado en España, pues no había habido ataques públicos a la vida hasta entonces y ahora asomaban los primeros. Defender la vida [cuando la práctica oculta del aborto podía existir, pero no fue legalizado hasta 1985], era visto, por los partidarios del aborto, como una rémora del franquismo, mientras que aquél era considerado por los mismos una liberación de la mujer y de la opresión machista. Podemos comprender cómo en esta época, tan cercana a la época de Franco y en plena transición democrática española, la cuestión del aborto estaba teñida de claros tintes políticos que alejaban el debate de su vertiente antropológica y teológica, que era el terreno donde debía transcurrir el debate, quedando en el terreno estrictamente político. D. Eduardo advirtió en distintas ocasiones de este peligro: «Y espero que nadie diga que con esta Carta Pastoral estoy haciendo política o favoreciendo a uno o a otro partido político. Defiendo lo que es doctrina de Fe de la Iglesia, en la que siempre hemos creído y que, por lo demás, es bien conocida por todos […] No es la Iglesia, pues, la que en estos momentos se mete en política, sino que es más bien la política la que se ha metido en un terreno que para la Iglesia ha sido sagrado e inviolable” (Eduardo Poveda, Doctrina episcopal sobre el aborto. Zamora, 28 de enero, festividad de Sto. Tomás de Aquino de 1983).

El ambiente político no era nada favorable, y el mundo eclesial se mostraba dividido y un tanto frío al respecto. Optar por la vida, según la sesgada visión de algunos, no era progresista y -para muchos- constituía además un serio riesgo de derechizarse, clima que estaba de moda y que D. Eduardo intentó disociar en todo momento, pues este no era un tema estrictamente político y sí de drama social. Se trataba de conocer a las personas, dialogar con ellas, crear relaciones nuevas e infundir confianza en la Iglesia.

Apostó decididamente por la vida, identificándose con el Magisterio de Juan Pablo II. Después de haber roturado el terreno difícil y haber establecido puentes de comunicación entre los distintos grupos, nace un grupo de amigos que darán lugar a la formación del Comité Episcopal para la Defensa de la Vida: Doctores en Teología, Biología, Medicina, Derecho, Farmacia, etc.; ellos fueron sus consejeros y amigos. Nombra Secretario General del Comité a José Luís Irízar Artiach, fiel colaborador y amigo en el largo periodo que trabajaron juntos en dicho organismo. Los que conocieron a D. Eduardo cuentan que sufrió muchísimo el día que se despenalizó el aborto en España, año 1985, y escribió un documento que le produjo un gran dolor por las dificultades que encontró en su publicación, con un decidido: No al aborto. En dicho documento, firmado el día de Santo Tomás de Aquino, o sea, el 28 de enero de 1983, decía:

“Para los cristianos el aborto provocado atenta al sagrado derecho a la vida que tiene todo ser humano. Para nuestra Fe la vida es un don de Dios que el hombre debe siempre respetar y cuidar sin poder disponer de ella. El homicidio en la Biblia aparece como un pecado de los que claman al cielo. Cristo se identificó con las vidas de todos los hombres y manifestó su predilección por los más marginados, los más débiles y los más indefensos. Con ello se ha revelado inequívocamente el valor intrínseco de la vida de todo hombre independientemente de sus cualidades y de su utilidad social. El derecho a la vida es inherente a la vida misma, es un valor en sí, intangible y que debe ser respetado y salvaguardado. Y todo esto queda en entredicho si se legítima el aborto”.

En las ocasiones en las que creyó conveniente asumió a título personal las decisiones oportunas que requería su responsabilidad, eso sí previamente consultadas en horas de silencioso Sagrario. En otras ocasiones, las decisiones fueron tomadas en diálogo fraterno, y sólo quienes tomaron parte de su consejo pastoral saben de quién partió la iniciativa, porque el obispo las tomó con el mismo entusiasmo, siempre teniendo como fin el bien de las almas. Eso es gobernar eclesialmente.

Aznar también se ha referido a la gran capacidad intelectual de Poveda, que tras ordenarse sacerdote en 1949 estudió en Filosofía en la Universidad de Lovaina (Bélgica). Se licenció en una tesis cuyo título fue La filosofía de Ortega y Gasset desde la “razón vital” hasta la “razón histórica”. A su regreso ejerció como profesor de Filosofía en el Seminario Metropolitano de Valencia y en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de la misma ciudad.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Fallece Alejandro Tejedor, capellán castrense jubilado

Hoy ha fallecido a los 81 años el sacerdote castrense Alejandro Tejedor Bernardino, natural de Villafáfila y colaborador desde su jubilación en la Parroquia de San Torcuato de Zamora.

Zamora, 20/12/10. En la mañana de hoy ha fallecido, a los 81 años de edad y 58 de ministerio, Alejandro Tejedor Bernardino, sacerdote castrense incardinado en la Diócesis de Astorga que residía desde hace varios años en Zamora y que colaboraba hasta el momento de su muerte en la Parroquia de San Torcuato de Zamora. Nacido en Villafáfila en 1929, fue ordenado sacerdote en 1952.

Su cuerpo está siendo velado en el Tanatorio de su localidad natal, Villafáfila. Allí se celebrará mañana, martes 21, la misa de funeral seguida de su entierro, a las 12,30 horas.

Además, la Parroquia de San Torcuato de la capital, donde estuvo colaborando desde su jubilación, celebrará la eucaristía en su memoria el próximo miércoles 22 a las 12,30 horas, precisamente a la hora en la que celebraba a diario Alejandro Tejedor.

Descansa en paz, D. Alejandro, descansa en Dios.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Antes de Navidad


FRANCISCO GARCÍA MARTÍNEZ

Domingo IV de Adviento – Ciclo A

“Decidió repudiarla en secreto” (Mt 1, 18-24)

Justo antes de celebrar la fiesta de la Natividad del Señor, el evangelio de este último domingo de Adviento nos invita a sentir claramente que lo que está en juego es la llegada de alguien que debe ser acogido. Todo lo demás está al servicio de esta acogida.

Al final del evangelio el que llega será proclamado como el salvador de los hombres, como Dios-con-nosotros, pero antes de llegar a esas afirmaciones se ha de atravesar un pequeño desierto. Un desierto que, como siempre, cuando es cruzado de la mano de Dios nos hace encontrarnos con su amor.

Pues bien, José es pillado a contrapié. Acoger a Jesús significa afrontar una situación no sólo no esperada, sino cargar con una situación difícil, y él no acepta. Su primera reacción es parecida a la de los que no tenían sitio en la posada porque no querían estrecharse. ¿No decimos que donde comen tres comen cuatro?, pero no si los tres quieren seguir como estaban. Y esto le pasa a José con María y Jesús.

La llegada de Jesús, esto aparecerá claro a lo largo de su ministerio, abre un mundo nuevo que no es fácil de acoger. Obliga al hombre a decidir si quiere vivir solo de sus criterios, no solo los malos, sino los del sentido común de la propia vida, o si se entrega del todo a vivir de los criterios de Dios, del mundo que abre en Jesús.

Vivimos tiempos en que se está produciendo un lento y silencioso abandono de la Iglesia, la asistencia a misa empieza a dejar huecos significativos en nuestras celebraciones. Me pregunto si el problema fundamental no será el mismo que tuvo que afrontar José. ¿Hay algo más que pecado en María? ¿Su seno lleva, en ese niño de venir extraño, al salvador del mundo? No es una situación de los que ya no están, es la tentación que hoy sentimos los que estamos. ¿Hay más que pecado y miseria en la Iglesia? porque lo primero todos lo conocemos, ¿entre sus envolturas se puede uno encontrar con el Salvador?

Creo que más que la vergüenza por el pecado de la Iglesia en estos momentos pesa el miedo ante el evangelio, ante su llamada. Y en medio de este miedo, Jesús callado en el vientre de María, de la Iglesia, nos vuelve a invitar a ponerlo todo en sus manos. José finalmente lo hizo y vaya si su paternidad incompleta fue fecunda. La Navidad nos invita a confiar en que lo que parece pérdida cuando se acoge a Jesús se transformará en riqueza y alegría para nosotros y para el mundo. Nosotros decidimos si abandonar a María o sostenerla, si abandonar la Iglesia o acoger en ella al Salvador.

La Opinión-El Correo de Zamora, 19/12/10.

Todos para uno y una para todos


JOSÉ ALBERTO SUTIL LORENZO

El pasado mes de noviembre, el papa Benedicto XVI nos regalaba un precioso documento titulado Verbum Domini, «sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia». Y la semana pasada ha sido presentada la «Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española». Era un sueño añorado que por fin se ha hecho realidad. Tras largos años de trabajo conjunto de los mejores especialistas, disponemos por fin de una traducción «oficial» en castellano, que será la que a partir de ahora degustemos. Pero habrá que explicar bien qué significa esto de «oficial»… ¿Quiere decir que ya no se puede utilizar ninguna otra traducción en castellano? ¿Quiere decir que los que usen otra Biblia van a estar, por así decirlo, al margen de la ley? ¡Nada de eso! Gracias a Dios, contamos con muy buenas traducciones de la Biblia al español y cada una de ellas tiene diferentes acentos (más literal, más pastoral, más poética, con mejor aparato crítico, etc.). Porque no todos los cristianos somos iguales, como tampoco es lo mismo la predicación de la homilía en la eucaristía que una clase de teología, o una catequesis, o una celebración de la Palabra, o una oración, o un estudio exegético. Que esta Biblia sea la «versión oficial» significa que se convierte en la referencia a partir de ahora. Es un signo más de comunión entre los católicos de lengua hispana, y crecer en la comunión siempre es una gracia porque es reflejar un poco más lo que pasa en el seno de Dios, que es Trinidad y comunión de personas. Dicen nuestros obispos, al presentar esta nueva Biblia, que «será la traducción que se escuche en la Liturgia, la que se utilice en los documentos de la Conferencia Episcopal Española, y se citará en los catecismos y en otros materiales de formación. En definitiva, se acudirá normalmente a esta versión en todos los actos eclesiales de piedad, enseñanza y evangelización». Bien encuadernada y presentada, con las notas explicativas necesarias y los paralelos imprescindibles, esta nueva Biblia es una gozada. Cada vez que la abras, resonará en ti tu propia experiencia de Dios y, a fuerza de repetir, irá calando cada vez más hondo, pasará de tu cabeza a tu corazón y de tu corazón a tus manos, de modo que tu pensar, tu sentir y tu obrar vayan a una con la Palabra de Dios. Vas a poder leer y meditar en tu casa las mismas palabras que escuchaste el domingo pasado en la eucaristía, o aquella otra lectura de la catequesis que te llegó al alma, o recordar lo que escuchaste el día de tu boda o el evangelio que te dio paz y esperanza en aquel funeral… Por eso, con el permiso de los mosqueteros, «todos para uno», es decir, todos para el Señor, y «una» (Biblia, esta Biblia) «para todos». Por cierto, llegan las navidades y nunca acabamos de encontrar el libro que sea el regalo perfecto. ¿Por qué no regalar una biblioteca entera? ¿Por qué no regalar esta nueva traducción de la Biblia? Se sorprenderán, queridos lectores, de los efectos secundarios…

La Opinión-El Correo de Zamora, 19/12/10.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Las Carmelitas Misioneras Teresianas celebran en Zamora el bicentenario de su fundador


La congregación de las Carmelitas Misioneras Teresianas, presentes en Zamora desde 1984, comienzan esta semana el año en el que celebrarán el bicentenario del nacimiento de su fundador, el padre Palau, y el 150 aniversario de su fundación. Con este motivo han convocado para los próximos 18 y 19 de diciembre una conferencia con un concierto y una eucaristía, respectivamente.

Zamora, 16/12/10. La congregación religiosa de las Carmelitas Misioneras Teresianas comienza esta semana los actos conmemorativos del bicentenario del nacimiento de su fundador, el beato Francisco Palau i Quer, y del 150 aniversario de su fundación. Este instituto religioso está presente en Zamora desde 1984. Actualmente regentan la Casa Sacerdotal “San José” de la capital, y anteriormente trabajaron en el Centro Médico.

El primer acto conmemorativo consistirá en la conferencia que pronunciará la carmelita misionera teresiana Josefa Pastor, experta en la figura del padre fundador, titulada “Francisco Palau: Profeta y místico de la Iglesia. ¿Qué Iglesia?”. Será en el Salón de Actos del Seminario San Atilano-Casa de la Iglesia, a las 20 horas del próximo sábado 18 de diciembre. A continuación tendrá lugar un concierto de música sacra a cargo del Coro “San Alfonso de Zamora”.

El domingo 19 de diciembre el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, presidirá la eucaristía de apertura del año jubilar de esta congregación, en la iglesia de San Andrés a las 12 horas. Participará en la celebración el coro parroquial de Santa María de la Horta.

Según explica la hermana Casilda Navarro, superiora de la congregación en Zamora, las Carmelitas Misioneras Teresianas han sido pioneras en distintos proyectos que aún continúan adelante. Además de ser las primeras en coger las riendas de la Casa Sacerdotal “San José”, se ocuparon también de atender a los enfermos del Centro Médico de Zamora –donde sor Casilda ejerció de jefa de enfermeras– y allí permanecieron las Carmelitas durante varios años.

La congregación

La congregación de las Carmelitas Misioneras Teresianas cumple ahora 150 años. Fueron fundadas por el padre Francisco Palau, carmelita descalzo, en 1902 en Ciudadela (Menorca) y se han extendido por todo el mundo. En la actualidad, esta congregación vive un gran auge en países como Filipinas, aunque tienen también representación en Francia, Italia, Portugal, Polonia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Zaire, Mali, Senegal… En total, 25 países de Europa, América, África y Asia.

El estilo de vida de las hermanas se centra en ver a María como modelo de existencia consagrada, determinarse a tomar el camino de la oración para “tratar de amistad con Dios”, abrazar el mensaje eclesial del padre Palau de “vivir por la Iglesia y para la Iglesia”, además de fomentar la evangelización y promoción de la vida espiritual. Las Carmelitas Misioneras Teresianas han realizado en sus 150 años de existencia importantes proyectos relacionados con la educación cristiana de niños y jóvenes, la asistencia a enfermos y necesitados, las misiones y también la promoción de la vida espiritual.

El fundador

Francisco Palau i Quer nació el 29 de diciembre de 1811 en Aytona (Lérida). Estudió filosofía y teología en el Seminario de Lérida. Profesó como Carmelita Descalzo el 15 de noviembre de 1833. Por los azares políticos producidos en España, fue exiliado a Francia desde 1840 a 1851. En los alrededores del santuario de Nuestra Señora de Livrón llevó una intensa vida solitaria en 1843.

Regresó a España en 1851 y se incardinó entonces en la Diócesis de Barcelona, donde fundó la "Escuela de la Virtud" en noviembre del mismo año. Suprimida la Escuela, fue confinado a Ibiza en 1854, dónde vivió profundamente el misterio de la Iglesia. En las islas Baleares fundó las congregaciones de los Hermanos y de las Hermanas Carmelitas. En 1872 redactó y publicó las Reglas y Constituciones de la Orden Terciaria de Carmelitas Descalzos. Murió en Tarragona el 20 de marzo de 1872 y fue beatificado por el papa Juan Pablo II en 1988.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La última etapa de Peregrinos por un Día, de Benavente a Villabrázaro


En la mañana del próximo sábado 18 de diciembre se realizará la última etapa de “Peregrinos por un Día” de este año, entre las localidades de Benavente y Villabrázaro, en la Vía de la Plata. Se trata de una convocatoria diocesana que ha cosechado un notable éxito entre los zamoranos en este Año Santo Jacobeo 2010 que termina.

Zamora, 15/12/10. El próximo sábado 18 de diciembre tendrá lugar la última de las convocatorias de “Peregrinos por un Día” de este Año Santo Jacobeo 2010. Se trata de una iniciativa de la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular que ha reunido cada mes a un grupo aproximado de 200 personas para hacer diversos tramos de los Caminos de Santiago por Zamora. En esta ocasión, se hará precisamente el tramo de la Vía de la Plata que sale de la Diócesis de Zamora: desde Benavente hasta Villabrázaro.

El grupo de peregrinos de Zamora saldrá a las 9 horas de la Plaza de la Marina de la capital (para ello es necesario inscribirse en la portería del Seminario), para llegar hacia las 10 horas a Benavente. Allí, en la céntrica iglesia de Santa María del Azogue, habrá una breve meditación, para salir andando hacia Villabrázaro, adonde se espera llegar hacia las 12 horas. En la iglesia parroquial de Villabrázaro se celebrará la eucaristía, y tras un breve tiempo de convivencia, la vuelta hacia los lugares de origen.

El itinerario desde Benavente se realiza siguiendo el trazado de la carretera de Alcubilla, que llega hasta Manganeses de la Polvorosa. Un desvío, perfectamente señalizado, evita el rodeo de la carretera y lleva directamente hasta Villabrázaro, siguiendo muy fielmente el antiguo trazado de la Vía romana, del que desgraciadamente no quedan restos. En ese trayecto se encuentra una plataforma elevada llamada “El Peñón”, donde los arqueólogos sitúan la mansio Brigeco, citada en los relatos romanos de las guerras cántabro-astures. Villabrázaro cuenta con un albergue municipal, de 25 plazas de capacidad.

Con esta etapa se acaba el Año Santo Jacobeo, que será clausurado el próximo 30 de diciembre, festividad de la Traslación del Apóstol Santiago, con una misa en la iglesia de San Ildefonso de Zamora. Pero las actividades de Peregrinos por un Día continuarán el año próximo, es probable que con diferente periodicidad y destinos, animando a recorrer con espíritu cristiano los Caminos de Santiago, según se informa desde la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La Diócesis de Zamora busca 100 jóvenes voluntarios para la JMJ


La Diócesis de Zamora pretende conseguir 100 voluntarios, en su mayoría jóvenes, para organizar la acogida y las actividades de los 1.500 jóvenes que llegarán a Zamora en agosto de 2011 en los días previos a la JMJ de Madrid 2011. Para ello se ha elaborado un vídeo que se está difundiendo en YouTube, y se ha programado la Noche del Voluntariado para el próximo 28 de diciembre.

Zamora, 13/12/10. La Diócesis de Zamora emprende en este mes de diciembre un paso más en el itinerario de preparación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011, que pretende reunir en la capital española a 2 millones de jóvenes el próximo mes de agosto en torno al papa Benedicto XVI, y que en los días previos reunirá en Zamora, en los llamados Días en la Diócesis (del 11 al 15 de agosto) a 1.500 jóvenes procedentes de diversos países del mundo.

Para ello, ya se han distribuido en las parroquias las fichas con las que pueden inscribirse como voluntarios los zamoranos, jóvenes o mayores, que quieran participar en los Días en la Diócesis para que la convivencia juvenil sea un éxito en los lugares en los que se van a concentrar los peregrinos extranjeros: Zamora, Benavente, Toro y algunos otros núcleos rurales.

Desde la Comisión de Voluntariado que está organizando este aspecto de la JMJ en Zamora se pretende conseguir que al menos 100 personas, en su mayoría jóvenes, puedan hacerse cargo de aspectos como la acogida de los jóvenes extranjeros (que quiere hacerse sobre todo en familias zamoranas), el transporte y el acompañamiento, la información a los participantes, la realización de las actividades lúdicas, culturales y oracionales de esos días, y otras tareas de logística, limpieza, etc.

Vídeo promocional y Noche del Voluntariado

Además de la difusión en las parroquias y en el mundo de la enseñanza, también se ha elaborado un vídeo que se ha colgado en YouTube, titulado “Échame una mano, prim@” (http://www.youtube.com/watch?v=PE856cxp7Tk), y que será difundido estos días a través de Internet y las redes sociales.

Por otro lado, el próximo 28 de diciembre se celebrará la Noche del Voluntariado. La Casa de la Iglesia (Seminario San Atilano) acogerá a partir de las 21,30 horas un encuentro nocturno para los jóvenes que se hayan inscrito como voluntarios para la JMJ o que estén interesados en ello, para comenzar con la oración y una cena, y continuar con actividades lúdicas y formativas en torno a la JMJ y su repercusión en Zamora.

Como explica uno de los responsables de la Comisión del Voluntariado de la JMJ en Zamora, Gabriel Abarca, los Días en la Diócesis y el voluntariado en torno a ellos serán “una oportunidad única para relacionarse con jóvenes de otras nacionalidades, que quizá tengan nuestras mismas inquietudes, pero basadas todas en un mismo prisma, nuestro Señor Jesucristo”. Se dirige directamente a los jóvenes para decirles: “tú puedes formar parte de este gran evento; sólo hace falta que quieras ser voluntario, piénsalo detenidamente y date cuenta de que tú puedes ser ese granito de arena que, junto con otras personas, lleguéis a ser la base que cimente este único y gran evento, a celebrar en Zamora y cuya culminación será el encuentro de millones de jóvenes con Su Santidad el Papa Benedicto XVI en Madrid”.

Todos los interesados en participar como voluntarios, a partir de 18 años, pueden dejar sus datos de contacto en la portería del Seminario San Atilano, para poder ser convocados a la Noche del Voluntariado del 28 de diciembre y comenzar así su formación para el gran evento que va a suponer la JMJ para Zamora. También pueden escribir a: jmjzamora2011@gmail.com.

Esperanza frente a decepción


AGUSTÍN MONTALVO

Domingo III de Adviento – Ciclo A

“¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (Mt 11, 2-11)

No es extraño un sentimiento de frustración dentro de la generación que vivió con esperanza ilusionada algunos acontecimientos de los años 60 y 70 del pasado siglo: el final de la guerra fría, que propiciaba la esperanza de una convivencia pacífica en el mundo; el establecimiento de la democracia en nuestro país, que auguraba un futuro de libertad, de bienestar y de justicia; el concilio Vaticano II, como un soplo de aire fresco del Espíritu, que pretendía renovar interiormente a la Iglesia y ofrecer una imagen también renovada de ella misma, como servidora del mundo y cercana a las realidades de los hombres. Con el paso del tiempo hemos comprobado que las realizaciones no han respondido exactamente a las expectativas. Las tensiones han aparecido por otros lugares y las guerras o sus amenazas siguen presentes. La democracia tampoco ha impedido actitudes autoritarias, situaciones de corrupción o desigualdades hirientes. Y experimentamos que la realidad eclesial no está como para tirar cohetes. Para muchos tristemente el concilio ha significado un bello sueño, una anécdota irrelevante o incluso la causa de la actual situación. ¿Es posible esperar todavía?, se pregunta mucha gente.

Algo análogo le ocurrió a Juan el Bautista. Había aceptado la misión de preparar el camino al Mesías y lo había hecho con entrega y radicalidad. Lo había descrito como fuego devorador, con el bieldo en la mano para aventar y separar el grano de la paja, para distinguir a los buenos de los malos, en definitiva, para poner en orden las cosas con evidencia. Pero las noticias que le llegan a la prisión sobre la actividad de Jesús muestran otro signo y él empieza a dudar: ¿será este el esperado?

«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los inválidos andan (…) y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia» es la respuesta de Jesús. Frente a las actitudes contundentes y taxativas del Bautista las acciones del Mesías se manifiestan en términos de misericordia, de perdón, de confianza, de acogida.

«Dichoso el que no se sienta defraudado por mí», añade. Ciertamente en una cultura de la eficacia y del éxito inmediato los pequeños gestos de Jesús pueden parecer insignificantes y hasta inútiles. Alguien ha dicho que la espiritualidad necesaria en este momento no es la del éxito, sino la de la fidelidad, ni la del miedo, sino la de la confianza. La esperanza del Adviento en la vida nueva que el Hijo nos ofrece se manifiesta en la fidelidad en estos gestos suyos, que van cambiando la propia vida y la de nuestro entorno, y que son, al mismo tiempo, denuncia ante un mundo injusto e insolidario. Se descubre igualmente en la presencia de realidades positivas, acaso pequeñas, que la fuerza de lo negativo impide ver. ¿Qué son, si no, los servicios de tantas instituciones eclesiales en este tiempo de crisis, o la vida entregada y comprometida de muchas personas, de diferente condición o creencia, al servicio de los otros?

Sí, es posible y necesaria la esperanza.

La Opinión-El Correo de Zamora, 12/12/10.

Estado de alarma


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

Estamos a mitad de camino antes de la Navidad aunque los árboles nevados, las luces de colores y los escaparates de las calles se empeñan en adelantarnos cada vez más su preparación consumiendo desaforadamente. De todos modos no creo que ese sea el principal problema en la manera de vivir estas semanas entrañables, sino el hacernos creer -aunque solo sea por unos días- que el mundo es casi perfecto, que los problemas o el sufrimiento no son propios de este tiempo, que hay que aparcarlos hasta después de Reyes. Pero no nos engañemos. La actual situación familiar, económica y social nos hace caer en la cuenta -con más fuerza que en años pasados- de que el mundo está muy lejos de ser casi perfecto por mucho «espíritu navideño» de papás noeles que peregrinan por las calles tocando campanillas y regalando caramelos.

No pretendo, ni mucho menos, aguar la fiesta a nadie sino denunciar el efecto anestesiante de nuestra cultura que, en medio de sus riquezas y posibilidades, lleva tiempo inoculando el virus de un pretendido paraíso sin Dios. Basten los informativos para hacernos saltar las alarmas al reconocer que, de seguir por estos derroteros, no va a ser precisamente a un paraíso hacia donde nos dirigimos, sino al infierno social de la falta de valores y del vacío más absoluto. Dicen que no hay mal que por bien no venga y quizá sea por eso que cada vez somos muchos más los que estamos convencidos de que la actual crisis familiar y económica hunde sus raíces en una honda crisis de valores. Pero somos tan duros de mollera que no aprendemos hasta que no nos llega el agua al cuello. Solo cuando eso sucede, entonces sí, nos declaramos en «estado de alarma» y nos preguntamos hasta dónde somos capaces de llegar sin pararnos antes a pensar un poco.

Mal está el esfuerzo creciente por desterrar toda referencia al Dios que por nosotros se ha hecho hombre, pero lo que resulta intolerable es hacernos creer que «vivir el espíritu navideño» de estos próximos días o ser auténticamente felices el resto del año significa vivir sin conflictos ni dolores. Esa filosofía barata y mercantilista nos hace insolidarios con las necesidades de los demás e incapaces de afrontar nuestros propios problemas en casa, en el trabajo o con los amigos. Ese misticismo de color rosa no soluciona la realidad de vivir integrando conflictos. Más aún, y aunque siempre habrá quienes no se lo crean, el único que nos soluciona la vida totalmente es el Niño pobre de Belén, el primero en vivir una Navidad de conflictos. Ni la peor de las crisis puede con aquel o aquella que se abre al milagro de la misteriosa presencia de su amor.

La Opinión-El Correo de Zamora, 12/12/10.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El Papa aprueba la beatificación de un franciscano de La Hiniesta, mártir de 1936


El papa Benedicto XVI ha aprobado los decretos de reconocimiento de martirio de cuatro franciscanos asesinados en Murcia en 1936, el primero de los cuales es el siervo de Dios Antonio Faúndez López, nacido en La Hiniesta en 1907.

Zamora, 11/12/10. El papa Benedicto XVI aprobó ayer los decretos de reconocimiento de milagro, martirio y virtudes heroicas, de un beato y 15 siervos de Dios, tras la audiencia concedida al prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato. Entre ellos hay ocho españoles, de los cuales cuatro franciscanos martirizados en Murcia y dos sacerdotes diocesanos en Barbastro-Monzón, y dos religiosas. Entre los franciscanos de Murcia se encuentra el siervo de Dios Antonio Faúndez López (de nombre religioso, ya que su nombre de pila era Miguel), nacido en La Hiniesta en 1907, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores.

En el grupo del religioso zamorano se encuentran también los siervos de Dios Buenaventura (en el siglo Baltasar Mariano Muñoz Martínez), nacido en Santa Cruz (1912), clérigo de la Orden de los Frailes Menores, además de Pedro Sanchez Barba, nacido en Llano de Brujas (1895) y Fulgencio Martínez García, nacido en Ribera de Molina (1911), ambos párrocos, sacerdotes de la Tercera Orden Seglar de San Francisco de Asís.

Biografía del siervo de Dios

Miguel Faúndez López nació en La Hiniesta el 23 de julio de 1907, penúltimo de seis hermanos. Sus padres eran Jorge Faúndez y Eugenia López. Dos días después, fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Real de la misma localidad. En 1916 recibió el sacramento de la confirmación en la misma parroquia.

En 1919 ingresó en el Colegio Franciscano de Cehegín (Murcia), donde cursó las Humanidades. En 1923 comenzó el noviciado en el Convento de Santa Ana del Monte de Jumilla, y profesó la Regla franciscana en Murcia al año siguiente. En el Convento de Santa Ana de Orihuela (Alicante) hizo sus estudios de Filosofía y Teología, entre 1924 y 1931.

El 15 de agosto de 1928 hizo la profesión de votos perpetuos, y el 8 de febrero de 1931 fue ordenado sacerdote en Orihuela. De 1933 a 1936 fue profesor en el Colegio Franciscano de Cehegín, y director de la Juventud Antoniana. Además, se lo recuerda como poeta.

El 11 de marzo de 1936 fue expulsado de Cehegín, y permaneció varios días en la cárcel. Después se refugió en su casa familiar, y de allí volvió al Convento de las Huertas de Lorca. En el mes de julio sale de allí unos días, y en la madrugada del día 27 marcha hasta Murcia con otros religiosos, refugiándose en una casa amiga de la localidad de Bullas.

En Bullas fue detenido y golpeado por los milicianos. Se recuerda que en el momento de su fusilamiento a las afueras de la población, en el atardecer del 11 de septiembre de 1936, exclamó “Viva Cristo Rey” y “Viva la Virgen del Rosario”. En 1941 el Gobierno Civil de Murcia dio la licencia para el traslado de los restos mortales de Bullas al cementerio de Cehegín.

En Murcia se inició el proceso informativo diocesano sobre su vida, virtudes y martirio en 1963. En 1992, la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos (el dicasterio vaticano dedicado a los procesos de beatificación y canonización) emitió el decreto sobre la validez del proceso diocesano, y en 1997 se presentó a dicha Congregación la Positio super martyrio.

En estos meses pasados tuvo lugar la última fase previa a la aprobación de la beatificación, según explica el padre Víctor Sánchez Gil, vicepostulador de la causa de beatificación de los mártires franciscanos de Murcia. La comisión correspondiente de teólogos designados por la Santa Sede declararon que nada obsta desde el punto de vista teológico a la causa que encabeza precisamente el mártir zamorano, y los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos declararon unánimemente que podía procederse a la autorización papal, cosa que se hizo ayer mismo, en la espera de que Benedicto XVI autorice la publicación del proceso sobre el martirio, cosa que ocurrirá seguramente en los próximos días. Se desconoce aún dónde y cuándo se celebrará la ceremonia de beatificación.

El domingo se celebra el Día de los Misioneros Zamoranos


El próximo domingo 12 de diciembre la Diócesis de Zamora celebra el Día de los Misioneros Zamoranos, recordando con la oración y con una colecta a los 200 misioneros procedentes de la Diócesis que trabajan actualmente en África, América y Asia.

Zamora, 10/12/10. El próximo domingo 12 de diciembre se celebra en nuestra Diócesis el Día de los Misioneros Zamoranos. Organizado por la Delegación Diocesana de Misiones, tiene como objetivo el recuerdo concreto de los sacerdotes, religiosos y laicos zamoranos que están empeñados en muy distintos lugares en la evangelización y la promoción humana.

La Diócesis de Zamora tiene establecido el segundo domingo de diciembre como el Día de los Misioneros Zamoranos, una jornada en la que se tiene especialmente presentes a los misioneros en la eucaristía de las parroquias y se realiza una colecta extraordinaria. Como señala el delegado diocesano de Misiones, Luis Zurrón, en una misiva a las comunidades cristianas de Zamora, este día “nos invita a todos a valorar la magnífica labor de nuestros misioneros”.

Según explica el delegado, actualmente hay 200 misioneros procedentes de la Diócesis de Zamora (cuyo número aumenta si miramos a la provincia, por la parte que corresponde a la Diócesis de Astorga), y que sirven a la Iglesia en África, América y Asia, entregando su vida entera.

Para Luis Zurrón, “tener un recuerdo para nuestros misioneros en nuestras celebraciones parroquiales, en estos días de la Navidad, es sentir y hacerles sentir el calor de la fe que nos une y que a ellos les empuja a lugares tan distantes y a veces tan difíciles a mantenerse animosos y cercanos a las gentes con las que trabajan y arropados por el calor del terruño y de las comunidades que les dieron la vida y la fe que ellos anuncian”.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Los inmigrantes hispanos de Zamora celebran a la Virgen de Guadalupe


El próximo domingo 12 de diciembre la iglesia de San Vicente acogerá la fiesta diocesana de los hispanos, en la que los fieles católicos procedentes de Hispanoamérica podrán unirse para celebrar la fiesta de la Virgen de Guadalupe. La eucaristía comenzará a las 20 horas.

Zamora, 9/12/10. La Diócesis de Zamora se dispone a celebrar, el próximo domingo 12, la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, como fiesta de la comunidad hispana en Zamora. Según las estimaciones del programa de Inmigración de Caritas Diocesana, contamos con unos 3.000 hispanoamericanos, originarios de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Santo Domingo y otros países sudamericanos.

La fiesta consistirá en la celebración de la eucaristía, a las 20 horas en la iglesia parroquial de San Vicente de la capital. La celebración ha sido organizada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular. Es la segunda vez que se realiza, habiéndose empezado el año pasado, y después de haber celebrado también el día de la Virgen del Pilar este mismo año.

Una importante comunidad que, como todos los inmigrantes, experimenta las dificultades de la adaptación a la cultura y valores de una sociedad hermana pero distinta. Según indica el organizador de esta actividad, Javier Fresno, delegado diocesano de Religiosidad Popular, “ante una sociedad española que avanza hacia el laicismo, la comunidad hispana hunde sus raíces en un catolicismo profundo donde la fe sencilla y fervorosa, la familia, las manifestaciones públicas de piedad, todo eso, son parte de su vida diaria. Pero estos valores, llanos y hondos, corren también el riesgo de difuminarse en medio del secularismo dominante en occidente”.

La Iglesia española ha descubierto que la integración de los católicos extranjeros en las comunidades, especialmente hispanoamericanos, que desde su llegada son miembros de ellas de pleno derecho, supone un fortalecimiento y un enriquecimiento. Así lo han manifestado muchos obispos y documentos del episcopado español.

“Y no sólo por la juventud que suelen traer a unas comunidades generalmente en proceso de envejecimiento, sino por la hondura de su fe, por la riqueza y variedad de sus expresiones y tradiciones, el dinamismo que pueden aportar a nuestras celebraciones litúrgicas, a la catequesis, el apostolado y la acción social, etc.”, como recuerda Javier Fresno.

La celebración de la Virgen de Guadalupe, en el aniversario de su aparición, corresponde al deseo de honrar a la Madre común, invocada por toda la América Hispana. La Madre de Dios, apenas diez años después de la conquista de México, se hace presente al indio Juan Diego en el cerro Tepeyac, y en él a todos hijos del nuevo continente, para mostrar todo su “amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre”.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La Diócesis de Zamora celebra la Inmaculada Concepción de María


El Diócesis de Zamora celebra esta semana la Inmaculada Concepción de la Virgen María, y lo hace en el año en que se cumplen 250 años de su proclamación como patrona de España.

Zamora, 5/12/10. La iglesia parroquial de San Torcuato acogerá el próximo martes 7 de diciembre la Vigilia de la Inmaculada, que como viene siendo tradicional, se celebrará a las 21 horas, presidida por el obispo. Al día siguiente, Gregorio Martínez Sacristán presidirá la eucaristía solemne en la Catedral a las 13 horas.

Por otro lado, la localidad de Villalpando se une a los pueblos cercanos, un año más, para celebrar con solemnidad el voto inmaculista hecho en 1466, el primero de estas características en todo el mundo. Con este motivo, se está celebrando una novena en la iglesia de San Nicolás, en el Convento de las Clarisas y en la Residencia de Ancianos.

El martes 7 los niños harán su ofrenda floral ante la imagen de la Inmaculada, en la iglesia de San Nicolás a las 17,30 horas, momento en el que también se impondrán las medallas a las nuevas Hijas de María. En un día tradicional de ayuno y abstinencia en la tierra villalpandina, los fieles acudirán a las 22,30 horas a la Vigilia de oración mariana en el mismo templo.

El miércoles 8, día de la solemnidad, habrá una misa a las 10 horas en la Residencia de Ancianos, y a las 12 horas tendrá lugar la misa solemne en la iglesia de San Nicolás, además del “Retablo Inmaculista” y la procesión. Este año hace la ofrenda la localidad de Villanueva del Campo. Terminará la jornada con la misa a las 19 horas en el Convento de las Clarisas.

Patrona de España

A propuesta unánime de las Cortes Generales Españolas, el rey Carlos III solicitó a la Santa Sede que la Inmaculada Concepción de María fuera proclamada Patrona de España. A esta petición, el 8 de noviembre de 1760 el papa Clemente XIII firmó un Decreto proclamando a la Inmaculada como Patrona de España. Más tarde, el 25 de diciembre de 1760 presentó la bula Quantum Ornamenti en la que de manera solemne ratificaba esta proclamación.

El 16 de enero de 1761 el rey Carlos III firmaba un Decreto-Ley por el que proclamaba patrona de todos sus Reinos “a esta Señora en el misterio de su Inmaculada Concepción”. Esta disposición de Ley lleva por título “Universal Patronato de Nuestra Señora en la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España e Indias”.

Anteriormente los obispos de las diócesis españolas y los teólogos de las viejas universidades de Salamanca, Alcalá de Henares, Granada, Zaragoza, Valladolid y Valencia defendieron y festejaron la Concepción Inmaculada de María como dogma de la fe cristiana. También, a instancias de Carlos III, concedió Su Santidad que en las letanías de la Virgen se añadiese a continuación de la invocación “Mater intemerata” la de “Mater inmaculata” (14-III-1767).

Cuando el 19 de septiembre de 1771 se instituyó la Real y distinguida Orden de Carlos III, se puso bajo la protección de María Santísima en su misterio de la Inmaculada Concepción, declarándola patrona de la Orden. Y conociendo que los graduados en Teología por la Universidad de Ávila no hacían de forma explícita el juramento inmaculista al tiempo de conferirles los grados académicos, ordenó “que todos los que recibieren grados en las Universidades literarias de estos mis reinos, o los incorporasen, hagan juramento de defender el Misterio de la Inmaculada Concepción, en la misma forma que se hace en las universidades de Salamanca, Valladolid y Alcalá”.

El 8 de diciembre de 1854, Pío IX en la Carta Apostólica Ineffabilis Deus proclama el Dogma de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen. Cuatro años después, el 25 de marzo de 1858, la misma Virgen en una de sus apariciones en Lourdes a Bernardette de Soubirous, se autoproclama como la Inmaculada Concepción.

A Don Vicente (Carmelitas de Toro)


La comunidad de Carmelitas Descalzas de Toro ha escrito este artículo en recuerdo del sacerdote diocesano Vicente Gullón, fallecido el pasado 21 de noviembre.

Muchos y gratos recuerdos nos ha dejado el que fuera, durante más de 16 años, nuestro confesor: amigo y hermano D. Vicente.

Como diría Santa Teresa: “plego a Su Majestad, me dé acierto en decir lo mucho que nos favoreció en vida este siervo de Dios que, aunque vaya un poco desconcertado, sirva para que los que lo leyeren alaben mucho al Señor por la obra de amor que realiza en aquellos sus siervos, llamados a su santo servicio…”. Teresa de Jesús quería para sus hijas “el trato con personas doctas y santas, que tengan letras y bondad para que la perfección en sus conventos vaya adelante… gran cosa es letras para dar en todo luz”, nos dirá en el capitulo V de su Camino de Perfección. Las que tuvimos la suerte de tratar con D. Vicente, más íntimamente sabíamos de su gran corazón e inteligencia y la verdad es que nos hemos sentido siempre agradecidas por su amistad, por tenerle y saberle cerca, particularmente en el ejercicio de su ministerio sacerdotal.

En las charlas que asiduamente nos daba como preparación al sacramento de la reconciliación, siempre reflejaba profundidad en los temas que exponía y que enlazaba con la realidad cotidiana. Nos informaba a su vez de la marcha de la Iglesia y de la sociedad con la que había que hacer camino como realidades complementarias y no antagónicas: la Biblia y el periódico siempre de la mano, entretejidos en el discurrir diario, en los que se descubre la huella, el paso del Señor. Nos citaba con frecuencia a su amigo el teólogo Andrés Torres Queiruga, con su certero análisis de las realidades presentes.

Campechano, franco, sincero, abierto y también algo tímido, con un sentido del humor que sazonaba toda conversación. No es fácil definir su rica personalidad, amigo de buenos libros, le encantaba la lectura que con frecuencia practicaba al unísono de sus paseos diarios. Le gustaba estar al día de lo que acontecía, siempre atento en captar por donde iban los signos de los tiempos. Buen escritor, apareció su pluma con cierta frecuencia en el periódico local en variados acontecimientos diocesanos y a veces, ejerciendo su función profética: llamando a las cosas por su nombre con todo respeto y verdad. Conservamos algunas de sus cartas a Hna. Mª Pilar, la que fuera nuestra decana con 91 años, fallecida hace tan solo 2 y con la que tenía sus detalles y bromas (que las demás reíamos) y a la que llamaba “su amiga predilecta”.

A lo largo de estos años y, sobre todo en su enfermedad, veíamos cómo iba madurando, cómo el Señor le iba preparando para el encuentro final. Nos contaba que, en sus muchas idas y venidas al clínico y días de ingreso, allí, unido, “atado” a la cruz de Cristo, participando de su misterio redentor, miraba al crucifijo de la habitación del hospital (más bien al lugar donde antes había estado y ahora quedaba una pequeña sombra en la pared) y en el crucificado encontraba fuerza para soportar los continuos dolores de lo que fuera una “novena” de intervenciones quirúrgicas que sólo su fuerte naturaleza y su gran ánimo pudieron resistir. Valiente hasta el final, testimonio de esperanza firme en el Crucificado y Resucitado y de ese amor por la vida, que volvía a brotar después de cada intervención, regalo del Dios de la vida, que agradecía con amplia sonrisa y renovado corazón al poderse incorporar de nuevo al cuidado de sus feligreses y a la actividad cotidiana.

En este Adviento, cuando ya su espera y su esperanza están cumplidas, resuena en nuestros oídos el himno “Rorate Coeli” propio de este tiempo; así como otros cantos con los que comenzaba sus pláticas, según el tiempo litúrgico. Recordar esa privilegiada voz que el Señor le concedió y con la que nos deleitó en numerosas ocasiones, es alabar al Dador de todo don y gracia. Seguro que ahora, unido al coro de los ángeles, en perfecta sintonía canta, alaba y glorifica al Dios uno y Trino en el que creyó y esperó, al que amó y se entregó.

Agradecemos la vida de este sacerdote, regalo del Señor a esta diócesis de Zamora mientras que confiamos a su intercesión todas sus necesidades e intenciones, especialmente las vocaciones. Que su vida entregada, como simiente depositada en el surco, fructifique en cosecha fértil de nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas para esta Iglesia local que camina en Zamora.

Gracias D. Vicente, por todo y por tanto. No te olvidamos.

Carmelitas Descalzas de Toro

Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos


NARCISO-JESÚS LORENZO

Domingo II de Adviento - Ciclo A

“En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto” (Mt 3, 1-12)

A veces tengo la impresión de que con los tiempos litúrgicos pasa como con los escaparates. Como si sólo cambiáramos de decoración y de vestuario. Es la temporada del morado, de las coronas con cuatro velas, de la sobriedad floral y de colgar algunos eslóganes que invitan a tener espereza. Así las cosas estamos ante un Adviento estético o pedagógico-moral.

El Adviento es un tiempo litúrgico, un espacio temporal de cuatro semanas preparatorias de la Navidad. Pero sobre todo, es una oportunidad para contemplar en su totalidad el entero proyecto cristiano, o dicho de otro modo: la totalidad del Historia de la Salvación, que tiene un protagonista principal que es Jesucristo. Más que un tiempo cuantitativo es un tiempo cualitativo que toca, o atraviesa el entero Año litúrgico, porque mira al pasado, a las esperanzas de Israel puestas en la llegada de un Mesías. Mira al presente, al esperado nacimiento de un Niño que cambiaría la historia y que sigue cambiando la vida de millones de seres humanos. Y que mira al futuro, a ese desenlace final de la Historia. A la «Parusía», término griego que significa dos cosas: estar presente y llegar. La presencia velada de Cristo entre los suyos y la manifestación gloriosa al final de los tiempos, cuando el recorrido de la Historia concluya. Como rezamos en el Credo: «Ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Y su reino no tendrá fin».

Conviene detenernos en un hecho: frente a esta esperanza, algunas teorías, que más científicas son interpretaciones materialistas de hipótesis científicas, se empeñan en dejar sin proyecto, origen y finalidad al universo y a la «especie humana». Aún dándose de bruces con la realidad de la misma ciencia y de la misma mente humana, que no ha dejado de buscar en todo porqués y paraqués; gracias a lo cual la humanidad, la ciencia, el pensamiento y la espiritualidad han podido avanzar. Es curioso que este procedimiento sirva para todo, menos para el universo y para lo humano. Como si el primero fuera el resultado de un no se sabe qué… y lo segundo de una casual y fortuita caída de los árboles.

El Adviento es la oportunidad que nos invita a mirar la creación; sí, la creación, y la historia como un proyecto de salvación de Dios. Y para esto es necesaria una conversión. «Convertíos» dice hoy el Bautista. La conversión es algo más que un lavado de cara moral, una limpieza superficial de pecaditos, que por otro lado son siempre los mismos. Requiere un cambio de mentalidad. La superación del escepticismo egocéntrico en que nos ha instalado la cultura actual para ir en busca de la verdad. Es decir: salir al encuentro del Señor, que dice: «Yo soy la Verdad». Salir al encuentro de la Verdad es asomarse a la Historia y ver que tanto en origen, como en su conclusión está Jesucristo.

La Opinión-El Correo de Zamora, 5/12/10.

Sacar hijos de las piedras


JOSÉ ÁLVAREZ ESTEBAN

Tras la imponente relación de personajes, que ostentaban el poder en tiempos de Jesús, los evangelistas presentan a Juan el Bautista llamando al cambio y a la transformación interior, a dar frutos agradables a Dios. Andamos, ¿cómo negarlo?, necesitados de profetas como Juan que marquen otros caminos, otros rumbos; no importa de dónde vengan, si del este o del oeste, si de la política o de la religión, lo de menos será la raza… basta con que no se hayan contaminado con el virus común del sentir general o del oportunismo político, que no hayan respirado el ambiente viciado de la indiferencia.

Las cuevas y despeñaderos del Mar Muerto le enseñaron a Juan Bautista algo que a muchos nos está costando aprender, a otros muchos aceptar, que hay alguien que puede más, y está detrás, y urge preparar el corazón para el encuentro. El hijo de Isabel y Zacarías había limpiado su mente en las soledades del desierto; ¿dónde encontrar nosotros purificación?, ¿en qué contenedor desechar lo burdo, lo zafio, lo falso? Una sociedad con altos niveles de desarrollo, que aísla a tantos, necesita a Juan; una sociedad que priva a la vida y a los actos de sentido y deja a los hombres sin responsabilidad personal, necesita a Juan; una sociedad que lejos de preparar caminos y habilitar sendas está por cortarle el acceso a Dios, necesita a Juan; para desenmascarar a los que alardean de la verdad y compran afinidades, se necesita a Juan…

Curioso que un hombre que decía preparar el camino «al que puede más que él» no viera otra forma de lograrlo que dando curso legal a actitudes solidarias. Quizás eso es lo que dan a entender expresiones como las de preparar caminos, allanar senderos, enderezar e igualar, más propias de la ingeniería vial que de un manual de comportamiento. El «ande yo caliente y allá cada cual» es un nocivo planteamiento de la vida. En los momentos que vivimos estamos constatando, y no de muy buena gana, el peligro de la indiferencia, lo endeble de nuestras conquistas cuando se tambalea la Bolsa. Tiempos duros los nuestros, pero Dios en su bondad acostumbra a aparecer en los días de esterilidad. El que lo haga como un tierno infante es todo un signo y más si quien puede «sacar hijos de las piedras» es quien mandó a su Hijo a nacer bajo la piedra de una cueva. En el misterio de Belén, que estamos para celebrar, es el cielo el que está debajo de la tierra. En una oscura morada del suelo del mundo nació Jesucristo.

La Opinión-El Correo de Zamora, 5/12/10.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Se presentan al público los hallazgos en la Catedral de Zamora


El próximo martes 30 de noviembre el canónigo director del Museo Catedralicio, José Ángel Rivera de las Heras, dará una conferencia sobre los recientes hallazgos en la Catedral de Zamora. Organizada por la Asociación de Amigos de la Catedral, será en el Colegio Universitario a las 20 horas.

Zamora, 29/11/10. El pasado mes de septiembre se dieron a conocer los hallazgos artísticos en la Catedral de Zamora tras una intervención promovida por el Cabildo Catedral, y que dio como resultado el descubrimiento en uno de los lucillos sepulcrales del muro sur de un relieve en piedra dorado y policromado de la Transfiguración del Señor, datado en el primer tercio del siglo XIV, y dos obras exentas también de piedra, un ángel y una ménsula.

El próximo martes 30 de noviembre, el salón de actos del Colegio Universitario de Zamora acogerá una conferencia pública sobre estos hallazgos, a las 20 horas. Está organizada por la Asociación de Amigos de la Catedral, y el ponente será José Ángel Rivera de las Heras, canónigo director del Museo Catedralicio y delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura.


Para más información:

En la espera de lo último


JESÚS GÓMEZ FERNÁNDEZ

Domingo I de Adviento - Ciclo A


“Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mt 24, 37-44)

Las estaciones del año giran y giran y giran; pero no patinan. Y los tiempos litúrgicos giran, giran, giran; y tampoco patinan. Giran en espiral. Cada giro nos distancia del punto de partida y nos lleva… ¿Dónde nos lleva? Amós (s. VIII a.C.) fue el primero en anunciar «el Día del Señor». Desde entonces hasta el mismo Jesucristo todos los profetas aludieron a ese día. Unos lo presentaban como día de gloria y otros como día de terror. Israel vivió en estado de multisecular espera. A pesar de las muchas adversidades que sufrió. No desesperó y aún ahora sigue esperando. Nació el Mesías deseado y somos los cristianos quienes vivimos en estado de espera. Con una diferencia. La palabra de Dios en que confiaba el pueblo de Israel era palabra profética; nosotros confiamos en la Palabra de Dios encarnada. Los tiempos litúrgicos tienen, pues, una finalidad. Nos llevan a lo último.

El giro de los tiempos litúrgicos nos acerca al día en que recordamos con alegría el nacimiento del niño Jesús, el Mesías; acontecimiento histórico que pertenece a un pasado cada vez más lejano. A la vez nos hace pensar en otro acontecimiento, futuro, metahistórico, cada vez más próximo: el retorno triunfal de Jesucristo resucitado, el Salvador. Fijar el corazón y el pensamiento en ambos acontecimientos es la característica propia del Adviento.

Esperamos el retorno de Jesucristo a la tierra, que afectará a todo el universo; retorno a la humanidad, que será la más afectada. Sabemos que sucederá al final de los tiempos: «Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, encumbrado sobre las montañas. Confluirán hacia él todas las naciones. Acudirán pueblos numerosos». Estamos ciertos de que retornará, pero el momento será imprevisible, como el fulgor de un rayo. Los contemporáneos de Noé lo vieron construir el arca, se mofaron de él. De repente, el diluvio; solo se salvaron Noé y su familia. Dice san Pablo «Vestíos del Señor Jesucristo». El verbo revestirse, cuando se usa metafóricamente, como revestirse de una persona, significa hacérsela suya; no como el actor que se reviste exteriormente con la vestidura real, sino como quien introduce a la persona dentro de sí mismo, de tal manera que su corazón, su mente, su rostro, su hablar, todo su ser no sea el suyo, sino el de la persona de la que se ha revestido. Le gustaba este verbo a san Pablo, quien llego a decir «vivo yo, pero no soy yo; es Cristo quien vive en mí». Se puede decir que en tiempos pasados el ser humano se dejó envolver por la historia. La humanidad está inmersa y traspasada por un sufrimiento innato. A partir de Marx la pretensión del hombre es planificar la historia y salvar a la humanidad, librarla de su sufrimiento. Los remedios humanos no alcanzan al interior del hombre. La salvación de la humanidad y la consiguiente liberación de la creación es obra de Jesucristo resucitado en su segunda y triunfal venida.

Allahu akbar


LUIS SANTAMARÍA DEL RÍO

Escribo estas líneas en Capadocia, después de haber escuchado una vez más el «adhan» (la llamada del almuédano a la oración desde el alminar de una mezquita): «Alá es el más grande. Soy testigo de que hay un solo Dios. Soy testigo de que Mahoma es el enviado de Dios. Venid a la oración. Venid a la felicidad. Dios es más grande. Hay un solo Dios». Ya el primer día de estancia me hacía pensar, al recorrer en autobús la tierra ribereña del célebre río Meandro, el ver dos elementos integrados en el paisaje de esta parte de Turquía y que señalan al cielo (¿a la trascendencia?): los cipreses y los alminares (permítanme que recupere una palabra tan española para referirme al minarete). Recorrer por estas tierras el escenario donde se desarrolló una parte tan importante del «Nuevo Testamento» como es la vida de las primeras comunidades cristianas deja una impresión agridulce en los peregrinos. Nos encontramos entre la admiración por unos restos arqueológicos impresionantes, herencia de civilizaciones milenarias, y la sorpresa por encontrarnos con grandes toponímicos reducidos a ruinas insignificantes. Ciudades visitadas por el apóstol Pablo, otras destinatarias de las cartas que abren el libro del «Apocalipsis», o aquellas en las que se movieron grandes figuras de la Iglesia cristiana primitiva y que conocieron el florecimiento de las primeras comunidades de la nueva fe... casi a ras de suelo. Las señales viarias o el mismo guía señalan a Magnesia, Éfeso o Laodicea, por ejemplo, y la mirada no alcanza a ver restos significativos de un pasado glorioso.

¿Será el canto del «Allahu akbar», esa llamada musulmana a la oración que se repite cinco veces al día, la única referencia pública al nombre de Dios en este lugar? En la laica Turquía, heredera del padre fundador Mustafa Kemal Atatürk, los alminares miran al cielo y recuerdan a Dios, mientras tenemos que rastrear a los cristianos entre el 1% de la población no musulmana. Algunos compañeros de peregrinación, también curas, comentan las situaciones que viven en sus lugares respectivos, en distintos puntos de la geografía española. Y no se refieren solo a la presencia creciente (y militante) del islam, sino también a otras cosas. Como la animadversión creciente de algunas personas y grupos hacia nuestras campanas y campanarios, que recordamos cuando vemos los alminares o escuchamos respetuosos el «adhan».

Y me queda siempre la duda de si hacemos bien los católicos en mirar afuera para echar culpas o buscar responsabilidades. Un poco de autocrítica (en cristiano, conversión) no nos vendría mal. Y hacer algo de caso a esas cartas que abren el «Apocalipsis», escritas para esta tierra desde la que escribo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La Delegación de Apostolado Seglar convoca a los laicos para un encuentro


Zamora, 25/11/10. La Delegación Diocesana de Apostolado Seglar ha programado las actividades para este curso de acuerdo con los objetivos que se ha marcado la Diócesis y que hacen suyos. Por eso, en este primer trimestre del curso se va a trabajar el tema “El ejercicio de la caridad en la vida de la Iglesia”.

Según explica la delegada, Josefa de la Fuente, “han sido muy oportunos y, nos ayudarán de manera eficaz, los dos felices y recientes acontecimientos que acabamos de vivir. Por una parte, la visita apostólica del Papa a España, que nos hace sentirnos llamados e implicados a manifestar nuestra fe donde quiera que nos encontremos, y por otra, la emotiva llegada en peregrinación de la Cruz de los Jóvenes y del Icono de Santa María a nuestra Diócesis, como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud, en la que también queremos prepararnos para ser excelentes anfitriones”.

Los seglares asociados, es decir, todos aquellos que forman parte de asociaciones y movimientos eclesiales, y aquellos otros para los que el tema sea de su interés, están invitados al Encuentro-Convivencia que tendrá lugar el próximo martes 30 de noviembre a las 19 horas en la Casa de la Iglesia (Sala 2).

En esta reunión se llevará a cabo una relectura conjunta de Deus caritas est (“Dios es amor”), la primera encíclica escrita por Benedicto XVI, y de la que se cumplirán cinco años en la próxima Navidad. Habrá una proyección para ayudar a la reflexión personal, y la oración estará preparada por la asociación laical Manos Unidas, recientemente distinguida con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

En palabras de la delegada de Apostolado Seglar, “a las puertas del Adviento, en tiempos de crisis económica y de fe, con alegría y con ganas, pasemos a la vida lo que ya conocemos: que Dios es amor. El que ama a Dios, ame también a su hermano (1 Jn 4, 21)".