domingo, 29 de noviembre de 2009

Preparando la casa


JESÚS GÓMEZ

Domingo I de Adviento – Ciclo C

“Estad siempre despiertos” (Lc 21, 25-36)

Si el Señor no construye la casa, si el Señor no guarda la ciudad… De ciudades está llena la tierra y las ciudades, de casas. Jerusalén y su templo, la casa de Dios, son la ciudad y la casa emblemas de toda la tierra. Emblema y emblematizado correrán la misma suerte. La destrucción del templo, la de Jerusalén y la destrucción de la tierra se confunden en un solo y único relato. El gobernador romano Gessio Floro, gobernante criminal y corrupto, irritó a los judíos hasta sublevarlos contra Roma. Los romanos arrasaron Jerusalén, destruyeron el templo y Floro se libró del juicio que le esperaba por su mal gobierno. Así fue la historia, historia de hombres, que, sin saberlo, realizan el designio de Dios.

En efecto, cuando Jesús se dirigió a Jerusalén para celebrar la Pascua, montado en un pollino y en medio de aclamaciones, al divisar la ciudad se echó a llorar: «¡Si conocieras en este día lo que te lleva a la paz!... Porque vendrán días en que tus enemigos te cercarán y te arrasarán y no dejarán en ti piedra sobre piedra por no haber conocido el día de tu salvación». Jerusalén no conoció ese día y los romanos, sin saberlo, cumplieron la palabra de Jesús.

Si el Señor no construye la casa, si el Señor no guarda la ciudad… Se imaginaban los judíos y, durante un tiempo, también los cristianos que el universo era una casa inmensa, la casa cósmica, con sus muros, techo y subsuelo, habitada por hombres y poblada de toda clase de animales. Entraba dentro de las posibilidades que algún día pudiera tambalearse, desplomarse su techo y agrietarse el pavimento. Basta que Dios le retirara su apoyo y lo emblematizado terminaría como el emblema. Tremendo el terror, el espanto y desconcierto de todo viviente, sobre todo del hombre si el techo llegara a desplomarse, agrietarse el pavimento y a tambalearse la casa. ¿Será posible? Al principio creó Dios el cielo y la tierra, es decir, al principio Dios puso en marcha el universo y lo encaminó hacia la salvación, que es la Vida. Con calma y sin prisas el universo se fue preparando para la aparición del hombre. Creó Dios al hombre a imagen suya según semejanza y lo puso al volante de la creación con normas y señales de tráfico. Todo a punto para que el universo llegase a buen término. Mal conductor el hombre. Un accidente por salirse de la calzada y causó la muerte. Dentro de unos días recordaremos el nacimiento de otro hombre, que ya no es «a imagen según semejanza», sino que es «la Imagen de Dios invisible»; Hombre, dotado de fuerza y poderío, que logró con gran esfuerzo enderezar la marcha del universo y encaminarlo de nuevo hacia la Vida.

La Opinión-El Correo de Zamora, 29/11/09.

Saber esperar conectados


PEPITA CORDOVILLA

Hay dos aspectos de nuestra vida que tienen mucho que ver con el Adviento. Por un lado vivimos en un tiempo deseoso de esperanza. Una esperanza que la expresamos continuamente, casi está de moda. No sé si porque lo creemos o simplemente porque deseamos que así sea. «Nosotros podemos», «es posible», «llegará», estos y otros slogans animan los proyectos hoy de la humanidad y los nuestros propios. Incluso en la escuela hay una «pedagogía de la esperanza»: educar es confiar en el desarrollo de la persona, es hacer posible que el niño adquiera unas competencias que le van a servir para vivir plenamente. Es largo el camino, pero llegará.

Otra característica de nuestra época es la conectividad. Internet ha abierto la ventana de las «redes sociales» y no sabemos todavía adónde nos llevará. Pero nos hemos puesto a camino, nadie quiere quedar fuera. Y ya se vislumbra la revolución social que significa. Pasamos de la Web.1 a la Web.2, pasamos de la información pasiva a la participación. Las redes sociales son lugar de encuentro, de intercambio, de interacción. Vivimos conectados, los jóvenes ya no imaginan un mundo sin comunidad en la red: los blogs, wikis…, Las redes sociales tienen millones de participantes activos que envían, corrigen y elaboran información. Son un sistema abierto y constructivo que está elaborando una inteligencia colectiva. La información mueve Internet, junto con los deseos de interacción social que tienen hoy las personas. Se entra en ellas porque se desea compartir intereses, necesidades y muchas veces romper el aislamiento que impone nuestra sociedad. La red es un lugar de encuentro. No es sólo un cambio de método, hay un cambio de actitud. ¿Será una reconfiguración social?

Desde este punto me conecto con el Adviento. ¿Tenemos los cristianos esta fuerte esperanza que otro mundo es posible? ¿Nos paramos en las críticas, lamentaciones? ¿O estamos todos los creyentes en una conexión 2.0, por decirlo con términos del día a día? No podemos más lamentarnos de lo mal que va el mundo, de los pocos fieles que quedan. Saber esperar es una característica de la persona adulta. Tenemos que esperar trabajando, ponernos en camino, revitalizar nuestra fe común, vivir conectados y hacer de la participación, el intercambio de la semilla del bien un germen de transformación, una fuerza de interacción social, una vida nueva en construcción. Nuestra fuerza es saber la buena noticia: es tiempo de luz nueva, por eso cantamos: «De luz nueva se viste la tierra, porque el sol del cielo ha venido. El Amor hizo nuevas las cosas, en la Virgen su Luz ha encendido».

La Opinión-El Correo de Zamora, 29/11/09.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Se estrena en Zamora una película sobre San Pablo


La ciudad de Zamora, junto con Salamanca y Ciudad Rodrigo, ha sido el lugar elegido por Contracorriente Producciones para el estreno nacional de la cinta Pablo de Tarso, el último viaje, una película sobre la figura del apóstol San Pablo rodada en el entorno de Ciudad Rodrigo y que ha estado ya en festivales internacionales. El estreno será el próximo viernes 27 en los Cines Valderaduey.

Zamora, 23/11/09. Tras un año de intenso trabajo y dedicación casi absoluta el próximo 27 de noviembre verá la luz el nuevo proyecto cinematográfico de la joven empresa mirobrigense Contracorriente Producciones, responsable de otros proyectos cinematográficos anteriores como Jesús, el peregrino de la luz (2006) y Talitá Kum (2008), que actualmente se distribuyen a nivel nacional e internacional con la empresa San Pablo Multimedia. En esta ocasión Pablo de Tarso, el último viaje ha sido fruto de una coproducción entre Contracorriente Producciones y San Pablo Multimedia.

El lugar escogido en Zamora para su proyección son los Cines Valderaduey (en el Centro Comercial Valderaduey), donde la película será estrenada el próximo viernes 27 de noviembre a las 17,30 h. El director, Pablo Moreno, y algunos de los actores acudirán a este primer pase, media hora antes del mismo. Después estará una semana en la cartelera, proyectándose en las sesiones de 17,30, de 20,15 y de 23 h.

La exhibición comercial en las salas de cine de toda España será escalonada. La primera fase comenzará esta misma semana en las provincias de Salamanca y Zamora, prolongándose hasta finales de año. A comienzos de 2010, la película continuará su andadura por el resto de cines de España.

Producción

En el proyecto han participado unos 30 actores profesionales de Madrid, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Valladolid, Palencia, Coria, Cáceres y Badajoz. A estos actores se les suman los casi 400 extras que aparecen a lo largo de la película, gentes de los pueblos de la comarca de Ciudad Rodrigo y sus alrededores. En el equipo técnico han trabajado unos 20 profesionales de distintas disciplinas, provenientes de Ciudad Rodrigo, Salamanca, Cáceres, León, Burgos, Madrid, Barcelona, Irlanda y Polonia.

La mayor parte de las localizaciones que aparecen en la película son de Ciudad Rodrigo, se rodó en gran parte de los palacios de la ciudad, así como en sus murallas, castillo, catedral y alrededores. Con el proyecto han participado 7 municipios que aparecen retratados entre los fotogramas del film.

Festivales internacionales

En junio de 2009 se llevaron a cabo dos pases en clave de preestreno en el marco del cumplimiento de los 2000 años del nacimiento de San Pablo, para valorar la película desde distintas perspectivas y testearla con el público. Tras está prueba de fuego el equipo de Contracorriente Producciones añadió 20 minutos nuevos de metraje rodados en el mes de agosto.

Tras los 4 meses de intenso montaje la película fue presentada al festival Internacional de Cine de Trento (Italia) donde fue seleccionada y posteriormente nominada como mejor película aspirante al premio Signis. En noviembre la película Pablo de Tarso, el último viaje abrió la semana de Cine Espiritual de Barcelona, donde recibió una clamorosa ovación y una muy buena crítica por parte del público y de la organización. Al acto acudió Enrique Planas, que fue responsable de la filmoteca del Vaticano, donde calificó la experiencia de Contracorriente Producciones como algo único y esperanzador dentro del género de cine espiritual.

Sinopsis de la película

Desde una oscura celda dos ancianos esperan su muerte, han sido sentenciados por sus creencias y por su forma de vida. Saulo, un ciudadano romano, antiguo fariseo, de educación helénica y prosélito del ‘camino nuevo’ nos revela, mediante una retrospectiva de su vida, cómo fueron los primeros momentos de los seguidores de Jesús, el hombre que ha cambiado el mundo. Pablo de Tarso descubrirá a sus compañeros de destino un mundo nuevo, otra forma de entender la existencia desde la fe, la esperanza y el amor. Una película en la que el apóstol de las gentes dibuja con sus recuerdos y palabras el horizonte cambiante donde la semilla del Evangelio ha comenzado a germinar. Este es el último viaje de un hombre que, incansable, recorrió el mundo hasta entonces conocido y que se convertirá en el mayor impulsor de la buena noticia.

Web oficial de la película: www.pablodetarso.es

Trailer de la película: www.youtube.com/watch?v=jfqG2-y3MPE

Para más información:

* Rubén Ortega, responsable de prensa de la productora

Tel. 923 461 518 – ruben@contracorrienteproducciones.info

* Luis Santamaría, delegado diocesano de MCS de Zamora

Tel. 695 577 979 – obzamora.mcs@telefonica.net

domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Eres tú Rey?


FRANCISCO GARCÍA MARTÍNEZ

Solemnidad de Cristo Rey - Ciclo B

“He nacido para ser testigo de la verdad” (Jn 18, 33-37)

Jesús va quedando en silencio a medida que se acerca la Pasión. Lo dicho y lo hecho se va concentrando en su mismo cuerpo silencioso, expuesto como testimonio de la verdad. Ante él sólo queda que cada uno se defina, que cada uno reconozca lo que verdaderamente es y lo que verdaderamente le mueve. Ante él no hay escapatoria, nadie puede esconder su verdad. Y se entabla una lucha a muerte entre dos reinos: El reino de los que quieren vivir sin más, sin bajar la vista a los sótanos de su existencia llenos de acuerdos tácitos con la mediocridad, con los intereses propios absolutizados y con el miedo a hacer lo que simplemente está bien, y el Reino de Jesús que transparenta la libertad del amor sin más.

En el primero campa a sus anchas la desconfianza en los demás, el miedo, el odio y la violencia, y finalmente la tristeza frente a un mundo que vive preso de la mentira y la desesperación. En este reino, incluso cuando alcanzamos el poder, vivimos sometidos a estas fuerzas interiores que no nos dejan reposar en la vida con paz, que no nos dejan sentir la belleza y la gracia de vivir. Podemos llegar a ser poderosos, pero vivimos como títeres traídos y llevados por ellas.

Pero hay otro reino que parece no poder hacerse sitio en este mundo: el Reino de Dios. Allí Jesús se alza como Señor indominable. Su Reinado es extraño, pues su lucha no es contra los demás, ya que el enemigo radical está escondido en otro lugar. No se trata de someter a los que le rodean, esto es relativamente fácil, todos tenemos a alguien al que es fácil humillar, sino de someter el afán de dominio sobre los demás. No se trata de enriquecer la vida hasta sentirnos invulnerables con el poder que da el dinero, sino de someter el miedo a nuestra pobreza de vida aprendiendo a compartir y a confiar en Dios. No se trata de someter la mirada de los demás haciéndola fijarse en nosotros y alabar de continuo nuestras aparentes grandezas, sino de someter el deseo de gloria que nos hace ensimismarnos, olvidar el valor de los demás y alimentarnos de la envidia. No se trata de vencer a los que nos hirieron o de hacernos intocables creando en los demás el miedo a nuestra posible venganza, sino de someter el odio que crean las heridas que recibimos. No se trata de someter la vida como si pudiéramos alcanzar la inmortalidad aquí y ahora, sino de someter el miedo a la muerte con la esperanza puesta en la promesa de eternidad que sólo Dios ofrece.

Es Cristo quien ganó esta batalla. Él es el rey de este mundo nuevo de verdad y amor, de esperanza y comunión. Ante él sus acusadores (sumos sacerdotes, Pilato, nosotros mismos tantas veces) estamos ente el testigo de la verdad y somos llamados a participar silenciosamente en su Reino nuevo.

La Opinión-El Correo de Zamora, 22/11/09.

Cristo Rey, medio siglo


JOSÉ ALBERTO SUTIL LORENZO

En el corazón de la Zamora moderna y funcional el viandante se encuentra con una estampa inesperada. Ni siquiera tiene que alzar la vista para toparse con el rostro serio y amable al mismo tiempo de un Cristo de mosaico que es Señor del tiempo y de la historia, amén de titular de la parroquia que nos recuerda a todos el centro de nuestra fe: Cristo Rey. Una de las parroquias «modernas» de nuestra diócesis de Zamora, con un templo según los nuevos cánones que la reforma litúrgica primero y el Vaticano II después iban auspiciando. Una iglesia de enormes proporciones, un tanto desangelada porque no quiere que la mirada se desvíe de aquel que lo es todo y lo llena todo con su presencia: el Cristo Rey del universo que transfigurado en blanca resurrección nos acoge y bendice. Don Miguel, su párroco durante tantos años, artistas de la talla de Luis Quico o José Luis Alonso Coomonte, y tantos hombres y mujeres de buena voluntad, hicieron posible la erección de la parroquia, promovida en el año 1959 por el obispo Eduardo Martínez con el fin de que la semilla del evangelio llegara más allá de La Horta, a los terrenos que dejaban ya de ser los extrarradios de la ciudad para irse convirtiendo en zona de paso y residencia, concentrando multitud de servicios que todavía hoy hacen de estas calles algunas de las más transitadas de Zamora.

¿Cómo no hacer memoria agradecida? ¿Cómo no dar gracias al Dios Padre de la misericordia que nos ha revelado a su hijo Jesucristo como el único rey a quien debemos servir, porque él nos ha amado primero? Y pedimos su Espíritu, el Espíritu del Resucitado, para que estas palabras de Benedicto XVI se sigan haciendo realidad en esta parroquia de Cristo Rey no sólo otros cincuenta años, sino hasta que el Señor vuelva: «la parroquia es un faro que irradia la luz de la fe y así responde a los deseos más profundos y verdaderos del corazón del hombre, dando significado y esperanza a la vida de las personas y de las familias».

Decir que Cristo es Rey equivale a proclamar que Jesús es el Señor y ésta es la fe que la Iglesia ha profesado por los siglos. Hacer fiesta siempre nos remite a las convicciones más profundas de cada uno. Celebrar fiesta nos recuerda aquello por lo que cada uno de nosotros daría la vida. Por eso, «el interrogante importante que hay que hacerse en la solemnidad de Cristo Rey no es si él reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de mí; no si su realeza está reconocida por los estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por mí. ¿Cristo es Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mí, quién fija los objetivos y establece las prioridades: Cristo o algún otro?» (R. Cantalamessa). ¡Felicidades!

La Opinión-El Correo de Zamora, 22/11/09.

martes, 17 de noviembre de 2009

El obispo nombra párrocos en Sayago y capellanes de cofradías de Semana Santa en Zamora


El obispo de Zamora ha nombrado a Francisco Javier Fresno y a David Villalón párrocos “in solidum” de varios pueblos de Sayago, y ha encargado de las capellanías de la Cofradía de la Vera Cruz y de la Hermandad de las Siete Palabras a Florentino Pérez y José Alberto Sutil, respectivamente.

Zamora, 18/11/09. El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, ha firmado, con fecha del pasado 11 de noviembre, los siguientes nombramientos eclesiásticos:

- Francisco Javier Fresno Campos, Párroco-Moderador “in solidum”, con David Villalón Villalón, de Almeida y Peñausende; y Encargado-Moderador “in solidum” de las parroquias de Alfaraz de Sayago, Carbellino, Escuadro, Figueruela de Sayago, Mayalde, Moraleja de Sayago, Roelos, Salce y Viñuela de Sayago.

- David Villalón Villalón, Párroco-Moderador “in solidum”, con Francisco Javier Fresno Campos, de Bermillo de Sayago; y Encargado-Moderador “in solidum” de las parroquias de Luelmo, Pasariegos, Torrefrades, Villamor de Cadozos y Villamor de la Ladre.

- Florentino Pérez Vaquero, Capellán de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, Disciplina y Penitencia de Zamora.

- José Alberto Sutil Lorenzo, Capellán de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras de Zamora.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Se inaugura en el Seminario una exposición sobre la Biblia


La Casa de la Iglesia, situada en el Seminario San Atilano de la ciudad, ha sido el lugar escogido para que permanezca un mes la exposición “La Biblia: historia de un pueblo que busca su libertad”. Preparada por la Editorial Verbo Divino, después de dos años recorriendo parte de España, llega a Zamora para mostrar la actualidad de la Biblia para el hombre de hoy. Será inaugurada mañana, miércoles 18, a las 19,30 horas.

Zamora, 17/11/09. La planta principal del Seminario Diocesano “San Atilano”, en torno a su claustro, acogerá desde el próximo miércoles 18 de noviembre la exposición titulada “La Biblia: historia de un pueblo que busca su libertad”. La inauguración tendrá lugar ese mismo día a las 19,30 horas, con la presencia de Juan Luis Martín, delegado diocesano de Catequesis, y Juan Carlos López, delegado diocesano de Enseñanza, representando los dos organismos de la Diócesis que convocan a esta actividad.

Elaborada por los profesores del Departamento de Sagrada Escritura de la Universidad de Deusto, es una propuesta cultural de la Editorial Verbo Divino (muy relacionada con Zamora por la presencia durante tantos años en Coreses del colegio que regentaba la congregación religiosa del mismo nombre) en su 50 aniversario. Desde 2006 la exposición ha recorrido parte del país.

Según la comisaria de la exposición, Rocío García, responsable de formación de la Editorial, “el objetivo es que mucha gente se acerque y conozca la Biblia como Palabra de Dios”. Aunque ya se ha hecho una presentación en la Diócesis para la utilización pedagógica de la exposición para la asignatura de Religión y para los grupos parroquiales de catequesis, “está destinada a todo el público, fundamentalmente a adultos, aunque hay partes en las que los niños pueden realizar actividades. Está destinada tanto a creyentes como a no creyentes”.

Según explicaba al montar la exposición Elías Pérez, zamorano y coordinador de la Editorial Verbo Divino, “para nosotros es una alegría tener una presencia del Verbo Divino aquí”. E invitaba a todos los públicos a acudir, ya que “la Biblia es un mundo por descubrir, y esta exposición es un acicate, es un auténtico escenario para acercarse a la Biblia”.

Como explicaba Rocío García en su estancia anterior en Zamora para preparar la muestra, aunque para algunas personas la Biblia haya entrado en una “espiral de desprestigio”, para muchos creyentes sus páginas siguen siendo hoy motivo de esperanza, de alegría y de entrega. En ella Dios nos sale al encuentro para hablarnos al corazón, a través de unos escritos siempre actuales.

La exposición, que podrá visitarse de 10 a 14 y de 16 a 22 horas de lunes a viernes en el Seminario San Atilano, consta de 12 paneles grandes que confrontan la historia del pueblo judío con la historia actual, en torno a las grandes preguntas a las que responde la Biblia. Otros 12 paneles más pequeños dan información de interés sobre la Sagrada Escritura.

Además, se proyectará un DVD que narra una historia real que sucedió en Ruanda, y habrá un rincón para que cada uno pueda encontrarse personalmente con la Palabra de Dios. Estará abierta hasta el próximo 18 de diciembre, y está previsto que cientos de zamoranos acudan en grupos para contemplarla, además de todos los que quieran acudir de forma individual.

En silencio… (Palabras de homenaje a José Manuel López Fadón)


El pasado 31 de octubre falleció en Villar del Buey José Manuel López Fadón, que era párroco de Bermillo de Sayago. Su amigo Jesús Castro, profesor en el Colegio "Arias Gonzalo", escribió unas palabras que leyó en la Misa de funeral en Bermillo el día 3 de noviembre. Presentamos aquí un extracto.

A modo de homenaje a mi compañero, amigo y hermano

EN SILENCIO…

En silencio, sin hacer ruido, como el suave viento que mece la flor de la encina… nos has dejado JOSEITO.

JOSÉ-MANUEL-FELIPE LÓPEZ FADÓN:

- JOSÉ, como el padre de Jesús, trabajador incansable, hábil ebanista en la talla de figuras de ajedrez o en la reparación de imágenes parroquiales. Lo mismo te hacía un buen corte de pelo que te cocinaba unos caracoles.

- MANUEL “EMMANUEL”, como Nuestro Señor, te inmolaste día a día y te dedicaste en tu vivir de cada momento, por cada uno de los que te rodeábamos. Una palabra de aliento, un chascarrillo, siempre la mano tendida para ayudar y su espalda dispuesta a cargar con las penas de los necesitados; por eso nos dejó tan pronto, a sus cincuenta y nueve años se le agotaron las “pilas” pero con la “gera” terminada.

- FELIPE, como el apóstol de Jesús, siempre dispuesto a realizar su misión, aunque a veces se renegara; su vida fue un continuo servicio a los demás. Como el apóstol, explicó las Escrituras, con palabras, y sobre todo, con obras, pues en Sayago bien conocen el dicho castellano “obras son amores y no buenas razones”. Cualquiera que lo conoció y trató con él lo puede confirmar, como lo hacían sus vecinos y feligreses en el tanatorio improvisado, pero ya de tradición, en la casa de su madre, en su casa, habilitada para tal y en tal acontecimiento, luctuoso y festivo; luctuoso por ser la pérdida de un ser tan querido y festivo por saber que ya está en presencia del PADRE, AL LADO DE CRISTO.

En SILENCIO, …. Siempre en silencio; como una hormiga comenzaste tu vida estudiantil, con la escuela nacional terminada. El uno de julio de mil novecientos sesenta y cuatro llegaste al Seminario Menor “San Luís y San Victoriano” de Toro para realizar el cursillo de ingreso a los estudios de Humanidades.

En silencio, pero veloz como el viento, te desplazabas en las carreras de velocidad, relevos o resistencia, por las pistas de cemento que envolvían como un anillo el edificio de la “Fundación Victoriana Villachica” y, sin hacer ruidos ni alardes, llegabas el primero.

En silencio terminaste los estudios de Humanidades, el Bachillerato Elemental con su convalidación y Reválida y el Superior. No conforme con hacer el primer curso de Estudios Eclesiásticos brillantemente en el Instituto religioso “Gaudium et Spes” realizaste, como alumno libre, el Preuniversitario en el Instituto de Toro, hoy “Pardo Tavera” donde realizaste el curso anterior sexto y Reválida como alumno oficial, estrenando dicho centro de enseñanza, y, como colofón, aprobaste la prueba de Madurez en la Universidad Civil de Salamanca.

En silencio pasaste a cursar los cuatro años siguientes de los Estudios Eclesiásticos como alumno oficial de la Universidad Pontificia de Salamanca, siendo el único alumno del Teologado de Zamora que aprobaste el Bachillerato en Estudios Eclesiásticos el veinticuatro de junio, festividad de San Juan Bautista, alcanzando lo que posteriormente se denomina Licenciatura en Estudios Eclesiásticos.

En silencio, sin altanería, sin presumir de título universitario, te fuiste a Zarzaquemada, en Leganés, a desarrollar tu labor pastoral con jóvenes del mundo obrero y, como obrero, de barrendero en la fábrica de la “John Deere”, para evitar el trabajo en cadena y poder conectar con el mundo del trabajo, el mundo obrero, desde el puesto más bajo en el escalafón social pero que tu viste el más apropiado para realizar tu labor pastoral; fueron dos cursos, hasta tu ordenación sacerdotal, el ocho de octubre de mil novecientos setenta y siete.

En silencio, y en tu pueblo de Villar del Buey, escondido entre robles y encinas, D. Eduardo Poveda le ordenó, fue su primera ordenación presbiteral que realizaba desde que lo consagraron obispo en y para Zamora.

En silencio… te fuiste a ejercer tu ministerio sacerdotal a tierras de Aliste, prima-hermana de la tuya, Sayago, a Matellanes y anejos, posteriormente a “Las Figueruelas” y anejos para recabar, al final prematuro de tu camino presbiteral, en Bermillo de Sayago, tu tierra, y en sus “satélites”, cada vez más numerosos.

En silencio, el día que se cumplía el trigésimo segundo aniversario de tu ordenación sacerdotal, te llegaba el aviso coronario de que el ritmo de servicio a tus hermanos era excesivo, aunque tu no le dieras importancia, como tu hacías siempre y, en silencio, muy en silencio, fue horadando profundamente tu salud de roble sayagués. No tenías tiempo para ir al sanador del cuerpo porque el tiempo tú lo tenías ocupado en sanar el alma de tus feligreses. Nunca te ocupaste de cuidar tu cuerpo, sólo pensabas en servir a los demás. ¡QUE BIEN APRENDISTE LA LECCIÓN DEL MAESTRO! Qué ejemplo más próximo podemos tener, ya no podemos decir ¡QUÉ DIFÍCIL ES SEGUIR AL MAESTRO! Tú no preguntaste al Señor –como el joven rico- “qué tengo que hacer para seguirte”, tu lo seguiste, sin más ni más, sin importante renunciar a todas tus riquezas: tu juventud, tus cualidades personales, (que quienes te conocíamos muy de cerca sabemos que eran muchas) a tu padres y a tu hermana.

Y así, en silencio, en la cocina de tu made y a su lado, te fuiste en paz, sin decirle adiós, a la presencia del PADRE que te esperaba con los brazos abiertos, para que descansaras en su regazo del cansancio por el deber cumplido. Tu vida fue una inmolación silenciosa, alegre, pacífica y convencido de lo que hacías por tus hermanos. Tú si que tienes motivos para decirle al PADRE “Ya realicé la “GERA” que me encomendaste”.

En silencio, siempre estarás a nuestro lado, a mi lado, como el hermano mayor que siempre está dispuesto a ayudar y en el que confías plenamente. Ahora se que no me fallarás, como nunca me fallaste en vida. Tú y sólo tu de mis compañeros del Seminario –semillero de amistad que también supimos cultivar- estuviste a mi lado en los momentos más difíciles de mi vida. Si José Manuel, tu bien lo sabes y lo recuerdas, tu y nuestro primer director espiritual de Toro, D. Pedro Luelmo Martín, de Moraleja del Vino.

Sí, José Manuel, se me vienen a la mente nuestros años de estudios –once cursos- y dos veranos (el de julio del 64 para realizar el cursillo de ingreso en el Seminario de Toro, y el de agosto del 71, también para hacer el ingreso, en esta ocasión en la Universidad). ¡Cuánto tiempo! y que rápido pasó.

¡Cuántas veces, ya en Salamanca, apoyé mi cabeza en tu hombro y, sin decirte nada, en silencio, tu sabías lo que me pasaba; tu ayuda era inmediata, no me daba tiempo a pedírtela. Aquellos años de nuestros estudios filosóficos-teológicos, en que la crisis de fe afloraban cuando profundizabas en las verdades teológicas y en la doctrina de la Iglesia, bien en “el paseo de San Antonio”, bien en “la plaza San Justo”.

Y todo lo hiciste en SILENCIO, MUY EN SILENCIO.

No sabrás nunca lo que te agradecí y como han quedado esos momentos grabados, con letras de oro, en mi corazón, es una huella imborrable y perenne que ha marcado mi vida y me ha ayudado a mantener la fe y servir a los demás, has sido un pilar en que me apoyé, me apoyo y me seguiré apoyando, a nivel humano, el Espíritu hace el resto a nivel divino.

Gracias José Manuel, y esta vez no en silencio sino gritándolo a los cuatro vientos y ante quien haga falta manifestarlo. Lo hago ahora, en el silencio de la noche y en el amanecer del nuevo día cuando ya has pasado a la Morada que el Padre nos tiene reservada a sus hijos.

Sí José Manuel, te lo digo ahora que no me puedes regañar, como a los niños traviesos y a los adultos que hablamos demasiado: tú has sido desde julio del 64 y lo serás, hasta que el Padre me llame a su presencia, el Compañero y Amigo.

En Zamora, en los tres primeros días de tu presencia ante el PADRE.

CASTRO.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Permanecer en un mundo pasajero


AGUSTÍN MONTALVO FERNÁNDEZ

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario – Ciclo B

“El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán” (Mc 13, 24-32)

Al llegar estas fechas cada año el evangelio del domingo nos ofrece una parte del llamado «discurso escatológico» de Jesús. Confieso que durante mucho tiempo estos relatos fantásticos y dramáticos, que parecían referirse al fin del mundo, me sobrecogían además de resultarme incomprensibles. Después me enseñaron que existe un género literario llamado apocalíptico, algo así como una forma de expresar de manera grandilocuente y muy complicada realidades mucho más sencillas, una especie de marco fantástico de un cuadro cuyo mensaje en modo alguno puede confundirse con él.

Son muchas las concreciones que el relato transmite. Para mí y para los lectores voy a intentar ofrecer algunas.

Nada en este mundo es eterno ni absoluto. Los hombres buscamos seguridades y nos aferramos a muchas cosas más o menos valiosas poniendo en ellas nuestro corazón, nuestras energías y todas nuestras ilusiones. Jesús con frecuencia advierte que nada puede darnos la vida plena ni la seguridad definitiva, porque todo cuanto existe, hasta los mismos astros, tiene los días contados aunque se mida en siglos de siglos. Todo es pasajero.

Pero cuando todo falla a nuestro alrededor sólo hay alguien que permanece, el Hijo del Hombre, el crucificado y resucitado que está vivo para siempre, cuyo poder y majestad, grandiosamente también imaginados, no son otra cosa sino la realización definitiva del amor a todos, la victoria del amor y de la vida sobre el pecado y sobre la muerte, capaz de justificar nuestras búsquedas y esfuerzos, y de salvar a quienes no lo rechacen.

Cuando el evangelio relata lo que parecen los acontecimientos finales de la historia indudablemente nos hace pensar en el futuro, pero no es ésta la intención del autor. Habla de futuro para interpretar el presente y para situarnos en él. No se trata de cuándo y cómo tendrán lugar esos hechos, sino de cómo debe vivir el cristiano en la espera. Quiere ser una llamada a la esperanza y a la vigilancia que excluya tanto la impaciencia angustiosa como el permanecer atrapados en un presente sin horizonte. Esta doble tentación de huida o de repliegue se hace especialmente intensa en momentos de la historia particularmente difíciles o dramáticos. En estas situaciones el evangelio pretende infundir confianza a pesar de las contradicciones ofreciendo un fundamento sólido: la fidelidad de Dios.

En este presente esperanzado y comprometido el cristiano no camina a ciegas. El ejemplo de la higuera recuerda lo que el concilio Vaticano II llama los signos de los tiempos. A través de las realidades, las personas, los acontecimientos? es posible y necesario interpretar iluminados por la Palabra de Dios lo que él quiere decirnos y el comportamiento consiguiente, sabiendo que cada momento es tiempo de gracia.

Fuente: La Opinión-El Correo de Zamora, 15/11/09.

Signos de la meta


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

En este mes de noviembre muchas de nuestras parroquias y comunidades hemos estado rezando para que todas las personas que amamos y que ya han pasado al otro lado de la eternidad sean acogidas por Dios para siempre. También rezamos para que un día todos nosotros podamos estar definitivamente con Dios, como todos los hombres y mujeres que a lo largo de la historia han vivido el camino del amor que nosotros queremos vivir.

Afortunadamente la lista de Dios es mucho más amplia que nuestras listas o santorales. Podemos sentirnos orgullosos de que tantas personas de toda raza, tiempo y condición social, hayan demostrado con sus vidas que se puede seguir el camino que Jesús nos propone en el evangelio. Todos ellos son su mejor éxito, el mejor regalo que Dios ha hecho y sigue haciéndonos, signos seguros de la meta hacia la que vamos. Muchas de esas personas son conocidas y oficialmente propuestas por la Iglesia para motivar y reforzar nuestro «sí» al Señor. La mayoría desconocidas. Pero todas, unas y otras, han mejorado el mundo y la humanidad en muchas y variadas direcciones.

Es una gran riqueza para los creyentes que podamos vivir cada vez más conscientemente la comunión con ellas desde la realización concreta de la intercesión, del modo de ser «con» y «para» los otros. Cristo, Cabeza de la Iglesia, nos lleva a cada cristiano concreto a la plenitud y a la unión con el cuerpo no individualmente, sino a través de la solidaridad e intercesión de los miembros del cuerpo. La muerte es superada por esa unidad histórica horizontal que existe entre nosotros y la unidad vertical que también existe entre la Iglesia peregrina en la tierra y la Iglesia ya consumada en el cielo.

Es en este ámbito donde se sitúa una correcta comprensión del culto a los santos y una adecuada práctica de fe a la hora de invocarlos. De este modo, la veneración a estos hermanos nuestros, «los mejores hijos de la Iglesia», ni significa idolatría, ni merma o hace insuficiente la mediación absoluta de Cristo. Tan erróneo sería desvalorizar el culto a los santos como una práctica desmedida del mismo. Y aunque es verdad que nuestra adoración a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es esencialmente distinta, no es menos verdad que a dicha adoración de Dios contribuye una justa realización del culto hacia quienes desbordan de felicidad por estar viéndole cara a cara. Nos viene bien pensar más de vez en cuando que la Iglesia de Cristo es una realidad mayor que la comunidad de los que trabajamos, sufrimos o esperamos en esta tierra; la forman igualmente los que aún esperan y se purifican en la «antesala» del cielo y quienes ya se han dejado arrastrar por esa riada de felicidad sin fin que es Dios.

Fuente: La Opinión-El Correo de Zamora, 15/11/09.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Zamora celebra este domingo el Día de la Iglesia Diocesana


El próximo domingo 15 de noviembre se celebra en toda España el Día de la Iglesia Diocesana. Un año más se insiste en el sostenimiento económico de la Iglesia por parte de los católicos, con el lema “Somos parte de una Iglesia que acompaña y ayuda”. Con este motivo, se realizará una colecta en las parroquias y habrá difusión de material informativo.

Zamora, 13/11/09. Con el lema “Somos parte de una Iglesia que acompaña y ayuda”, la Diócesis de Zamora se une el próximo domingo 15 de noviembre a toda la Iglesia en España para celebrar, un año más, el Día de la Iglesia Diocesana. En esta jornada se pretende que los fieles católicos cobren conciencia de la riqueza de esta realidad comunitaria y colaboren con sus aportaciones para el sostenimiento de las actividades que realiza.

La jornada no sólo se dirige a los creyentes, sino que está abierta a toda la población española. Éste es el tercer año en el que se lleva a cabo la campaña publicitaria “Por tantos”, que ya es reconocible por la sociedad española como marca, al aparecer en inserciones de prensa escrita y digital, radio y televisión. En estos anuncios se destaca que el ejercicio de la caridad, junto con la administración de los sacramentos y el anuncio de la Palabra de Dios, son los ámbitos esenciales de la Iglesia. En medio del mundo, la Iglesia acompaña a cuantos sufren o viven angustiados y ayuda por medio de sus instituciones de caridad a cuantos lo necesitan.

En las parroquias de la Diócesis se hará una colecta extraordinaria el domingo, y se repartirán unos sobres que contienen la cuenta de resultados del año 2008, un boletín para domiciliar una cuota periódica a favor de la propia parroquia o de la Diócesis, y una carta del obispo diocesano.

En dicha carta, Gregorio Martínez Sacristán recuerda que “es la Iglesia la que nos acompaña en todos los momentos de nuestra existencia, sean alegres o tristes, porque es nuestra Madre, porque en su seno hemos nacido a la fe”. E indica que “en estos momentos de profunda crisis económica, el acompañamiento y la ayuda de la Iglesia son de gran esperanza para una sociedad dolorida. Los católicos tenemos que ser personas dispuestas a escuchar, a acompañar y a ayudar, como expresión de nuestro compromiso creyente”.

El prelado afirma que “para que quienes acuden a la Iglesia buscando ayuda puedan encontrar en ella una respuesta adecuada, es necesario que disponga de los medios necesarios”. Por ello, Martínez Sacristán, tras hacer la valoración de las actividades de la Iglesia en esta tierra, hace un llamamiento a la colaboración de todos: “la colaboración de los católicos y de los que valoran su labor es indispensable. En estas circunstancias es, más que nunca, expresión de vuestro compromiso eclesial. Todos tenemos que participar en la Iglesia y colaborar económicamente en su sostenimiento. Todos somos necesarios”.

El resumen del balance económico del año 2008 que hace el Obispado indica que los gastos han venido por las acciones pastorales y asistenciales (263.077,98 €), la retribución del clero (930.226,95 €), la retribución del personal seglar (199.505,66 €) y la conservación de edificios y gastos de funcionamiento (736.430,65 €). A todos estos gastos ordinarios habría que sumar la suma de los gastos de las parroquias, que suponen 2.303.908,62 €.

En cuanto al capítulo de ingresos, 82.367,85 € proceden de las aportaciones en los fieles, tanto a través de colectas como de cuotas fijas, 249.300,36 € corresponden a los ingresos de patrimonio y otras actividades, y 379.353,08 € vienen de otros ingresos corrientes. La cantidad mayor procede de la Asignación Tributaria, a través del Fondo Común Interdiocesano: 1.442.851,66 €.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Zamora celebra al mártir San Alfonso Rodríguez


El próximo 16 de noviembre es la memoria de San Alfonso de Zamora. La Delegación Diocesana de Misiones ha convocado un año más la celebración de la eucaristía en la iglesia de María Auxiliadora el domingo 15 a las 12 horas, para tener después la tradicional ofrenda floral en el Parque de Las Viñas, ante la estatua del santo. Además, el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, acudirá a la ciudad a pronunciar una conferencia el próximo martes 17.

Zamora, 13/11/09. Ante la proximidad del 16 de noviembre la Iglesia diocesana de Zamora se prepara para la celebración de la memoria de San Alfonso Rodríguez, sacerdote jesuita y primer santo mártir zamorano.

Eucaristía y ofrenda floral

Como cada año, la Delegación Diocesana de Misiones, dirigida por el misionero del Verbo Divino Luis Zurrón, es la encargada de coordinar los actos correspondientes. En concreto, el próximo domingo 15 de noviembre, a las 12 horas, se celebrará en la iglesia parroquial de María Auxiliadora una eucaristía misionera en honor al santo. A continuación tendrá lugar la ya tradicional ofrenda floral ante la estatua del santo en el parque de Las Viñas.

A dicha ofrenda han sido invitadas las autoridades civiles y religiosas. Se espera la afluencia de numerosos zamoranos. La Delegación de misiones invita a todas las parroquias, comunidades y movimientos a unirse a la celebración de la memoria de nuestro santo.

Conferencia

Los actos continuarán con una conferencia del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez González, que es el director nacional de las Obras Nacionales Pontificias. El martes 17 hablará sobre la actualidad de las misiones en la Iglesia, a las 20,15 horas en el salón de actos de Caja Duero en la Calle Santa Clara, dentro de las actividades culturales promovidas por el Club La Opinión-El Correo de Zamora.

Actualidad de San Alfonso Rodríguez

En esta celebración, según palabras de Luis Zurrón, recordamos no sólo al santo mártir jesuita, sino también a tantos zamoranos "que han llevado a Zamora muy lejos, hombres sencillos que han hecho grande a Zamora". La memoria de San Alfonso Rodríguez ayuda a que "perviva el recuerdo de este hombre tan importante para la Iglesia, un gran misionero de Zamora, reconocido por la Iglesia universal".

San Alfonso es uno de los exponentes de las Reducciones fundadas por los misioneros europeos como espacio de libertad, cultura y evangelización para los pueblos indígenas de gran parte de Latinoamérica. Precisamente en este año 2009 se celebra el IV Centenario de las Reducciones del Paraguay, que fueron iniciadas precisamente por un jesuita natural de Villalpando, Diego de Torres Bollo, en 1609. Esta localidad ha celebrado el pasado verano algunos actos en memoria de este hijo ilustre.

Este desconocido fenómeno ha sido difundido en nuestros días gracias, entre otros medios, a la película La Misión (The Mission, 1986), dirigida por Roland Joffé e interpretada por Robert de Niro, Jeremy Irons y Liam Neeson; su banda sonora original, compuesta por Ennio Morricone sigue estando entre las listas de los clásicos más vendidos. Una gran producción para una gran obra que fue la de aquellos hombres: buscar nuevos caminos para seguir anunciando el evangelio.

Un zamorano generoso e intrépido

Alfonso Rodríguez Olmedo nació en Zamora el 10 de marzo de 1598, hijo de Gonzalo Rodríguez y María de Olmedo, familia modesta y piadosa. Tras estudiar las primeras letras en su ciudad natal, ingresó en la Compañía de Jesús en 1614, en Salamanca. Tras realizar el noviciado en Villagarcía de Campos (Valladolid) iba a ser enviado a Pamplona, para hacer los estudios de Filosofía, cuando pasó por el noviciado el P. Juan de Viana, procurador de la que era entonces Provincia Jesuítica del Paraguay. Tenía permiso del P. General Mucio Vitelleschi para reclutar sujetos que fuesen a trabajar en las misiones. Su propuesta tuvo acogida en el generoso corazón de Alfonso, quien fue aceptado v embarcó en Lisboa con otros 37 compañeros, el 2 de noviembre de 1616, desembarcando en el puerto de Santa María de los Buenos Aires el 15 de febrero del año siguiente.

Pasó Alfonso al Escolasticado que la Compañía tenía en la ciudad de Córdoba (Argentina), para realizar estudios superiores eclesiásticos. A fines de 1623 o principios de 1624 fue ordenado sacerdote. Concluidos los estudios teológicos, comenzará a evangelizar entre los guacurúes, una de las reducciones más trabajosas, debido a la dificultad del dialecto indígena allí utilizado. En 1627 fue destinado a Encarnación de Itapuá, reducción fundada en 1615 por el P. Roque González. Junto con éste fundaría en 1628 una nueva reducción de Todos los Santos del Caaró. Éste sería su último destino. El 15 de noviembre de 1628, a los treinta años de edad, Alfonso es asesinado brutalmente por algunos de estos mismos indígenas azuzados por un cacique.

El 28 de enero de 1934 los mártires del Caaró e Ijuhí fueron beatificados por Pío XI. Entre ellos se encontraba Alfonso Rodríguez, que sería canonizado en Asunción junto con sus dos compañeros Roque González y Juan del Castillo por Juan Pablo II el 16 de mayo de 1988, durante su visita a Paraguay. De ellos dijo el Papa en la homilía de la misa de canonización, celebrada en el Campo "Ñu Guazu": "Sabiéndose responsables en cuanto a la necesidad de custodiar la dignidad humana en aquel momento de la historia, [...] como testigos del mandamiento nuevo de Jesús, dieron prueba con su muerte de la grandeza de su amor".

martes, 10 de noviembre de 2009

Manos Unidas de Zamora agradece el reconocimiento de los obispos españoles


La delegación de Manos Unidas en Zamora agradece el reconocimiento que la Conferencia Episcopal Española ha hecho de su labor a favor de los más necesitados cuando se cumplen 50 años de su fundación. Como parte de la Iglesia católica, esta organización continúa concienciando en Zamora sobre las situaciones de extrema pobreza que se siguen dando en todo el mundo.

Zamora, 11/11/09. El pasado 1 de octubre se reunió en Madrid la CCXIV Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, y entre otras cosas aprobaron un documento que expresa el sentir de los obispos del país en el 50 aniversario de la organización católica Manos Unidas, dando gracias a Dios “por estos años de esforzada labor, en los que esta organización eclesial ha sido un signo vivo y profético de su amor a las personas con cualquier clase de necesidad”.

Dicho documento, encabezado con la frase de Jesús que se recoge en el evangelio de Mateo “Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber…”, fue presentado públicamente el pasado 6 de noviembre en Madrid, con la presencia del obispo auxiliar de Madrid y Secretario General de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino; el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño y obispo consiliario de Manos Unidas, Juan José Omella, y la presidenta nacional de Manos Unidas, Myriam García Abrisqueta.

Como recuerda este documento episcopal, ya ha transcurrido medio siglo desde que las Mujeres de Acción Católica Española promovieran en 1959 la I Campaña contra el hambre. En 1956 respondieron al llamamiento de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas para remediar las tres hambres que afligen el mundo: “hambre de pan, hambre de cultura y hambre de Dios”, proponiendo un día de ayuno voluntario en el primer viernes de cada Cuaresma. Lo consideraron no sólo como un gesto de solidaridad con los necesitados, sino también como un gesto para experimentar en la propia persona las penalidades de los hambrientos. A esto le siguió la colecta anual pensada para ayudar a financiar proyectos concretos de desarrollo en el Tercer Mundo que se ha incrementado progresivamente año tras año.

La reacción en Zamora

En la delegación de Manos Unidas en Zamora, situada en la planta principal de la Casa de la Iglesia (Seminario San Atilano), esta buena noticia no ha sido motivo de celebración especial ni de una pausa en su labor, pues este grupo de mujeres trabajadoras sabe que todavía queda mucho por hacer: todavía más de 850 millones de personas sufren malnutrición y padecen hambre en todo el mundo.

Según informa la delegada de Manos Unidas en Zamora, Pilar Pilo, “el voluntariado de Manos Unidas de Zamora agradece a la Conferencia Episcopal Española su mensaje de felicitación, agradecimiento y estímulo con motivo de la celebración de nuestro 50 aniversario”. Porque, como ella misma indica, “Manos Unidas lleva 50 años haciendo suyas estas palabras del Evangelio, en su lucha contra ‘las hambres’ de muchos millones de personas en los países más pobres del mundo”.

En esta Campaña nº 50 Manos Unidas de Zamora lleva financiados ya 6 Proyectos de Desarrollo en los siguientes países: Perú, India, Haití, Méjico, Togo y Mauritania. Proyectos en los que ha invertido ya un importe de 228.588 euros, gracias a las generosas aportaciones de los socios y colaboradores zamoranos.

Algunos extractos del documento

El mensaje de los obispos comienza afirmando que “la Conferencia Episcopal Española quiere enviar un mensaje de felicitación, agradecimiento y estímulo a los numerosos asociados y colaboradores que, inspirados por su conciencia cristiana, están comprometidos generosamente en la lucha contra el hambre en el mundo”.

Mirando al pasado, la Conferencia Episcopal señala que “durante estos cincuenta años, Manos Unidas ha trabajado para erradicar la miseria, la nutrición deficiente, la enfermedad y el atraso cultural en los países del Tercer Mundo, y para identificar y eliminar sus causas estructurales; ha denunciado en la sociedad española el problema del hambre y las penurias del subdesarrollo y ha reunido fondos para financiar proyectos”.

Esto ha tenido una acogida inmediata entre los católicos, pues “sus campañas contra el hambre se insertan con naturalidad en la práctica de la Iglesia por lo que la activa participación de Manos Unidas en el apostolado social de la Iglesia es digna de todo aplauso y gratitud”.

Los pastores de la Iglesia también recuerdan a la organización que “no puede descuidar su acción misionera: ha de evangelizar promocionando y promocionar evangelizando, buscando el desarrollo integral del hombre y no sólo satisfacer sus necesidades materiales”. E indica a sus miembros, voluntarios y colaboradores una serie de inspiraciones que llevaron a la fundación de Manos Unidas: “la apertura al otro, el interés por las personas, la fina sensibilidad ante el sufrimiento, la acogida y el don gratuito”.

* Puede descargarse el documento completo de los obispos en esta dirección.


domingo, 8 de noviembre de 2009

Ella ha echado todo lo que tenía para vivir


NARCISO-JESÚS LORENZO LEAL

Domingo XXXII del Tiempo Ordinario - Ciclo B

“Se acercó una viuda pobre y echó dos reales” (Mc 12, 38-44)

A lo largo de estos domingos venimos escuchando cómo la segunda lectura fragmentos de un importantísimo escrito del Nuevo Testamento: la Carta a los Hebreos. Este escrito presenta a Cristo como Sacerdote, como Pontífice. Es decir: el puente entre dos orillas, el mundo de Dios y el mundo de los hombres. Dios ha enviado y hecho de su Hijo «mediador» para un mundo que quiso y quiere acabar con él. «Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos» gritaron furiosos a Pilato. Curiosamente esa sangre vertida por los hombres y esa muerte, asesinato y sacrilegio a un tiempo, Jesús ha querido convertirlo en el medio para poner fin a tanta maldad, tanto odio, tanta violencia, tanta muerte, tanto pecado «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Dios ha acogido la ofrenda de la vida de su Hijo para otorgar a los hombres y mujeres de todos los tiempos, el perdón, una vida nueva, una nueva identidad. Hasta los verdugos, los cómplices, los indiferentes, los insensibles, todo hombre y mujer puede adquirir por este sacrificio esa nueva identidad de hijo e hija de Dios.

Cada vez que celebramos la Eucaristía asistimos, precisamente, a este Sacrificio, por el que Cristo «quita los pecados de todos». Encontramos al Mediador que Dios envía a la historia y podemos unirnos íntimamente a él, para participar de algo nuevo, de un mundo nuevo que brota y rebrota, a pesar de todo. Cada vez que comulgamos «comemos» a Cristo que es «una persona totalmente entregada», con todo lo que esto significa. «Tomad y comed esto es mi Cuerpo entregado por vosotros». Participar en la Eucaristía supone que caigamos en la cuenta de todo esto; de que nos acercarnos a la Salvación en estado puro. Pero para ello debemos revisar nuestras aptitudes. Sino ¿por qué a tantísima gente no lo dice nada la Eucaristía? ¿Por qué la Misa nos deja, a veces, igual o peor que estábamos? ¿No será que llegamos a ella sin saber ni a dónde vamos, ni dónde estamos, ni ante quién estamos? ¿No será que vivimos una fe aparente? Jesús ponía en guardia a sus discípulos para que no se aprovecharan de la religión. «¡Cuidado con los letrados!... buscan los asientos de honor en las sinagogas». ¿No será que de la religión sólo importan las apariencias, «ceremoniar» momentos de la vida: nacimientos, matrimonios y entierros? ¿No será que la religión interesa si reporta algún reconocimiento público en asociaciones, cultos y procesiones? ¿No será que a clérigos y a laicos nos espanta la inclemente cruz de la irrelevancia social, de la vergüenza por ser lo que somos, incluso de la burla o insultos callejeros? Frente a estos interrogantes respondamos como la viuda del Evangelio. En la religión, es decir en nuestra relación con Dios no echemos de lo que sobra, sino que «echemos el resto». Arriesguémonos a poner «vida y hacienda» en las manos del Señor.

Otra forma de mirar


JOSÉ ÁLVAREZ ESTEBAN

Curioso que alguien se ponga escribir sobre lo que no ha ocurrido todavía y que, cuando vaya a ser leído, se haya convertido lo escrito en un acontecimiento del pasado. Me refiero, ¿cómo no?, al III Congreso Regional «La enseñanza de la Religión en la Escuela» que, bajo el título «Otra forma de mirar», ha tenido lugar en Zamora este viernes y sábado pasados. Las dos anteriores citas fueron en Valladolid; esta vez por opción local, por organización y por gestión, en Zamora. Felicitaciones al obispo D. Gregorio, a la Delegación Diocesana de Enseñanza, a los numerosos colegios de la Iglesia en Zamora, a todo ese esforzado contingente de Profesores de Religión en Centros Estatales. La presencia de los obispos de Castilla y León, de Rectores de Universidades de la Iglesia, de personalidades del mundo de la cultura ha venido a dar realce a este Congreso, al que se han apuntado medio millar de personas. Curioso que se haya escogido Ifeza para este Congreso, un lugar tan necesitado de vida y al que le damos el nombre de «recinto». Un recinto es un lugar acotado, que marca límites, al igual que los colegios, institutos y universidades, que también están para dejar claro lo que se debe o no se debe hacer, lo que la sociedad demanda y tiene derecho a esperar de ellos. Los decimos «recintos educativos». Adolece Zamora de reclamos de tan alta dimensión e Ifeza habrá recibido un fuerte impulso a ser reducto no sólo de exposiciones, también de congresos en los que se debatan temas de tan rabiosa actualidad como el pasado de la «Mujer en el mundo rural» o como éste de la «Enseñanza de la Religión en la Escuela».

¿Objetivo del Congreso? Pues no otro que el de fortalecer la formación del profesorado de Religión, compartir experiencias y hacerse presente en el ámbito de lo público para que sea reconocido el lugar en la sociedad de los profesores de Religión y sus servicio a unos padres, que demandan su enseñanza en la escuela.

Demasiadas las sospechas que suscita esa «educación» que se nos propone como alternativa, demasiados los alcances de otros intereses, demasiado corto el recorrido. Y cuando se renuncia a visiones más amplias, que es lo que nos propone el mundo de lo religioso, los valores se devalúan. Cuentan en la escuela, ¿cómo no?, la tradición, la cultura y sus asentamientos, cuenta el mundo de los valores. Sin eso ni se construye el presente ni hay garantías de futuro, la política se convierte en una fábrica de ocurrencias y la educación en un barco apresado del que no se sabe cómo salir físicamente ileso y emocionalmente no afectado, como en el atunero «Alakrana». Duro en ambos casos el precio del rescate.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Conclusiones del III Congreso Regional sobre la Enseñanza de la Religión en la Escuela


A última hora de la tarde de hoy, 7 de noviembre, se han leído las conclusiones finales del III Congreso Regional sobre la Enseñanza de Religión en la Escuela, que se ha celebrado en Zamora con el lema “Otra forma de mirar…”, con más de 500 congresistas y la presencia de varios destacados expertos como ponentes. Reproducimos las conclusiones a continuación.

Los profesores de Religión Católica participantes en el III Congreso de “Religión en la Escuela: Otra forma de mirar”, convocado por los obispos de Castilla y León y celebrado en Zamora los días 6 y 7 de Noviembre de 2009,

MANIFIESTAN:

  1. La clase de Religión en la Escuela responde a un derecho irrenunciable de los padres que está claramente protegido por nuestro derecho constitucional.
  2. Es preciso llevar a cabo un “pacto por la educación” en el que tengan cabida real todas las fuerzas implicadas en la misma; revisando en profundidad las actuales leyes educativas.
  3. La clase de religión en la escuela es una opción y una oportunidad en el espacio propio de lo escolar, que entendemos uno de los lugares para la formación completa e integral de la persona.
  4. Ofrecemos la clase de religión como camino de búsqueda para poder entender al hombre y al mundo desde una posición crítica que impida la manipulación de la persona.
  5. Los profesores de religión de Castilla y León creemos que el diálogo “Fe-Cultura” es el mejor instrumento para garantizar a padres y alumnos la visión coherente e integradora de la realidad actual, sin exclusivismos segregadores pero sin renunciar a la búsqueda de la verdad.
  6. Denunciamos el laicismo excluyente que pretende imponer la desaparición de lo religioso en todos los ámbitos de la vida social, y defendemos la laicidad que propugna lo propio de cada actividad humana y la autonomía de los saberes en sus propios contenidos y metodologías.
  7. Ofrecemos a los padres y alumnos de Castilla y León nuestro trabajo profesionalmente actualizado de modo permanente, y nuestra vocación de servicio para quienes en nuestros días buscan “otra forma de mirar”.

Zamora, 7 de Noviembre de 2009.

Juan Manuel de Prada: “el profesor de religión tiene que ser un tío muy cachondo”


El escritor Juan Manuel de Prada ha sido el encargado de pronunciar la conferencia de clausura del III Congreso Regional sobre la Enseñanza de Religión en la Escuela, que se ha celebrado en Zamora. Ante el auditorio ha explicado sus propuestas sobre cómo debe ser “una clase de religión para el siglo XXI”.

Zamora, 7/11/09. El III Congreso Regional sobre la Enseñanza de Religión en la Escuela, que se ha celebrado en Zamora ayer y hoy con el lema “Otra forma de mirar…”, ha concluido con la conferencia del escritor Juan Manuel de Prada, titulada “Una clase de religión para el siglo XXI”. Con su estilo habitual, ha presentado a los más de 500 docentes venidos de todas las diócesis de Castilla y León varias pautas sobre este tema.

Lo presentó Miguel Ángel Hernández, rector del Seminario Menor “San Atilano” de Zamora, quien definió al escritor como “un hombre que ama a Zamora, esta ciudad que os acoge con los brazos abiertos”. Así, repasó algunos lugares que fueron importantes en la infancia de Juan Manuel de Prada, como el Colegio de las Hermanas del Amor de Dios, la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes o la Biblioteca Pública.

Cuestión del crucifijo: “donde no hay religión, no hay cultura”

De Prada comenzó su intervención aludiendo a la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, indicando que los enemigos de la fe “están haciendo algo deliberadamente calculado”. Porque “ante el crucifijo, el conocimiento que se nos brinda desde una tarima, y que es una especie de pedrisco fragmentario, cobra sentido, formando un mosaico que nos muestra nuestra estirpe cultural, nuestra genealogía histórica. Ante un crucifijo, cobra sentido nuestra cultura. Porque las culturas las fundan las religiones, y donde no hay religión no hay cultura”.

Para el escritor de origen zamorano, “Occidente hoy está embarcado en una especie de batalla suicida contra sí mismo, y al tratar de negar la religión que lo ha fundado, se está haciendo el harakiri”. Ante esta situación, “la clase de religión puede ser exactamente lo contrario. Porque toda educación debe transmitir una explicación congruente y unificadora de la realidad, que permita ascender desde los fenómenos hasta los principios”.

El escritor afirmó que quienes quitan los crucifijos “quieren que la realidad sea incoherente, que no se pueda llegar a los principios mediante la cadena de la razón. La educación se convierte así en una forma de adoctrinamiento. Cuando se crea un conocimiento fragmentado, se crea confusión, pues las explicaciones serán contradictorias”.

Cuando no hay un conocimiento unitario “irrumpe la ideología, que es una especie de pegamento que quiere cohesionar las piezas de un jarrón hecho añicos, el conocimiento que no bebe de una fuente común”. Frente a esto, Juan Manuel de Prada se dirigió a los profesores de religión diciéndoles: “tenéis una oportunidad extraordinaria para que, en lo poco que os dejan –y cada vez será menos lo que os dejen– podáis mostrar con la luminosidad de la verdad lo distinta que es una educación que sí tiene unas raíces de las cuales alimentarse de una educación desarraigada. Ése es el primer reto, valiosísimo, con el que se confronta la enseñanza de la religión en nuestro tiempo”.

El profesor de religión, un subversivo

Ese sentido de la vida, para el escritor, tiene que encarnarse. “Por eso es fundamental la encarnación humana, la figura del maestro, alguien dotado de capacidad de convicción, de suscitar en quien lo escucha el deseo de adherirse. Es una persona con autoridad, autorizada, que ayuda a crecer”.

De Prada explicó que “nuestra religión es la única religión cuya observancia no consiste en cumplir una serie de preceptos, sino que se funda en la adhesión a una persona, Jesucristo. Es lo primero que debe ver el alumno en el profesor: el que le ayuda a crecer es, a su vez, ayudado a crecer por Jesucristo”. El problema actual de los creyentes es que “hemos renegado de esta característica distintiva del cristianismo, y la observancia de los preceptos nos ha convertido en personas tristes, sombrías, aburridas, previsibles”.

El escritor señaló que, frente a esto, hay que mirar a la figura de Jesús, que “era imprevisible, hacía muchas cosas raras, decía cosas con sentido del humor”. Los cristianos, por el contrario, “estamos traicionando la personalidad de Jesús, que era extraordinariamente alegre, silvestre, sin formalismos”.

Y aquí explicó su visión de cómo ha de ser el docente de enseñanza religiosa escolar: “en una época tan asfixiada por unos nuevos formalismos, puritanismos, hipocresías… el profesor de religión tiene que ser un tío muy cachondo, un tío muy subversivo, tiene que hacer cosas muy raras, para que aquellos a los que está ayudando a crecer aprendan que la fe es ser muy raros en medio de un mundo gregario y robotizado”.

Por eso “es bueno que los chicos que van a la clase de religión no sepan con qué los va a sorprender el profesor, en un tiempo en el que nos dejamos morder por la sosería de tradiciones que no son nuestras”. También repasó Juan Manuel de Prada sus recuerdos sobre la asignatura de religión que recibió, en la que se había pasado al humanismo y moralismo, haciendo hincapié en los valores y desterrando el horizonte escatológico y la historia sagrada, entre otras cosas.

Además, subrayó la importancia de acercarse a la naturaleza y a la institución de la Iglesia. Por ejemplo, “si los católicos entendiéramos en profundidad el misterio de la Iglesia, al ver los defectos de los obispos nos alegraríamos de ver que Jesús elige a personas llenas de defectos, que Jesús abraza los defectos del hombre de tal modo que quiere que las personas que lo representan estén llenas de defectos”.

La religión, una herramienta multiusos

El ponente añadió que “si los alumnos ven que eso que reciben como una herencia inerte se vivifica, lo encarna el profesor… esto es capaz de transformar personas. Y que esas personas descubran en la fe la eterna juventud del cristianismo”. Porque “los enemigos de la fe quieren presentarla como algo viejo, rancio. La razón por la que la temen tanto es porque, por el contrario, es eternamente joven, ofrece soluciones al hombre de cualquier época”.

El objetivo de la enseñanza religiosa escolar ha de ser, por lo tanto, “que los chavales descubran que en esa fe van a encontrar soluciones a los grandes retos de la vida. La fe que se les ofrece es como un artilugio mutiusos, que ante cada problema y asunto candente de la vida ofrece siempre una solución absolutamente luminosa y congruente”.

Manuel Martínez Ortega: el profesor de religión, testigo de la esperanza cristiana


Dar razones de nuestra esperanza. Éste ha sido el hilo conductor de la conferencia que ha pronunciado Manuel Martínez Ortega, profesor en el Centro de Estudios Superiores Cardenal Espínola-CEU, en el III Congreso Regional sobre la Enseñanza de Religión en la Escuela, que se celebra desde ayer en Zamora.

Zamora, 7/11/09. Tras la primera ponencia del sábado 7 de noviembre, a cargo del periodista y escritor José Javier Esparza, el III Congreso Regional sobre la Enseñanza de Religión en la Escuela, que se celebra en Zamora con el lema “Otra forma de mirar…”, ha intervenido ante los más de 500 congresistas Manuel Martínez Ortega, profesor de Religión en la Escuela de Magisterio del Centro de Estudios Superiores Cardenal Spínola-CEU. Martínez fue anteriormente profesor de la misma materia en secundaria, y actualmente prepara su tesis doctoral en Teología.

El encargado de presentar al ponente fue el obispo de Ciudad Rodrigo, Atilano Rodríguez, que llamó a buscar “perspectivas nuevas, caminos y posibilidades para recorrer en la educación y en la formación de los jóvenes y los niños”. Ante la situación difícil de la educación en la sociedad española actual, que ha quedado de manifiesto en el Congreso, afirmó que “en esta realidad está el Señor, está actuando permanentemente el Espíritu Santo. A esta realidad estamos enviados para ser testigos del Señor y buena noticia. Y además, como dice el evangelio, lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.

Manuel Martínez señaló al principio de su intervención el objetivo que se proponía: “dar razones de nuestra esperanza desde la clase de religión en la actualidad de esta España que nos ha tocado vivir, sin olvidarnos en ningún momento de la necesidad de la evangelización en una sociedad que impone silencio sobre Dios y vive como si Dios no existiera”.

Constató la división que se ha producido recientemente en la sociedad española en torno a algunos temas fundamentales, “en torno al modelo de ciudadano que queremos, enormes disensiones en el prototipo de familia, en el modelo de educación que pretende forjar desde la enseñanza un determinado modelo de hombre abierto o cerrado a la trascendencia, abierto o cerrado al concepto de vida. Una sociedad que relativiza la verdad y sus fundamentos desde los diversos órganos institucionales, especialmente lo que conciernen al campo de la educación en valores de nuestros hijos”.

Y en el centro del problema señaló que “lo peor está aún por decir: el deseo fervoroso de excluir y prescindir de Dios en el mundo y en la vida de los hombres”, por lo que “nuestro gran problema es la negación radical de Dios, incluso es más, el olvido, la carencia, la indiferencia ante el tema de Dios”. El ponente remarcó especialmente las siguientes palabras, con las que subtituló su intervención: “Dios, única esperanza posible del hombre, porque a pesar de todo y desde el mismo pensamiento que eclipsa a Dios y que proclama su ineficacia, hemos de decir que si no hay Dios no hay nada, no hay futuro ni esperanza. Si hay futuro y esperanza es porque hay Dios”.

Martínez Ortega insistió mucho en el tema de la esperanza, algo capital para los docentes de enseñanza religiosa escolar, ya que “el alumno recibe muchas respuestas a sus interrogantes, mucha publicidad, muchos falsos referentes, y especialmente recibe el ataque continuo y mordaz del laicismo, de una antropología cerrada a la trascendencia y al Misterio”.

Planteó la necesidad de emplear “la oración como aprendizaje de la esperanza”, aprovechando los tiempos litúrgicos o “la belleza de las oraciones cristianas”. Porque “en esta actividad, que se puede hacer en cualquier nivel educativo, por increíble que parezca, se puede explicar la diferencia entre relajamiento corporal y mental, conciencia cósmica, encuentro con mi yo, reflexión personal, chill out, New Age y todas esas cosas light que dicen nuestros gurús del pensamiento moderno, con la verdadera interioridad del ser humano que se pone frente a frente con el Misterio, con Dios, aspirando mediante la práctica a escuchar lo que Dios quiere de nosotros”.

Claro, esto puede conllevar unas críticas bien conocidas. A ellas dio respuesta el ponente al decir que “si alguien nos acusa de catequistas en vez de profesores de religión por rezar en clase, diremos que estamos trabajando la educación desde la integridad del ser humano, estamos trabando la interioridad del alumno, su dimensión trascendente, su apertura al Misterio”.

En cuanto a la misión y la identidad del profesor de religión, “enviado por la Iglesia a decir lo que la Iglesia dice de sí misma, ha de ser un auténtico resorte social. Impulsando un cambio en la visión de qué es el hombre hacia quién es el hombre”. Martínez Ortega también defendió la necesidad de educar en el ocio y el tiempo libre de los alumnos, dándoles alternativas “como mostración de una esperanza más viva y rica en los fines de semana de nuestros jóvenes”.

Ante los profesores de religión venidos de toda Castilla y León, Manuel Martínez Ortega repasó varios relatos bíblicos que ayudan a dar razones de la esperanza cristiana en la clase de religión, señalando que al final “la resurrección de Jesús es una respuesta al mal y una certeza de nuestra esperanza ante el mundo”. En este sentido, la labor del profesor de religión es “devolver a Dios al hombre de hoy, vacío y viciado, devolverle la esperanza de que la muerte no tiene la última palabra, que la enfermedad, a pesar de su misteriosa incomprensión, tiene un para qué aunque no sepamos el por qué, devolver el horizonte de la confianza en que el bien no puede perder ante un rival tan vil, cobarde e injusto como el mal, aunque aparentemente venza”.

Por eso, para este ponente, “ser profesor de religión en la actualidad es aceptar el reto, el gran desafío de dar razones de nuestra esperanza en un campo de pensamiento hostil similar al de los primeros cristianos, similar a la de Jesús con sus contemporáneos, pues el drama humano y los grandes interrogantes del hombre son para todos los tiempos”. Una esperanza que se apoya únicamente en el Crucificado, el hijo de María.