miércoles, 26 de octubre de 2011

Lo principal


FRANCISCO GARCÍA MARTÍNEZ

Domingo XXX del tiempo ordinario – Ciclo A

“Amarás” (Mt 22,34-40)

Más de una vez, por no decir casi siempre, los hombres pensamos que una cosa es lo que Dios es y otra lo que manda. De tal manera que no es extraño que pensemos que sus mandatos son solo para nosotros y que Él estaría en el fondo libre de cumplirlos, algo así como los señores de la tierra que imponen cargas sobre los demás mientras ellos viven plácidamente o a su costa. Por eso sospechamos de Dios, por eso quizá sin darnos cuenta desconfiamos de Él.

Nada más alejado de la realidad. Dios no es una cosa y dice otra, su presencia siempre habla y pide amor porque Él mismo es amor. Un amor que no debe aprenderse, como en nuestro caso, contra las tendencias egoístas adquiridas en la turbia historia de nuestra humanidad. En su caso y desde siempre su vida es el amor. El amor es la forma de su ser.

Siendo Él la vida por excelencia y vida de amor nos ha creado, como no podía ser de otra manera, para participar de su mismo ser a través del amor. Esto significa que el amor es nuestra forma verdadera, aunque sea tan difícil de creer a la vista de la biografía de nuestra humanidad. Alejarnos del amor significa, por tanto, alejarnos de nuestro propio ser, perder nuestra verdadera figura, perder nuestra verdadera vida y, así, terminar no siendo nada más que angustia y muerte.

Cuando Cristo nos dice que lo principal es amar a Dios y al prójimo nos está indicando que solo en Dios encontramos nuestra verdad y que amarlo, contemplando su amor por nosotros, no es más que entrar en la escuela de la verdadera vida. Nos está indicando que cuando amamos a los demás no estamos realizando simplemente un acto de benevolencia que ensancha nuestra estúpida y siempre equivocada vanidad de cumplidores de la ley, sino que entramos en la verdadera amabilidad de la vida donde podemos encontrar el gozo de ser y la alegría de vivir.

Ahora bien, en un mundo que nos tiene atados a la sospecha frente a los demás y a la preocupación obsesiva por nosotros mismos, el aprendizaje del amor es una verdadera cruz, para qué negarlo. La muerte de Jesús muestra los trabajos del amor que parece no caber en el mundo. Sin embargo, la resurrección de Cristo manifiesta que toda otra forma de ser se pierde en la nada y que solo el amor es el lugar y la forma de la vida eterna. Somos cristianos porque Dios nos ha bendecido revelándonos esta verdad en Cristo. Sabemos lo principal, pese a que nuestra vida tantas veces se haga la loca.

La Opinión-El Correo de Zamora, 23/10/11.

(San) Steve Jobs (1955-2011)


JOSÉ ALBERTO SUTIL

Fruto de cuarenta entrevistas con el periodista Walter Isaacson, así como de más de un centenar de testimonios, en sus más de 700 páginas no se escatima nada. Como si de las «Confesiones» de un nuevo san Agustín se tratara, el mismo Steve Jobs tomó la iniciativa de su biografía, alegando que quería que sus hijos, con los que no siempre podía haber pasado el tiempo que hubiera deseado, conocieran todo sobre su padre. «He hecho muchas cosas de las que no me siento orgulloso, como dejar a mi novia embarazada a los 23 años y cómo me comporté entonces, pero no hay ningún cadáver en mi armario que no pueda salir a la luz». Junto con su eterno rival Bill Gates, este hombre ha protagonizado aquella revolución silenciosa que comenzó en las empresas del famoso Silicon Valley. Jobs ha significado una alternativa al capitalismo salvaje, y quizás por eso, por eso y por su fantástica trayectoria vital, se nos hace más amable. Algunos han señalado que incluso «L'Osservatore romano» lo habría canonizado de alguna manera al dedicarle un interesante artículo titulado «El talento de Mr. Apple»: «Demasiado pequeño para el 68 y demasiado viejo para Facebook, Jobs fue un visionario, un visionario que unió tecnología y arte». Santo o demonio, la historia emitirá su certero veredicto, pero hasta entonces quedan las geniales creaciones del hombre i (iPod, iPhone, iPad y iCloud). Creador de Apple, cuando todo el mundo pensaba que competir con la todopoderosa IBM era imposible, Steve Jobs sería despedido de la empresa por él fundada. Eso no lo amilanó, pues levantó otra llamada neXT que con el tiempo se fusionaría -ironías del destino- con Apple, permitiendo el regreso de Jobs a su antiguo trabajo. Relanzó también la factoría Pixar, revolucionando el mundo de la animación por ordenador y dejándonos deliciosas maravillas del séptimo arte, películas de dibujos animados para grandes y pequeños que, por cierto, están muy cercanas a los valores del evangelio. Y en un memorable discurso a los jóvenes recién graduados de la Universidad de Stanford -uno de los vídeos más vistos en Internet- se atrevió a hablar de «conectar los puntos de nuestra vida» (una versión laica de la providencia), de la necesidad de perder para ganar, de la oportunidad que supone la muerte? Un hombre políticamente incorrecto, ¡gracias a Dios! ¿Cuál es el secreto de su atractiva fascinación? Antes los cristianos leíamos vidas de santos, ahora ya ni eso. Rodeados como estamos de personalidades mediocres, Steve Jobs representa el tesón, el sacrificio, la creatividad, la imaginación, el juego, la vida en estado puro y salvaje. Quizás en su encuentro con el Señor, este le haya dicho como a aquel escriba: «Steve, no estás lejos del Reino de Dios». Y habrá añadido en un guiño: «Por cierto, Steve, con todos esos aparatos que has creado también se puede anunciar mi evangelio, ¿verdad?».

La Opinión-El Correo de Zamora, 23/10/11.

domingo, 23 de octubre de 2011

El obispo de Zamora en L’Osservatore Romano: “el encuentro con Cristo en el trabajo”


Gregorio Martínez Sacristán, obispo de Zamora, ha publicado en el diario de la Ciudad del Vaticano un artículo en el que presenta la vida y la espiritualidad de la recién canonizada Santa Bonifacia Rodríguez de Castro.

Roma, 23/10/11. El diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, ha publicado en su edición diaria de hoy un artículo del obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, con motivo de la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José.

En la página 7 del número 45.890 (se trata de un diario que cumplió 150 años) de L’Osservatore Romano se recogen tres artículos dedicados a los nuevos santos que han sido canonizados esta mañana por Benedicto XVI: Guido Maria Conforti, Luigi Guanella y la Madre Bonifacia. El encargado de presentar la semblanza de la nueva santa española es, precisamente, el obispo de la Diócesis en la que murió en 1905.

En el artículo, titulado “Nel lavoro l’incontro con Cristo” (El encuentro con Cristo en el trabajo), el prelado recuerda cómo “en aquel lejano 25 de julio de 1883, dos mujeres de Salamanca, madre e hija, llegaron a la ciudad de Zamora con la esperanza de poder vivir con integridad la vocación consagrada a la que se sentían llamadas por Dios: perseverar como religiosas”. Aquel sencillo episodio constituyó “la aventura de dar vida a un nuevo carisma en la Iglesia”.

Gregorio Martínez Sacristán repasa en su artículo la trayectoria vital que llevó a la Madre Bonifacia de Salamanca a Zamora, donde hizo real su carisma fundacional: “vivir fraternalmente la oración y el trabajo, y acoger a las niñas y jóvenes sin trabajo, atendiéndolas con solicitud materna y educándolas para la vida de fe y laboriosidad, a través del Colegio de las Desamparadas”.

También el diario español La Razón ha dedicado un amplio espacio a la canonización de la Madre Bonifacia, con un artículo del obispo de Zamora que puede leerse aquí.

Zamora tiene una nueva santa


Benedicto XVI ha proclamado esta mañana en la Plaza de San Pedro tres nuevos santos, entre los que se encuentra la fundadora de las Siervas de San José, Bonifacia Rodríguez de Castro, nacida en Salamanca y muerta en Zamora. Ésta es la crónica de la celebración, de la que fueron testigos cerca de un centenar de zamoranos.

Roma, 23/10/11. Pasadas las 10 de esta mañana, el papa Benedicto XVI declaró santa a la religiosa salmantina Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José (SSJ), y que murió en la ciudad de Zamora en 1905. Por eso ha sido la Diócesis de Zamora el lugar donde se inició el proceso que ha culminado hoy con la solemne canonización.

En torno a las 8 de la mañana llegaban los zamoranos, repartidos en diversos grupos de toda España, a la Plaza de San Pedro, colocándose en las sillas habilitadas para la Misa presidida por el pontífice, en la que, junto a la fundadora de las SSJ, también ha canonizado a los beatos italianos Guido Maria Conforti y Luigi Guanella, también fundadores de congregaciones religiosas en el siglo XIX. Los tapices con el retrato de los tres colgaban desde hace varios días de los balcones de la fachada de la basílica que guarda los restos del principal de los apóstoles.

Como introducción a la celebración, en el tiempo de espera, se cantó el himno “Te alabamos, Trinidad” en los tres idiomas que se han utilizado (italiano, español, francés e inglés), y se leyeron los nombres de los tres beatos. Así escucharon los zamoranos el anuncio de la canonización: “Bonifacia Rodríguez de Castro, vergine, fondatrice della congregazione delle Serve di San Giuseppe”.

El esquema fue el mismo para los tres: en primer lugar, la lectura de un fragmento de los escritos. En el caso de la Madre Bonifacia, la SSJ española Sonia González, junto con un familiar de la beata y otras religiosas, leyó algunos pensamientos de la fundadora de las SSJ, encabezados por el canto su conocida frase “Anda buscando Jesús quien le ame, quien le siga. Si nosotras no seguimos sus huellas, ¿quién le seguirá?”.

En segundo lugar se rezó una oración agradeciendo a Dios el don de la Madre Bonifacia, “que, siguiendo a Jesús, trabajador de Nazaret, se encontró contigo en su trabajo cotidiano hermanado con la oración al servicio de la mujer trabajadora pobre. Que mirando a Nazaret, como ella, vivamos nuestro trabajo como un ámbito de experiencia de fe y en él tejamos relaciones humanizadoras y fraternas que potencien la dignificación de la persona, comprometiéndonos a favor de un mundo más justo y solidario”. En tercer lugar, hubo una pieza musical.

Ceremonia de canonización

Después de esta introducción, comenzó la eucaristía propiamente dicha, con el canto “Tu es Petrus”, interpretado por la escolanía, y la antífona de entrada “Laetetur cor”, cantada por todos los fieles. Muy cerca de los zamoranos pasó la procesión de entrada. Tras los acólitos y diáconos, pasaron los sacerdotes y obispos concelebrantes, entre los que se encontraban el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, y el vicario episcopal para la canonización, Juan Luis Martín Barrios, únicos zamoranos que concelebraron. Cerrando la procesión, Benedicto XVI, que bendecía a los fieles que ondeaban banderas y hacían fotografías a su paso.

Tras el acto penitencial, se inició el rito de la canonización. El cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, acompañado por los postuladores de los tres beatos, se dirigió al Papa pidiéndole “que inscriba a los beatos Guido Maria Conforti, Luigi Guanella y Bonifacia Rodríguez de Castro en el catálogo de los santos, y como tales sean invocados por todos los cristianos”.

Por parte de la Madre Bonifacia acudió la SSJ gallega Victoria López Luaces, que durante estos años ha coordinado el proceso de beatificación y canonización, como postuladora de la congregación religiosa. Acto seguido, el cardenal Amato leyó una breve biografía de cada uno de los beatos, destacando el “proyecto de vida religiosa inédita” de Bonifacia “en el difícil contexto del inicio de la revolución industrial española, cuando las mujeres comenzaban a trabajar fuera de sus casas”. Terminó su perfil biográfico señalando que “murió en Zamora el 8 de agosto de 1905 con fama de santidad”.

Benedicto XVI introdujo el canto de las letanías de los santos, “para que el Espíritu Santo ilumine nuestra mente y la luz de Cristo resplandezca en la Iglesia, que proclama la santidad de algunos de sus hijos”. Acto seguido, tuvo lugar el momento central del rito: el obispo de Roma pronunció la fórmula de canonización:

“Para honor de la Santísima Trinidad, la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y la nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocado el auxilio divino y escuchado el parecer de muchos hermanos nuestros en el episcopado, declaramos y definimos santos a los beatos Guido Maria Conforti, Luigi Guanella y Bonifacia Rodríguez de Castro, y los inscribimos en el catálogo de los santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean honrados devotamente entre los santos”.

La asamblea contestó cantando por tres veces “Amén”, como afirmación creyente a este momento fundamental en el que la Iglesia proclama solemnemente que los nombrados gozan ya de la gloria del cielo, y representantes de las congregaciones fundadas por los ya nuevos santos se acercaron en procesión al Papa para ofrecerle sendos relicarios. También en este momento los fieles contestaron cantando “Aleluya”. Acompañado otra vez por los tres postuladores, el cardenal Amato se dirigió a Benedicto XVI para agradecerle la canonización, y para solicitar la promulgación de la Carta Apostólica de la canonización, a lo que el Papa contestó: “lo ordenamos”. Tras un abrazo al Santo Padre, continuó la eucaristía con el canto del Gloria.

Benedicto XVI: Bonifacia, “modelo en el que resuena el trabajo de Dios”

En la Liturgia de la Palabra se proclamaron las lecturas correspondientes al XXX domingo del tiempo ordinario, con la peculiaridad de cantar el evangelio en latín y en griego, por sendos diáconos de ritos católicos diversos. Tras bendecir a la asamblea con evangeliario, Benedicto XVI pronunció su homilía. En el inicio se refirió a la celebración de la jornada misionera mundial en este 23 de octubre. Ocasión a la que se unen en la alegría y acción de gracias las tres canonizaciones.

El Papa comentó las lecturas destacando el amor como centro de toda la ley de Dios, y la importancia de que Cristo ocupe el corazón de los creyentes, basándose en el “Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”, ya que “el signo visible del amor de Dios que el cristiano puede mostrar al mundo es el amor al prójimo”. Acto seguido, explicó cómo se encarnó esto en la vida concreta de los tres nuevos santos, terminando con la Madre Bonifacia, utilizando el español.

Según Benedicto XVI, la segunda lectura “puede aplicarse a las virtudes de Santa Bonifacia Rodríguez de Castro”. La fundadora “supo aunar su seguimiento de Jesucristo con el esmerado trabajo cotidiano”, y “así nacen las Siervas de San José, en medio de la humildad y sencillez evangélica”. Ella, “que se consagra con ilusión al apostolado, vive también la experiencia del abandono, del rechazo precisamente de sus discípulas, y en ella aprende una dimensión del seguimiento de Cristo: la cruz”.

El Papa continuó diciendo que “la nueva santa se nos presenta como modelo acabado en el que resuena el trabajo de Dios, un eco que llama a sus hijas, las Siervas de San José, y también a todos nosotros, a acoger su testimonio y la alegría del Espíritu Santo sin temer la contrariedad, anunciando a todos la Buena noticia del Reino de Cristo”.

El pontífice concluyó sus palabras sobre la Madre Bonifacia proponiéndola como intercesora para el mundo laboral: “Nos encomendamos a su intercesión, y encomendamos a Dios a todos los trabajadores, sobre todo a los que desempeñan los trabajos más modestos, para que en medio de su quehacer diario descubran la mano amiga de Dios y den testimonio del amor de Dios, transformando su cansancio en canto de alabanza a Dios”.

Tras la homilía continuó la eucaristía de forma ordinaria, y al término de la misma el Papa dirigió su alocución a los presentes, que ya rompieron la formalidad de la liturgia para responder a los saludos con aplausos y el ondear de banderas. “Saludo muy cordialmente a los peregrinos de lengua española”, y a continuación, “saludo en particular a las Siervas de San José, que tienen el gran gozo de ver reconocida por la Iglesia universal la santidad de su fundadora”, deseando su intercesión y terminando con un “¡muchas gracias!”.

La celebración concluyó con el rezo del Ángelus, tras el cual los zamoranos volvieron a reunirse a la salida de la Plaza de San Pedro, para dirigirse a la comida de confraternización organizada para continuar con la fiesta por la canonización de la Madre Bonifacia.

Álbum fotográfico de la Misa de canonización:

https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/CanonizacionMadreBonifaciaMisa

Vídeo de la ceremonia:

http://player.rv.va/vaticanplayer.asp?language=it&tic=VA_GMMQWAM5

Homilía de Benedicto XVI:

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2011/index_sp.htm

sábado, 22 de octubre de 2011

Una vigilia de oración preparó la canonización de la Madre Bonifacia


Más de mil fieles se reunieron esta tarde en la iglesia de San Ignacio, en Roma, para la ceremonia de acogida y vigilia de oración que tuvo lugar como preparación para la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro.

Roma, 22/10/11. Después de su llegada a Roma ayer, viernes 21, los integrantes de la Diócesis de Zamora que participarán en la canonización de la beata Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José (SSJ), han tenido tiempo para visitar algunas de las basílicas mayores de la ciudad, además de otros monumentos emblemáticos.

El primero de los actos conmemorativos fue, a primera hora de la tarde de hoy, la acogida de los peregrinos y Vigilia de oración como preparación para la Misa de canonización. Se celebró en la céntrica iglesia jesuítica de San Ignacio de Loyola, y fue cuidadosamente preparada y realizada por las SSJ. La iglesia se llenó con más de un millar de fieles, y estuvieron presentes los obispos de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, y de Salamanca, Carlos López.

La Diócesis de Zamora y las SSJ estuvieron representadas por la comitiva de los zamoranos que se unió por primera vez, ya que está repartida en varios grupos de peregrinos de toda España. En la celebración, además del obispo, estuvieron presentes su secretario particular, Esteban Vicente; el delegado episcopal para la canonización, Juan Luis Martín; el delegado de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría; y los párrocos de la capital Jesús Campos y Plácido Isidro.

Los momentos previos al inicio de la vigilia fueron de saludos y reencuentros, ya que había muchas religiosas que hacía tiempo que no se veían, incluso años. Muchas SSJ que habían estado en Zamora y que tienen actualmente otros destinos se acercaron a saludar a los zamoranos. Y también hubo ocasión de saludar al que fuera secretario particular del obispo zamorano fallecido Eduardo Poveda, el sacerdote valenciano Ramón Fita.

Tras una monición de entrada, hubo una ofrenda de flores, una vela encendida y un recipiente con tierra traída de Zamora y Salamanca ante un cuadro de la Madre Bonifacia. A continuación, durante un rato fueron pasando, país por país, representantes de todos los lugares del mundo adonde ha llegado la obra de la fundadora, por este orden: Congo, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Perú, Filipinas, Papúa-Nueva Guinea, Vietnam, España e Italia. De cada nación se ofrecía una pequeña bandera, una vela encendida y un recipiente con tierra del país, mientras se escuchaba una pieza musical representativa y se proyectaban fotografías.

El siguiente momento introductorio fue el turno de saludos, que comenzó con un representante de los Laicos Josefinos, el movimiento seglar asociado a las SSJ, y que destacó a Bonifacia como referente de espiritualidad laical. La segunda en intervenir fue la superiora de las Hijas de San José, congregación hermana de la que está presente en Zamora, y que afirmó: “hoy la Iglesia reconoce en Bonifacia la testigo fiel de Jesús, que entregó su vida en aparente fracaso, que sólo puede vivir una persona realmente enamorada”. Por su parte, la coordinadora general de las SSJ, la filipina Lillian Ocenar, señaló que “hoy, el taller de Bonifacia se convierte para nosotros en lugar sagrado”.

Después se interpretó el canto “Así era Bonifacia”, y la vigilia se distribuyó en tres momentos. El primero, titulado “He visto al que me ve”, tuvo lugar mientras se proyectaba la imagen de Agar, esclava de Abrahán que le dio descendencia. Una meditación dialogada destacó después cómo “muchas mujeres necesitan espacios de liberación en donde encontrarse con su propia verdad y su propia palabra. Muchas mujeres claman, desde todos los desiertos del mundo, una mirada y una palabra que las recupere de la postración”.

Frente a esta situación, se destacó a continuación la figura de la Madre Bonifacia, como respuesta: “ella se hizo eco de la mirada compasiva de Dios y se comprometió con un proyecto cargado de utopía, diciendo sí a crear en su pequeño taller un espacio de dignificación y liberación para la mujer trabajadora pobre”. Un canto y una plegaria realizada por toda la asamblea concluyó este primer momento de la vigilia.

La segunda parte del encuentro, titulada “He visto al Señor y me ha dicho esto”, partió de la imagen de María Magdalena, y tras la lectura bíblica se comentó que “como Magdalena, estamos llamados a ser fuente de esperanza e impulso para otros”. Siguiendo el mismo esquema del momento anterior, se presentó a Bonifacia como “paradigma de Nazaret y arcoíris para la historia de todo hombre y mujer que quiera hacer de lo cotidiano su compromiso”.

En el tercer momento de la vigilia, como no podía ser de otra manera, la protagonista fue la Virgen María, que “nos invita a descubrir que el poder de Dios no está en el número ni su imperio en los guerreros, que es el Dios de los humildes, socorredor de los pequeños, protector de los débiles, defensor de los desanimados, salvador de los desesperados”.

Peregrinación

Un hecho importante de la peregrinación es que están presentes, junto con los zamoranos, 13 Hijas de San José, representantes de la otra congregación femenina que fundó el jesuita Francisco Butinyá en la provincia de Gerona tras haber fundado con la Madre Bonifacia las SSJ. En uno de los autobuses de la comitiva zamorana viaja la superiora de esta institución religiosa, la hermana Benita de la Cuerda, que fue la que intervino con un saludo al comienzo de la celebración vespertina.

Tras la oración, los peregrinos zamoranos volvieron a realizar algunas visitas en la ciudad eterna, para regresar después al hotel, ya que el día siguiente traerá consigo madrugar para poder acudir pronto a la Plaza de San Pedro, para el momento más esperado: la Misa en la que Benedicto XVI incluirá a Bonifacia Rodríguez de Castro en el catálogo de los santos.

Álbum fotográfico del viernes 21 (viaje de Zamora a Roma y primeras visitas):

https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/CanonizacionMadreBonifaciaViernes21

Álbum fotográfico del sábado 22 (con la vigilia):

https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/CanonizacionMadreBonifaciaSabado22

Palabras de bienvenida de la coordinadora general de las SSJ en la vigilia:

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jueves, 20 de octubre de 2011

El sacerdote zamorano Juan Luis Martín, nuevo director de Catequesis y Pastoral en la Conferencia Episcopal Española


La Conferencia Episcopal Española acaba de hacer público este mediodía el nombramiento de Juan Luis Martín Barrios, sacerdote de la Diócesis de Zamora, como nuevo director de los Secretariados de la Subcomisión Episcopal de Catequesis y de la Comisión Episcopal de Pastoral, cargos que compaginará con sus actuales funciones diocesanas.

Madrid, 21/10/11. Tras la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reunida en Madrid el miércoles 19 y el jueves 20 de octubre, se ha hecho público el nombramiento del sacerdote diocesano de Zamora Juan Luis Martín Barrios como nuevo responsable de dos organismos de la CEE: el Secretariado de la Subcomisión Episcopal de Catequesis y el Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral.

En una rueda de prensa, el secretario general de la CEE, Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, ha comunicado el nombramiento doble del zamorano, que compaginará estas nuevas funciones de servicio a la Iglesia española con sus actuales encargos diocesanos: párroco de Valcabado del Pan, delegado diocesano de Catequesis y canónigo magistral de la S.I. Catedral.

La Comisión Permanente de la CEE se encarga de nombrar a los directores de los Secretariados de las Comisiones Episcopales, que son las áreas temáticas en las que se divide el trabajo de coordinación que lleva a cabo la CEE. Como señala ésta misma en su página web, las Comisiones Episcopales existen “para el estudio y tratamiento de algunos problemas en un campo determinado de la acción pastoral común de la Iglesia en España”.

Cada Comisión Episcopal está formada por varios obispos, presididos por uno de ellos, y hay un Secretariado, encargado del trabajo cotidiano en el área correspondientes. En concreto, Martín Barrios será el director de dos Secretariados: el de la Subcomisión Episcopal de Catequesis, que está presidida por el obispo de Tortosa, Javier Salinas, y el de la Comisión Episcopal de Pastoral, que preside Sebastià Taltavull, obispo auxiliar de Barcelona.

Perfil biográfico

Juan Luis Martín Barrios nació en Villaseco del Pan (Zamora) en 1952, y tras sus estudios en el Seminario Menor de Toro y en el Seminario Mayor fue ordenado sacerdote en 1978. Es licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología Catequética por la Universidad Salesiana de Roma.

Sus tareas ministeriales en la Diócesis de Zamora han sido variadas, simultaneando lo pastoral y lo formativo. Ha sido educador en el Seminario Menor de Toro, profesor de Religión en el Instituto Mixto de aquella ciudad, profesor del Centro Teológico “San Ildefonso” de Zamora y profesor de Catequética en el Centro de Estudios “San Dámaso” de Madrid.

Desde 2002 hasta 2006 fue vicario general de la Diócesis, y fue administrador diocesano hasta la llegada a Zamora del obispo Gregorio Martínez Sacristán, que lo ha tenido de vicario general desde 2007 a 2011. Desde 1992 es el encargado diocesano de Catequesis, labor que simultaneó durante 10 años con el área de la Enseñanza. Desde esa fecha es también párroco de Valcabado del Pan. En 2009 fue nombrado canónigo magistral de la S.I. Catedral. Además, ha sido administrador parroquial de San Ildefonso y de San Torcuato, en la capital.

La Madre Bonifacia, obrera y santa


Benedicto XVI canonizará el próximo 23 de octubre a la trabajadora salmantina Bonifacia Rodríguez de Castro (1837-1905), fundadora de la congregación de las Siervas de San José. Reproducimos a continuación el artículo publicado en Ecclesia nº 3592 (15/10/11), pp. 18-21.

El pasado 21 de febrero, en el Colegio de las Siervas de San José de la calle La Reina (Zamora) se congregaban los medios de comunicación para recibir la noticia de que esa misma mañana el papa Benedicto XVI había anunciado en el Consistorio Ordinario Público la canonización de la beata Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José, junto con otros dos fundadores contemporáneos de Bonifacia: Guido Maria Conforti y Luigi Guanella. Así, el 23 de octubre de 2011 culmina el proceso de declaración de su santidad. Como señalaba el entonces vicario general de la Diócesis de Zamora, Juan Luis Martín Barrios, “ella, con su carisma que se refiere al mundo trabajador y pobre, sobre todo para acompañar a las chicas necesitadas de aquel tiempo, es un don para nosotros”.

La Madre Bonifacia, como se la conoce familiarmente en su congregación y en las ciudades de Zamora y Salamanca, fue beatificada por Juan Pablo II en Roma el 9 de noviembre de 2003. El tiempo que ha mediado entre los dos pasos del reconocimiento eclesial de santidad ha sido realmente breve, y se ha debido a la demostración de un milagro que le sucedió en la República Democrática del Congo en 2003 al comerciante Kasongo Bavon, de 33 años. De familia no católica, sanó de forma inexplicable cuando estaba a punto de morir. Permanecía ingresado en el hospital de Kayeye, que dirigen las religiosas fundadas por Bonifacia, y todas ellas lo encomendaron a su intercesión. El 27 de marzo de 2010 el Papa autorizó la promulgación del decreto que reconocía oficialmente el milagro atribuido a la beata española.

¿Quién fue Bonifacia?

Bonifacia Rodríguez de Castro nació en el casco viejo de Salamanca en 1837, en el seno de una humilde familia de artesanos. Con quince años tuvo que ayudar al sostenimiento de su familia tras la muerte de su padre, y trabajó como cordonera, experimentando entonces las duras condiciones del trabajo en aquel siglo XIX. Poco después abrió su propio taller, donde empezaron a reunirse varias mujeres entremezclando la amistad y la vida de piedad, vinculadas espiritualmente a los jesuitas de la Clerecía y con aspiraciones a la consagración religiosa. Este grupo se constituyó como Asociación Josefina, y bajo la dirección del jesuita catalán Francisco Butinyà, cuyo encuentro con Bonifacia dio el fruto de la fundación de una nueva congregación femenina, atenta a las necesidades de su tiempo: las Siervas de San José (SSJ).

El entonces obispo de Salamanca, Joaquín Lluch y Garriga, aprobó esta fundación en 1874, y echó a andar como una pequeña comunidad de seis mujeres de la ciudad, entre las que se encontraban Bonifacia y su madre. Según sus primeros estatutos, las SSJ tenían la triple misión de hermanar oración y labor, acoger a las mujeres pobres desempleadas y promover la industria. Toda una muestra de preocupación por la cuestión social, que bullía en la Iglesia de aquel tiempo y que cristalizaría más tarde a nivel de magisterio universal en la encíclica Rerum novarum de León XIII (1891). Las comunidades de esta nueva congregación, formada por artesanas que continuaban con la labor ya aprendida, empezaron a denominarse Talleres de Nazaret, “siendo su modelo y ejemplo aquella pobre morada donde Jesús, María y José ganaban el propio sustento con su trabajo y el sudor de su rostro”, tal como explicaban las Constituciones.

La Madre Bonifacia fue una firme defensora de la dignidad de la mujer, procurando su instrucción profesional y preocupándose por las mujeres que podían sufrir menoscabo en su integridad o vivían ya en la marginación. Como explica en su reciente carta pastoral el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, “el propósito de Bonifacia es ayudar a las mujeres pobres para que se formaran convenientemente con vistas a que pudieran acceder a un trabajo fuera del hogar obteniendo una remuneración para sus necesidades vitales”, uniendo capacitación profesional y educación en la fe.

Entre Salamanca y Zamora

Tres meses después de la fundación, Butinyà tuvo que dejar Salamanca, y al año siguiente fue nombrado un nuevo obispo para la diócesis, quedándose Bonifacia como superiora de la comunidad, y sola desde el punto de vista eclesiástico. Entonces empezaron a llegar los problemas en torno al carisma de la congregación, con ataques externos que desprestigiaban a la fundadora. El día de la Presentación del Señor de 1876 hizo su profesión religiosa, en medio de este clima crítico para los inicios de las SSJ. Más tarde viajó a Gerona para acompañar al jesuita en la fundación de varios Talleres de Nazaret y en su unión a los salmantinos, período en el que se realiza en Salamanca su destitución como superiora y el nombramiento de una nueva. Ante toda esta hostilidad y continuas humillaciones, sufriendo en silencio y con mansedumbre evangélica, solicita al obispo salir de la ciudad para fundar en otro lugar.

En 1883, el entonces obispo de Zamora, Tomás Belestá y Cambeses, le dio permiso para abrir un Taller de Nazaret en la ciudad, cambiando varias veces de residencia hasta que en 1889 el obispo les dio una casa en la calle La Reina, junto a la Plaza Mayor. Allí Bonifacia y sus pocas compañeras volvieron a dedicarse a su labor de educar a las chicas pobres en las labores del hogar, un oficio y la vida cristiana. Como ya se afirmó entonces, “ejercía la caridad con las jóvenes que, desprovistas de casa para servir, corrían el riesgo de perderse, y cuya obra apostólica sostuvieron con el producto de su trabajo y con las limosnas que recogían en la ciudad y en los pueblos”.

En todo este tiempo, en Salamanca se borró la memoria de la Madre Bonifacia, y se distanciaron del carisma fundacional, orientándose a una enseñanza menos revolucionaria y despreciando la fundación zamorana. Cuando León XIII aprobó en 1901 la congregación de las SSJ le llegó el dolor de no ver a Zamora incluida en el Decreto ni ella reconocida como fundadora. Intentó hablar con las religiosas salmantinas, pero nunca fue recibida. En medio de esta situación, y dedicada al trabajo con sus hermanas, murió el 8 de agosto de 1905, en su casa-taller de la ciudad del Duero, acompañada por la comunidad. Fue enterrada en el Cementerio “San Atilano”, hasta que sus restos fueron trasladados en 1945 a Salamanca, donde reposan en la capilla del Colegio de la Casa Generalicia de las SSJ.

Este traslado se debe a la recuperación de la memoria que tuvo lugar en el seno de la congregación. La Madre Bonifacia había indicado a sus hermanas que la unificación de las comunidades de Zamora y Salamanca tendría lugar “cuando yo muera”. Y así fue: en 1907, dos años después de su fallecimiento, la casa de Zamora se incorporó a las SSJ. Tendría que pasar mucho tiempo para que se recordara su figura como fundadora del instituto. Y pudo hacerse gracias a que una SSJ compañera de Bonifacia, Socorro, escribió su vida y guardó algunos de sus objetos personales, escondiéndolo todo en un agujero que hizo en la capilla de Zamora. En 1936 otra religiosa desveló la existencia de este tesoro, y se rehízo la memoria de la santa despreciada.

Su carisma y espiritualidad

Como en la figura de cualquier fundador, no pueden separarse vida y carisma, experiencia y espiritualidad. La biografía oficial de la beata Bonifacia elaborada por la Santa Sede concluye diciendo, tras su muerte, lo siguiente: “cuando su vida se apaga, escondida y fecunda como grano de trigo echado en el surco, Bonifacia Rodríguez deja como herencia a toda la Iglesia: el testimonio de su fiel seguimiento de Jesús en el misterio de su vida oculta en Nazaret, una vida trasparentemente evangélica, y un camino de espiritualidad, centrado en la santificación del trabajo hermanado con la oración en la sencillez de la vida cotidiana”. Una síntesis perfecta que podemos desgranar un poco.

Según la postuladora de la causa, la religiosa Victoria López, Bonifacia, “dotada de extraordinario olfato evangélico, distingue los caminos de Dios y los humanos, optando libre y claramente por los primeros sin vacilación alguna, con total resolución y seguridad, sin titubeos, a lo largo de toda la vida”. Aunque no se conservan apenas palabras de la salmantina, son “las suficientes para encontrar en ellas semillas de vida”. En su contacto con Butinyà imprimió a su fundación el paradigma ignaciano de la contemplación en la acción: “hallar a Dios en todas las cosas, y todas las cosas en Dios”, uniendo esto a la centralidad de la Sagrada Familia como espacio privilegiado de la Encarnación.

Toda su espiritualidad parte del amor a Dios, Padre providente, a quien “quería complacer en todo”, cuidando la oración y la contemplación, especialmente ante Jesús crucificado. No cabe duda de que las largas horas de silencio ante la cruz fueron las que sostuvieron su peculiar participación en la Pasión de Cristo a través de las humillantes experiencias posteriores a la fundación de las SSJ. De hecho, una de las notas principales de su espiritualidad fue el silencio, y “por medio del silencio Bonifacia alcanzó el manantial para la alegría”, como afirma la carta pastoral de monseñor Martínez Sacristán.

Y desde el amor a Dios vivido en el silencio, el amor a los hermanos desde las claves de la acogida, la misericordia, la humildad, el perdón y el servicio. Su sensibilidad por los necesitados marcó su vida y determinó su vocación, orientándola al complejo mundo laboral del siglo XIX. El mismo Juan Pablo II afirmó en la homilía de la Misa de beatificación: “siendo ella misma trabajadora, percibió los riesgos de esta condición social en su época. En la vida sencilla y oculta de la Sagrada familia de Nazaret encontró un modelo de espiritualidad del trabajo, que dignifica a la persona y hace de toda actividad, por humilde que parezca, un ofrecimiento a Dios y un medio de santificación”.

Su amor y fidelidad a la Iglesia se expresan en su vida a la par que su “maternidad” sobre la congregación que fundó. Por eso observamos en ella la humilde obediencia a los obispos a pesar de los sufrimientos que le acarrearía, y la paciencia y actitud reconciliadora ante el desprecio mostrado por sus propias hermanas, a las que quería como hijas.

Desde todo esto, el carisma fundacional no puede ser otro que el de aprender a vivir de la Sagrada Familia, escuela donde se descubre la unidad entre oración y trabajo. Jesús, en el taller de Nazaret, es modelo de humildad y mansedumbre evangélicas; María es ejemplo de consagración a Dios y santidad; José es referente de profesionalidad, fidelidad y vida interior. Sólo mirando a este triple icono puede entenderse la experiencia de humillación y silencio de la Madre Bonifacia, su ausencia de protagonismo, su serenidad y la profunda alegría interior que capacita para vivir cualquier situación adversa.

La herencia de la Madre Bonifacia

La congregación de las SSJ, fiel al legado de su fundadora, intenta encarnar en su vida la unidad profunda de contemplación y acción. Con su actividad evangelizadora entre los más jóvenes recuerdan que el trabajo no sólo ha de dignificar al hombre, sino que puede santificarlo. Sencillez, laboriosidad y caridad serán las vías para seguir este trayecto, el de la educación en un ámbito que es, a la vez, hogar, escuela y taller. Su atención principal hoy se dirige a las mujeres pobres sin trabajo.

Las 599 SSJ que hay en la actualidad están presentes en América (Cuba, Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Chile), Europa (España e Italia), África (Congo), Asia (Vietnam y Filipinas) y Oceanía (Papúa Nueva Guinea). Recientemente han tenido un Capítulo tras el que se ha estrenado un nuevo modelo orgánico de gobierno de la congregación, más participativo, presidido por una coordinadora general filipina, Lillian Ocenar. Además, con las consagradas comparten el carisma los llamados Laicos Josefinos, que se consideran miembros de la misma familia religiosa.

Luis Santamaría del Río

Delegado de Medios de Comunicación de la diócesis de Zamora

miércoles, 19 de octubre de 2011

La Iglesia recuerda a los misioneros el día del Domund


Con el lema “Así os envío yo”, la Diócesis de Zamora celebrará la jornada mundial de las Misiones con una Misa de Vigilia el sábado 22 en Cristo Rey y con una Misa de envío el domingo 23 en San Andrés, además de una colecta para las necesidades de la actividad misionera en todo el mundo.

Zamora, 19/10/11. La Diócesis de Zamora celebrará el próximo domingo 23 de octubre el Domund, la jornada mundial de las Misiones. Los actos comenzarán el sábado 22 con la Misa de Vigilia en la iglesia parroquial de Cristo Rey, a las 20 horas. Por otra parte, y como se viene haciendo desde hace muchos años, el domingo 23 se iniciará con la Misa del envío a las 10,30 horas en la iglesia de San Andrés, tras la cual los niños harán una cuestación por las calles de Zamora capital.

El domingo, además, se hará una colecta especial en las parroquias de la Diócesis, para entregar lo obtenido a las Obras Misionales Pontificias, el organismo que a nivel mundial se encarga de sostener las Misiones.

El lema escogido este año para celebrar el Domund es “Así os envío yo”, y está tomado del mensaje de Benedicto XVI para esta jornada, que a su vez lo toma de las palabras de Jesús encargando la misión a los apóstoles. Según la información institucional de las Obras Misionales Pontificias, este lema “es expresión de cómo la Iglesia asume la misión que el Padre encomendó a su Hijo al enviarlo al mundo. De la misma manera, Jesús envía a su Iglesia y a cada uno de los bautizados”.

Como explica el vicario de Pastoral de la Diócesis, Fernando Toribio, que coordina el área de Misiones, “el Domund es la jornada misionera por excelencia, es la jornada en la que toda la Iglesia renueva su conciencia misionera, cada cual desde su propio lugar. Es el tiempo en el que nos unimos a nuestros hermanos misioneros y les decimos: ¡Ánimo, no estáis solos, estamos con vosotros!”.

Para más información: http://www.omp.es/OMP/domund/domund.html

martes, 18 de octubre de 2011

450 alumnos de Religión visitan Las Edades del Hombre


450 alumnos de Religión de la provincia de Zamora visitarán el miércoles 19 la exposición de Las Edades del Hombre en su doble sede de Medina del Campo y Medina de Rioseco, además de ver otros enclaves turísticos y participar en una gymkhana cultural en Tordesillas.

Zamora, 18/10/11. Una vez comenzado el curso escolar, la Delegación Diocesana de Enseñanza vuelve a convocar a los alumnos de la asignatura de Religión en Educación Secundaria Obligatoria para sus actividades culturales complementarias a la docencia. Según explica el delegado, Juan Carlos López, 450 alumnos de Enseñanza Religiosa Escolar de la provincia de Zamora participarán en una vista conjunta a la exposición de Las Edades del Hombre en Medina del Campo y Medina de Rioseco el próximo miércoles 19 de octubre.

Son varios los centros educativos que participan en esta convocatoria, tanto de la capital como de otras localidades, acompañados por los profesores de Religión. De Zamora acudirán alumnos de los Institutos Maestro Haedo, Alfonso IX, Claudio Moyano, Poeta Claudio Rodríguez, y Universidad Laboral, además del Seminario San Atilano y del Colegio Nuestra Señora del Rocío.

También los centros escolares de otras localidades estarán presentes: de Toro participarán los alumnos del Colegio Amor de Dios; de Benavente irán los alumnos de Secundaria de los Institutos Los Sauces y León Felipe, además del Colegio Virgen de la Vega; y además acudirán los Institutos de Coreses y Camarzana de Tera.

Además de visitar la exposición que bajo el título “Passio” muestra el arte sacro de las diócesis de la región en las dos Medinas, los alumnos de Religión verán el Castillo de La Mota en Medina del Campo, la Fábrica de Harinas en Medina de Rioseco y el Monasterio de Santa Clara y la Casa de los Tratados en Tordesillas.

Después de la parte más cultural, que tendrá lugar por la mañana, en dos grupos, se reunirán los 450 alumnos por la tarde para participar en una gymkhana cultural por la ciudad de Tordesillas.

Zamora prepara la canonización de Bonifacia con una vigilia


El miércoles 19 la iglesia de San Juan acogerá una Vigilia Diocesana de Oración a las 19,30 h. como preparación de la próxima canonización de la Madre Bonifacia, y el 6 de noviembre habrá una Eucaristía de acción de gracias en la Catedral.

Zamora, 18/10/11. Con motivo de la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José, que tendrá lugar en la eucaristía que presidirá el papa Benedicto XVI el próximo domingo 23 de octubre en la Plaza de San Pedro de Roma, la Diócesis de Zamora ha programado unos actos de culto que sirvan a los fieles para participar de este importante acontecimiento aunque no acudan a la ceremonia.

La semana pasada ya tuvo lugar un encuentro de oración para los consagrados, que se reunieron en la capilla del Colegio “Divina Providencia” para compartir el rezo de Vísperas, con la asistencia de los diversos institutos de vida consagrada que están presentes en la Diócesis.

Por otra parte, a nivel general se ha convocado una Vigilia Diocesana de Oración, que tendrá lugar el próximo miércoles 19 de octubre a las 19,30 horas en la céntrica iglesia parroquial de San Juan de Puertanueva, a la que pertenece territorialmente el colegio en el que habitó la Madre Bonifacia durante su estancia en Zamora.

Como suele ser habitual cuando se proclama la santidad de alguien de la tierra, la Diócesis de Zamora celebrará una Eucaristía solemne de acción de gracias, que será presidida por el obispo Gregorio Martínez Sacristán el domingo 6 de noviembre a las 17,30 h. en la S.I. Catedral.

Estas convocatorias se suman a la participación diocesana que habrá en la canonización de la Madre Bonifacia, y que se concentrará en una peregrinación que se iniciará el viernes 21 y volverá de Roma el lunes 24, y en la que un nutrido grupo de zamoranos, unidos a las Siervas de San José, celebrarán este acontecimiento.

Dios y el César


AGUSTÍN MONTALVO FERNÁNDEZ

Domingo XXIX del tiempo ordinario – Ciclo A

“Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mat 22, 15-21)

Una vez más el evangelio nos sitúa ante la relación entre la fe y lo temporal, tema espinoso en el que no resulta fácil ponerse de acuerdo. No han faltado ni faltan quienes creen que es la autoridad política quien ha de regular todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos, ni faltan césares que se han creído y se creen dioses. Abundan también los partidarios de la teocracia, afirmando que son los códigos religiosos los que han de guiar incluso la vida social y política de los pueblos (países enteros la siguen practicando). Y son muchos quienes apoyados en la frase evangélica defienden una radical separación entre la fe y lo temporal como dos realidades paralelas, reduciendo lo religioso al ámbito de lo privado y recluyéndolo en los templos o en las sacristías.

Es ésta una manipulación del pensamiento de Jesús, sacando una frase del contexto del relato y de todo el evangelio. El que dijo «Buscad primero el Reino de Dios y su justicia» está diciendo a quienes le preguntan sobre el impuesto de Roma que hay que saber poner a Dios en el lugar que le corresponde como Dios, y al César en el que también le compete como autoridad sobre hombres que pertenecen a Dios porque son sus hijos, en modo alguno quiere situar al mismo nivel a ambos acreedores.

El concilio Vaticano II trató de ofrecer luz sobre este tema cuando habla de la «justa autonomía de la realidad terrena». Cuando por ella se entiende «que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar paulatinamente es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía». Pero si quiere decir que la realidad creada es independiente de Dios y que el hombre puede usarla sin referencia al Creador o contra él, esto no lo podrá aceptar ningún creyente de cualquier religión.

Esto no significa que los creyentes no estén sometidos a las leyes civiles, o puedan desentenderse de la marcha de este mundo. Al contrario, la fe los obliga a comprometerse activamente en su desarrollo. San Pablo manda en algunas de sus cartas a los cristianos obedecer a las autoridades legítimas, y los apóstoles ante los tribunales afirman que «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres». Las leyes civiles son de obligado cumplimiento para todos, pero estas leyes plantean graves problemas de conciencia cuando ofenden la dignidad de hijos de Dios, cuyo rostro está impreso no en una moneda, sino en las personas. Esto sucede cuando no respetan la vida, la dignidad, la libertad religiosa o de pensamiento, cuando convierten a los seres humanos en mercancía o en objeto… Entonces tendremos que aplicar, adaptado con las debidas matizaciones, lo que bellamente expresa Calderón por boca de Pedro Crespo, el alcalde de Zalamea: «Al Rey, la hacienda y la vida se han de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma solo es de Dios».

La Opinión-El Correo de Zamora, 16/10/11.

Sólo Dios basta


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

Celebrábamos ayer fiesta grande en el Carmelo de Toro y, en realidad, en toda la Iglesia universal: Santa Teresa de Jesús. Hacer memoria de ella es tanto como recordarnos la necesidad que tenemos de una vida enraizada en Dios, en oración continua, tratando de amistad con aquel que sabemos que nos quiere sin medida. No sólo las hijas de la Orden Carmelitana, todas las comunidades contemplativas nos enseñan, desde el silencio de la clausura, que sólo en el encuentro amistoso nos encontramos con nosotros mismos y con el que es nuestro principio y fundamento; sólo en el encuentro orante se desvanecen tensiones y cansancios; sólo en el encuentro personal con el Absolutamente Otro encuentra uno alivio y paz.

Por eso quisiera que este espacio de hoy sea reconocimiento agradecido a toda esa gran riqueza escondida que forman las dieciséis comunidades sembradas en diversos lugares de nuestra geografía diocesana. Y nada menos que cinco de ellas plantadas desde hace siglos como las mejores cepas de esta parcela de la viña del Señor en Toro: Carmelitas, Clarisas, Dominicas, Sofías y Mercedarias. Todas ellas justamente veneradas hasta por el toresano más «carámbano» que pueda haber, si lo hay. Todas ellas son «oasis» en el desierto del vacío, la superficialidad, las prisas y el materialismo en el que, a menudo, nos movemos en nuestro mundo.

El último botón de muestra es que más de noventa jóvenes católicos ingleses, acogidos en las parroquias de Toro en los días previos a la JMJ, han podido disfrutar igualmente del testimonio orante, sencillo y alegre de estas mujeres de Dios en los diversos encuentros que hemos mantenido. Todo un descubrimiento para nuestros peregrinos y también un toque de atención para nosotros ya que nunca deberíamos acostumbrarnos demasiado a estos faros que nos recuerdan calladamente lo esencial, lo definitivo, lo eterno. Las contemplativas no nos enseñan tanto cosas sobre Dios cuanto que nos lanzan a mirar hacia Él advirtiéndonos que todo lo demás es flor de un día, que «sólo Dios basta» porque sólo Dios es Dios y no hay ninguna otra cosa o persona que pueda sustituirlo. Todo lo bueno es reflejo de Él; todo lo malo nada tiene que ver ni hacer con Él. Es más, decía K. Barth, «que está mal, el mundo lo sabe ya; pero no sabe que, por los cuatro costados, está en las buenas manos de Dios».

Somos muchos los que nos sentimos muy agradecidos porque el testimonio fiel de estas santas mujeres está gritando que Dios no empobrece sino que enriquece; que no ata sino que te hace más libre; que no infantiliza sino que te hace más maduro; que no te empequeñece, sino que te eleva, te potencia y te conduce hacia una vida plena y mejolor.

La Opinión-El Correo de Zamora, 16/10/11.

lunes, 10 de octubre de 2011

A todos los que encontréis convidadlos al banquete


NARCISO-JESÚS LORENZO

Domingo XXVIII del tiempo ordinario – Ciclo A

“A todos los que encontréis, convidadlos a la boda” (Mateo 22,1-14)

Con sucesivas parábolas, primero de la viña, imagen del pueblo de Dios, ahora con la del banquete de bodas del hijo de un rey, Jesús va dejando bien claras las cosas. Quién es él y cuál es la actitud, ya sin tapujos, de los dirigentes del pueblo. Lo que está en juego es el cumplimiento de las esperanzas de los hombres y mujeres santos de Israel, la llegada del Mesías y la instauración del reinado de Dios. Pero lo que está ocurriendo es que los primeros destinatarios de esta promesa divina, no sólo no quieren nada con Jesús, sino que planean su eliminación. «Matemos al hijo, así nos quedaremos con la herencia». En esta parábola los convidados a la boda desprecian la invitación. O no quieren ir, o no están dispuestos a dejar lo que están haciendo, llegando incluso a maltratar y matar a los enviados.

La parábola tiene una actualidad extraordinaria porque son tantos los que no quieren nada con la fe. Son muchos los que no están dispuestos a dejar nada de su vida por los compromisos de la vida cristiana, entre ellos la participación en la Eucaristía. Como sucedió con los profetas o con el mismo Jesús, son, también, numerosos los que, si pueden, hostigan o persiguen a los cristianos. Según algunos observatorios sociales como el diario inglés «Gospel Herald» «el Cristianismo es ahora mismo la religión más perseguida del mundo y cada cinco minutos es asesinado un cristiano».

La imagen del banquete de bodas, símbolo del Reino de Dios que llega con Jesús, el Esposo entregado y fiel de la humanidad, sirve igualmente para comprender el significado más íntimo y místico de la Eucaristía, que es llamada banquete eucarístico al que están invitados todos los hombres y todos los pueblos de la tierra. Qué hermoso ha sido participar de este convite y experimentar, con motivo de la JMJ en la explanada de la Catedral con nuestro obispo, o en Cuatro Vientos en torno al Santo Padre el Papa, una emoción compartida: la alegría de creer todos en Jesús, vivo, resucitado, presente y elevar todos, de tantos lugares y de tantas lenguas, oraciones y cantos como una solo voz, gracias a una preciosa herencia de plegarias e himno latinos como el «Pater noster», «Gloria in excelsis», «Agnus Dei», o en griego como «Kyrie eleison», o en hebreo como «Aleluya» o Amén. Podrían parecer «añejos» estos, pero el sentirte como en tu propia casa cuando celebras la Eucaristía en cualquier parte del mundo o el saber que, además de participar de la misma fe y del mismo Pan, también podemos rezar en algún momento en una misma lengua, por vieja que sea, es siempre un don y una señal de ese banquete universal que es la Santa Eucaristía.

La Opinión-El Correo de Zamora, 9/10/11.

Entrenado para todo


JOSÉ ÁLVAREZ ESTEBAN

Quien entra en un Banco o en una Caja de Ahorros se ve solicitado, aun sin querer, por toda una profusión de propaganda que pregona las excelencias de la entidad, del ahorro y la inversión. «Estamos aquí para ayudarte», rezan los eslóganes, «llámalo más ventajas, llámanos futuro», «tu oportunidad está aquí mismo»… Las entidades bancarias han entendido a la perfección y han traducido el consejo evangélico de poner el dinero a resguardo de la polilla y de los ladrones y se ofrecen, cómo no, a la benéfica función de guardar y multiplicar los bienes. Leo una y mil veces esos anuncios de propaganda y los cotejo con las imágenes de televisión en las que agentes de bolsa se muestran con rostro desencajado y con la mirada clavada en los paneles que marcan el imparable desplome de los valores. Vacíos andan ahora esos locales que no hace tanto fueron hervidero de compradores y vendedores. Antes era la necesidad la que obligaba a esfuerzos mentales, a un plus de ocurrencia; ahora se funden los sesos, se paga una idea, un eslogan, se contrata un busto de famoso que convenza y venda.

En el contexto de un mundo que pretende vivir cada día mejor, olvidar la necesidad y tener bien amarrado y asegurado el futuro, hay que leer y entender la afirmación del apóstol Pablo: «Sé vivir en pobreza y abundancia, estoy preparado para todo» (Fil. 4,12) . Pablo agradece a la comunidad de Filipos su ayuda, puede así satisfacer necesidades materiales de otros, pero les asegura que él sabe vivir en sobriedad, en libertad de espíritu. Solo es capaz de relativizar lo material quien ha aprendido a vivir a otros niveles, quien ha colocado su felicidad a suficiente altura como para no sentirse atado, quien ha confiado su suerte en algo menos voluble y engañoso que el dinero.

No es fácil, no, acostumbrarse a la necesidad cuando se viene de la abundancia. El paso del más a menos es duro de digerir. Se saluda y se bendice la suerte que viene con su cara más amable. Ya lo saben, los sabios de siempre, que no los intelectuales por apropiación, nos han traído las recetas que valen, las medicinas que alejan el mal. Nada de sucedáneos. Hemos hecho de este mundo un festín y ahora toca contraerse. Se nos han tapado los ojos y ahora toca arrancar los velos y aplicar paños calientes a una sociedad que se ha echado a temblar. Es obra de la sabiduría el dar con el manantial de la felicidad allí donde otros han cegado las fuentes.

La Opinión-El Correo de Zamora, 9/10/11.

viernes, 7 de octubre de 2011

Vuelve, tras el verano, Peregrinos por un Día


Los participantes en la actividad diocesana “Peregrinos por un Día” caminarán el próximo 15 de octubre los 12 kilómetros que recorre el Camino Portugués de la Vía de la Plata entre Muelas del Pan y Cerezal de Aliste.

Zamora, 7/10/11. Tras la última edición de la iniciativa jacobea “Peregrinos por un Día”, que tuvo lugar el pasado 19 de agosto con motivo del Vía Crucis con Benedicto XVI en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), vuelve a la geografía zamorana, organizada, una vez más, por la Delegación Diocesana para la Religiosidad Popular, que dirige el sacerdote Javier Fresno.

El próximo sábado 15 de octubre se recorrerá a pie el tramo del Camino de Santiago que hay entre las localidades de Muelas del Pan y Cerezal de Aliste, de aproximadamente 12 kilómetros. Se trata de una parte del Camino Portugués de la Vía de la Plata.

La actividad comenzará a las 8,30 horas en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Muelas del Pan, donde se concentrarán los peregrinos para iniciar la jornada con una oración y una charla introductoria. En torno a las 12 horas está previsto que lleguen a su destino, la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor de Cerezal de Aliste, donde se celebrará la eucaristía, presidida por su párroco, Fernando Ruiz.

Después de la eucaristía habrá un aperitivo y tiempo de convivencia, para regresar después al lugar de salida en autobús. Las personas que quieran acudir desde Zamora pueden inscribirse en el Seminario San Atilano (tel. 980 514 998) hasta el próximo jueves 13. El autobús saldrá a las 8 horas del día 15 de la Plaza de la Marina.

La parroquia de Muelas del Pan, muy vinculada al hecho jacobeo por su dedicación al Apóstol Santiago, ya participó en una de las primeras ediciones de “Peregrinos por un Día” en el año 2010, cuando se recorrió el tramo entre la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave (El Campillo) y Muelas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Los sacerdotes de Zamora inician de nuevo la formación permanente


El 7 de octubre el clero de la Diócesis de Zamora inicia su curso de formación permanente con una conferencia sobre la lectura de la Biblia en la Iglesia a cargo de Jacinto Núñez, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Zamora, 5/10/11. El próximo viernes 7 de octubre el Seminario San Atilano acogerá el inicio de curso de la Formación Permanente del Clero. El acto comenzará a las 11 horas con una oración presidida por el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, y continuará con la conferencia “La exhortación Verbum Domini: algunas claves de interpretación”, a cargo del experto Jacinto Núñez Regodón, sacerdote de Plasencia y profesor en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Al finalizar el acto, se les presentarán a los sacerdotes de la Diócesis los materiales que emplearán a lo largo del curso en sus reuniones mensuales de formación por arciprestazgos, y que versarán precisamente sobre “La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia”, que es el objetivo diocesano para el curso pastoral 2011-12. Éste es el motivo también de la ponencia en la jornada inaugural, que analizará las claves de la exhortación apostólica Verbum Domini, publicada por Benedicto XVI en 2010.

Perfil del ponente

Jacinto Núñez Regodón (Santa Ana [Cáceres], 1955) es sacerdote de la diócesis de Plasencia desde 1980. Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), licenciado en Ciencias Bíblicas por el Istituto Biblico de Roma y doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA). Es canónigo Lectoral de la Catedral de Plasencia y fue durante 10 años rector del Seminario de Plasencia.

Actualmente es miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores de la Diócesis de Plasencia. Profesor de Sagrada Escritura del Seminario de Plasencia. Profesor de Cartas Apóstolicas, Orígenes del Cristianismo e Introducción general a la Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la UPSA. Director del Colegio Mayor Santa María, residencia de sacerdotes profesores y alumnos de la UPSA, y director del Curso de la Formación Permanente del Clero de la Facultad de Teología de la misma Universidad.

lunes, 3 de octubre de 2011

La fiesta de San Atilano marca el inicio del curso pastoral


El miércoles 5 el obispo presidirá la eucaristía en la fiesta de San Atilano para inaugurar el curso pastoral 2011-12, a las 20 horas en la iglesia de San Ildefonso.

Zamora, 3/10/11. El próximo miércoles 5 de octubre, festividad de San Atilano, primer obispo y patrono de la Diócesis de Zamora, se celebrará de forma solemne el inicio del curso pastoral 2011-12 con una eucaristía presidida por el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, en la iglesia parroquial de San Ildefonso de la capital a las 20 horas. Este templo custodia los restos del primer prelado zamorano junto a los de San Ildefonso de Toledo.

En una carta dirigida a los sacerdotes, consagrados y laicos, el obispo ha convocado a toda la Diócesis a sentirse invitada a esta celebración, que constituye la inauguración oficial del curso apostólico. Un curso cuyo objetivo pastoral será “La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia”, basándose en la exhortación apostólica postsinodal de Benedicto XVI Verbum Domini, publicada en 2010, y en el congreso que se celebró en Madrid en febrero de 2011, “La Sagrada Escritura en la Iglesia”.

Si el curso pastoral anterior vino marcado, sobre todo, por la preparación y la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid y sus días previos, los Días en la Diócesis (DED), el curso 2011-12 comienza con el importante acontecimiento de la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, que tendrá lugar el próximo 23 de octubre en Roma.

La eucaristía del 5 de octubre contará con la presencia de sacerdotes de todos los arciprestazgos de la Diócesis, así como con la representación de los institutos de vida consagrada, asociaciones de fieles y cofradías.

domingo, 2 de octubre de 2011

Érase una vez una viña


JESÚS GÓMEZ FERNÁNDEZ

Domingo XXVII del tiempo ordinario – Ciclo A

“Agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron” (Mateo 21, 33-43)

Esta es la historia de un hombre indudablemente rico y un poco aventurero. Dueño de una gran propiedad, decide plantar un viñedo. Lo planta él mismo con mucho esmero y con todos los requisitos. Selecciona las mejores vides, lo cerca para evitar robos y alimañas, construye una vivienda para el guarda, lagar y bodega. Cuando la viña está a punto de producir la primera cosecha, la deja en manos de unos arrendatarios. Extenso y de óptima calidad debía de ser el viñedo que no sólo permitirá a su señor viajar mundo adelante con toda su familia, sino también satisfacer las aspiraciones de los arrendatarios. Hasta ahora todo muy bien. Pero a la hora de cobrar la renta, los colonos se negaron a pagar, maltrataron a los recaudadores e incluso al hijo del dueño. Querían quedarse con la propiedad; pero el amo del viñedo montó en cólera y los barrió.

Esta parábola me sospecho que tiene segundas intenciones. Señor tan rico, tan rico, que planta un viñedo de óptima calidad, acto seguido lo pone en manos de unos arrendatarios y él desaparece, esto me suena a Dios creador. Él mismo, con el infinito poder de su palabra, plantó el mundo; un mundo de hermosa y muy variada vegetación, repleto de toda clase de animales. Cuando todo está a punto, aparece el hombre y en manos del hombre puso Dios toda la creación. «Multiplicaos y llenad la tierra. Ved que os he dado todo para alimento». Y vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que todo estaba pero que muy bien. Un mundo, pues, en el que cabían todos los arrendatarios; en el que cabíamos holgadamente todos los hombres. Y el Hacendado se fue. Dios desaparece.

Ahora todo queda en manos de los hombres. Las consecuencias las estamos pagando. En cuanto los hombres pusieron manos a la obra, unos porque eran más hábiles, otros porque eran mejores trabajadores, otros porque eran más fuertes, al instante surgieron las diferencias, los desniveles, las clases, las castas, las peleas, la riqueza y la pobreza, las marrullerías de los más variados marrulleros. Basta recordar la Exxon, el Congo, la Amazonia… La mayor parte de la tierra está en manos de unos pocos, que no quieren soltarla.

La tierra es un don de Dios, una gracia, y gracia y don por excelencia es su Hijo Jesucristo, manifestación suprema de su amor misericordioso. Ser cristiano implica recibir el Don y Gracia de Dios con el correspondiente amor misericordioso. Considerando de esta manera a la tierra, nadie razonablemente la posee como propia, sino que la comparte. No es de cristianos ser marrulleros. ¿Qué elevada rectitud se le debe exigir hoy a los cristianos dedicados profesionalmente a la cosa pública?

La Opinión-El Correo de Zamora, 2/10/11.

La amistad y la religión


Mª BELÉN SÁNCHEZ DE ANTA

La base de la verdadera amistad está en la sinceridad, la generosidad y el afecto mutuo; de poco valdría si lo basáramos en la mentira o engaño y en el egoísmo, ya que es necesario vivir dando, compartiendo, manifestando nuestros sentimientos o afectos a otros seres humanos, pues el valor de la amistad que nos alegra nuestra existencia, nos lleva a un trato y a una comunicación con los demás afable, cariñosa, cordial y confiada. Ahora bien la amistad se tiene que dar de uno para el otro y del otro para el uno ya que si uno da todo y no recibe nada, no habría una amistad; la auténtica amistad sucede de parte de dos no de uno sólo. Hay personas para las que no es fácil entablar amistades, bien por educación; bien por baja autoestima pensando que los demás no van a ver cosas positivas en ellos; bien por timidez; pero también creo que se requiere una destreza especial en el arte de hacer amigos.

Hay que cultivar una personalidad comunicativa que se pueda lograr trabajándola, siendo sinceros, buenas personas, alegrándonos por las cosas buenas que nos pasan y entristeciéndonos por las malas; siendo desinteresados; pero la amistad hay que cuidarla como todo lo bueno en esta vida; si queremos que sea duradero hay que mimarlo, alentarlo, animarlo; hay que respetar a las personas y aceptarlas tal y como son y procurar su bien; es una forma de amor puro y desinteresado. No hay que traicionar ni hablar mal a sus espaldas, hay que tener armonía entre las dos personas y por eso decimos: «quien tiene un amigo tiene un tesoro». Un buen amigo es para toda la vida, esto supone ser elegido entre los demás y ser merecedores de una atención especial viendo lo mejor de nosotros mismos.

Como dijo Lacordaire: La amistad es el más perfecto de los sentimientos del hombre, pues es el más libre, el más puro y el más profundo.

Este sentimiento que nos proporciona la amistad también es aplicable a nuestra amistad con Dios. ¿Cómo? La satisfacción vital que encuentran los creyentes a diferencia de los no creyentes en la amistad con Dios está en el sentido de pertenencia a una comunidad no en las creencias. Sentarse sólo en un banco de la iglesia o tener una actitud fraternal abstracta no mejora nuestro bienestar, hemos de estar integrados o al menos sentirnos integrados de pertenecer a un grupo y esto nos lleva a mejorar la vida de los fieles predicando una auténtica felicidad y bienestar psicológico ya que repercute en nuestra salud. Cuándo nos sentimos cerca de Dios, ¿no somos más felices?

La Opinión-El Correo de Zamora, 2/10/11.

sábado, 1 de octubre de 2011

“Zamora fue una etapa de gozos y sombras para la Madre Bonifacia”


La sierva de San José salmantina María Burrieza dio una conferencia esta mañana sobre la Madre Bonifacia, que será canonizada en unos días, y destacó su paso por Zamora y las claves de su espiritualidad ante los catequistas y profesores de Religión de la Diócesis.

Zamora, 1/10/11. En el marco del encuentro diocesano de catequistas y de profesores de religión, que se ha celebrado esta mañana en el Colegio “Divina Providencia” de las Siervas de San José, la religiosa salmantina María Burrieza, experta en la figura de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, ha pronunciado una conferencia titulada “Madre Bonifacia o el encuentro de Dios en lo cotidiano”.

En ella, Burrieza comenzó resumiendo la biografía de la beata Bonifacia, que será canonizada el próximo 23 de octubre por Benedicto XVI, y afirmó que la fundadora salmantina “pertenece a la gente sencilla, y por eso su espiritualidad nos vale a todos”. Destacó el oficio de Bonifacia, que desde muy joven trabajó como cordonera con su madre, y en su taller se fue juntando un grupo de mujeres, que originaron la Asociación Josefina, y que con la dirección espiritual del jesuita catalán Francisco Butinyà llevaría a la fundación de la congregación de las Siervas de San José.

La conferenciante apuntó a la actualidad de una fundación que surgió en un contexto de riesgo de exclusión social y de pobreza en las mujeres trabajadoras. El clima de calumnias que hubo en torno a la Madre Bonifacia llegó al extremo de deponerla como superiora de la nueva comunidad, y al final decide solicitar un cambio de lugar al obispo de Salamanca.

“Zamora fue una etapa de gozos y de sombras para Bonifacia, porque por un lado la ciudad la acoge bien, pero recibió el gran dolor de conocer que la congregación había sido aprobada por el Papa, pero sin reconocer la comunidad de Zamora”, explicó Burrieza. Cuando la fundadora viajó a Salamanca para intentar ese reconocimiento y la reconciliación, sus propias hermanas no le abrieron la puerta. “Hasta que yo no muera no se hará la unión”, reconoció.

La Madre Bonifacia murió en 1905 en Zamora, con 68 años. “El mayor milagro para nosotras es que la hayan reconocido y, al final, sea canonizada, porque ha habido una intención clara de ocultamiento de su memoria”, explicó la experta en la fundadora. Socorro, la confidente de Bonifacia, escribió en un cuaderno todo lo relativo a los orígenes de la congregación, y junto con dos hermanas, lo escondió con unas fotos en un agujero que hicieron en la capilla de Zamora, haciéndoles jurar secreto.

Tuvo que esperarse hasta el año 1936 cuando la hermana Rosario Ferreiro, una de las conocedoras del escondite, es obligada por la superiora de la congregación para que revele el lugar. En 1941 se reconoce oficialmente a la Madre Bonifacia como fundadora de las Siervas de San José.

Lo primero que destacó María Burrieza de la espiritualidad de la Madre Bonifacia fue la centralidad de Dios, lo que le dio tanta fortaleza como demostró ante las adversidades. “Dios y su servicio, para ella están las dos cosas unidas, como aprendió de la espiritualidad ignaciana de ‘amar y servir’”, afirmó la ponente. Junto a esto, “Dios en todas las cosas, y todas las cosas en Dios, algo válido para cualquier laico… pasaba del fervor de la oración a la labor en el taller”.

La Madre Bonifacia vivió de la contemplación de la Sagrada Familia de Nazaret, y de ahí aprendió el cómo actuar con las chicas a las que servía. María Burrieza entresacó los ejemplos que pueden tomar los educadores de la vida de su fundadora para su labor actual. Y preguntó a los asistentes: “¿vosotros creéis que un trabajo enfocado como lo entendía la Madre Bonifacia habría permitido que cayéramos en la crisis que estamos viviendo?”.

El trabajo es un bien si se usa bien, y esto lo entendió y lo vivió la Madre Bonifacia, haciéndolo realidad en los Talleres de Nazaret. “La casa de Zamora hizo real la utopía que habían planteado los grandes filósofos, de trabajo compartido y de reparto de los bienes; de que el trabajo es un bien al que todos tenemos derecho a acceder”, señaló Burrieza.

¿Cómo miraba la Madre Bonifacia la realidad? Como la miraba Jesús de Nazaret, y por eso “cuando veía a las chicas, las veía transformadas. Nosotros, que tenemos a veces niños difíciles en nuestras clases, estamos tentados de tirar la toalla… cuando tendríamos que tener una mirada esperanzadora y creativa, con capacidad de transformación”.

“La Madre Bonifacia pertenecerá, a partir de su canonización, a toda la Iglesia universal, no sólo a la congregación que fundó, pero más particularmente a esta ciudad de Zamora que la acogió y la quiso”, fueron las últimas palabras de la ponencia.

Álbum fotográfico del rito de envío y de la conferencia:

https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/EnvioDeCatequistasYProfesoresConferenciaSobreMadreBonifacia