domingo, 27 de junio de 2010

Seguimiento sin nostalgia


AGUSTÍN MONTALVO FERNÁNDEZ

Domingo XIII del Tiempo Ordinario – Ciclo C

“El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios” (Lc 9, 51-62)

Sin duda Jesús hubiera sido un político mediocre y un pésimo comerciante. No halaga, no hace ofertas, no rebaja su propuesta original. Expone su programa con claridad, y quien quiera seguirlo sabe bien a qué se enfrenta. No es extraño que fuera incomprendido no sólo por los extraños, sino incluso por los suyos.

A pesar de ello muchos hombres y mujeres lo han seguido a lo largo de los siglos y hoy sigue invitando a continuar haciéndolo. En algunos momentos históricos el seguimiento se hace especialmente difícil, y en estas situaciones aparece con insistencia la tentación de mirar hacia atrás con nostalgia y replegarse buscando seguridad en formas pasadas de religiosidad o espiritualidad, que protejan ante tanta confusión, esperando ingenuamente que escampe el temporal o con la convicción firme de que ése es el único camino. En ambientes de este tipo pueden aparecer actitudes como la de los discípulos ante los samaritanos en el evangelio de hoy: condena, negación, censura, posturas defensivas? Con preocupación constatamos la deriva de algunos sectores eclesiales hacia esta sensibilidad.

Jesús llama a seguirlo mirando hacia adelante, con prudencia pero sin miedo. El mirar hacia adelante con libertad, como afirma san Pablo, es algo que caracteriza al apóstol y al discípulo.

Pero no nos engañemos, mirar hacia adelante no significa dejarse domesticar por una sociedad superficial y laxa en la que vale casi todo, y contemporizar por el prurito de un progresismo de imagen y vacío, con la esperanza cándida de ser aceptados por ella y poder cambiarla. La experiencia atestigua cómo casi siempre se acaba entrando en la rueda y perdiendo el vigor y el frescor evangélicos.

El teólogo alemán J.B. Metz afirma que el desafío más grave al que se enfrentan los cristianos en Europa consiste en elegir entre «una religión burguesa» o «un cristianismo de seguimiento». Como alguien escribió con ingenio «se trata de vivir hoy en el aire de Jesús y no al aire que más sople». El Señor hoy en el evangelio invita a seguirlo con radicalidad, que es algo diferente del radicalismo fanático de algunos y del optimismo insensato de otros. Un cristiano es alguien que, amando al mundo como lo ama Jesús, sigue al Maestro con libertad de y ante todo, incluso la familia. Con esfuerzo y con renuncias, pero con alegría, porque el Señor no llama a renunciar, eso es una condición o una consecuencia, llama para ser libres y felices.

La Opinión-El Correo de Zamora, 27/06/10.

Mentiras confortantes


JOSÉ ÁLVAREZ ESTEBAN

El pasado 13 de junio avanzaba «El País» las líneas maestras de la proyectada Ley Orgánica de la Libertad de Conciencia y Religiosa. Un paso más en el desmontaje social cuando esta sociedad se encuentra en estado de shock por la crisis económica. Cuando lo que se palpa son los bolsillos y no los latidos del corazón, cuando duele más el vacío en la Cuenta Corriente que la merma de valores, todo cuela, todo es posible. Hay prisa por dejar «arregladas» las leyes ante un próximo futuro nada halagüeño. Puestos a arrasar, hacerlo bien y a tiempo. Ya se encargará la oposición de dar por bueno y de bendecir con el no sabe, no contesta. A unos los matan las fobias, los antiguos rencores, las purgas no logradas; a otros la indiferencia, el dejar hacer, la indefinición, el difícil equilibrio de quien no se sabe en ninguna parte.

He leído, ¿qué menos?, esa reseña de «El País» y cada vez me reafirmo más en que la actual política socialista no ha acertado a encajar en otras tantas leyes los nobles términos de Libertad, de Educación, de Diálogo, de Memoria Histórica. Todo un camelo, un desafío que no conduce a otra cosa que a una profunda fragmentación de las creencias más fundamentales y una desintegración todavía más profunda de la capacidad de creer en cualquier cosa. Admiro la obra literaria de Milan Kundera, uno de tantos disidentes del paraíso socialista. En su «Libro de la risa y del olvido» se lee: «Para liquidar las naciones lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido». ¡A qué nos suena! Curioso, Milan Kundera nació y vivió en Checoslovaquia, allá del telón de acero, de esa superestructura de la hoz y del martillo tan añorada aquí por algunos.

Esta Iglesia Católica que tanto repatea se está convirtiendo en refugio y tabla de salvación para muchos de los lanzados por la borda del socialismo, ese barco que naufraga bajo el oleaje de la cruda realidad. Ahora, con el agua al cuello, nos alegran con músicas celestiales. Hago mía la afirmación del escritor y novelista soviético Vasili Grossman en su obra «Todo fluye». Iván Grigórievich, su personaje, después de 30 años en el Gulag dice: «Siento que en mí sólo queda viva mi fe: la historia de los hombres es la historia de la libertad, el paso de una libertad menor a una libertad mayor» (¡y no al revés!). A esta Ley de Libertad Religiosa le sobra el término «libertad», su inclusión no es más que una mentira confortante. ¿Quién ha dicho que la ley prevalezca sobre la conciencia?

La Opinión-El Correo de Zamora, 27/06/10.

sábado, 26 de junio de 2010

La Misa mozárabe vuelve a San Pedro de la Nave después de nueve siglos


Después de que en el año 1080 se cambiara el rito celebrativo en la Iglesia española, pasando del rito hispano-mozárabe al rito latino, la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave vuelve a acoger una eucaristía celebrada según la forma antigua, que es la que conoció en sus orígenes. Será el próximo 29 de junio, para celebrar al santo titular del templo, a las 17 horas.

Zamora, 26/06/10. Desde el año 2000, en el contexto del Gran Jubileo de la Redención, la Diócesis de Zamora celebra cada año la eucaristía en rito hispano-mozárabe al menos en tres ocasiones, con motivo de las fiestas litúrgicas de San Ildefonso (23 de enero), San Pedro (29 de junio) y Santa María (18 de diciembre).

Este año, la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave, enclavada en la localidad del Campillo, acogerá la celebración de la misa en honor de su patrón. Y la peculiaridad es que se trata del único templo que queda en pie de la Diócesis y de la provincia de Zamora en el que se celebró según este rito en su tiempo, ya que en el año 1080 se abolió el uso de la liturgia hispano-mozárabe, y las demás iglesias zamoranas son posteriores.

La eucaristía, organizada por la Delegación Diocesana de Liturgia en colaboración con la Parroquia de San Pedro de la Nave, tendrá lugar el próximo martes 29 de junio a las 17 horas. Los asistentes podrán contar con un guión de la celebración para seguir este rito de procedencia milenaria, testimonio perenne de la fe católica. Un rito que vuelve después de nueve siglos a esta iglesia visigótica zamorana, aunque ya se celebró la misa hispano mozárabe en 1996, en el marco de las IX Jornadas de la Asociación Bíblica Española.

Además de un nutrido grupo de zamoranos interesados en esta liturgia, la celebración contará con la participación de un grupo madrileño de profesores y alumnos estudiosos de esta liturgia, que acudirán a Zamora en peregrinación para venerar los restos de San Ildefonso, custodiados en la capital.

lunes, 21 de junio de 2010

Creo en Jesucristo


NARCISO-JESÚS LORENZO

Domingo XII del tiempo ordinario – Ciclo C

“Jesús les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Lucas 9, 18-24)

Somos muy «afortunados» de poder cada domingo hacer la experiencia de encontrarnos con el Señor; de adentrarnos en los acontecimientos de la Historia de la salvación y dejar que se vea afectada nuestra vida por la gracia de Dios. No acudimos a la Eucaristía solo para aprender o saber cosas. Ni siquiera, aunque esto sea siempre una ayuda, porque esté mandado. Ni porque seamos amigos de don Fulano o de don Mengano y colaboramos en la parroquia. Estas razones son insuficientes. Venimos a la Eucaristía para beber agua viva; para recuperar nuestra vinculación a la Iglesia. Necesitamos la Eucaristía «como el comer», y si no percibimos esta necesidad quizás sea porque nuestra relación con Jesús no pasa por su mejor momento.

La Palabra de Dios proclamada no es una mera sucesión de lecturas, mejor o peor leídas. Es una acción del Espíritu Santo que nos convierte en oyentes del mismo Dios, del mismo Cristo. Nos vuelve testigos de los acontecimientos narrados, nos introduce en ellos, y nos prepara para la comunión en la Mesa Santa. En el evangelio de este domingo Jesús orando ante sus discípulos les hace dos preguntas. La primera: ¿Qué dice la gente que es el Hijo del hombre? Y después de recoger los resultados de la encuesta les mira a los ojos y les dice: ¿Y vosotros quien decís que soy yo? Esta es la pregunta que debe estar siempre presente en la conciencia de los cristianos.

Sobre Jesús ha habido y hay muchas opiniones. Muchas de ellas claramente contrarias a las Escrituras y al testimonio permanente de la Iglesia Católica y de las demás confesiones cristianas. Son muchos los interesados en desacreditar a Cristo bajo la pretensión de ofrecer su verdad ocultada y así presentar su auténtica imagen. Ocurrió hace algunos años con aquella pretendida reconstrucción del rostro de Jesús, como si se tratara de un ejemplar de Cromañón. El verdadero Jesús habría sido un hombre sin conciencia, ni misión mesiánica, confundido en su interior, atormentado y hasta violento. Y por supuesto sin identidad divina. Buscando, unos y otros, desesperadamente argumentos de cualquier género para negar su resurrección. Pero ni códigos da Vinci, ni caballos de Troya, ni libros, ni películas o reportajes «de investigación» se han podido imponer nunca sobre el que dice: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», y la confesión de fe de Pedro: «Tú eres el Mesías de Dios». Por eso, cada vez que escuchamos la Palabra se robustece nuestra fe en Cristo, que nos pregunta: Tú, ¿qué dices que soy yo? Es tan necesario responder que la liturgia hace preceder la Comunión eucarística de la profesión de fe: «Creo en un solo Dios... Creo en Jesucristo, su único Hijo».

La Opinión-El Correo de Zamora, 20/06/10.

Personas con vocación


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

En esta época de muchos y grandes cambios se hace cada vez más urgente y esencial que tomemos conciencia de nuestra vocación de un modo bien concreto: permitiendo que los demás descubran y acepten la llamada personal que reciben de lo alto. No lo digo yo, sino Amedeo Cencini, posiblemente quien más y mejor reflexiona y escribe sobre estos asuntos.

Nadie negará que en estos últimos años se ha hablado mucho sobre las diferentes vocaciones en la vida de la Iglesia. Pero quizá no nos hemos preguntado tanto por la proporción que hay en cada uno de nosotros entre nuestra condición de llamados y nuestra condición de llamantes. No lo dudemos: en la Iglesia de Jesús quien es llamado debe ser alguien que llama. Quizá sea esta la intuición de fondo en el tema elegido por el papa Benedicto XVI en su mensaje para la XLVII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones: «El testimonio suscita vocaciones».

Ahora bien, para preguntarnos por nuestra condición de llamantes y testigos es necesario que antes nos hagamos un examen de conciencia sobre lo que estamos haciendo con nuestra vida, sobre la actitud con que asumimos el presente, sobre cómo vemos el futuro. Es verdad que no faltan quienes piensan que hoy ya no está de moda hacerse este tipo de preguntas; nos hemos hecho cómodos y recelamos implicarnos en ideales o grandes proyectos de futuro. Pero es un derecho y una obligación que nos paremos a comprender hacia dónde se encaminan nuestros pasos y decidirlos más libremente. Es la pregunta por la vocación o la pregunta por la felicidad.

A veces dudo si los jóvenes de mi edad son verdaderamente felices; no porque se les vea tristes o insociables sino porque no tienen fondo y horizonte. De lo que sí estoy seguro es de que a determinadas instancias les interesa que no lo tengan para que así puedan ser más fácilmente manipulados por criterios ideológicos o mercantilistas. Además uno ya se empieza a cansar también de esa atmósfera cultural de nuestros mayores desnortados que nos envejecen con esa lista de etiquetas tremendas que recogen los sociólogos: «generación sin padres ni maestros», «corazones violentos», «jóvenes desaprovechados», «los no participantes y confusos», «los indecisos e inseguros», «los no sacrificados ni apasionados», etc.

Va siendo hora de salir de este clima de aborregamiento cultural y de indiferencia hacia los valores que nos hacen personas con «vocación». Y que nadie entienda dicha palabra como algo exclusivo de curas y monjas, sino como el proyecto para el que uno ha sido pensado, la opción por un determinado sentido de la existencia y la colaboración personal al bien de todos.

La Opinión-El Correo de Zamora, 20/06/10.

Peregrinos por un día, de Villalazán a Villaralbo


El próximo 26 de junio se realizará otra etapa de “Peregrinos por un día”, una iniciativa jacobea de la Diócesis de Zamora que esta vez propone el Camino de Santiago entre Villalazán y Villaralbo, un tramo perteneciente al “Camino de Valencia”. Comenzará con una meditación en el primer pueblo a las 9 horas, y concluirá con la eucaristía en la iglesia parroquial de Villaralbo al término de la peregrinación.

Zamora, 21/06/10. El próximo sábado 26 de junio se realizará otra etapa de “Peregrinos por un día”, una iniciativa jacobea de la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular que cada mes reúne a más gente en torno a los Caminos de Santiago que pasan por la Diócesis de Zamora.

Se trata de una actividad diocesana que está teniendo un notable éxito, incrementándose cada mes el número de peregrinos, que alcanzaron los 200 en la etapa de mayo (entre el Cubo del Vino y Villanueva de Campeán). Como en las anteriores ocasiones, se saldrá en autobús desde Zamora a las 8,30 horas, de la Plaza de la Marina (en la esquina de los Institutos). Es necesario, por lo tanto, inscribirse en la portería del Seminario San Atilano.

Se comenzará a las 9 horas en la iglesia parroquial de Villalazán, para emprender el camino después de una pequeña meditación, y al llegar a Villaralbo se celebrará la eucaristía. Aproximadamente son unos 8 kilómetros de camino a pie. También habrá un tiempo de convivencia en torno a un café.

En esta ocasión, “Peregrinos por un día” se realizará en el Camino de Valencia. Partiendo de Valencia, recorre las provincias de Albacete, Cuenca, Toledo, Madrid, Ávila, Valladolid, para entrar en la provincia de Zamora por la ciudad de Toro, y a través de Villalazán y Villaralbo, llegar a Zamora capital, donde conecta con la Vía de la Plata, tras haber recorrido 735 kilómetros.

Se trata de un camino largo y hermoso, adecuado para quien busca la soledad, la contemplación de la naturaleza y la meditación. Recorre hasta cinco comunidades para llegar a Santiago de Compostela como son la Valenciana, Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León y Galicia.

sábado, 19 de junio de 2010

Zamora acoge una reunión de encargados de Liturgia de varias regiones


La Casa de la Iglesia – Seminario San Atilano acogerá los próximos 21 y 22 de junio una reunión de los Delegados de Liturgia de las diócesis de Castilla y León, Asturias y Cantabria. Contará con la presencia del toresano Julián López, obispo de León y encargado de esta área en la Conferencia Episcopal.

Zamora, 19/06/10. Los días 21 y 22 de junio se celebrará en Zamora la reunión de Delegados de Liturgia de las diócesis de Castilla y León, Asturias y Cantabria, que tendrá lugar en la Casa de la Iglesia – Seminario San Atilano.

Este encuentro, coordinado por Narciso Jesús Lorenzo, delegado diocesano de Liturgia de Zamora, contará con la presencia, en su primera jornada, del toresano Julián López, obispo de León, y actualmente presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.

Comenzará a las 12 horas del lunes 21 con el rezo de la hora intermedia, para continuar con reuniones donde los delegados tratarán sobre realizaciones y proyectos en el campo litúrgico, y compartirán experiencias y materiales empleados en las diversas diócesis. Un tema al que prestarán especial atención, y sobre el que llevarán contestado un cuestionario enviado con anterioridad, es la pastoral de la eucaristía.

También tendrán un tiempo, el martes 22, para revisar la hoja semanal Liturgia Dominical, que elaboran los Delegados de Liturgia y que se emplea en muchas parroquias de estas diócesis para las misas de los domingos.

Los participantes aprovecharán su estancia en Zamora para visitar la Catedral y otros monumentos de la ciudad, así como para realizar una salida a Toro al término del encuentro.

viernes, 18 de junio de 2010

Los jóvenes de Zamora, invitados a hacer el Camino de Santiago este verano


La Diócesis de Zamora convoca a los jóvenes a partir de 15 años a la Peregrinación y Encuentro de Jóvenes (PEJ), una de las principales actividades del Año Jacobeo, y que reunirá en Santiago de Compostela a miles de jóvenes en la primera semana de agosto, y cuyo logotipo es obra de un arquitecto zamorano. Los zamoranos harán a pie un trayecto del Camino Inglés junto con los jóvenes de otras diócesis de la región, y se unirán en Santiago con peregrinos procedentes de toda Europa. La inscripción está abierta hasta el 15 de julio.

Zamora, 18/06/10. El Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil ha convocado a través de las parroquias, los colegios católicos y las clases de religión, a los jóvenes zamoranos para participar en la Peregrinación y Encuentro de Jóvenes (PEJ), una actividad organizada por el Arzobispado de Santiago de Compostela, y que reunirá a comienzos de agosto a miles de jóvenes de toda Europa.

Con el lema “Como el apóstol Santiago, amigos del Señor”, los jóvenes zamoranos podrán participar del 6 al 8 de agosto en la PEJ. Con anterioridad, harán un tramo a pie del Camino Inglés, a lo largo de 6 días, comenzando el 1 de agosto en la localidad de Neda, adonde se dirigirán en autobús con jóvenes de toda Castilla y León el 31 de julio.

El logotipo de la PEJ es obra, precisamente, de un zamorano, el religioso franciscano Natalio Saludes, arquitecto con amplia experiencia en el diseño de motivos como éste. Residente ahora en la comunidad franciscana de La Coruña, Saludes es natural de la localidad zamorana de Santa Colomba de las Carabias.

Durante el anterior Año Santo, Santiago acogió a más de 30.000 jóvenes que participaron en la PEJ 2004, bajo el lema “Testigos de Cristo para una Europa de la esperanza”, y en la que participó un grupo de Zamora. En agosto de 2010 esta peregrinación contará con la presencia de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Madrid 2011.

De hecho, la PEJ es una de las actividades preparatorias para el gran evento eclesial que será la JMJ Madrid 2011, y que reunirá en la capital española a 2 millones de jóvenes en agosto del próximo año. En Zamora se espera que la peregrinación a Santiago suponga un aliciente para participar en un encuentro mucho mayor, y para que los zamoranos se animen a colaborar en la acogida de los más de mil jóvenes extranjeros que residirán en Zamora los días previos a la JMJ.

Como señalan desde la organización, “Compostela reunirá a miles de jóvenes europeos, a quienes corresponde la tarea de construir la nueva civilización en un ámbito de paz, libertad, democracia y pluralismo”. Los días centrales de la PEJ, que se celebrarán en Santiago tras la concentración de todos los grupos de peregrinos, contarán con celebraciones litúrgicas, conciertos, espectáculos de calle, etc.

Los obispos de las diócesis gallegas, en una carta fechada el pasado 16 de junio, animan a la participación en la PEJ, diciéndoles a los jóvenes que “lo que necesitan nuestros corazones es una novedad. No sólo porque a veces estemos viviendo en circunstancias que nos parecen muy negativas, sino porque lo que el mundo nos ofrece, por agradable o interesante que sea, no se corresponde nunca del todo con nuestros deseos y aspiraciones”. Y señalan que tanto la PEJ como la JMJ son “un don especial del Amor divino a vosotros los jóvenes”.

Los interesados pueden ponerse en contacto con su parroquia, o dirigirse directamente al Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil, situado en la Casa de la Iglesia – Seminario San Atilano, llamando a los teléfonos 686 401 607 y 606 876 098, o escribiendo a jmjzamora2011@gmail.com. El tríptico con toda la información puede consultarse en la nueva página web de Pastoral de Zamora, en http://www.zamorapastoral.es/tripticopej.pdf.

martes, 15 de junio de 2010

“La Crucifixión” de Ramón Álvarez, el paso zamorano elegido para ir a la JMJ de Madrid


Hoy se han hecho públicos los pasos de la Semana Santa de toda España que formarán parte del Vía Crucis monumental que tendrá lugar en agosto de 2011 en Madrid, en la Jornada Mundial de la Juventud, con la presencia de Benedicto XVI. Zamora enviará “La Crucifixión”, de Ramón Álvarez, propiedad de la Cofradía de Jesús Nazareno.

Zamora/Madrid, 15/06/10. Esta mañana, la organización general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Madrid 2011 ha hecho públicos todos los pasos que formarán parte del Vía Crucis monumental que se celebrará en el Paseo de la Castellana en este gran evento eclesial con la participación prevista de 2 millones de jóvenes de todo el mundo.

La organización de la JMJ ha hecho una selección de conjuntos escultóricos de los lugares más significativos de la Semana Santa en España, y de Zamora viajará a Madrid el paso “La Crucifixión”, del imaginero zamorano Ramón Álvarez, propiedad de la Cofradía de Jesús Nazareno (vulgo “Congregación”), y que procesiona en la madrugada del Viernes Santo.

Las conversaciones entre Madrid y Zamora comenzaron hace unos meses, y aunque estaba previsto inicialmente el préstamo de “La elevación de la cruz”, tras el diálogo se optó por “La Crucifixión”, un paso de mayor calidad artística y más apropiado para la Estación del Vía Crucis tradicional que va a representar: “XI. Jesús es clavado en la cruz”. Otras cofradías zamoranas mostraron su disposición a dejar sus pasos para este Vía Crucis de la JMJ, un acontecimiento de trascendencia mundial.

Desde la organización de la JMJ se señala que han escogido pasos “de gran valor artístico y devocional” de la celebración española de la Pasión. El Vía Crucis, que se celebrará el viernes 19 de agosto de 2011, es uno de los actos centrales de la JMJ Madrid 2011 y contará con la presencia del Papa Benedicto XVI. El recorrido del Vía Crucis empezará en la Plaza de Cibeles, recorrerá el Paseo de Recoletos, y terminará en la Plaza de Colón.

La Crucifixión

El imaginero Ramón Álvarez (1825-1889), natural de la población zamorana de Coreses, talló “La Crucifixión” en 1885, el mismo año en que entregó “La Verónica” a la Cofradía de Jesús Nazareno. Se trata del último grupo escultórico (y el más grande) realizado por este escultor para la Semana Santa de Zamora antes de su muerte.

El paso, realizado en madera de pino, costó 2.750 pesetas, y está en mesa de nogal. Destaca la imagen de Jesús, una de las más logradas de Ramón Álvarez. Actualmente se encuentra en el Museo de Semana Santa de Zamora, donde se ha instalado un espejo en el techo para verlo mejor. Hace unos años ha vuelto a salir en la procesión a hombros, y la plantilla de sus cargadores está formada por 44 titulares.

Según explica en su reciente libro sobre los pasos de la Cofradía de Jesús Nazareno el historiador zamorano José Andrés Casquero, en la escritura de convenio realizada por la Congregación con el imaginero, se le daban las siguientes instrucciones para la confección de la obra:

“Jesús Nazareno, en actitud humilde, se presta a ser crucificado por cuatro malhechores: dos de ellos serán parecidos a los que forman el paso de la Caída, y los otros dos se escogerán tipos los más propios para el caso; su actitud será uno teniendo los pies como que intenta sostener uno sobre el otro, a la vez que otro sayón va a fijar el clavo sobre los pies de Jesús; el otro sayón tira de la cuerda del brazo de Jesús, con fiereza y sin compasión, como que intenta prolongar la mano para hacer que llegue hasta donde está el barreno en que ha de ser enclavado, y el otro ya tiene el clavo sobre la divina mano del Salvador, que está principiando a clavar.

La Virgen Santísima estará al lado derecho, al cual tendrá Jesús algo inclinada la cabeza. La Virgen tendrá la actitud triste y humilde pero con resignación, y a su lado estará el discípulo amado, o sea, San Juan, y al extremo que convenga del paso se hallará el centurión. A este se le colocará con traje elegante y digno, como corresponde al Jefe de Centuria; y a la Magdalena se la colocará a un lado de la Virgen también con semblante triste, guardando la semejanza posible tanto en la Virgen como en la Magdalena a las que se hallan en el paso de la Caída; y el San Juan con el que se halla en el paso de la Agonía”.

domingo, 13 de junio de 2010

La lección en la comida


JESÚS GÓMEZ FERNÁNDEZ

Domingo XI del Tiempo Ordinario – Ciclo C

“Sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor” (Lucas 7, 36-8, 3)

Jesús comenzó su ministerio público con un banquete de bodas y lo terminó con una cena de despedida, y entre el banquete y la cena fue invitado varias veces a comer. Consciente de la obligación de corresponder, cada vez que era invitado, pensaría en el banquete que algún día le correspondería ofrecer. De hecho, el excelente vino de Caná anunciaba proféticamente el excelentísimo vino del banquete de la Eucaristía.

Un fariseo de nombre Simón invitó a Jesús a comer. El relato que hace el san Lucas de esta comida pudiera ser una remodelación del que hace san Marcos de la comida en casa de Simón el leproso. Banquete a puerta cerrada, como todos aquellos a los que se va por invitación. Sorpresa: la intromisión de una mujer, ¡y qué mujer! A Simón tuvo que asentarle como un chorro de agua de nieve. Jesús ni se inmutó. Conforme al uso greco-romano la mesa del banquete ocupaba el centro del salón y los comensales, en vez de sentarse como nosotros, se reclinaban sobre cojines con los pies vueltos hacia fuera. Rápida, se dirigió la mujer hacia Jesús y sentada o postrada a sus pies, los regó con sus lágrimas, los secó con su pelo, los llenó de besos y los ungió con un perfume. ¿Por qué los criados de Simón no la expulsaron a palos? La tranquilidad de Jesús debió ser tan señera y desconcertante que Simón sólo pudo pensar: Si Jesús fuera profeta, sabría de qué clase es esa mujer; ¡prostituta!, ¡y qué prostituta!

Impregnado hasta la médula de espíritu fariseo, Simón estaba convencido de su propia justicia y de la injusticia imborrable de publicanos y prostitutas. Una costra que Jesús tenía que romper y con gran habilidad le tiende un lazo. Simón, te voy a contar: Dos deudores, uno debe 100 euros y otro 1000. El acreedor los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le estará más agradecido? El verdadero agradecimiento entraña amor; por eso: ¿cuál de los dos amará más? Al responder que el segundo, Simón quedó prendido en el lazo. Jesús confronta su actitud con la actitud de la mujer. Simón salió perdiendo. El relato concluye con la despedida amorosa de la mujer por parte de Jesús.

El centro e interés del relato está en la lección que Jesús da a Simón y a cuantos nos sentamos a la mesa del Señor. La reconciliación mutua es una exigencia. El pasado no cuenta; sólo el arrepentimiento y el perdón de Dios. En nuestro mundo, los cristianos, independientemente de partidos políticos, estamos llamados a vivir reconciliados y a ser fermento de reconciliación en la sociedad.

La Opinión-El Correo de Zamora, 13/06/10.

¿Periodista y santo?


LUIS SANTAMARÍA DEL RÍO

Un himno de la liturgia del día de San José le dice al marido de la Virgen María: «Y, pues que el mundo entero te mira y se pregunta, di tú como se junta ser santo y carpintero, la gloria y el madero, la gracia y el afán, tener propicio a Dios y escaso el pan». Me ha venido a la memoria por algo que se ha celebrado ayer mismo en nuestro país, y que ha tenido escaso eco en los medios no religiosos, a pesar de estar protagonizado por un periodista del siglo XX. Me refiero a la beatificación de Manuel Lozano Garrido. En la tarde de ayer, la localidad jienense de Linares se vistió de fiesta para la misa en la que fue declarado beato de la Iglesia. Conocido popularmente como «Lolo», el nuevo beato nació en Linares en 1920. Leyendo su biografía, aparecen muchas cosas interesantes en alguien tan cercano a nosotros. Como, por ejemplo, que durante la Guerra Civil fue encarcelado porque se dedicaba a repartir la eucaristía de forma clandestina. Pocos años después de la contienda comenzó su invalidez, que le llevó a una parálisis total y a vivir desde entonces en una silla de ruedas. La mayor parte de sus fotos lo recuerdan así. Y no sólo eso, sino que en 1962 perdió la vista, muriendo en 1971.

Como enfermo, Lolo destacó por vivir el sufrimiento desde la paz y la alegría. Cuando peregrinó a Lourdes en 1958, ya en silla de ruedas y sin poder levantar la cabeza debido a su parálisis, le pusieron un espejo sobre sus rodillas para poder contemplar a la Virgen, y lloraba, pero le ofreció a su Madre del cielo «la alegría, la bendita alegría, la fecunda alegría». Algunos lo han llamado, por eso, el santo de la alegría. Apóstol de un gozo profundo vivido en medio del dolor.

Era miembro de la Acción Católica. Como periodista, escribió numerosos artículos de prensa, y nueve libros. Los últimos, dictados a un magnetófono, porque no podía escribir. Gran creyente y modelo de comunicadores, en su decálogo del periodista dejó escrito: «cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos». Lolo, enfermo y apóstol, periodista y creyente, fue reconocido ayer como beato por la Iglesia. Y beato, echando mano del latín, significa «feliz». Así que felicidades a su familia y a su pueblo. Y a los periodistas, por supuesto. Sobre todo a los de Zamora, desde este trozo de papel. En Lolo tenéis un buen amigo en el cielo.

La Opinión-El Correo de Zamora, 13/06/10.

sábado, 12 de junio de 2010

Zamora clausura el Año Sacerdotal (y 4): apóstoles de un Dios cercano


Roma, 11/06/10. Es el día final del Encuentro Internacional de Sacerdotes. La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús cierra el Año Santo Sacerdotal, y nos recuerda una vez más aquella frase de san Juan María Vianney de que “el sacerdocio es el amor del Corazón de Cristo”. Aunque la misa comenzaba a las 10 de la mañana, antes de las 8 ya estábamos allí, junto a la columnata de la Plaza de San Pedro, para acceder tras los registros de seguridad al Aula Pablo VI, que se utilizó como una gran sacristía. Debajo de un fuerte sol, concelebramos la eucaristía con Benedicto XVI.

Fue una liturgia solemne, quizás más que otras misas pontificias, y se prolongó durante algo más de dos horas. En la homilía, el Papa fue repasando el salmo 22 (“El Señor es mi pastor”), y tal como hice ayer con el discurso de la Vigilia, no la resumiré, porque vale la pena leerla entera. En ella afirmó que “Dios quiere que nosotros, como sacerdotes, en un pequeño punto de la historia, compartamos sus preocupaciones por los hombres”. Cuando Dios parece lejano a los hombres de nuestro mundo, el presbítero ha de hacérselo cercano, mostrárselo preocupado por cada uno de ellos. Porque en las religiones antiguas Dios parecía ajeno al ser humano, y la Ilustración lo hacía olvidadizo de su Creación. Pero el sacerdote, pastor de su pueblo, en un tiempo de oscuridad, tiene que llevar la vara y el cayado: una vara del servicio a la unidad y a la doctrina, en el amor, y que “continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo”. Al final de su homilía, afirmó: “como sacerdotes queremos ser personas que, en comunión con su amor por los hombres, cuidemos de ellos, les hagamos experimentar en lo concreto esta atención de Dios”.

Tras la homilía, tuvo lugar la renovación de las promesas sacerdotales, igual que se hace en la Misa Crismal. En la Plaza de San Pedro pudo oírse por tres veces “Volo” (quiero), palabras de amor de 15.000 curas unidos a toda la Iglesia y consagrados a ella. Al final de la eucaristía hubo otro momento de especial significación: la consagración de los sacerdotes al Corazón Inmaculado de María, una larga y profunda oración pronunciada por el Papa ante… ¡el icono tan venerado de María “Salus populi romani”! Desvelado, pues, el enigma de su ausencia en la basílica y que comenté ayer. Benedicto XVI se dirigió a los presentes en varios idiomas y, como siempre, al saludar a los sacerdotes de lengua española, tuvo que esperar a que terminaran los aplausos y aclamaciones. De sus palabras, dejo aquí las tres cosas que nos pidió a los pastores: gozo, humildad y esperanza. Un buen programa para seguir profundizando en nuestra vida tras este Año Sacerdotal.

Después de la bendición final, hizo un recorrido –repetido en algunos lugares de la plaza– en el “papamóvil”. Parecía como si Benedicto XVI quisiera saludarnos a todos personalmente. Por lo que tuvimos la oportunidad de verlo pasar dos veces a nuestro lado, saludándonos. Se le veía contento y emocionado, rodeado por el cariño y la adhesión de los presbíteros de la Iglesia en unos momentos nada fáciles.

Y llegó el momento complicado de la vuelta a casa. Porque un rato antes nos habían avisado algunos curas españoles: ¡hay huelga del transporte urbano! Se hacía más difícil todavía el viaje que ayer por la noche. Cuando pudimos montarnos, tras una larga espera, en el ya conocido autobús 881… ¡se estropeó a medio camino! Y continuamos la ruta a pie. Nos despedimos de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, agradecidos por su atención en estos días, y de vuelta al aeropuerto de Fiumicino, lleno otra vez de curas que volvíamos del Encuentro Internacional. De hecho, en el avión de vuelta a Barajas, de bajo coste y no muy grande, llegamos a contar a 52 curas y 2 obispos, incluyéndonos a nosotros. Con un considerable retraso por el mal tiempo en Madrid, aterrizamos bastante tarde, y después, en coches, volvimos a Zamora.

Una buena clausura, en la que hemos estado presentes unos pocos, pero precisamente representando a los curas zamoranos y, en definitiva, a toda nuestra Diócesis. Ayer, antes de ir a dormir, pude leer los mensajes del vicario general y de las Clarisas de Villalpando, deseándonos lo mejor para este viaje y diciéndonos que seguían con atención estas crónicas diarias. También algunos de más lejos, como una religiosa del Amor de Dios que está en Arévalo… ¡y otra en California! Otros nos lo han dicho por teléfono. Incluso esta misma mañana, al salir de la eucaristía con el Papa, ya nos comunicaba un sacerdote diocesano que nos había visto desde Zamora, en la retransmisión de la celebración por la RAI, al obispo y a algunos de nosotros.

Hemos viajado (o, mejor, hemos peregrinado) hasta la ciudad del martirio de Pedro y Pablo, para unirnos al obispo de Roma y a miles de hermanos en el ministerio del mundo entero. Hemos orado juntos, recordándonos mutuamente que Cristo es el centro de nuestras vidas y el único sentido de nuestro sacerdocio.

Atrás queda un año que comenzábamos en nuestra Catedral del Salvador el 27 de junio de 2009 y que ha tenido como momentos importantes los encuentros festivos de sacerdotes, las Vísperas mensuales en el Convento del Tránsito, las Vísperas que también se han rezado en los diferentes arciprestazgos, otros momentos de oración en parroquias, una atención permanente en la hoja diocesana o la ordenación diaconal de Santi.

Señor Jesús, único sacerdote, danos a los presbíteros de Zamora el regalo de tu fidelidad y nuestra fidelidad.

Santa María, reina de los apóstoles y madre de los sacerdotes, muéstranos a tu Hijo Jesús.

San Juan María Vianney y San Juan de Ávila, rogad por nosotros.

Luis Santamaría del Río

Zamora clausura el Año Sacerdotal (3): el escándalo de la fe de los curas


Roma, 10/06/10. El autobús 881 pasó de nuevo por la mañana, muy pronto, por delante de la Villa de la Paz, nuestro alojamiento en Roma, para dirigirnos por segundo día consecutivo a la basílica de San Juan de Letrán. Allí, segunda mañana de retiro para los sacerdotes, con conexión por videoconferencia con la basílica de San Pablo Extramuros. Y en esta ocasión, el cardenal Marc Ouellet, arzobispo de Quebec, fue el encargado de dirigir una meditación sobre el Espíritu Santo, la Virgen María y la Iglesia como elementos centrales en la vida y el ministerio presbiteral.

Después de reconocer que “encaramos una ola de contestación contra la Iglesia y contra el sacerdocio”, afirmó la doctrina católica sobre el ministerio sacerdotal: somos 408.024 curas en todo el mundo, pero hay un solo sacerdote, Cristo, el único mediador de la nueva Alianza. “En la Iglesia, nosotros sólo somos el sacramento de ese gran sacerdote”, puesto que representamos no a un ausente, sino al Señor resucitado. El arzobispo se refirió también a la actuación del sacerdote en nombre de Cristo cabeza y pastor, a la figura relevante de María en la obra de la salvación y a la “epíclesis sobre el mundo” que hace el ministro sagrado. Terminó recordando la consideración que hacía Juan Pablo II del orden sacerdotal como “don y misterio”, y llamó a acoger en la Iglesia el don del Espíritu. “Sólo amando a la Iglesia –dijo– se puede recibir el don del Espíritu Santo”.

A la charla de Ouellet siguió, igual que ayer, un tiempo de adoración eucarística y de confesiones, para concluir el acto de la mañana con la celebración de la eucaristía, que hoy presidió Robert Sarah, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En su homilía insistió en el concepto del cenáculo, afirmando que el día de nuestra ordenación vivimos la misma experiencia de Pentecostés, tras la cual “nuestra identidad ha sido redefinida”. El sacerdocio es una vocación sobrenatural, recordó, y señaló la virtud del celibato, “emblema y estímulo de la caridad pastoral, y fuente de la fecundidad de la actividad apostólica”. También aludió este arzobispo a la maternidad de María y a la paternidad de Pedro en la Iglesia, sobre todo con los ministros, “custodios de la comunión”. Y llamó a la “responsabilidad de convertirnos en parientes del Señor, en amigos íntimos suyos. Esto nace de la obediencia a la voluntad de Dios, que implica una escucha atenta”.

Después de este encuentro –multitudinario, con los participantes multiplicándose a medida que pasan los días– y de la comida, los sacerdotes de Zamora dirigimos nuestros pasos por la Via Merulana (precisamente el mismo recorrido que hace la procesión romana del Corpus Christi) para llegar a la basílica de Santa María la Mayor, tan vinculada a España. Como curiosidad, diré que nos extrañó la ausencia del antiguo icono que se venera allí, el de la Virgen María como “Salus populi romani”.

Un breve espacio de tiempo que dedicamos a otras visitas por la urbe precedió a nuestra llegada a la Plaza de San Pedro, para guardar cola (algo ya natural estos días, con tanta gente concentrada en un encuentro de este tipo). Porque a las 20,30 horas estaba prevista la Vigilia de oración con la presencia del Papa. Situados los zamoranos en un buen lugar frente al altar (y el obispo junto a él, con sus hermanos en el ministerio), tras un largo rato de espera, comenzó el encuentro, y al comienzo Mauro Piacenza nos dijo que ya éramos 15.000 los sacerdotes asistentes a la clausura del Año Sacerdotal. Tras un llamamiento a renovar nuestra amistad con Jesús, el Coro Interuniversitario de Roma (formado por 600 personas) y la orquesta contestaron cantando “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.

Durante la primera hora de la Vigilia se siguieron los testimonios de varias personas, unos grabados en vídeo y proyectados en la Plaza, como los del próximo párroco de Ars, el obispo auxiliar de Jerusalén, un cura joven de las favelas de Buenos Aires y un párroco de Hollywood; y otros pronunciados in situ: una familia alemana con 6 hijos (uno de ellos sacerdote, dos casados, un seminarista, una virgen consagrada y una soltera), un diácono romano que pronto será ordenado presbítero, una religiosa adoratriz perpetua del Santísimo Sacramento y un sacerdote veneciano con 50 años de ministerio.

Tras los testimonios llegó el Papa, en un momento de mucha emoción, mientras el coro y la orquesta interpretaban el “Tu es Petrus”. Los guardias suizos distribuidos por toda la Plaza nos hicieron sospechar lo que confirmaría el mismo Benedicto XVI al hacer un largo recorrido en el “papamóvil” para poder saludar de cerca a los presentes. Al llegar el altar, miles de voces se unían para aplaudir al obispo de Roma con el grito ya común de “Benedetto”. El cardenal Hummes le dio las gracias por el Año Sacerdotal, y cuando aludió a los recientes sufrimientos del sucesor de Pedro y al apoyo constante de los sacerdotes, volvieron los aplausos. Terminó diciéndole a Cristo en forma de oración: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que los sacerdotes del mundo te aman”.

Después del evangelio, tomado del capítulo 17 de Juan, con la oración de Jesús por los suyos en la última cena, 5 sacerdotes representando a los continentes dirigieron sus preguntas al Papa. No voy a resumir aquí las respuestas de Benedicto XVI, que valdrá la pena leer enteras, y sólo señalaré algunas cosas destacables o que me llamaron la atención. A un cura brasileño que le planteó la cuestión del exceso de trabajo pastoral que tienen muchos curas, le contestó diciendo que “hoy es difícil la tarea de párroco”, y reconoció y agradeció el trabajo abnegado de tantos sacerdotes, sobre todo debido a la dispersión de tareas y a la suma de parroquias o la atención de Unidades Pastorales (cosa a la que estuvimos muy atentos los curas de Zamora). Subrayó que “no puede hacerse todo”, y recomendó que los fieles no sólo vean las funciones, sino que el sacerdote está lleno de la alegría del Señor. Como prioridad señaló, además de los tres oficios propios del presbítero, la relación con Cristo. Y pidió reconocer los límites, ser humildes, y también “encontrar tiempo y tener la humildad y el coraje de descansar”.

Un sacerdote de Costa de Marfil le preguntó sobre el estudio de la Teología, y Benedicto XVI distinguió entre dos formas de hacerla: “puede nacer de la arrogancia del hombre”, y así termina ocultando a Dios; la verdadera, en cambio, “es la que deriva del amor de Dios y quiere entrar en comunión con Cristo”. Después fue el turno de un sacerdote eslovaco que está de misionero en Rusia, y que planteó una cuestión sobre el sentido del celibato. El Papa se refirió al sentido que tiene esta forma de vida como anticipación del futuro, como adelanto del mundo de la resurrección. Con el celibato “demostramos que Dios existe y que podemos dar la vida por Cristo”. Lo relacionó con el compromiso matrimonial, diciendo cómo es un sí definitivo, un acto de confianza en Dios. Los escándalos que se dan en la Iglesia, los producidos por el pecado de sus ministros, dijo, “ocultan a veces el verdadero escándalo, el gran escándalo de nuestra fe, que se expresa en la confianza de nuestra vida”.

Un sacerdote japonés le preguntó por la eucaristía y el riesgo que tiene de encerrar al presbítero en lo espiritual. Benedicto XVI contestó repitiendo varias veces que en la eucaristía “celebramos que Dios se abandona a sí mismo para estar con nosotros”, y que se trata de “la gran aventura del amor de Dios”, poniendo como ejemplo la vida de la beata Teresa de Calcuta, que de la misa obtenía el amor para el resto de sus tareas. Por último, un sacerdote australiano le planteó al Papa el problema de la escasez de las vocaciones, pidiéndole alguna pista para la acción. En su respuesta dijo que hay un peligro: “transformar el sacerdocio en una profesión, para que sea más accesible y fácil”. Pero es Dios el que llama, y nosotros lo que podemos hacer es rezar por las vocaciones, vivir el ministerio de una forma convincente, hablar con los jóvenes sobre este tema y ayudarles a vivir su vocación en un contexto apropiado, y vivir agradecidos por los seminaristas y sacerdotes.

Acto seguido fue la exposición del Santísimo, un momento de especial intensidad. Impresionaba ver a miles de sacerdotes de rodillas sobre el suelo de la plaza dedicada a San Pedro, unidos con su sucesor en la adoración a Cristo, presente en la eucaristía, que llegó tras una solemne procesión mientras se cantaba el himno “Adoro te devote”. Después de un tiempo de adoración, Benedicto XVI dio la bendición con el Santísimo Sacramento, y finalizó la Vigilia con el canto de la Salve en latín. Si se me permite un comentario personal, este final fue para mí un momento de acción de gracias tras la adoración. Recordé el curso en el que entré en el Seminario Menor –entonces en Toro– y cuando aprendí a cantar “Salve Regina”, dando gracias a Dios por los curas que en el Seminario han entregado su vida para que yo hoy haya podido estar aquí. Uno de ellos, César Salvador, ahora párroco en Benavente, nos acompaña en esta peregrinación, y los representa a todos ellos.

Los lectores pueden imaginar lo que significa la salida de miles de sacerdotes de la Plaza de San Pedro. El camino de vuelta a casa, hasta que logramos encontrar un autobús, fue largo y de mucha paciencia. Al llegar tan tarde a la residencia de las Hermanas, lo que necesitábamos era descansar. Es el motivo de que esta crónica haya llegado con retraso, porque si bien estaba ya redactada, no he podido publicarla con las fotos correspondientes hasta ahora. Mis disculpas, y hasta la próxima crónica –la última–, que relatará la jornada final de esta clausura del Año Sacerdotal en Roma, con el obispo y los curas de Zamora.

Luis Santamaría del Río

miércoles, 9 de junio de 2010

Zamora clausura el Año Sacerdotal (2): Conversión para la misión


Roma, 9/06/10. Hoy ha tocado madrugar más, porque comenzaron los actos del Encuentro Internacional de Sacerdotes. Si el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, el cura de Ars, le sirvió a Benedicto XVI para proclamar este Año Santo Sacerdotal, su clausura ha sido la excusa perfecta para reunir en la urbe a unos 10.000 presbíteros de todo el mundo. Cuando hemos llegado los curas de Zamora a la basílica de San Juan de Letrán, hemos tenido que guardar una larga fila para poder entrar en el templo, pasando antes a recoger el aparato para la traducción simultánea. En una concentración tan grande, es fundamental la reunión por grupos idiomáticos. En esta basílica nos reuníamos en torno al castellano, portugués y francés. Y pudimos seguir, en una primera parte, la meditación ofrecida por el cardenal alemán Joachim Meisner, arzobispo de Colonia. Eso sí, por videoconferencia, ya que la impartió –en alemán– en la basílica de San Pablo Extramuros. Mitad y mitad de participantes en ambos templos mayores. Como digo, nunca había visto tantos sacerdotes juntos.

En su alocución, Meisner aludió a las “semanas de sufrimiento” por los recientes escándalos en torno al clero católico. Y se centró en unos temas tan fundamentales para el ministerio sacerdotal como son los de conversión y misión. “¿Por qué no nos convertimos más a menudo?”, se preguntó, para insistir en la importancia del sacramento de la reconciliación penitencial en la vida ordinaria del pastor de la Iglesia: “el amor más fuerte es el que sabe superar el pecado”. Es más, señaló que “un cura confesando en una iglesia vacía es un signo de la paciencia de Dios”. Un perdón ofrecido a los hombres, que primero es recibido del mismo Dios… ésa es la grandeza del sacramento. Un sacramento que, por cierto, se pudo celebrar en el momento posterior a la charla, con el Santísimo expuesto en un tiempo de adoración, silencio y música.

El momento posterior, sin movernos de la misma basílica –llena a rebosar por la mitad de asistentes al Encuentro– fue el central de la jornada: la eucaristía, presidida por el arzobispo Mauro Piacenza, secretario de la Congregación para el Clero (dicasterio organizador de todo el Año Sacerdotal), y concelebrada por todos. Pronunció su homilía en castellano, cosa que agradecimos mucho, y en ella nos dio la bienvenida en un clima de alegría, fraternidad y cordialidad. “Representáis a los presbíteros de toda la Iglesia”, afirmó, y se refirió a las Iglesias locales de procedencia, a las comunidades cristianas a veces pequeñas y desconocidas, en las que los sacerdotes hacemos cercano el rostro de la Iglesia, sobre todo con los pobres y marginados.

Como la misa fue en la memoria de San Pablo, el alemán insistió en que “es urgente levantarse y salir a la misión”. El encuentro del apóstol de las gentes con el Señor resucitado “sirve como itinerario espiritual para cada sacerdote”. Por eso se refirió también al “altísimo significado y gran responsabilidad” de la misión apostólica, “una empresa que supera las fuerzas y la capacidad del hombre”. Y fue cuando recordó la frase tan recordada este año del santo cura de Ars: “el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”. Él es la fuerza que necesita el cura, y que puede encontrar, sobre todo, en la Palabra de Dios, la eucaristía y la oración.

Entre sus afirmaciones, algunas que nos tocan muy de cerca a los curas de Zamora. Como cuando dijo en repetidas ocasiones que los pobres son los primeros destinatarios de la evangelización, en un mundo donde hay cientos de millones de pobres, excluidos de muchas mesas, y “a veces también excluidos de la mesa de los bienes espirituales”. Y se refirió, en concreto, a las periferias de las grandes ciudades y al campo. Las personas que viven en estos lugares “tienen que sentir la proximidad de la Iglesia”. ¿No es algo fundamental para nuestra realidad diocesana de Zamora? Así lo escuchamos, y así lo comentamos con don Gregorio al terminar la sesión de la mañana.

Finalizada la mañana y después de comer, llegó el momento de las visitas. Y esta vez fue el turno de las basílicas de San Pedro y de San Pablo Extramuros, para acercarnos a contemplarlas y aprovechar para rezar juntos en ellas, sobre todo con la profesión de la fe apostólica. Lugares que evocan tantas cosas, y que nos remiten a los orígenes históricos del cristianismo, con los amigos tan cercanos del Señor.

Por lo demás, sólo destacaré el gran número de sacerdotes españoles que estamos encontrando. Algunos de ellos conocidos para nosotros, o bien por los estudios realizados en Salamanca, o bien por tareas compartidas en distintos lugares de nuestra geografía nacional. A don Gregorio se le acercan viejos compañeros de Madrid o personas que lo reconocen. Y, por supuesto, otros obispos de España que vamos encontrando por las calles y en los actos.

Con la noche llega otra vez el momento de ir a dormir, después de un día más largo que el anterior y… ¿quién sabe?, quizás más corto que mañana. Sí, porque el jueves contará ya con la presencia del Papa en el Encuentro, al finalizar la jornada con una vigilia en torno a Benedicto XVI. Eso ya es cosa de mañana, un día que será relatado puntualmente.

Luis Santamaría del Río

martes, 8 de junio de 2010

Zamora clausura el Año Sacerdotal (1): Fieles a los orígenes


Roma, 8/06/10. Amanece en Roma, y el obispo y los nueve sacerdotes zamoranos que hemos acudido a la clausura del Año Sacerdotal salimos de nuestro hospedaje. Nos encontramos como en casa, en la residencia que tienen las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada –de fundación española– en la Via della Pisana. Atrás quedó el día del viaje, que nos llevó el lunes de Zamora a Madrid, y de Madrid hasta la ciudad eterna. Con el habitual retraso del avión, empezamos a coincidir ya en Barajas con otros curas que emprendían el mismo camino. Entre ellos, algunos ya conocidos.

Y vuelvo al día que ahora terminamos, nuestra primera jornada completa en Roma. El autobús urbano 881 nos llevó, pasando por delante del Colegio Español, hasta las inmediaciones de San Pedro. De allí otro autobús nos condujo al Laterano, para tomar la antigua Vía Apia, encaminándonos a las Catacumbas de San Calixto. Éste ha sido el centro de nuestro día: visitar un lugar tan significativo para los creyentes, y celebrar allí la eucaristía.

Aunque solamente enseñan a los turistas una pequeña porción de los más de 20 kilómetros de galerías funerarias excavadas en el subsuelo de las afueras de la urbe imperial, eso basta para hacerse una idea de lo que fueron. Y para emocionarse al caminar por ellas y ver, por ejemplo, el lugar donde se encontró el cuerpo martirizado de santa Cecilia, o el primer “panteón pontificio” de la historia, con los restos de las lápidas que aún conservan los nombres de Ponciano, Antero, Lucio y Eutiquiano… obispos de Roma, algunos de los cuales sellaron su sucesión petrina con la sangre. Un gran hallazgo que a partir de 1854 nos ha llevado a conocer un elemento tan importante de los orígenes de la Iglesia de Roma, y que a nadie deja indiferente.

Al terminar nuestra visita, que se hizo breve para el interés que mostramos, la Capilla del Orante fue el lugar donde celebramos la eucaristía, uniendo al memorial del sacrificio de Jesús la memoria de los santos mártires que unieron su muerte a la del Señor, con la esperanza puesta en su misma resurrección. Presididos por nuestro obispo, tuvimos muy presente en la liturgia a toda la Diócesis de Zamora, representada de forma sencilla allí; y especialmente a los sacerdotes, por lo especial de este momento de clausura del Año Sacerdotal. Hubo un recuerdo especial para los que este año celebran su aniversario de ordenación, representados en la distancia por Pablo Castaño, párroco de Sobradillo de Palomares, que celebra sus Bodas de Oro.

Una breve y sencilla homilía le sirvió a don Gregorio para insistir en la alegría de este momento –por algo habíamos cantado con el salmista “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”– y para resaltar el hondo sentido de fidelidad a los orígenes de nuestra fe, rubricada con la sangre de tantos mártires bajo el poder de Roma. “Gracias a ellos, nuestros antepasados en la fe, nosotros somos lo que somos”. Acompañados por un matrimonio de Huelva y una familia argentina, pudimos experimentar la fortaleza del seguimiento de Cristo y la grandeza de una fraternidad eclesial que traspasa toda frontera.

De vuelta, visitamos la basílica de San Juan de Letrán, la sede del obispo romano, la “madre y cabeza de todas las Iglesias”, donde se celebraba un retiro de la Renovación Carismática, precisamente para orar por el don del sacerdocio. La música de adoración ambientaba una exposición del Santísimo, con los ojos de todos puestos en Él.

La tarde nos sirvió para diversas visitas por el centro de la ciudad, que terminaron con la visita a la iglesia de Santa María in Trastevere. Allí aprovechamos para rezar juntos las Vísperas, y dirigirnos andando tras la cena a la Plaza de San Pedro. Un momento que no puede perderse uno al visitar Roma: caminar pausadamente a través de la Via della Conciliazione contemplando la basílica iluminada en la noche. Tras ella nos esperaba el bus 881 para volver, cansados por un largo día, a la residencia de las hermanas. Que, por cierto, se llama “Casa de la Paz”. En unos momentos habrá que dormir para madrugar más mañana, miércoles. Porque entonces empezarán las actividades del Encuentro Internacional de Sacerdotes. ¡A eso hemos venido! Mañana, si Dios quiere, otra crónica contará lo sucedido. Feliz día.

Luis Santamaría del Río

domingo, 6 de junio de 2010

Manos Unidas de Zamora recaba apoyos para solicitar el Príncipe de Asturias de la Concordia


Manos Unidas de Zamora acaba de iniciar una campaña para recabar apoyos institucionales y personales para su candidatura al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 2010. Aprovechando su 50 aniversario, se dirigirá estos días a las principales instituciones de Zamora, a los medios de comunicación y a las parroquias para solicitar esta adhesión.

Zamora, 7/06/10. Con ocasión del 50 aniversario de Manos Unidas, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha presentado la candidatura de esta organización católica al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 2010. Con esta nominación, la CEE avala el trabajo realizado por Manos Unidas a lo largo de estos 50 años en favor de las personas más necesitadas de la Tierra. “Y lo hace con el convencimiento de que el Desarrollo como el que promovemos es el mejor camino para la Paz y la Concordia entre los pueblos”, añaden desde la ONG.

La delegación en Zamora de esta organización católica para el desarrollo, dirigida por Pilar Pilo, se ha puesto manos a la obra para recabar los apoyos institucionales y personales entre tantos ciudadanos zamoranos que reconocen y apoyan su labor.

Durante este medio siglo se han apoyado y financiado alrededor de 25.000 proyectos en Educación, Sanidad, desarrollo Agropecuario, Promoción Social. Todos ellos han puesto especial interés en la Promoción de la Mujer, que es la que sufre la pobreza con mayor intensidad. Esta candidatura es, para todos los que forman parte de Manos Unidas, un reconocimiento hacia los miles de personas que, durante 50 años han dedicado su trabajo, su tiempo y su compromiso a luchar contra la injusticia, mostrando su solidaridad hacia los más desfavorecidos.

El Premio Príncipe de Asturias de la Concordia se concede a aquella persona o personas, o institución cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad.

El obispo de Zamora participa en Roma en la clausura del Año Sacerdotal


El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, junto con otros nueve sacerdotes diocesanos, viaja hoy a Roma para participar en el Encuentro Internacional de Sacerdotes que se celebrará esta semana para clausurar el Año Sacerdotal, y que presidirá el papa Benedicto XVI.

Zamora, 7/06/10. El próximo viernes 11 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, terminará el Año Sacerdotal, proclamado por el papa Benedicto XVI con ocasión del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney, el Cura de Ars.

Con este motivo, 9.000 sacerdotes de 91 países acudirán a Roma para participar en un Encuentro Internacional de Sacerdotes. El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, y otros 9 sacerdotes diocesanos partirán el 7 de junio y permanecerán en la Ciudad Eterna hasta la clausura de este Encuentro, que tendrá lugar el viernes 11 con la solemne eucaristía en la Basílica de San Pedro.

Según explica el prefecto de la Congregación para el Clero y organizador de este evento, el cardenal Claudio Hummes, el objetivo de estos eventos es subrayar la “renovación espiritual”, un nuevo comienzo y no “un final”. El purpurado comenta además que espera que estas celebraciones generen “un redescubrimiento de la grandeza del sacramento que configura a Cristo, Sumo Sacerdote”.

El obispo y sacerdotes zamoranos aprovecharán su visita a Roma para celebrar la eucaristía en las catacumbas, y se incorporarán a las conferencias y actos litúrgicos y de oración del Encuentro Internacional. El jueves por la noche celebrarán con el Papa una vigilia de oración en la Plaza de San Pedro, y al día siguiente concelebrarán la eucaristía solemne de clausura.

La vigilia del jueves 10 será transmitida desde el Vaticano a Ars en Francia, el Cenáculo en Jerusalén, Buenos Aires y Hollywood. Más de 600 jóvenes músicos y cantantes de instituciones italianas participarán en este evento. Según se ha informado desde Roma, en la misa final del 11 de junio, Benedicto XVI proclamará a San Juan María Vianney patrono de todos los sacerdotes.

¿Quién recogerá el pan del suelo?


FRANCISCO GARCÍA MARTÍNEZ

Solemnidad del Corpus Christi – Ciclo C

“Dadles vosotros de comer” (Lucas 9, 11-17)

«Dadles vosotros de comer». Así se dirige Jesús a los suyos a la vista de la necesidad del gentío que le rodea a la caída de la tarde. La tarde se vuelve noche y el hambre amenaza. Cuando Jesús pide a sus discípulos que den de comer a la multitud está pidiendo a los suyos quizá demasiado: que tengan palabras de consuelo para cada oscuridad, que sepan tener sus bienes abiertos a las necesidades de los más pobres, que sepan renunciar a ensimismarse en sus dignidades y talentos para crear la fraternidad. Pero siendo demasiado es más necesario que el último modelo de móvil o la oferta especial del último escaparate. Jesús, ante la impotencia de los suyos, da gracias a Dios por su vida recibida y se ofrece él mismo: «tomad y comed, esto es mi cuerpo». Desde entonces, sabedores de que Jesús es el alimento que sacia la vida de forma sobreabundante, sus discípulos lo ofrecen en la Palabra y el Pan de la eucaristía. Él mismo se somete a nuestros gestos y en ellos nos llena de su misma vida. ¿Cómo no recogerse emocionado en una acción de gracias silenciosa? Toda su vida es un don para que consigamos caminar en la oscuridad y aprendamos a sostenernos mutuamente en nuestras pobrezas, caminando como hermanos. Muchos lo celebran así cada domingo, otros no terminan de encontrarlo pero siguen acudiendo a misa confiados, fieles a su esperanza.

Entonces, ¿por qué hacernos los tontos cuando encontramos este pan en el suelo?, ¿por qué tratarlo o dejar que sea tratado como un artículo de consumo? Seamos sinceros: ¿no convertimos demasiadas eucaristías en un espectáculo en el que juntos discípulos y paganos participamos con justificaciones sentimentalistas que ocultan que el Señor está siendo pisoteado? (Pensemos en las bodas o en las primeras comuniones donde no es fácil ver a un niño, a un padre o a un novio rezar después de comulgar), ¿es la procesión del Corpus una exaltación del Señor o de nuestra vanidad pagana y de paganos ocultos en la ingenuidad de niños disfrazados? Nuestra sociedad se ha acostumbrado a alimentar el deseo como se alimentaban los estómagos en los banquetes romanos, comer y vomitar, y se ha olvidado de respetar lo que toca. Apropiarse de todo, también de lo sagrado, aunque después lo vomitemos parece un derecho. ¿Quién tendrá el valor de dejarse de hacer el tonto, aunque sufra? (Eso sí, por amor y en humildad y no de soberbia prepotente). Sin hambre de humanidad, humildad y escucha de su palabra Cristo no es más que un recuerdo muerto en su propio pan de vida. Acostumbrase a la pequeñez generosa del pan quizá sea el camino.

La Opinión-El Correo de Zamora, 6/06/10.

El balón y la custodia


JOSÉ ALBERTO SUTIL LORENZO

Confieso que hoy me ha costado escribir, no por falta de temas, sino por tener que quedarme con uno. Yo quería escribir sobre el Corpus y sobre el Mundial de fútbol, dos celebraciones bien distintas. Menos mal que vino a mi memoria la reflexión que don Lorenzo, un párroco italiano, planteó al Papa en verano de 2007. Recordaba este buen cura cómo ya en sus tiempos de seminarista tenía que elegir entre jugar al fútbol e ir a la adoración eucarística. Ahora, tras treinta y cuatro años de sacerdocio, se planteaba si aquello de acercar el hombre a Dios y Dios al hombre, no se realiza sobre todo a través de lo que llamamos humanidad, que es irrenunciable también para nosotros, los sacerdotes. La respuesta de Benedicto XVI fue: «Católico quiere decir precisamente "síntesis". Por eso, yo no soy partidario de una alternativa: o jugar al fútbol o estudiar sagrada Escritura o derecho canónico. Hay que hacer las dos cosas. Es bueno hacer deporte».

El caso es que hoy celebramos el Corpus Christi, o lo que es lo mismo, repetir machaconamente la experiencia del Jueves Santo hasta que se nos meta en la cabezota y se nos grabe en el corazón que «el mismo Cristo a quien he adorado y recibido en la comunión es el que veo presente en la persona del prójimo» (Beata Teresa de Calcuta). La propuesta de Cáritas para este año es bien clara: «Si no te convence esta sociedad mercantil, tú ofrece sin pedir nada a cambio, porque una sociedad con valores es una sociedad con futuro».

Pero somos humanos, no podemos estar siempre con cuestiones tan serias entre las manos. Necesitamos pan y circo. El pan es el de la eucaristía, ya lo tenemos. Nos falta ahora el circo, y aquí es donde aparece el deporte rey. Que si Kaká lee cada día la Palabra de Dios, que si Mourinho va a misa, que si los jugadores y el árbitro se santiguan al saltar al campo... O sea que es verdad lo que decía el Papa y que el fútbol y la fe no están nada reñidos. Valga como botón de muestra la Iglesia anglicana, que ha propuesto tres oraciones distintas para este mundial sudafricano: una por todos los implicados en el evento, otra por los países contrincantes y otra por aquellos que «pasan» del tema pero que no tienen más remedio que soportar el circo futbolero durante todo un mes con paciencia y comprensión.

Un anuncio de televisión termina advirtiendo que «a veces las cosas más fuertes y maravillosas son aquellas que no podemos ver», porque «a veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo». Eso mismo pasa con la eucaristía, quizás también con el fútbol.

La Opinión-El Correo de Zamora, 6/06/10.

viernes, 4 de junio de 2010

Cuanto hemos recibido gratis, démoslo gratis


CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE ZAMORA EN EL CORPUS CHRISTI Y DÍA DE LA CARIDAD 2010

Muy estimados hermanos en el Señor Jesucristo:

Cuando el pasado otoño iniciábamos el presente Curso Pastoral señalábamos como Objetivo para este periodo de la vida de nuestra Iglesia Diocesana esta prioridad: “La Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana”, y nos fijábamos, entre otras, esta concreción: “Redescubrir las nuevas pobrezas e implicarse en su resolución”. Por lo tanto, hemos querido poner la Eucaristía en el centro de nuestro caminar eclesial, en su triple dimensión de Sacramento creído, celebrado y vivido, y hemos procurado que, de la Mesa Santa del Amor Divino, se suscite y mantenga nuestro compromiso cristiano, movido y expresado en la Caridad hacia los más desvalidos, lejanos y cercanos.

Caridad y Eucaristía son dos realidades que sobresalen este Domingo, ya que celebramos la Solemnidad del Corpus Christi y el Día de la Caridad, de modo que nos corresponde valorar si colocamos en el eje de nuestra vida personal y eclesial, tanto la celebración de la Misa como el ejercicio constante del Mandato del Amor fraterno.

Cada vez que nos reunimos los cristianos para participar en la Eucaristía expresamos lo que aclamamos con este conocido cántico: “Acerquémonos todos al altar, que es la mesa fraterna del Amor, pues siempre que comemos de este Pan, recordamos la Pascua del Señor”. En este Sacramento, como señala el Mensaje para el X Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Toledo, Jesucristo nos alimenta con la vida verdadera que nace de su misterio pascual, por el que se ha ofrecido al Padre en el sacrificio de la Cruz y que ahora resucitado extiende a todos los hombres.

Por la Eucaristía nos llega esta vida nueva de la filiación divina, “que se ofrece a todos, la vida que explica y da sentido a la existencia; la que han vivido tantos discípulos de Cristo a lo largo de la historia; la que ha llevado a la vivencia del amor nupcial a los esposos cristianos; la que ha suscitado en las diversas formas de seguimiento de Cristo el testimonio de la adoración eucarística que nutre la fidelidad de los consagrados en torno a esta presencia del Señor; la que lleva a la misión cristiana y a la vivencia de la caridad y la justicia” (Mensaje, 3).

Con esta hermosa Fiesta del Corpus Christi los católicos nos concentramos en el Sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, de modo que lo celebramos con gozo, lo recibimos con piedad, lo adoramos con gratitud y lo procesionamos en nuestros pueblos y ciudades con fe, proponiendo a todos que se acerquen a esta fuente de alegría y vida. Además, el Corpus Christi nos muestra que el Amor de Cristo hecho Sacramento se ha de reflejar en una existencia creyente modelada por la Caridad. Lo cual compete y compromete a todos y cada uno de los fieles cristianos, también a los Sacerdotes, de modo que vivan y se les reconozca como los “hombres de la caridad”, según la feliz expresión acuñada por Juan Pablo II (cf. Pastores dabo vobis, 49), ya que son constituidos en ministros de la Iglesia que la animan, presiden y sirven en la Caridad.

Celebrar el Día de la Caridad en el Año Sacerdotal, que ya se encuentra en su último tramo, me lleva a reflexionar sobre la importancia y la misión de los Sacerdotes en la acción caritativa de la Iglesia. Así, considero conveniente recordar, como indica el Mensaje Episcopal para esta Jornada, que la tarea de los Presbíteros de presidir en la Caridad al Pueblo de Dios no implica que monopolicen la acción caritativa y social de la Iglesia, sino en “sensibilizar a la comunidad sobre la dimensión caritativa y social de la vida cristiana, promover la corresponsabilidad, implicar en ella a los órganos de comunión y participación de la comunidad parroquial y favorecer la coordinación de la acción caritativa y social tanto en el ámbito intraeclesial como en el social” (nº. 3).

Percibimos que aquí se nos ofrece un variado abanico de posibilidades para que este Día de la Caridad se concrete en un impulso decidido por la promoción de la experiencia caritativa y social de nuestra vida eclesial, tanto a nivel diocesano, arciprestal como parroquial, llevando a efecto aquel ya referido propósito para toda nuestra Comunidad Diocesana: “descubrir las nuevas pobrezas de nuestro tiempo e implicarse directamente en su resolución”. Para lo cual debemos seguir potenciando Cáritas como una obra específica e imprescindible de nuestra Iglesia Diocesana, que nos implica realizar un esfuerzo, con la participación de todos los fieles católicos, por continuar creando y acompañando las Cáritas parroquiales o de zona.

Constatamos que en este momento social la obra de Cáritas mantiene toda su vigencia, sobre todo, por la situación de crisis moral y económica que nos está afectando, uno de cuyos signos más patentes es el elevado número de personas que se han visto privadas de su trabajo, incluso hasta todos los miembros de múltiples familias. Así, la realidad de la pobreza continúa presente en nuestro entorno, como lo refleja este dato escandaloso e interpelante que nos indica que en Europa existen setenta y ocho millones de pobres. Lo cual nos motiva más fuertemente a los cristianos para empeñarnos, junto a todos, en luchar, ya y aquí, contra la pobreza y la exclusión social.

Además reconocemos que en la Eucaristía nos acercamos y recibimos el Cuerpo entregado de Cristo como un don gratuito que Dios nos concede, lo que nos impulsa a expresar esta gratuidad divina en palabras y gestos de amor y entrega gratuitos hacia los más vulnerables, como lo llevamos a cabo a través de nuestra implicación en Cáritas. Así pondremos en práctica esta encomienda de Cristo: “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis” (Mt 10, 8). Y sabiendo, como nos enseña el Papa Benedicto XVI, que “el corazón de Cáritas es el amor sacrificial de Cristo y cada forma de caridad individual y organizada en la Iglesia debe encontrar su punto de referencia en Él”.

Con nuestro compromiso perseverante y sacrificado en Cáritas iremos promoviendo este esperanzador propósito que la moviliza durante este Bienio: “Una sociedad con valores es una sociedad con futuro”. Lo cual nos compromete a insertar en nuestra vida cuatro destacados valores que renuevan el mundo según el designio de Dios: la comunión, la participación, la diversidad y la gratuidad. Poniendo especial énfasis en la circunstancia presente en la Gratuidad, desde el reconocimiento que hemos recibido gratuitamente el Amor de Dios, como acontece en la Eucaristía, para impregnar de gratuidad nuestras relaciones con las otras personas, de modo que nos atrevemos a decir, desear y procurar que “si no te convence esta sociedad mercantil ofrece sin pedir nada a cambio”, tal como nos sugiere el lema elegido para este Día de la Caridad.

Que el Señor Jesús nos impulse a dar gratis lo que gratis de Él hemos recibido.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora