jueves, 3 de marzo de 2011

El obispo de Zamora, nuevo miembro de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural


El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, forma parte desde ahora de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, organismo de la Conferencia Episcopal encargado de velar por los bienes patrimoniales de la Iglesia católica en España.

Zamora, 3/03/11. El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, reunido con el resto de obispos españoles en la XCVII reunión de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), es desde hoy miembro de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural. Ostentará este cargo durante el trienio 2011-2014, que es para el que se han renovado los organismos colegiales episcopales en estos días.

Durante el trienio anterior, Martínez Sacristán formó parte de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, presidida entonces por el anterior obispo de Zamora, Casimiro López Llorente, que ha sido reelegido para esta función.

La Comisión Episcopal a la que ahora pertenece el prelado zamorano está al servicio del Patrimonio Cultural de la Iglesia. Con otras palabras, de todos aquellos bienes muebles, inmuebles y documentales que, a lo largo de los siglos, la Iglesia creó, recibió, conservó y sigue utilizando para el culto, la evangelización y la difusión de la cultura.

Es un patrimonio extenso y variado, nacido en el seno de la Iglesia para fines religiosos, y que hoy atrae hacia sí un gran interés cultural. Son creaciones artísticas para el servicio divino, que expresan la fe y que son un extraordinario instrumento para evangelizar a cuantos las contemplan. Tiene una finalidad litúrgica, evangelizadora y pastoral, a la vez que está abierto al estudio y a la contemplación de la sociedad.

Forman parte de esta Comisión, junto con el prelado zamorano, Carmelo Borobia, obispo auxiliar emérito de Toledo, Vicente Juan, obispo de Ibiza, Ginés García, obispo de Guadix, y Salvador Cristau, obispo auxiliar de Terrassa, y la preside Jesús García Burillo, obispo de Ávila.

Una jornada festiva para celebrar el Día de Hispanoamérica


La Diócesis de Zamora celebrará el próximo domingo 6 de marzo el Día de Hispanoamérica con una eucaristía a las 20 horas en la iglesia de San Vicente, recordando a los misioneros zamoranos en aquel continente e invitando a esta jornada festiva a los inmigrantes hispanoamericanos.

Zamora, 3/03/11. El próximo domingo 6 de marzo la Iglesia católica celebra en España el Día de Hispanoamérica, este año con el lema “Jóvenes misioneros para un continente joven”. Esta jornada que se celebra siempre el primer domingo del mes de marzo tiene una doble motivación en la Diócesis de Zamora: por un lado, la presencia de misioneros zamoranos en Hispanoamérica; por otro, los inmigrantes hispanos que están entre nosotros.

En Zamora, este año se celebrará el Día de Hispanoamérica con una eucaristía en la iglesia parroquial de San Vicente Mártir de la capital a las 20 horas del mismo domingo. Convocada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular y por la Delegación Diocesana de Misiones, será presidida por Pedro Rosón, párroco de La Bóveda de Toro, que anteriormente ha sido misionero en Perú.

Están especialmente invitados los inmigrantes hispanoamericanos, para celebrar festivamente esta jornada en un templo que ya ha acogido otras convocatorias diocesanas con extranjeros, como el día de la Virgen de Guadalupe o la fiesta de la Hispanidad. Tras la eucaristía, habrá una convivencia en el salón parroquial de San Vicente.

La inmigración hispana en Zamora

La Diócesis de Zamora cuenta, si hacemos caso del padrón municipal de 2010, con 1.672 inmigrantes hispanos (mientras que la provincia entera engloba a 1.786). Corresponden a las siguientes nacionalidades: 341 de Colombia, 285 de la República Dominicana, 199 de Brasil, 172 de Ecuador, 121 de Perú, 98 de Argentina, 86 de Cuba, 79 de Venezuela, 68 de Paraguay, 65 de Bolivia, 27 de Chile, 19 de Uruguay, y 112 de otras nacionalidades.

El delegado de Religiosidad Popular, Javier Fresno, que desde su área está coordinando el trabajo pastoral diocesano con los inmigrantes, afirma que “a pesar de nuestra breve experiencia en este campo, hemos detectado algunos problemas para la integración”, ya que “les cuesta ser protagonistas ante la comunidad”. Por ello, considera que por parte de las parroquias lo que hay que trabajar es “el apoyo a sus propias iniciativas, por modestas que sean. No son hermanos ‘menores’, no debemos tutelarles sino incentivar su responsabilidad y su desarrollo personal”.

Misioneros zamoranos en Hispanoamérica

Por otra parte, según informa la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española, en Hispanoamérica hay actualmente 10 sacerdotes diocesanos de Zamora. Además, otros muchos zamoranos pertenecientes a congregaciones religiosas trabajan como misioneros en aquella zona.

El delegado diocesano de Misiones, Luis Zurrón, explica que “durante 500 años la Iglesia española ha ofrecido a las tierras del Nuevo Mundo misioneros y misioneras que han aportado el testimonio de su fe y la generosidad de su entrega a la realidad que hoy conocemos como la obra gigante de evangelización en Hispanoamérica”. De hecho, los números muestran cómo “de los 17.000 misioneros españoles esparcidos por el mundo, más de 12.000 entregan sus mejores esfuerzos en ese inmenso continente”.

En una misiva dirigida a las parroquias y comunidades religiosas de la Diócesis de Zamora, Zurrón también afirma, en una clara llamada a la renovación generacional de los misioneros: “qué hermoso sería –en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)– si surgiera como su mejor fruto el milagro de la generosidad de una generación de jóvenes que tomaran el relevo y continuaran la obra maravillosa de tantos hermanos nuestros que se encorvan bajo el peso del trabajo y de los años”.

domingo, 27 de febrero de 2011

No andéis agobiados


NARCISO-JESÚS LORENZO

Domingo VIII del tiempo ordinario – Ciclo A

“Buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura” (Mateo 6, 24-34)

Hace algunos días tuve oportunidad de ver un reportaje sobre animales de la sabana. Al estilo del recordado Félix Rodríguez de la Fuente, los animales aparecían como dotados de personalidad propia. Entre ellos un cachorrito de guepardo. Lo que me impresionó fue su confianza, si podemos hablar en estos términos; apostado detrás de su madre erguía su cabecita mientras se acercaba amenazadoramente un león.

La Palabra de Dios en este domingo precisamente nos propone el tema de la confianza. Quizás una lectura precipitada y moralista del texto evangélico nos llevaría a fijarnos en una primera afirmación: «No podéis servir a Dios y al dinero». Pero la intención de Jesús va mucho más allá. Es, incluso, más exigente. Reclama confianza. Y lo hace a través de dos bellos ejemplos: los pájaros, que ni siembran ni siegan y que Dios alimenta; y los lirios: ni Salomón estaba vestido como uno de ellos. La fuerza del mensaje de Jesús reside en estas palabras: «no andéis agobiados pensando qué vais a comer… o con qué os vais a vestir». «No valéis vosotros más que ellos» para Dios.

Enseguida juzgamos estas palabras, en el mejor de los casos, como poco realistas. Pero Jesús no nos está diciendo que nos desentendamos de este mundo o nos volvamos indolentes e irresponsables. No nos está pidiendo que no estemos ocupados, sino que no estemos preocupados. La confianza en Dios es la esencia misma de la fe y lo que lleva a tener esperanza. Incluso aunque en algún momento nos preguntemos desgarradoramente: ¿De qué le sirve a las víctimas del hambre o a los que viven en la miseria? En esto, y en todo, la confianza en Dios se hace más necesaria y urgente. De otro modo, por muy cristianos o católicos que parezcamos seremos como paganos a los que vuelve a decir Jesús: «Gente de poca fe… los paganos se afanan por esas cosas».

Lo que vuelve estéril la religión es la falta de confianza en Dios. Sin esta confianza nuestra oración se vuelve palabrería. Sin esta confianza podemos tirarnos toda la vida sin saber lo que significa la paternidad de Dios. La primera lectura, tomada del libro de Isaías nos ofrece uno de esos rasgos inimaginables e incomparables de la paternidad de Dios: «¿Es que una madre puede olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide yo no te olvidaré».

Sólo cuando corremos algún riesgo se nos presenta la oportunidad de vivir con intensidad la confianza en Dios. Y si me permitís un consejo recuperemos la antiquísima costumbre, heredada del judaísmo de rezar en la mañana, al mediodía y al atardecer, no ya el «Shemá», sino el Padrenuestro. Seguro crecerá nuestra confianza en Dios.

La Opinión-El Correo de Zamora, 27/02/11.

No es lo mismo


JOSÉ ÁLVAREZ ESTEBAN

He pasado quince días en Francia, por Saintes y La Rochelle, a la caza del románico (entre otras cosas). Los componentes del arte, que han dado forma al románico, nos son bien familiares a los zamoranos, nuestra sensibilidad los busca y los encuentra espontáneamente, sus deformaciones visionarias no nos lo hacen inaccesible a la contemplación. Es generalmente admitida la superioridad monumental de Francia en lo que al románico respecta y nuestra ventaja en la imaginería y decoración. Las iglesias y monasterios franceses de la conocida como «Saintonge romane» sorprenden tanto por su majestuosidad exterior como por la pobreza ornamental de su interior. En una veintena de iglesias y abadías visitadas choca, con la total ausencia de fieles, la inscripción con la que se recibe al forastero y se le invita a darse tiempo para visitar al Señor en su capilla, saludar a la Virgen y aprovecharse de la atmósfera contemplativa de sus claustros. «El descubrimiento de este lugar, dice una de esas inscripciones, sea para el visitante ocasión para un alto apacible, tranquilo para el cuerpo y sereno para el espíritu».

En casi todas las iglesias y monasterios, a falta de otro recibimiento, puede encontrar un atril y un grueso cuaderno de folios blancos donde dejar algo escrito. Ahí sus impresiones, ahí también retazos de oración, sentimientos del alma. Yo me he atrevido a formular mi testimonio en la abadía de Saint Pierre de Maillezais en Fontenay-le-Comte, una joya del arte románico: «Venimos mi hermana y yo de Zamora, una ciudad del románico en España. ¡Cómo nos agrada encontrar nuestros orígenes, que están aquí, que salieron de aquí! ¡Qué imponente este monasterio y qué dura la historia que nos ha legado poco más que ruinas! Aún así, ¡qué bello todo!». Quien escribió antes que yo define la visita como «un placer para pequeños y mayores». Animo, ¿cómo no?, a imitar esta sana costumbre de ofrecer en alguna de nuestras más significadas iglesias un cuaderno donde queden reflejadas las impresiones. Es bello y aleccionador, cauce de una oración que quizás no haya logrado surgir en el entretiempo de la visita.

Aquellos monjes que ya desde el año mil se establecieron en Mellezais no eran bárbaros, entendían y aplicaban la lógica, esa que parece serle tan extraña al Rector de la Universidad de Valladolid: la iglesia para la oración y el campo para el trabajo y el esparcimiento. Claro que se puede rezar en el campo, faltaría más, es un lugar accesible a Dios y a los universitarios y por lo mismo apto para el encuentro. Por lo mismo que el Rector puede despachar sus asuntos en la consigna de la estación de autobuses y los catedráticos impartir sus clases magistrales en Campo Grande. Pero no, no es lo mismo.

La Opinión-El Correo de Zamora, 27/02/11.

jueves, 24 de febrero de 2011

Los jóvenes cofrades, convocados a un encuentro en el Seminario


El próximo sábado 26 de febrero tendrá lugar el II Encuentro de Jóvenes Cofrades en el Seminario San Atilano de Zamora. Comenzará a las 11 horas con la acogida de los participantes y concluirá a las 18,30 horas con un concierto de musca cofrade a cargo de las bandas de cornetas y tambores de Toro y de Villaralbo.

Zamora, 24/02/11. El Seminario San Atilano acogerá el próximo sábado 26 de febrero el II Encuentro de Jóvenes Cofrades, organizado por la Delegación Episcopal para Cofradías y Hermandades. A lo largo de la mañana se presentará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tendrá lugar este verano en dos fases: Zamora (del 11 al 15 de agosto) y Madrid (del 16 al 21 de agosto).

Tras el descanso, un grupo de semanasanteros de diversas edades y de diversas localidades de la Diócesis compartirán su experiencia de trabajo en los años de su juventud en una mesa redonda con los actuales jóvenes cofrades. Tras la mesa redonda, los asistentes compartirán su comida en un momento de fraternidad.

La tarde comenzará con un rally fotográfico por el Museo de Semana Santa. Tras esta actividad comenzará una sencilla procesión por el claustro del Seminario y la oración en la iglesia de San Andrés. El encuentro concluirá con un concierto de música cofrade a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores “Ciudad de Toro” que interpretará las marchas Cristo del Amor, Sagradas vestiduras, Virgen de la Paloma, Luna de Triana o Cristo de la Buena Muerte; y la Banda de Cornetas y Tambores “Jesús Nazareno” de Villaralbo que interpretará por su parte Semana Santa en Zamora, La Santa Cruz, Coronación de Espinas, Pasión en Semana Santa.

Con premura de tiempo y un cierto temor sobre los resultados, en febrero del pasado año 2010 se convocó el I Encuentro de Jóvenes Cofrades en el Seminario San Atilano. Tras esta experiencia enriquecedora, un grupo de jóvenes cofrades han iniciado un camino compartido de fraternidad y reflexión sobre el fenómeno de la religiosidad popular en el mundo juvenil.

Este grupo de cofrades jóvenes que se reúne los primeros viernes de cada mes a las 19 horas en el Seminario, han decidido convocar este año el II Encuentro de Jóvenes cofrades con el fin de potenciar el encuentro y el compromiso de los jóvenes con las cofradías y hermandades de su entorno.

Programa del encuentro

• 11 horas. Acogida y oración.

• 11,45 horas. Presentación de la JMJ Madrid 2011.

• 13 horas. Mesa Redonda: cofrades que fueron jóvenes cuentan su experiencia.

• 14,15 horas. Comida.

• 16 horas. Rally Fotográfico por el Museo de Semana Santa.

• 17,30 horas. Celebración con procesión claustral.

• 18,30 horas. Concierto de música cofrade:

- Banda de Cornetas y Tambores “Ciudad de Toro”

- Banda de Cornetas y Tambores “Jesús Nazareno” de Villaralbo. Marchas. Semana Santa en Zamora, La Santa Cruz, Coronación de Espinas, Pasión en Semana Santa.

Para más información:

http://cofradiasdezamora.wordpress.com/2011/02/12/ii-encuentro-de-jovenes-cofrades/

lunes, 21 de febrero de 2011

Madre Bonifacia: “una llamada para vivir la santidad”


Hoy se ha presentado en Zamora la fecha de la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José, que ha sido hecha pública momentos antes por el papa Benedicto XVI.

Zamora, 21/02/11. A las 13,30 horas de hoy, el Colegio Divina Providencia de Zamora, regentado por las Siervas de San José, ha sido el lugar donde se ha presentado en rueda de prensa la fecha de la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de la congregación.

La presentación ha estado a cargo del delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría, que ha leído la comunicación oficial de la canonización hecha pública tan sólo media hora antes por el boletín de la Santa Sede, y que fija para el próximo 23 de octubre la fecha de la ceremonia, que la beata zamorana compartirá con los italianos, también fundadores, Luigi Guanella y Guido María Conforti.

Por parte de la congregación de las Siervas de San José, la primera en intervenir ha sido Mercedes Lozano, miembro de la comunidad del Colegio Divina Providencia de la capital zamorana, que ha resumido la importancia que tiene la próxima canonización para la congregación. A continuación, Almudena Prieto, miembro de la comunidad del Colegio San José, también de Zamora, ha expuesto la actualidad de la figura de la Madre Bonifacia.

El último en intervenir ha sido Juan Luis Martín Barrios, vicario general de la Diócesis, que ha mostrado la importancia de la canonización de Bonifacia Rodríguez tanto para la Iglesia como para la sociedad zamorana, por lo que supuso su figura y sus continuadoras, las Siervas de San José, en esta ciudad y en tantos lugares de España y del mundo.

Reproducimos a continuación las intervenciones de la mesa.

Importancia de la canonización para la congregación

Mercedes Lozano, SSJ

Para toda la Congregación y para cada una de las Siervas de san José, es una gran alegría, un gran gozo, el ver reconocida públicamente, por la Iglesia la santidad de nuestra fundadora, Madre Bonifacia Rodríguez de Castro.

De nuestro corazón brota un canto con el salmista: “La piedra que el cantero desechó es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”.

Bonifacia es una mujer que sufrió los desprecios de su propia comunidad en Salamanca y se vio obligada a venirse a Zamora. Aquí fue fiel a sus principios y al Proyecto Congregacional. Sufrió el aislamiento de la comunidad de Salamanca en silencio y perdón, disculpando a las que la ofendían. Vive con pasión su entrega a Jesús de Nazaret expresada en su frase: “Contigo y como Tú”.

Para las Siervas de san José, estos momentos, nos sirven de interpelación para vivir la santidad, como ella la vivió. No podemos quedarnos solo en el gozo, es muy importante que sea para nosotros un modelo de vida vivida para Jesús y como Jesús, fielmente entregadas al proyecto congregacional, trabajando por el Reino de Dios.

La Madre Bonifacia es una figura actual

Almudena Prieto, SSJ

Bonifacia vivió una espiritualidad encarnada en la realidad de su tiempo y que nos sirve para la realidad encarnada en el día de hoy. Busca la prevención de la mujer trabajadora y pobre en situación de riesgo, generando espacios de vida y trabajo en los que la vivencia del Taller de Nazaret se convierta en un medio de evangelización y promoción, que le permita a la mujer ver reconocida su dignidad.

La certeza de que la dedicación a la mujer pobre y trabajadora era medular en la congregación, la llevó a una plena dedicación apostólica a favor de ellas. Enseñar a leer, escribir; el catecismo era una tarea necesaria en un contexto de analfabetismo femenino; después formar en las tareas propias del hogar y en un oficio a fin de que pudieran ganarse el sustento. Este fue el programa de Bonifacia, llevado a la práctica con amor, dedicación y firmeza.

Bonifacia estaba convencida de que la cultura y el trabajo eran fuentes de liberación y autonomía para la mujer. Un trabajo remunerado, para ganarse el pan hacía de la mujer pobre tan sometida en todos los niveles, una mujer autónoma y liberada. Bonifacia, de una forma sencilla se adelanta a su tiempo en esta dimensión liberadora del trabajo.

El mundo trabajador y pobre es su preocupación y ocupación. En la actualidad, en la Congregación existen numerosos talleres, en distintas partes del mundo, en los que jóvenes que no tienen trabajo, a la vez que adquieren una preparación, encuentran un camino para salir adelante ellas y sus familias de una manera digna.

Bonifacia también acoge a niñas huérfanas y necesitadas, dándoles casa y formación. Las trata con cariño y las quiere “como a las niñas de sus ojos”. Siguiendo el modelo de Bonifacia, en nuestros centros siempre tienen preferencia los niños y niñas que proceden del mundo trabajador y pobre.

La Madre Bonifacia, un manantial de vida

Juan Luis Martín Barrios

Toda la Diócesis de Zamora, con su obispo a la cabeza, se siente gozosa al recibir la noticia que el Santo Padre nos acaba de comunicar esta mañana en el Consistorio de cardenales: Bonifacia será canonizada.

Bonifacia es una santa nuestra, por eso en primer lugar damos gracias a Dios por este don, y con la misma disponibilidad con la que a finales del siglo XIX Zamora acogió a Bonifacia y su carisma, con esa misma apertura la recibimos hoy como santa.

Subrayo tres cosas a la hora de esta noticia. En primer lugar, dar gracias a Dios por este don. Ella, con su carisma que, como dicen las hermanas, se refiere al mundo trabajador y pobre, sobre todo para acompañar a las chicas necesitadas de aquel tiempo, es un don para nosotros. Miles y miles de chicas y de chicos han pasado por estos colegios donde se ha cuidado su dignidad, su libertad, y toda su dimensión de ser hijos de Dios y hermanos de los demás.

En segundo lugar, es un motivo también de gratitud a las Siervas de San José por la labor que realizan en toda nuestra Diócesis. Madre Bonifacia ya es conocida tanto en las ciudades como en los pueblos de Zamora. Por eso, bienvenida sea la noticia.

Y en tercer lugar, súplica. A través de ella, por su intercesión, pedimos protección para nuestra Diócesis, para que laicos, consagrados y sacerdotes seamos coherentes con el don recibido en esta hora difícil y apasionante de la Iglesia y de la sociedad. Es un don para la Iglesia, pero es un don también para la sociedad zamorana. Porque a través de ella, y hoy de sus hijas, muchas generaciones han podido percibir lo que significaba al mundo trabajador y pobre.

Yo creo que estamos hechos para vivir a borbotones. Quien acoge a Jesús, disfruta de su vida dándola y dándose, y es ahí donde viene la ganancia. Podemos decir de Madre Bonifacia que es un manantial de vida, un “chorro” de vida. Ella nos ofrece poder beber hoy de su propio pozo, por su amor hecho ternura, perdón, disculpa, silencio, dulzura, cercanía, oración.

Destacaría la labor de cuatro obispos que a lo largo de esta pequeña historia han intervenido en el camino de Madre Bonifacia. En primer lugar, D. Tomás Belestá, que fue quien acogió a esta mujer, que por las dificultades que tenía en Salamanca, se vio empujada a venir a Zamora. D. Tomás la acogió y la ayudó, tanto desde el punto de vista espiritual como desde el punto de vista material, económico.

Y continuó la tarea D. Luis Felipe Ortiz, quien fue posibilitando las pequeñas casas, en este rincón precisamente, donde estamos ahora y ya huele a santidad. Porque aquí, en este lugar, se amasó su barro según la voluntad de Dios. En tercer lugar, hace prácticamente ocho años, D. Casimiro López, en aquella Plaza de San Pedro abarrotada solicitaba la beatificación de Madre Bonifacia. Y hoy le toca a D. Gregorio Martínez vivir el gozo de esta mujer en la Diócesis que él preside. Por todo ello damos gracias a Dios.

Pero hay algo que nos sorprende, porque si bien es verdad que en estos últimos tiempos hemos visto las “prisas” de la Iglesia por beatificar a Madre Teresa de Calcuta, de la que hemos “palpado” su santidad incluso a través de los medios de comunicación; no es menos cierto que Juan Pablo II, a pasos agigantados –“santo súbito”– ha llegado a la beatificación… Pero que Madre Bonifacia, en sólo once años, haya sido reconocida por la Iglesia como referente de santidad, es pura gracia de Dios. Por eso podemos decir que “el Señor adorna con la victoria a los humildes” y estamos alegres.

Benedicto XVI canonizará a la Madre Bonifacia el 23 de octubre


El Papa ha hecho pública hoy la fecha en la que declarará santa a la beata Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José y muy vinculada a la ciudad de Zamora, donde vivió y trabajó entre 1883 y 1905. La congregación fundada por ella y la Diócesis de Zamora se preparan para peregrinar a Roma y asistir el 23 de octubre a la ceremonia de canonización.

Zamora, 21/02/11. En el mediodía de hoy, Benedicto XVI se ha reunido con los cardenales en un Consistorio ordinario público en el que ha declarado solemnemente que puede procederse a la canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José, que había sido beatificada por Juan Pablo II en 2003.

La ceremonia de canonización tendrá lugar en Roma el domingo 23 de octubre, jornada mundial de las Misiones (DOMUND). En la eucaristía que presidirá el Papa se leerá el decreto de canonización de la beata Bonifacia y de otros dos beatos italianos: Luigi Guanella, fundador de dos congregaciones que trabajan con marginados, y Guido Maria Conforti, fundador de los Misioneros Javerianos.

El 27 de marzo de 2010 Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto que reconocía oficialmente el milagro atribuido a la intercesión de la beata Bonifacia Rodríguez de Castro (1837-1905), fundadora de las Siervas de San José, y muy vinculada a la ciudad de Zamora, donde continuó con la congregación religiosa que había iniciado en Salamanca.

La Madre Bonifacia, como se la conoce en Zamora, fue beatificada por Juan Pablo II en Roma el 9 de noviembre de 2003. Fue una mujer que luchó por la educación de la mujer durante los últimos años del siglo XIX y tuvo mucho que ver con la ciudad de Zamora donde vivió entre 1883 y 1905, año en que falleció, siendo enterrada en el Cementerio “San Atilano” de la capital. Sus restos fueron trasladados en 1945 a Salamanca donde reposan, desde 1949, en un mausoleo construido en la capilla del Colegio de la Casa Generalicia de las Siervas de San José.

Actualmente, se encuentran en Zamora dos comunidades de las Siervas de San José: el Centro educativo concertado “Divina Providencia” situado en la Calle de la Reina, 9, en el mismo emplazamiento en el que la Madre Bonifacia tuvo su casa taller, y el Colegio “San José”, ubicado en la Avenida de Requejo, 5.

La Diócesis de Zamora, a través de la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular, organizará una peregrinación a Roma para participar en la canonización de la Madre Bonifacia. Es posible que se haga de forma conjunta con la congregación de las Siervas de San José y con la Diócesis de Salamanca, donde reposan los restos de la fundadora.