lunes, 15 de noviembre de 2010

Tiempo de fidelidad


AGUSTÍN MONTALVO FERNÁNDEZ

Domingo XXXIII del tiempo ordinario – Ciclo C

“Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (Lc 21, 5-19)

Parece evidente que este mundo en que habitamos, que gozamos y sufrimos, ha tenido un comienzo y va a tener un final. El tema del final ha preocupado a muchos hombres y mujeres a lo largo de los siglos, dando lugar a veces a doctrinas desviadas y a formas de vida consecuentes a ellas rayanas en el fanatismo. Algún grupo existe hoy en día que periódicamente pone fecha a tan sobrecogedor acontecimiento.

Con el relato evangélico de hoy comienza el llamado «discurso escatológico» que ofrecen los tres evangelios sinópticos, difícil de comprender por su lenguaje apocalíptico y por la mezcla de acontecimientos. También a Jesús le preguntan ¿cuándo va a suceder esto y cuál será la señal?, pero él no responde a la curiosidad del cuándo o del cómo, no quiere informar sino preparar; habla de lo último, pero contenido ya en el presente, para darle sentido y ayudar a vivirlo con intensidad. Quiere ayudarnos a afrontar con responsabilidad una historia larga, difícil y conflictiva. Porque todo lo que el relato de hoy anuncia forma parte de nuestra historia pasada, presente y futura: hambres, terremotos, guerras, persecuciones… incluso los falsos profetas que siempre aparecen ofreciendo salvación.

Los discípulos tenemos que afrontar esta realidad, nuestra historia, con serenidad y coraje, evitando actitudes equivocadas. Una, la de las seguridades en nosotros mismos, en nuestros logros, en nuestras obras grandes (incluso religiosas). Para los judíos la calidad y belleza de su templo, y la solemnidad del culto constituían la garantía de la estabilidad del pueblo, por eso no comprenden el anuncio de su destrucción. Hay que tener conciencia clara de lo efímero de este mundo. Otra, la de la prisa irreflexiva y la violencia arrolladora que pretende resolver todo por la imposición, la fuerza o el activismo alocado. Y otra tercera, la de evadirse de la realidad refugiándose en la fantasía del final de los tiempos. Puesto que todo va a terminar —se piensa— mejor no complicarse la vida ni mancharse las manos empeñados en mejorar este mundo provisional. En la segunda lectura de hoy san Pablo reprueba la conducta ociosa de los tesalonicences ante la imaginada como inminente venida del Señor.

Seguidores auténticos de Jesús son aquellos que en este tiempo de espera saben vivir con esperanza, con paciencia activa (¿es que puede haberla pasiva?), con fidelidad en tiempos difíciles, con confianza en quien puede darla, con trabajo constante y tenaz.

Con Jesús ya han llegado los últimos tiempos. Él es el templo definitivo del que los otros son solo un signo. En él esperamos activamente su plenitud.

La Opinión-El Correo de Zamora, 14/11/10.

Raíces y cimientos


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

No pretendo aquí poner en diálogo a un forestal con un jefe de obras, sino invitarles a leer -si todavía no lo han hecho- el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que, como se sabe, se celebrará en Madrid en agosto de 2011. Tiene mucho de testimonio personal y nos viene muy bien a todos, no solo a los que todavía no hemos cruzado la frontera de los 35 años. Benedicto XVI no fija edad al constatar el deseo natural en todo ser humano de vivir una vida que vaya más allá de la «cotidianidad regular de un empleo seguro», una vida plena de amor, paz y alegría que realmente solo puede encontrarse en Dios, fuente de toda plenitud. De este modo, eliminar a Dios o rechazar el cristianismo es tanto como condenarnos a perder lo que más nos caracteriza como personas para sumirnos en la inestabilidad y el desconcierto del relativismo o de las modas.

A la hora de hablar de la importancia de la fe en la vida de los creyentes el Papa se vale de tres términos utilizados por S. Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). Al igual que un árbol plantado firmemente junto al agua no deja de dar fruto en verano porque sus raíces llegan a la corriente (Jer 17, 7-8), así también la fe, en cuanto relación personal con Jesús, hace que la vida crezca y se realice en plenitud. Este enraizarse en Cristo es tanto como responder a su llamada, fiarse de Él y poner en práctica su Palabra. En este sentido la fe no es sólo creer en la verdad sino edificar la casa de nuestra vida sobre el cimiento y la roca segura que es el Señor, amigo que no falla y desde el que uno es capaz de afrontar con valentía y esperanza tanto los problemas como los fracasos.

El sucesor de Pedro nos pide que seamos críticos con las corrientes de pensamiento que pretenden construir un «paraíso» sin Dios ya que la experiencia enseña, una y otra vez, que un mundo sin Dios conduce al «infierno» social del egoísmo, la división, la falta de alegría, amor y esperanza. Y al contrario, cuando las personas y los pueblos nos mantenemos firmes en la fe, cuando acogemos la presencia de Dios en nuestras vidas se va construyendo la civilización del amor y de la comunión. Pero el Papa sabe que elegir y seguir al Resucitado no es cosa fácil, por eso invita a experimentar más intensamente su presencia en la celebración de la Eucaristía, en la lectura del Evangelio, en la oración personal, en el servicio a los necesitados y en esta gran familia que es la comunidad cristiana. Finalmente nos llama al testimonio para que otros también puedan encontrarse con Cristo y nos llena de esperanza ante la próxima JMJ por ser ocasión de renovación y rejuvenecimiento para todo el Pueblo de Dios.

La Opinión-El Correo de Zamora, 14/11/10.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Anochecer y amanecer con la Cruz en la ermita de Morales


CruZamora 6: La ermita del Cristo de Morales se llenó en la noche de ayer para una Celebración de la Palabra ante la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María. Después de toda la noche en oración, a primera hora de la mañana de hoy se inició allí el Rosario de la Aurora, que transcurrió por el Camino de Santiago hasta la iglesia de Santiago del Burgo.

Zamora, 13/11/10. A las 20 horas de ayer, un grupo de fieles salieron en peregrinación tras el rezo de Vísperas en la iglesia de San Juan de Puertanueva, en la Plaza Mayor de Zamora, para dirigirse caminando a la ermita del Cristo de Morales, a 10 kilómetros de la capital. Cuando llegaron, precedidos por la cruz procesional y una pancarta, al santuario, los esperaban en la puerta la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, los dos signos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011.

La ermita se llenó con las personas que venían y las que esperaban, para comenzar una Celebración de la Palabra que presidió el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, y que se hizo al modo del Camino Neocatecumenal, ya que eran los integrantes de este movimiento en las parroquias de Zamora los que organizaron tanto este encuentro como el resto de la noche en oración. Familias, niños, jóvenes y mayores compartieron la oración y el canto ante la imagen del Cristo de Morales y ante la Cruz y el Icono.

Después de que el obispo incensara solemnemente el evangeliario y las imágenes que centraban la oración, comenzó la Liturgia de la Palabra con tres lecturas además del Evangelio, y con los salmos intercalados. Tras los testimonios, tuvo lugar la homilía de Gregorio Martínez, que insistió en la necesidad de “consolidar nuestra vida cristiana”. Con la oración de los fieles, el padrenuestro, el saludo de paz y la bendición apostólica, concluyó el encuentro de oración, y al final se veneró una reliquia del Lignum crucis que se encuentra en la ermita del Cristo de Morales.

La noche en vela y la peregrinación

A las 0,30 horas tuvo lugar el rezo del Rosario, que fue seguido a las 2 por una proyección audiovisual sobre la Cruz, el martirio y la misión. A continuación, a las 3 se rezó el Oficio de Lecturas, seguido a las 4,30 horas por el ejercicio del Vía Crucis. El último momento de oración fue el rezo de Laudes, a las 6 de la mañana, cuando aún no había amanecido.

A la oración de Laudes ya asistieron la mayor parte de los participantes en el Rosario de la Aurora que comenzó a continuación. Alrededor de 200 personas acudieron en autobuses, y algunos en coches particulares, para salir a las 7 de la mañana rezando el Rosario y cargando con la Cruz de los Jóvenes y con el Icono de María.

Tal como destacó antes de salir el delegado diocesano de Religiosidad Popular, Javier Fresno, se unió a esta actividad el grupo que cada mes ha ido realizando trayectos del Camino de Santiago, en “Peregrinos por un Día”. Por eso, explicó, “hacemos esta peregrinación y esta oración precisamente por uno de los tramos del Camino de Santiago, el de la Vía de la Plata a su llegada a Zamora”.

Los peregrinos fueron rezando y cantando durante todo el camino, y subieron por la Calle Balborraz a la ciudad, desde la que se dirigieron a la iglesia románica de Santiago del Burgo, con toda su significación jacobea. Allí esperaban el sacerdote encargado del templo, Narciso Jesús Lorenzo, y los párrocos de San Vicente, para recibir la Cruz y el Icono en la puerta. Acto seguido, la iglesia se llenó para rezar Tercia y adorar la Cruz.

Las fotografías de la oración nocturna y de la peregrinación pueden verse en:

http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/RosarioDeLaAuroraYPeregrinacionConLaCruzYElIcono#

Benavente: una Cruz rodeada de jóvenes


CruZamora 5: La ciudad de Benavente volvió ayer a recibir la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, los signos de la JMJ que se encuentran en peregrinación por la Diócesis de Zamora. Por la mañana tuvo lugar un encuentro de 700 adolescentes, y por la tarde una concurrida vigilia de oración.

Zamora, 13/11/10. A las 10,30 horas de la mañana de ayer se concentraron en el Frontón de la Rosaleda de Benavente alrededor de 700 estudiantes de entre 14 y 16 años, convocados por sus profesores de Enseñanza Religiosa Escolar para participar en la Convivencia Diocesana de Adolescentes que tuvo lugar aprovechando la presencia en la ciudad de la Cruz de los Jóvenes y del Icono de María, los signos principales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011.

Dirigidos por el delegado diocesano de Enseñanza, Juan Carlos López, los chicos, junto con sus profesores de Religión, formaron una cruz que ha servido para realizar una fotografía aérea como recuerdo del encuentro. Después, se dirigieron al centro de la ciudad para comenzar una gymkhana, con diversas pruebas para conocer la ciudad, bailes y dinámicas...

Con el resultado obtenido en las pruebas, que eran piezas de un puzle, formaron, al final, la imagen de unos jóvenes mirando la cruz de Cristo. Los encargados de la organización fueron los propios estudiantes benaventanos, que se responsabilizaron de la acogida y de que todo marchara bien con sus visitantes de los institutos de toda la Diócesis.

Tras la comida, que tuvieron todos juntos en el Paseo de la Mota, hubo dos turnos para entrar en el Teatro Reina Sofía, que fue cedido por el Ayuntamiento de Benavente para la ocasión. Allí pudieron disfrutar del espectáculo de magia realizado por el mago zamorano Miguelillo, que aprovechó para inculcar algunos valores a un público tan joven. Después llegó el momento de la despedida y de la vuelta a casa, tras pasar un día muy satisfactorio para todos.

Vigilia juvenil

A las 18,30 horas se llenaba, como dos días atrás, la céntrica iglesia parroquial de San Juan del Mercado, donde tuvo lugar una vigilia de oración para jóvenes que estuvo abierta a todos los fieles de Benavente. Guiados por las lecturas de la Palabra de Dios y por las meditaciones que leyeron un grupo de jóvenes, los asistentes contemplaron la salvación de Jesús realizada en la cruz a través de sus ojos, sus manos, sus pies y su corazón.

La Cruz de los Jóvenes y el Icono de María ocupaban el lugar central del presbiterio, y fue el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, quien presidió la vigilia de oración acompañado por los sacerdotes de los arciprestazgos de Benavente y Villalpando, que trabajan juntos desde hace un tiempo.

En sus palabras, dirigidas primordialmente a los jóvenes, el obispo los animó a la valentía en la fe, a “ser testigos de Cristo sin miedo y sin vergüenza”, compartiendo su compromiso cristiano con los demás, y los invitó reiteradamente a participar en la JMJ Madrid 2011. Al finalizar la vigilia, hubo un tiempo de oración personal ante la Cruz y el Icono, en el que se quedaron muchas personas. Después, los emblemas de la JMJ fueron llevados hasta la ermita del Cristo de Morales, en las inmediaciones de Zamora, para una noche entera de oración.

Las fotografías de esta jornada pueden verse en:

http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/ConvivenciaDeAdolescentesYVigiliaEnBenavente#

viernes, 12 de noviembre de 2010

Toro y la Cruz: miles de hijos acompañando a su Madre


CruZamora 4: Alrededor de 3.000 toresanos se congregaron ayer en torno a sus patronos, el Cristo de las Batallas y la Virgen del Canto, para recibir a la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, y participaron en un Vía Crucis presidido por el obispo, que llegó hasta la Colegiata, donde hubo una vigilia nocturna de oración.

Zamora, 12/11/10. Ayer tuvo lugar en Toro el hasta ahora más multitudinario acto de la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María en la Diócesis de Zamora, cuando alrededor de 3.000 personas se congregaron en la ciudad de Toro para recibir a los dos signos principales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), acompañando las dos imágenes bajo cuyo patronazgo se encuentra: el Cristo de las Batallas y la Virgen del Canto.

A las 19 horas salieron puntualmente de la iglesia parroquial de Santo Tomás Cantuariense ambas imágenes, llevadas a hombros. Cientos de toresanos los esperaban en la Calle Corredera, aunque muchos ya habían pasado a verlos y a rezarles en el templo, donde se encontraban desde la víspera, cuando hubo una también multitudinaria vigilia de oración preparatoria ante los patronos de la ciudad. El Coro Interparroquial cantó a la salida de la imagen mariana el himno a la patrona de Toro y su alfoz.

A la sombra del conocido Arco de la Corredera se produjo el encuentro entre las imágenes toresanas y la Cruz y el Icono regalados por Juan Pablo II a los jóvenes de todo el mundo. Y muchos jóvenes pudieron verse a lo largo de todo el encuentro de oración, ya que acudieron para participar, sobre todo los que se preparan para recibir el sacramento de la confirmación.

Junto al Arco se explicó el sentido de este encuentro, en la preparación de la próxima JMJ de Madrid 2011, y se invitó a los presentes a la oración. Y se inició el Vía Crucis, que fue recorriendo las calles de Toro hasta la Colegiata de Santa María la Mayor.

En cada estación se iban turnando los diversos grupos que integran las parroquias de la ciudad, con un especial protagonismo de los jóvenes. El padrenuestro o el avemaría en cada estación, además de la meditación tras cada texto bíblico, ayudaba a contemplar cada momento de la Pasión del Señor, que se concluía con un canto apoyado por el Coro Interparroquial.

Al entrar en la Colegiata la imagen de la Virgen del Canto, los toresanos volvieron a entonar, emocionados, el himno a su patrona. Allí se rezó la XIV estación del Vía Crucis, la estación que muestra a Jesús puesto en el sepulcro, la estación de la esperanza en la resurrección, “el consuelo más firme y profundo que podemos tener”.

El obispo concluyó el ejercicio del Vía Crucis con unas palabras de agradecimiento por la extraordinaria asistencia, no sólo de los fieles de la ciudad, sino también de los venidos de otros pueblos de los arciprestazgos de Toro y de Fuentesaúco, que ya llevan un tiempo de trabajo conjunto. Invitó a los presentes a “vivir la fe con valentía”, una insistencia especial de Gregorio Martínez Sacristán en estos días. Concluyó diciendo: “¡Felicidades, Toro!”. Los asistentes a la vigilia pasaron a adorar la Cruz antes de dejar el templo.

A las 22 horas, la Colegiata volvió a llenarse de gente para tener una vigilia de oración en torno a la Cruz de los Jóvenes y al Icono de María, presidida también por el obispo. En ella se alternaron los textos de la Palabra de Dios con fragmentos del mensaje de Benedicto XVI para la JMJ y con cantos del Coro Interparroquial. Hubo también tiempo para la adoración personal de la Cruz, en grupos de doce.

Al término de la vigilia, la Cruz y el icono fueron llevados procesionalmente hasta el Monasterio de Santa Sofía, donde las monjas Sofías (Norbertinas Premostratenses) recibieron en su casa a los signos de la JMJ, para tener toda la noche en oración contemplativa, abierta a todos los toresanos.

El álbum de fotos del paso de la Cruz y del Icono por Toro puede verse en:
http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/ViaCrucisYVigiliaConLaCruzEnToro#

La Cruz, con Cáritas: un corazón lleno de cicatrices


CruZamora 3: en su segunda jornada en Zamora, la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María estuvieron en la Finca “El Chafaril”, cerca de Peleagonzalo, donde Cáritas Diocesana tiene su Centro de Rehabilitación de Alcohólicos. Fue un encuentro largo e intenso, donde se pusieron los sufrimientos de la gente ante el amor de Cristo crucificado.

Zamora, 12/11/10. La Cruz de los Jóvenes y el Icono de la Virgen María estuvieron ayer en el Centro de Rehabilitación de Alcohólicos, en la finca El Chafaril, en el término municipal de Pelagonzalo. Un acto cargado de simbolismo en la segunda jornada de la visita de los símbolos de la Jordana Mundial de la Juventud (JMJ) a la Diócesis de Zamora: “la Cruz y el Icono tenían que estar con vosotros, cerca del dolor, porque el amor de Dios va dirigido a vosotros, a los que sufrís”, subrayó el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, quien presidió el encuentro.

En la sede de El Chafaril se congregaron hasta 13 agrupaciones o programas sociales que gestiona Cáritas Diocesana de Zamora, reuniendo así a más de un centenar de personas ante la Cruz y el Icono que realizaron súplicas, acciones de gracias, ofrendas y ofrecieron emocionados testimonios. Las drogas, el alcohol, los ancianos, los niños, los reclusos, los familiares y los voluntarios compartieron esperanza y dolor ante los símbolos. Dos imágenes que, según el director de El Chafaril, Ignacio Enríquez, “envían dos mensajes: uno de ejemplo de amor y otro de ejemplo de sufrimiento”.

Por su parte, el obispo recalcó que había sido un deseo expreso de la Diócesis de Zamora que la Cruz estuviera con estas personas más desfavorecidas: “aquí está la Cruz para que os abracéis a ella y sea para vosotros un motivo de alegría, misericordia, paz y amor”.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar cuando una mujer, ex toxicómana, agradeció a Proyecto Hombre, y por consiguiente a Cáritas, el trabajo desinteresado que realizan a diario para ayudarles a “cargar con una cruz que para mí cada vez se hizo más pesada: la droga”. La mujer, emocionada, expresó ante la Cruz y todos los presentes “la vergüenza que la droga nos hace sentir en este momento”, pero también reconoció que gracias a esa Cruz “saldremos adelante”. También tuvo palabras para el Icono de la Virgen: “la Virgen sustenta a su hijo, como lo hacen nuestras madres, la Virgen es luz, fuerza y esperanza para que podamos salir de la droga”.

Por último, Gregorio Martínez clausuró el acto comprometiéndose ante reclusos y ex-reclusos que el próximo domingo que tuviera libre acudiría a la prisión a celebrar la misa junto a ellos porque “lamentablemente la Cruz no ha podido estar en la cárcel”. Se mostró también muy satisfecho por un acto que calificó de “sencillo, cordial, religioso y fraterno” y dijo sentirse orgulloso de tener “a todos los marginados en torno a la Cruz”.

Al encuentro de la Cruz

A primera hora de la tarde, todos los congregados en El Chafaril se dirigieron a la salida, donde estaban la Cruz y el Icono, cantando “Camina, pueblo de Dios”. El momento del encuentro se vivió con un silencio breve e intenso, tras el cual todos caminaron de vuelta al Centro, en cuyo comedor se celebró el acto de oración. A lo largo de dos horas, los distintos programas fueron pasando ante la Cruz y el Icono, poniendo las vidas de la gente de Cáritas ante el Salvador y su Madre.

Uno de los cantos iniciales marcó el talante de todo el encuentro de oración, cuando la música recordó que “nadie puede cargar con su cruz si no lleva la cruz de sus hermanos, y ante esa inmensa cruz que arrastra el mundo, todos hemos de ser solidarios”, poniendo en boca del creyente también estas palabras: “quiero arrimar el hombro al dolor de este mundo, quiero echar una mano”.

Cada programa de Cáritas preparó un tipo de oración ante la Cruz. Unos encendieron velas ante Cristo crucificado por todos los que sufren, uniendo a todos en la plegaria con la invocación “Kyrie eleison”. Varios ancianos de una residencia se pusieron, no sin dificultad, en torno a la Cruz, mientras una solista cantó un himno; y concluyeron su oración pidiendo: “Señor, resucita a los que mueren de camino”.

Los representantes del Programa de Acogida pidieron “para que los jóvenes no sigan los caminos fáciles y engañosos, sino el camino de la verdadera libertad”. Los empleados del Centro de Apoyo al Drogodependiente se ofrecien a Cristo “para que cuentes con nosotros para ser Cireneos de todos los que sufren las dependencias”, y recordaron ante la Virgen “a todas las madres que pasan por nuestro centro, sufriendo las situaciones de sus hijos”.

Dios está con los necesitados

También pasaban los mayores, como los representantes de la residencia de Carbajales, pidiendo por los jóvenes. Los mas pequeños del encuentro, los niños del Programa de Infancia, fueron pegando en una casa de cartón sus papeles con la acción de gracias por todo lo que les ofrece la organización católica. “Gracias, Señor, porque hacemos amigos” fue una de sus oraciones. Después, una anciana de la residencia de Alcañices hacía una emotiva plegaria: “yo ya he acabado y voy hacia ti, gracias por darme al final estos años de paz”.

Representantes de los centros de rehabilitación de Proyecto Hombre afirmaron que “nuestra cruz es la droga, que apareció en nuestra vida como un caramelo, pero se convirtió después en un veneno”. A pesar de la vergüenza ante la Cruz, los internos de Proyecto Hombre dijeron confiar en Dios, “que es misericordioso y está con los necesitados”. Los ancianos de la residencia de Fermoselle representaron un cuento sobre un anciano con un corazón lleno de cicatrices por haber dado partes de él.

Desde el Centro de Acogida “Madre Bonifacia” se proclamó un texto paulino, y dos oraciones de Chiara Lubich y de la madre Teresa de Calcuta. Los voluntarios de toda la organización unieron sus voces para afirmar su “opción creyente por los más pobres y desfavorecidos de la sociedad”. Ofrecieron ante la Cruz un reloj, signo del tiempo entregado a los demás; un libro, “por los conocimientos que intentamos aportar a los otros”, y una vela, por “la experiencia de vida del voluntario que, junto a la cruz, quiere alumbrar al mundo”. Terminaron pidiéndole a Cristo: “envíame, Señor, aunque yo también soy débil, pero tú eres mi fuerza”.

Victoria, tú reinarás

Los ancianos de la residencia de Villarrín hicieron una súplica desde la vejez, diciendo ante la Cruz: “no me dejes solo en mis últimos pasos. Consérvame lejos de toda amargura”. Tres trabajadoras del Programa de Empleo contaron una historia real de una familia en dificultades, y los representantes del Programa de Inmigrantes rezaron un Vía Crucis actualizado en el rostro de las personas que tienen que venir en pateras a nuestra tierra.

Algunos familiares de presos en la cárcel de Topas representaron al Programa de Reclusos y Ex-reclusos, y sobre todo a los propios convictos, ya que mostraron varios murales hechos por ellos, en torno a la Cruz. También pusieron una audición grabada por los presos, ésta fue su forma de estar presentes en el encuentro de oración.

Después del canto “Victoria, tú reinarás”, que fue el más seguido por los asistentes, el delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Antonio Jesús Martín de Lera, tuvo unas palabras de agradecimiento para todos, y el obispo concluyó con una intervención en la que, como se ha señalado al inicio de esta crónica, se mostró cercano a los que sufren, y les recordó la predilección de Dios por los más desfavorecidos.

Las fotografías pueden verse en el siguiente enlace:
http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/LaCruzEnElChafarilCaritas

jueves, 11 de noviembre de 2010

CruzCampus: la fe en diálogo con la cultura y la modernidad


CruZamora 2: Cientos de jóvenes universitarios y estudiantes de Bachillerato se congregaron en el Campus Viriato de la capital zamorana para recibir la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, signos de la JMJ.

Zamora, 11/11/10. El Campus Viriato de Zamora, dependiente de la Universidad de Salamanca, ha acogido a las 13 horas el acto CruzCampus, organizado por el Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria. Palabra, música e imagen se han unido ante la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, los dos signos principales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que fueron acogidos por la comunidad universitaria y los alumnos de Bachillerato de Zamora.

“Si hay un signo universal, si hay un signo que lo dice todo y no se agota nunca, ese signo es la cruz, aunque sea una simple cruz de madera”, explicó el sacerdote Jesús Campos, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria y profesor de la Universidad de Salamanca.

El escenario estuvo presidido por la Cruz y el Icono. En las filas del moderno Salón de Actos del Campus, representantes de los alumnos universitarios, de los profesores y del personal no docente, además de una nutrida asistencia de estudiantes de Bachillerato de la capital: 130 alumnos del Colegio Medalla Milagrosa, 80 del Colegio Sagrado Corazón de Jesús y una veintena del Colegio Corazón de María.

Ser creyente es ser moderno

CruzCampus se inició con la música: los sones de la melodía “Exsultate Justi”, de la banda sonora de la película Empire of the Sun fueron los que acompañaron la entrada de la Cruz en el salón, donde ya esperaba el Icono de María sobre el escenario, y donde se escuchó, proclamado por Yolanda Schintu, locutora de Radio Zamora (Cadena Ser) el himno “Oh cruz fiel”, tan conocido para los zamoranos en su versión latina cantada en la Semana Santa.

Una vez concluido el himno, hubo una pieza de danza ante la Cruz, representada por el Grupo de Expresión Corporal del Colegio María Inmaculada de la ciudad. Se trataba del “Aleluya” de R. Wainwright. Acabado este momento, el director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil, Juan Carlos López, tuvo unas palabras de saludo y bienvenida a los asistentes.

“Ser creyente hoy es moderno”, dijo a los jóvenes asistentes. Según López, “no hemos querido esconder nuestros signos, desechando cualquier complejo”, ya que “los cristianos estamos llamados a ser motores para la humanización del mundo”. Recordó la acogida de la Cruz, la víspera, en Benavente, “una acogida cálida a pesar del frío”. “La JMJ está a tiro, sólo quedan 272 días... vosotros tenéis la oportunidad de participar directamente en este evento, posiblemente uno de los más importantes que España vivirá en esta década. No os perdáis esta oportunidad”, les insistió.

La sabiduría de la cruz

Tras esta introducción, fue el momento más académico, con la intervención del catedrático de Literatura Española Antonio Ramajo Caño, que versó sobre la cruz en los hombres y mujeres de Castilla, centrándose en algunas grandes figuras de la literatura mística de esta tierra, como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, además de uno más reciente, San Rafael Arnaiz.

El profesor constató la presencia de la cruz en la vida del hombre, una cruz de la que huimos, pero que es inevitable en la forma del dolor. “Si Cristo sufre al morir por nosotros, nuestro sufrimiento nos puede hermanar con él”, explicó, refiriéndose a la santa abulense. La cruz nos salva porque en ella reside la auténtica sabiduría, como escribía el hermano Rafael. El alma, para entender, debe padecer, según el místico Juan de la Cruz.

Ciertamente, la cruz resulta dura para el hombre, pero los santos explican que tras el dolor se esconde la gloria, y tras la muerte, la resurrección. Pero estos personajes no fueron insensibles al sufrimiento, sino que lo vivieron. Para San Rafael, “la cruz fue de una vulgaridad insoportable”, pero descubre que el amor de Dios se revela en hacer las acciones más pequeñas. Como Santa Teresa, que hallaba la huella divina en lo cotidiano. Y San Juan de la Cruz “amaba las cruces desnudas”. La sabiduría de la cruz es unificar a la persona enteramente con la voluntad de Dios, es un camino que eleva a la cima de la unión mística, al examen final del amor.

Este momento fue completado con la interpretación de una pieza de piano, a cargo de Vicente Urones Sánchez, alumno universitario y también del Conservatorio de Salamanca. La pieza fue “Poema”, de Rolf Rolland. Y hubo dos testimonios de estudiantes, que contestaron a la pregunta “¿Qué es la cruz para mí?”. Para una de ellas, “no es una cruz apoyada en una pared, sino que se ha puesto en movimiento por todo el mundo para acercar a todos los jóvenes a Jesús. Los jóvenes somos los pilares sobre los que se apoyará la Iglesia del futuro, y por eso la Iglesia tiene que escuchar nuestros ideales”.

Signo de alegría para el camino

Para la otra estudiante que intervino, “esta cruz, desprovista de todo adorno, nos recuerda a los peregrinos que, ligeros de equipaje, hacen su camino hacia Dios, y nos hablan de la sencillez de la vida, sin un consumo abusivo”. Y añadió: “queremos que este acercamiento de la Cruz renueve la fe de los que la tienen, y haga a otros acercarse a Jesús”. Tras estas palabras, el Coro Parroquial de San Lorenzo interpretó el canon “Crucem tuam” de Taizé. Y el Grupo de Expresión Corporal continuó con su realización de la danza que antes había comenzado.

Y volvió el turno de la palabra, con la charla de Jorge Sierra Veloso, miembro del personal de administración y servicios de la Universidad, que invitó a contemplar tranquilamente la cruz, quitándole los restos de sombras y sangre de la historia, aceptando “la paradoja que nos nutre y reconforta: esta cruz, que empezó siendo signo de muerte y sufrimiento, se ha convertido en signo de paz y de concordia”.

La cruz no es un recurso ornamental, sino que la hallamos en el arte y en la poesía, señaló Sierra. Aparece en muchos emblemas y escudos, preside el dormitorio de muchas familias, está en llaveros o calendarios... y que “a su modo, nos asignan un lugar en el mundo y una forma de concebir la existencia. Nos acompaña hasta la muerte, y nos da la fuerza del estímulo, del reto, de la lucha. No tenemos que tener miedo a mirarla de frente”. Nos fijamos en su sentido de peso, carga o trabajo, cuando la señal del cristiano tiene que serlo de “alegría, de compromiso fraterno, de camino compartido. Así pues, caminemos”.

Un signo lleno de vida

Y, a continuación, fue el propio Jesús Campos, responsable del evento, el que intervino con una charla sobre “La cruz en el mundo contemporáneo”. Se trata, dijo, de un elocuente signo que parece enfrentar, y que siempre es más, llevando consigo lo de menos. “Un signo vinculado a la muerte, pero lleno de vida. Es un icono de humanidad”. En sus palabras, se acercó a la figura de Edith Stein, de la que resumió su vida y su historia de conversión.

Una mujer que hizo de la cruz el centro de su vida, cuando pasó de la Universidad al Carmelo, de la frialdad religiosa a la profundidad creyente. El responsable de la pastoral universitaria diocesana también hizo algunos comentarios sobre el libro de Stein La ciencia de la cruz. Cuando fue llevada al campo de concentración de Auschwitz, terminó la obra que no pudo concluir en el papel. “La cruz, si no es asumida y vivida, es simplemente madera. Pero vivir la ciencia de la cruz nos permite unirnos al Dios amor, en una actitud de vida junto a los que sufren”, explicó.

Tras otra pieza musical a cargo de Vicente Urones (“Adagio”, de Rolland), hubo un testimonio de un joven estudiante de Bachillerato. “Mi vida es como una cruz que tengo que cargar, con mayor o menor dificultad”, afirmó, señalando la centralidad de los estudios en su vida, y la importancia de la familia y los amigos para ayudar a llevar la carga de la vida. “Y Dios es el gran Simón de Cirene, que siempre está con nosotros, ayudándonos a llevar el peso de la vida. Y al habernos juntado hoy, podemos ver que es más fácil llevar la cruz entre todos”. Volvió a continuación la música con otro canon de Taizé, “De noche iremos”, cantado por el Coro de San Lorenzo.

Una joven vinculada a la Pastoral Universitaria leyó las palabras de San Pablo, en su Carta a los Corintios, sobre la cruz como poder y sabiduría de Dios. Y el obispo subió al escenario para dar las gracias a todos los asistentes. “Este acto merece toda la alabanza y toda la acción de gracias a Dios por vosotros, los jóvenes. Porque, mirando a la cruz, ¿qué descubrimos? Descubrimos que Dios nos amó y se entregó por nosotros. Recordadlo siempre, toda vuestra vida”.

Después llegó el turno del obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, quien se dirigió con naturalidad y con un estilo directo a los jóvenes presentes: “ese signo es para nosotros un signo de gloria y de orgullo. Quienes le seguimos somos invitados a no avergonzarnos nunca de la cruz. Detrás de este signo está Dios amándonos, Dios acercándose a nosotros, recorriendo el camino de nuestra vida, abrazándonos”, afirmó. Y aconsejó a los jóvenes: “en la vida escucharéis muchas voces y se os presentarán muchos caminos. Pero hay uno, el de la cruz, que por Jesucristo, conduce hacia la vida, a la justicia, a la paz, a la fraternidad y solidaridad entre nosotros. Es el camino que inauguró Jesucristo subiendo a ella y siendo signo para todos nosotros”.

“No lo abandonéis nunca. ¡Nunca! No tengáis complejo de ser cristianos; todo lo contrario: con la cabeza bien alta, porque sois lo mejor que se puede ser en la vida, y de ello debéis presumir delante de la sociedad, de vuestros coetáneos, y de los mayores y de los pequeños. Sí, soy cristiano, y a mucha honra”, les insistió a los jóvenes. “Vosotros sois signos de la cruz en medio de la vida. Ánimo, adelante, con valentía, con orgullo, no estáis solos, sois el futuro, no tengáis miedo, el Señor está con vosotros, y toda la Iglesia está con vosotros y os mira en estos días que preceden a la JMJ en torno a la cruz”. Además, les invitó a participar activamente en la JMJ, que es una posibilidad para el encuentro con Dios, para el cambio de vida.

Después de sus palabras, el obispo bendijo unas sencillas cruces de madera, que a la salida del acto fueron entregadas a los participantes en CruzCampus. Vicente Urones volvió al teclado para interpretar “Song from a secret garden”, de Rolland. Jesús Campos desveló al final la cantidad de 658 cruces que aparecía en el cartel anunciador del acto: cruces que están en la cornisa del edificio del Campus.

Para finalizar CruzCampus, el Grupo de Expresión Corporal interpretó su última danza, a partir de la canción “Nada nos separará del amor de Dios”, del grupo Brotes de Olivo.

El álbum fotográfico de Cruz puede verse en el siguiente enlace:

http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/CruzcampusPabloRodriguez#