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jueves, 8 de agosto de 2013

Zamoranos en la JMJ de Río: “Dios siempre te cambia la vida”


Publicamos, unos días después del regreso de los 16 zamoranos que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro, su última crónica escrita allí, en los días finales de su peregrinación. Después de la crónica reproducimos algunos testimonios.

Zamora, 4/08/13. Iba terminando nuestra peregrinación. Tras disfrutar de las paradisiacas playas de Paraty y pernoctar allí, madrugamos el viernes 2 de agosto para ponernos una vez más rumbo a Río de Janeiro y llevar a cabo una de las actividades que estaban planificadas pero que, por problemas ajenos a la organización, no pudimos desarrollar: visitar el Morro de Urca y el Pan de Azúcar, disfrutando de las vistas de la ciudad que desde allí se divisan.

Al rezar Laudes en el autobús, el Señor nos regaló un evangelio que nos dejó cuál era nuestra misión a partir de ahora. Fue el pasaje del envío de los 72 (el grupo total de peregrinos de León, Segovia y Zamora era de 77, casi). ¡El Señor nos enviaba a ser discípulos misioneros! Ligeros de equipaje, contando simplemente con lo que habíamos visto y oído, para que lleváramos su paz y anunciáramos a todos que el Reino de Dios se había acercado.

Llegados a Río de Janeiro, subimos en teleférico a los picos más famosos de la ciudad maravillosa. Es impresionante contemplar esta ciudad en panorámica, como en 360 grados. Nos emocionamos al ver los restos de lo que había sido el espacio celebrativo desde donde el papa Francisco había presidido el viacrucis, la vigilia, y la eucaristía de envío. La famosa playa de Copacabana se prolongaba kilómetros y kilómetros y nos la imaginábamos llena de jóvenes como nosotros…

Pero llegaba el momento de volver. Tras comer nuevamente en una churrasquería, volvíamos al aeropuerto que nos acogió en la ciudad más famosa del Brasil. Teníamos por delante una larga espera hasta que nuestro vuelo despegara casi a las 11 de la noche, pero, como buenos españoles, empezamos a cantar, a conversar animadamente y a arrancar sonrisas de todos los que pasaban.

Por fin embarcamos en nuestro vuelo y tras hacer escala en Lisboa, y allí rezar por última vez Laudes juntos todo el grupo, embarcamos de nuevo para Madrid. Allí nos despedíamos con un “hasta pronto” del grupo de Segovia, pues esperamos vernos en convivencias, encuentros y, si fuera posible, en una reunión no muy lejana de todos los que hemos compartido esta experiencia.

El grupo de León y nosotros mismos seguimos en ruta por autobús hasta nuestras ciudades. En el autobús seguimos dando nuestra experiencia de la peregrinación. Llegamos a Zamora hacia las 11 de la noche del sábado pasado, 3 de agosto. Familiares y amigos nos estaban esperando a la puerta de la parroquia de Cristo Rey, donde todo empezó. Algo había cambiado en nuestras vidas, era la Pascua, el paso del Señor.

Como advierte San Juan en su relato evangélico, muchas otras cosas ha hecho el Señor con nosotros en todos estos días de peregrinación: si las escribiéramos, no cabrían en todos los libros del mundo. Por eso, aquí siguen algunos breves testimonios. Y en todo caso, rezad por nosotros, tal y como pedía el Papa Francisco en el ángelus de hoy: “Quisiera pediros que recéis conmigo para que los jóvenes que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en el comportamiento de todos los días; y que puedan traducirlo también en elecciones de vida importantes, respondiendo a la llamada personal del Señor”.

Algunos testimonios

José Alberto, sacerdote:

La JMJ de Rio ha sido para mí una experiencia única. Era la primera vez que participaba en una JMJ fuera de Europa. Me ha sorprendido el pueblo brasileño, con un corazón grande y de brazos abiertos, como la imagen del Cristo del Corcovado en Río de Janeiro. Un pueblo profundamente religioso y católico, es decir, acogedor, universal, amable. Un pueblo que sabe hacer fiesta hasta de las más pequeñas cosas, alegre en medio del sufrimiento. ¡Cuánto tenemos que aprender de ellos! Un pueblo que custodia el gran tesoro de la creación para encontrarse con Dios, prueba de ello son las cataratas de Iguazú, los impresionantes paisajes y las paradisiacas playas.

Y junto a la experiencia de encontrarnos acogidos y bendecidos con y por este pueblo, la experiencia de encontrarnos con el sucesor de Pedro, con su palabra fuerte y valiente. Sus palabras han calado hondo en todos nosotros y, como ha dicho en el ángelus de hoy, la JMJ no son unos fuegos de artificio, sino un hito más en la vida personal de cada uno. Así ha sido en la mía, una llamada fuerte a la humildad y al servicio, sin miedo, para ser discípulo misionero del Señor. ¡Y a hacer lío!

Loreto, estudiante:

Hablar sobre todo lo que hemos vivido en Brasil en las últimas dos semanas es prácticamente imposible. El Señor no defrauda, ese es el resumen. Nos ha cuidado y nos ha regalado una peregrinación maravillosa. Desde el calor de las familias de Brasilia a la ternura infinita de todas las personas que nos han cuidado en Río de Janeiro, pasando por recordarnos la grandiosidad de su Obra en Iguazú. No deja que nos olvidemos de la importancia de su Madre, como todos hemos visto en el Santuario de La Aparecida. Y que Él nos lleva y nos guía. Y ya lo ha dicho el Papa, lo más importante es sudar la camiseta por Jesucristo. Ese es el objetivo que nos trae el regreso: "Id y haced discípulos".

Dios siempre aparece, siempre te cambia la vida. Y viene para recordarnos que nos ama infinitamente. Eso es lo más importante que vuelve conmigo desde Brasil. Encontrarse con el Señor siempre es el premio.

David, sacerdote:

Era la tercera Jornada Mundial de la Juventud para mí, después de la de Colonia en 2005 y Madrid en 2011. Durante la preparación previa tenía muchos sentimientos encontrados: ilusión, acción de gracias a Dios por poder vivir la experiencia, inquietud ante lo desconocido, esperanza en que el encuentro con Dios y tantos jóvenes cristianos en torno al Papa supusiesen un impacto que alentase mi vida, etc. Sin duda, todas estas expectativas se vieron desbordadas por la gracia del Señor.

Conocer una iglesia joven, viva, comprometida, que intenta llevar adelante su fe enraizada en el Evangelio con tanta vitalidad como la Iglesia de Brasil es algo que me admiró y me animó profundamente. La acogida entrañable de los hermanos en sus casas, haciéndote sentir como su huésped de honor era impresionante. Ahí se palpa de primera mano la grandeza de nuestra fe. La principal razón de tal despliegue de sincera y cariñosa hospitalidad era la fe común, en nosotros recibían al mismo Cristo, según las palabras del Evangelio. Y por eso nos daban lo mejor. Doy gracias a Dios por estas familias de Brasil, le pido que las bendiga y las acompañe siempre.

Después está el encuentro de todos los jóvenes con el Papa en Rio. Sus palabras cercanas, profundas, enérgicas, con tanta claridad, llegaban a lo profundo del corazón para caldearlo con el amor de Cristo e impulsarnos a la misión evangelizadora. El papa Francisco ha dejado patente que conoce a los jóvenes y que los ama, como el buen pastor que es para la Iglesia universal. Deseo que sus palabras no caigan en el olvido y nos pongamos todos manos a la obra en la extensión del mensaje de Jesucristo, atrayendo a todos a la Iglesia, a la comunidad de sus discípulos donde podemos experimentar la inmensidad del amor de Dios por cada uno de nosotros.

Alejandro, estudiante:

Para mí ha sido una experiencia única. Me he quedado con las palabras del Papa Francisco de que el que mejor puede anunciar a Jesucristo a un joven es otro joven. Y viendo que el lema de esta JMJ es "Id y haced discípulos a todas las naciones", veo cómo también a mí el Señor me llama a vivir la fe para los demás. Yo, que a veces me avergüenzo de ser cristiano entre mis amigos, o con los compañeros de la universidad, siento que Dios me llama a salir de mi comodidad y a dar testimonio de su amor, que tan grandes milagros ha hecho en mi vida.

sábado, 3 de agosto de 2013

Los peregrinos zamoranos vuelven de la JMJ de Río: una experiencia impresionante

A estas horas el grupo de 16 zamoranos que ha participado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con el Papa Francisco en Río de Janeiro viaja de vuelta a Zamora, donde llegará esta noche. Antes de partir, desde el aeropuerto de la ciudad brasileña nos envía esta crónica el sacerdote José Alberto Sutil, miembro de este grupo.

Río de Janeiro, 2/08/13. Ha pasado más de una semana desde nuestras últimas noticias y es difícil resumir tantas emociones, tantos sentimientos, tantas gracias, tantas vivencias, tanto que nos ha regalado el Señor. Nos habría gustado haber podido ofrecer una crónica diaria, pero el intenso ritmo de la peregrinación y los medios técnicos no lo han permitido. En cualquier caso, ahí van algunas pinceladas y las fotos que les acompañan.

Foz de Iguazú: entre la naturaleza y la misión

El miércoles 24 de julio partíamos para Foz de Iguazú, ciudad desde donde se accede a las cataratas de mismo nombre en territorio brasileño (el 85 % de este parque natural es de Argentina y sólo el 15 % a Brasil). Los 75 peregrinos tuvimos que dividirnos en dos grupos y volamos en horarios diferentes. Los horarios no se cumplieron, pero al mal tiempo buena cara, y entre risas, canciones y poder alabar a Dios junto con toda la Iglesia en la oración de Laudes, se fue pasando el tiempo.

Al llegar a Foz de Iguazú, se nos acogió en el centro de convenciones de la ciudad. Nos sorprendió el cambio climático tan brusco, de la agradable temperatura de la capital, Brasilia, al frío de Iguazú, y es que al ser Brasil un país tan grande, cuanto más al sur, más frío. Pero esta pequeña incomodidad bien valió la pena, pues al día siguiente, jueves 25, pudimos admirar lo que ciertamente es una de las siete maravillas del mundo, las cataratas del río Iguazú, “agua grande” en la lengua indígena.

Rezamos Laudes delante de las cataratas y fue impresionante. Hubo una estampa que nos impresionó a todos: tuvimos la suerte de que al final del recorrido pudimos contemplar el arco iris sobre las aguas (signo de la misericordia del Señor con su pueblo, según el relato del diluvio) y la evaporación de éstas, que parecían subir al cielo como incienso de oración y alabanza.

Terminada la visita comimos en una churrasquería, un restaurante típico del Brasil que consiste en un buffet libre acompañado de diferentes raciones de carne que van sirviendo recién asadas. Después de la sobremesa, hicimos misión en una de las calles de la ciudad. Un joven estaba mirando y una de nosotros se le acercó, le invitó a unirse, le anunció el amor de Dios y él rompió a llorar. Era incapaz de expresar lo que llevaba en el corazón, pero le pedía a su interlocutora que le siguiera hablando, porque realmente necesitaba escuchar aquello. Terminada la misión, nos trasladamos a la parroquia de San Juan Bautista para celebrar allí la eucaristía. Todos coincidíamos en lo mismo: la naturaleza es como una bella catedral que nos habla de Dios.

Río de Janeiro: unidos en torno al Papa

Al día siguiente, viernes 26, volábamos por fin a Rio, nuestro destino, sede de la JMJ, Laudes en el aeropuerto incluidos, por supuesto. Al llegar Dios nos sorprendió una vez más. Nosotros pensábamos que estaríamos durmiendo en pabellones o polideportivos o alojamientos comunes. ¡Cuál sería nuestra sorpresa al comprobar que una vez más el pueblo brasileño se convertía en icono viviente del Cristo Redentor del Corcovado, pueblo de corazón abierto y brazos acogedores!

Nuestro alojamiento para la estancia en rio era en familias. Nos esperaban desde el domingo, pero llegamos el viernes por malentendidos con la organización general de la JMJ y aún así nos ofrecieron lo que tenían: una misma fe, una misma comida, su misma casa. Nuestra intención ese día era participar en el viacrucis presidido por el Papa, pero hasta que la organización de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima y de San Antonio de Portugal no nos ubicó a todos no pudimos hacer nada, y para entonces, el viacrucis estaba ya concluyendo. Al menos pudimos ver las últimas estaciones por televisión y escuchar las palabras del Santo Padre, que no nos dejarán indiferentes: “vos, ¿como quién querés ser, como Pilatos o como el cireneo?”.

Al día siguiente tocaba prepararlo todo para la vigilia y la eucaristía de envío de la JMJ. Algunas de nuestras familias de acogida nos habían desaconsejado dormir en la playa de Copacabana, por el frío, la seguridad, etc. Pero decidimos que era lo más práctico, y pertrechados con nuestros sacos de dormir, salimos en marcha hacia la playa más famosa de Rio de Janeiro. Tuvimos que caminar más de 7 kilómetros para acceder al recinto. Era impresionante la riada de jóvenes. ¡Un acontecimiento histórico y estábamos allí!

Durante el camino se nos daba un kit de comida para la comida y cena del sábado, así como para el desayuno y comida del domingo. Aparte teníamos la opción de comprar más comida (unos 20 euros) en los establecimientos previstos por la organización, así como la tarjeta de transporte gratuito, el libro del peregrino, un interesante librito con nociones sencillas de bioética y otro manual para ser un autentico discípulo misionero, porque la JMJ no termina en Rio, empieza cuando lleguemos a Zamora... Todo esto junto con la gorra, la camiseta, una botella de agua, una cruz y la mochila del peregrino.

Ciertamente estábamos lejos del palco celebrativo, pero no nos importó: las palabras del Papa Francisco resonaron con claridad en nuestros oídos y corazones. Sus sugerentes metáforas, su pedagogía y su franqueza no nos dejaron indiferentes. Cualquier joven auténtico que escuche o lea el discurso de la vigilia se da cuenta de que Cristo y la Iglesia es a día de hoy lo único que puede saciar su sed de infinito... Y así, con este sabor de eternidad, nos fuimos a la cama, perdón, al saco. Muchos peregrinos eligieron la playa para pernoctar, nosotros optamos por el pavimentado cercano.

Al día siguiente, domingo 28, día del Señor, celebración de la eucaristía de envío. El Papa fue en coche descubierto hasta el lugar celebrativo y pasó justo delante de nosotros y nos bendijo. Celebramos la eucaristía entre 3 y 3,5 millones de personas, algo de lo que ni el mismo Santo Padre era consciente, tal y como dijo después a los periodistas. Sus palabras nos alentaron a salir, sin miedo, para servir. ¡Ésta es la esencia de un auténtico discípulo misionero! Concluyó la eucaristía con el rezo del ángelus y la convocatoria de la próxima JMJ, un secreto a voces: Cracovia 2016, la que fuera sede episcopal del beato Juan Pablo II, iniciador de las JMJ.

A partir de aquí, iniciábamos el camino de vuelta a nuestras casas, llenos de alegría por lo que habíamos visto y oído. Cenamos juntos en un restaurante para aprovechar el crédito de la organización y nos distribuimos por familias.

Encuentro con Kiko Argüello y visita a Corcovado

Al día siguiente, lunes 29, teníamos cita con los hermanos de las comunidades neocatecumenales de todo el mundo. El ya tradicional encuentro vocacional tuvo lugar en Rio Centro, donde el día anterior el Papa se reunió con los voluntarios de la JMJ. Allí unos 50.000 miembros del camino neocatecumenal disfrutamos de la Celebración de la Palabra presidida por dom Orani Tempesta, arzobispo de Rio de Janeiro, perteneciente a la orden cisterciense y que también ha terminado el camino con su comunidad.

El encuentro comenzó con la entronización de la imagen de la Virgen de la Peña, patrona de Rio, y siguió con el anuncio del Kerygma, la palabra de salvación que se cumple en todo aquel que la escucha, el anuncio del amor de Dios por parte de Kiko Arguello. Proclamado el evangelio, dom Orani pronuncio su homilía y a continuación tuvo lugar la llamada vocacional. ¡Impresionante! 3.000 muchachos sintieron la llamada al sacerdocio y 2.000 muchachas a la vida contemplativa, entre ellas una peregrina de nuestro grupo, Noemí, de León. Tras este primer paso, ahora estos chicos y chicas entran en un proceso fuerte de discernimiento para ver qué es lo que el Señor quiere realmente de sus vidas

El martes 30 visitamos el parque natural de la Tijuca, donde se encuentra enclavada la imagen del Cristo Redentor del Corcovado. A los pies de la imagen hay una pequeña capilla donde presentamos las intenciones de todos aquellos que nos habéis pedido oraciones y rezamos por todos nosotros. Tras comer en una churrasquería, visitamos el Seminario Redemptoris Mater de Brasilia para la nueva evangelización, un seminario con solo dos años de existencia, enclavado en una zona pobre, de favelas, pero en el que se palpa la alegría de quien ha encontrado el tesoro escondido en el campo y vende todo por ese tesoro.

Todavía teníamos una cita muy especial, pues las familias de acogida nos habían organizado fiestas de despedida. El pueblo brasileño es muy cariñoso y afectuoso, incluso habían preparado algún discurso para la ocasión y una cena especial, caipirinha incluida, por supuesto

Al día siguiente, miércoles 31, nos trasladamos al santuario de Aparecida, la Basílica mas grande del mundo después de la de San Pedro del Vaticano. Estábamos en la casa de la Madre, y eso siempre es algo especial. Al celebrar la eucaristía, Juan Pablo, director espiritual del Seminario Redemptoris Mater de León, nos invitaba a pedirle cosas grandes a María, precisamente por esto, porque ella es Madre y las madres siempre están atentas de sus hijos.

Últimas visitas, y de vuelta a casa

El jueves 1 partimos hacia Paraty, una preciosa bahía que nos hace pensar una vez más en la grandeza y belleza de la creación. Las distancias aquí son largas, pues Brasil es un país gigantesco, así que como hay bastante tiempo de viaje, en el autobús hemos rezado Laudes y cada uno damos nuestra propia experiencia de la peregrinación, recibiendo una palabra del evangelio que ilumine también nuestra vida.

En Paraty hemos hecho un precioso paseo en barco, surcando y bañándonos en las aguas claras del océano Atlántico. ¿Simplemente turismo? Pues no, porque somos siempre peregrinos, y el Señor quiere también que disfrutemos de la alegría de la fiesta, igual que él hizo en Caná y en tantas y tantas comidas en su vida pública.

La peregrinación va llegando a su fin. Hemos viajado a Rio para visitar el pico del Pan de Azúcar y disfrutar de sus impresionantes vistas de la “ciudad maravillosa” y encaminarnos después al aeropuerto rumbo a casa. Intentaremos ofreceros los últimos detalles y algunos testimonios la próxima vez. Hemos aprendido tantas cosas… ante todo, a hacer fiesta, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, a ser acogedores, a salir de nosotros mismos, a no dejar que se nos robe la alegría, porque al fin y al cabo, si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

miércoles, 24 de julio de 2013

Los zamoranos que participan en la JMJ nos dan su testimonio

El grupo de la Diócesis de Zamora que ha viajado hasta Brasil para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro está viviendo sus últimas horas en Brasilia, antes de viajar a Iguazú y de trasladarse después a Río. Recogemos sus testimonios al partir.

Brasilia, 24/07/13. El grupo de 16 zamoranos pertenecientes al Camino Neocatecumenal que partió el pasado sábado 20 de julio de la capital y llegó el domingo 21 al aeropuerto de Brasilia, fue acogido allí con pancartas como puede verse en la fotografía. Después de acomodarse en las familias de las parroquias de la ciudad tal como estaba previsto, han participado en las misiones por las plazas y calles y han visitado el Seminario Redemptoris Mater, donde celebraron ayer la eucaristía.

En el momento en el que el Papa Francisco preside su primera eucaristía en Brasil en el Santuario de Nuestra Señora de la Concepción de Aparecida, los jóvenes y familias de Zamora continúan con la misión callejera. Dentro de unas horas partirán hacia Foz de Iguazú, donde podrán visitar las célebres cataratas.

Aprovechamos la ocasión para recoger algunos testimonios que ofrecieron antes de salir de Zamora, y que reproducimos a continuación. En ellos comentan lo que supone para algunos de ellos esta experiencia.

- “Para mí una peregrinación es como ir de ejercicios espirituales” (Tati, profesora y madre de familia).

- “Yo he tenido la suerte de asistir a muchas JMJs en mi vida, que me han ayudado en muchos momentos cruciales de mi vida, vivirlas junto a JP II, un santo, es una ocasión fantástica para convertirse” (Mª Jesús, profesora).

- “Hasta hace una semana pensé que no podía ir por una luxación en el hombro, pero gracias a Dios todo se arreglado” (Pedro, profesor y padre de familia).

- “La verdad es que yo por mí no iría, porque le tengo un poco de miedo al avión y eso, pero fui a la JMJ de Madrid y disfrute tanto al ver a tantos jóvenes unidos por las mismas creencias que dije: tengo que ir a Brasil. Y espero experimentar al Señor tan de cerca como en Madrid y volver transformado” (Pedro, estudiante).

“Ésta es mi cuarta JMJ y sé que por mucho que imagine qué vamos a vivir en Brasil, ni me acercaré a lo que sucederá. Espero conocer gente, personas que tienen una forma de ver la vida diferente a la sociedad en la que me desenvuelvo y que es más cercana a mis valores, ideas y pensamientos. Eso nos une y en mi caso considero que es algo cómodo, como estar en familia, dónde a pesar de los posibles desacuerdos sabemos que tenemos el mismo sentido de la vida, que vamos para el mismo sitio. Durante los últimos meses he experimentado en las relaciones que uno tiene a diario con los compañeros de trabajo, de piso, con ciudadanos, con amigos, etc., y entre ellos también, que no hay respeto por el prójimo, que antes que intentar hacer piña y llevarse bien lo que hacemos es poner zancadillas... Es una actitud en general que me hace reflexionar, ¿hasta cuándo nos maltrataremos entre nosotros?, ¿qué tiene que ocurrir para que cambiemos? Y todo esto me da pie para la frase del evangelio del día: venid a mí los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré...” (Israel, policía).

- “Estoy viviendo estos momentos previos a la JMJ con una mezcla de sentimientos diferentes pero por encima de todo sé que es una experiencia de fe, de encuentro con el Señor y de Iglesia joven unida en torno al Sucesor de Pedro” (David, sacerdote).

- “No espero nada y lo espero todo. A ver, no es que esté ilusionado ahí de decir que me subo por las paredes, pero viajar a Brasil creo que es algo que sólo se hace una vez en la vida. A partir de ahí pues lo que Dios quiera. Seguro que el Señor me sorprenda, así que vamos a ver” (Alejandro, estudiante).

- “Ilusiones todas, la verdad. El tiempo de preparación para la peregrinación ha sido una espera ciertamente ‘dulce’, porque en Brasil nos espera Cristo, que es el único que nunca defrauda, y por eso ¡las expectativas son estupendas, pase lo que pase!” (Raquel, trabajadora).

- “Para mí las JMJs significan mucho en mi vida vocacional y ministerial. Cada una ha marcado un hito en mi historia. En el 97 en París yo ya había decidido entrar en el Seminario Mayor, y el Señor me confirmó esa elección. Justo antes de acudir a Colonia 2005 me habían destinado como formador al Seminario Menor y también ahí el Señor hizo su trabajo. En Madrid 2011 fue el descubrir que el buen pastor ha de dar su vida por las ovejas en medio de aquel silencio impresionante que se hizo en la Vigilia de Cuatro Vientos para adorar al Señor. ¿Y ahora Brasil? Es la primera JMJ fuera de Europa a la que voy a acudir y estoy ilusionado y contento, pero al mismo tiempo a la expectativa, como diciendo: Señor, ¿y esta vez, qué me querrás decir? Así que lo que Dios quiera. Por otra parte, doy gracias a Dios por los jóvenes de la parroquia, porque si no hubiera sido por su “gusanillo”, ahora mismo posiblemente no estaría escribiendo estas líneas” (José Alberto, sacerdote).

sábado, 20 de julio de 2013

Jornada Mundial de la Juventud: los zamoranos, entre Brasil e Inglaterra

La próxima semana se celebra en Río de Janeiro la primera Jornada Mundial de la Juventud presidida por el Papa Francisco. Un grupo de 16 zamoranos pertenecientes a las comunidades neocatecumenales participará en el evento, mientras que otros 41 jóvenes de la Diócesis acudirán a Inglaterra para vivirlo a distancia en un encuentro regional de aquel país.

Zamora, 21/07/13. Del 23 al 28 de julio se celebra en Río de Janeiro (Brasil) la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con el lema “Id y haced discípulos a todas las naciones”. Se trata del primer evento de estas características presidido por el Papa Francisco, y es la primera JMJ después de la celebrada en 2011 en Madrid. Está prevista la participación de 3.000 jóvenes españoles.

Desde la Diócesis de Zamora se va a participar de dos maneras: un grupo de 16 miembros del Camino Neocatecumenal sale hoy mismo en un avión que les llevará de Madrid a Brasilia, y desde el Secretariado Diocesano para la Adolescencia y Juventud se unirán 41 jóvenes zamoranos a un encuentro que tendrá lugar en Inglaterra.

Brasil: participación en vivo y en directo

El grupo zamorano que estará en Río de Janeiro está formado por dos matrimonios y una soltera, nueve jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 30 años y dos sacerdotes también jóvenes. Pertenecen en su mayoría a las comunidades neocatecumenales de la parroquia de Cristo Rey de la capital, en cuyo grupo de jóvenes nació la iniciativa de participar en la JMJ.

Estos jóvenes participaron como voluntarios en los Días en la Diócesis (DED) previos a la JMJ de Madrid 2011, colaborando en la acogida de 73 peregrinos norteamericanos que se alojaron en las viviendas de Cristo Rey y en la organización diocesana de aquellos días en Zamora, además de acudir juntos a la JMJ en la capital española.

Ellos mismos señalan que “tras vivir una experiencia de comunión tan grande de Iglesia y un encuentro tan vivo con el Señor, lo teníamos claro: queremos ir a Brasil”. Por lo costoso del viaje, pronto se pusieron a organizar actividades para ayudar a pagarlo: elaboración de iconos artesanos, una rifa en Navidad, venta de dulces y productos navideños… además de contar con ayudas especiales como colectas en la parroquia y la ayuda diocesana. Durante un año han tenido reuniones en las que han rezado, han escuchado juntos la Palabra de Dios y han tratado todos los temas prácticos de la JMJ. 

El pasado 13 de julio el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, presidió en la iglesia de Cristo Rey una eucaristía en la que hizo el envío de los peregrinos que irán a la JMJ. Ayer, sábado 20, después de celebrar una Misa, emprendieron el viaje nocturno a Madrid, donde se reunieron con grupos de León y de Segovia, para participar juntos en la JMJ, en un número total de 75 personas.

Hoy hacen el viaje Madrid-Brasilia con escala en Lisboa, y por la tarde está prevista la acogida en el aeropuerto brasileño y la distribución en las casas de familias de dos parroquias. Del lunes 22 al miércoles 24 participarán en una misión en las calles y tendrán tiempo para algunas visitas en la ciudad. Tras visitar las cataratas de Iguazú, el viernes 26 llegarán a Río de Janeiro, donde se incorporarán al programa oficial de la JMJ.

El viernes 26 por la tarde acudirán al Vía Crucis presidido por el Papa Francisco en la Playa de Copacabana, y el sábado participarán en la gran vigilia de oración con el pontífice en el Campus Fidei, después de peregrinar allí y participar en las actividades culturales de la tarde junto con miles de jóvenes de todo el mundo. Por fin, el domingo 28 tendrá lugar el momento culminante de la JMJ, con la eucaristía de envío presidida por Francisco.

Con posterioridad a la JMJ, el lunes 29 participarán en un encuentro multitudinario con el español Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, y el martes 30 visitarán el Seminario Redemptoris Mater de Río, el monumento del Cristo de Corcovado y el Pan de Azúcar. El miércoles 31 acudirán al Santuario de Nuestra Señora Aparecida, donde celebrarán la eucaristía, y después de un día en la playa, el viernes 2 de agosto volarán de vuelta a Madrid, para llegar a Zamora en la noche del sábado 3.

Inglaterra: con el corazón al otro lado del océano

Por otro lado, el Secretariado Diocesano de Adolescencia y Juventud comenzará su peregrinación el 25 de julio, con la eucaristía a las 9 horas en la iglesia de Santiago del Burgo, para salir a continuación de viaje hacia Inglaterra. La razón de realizar su convivencia allí se debe a las invitaciones cursadas hace más de un año por las diócesis inglesas de Plymouth y Brentwood, cuyos jóvenes estuvieron en Toro y Zamora en los DED previos a la JMJ de 2011. Después de diversos contactos, al final las familias británicas de Brentwood podrán devolver la hospitalidad a los jóvenes zamoranos.

Tal como explica Fernando Toribio, director del Secretariado, “el espíritu de este encuentro es poder unirnos a la JMJ de Río, dentro de nuestras posibilidades. La devolución de la visita a nuestros amigos ingleses nos vuelve a situar en el ambiente de la JMJ de Madrid 2011 y vivir ese fin de semana en un encuentro internacional (ingleses, irlandeses y nosotros) conectando con Brasil en un ambiente juvenil de oración, celebración y formación esperamos que nos ayude a ello”.

El grupo lo forman en total 41 personas, entre jóvenes (la mayoría entre 15 y 30 años) y sus responsables. Algo más de la mitad son de la parroquia de San Torcuato de la capital, y el segundo contingente en cantidad lo forman integrantes de los Seminarios Mayor y Menor de Zamora. Además, hay jóvenes de las parroquias de San Lorenzo, Cristo Rey, San José Obrero, San Vicente y San Juan, y de Toro.

El día 25, después de la Misa de envío, el grupo viajará en autobús hasta el puerto francés de Calais, donde cogerá el ferry hasta Dover en la mañana del viernes 26. Desde allí continuarán hasta Kent, donde participarán en un encuentro de jóvenes católicos organizado por los Carmelitas, denominado WYD @ Home – Brigthlights 2013. Durante su desarrollo conectarán en directo con los momentos principales de la JMJ en Río, y además tendrán multitud de actividades programadas: conferencias, talleres, conciertos, adoración, celebraciones, catequesis, etc., hasta la mañana del lunes 29.

A continuación llegará el momento de la convivencia en familias de la Diócesis de Brentwood, concretamente en la localidad de Essex. En esos días aprovecharán para visitar Londres, Cambridge y Southend. El viernes 2 de agosto harán el viaje de vuelta en autobús y ferry, para llegar el sábado 3 a Zamora.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Una noche entera ante la Cruz en la ermita del Cristo de Morales


La ermita del Cristo de Morales acogerá en la noche del 12 al 13 de noviembre un encuentro intensivo de oración ante la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María que comenzará con una vigilia a las 22 horas del viernes y terminará a las 7 de la mañana del sábado, cuando comience el Rosario de la Aurora hasta la capital.

Zamora, 8/11/10. Dentro del programa de actos de la visita a Zamora de la Cruz de los Jóvenes y del Icono de María, como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011, se ha organizado una noche entera de oración ante estos dos signos, y que tendrá lugar en la noche del viernes 12 al sábado 13 de noviembre en la ermita del Cristo de Morales.

Coordinada por las Comunidades Neocatecumenales de las parroquias de la capital, comenzará a las 20 horas en la céntrica iglesia parroquial de San Juan de Puertanueva, donde será el rezo de Vísperas. Desde allí partirá a las 20,30 horas una peregrinación joven hasta la ermita del Cristo de Morales, aunque habrá autobuses disponibles para un número limitado de personas, que saldrán a las 21,15 y a las 21,45 horas de la Plaza de la Marina, y para los cuales es preciso inscribirse en el Seminario.

A las 22 horas está previsto que comience una Vigilia de oración, consistente en una Celebración de la Palabra ante la Cruz y el Icono, que se prolongará hasta las 23,30 horas. A medianoche los autobuses volverán a hacer el servicio de transporte para los que deseen volver a Zamora, mientras el resto de los asistentes continuarán la noche de oración en el santuario. Durante la misma, varios sacerdotes estarán disponibles para el sacramento de la confesión.

A las 0,30 horas será el rezo del Rosario, que será seguido a las 2 por una proyección audiovisual sobre la Cruz, el martirio y la misión. A continuación, a las 3 se rezará el Oficio de Lecturas, seguido a las 4,30 horas por el ejercicio del Vía Crucis. El último momento de oración será el rezo de Laudes, a las 6. Entonces habrá autobuses de regreso a Zamora, mientras vayan llegando los participantes en la siguiente actividad, el Rosario de la Aurora con la peregrinación hasta iglesia de Santiago del Burgo la capital, que comenzará a las 7 de la mañana.

miércoles, 14 de abril de 2010

Llega a Zamora un musical sobre la figura de San José


El próximo viernes 16 de abril Zamora acogerá la interpretación del musical “José, esposo de María, el hombre que supo escuchar a Dios”, a cargo del grupo de teatro A Contra Corriente. Procedente de Salamanca, está formado por jóvenes del Camino Neocatecumenal de esa ciudad, y pretende dar a conocer la figura de San José y su importancia para la fe cristiana. El único acto será en el Salón de Actos de Caja España a las 20,15 horas.

Zamora, 14/04/10. Se llama A Contra Corriente, y es un grupo de teatro integrado por jóvenes pertenecientes al Camino Neocatecumenal de las parroquias de San Martín y de San Juan Bautista de la vecina ciudad de Salamanca. El próximo viernes 16 de abril estarán en Zamora para interpretar el musical “José, esposo de María, el hombre que supo escuchar a Dios”, a las 20,15 horas en el Salón de Actos de Caja España (Plaza de la Marina).

Con una treintena de actores, jóvenes y niños, la obra está formada por cantos originales compuestos por el propio grupo, dirigido por Alicia, catequista de San Martín, y Salvador, sacerdote de San Juan Bautista.

Se trata de una interpretación que tiene su origen en la fe, ya que, como ellos mismos señalan, “para todos nosotros, representar esta obra no es sólo poner en escena una pieza teatral sino una forma de anunciar el Evangelio –la Buena Noticia de que Cristo, con su muerte y resurrección, nos ha perdonado y nos hace partícipes de una Vida Nueva– y de hacer presente el Amor que Dios ha derramado en nuestras vidas y familias”.

Por eso, añaden, “hemos trabajado, durante casi un año, con esfuerzo e ilusión, entregando parte de nuestra vida y nuestro tiempo a esta obra evangelizadora. Es una manera de gritar al mundo que Dios ama al hombre y que acontece en su vida salvándolo. Dios llama, y escucharle y seguirle reporta felicidad”. Y explican que “este grupo de teatro quiere anunciar desde el escenario, viviendo a contra corriente, que Dios existe y nos ama con locura, que se puede vivir en castidad haciendo su Voluntad y que es posible ser santo y entregar la propia vida por amor a los otros”.