sábado, 16 de octubre de 2010

Peregrinación planetaria


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

Hay quien ha tenido la paciencia de rastrear un total de casi 200 jornadas mundiales actualmente en vigor a lo largo del año. Todas ellas han surgido con la noble pretensión de sensibilizar a la sociedad sobre cuestiones relevantes del momento. También la Iglesia católica comparte este género de diálogo con el mundo sobre cuestiones que nos preocupan a todos. Concretamente las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) son, en palabras de su iniciador, el papa Juan Pablo II, «acontecimientos providenciales, ocasiones para que los jóvenes profesen y proclamen cada vez con más alegría su fe en Cristo. Estando juntos pueden interrogarse sobre las aspiraciones más profundas, experimentar la comunión con la Iglesia, comprometerse con la urgente tarea de la nueva evangelización...; la finalidad principal de las Jornadas es la de colocar a Jesucristo en el centro de la fe y de la vida de cada joven».

Con ocasión del Jubileo Internacional de la Juventud en Roma, en la eucaristía de la clausura del Año santo de la Redención (22-IV-1984), el Papa dijo a los jóvenes: «Os confío la cruz de Cristo. Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación». Así es como esta cruz, junto al Icono de la Virgen María, ha acompañado las 26 ediciones de las JMJ celebradas por todo el mundo. Algunas de ellas han pasado a la historia como la que tuvo lugar en Manila (Filipinas) en marzo de 1994 con cinco millones de jóvenes. España, después de la JMJ de Santiago de Compostela (1989), recibe por segunda vez esta peregrinación planetaria. En esta ocasión será Madrid quien acoja más de dos millones de jóvenes entre el 16 y el 21 de agosto de 2011. En los días previos, del 11 al 15, unos 350.000 jóvenes serán recibidos en la mayor parte de las diócesis españolas.

Nuestra pequeña Iglesia de Zamora espera recibir en sus casas un total de 1.500 jóvenes. Más de la mitad ya lo han confirmado desde países como Austria, EE UU, Francia, Inglaterra, Italia, Pakistán y Portugal. Va a ser una hermosa experiencia de Iglesia Universal que jamás olvidaremos, la mejor recompensa a tantos esfuerzos de acogida y actividades. Serán días de fascinación y alegría por creer en Jesús; días para testimoniar que los jóvenes no seguimos anacrónicamente a un Jesús histórico sino al Dios Vivo que con su «sí» de amor al hombre está empeñado en hacernos felices en esta vida y después de ella. Nosotros ya lo vamos a festejar en menos de un mes, el próximo 10 de noviembre, cuando recibamos la Cruz en Zamora, Benavente y Toro. Ojalá que todos, cercanos y alejados de la fe, sintamos que «Él no nos quita nada sino que nos lo da todo» (Benedicto XVI).

La Opinión-El Correo de Zamora, 17/10/10.

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