lunes, 22 de noviembre de 2010

Fallece Vicente Gullón, párroco de Torres del Carrizal

Ayer falleció en Zamora el sacerdote diocesano Vicente Gullón Alonso, párroco de Torres del Carrizal, a los 72 años de edad y 48 de ministerio.

Zamora, 22/11/10. En la madrugada de ayer, 21 de noviembre, murió en Zamora el sacerdote diocesano Vicente Gullón Alonso. Sus exequias se han celebrado esta mañana en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Lourdes de la capital, con la eucaristía presidida por el obispo, Gregorio Martínez Sacristán.

Nacido en Vega de Villalobos en 1938, Vicente Gullón cursó sus estudios eclesiásticos en la Universidad Pontificia de Comillas, y fue ordenado presbítero allí en 1962. Su primer destino ministerial fue la parroquia de la Santísima Trinidad de Toro, además de las clases de Geografía e Historia en el Seminario Menor “San Luis y San Victoriano” de la misma ciudad.

En 1967 fue nombrado coadjutor de la parroquia de San Torcuato de Zamora, y siguió ejerciendo la docencia, ahora de Religión, en el Instituto “Claudio Moyano” desde 1972. Regresó a Toro en 1977 como ecónomo de la parroquia de Santo Tomás, y se incorporó entonces al claustro del Instituto “Pardo Tavera” como profesor de Religión. En 1986 fue nombrado párroco de Santo Tomás, y allí permaneció hasta 1999.

En 1999 fue nombrado párroco de Torres del Carrizal, ministerio que ejerció hasta su fallecimiento, y también entonces asumió las clases de Religión del Instituto “Maestro Haedo” hasta su jubilación como docente.

Falleció en Zamora, el 21 de noviembre de 2010, a los 72 años de edad y 48 de sacerdocio. Descanse en paz.

La alegría y la cruz


FRANCISCO GARCÍA MARTÍNEZ

Solemnidad de Cristo Rey – Ciclo C

“Había un letrero: Este es el rey” (Lc 23, 35-43)

Hoy la palabra de Dios nos hace repetir a todos: «vamos alegres a la casa del Señor» mientras se recita el salmo 122. Con él se recuerda la entrada del arca de la alianza en la ciudad conquistada por el rey David como casa común de todo el pueblo, como espacio donde Dios haría sentir su protección, ¿cómo no alegrarse? Y sin embargo esa casa común se convirtió en una cueva de bandidos (con la injusticia de los poderosos en ella) y posteriormente en un lugar arrasado, lleno de angustia y soledad (con la conquista babilónica). ¿Cómo cantar entonces un canto a la ciudad de Dios? Sólo queda la súplica del hombre que vive en angustia, paseando por sus calles apenas habitables, que sufre oprimido y despreciado.

Aquí se une el evangelio, porque en él quien sube a Jerusalén encuentra a Jesús que se acercó a este mundo de soledades, angustias y desprecios para reconstruir la ciudad de Dios, ciudad de paz y compañía, de abundancia y reconocimiento mutuo. Pero, ¡desesperación!, lo encuentra crucificado. Los que cantaron con él este salmo al cruzar los umbrales de Jerusalén se han quedado mudos. Y sólo se oye el desprecio de un mundo de satisfechos.

Pero sigue en pie la suplica del hombre que busca consuelo en su desgracia. Y Jesús, rey mesiánico, no ha subido a morar en los palacios de la gran ciudad sino a habitar las afueras donde el hombre es olvidado. Allí abre el oído y los crucificados de este mundo pueden clamar de tú a tú, de dolor a dolor, con confianza: «acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino».

Jesús, atado por la muerte, sabe que su casa es la del Padre, que su Reino no es de este mundo cerrado y cáustico; atado por el odio, no le abre las puertas de su corazón porque éste está ocupado por la ley del Reino nuevo que no es sino la misericordia sobreabundante del Padre. Y así ninguna soberanía de este mundo puede dominarlo. De esta manera abre las puertas de la nueva ciudad y la ofrece a los que se entregan a él, sean quienes sean y vengan de donde vengan en su vida: «Hoy estarás conmigo en el paraíso».

¿Ha vuelto el Rey David? Su rostro ha cambiado, tiene la mirada del crucificado y se llama Jesús. Nadie está ya lejos. Él abre la ciudad eterna de la vida, de la gracia, del perdón. Abre la ciudad que nadie podrá arrasar: «Hoy estarás conmigo en el paraíso». Y tras él los pequeños en una procesión discreta, cargando con las cruces de su vida, van cantando: «Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor».

La Opinión-El Correo de Zamora, 21/11/10.

Diario de la cruz (y el icono) en Zamora


JOSÉ ALBERTO SUTIL

Querido diario, o mejor, querido Dios, porque tú, Señor, eres el dueño de nuestras horas y nuestros días, en ti vivimos, nos movemos y existimos. Escribo estas líneas todavía con la resaca de la cruz de los jóvenes y del icono de María a su paso por nuestra querida diócesis de Zamora. Habíamos preparado todo con ilusión y esmero, pero los acontecimientos han superado todas nuestras expectativas. Tú has desbordado, Señor, todas nuestras previsiones. Desde que el pasado miércoles por la noche llegaste a nosotros por Benavente, de manos de nuestro paisano Don Julián, obispo de León, y sus jóvenes, hasta que tomaste el rumbo a Cuenca. Ha sido bendición tras bendición, gracia tras gracia. ¿Cómo no recordar tu cruz plantada en medio del Campus «Viriato», en el nuevo areópago del saber y de la cultura? ¿Cómo no recordar que tú dabas sentido al rosario de experiencias que se fue desgranando en el centro de rehabilitación de alcohólicos «El Chafaril», donde de la mano de Cáritas diocesana pudimos descubrir lo que nuestro obispo Don Gregorio ha llamado «la otra Zamora»? ¿Cómo olvidar la emoción de Toro y su alfoz porque la presencia en la calle de sus patronos, la Virgen del Canto y el Cristo de las Batallas, señalaban lo singular de este acontecimiento? ¿Cómo no sonreír ante esa cruz que chavales y chavalas de clase de religión dibujaron con sus cuerpos en Benavente, renovando en sus vidas la magia de la fe? ¿Cómo olvidar aquella noche del viernes, ¡toda la noche en oración!, a los pies del bendito Cristo de Morales? ¿Te acuerdas el sábado del rosario de la aurora de los peregrinos compostelanos, y de la oración de Zamora entera ante tu cruz y ante el icono de tu madre en Santiago el Burgo, y de la visita al Colegio «Virgen del Yermo»? ¿Y qué me dices del acto con las cofradías y hermandades zamoranas, con la gente volcada en las calles, y en especial en la Plaza Mayor, para vibrar al ritmo de su Semana Santa? ¿Y la oración joven «Adoremus», el sábado por la noche, recorriendo tus ojos, tus pies, tus manos, tus labios? Por eso, cuando el domingo os despedíamos a ti y a tu madre, Señor, en aquella eucaristía multitudinaria en la Catedral, teníamos el corazón en un puño… Ha sido todo tan gozoso, tan bonito, tan emocionante, tan real, que al quedarnos cada uno con la cruz de cada día, sólo podemos darte gracias y seguir caminando. Nos esperan los 1500 peregrinos que vendrán a Zamora en agosto del 2011 y la celebración de la JMJ. ¡Y de Madrid, contigo! ¡De Madrid, al cielo!

La Opinión-El Correo de Zamora, 21/11/10.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Y de Zamora, a Cuenca


CruZamora 9: El pasado domingo 14 de noviembre, la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María fueron despedidos en Zamora con la eucaristía en la Catedral. Después de eso, fueron llevados en furgoneta hasta la localidad de Tarancón, para comenzar la visita a la Diócesis de Cuenca.

Zamora, 20/11/10. Después de haber pernoctado en el Convento del Corpus Christi, ante la oración de las religiosas Clarisas, la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, los signos principales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), fueron llevadas a hombros por jóvenes de las parroquias de la capital hasta la Catedral, donde pasadas las 12 horas comenzó la eucaristía, presidida por el obispo. La procesión, acompañada del Coro Diocesano, sumó varios cientos de fieles.

Coincidían el pasado domingo 14 de noviembre la despedida de estos signos tras su paso por Zamora y el Día de la Iglesia Diocesana. Fue multitudinaria, extraordinariamente preparada y con gran participación del pueblo cristiano. Desbordó todas las expectativas, constituyéndose en un momento litúrgicamente solemne y a la vez festivo. Sobre todo, destacó la presencia de las parroquias de Zamora ciudad.

El obispo, según coincidían en señalar los asistentes, se mostraba encantado y emocionado. Las palabras de Gregorio Martínez Sacristán fueron de aliento y de agradecimiento sincero a todos y cada uno de los que han participado en esta recepción de la Cruz y del Icono. Volvió a invitar a los zamoranos a abrir sus casas para acoger a los jóvenes y a ser valientes para no esconder su condición de creyentes. La colecta se hizo para la JMJ. Al final se volvió a ofrecer la cruz para la adoración de los fieles.

Según Juan Carlos López, responsable diocesano de organización de la JMJ, “fue una celebración entrañable porque la gente participó masivamente y porque todos eran conscientes de que el paso de la cruz por Zamora había levantado el ánimo de todas y cada una de las realidades diocesanas”.

Viaje a Cuenca y recepción

En Tarancón (Diócesis de Cuenca) la meteorología fue adversa, y la lluvia fue tanta que hubo que suspender el Vía Crucis previsto por el pueblo y hacerse en la iglesia de la localidad. Mucha gente abarrotó el único templo parroquial del pueblo.

El obispo de Cuenca, José María Yanguas, en sus palabras agradeció públicamente a la Diócesis de Zamora el gesto de entregar la Cruz y pidió a la comitiva zamorana que transmitiera sus saludos al obispo, que no pudo acudir. El rezo de Completas y la proyección de un audiovisual dieron por terminada la jornada.

Representando a la Diócesis de Zamora fueron Juan Carlos López; Javier Fresno, delegado diocesano de Religiosidad Popular; Francisco Díez, párroco de Zamora y chófer durante estos días de la Cruz y el Icono; Esther Sánchez, miembro del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil, y el fotógrafo Horacio Navas. Fueron acogidos en las casas particulares de Tarancón, y al día siguiente regresaron, contentos y satisfechos por los buenos frutos de estos días, a Zamora.

Zamora se volcó con la Cruz ante las escenas de la Pasión de Cristo


CruZamora 8: La tarde del sábado 13 de noviembre presenció el acto más multitudinario con la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María a su paso por la Diócesis de Zamora: “Escenas de Pasión”, en la Plaza Mayor, ante miles de zamoranos. Terminado este acto, tuvo lugar un concierto sobre la Cruz a cargo del Coro “San Alfonso de Zamora”, y el día concluyó con una vigilia de oración juvenil “Adoremus” en el Convento del Tránsito.

Zamora, 20/11/10. El acto más multitudinario de la visita a la Diócesis de Zamora de la Cruz de los Jóvenes y del Icono de María fue “Escenas de Pasión”, que tuvo lugar en la Plaza Mayor de la capital a las 20 horas del pasado sábado 13 de noviembre.

Organizado por la Delegación Episcopal para Cofradías y Hermandades, que coordinó un extraordinario buen trabajo de diversas cofradías de toda la Diócesis, contó con la presencia de cuatro grupos escultóricos de la Semana Santa de Zamora, ante los que pasaron la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, los dos signos más importantes de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011, en la que la Diócesis de Zamora está muy implicada. Los pasos escogidos para este momento de oración fueron “La sentencia”, de Ramón Núñez, y “La caída”, “La lanzada” y “Nuestra Madre”, de Ramón Álvarez.

A las 19,15 horas salieron la Cruz y el Icono de la Plaza de la Marina, trasladados a hombros por jóvenes con velas y antorchas, y con el acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Nazareno hasta la Plaza Mayor para llegar allí a las 20 horas. En ese momento ya estaban preparados en el mismo lugar los cuatro pasos participantes, las directivas de las cofradías y los coros invitados.

Tras ser recibidos al son de la marcha “La Cruz”, la Cruz y el Icono fueron recibidos por los representantes de las cofradías de Zamora, y tuvo lugar el acto de adoración de la Cruz, comenzando por el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, y los capellanes de las cofradías y hermandades. A continuación, la Cruz fue pasando por delante de los cuatro pasos colocados en la Plaza Mayor, y cada meditación constó de un sonido “semanasantero”, un texto bíblico, una reflexión y un tiempo de silencio que fue finalizado con una pieza musical.

Las piezas interpretadas fueron los siguientes himnos litúrgicos latinos en su versión polifónica ya conocida en la Semana Santa zamorana: “Vexilla regis” (Coro de la Buena Muerte), “Crux fidelis” y “Christus factus est” (Coro del Espíritu Santo), además de la composición castellana “La muerte no es el final” (Coro de la Tercera Caída).

Finalizado el acto, el obispo accedió al estrado e impartió la bendición apostólica a los asistentes. Antes, dirigió unas palabras a todos los presentes para subrayar el profundo sentido religioso de la devoción que los zamoranos tienen a la Semana Santa. Gregorio Martínez Sacristán dijo a los cofrades y hermanos: “sabed estar a la altura de la fe de nuestro pueblo”.

A continuación se organizó la procesión con la Cruz y el Icono, junto con la imagen de Nuestra Madre, hasta la iglesia parroquial de San Vicente, donde a las 22 horas tuvo lugar un concierto ofrecido por el Coro “San Alfonso de Zamora”, que llenó el templo. Los otros tres pasos fueron devueltos al Museo de Semana Santa en una pequeña comitiva que los llevó desde la Plaza de San Miguel hasta allí.

Las fotos de “Escenas de Pasión” pueden verse en: http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/EscenasDePasion#

Oración joven “Adoremus”

Después del concierto en la iglesia de San Vicente, el día se cerró con el traslado de la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María a las 23,15 horas, desde este templo hasta el Convento del Corpus Christi (el Tránsito), donde hubo un encuentro de oración juvenil “Adoremus” a las 0 horas, abierto al público en general. Preparado por un grupo de jóvenes de la Diócesis, tuvo una gran difusión a través de las redes sociales de Internet Facebook y Tuenti.

Más de doscientas personas, que sorprendieron a los propios organizadores, se unieron para orar, acogidos por las religiosas Clarisas, presididos por el obispo y acompañados por el Coro Diocesano, ante la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María. La oración estuvo formada por breves textos bíblicos comentados con imágenes del sufrimiento del mundo actual y otras palabras, además de testimonios. Los fieles fueron pasando por los ojos, los pies, las manos y el corazón de Jesús, para terminar con la adoración del Santísimo, expuesto sobre el altar.

Una chapa con la cruz y las palabras “Camino, verdad y vida” unidas a Zamora fue el recuerdo que se llevaron los asistentes, de los que una gran proporción eran jóvenes, después de un tiempo de reflexión y contemplación, que posibilitó también a todos pasar ante la Cruz para tener un momento de contacto personal y adoración.

Las fotos del encuentro “Adoremus” pueden verse en: http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/OracionJovenADOREMUS

martes, 16 de noviembre de 2010

San Pedro de la Nave acogió una celebración de la Iglesia Ortodoxa Rusa


Muelas del Pan, 16/11/10. Fue el pasado domingo 14 de noviembre. Mientras la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María pasaban sus últimas horas en Zamora, esperando para ir a la Catedral, donde serían despedidas por el obispo y una buena representación de toda la Diócesis, la pequeña iglesia visigótica de San Pedro de la Nave, en la localidad de El Campillo, abría sus puertas madrugadora para acoger la celebración de la Divina Liturgia por parte de un grupo de la parroquia ortodoxa rusa de Madrid.

El pasado mes de septiembre, el párroco de los ortodoxos rusos de la capital española, el reverendo Andrey Kordochkin, se dirigió al párroco de la iglesia visigótica zamorana, Luis Santamaría, para solicitar la autorización pertinente para poder celebrar en este templo la Divina Liturgia del domingo 14 de noviembre, es decir, la Eucaristía tal como es denominada en los ritos orientales. El sacerdote zamorano, encargado de los pueblos que forman parte de la Unidad de Acción Pastoral de Muelas del Pan, que se mostró dispuesto enseguida, fue quien se encargó de tramitar la solicitud en el Obispado.

La Parroquia de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, presidida por el sacerdote Andrey Kordochkin, forma parte de la Vicaría General para España y Portugal de la Diócesis ortodoxa de Corsún, dependiente del Patriarcado de Moscú.

Según explica Luis Santamaría, “la razón por la que la comunidad ortodoxa rusa de Madrid quería celebrar la eucaristía en San Pedro de la Nave es sencilla: se trata de un templo construido en una época en la que aún no se había producido el cisma de Oriente, que tuvo lugar, de forma definitiva, en el año 1054. Y les hacía mucha ilusión poder celebrar la eucaristía, que es el sacramento de la comunión y de la unidad, en un lugar que es testigo de la Iglesia indivisa del primer milenio”.

A las 8,30 de la mañana ya estaba la comunidad rusa en San Pedro de la Nave, dispuestos a preparar la iglesia para celebrar la Divina Liturgia. Apartaron los bancos, porque celebran la Eucaristía de pie, y dispusieron el altar y los ornamentos para la ocasión. Un poco antes de las 9, el padre Andrey y el diácono que lo acompañaba hicieron las oraciones propias de los clérigos previas a la celebración, y después se revistieron con sus vestiduras litúrgicas orientales para comenzar la Eucaristía, que se prolongó por algo más de dos horas.

La iglesia de San Pedro de la Nave acogió así, seguramente por primera vez en su milenaria historia, una celebración ortodoxa. Las piedras conocieron el olor de su incienso y los cantos en ruso (aunque algunas partes las rezaron en castellano), repitiendo una y otra vez las palabras “Gospodi pomilui” (Señor, ten piedad).

La celebración tuvo lugar según la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, utilizada la mayor parte del año litúrgico por los fieles cristianos de Oriente, ya sean católicos u ortodoxos. Según explica el zamorano Julián López, obispo de León y experto en Liturgia, “la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo se celebra en una atmósfera de gran belleza y sentido de la adoración a Dios, realzada por el canto de los ministros y del pueblo, el iconostasio y el ceremonial. En Oriente se tiene un concepto muy rico de lo que es la participación de los fieles, y se tiende a destacar la actuación del pueblo o del ministro que preside, como si ellos fueran realmente el centro de la celebración”.

Julián López también explica que “la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo no difiere substancialmente del Rito de la Misa según la Liturgia Romana o según otras formas de celebrar el Misterio de nuestra fe. En ella se distinguen perfectamente la Liturgia de la Palabra, cuyo vértice es siempre el Evangelio y llamándoles a la conversión antes de acercarse a recibir el Cuerpo del Señor: ‘Lo Santo para los santos’. Por cierto, este rito se encuentra también en nuestra Liturgia Hispano-Mozárabe. Sin embargo, la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo tiene una singularidad, muy valiosa. Se trata de la Preparación de los dones, antes de comenzar la Eucaristía propiamente dicha, en una mesa a la entrada del Santuario. Se trata de un rito que ilustra de antemano el acontecimiento tremendo que va a tener lugar en los dones del pan y del vino, y de este modo dispone en los ministros y en los fieles las actitudes adecuadas”. En San Pedro de la Nave, este rito anterior a la celebración se realizó en un lateral del altar.

Para el párroco de San Pedro de la Nave, “en este lugar apartado, pero de gran significación para nuestra Iglesia local de Zamora, ya que se trata del testimonio más antiguo de la fe cristiana en nuestra tierra, nuestros hermanos ortodoxos celebraron la eucaristía, el sacramento de nuestra fe, con el deseo que compartimos de poder celebrar un día juntos, en total comunión, la Cena del Señor”.

Por eso Luis Santamaría recuerda también las palabras que pronunció Benedicto XVI en la Divina Liturgia celebrada en la fiesta de San Andrés, durante su viaje apostólico a Turquía en el año 2006: “todos nosotros, ortodoxos y católicos, compartimos esta fe en la muerte redentora de Jesús en la cruz y esta esperanza que el Señor resucitado infunde a toda la familia humana. Que nuestra oración y actividad diarias se inspiren en el deseo ardiente no sólo de asistir a la Divina Liturgia, sino de poder celebrarla juntos, para participar en la única mesa del Señor, compartiendo el mismo pan y el mismo cáliz. Que nuestro encuentro de hoy sirva de estímulo y anticipación gozosa del don de la comunión plena. Y que el Espíritu de Dios nos acompañe en nuestro camino”.

Explicación de la Divina Liturgia:

http://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/liturgia_slobodskoi.htm

lunes, 15 de noviembre de 2010

El encuentro entrañable de la Cruz con los discapacitados


CruZamora 7: “La Cruz de Cristo está con los que sufren”. Así resumía alguien el encuentro de la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, símbolos de la JMJ, con los internos en el Centro de disminuidos físicos y psíquicos “Virgen del Yermo” de Zamora. Después, la Cruz y el Icono acompañaron la interpretación del musical “Hijos de la Libertad”.

Zamora, 15/11/10. “Hemos querido nosotros que la Cruz y el Icono vinieran aquí. Ha sido muy emocionante y yo estoy muy emocionado. Éste es el lugar más propio, el más necesario y el más merecido al que los símbolos tenían que llegar”, explicó el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, durante la visita de la Cruz de los Jóvenes y del Icono de María al Centro regional de disminuidos físicos y psíquicos “Virgen del Yermo” de Zamora.

El acto comenzó a las 15 horas del sábado 13, cuando a las puertas del recinto del Centro Virgen del Yermo, fieles de las parroquias del Espíritu Santo, San Lázaro, San Benito y San José Obrero sostenían la Cruz y el Icono hasta que el obispo acudió a su recepción para continuar en procesión y cantando en las inmediaciones del centro. Con las guitarras, canciones como “Vienen con alegría”, “Viva la gente” o “No has nacido, amigo, para estar triste” fueron dando el tono del encuentro.

Luego, la Cruz y el Icono entraron en el gimnasio del Centro y allí casi un centenar de enfermos mentales observaban los símbolos con alegría. El obispo se dirigió a ellos para decirles que la Cruz que tenían delante era “la expresión del amor de Dios que se expresa ahora mismo en vuestras caras”.

Posteriormente, comenzó un acto, en el que los internos cantaron al son de la guitarra del párroco de San José Obrero, Luis Miguel Rodríguez, realizaron el acto de adoración de la Cruz con la ayuda de las enfermeras que les atienden o junto a sus familiares, y conocieron el significado de la Cruz y el Icono gracias a la explicación del párroco del Espíritu Santo, Florencio Gago. Además, en el encuentro también hubo tiempo para rezar.

Al acto asistió también el gerente de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, Eutimio Contra, quien señaló al acabar que le emocionaba “la ilusión con la que han recibido la visita los enfermos, y eso para los que somos cristianos tiene un significado muy importante, porque la Cruz está con los que sufren”.

Las fotos de la visita al Centro pueden verse en el siguiente enlace:

http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/LaCruzYElIconoEnElColegioVirgenDelYermo#

Musical “Hijos de la libertad”

A las 16,30 horas el salón de actos del Colegio “Sagrado Corazón de Jesús”, regentado por las Hermanas del Amor de Dios, se quedó pequeño para acoger a las muchas personas que asistieron a la interpretación del musical “Hijos de la Libertad”, sobre la figura del apóstol San Pablo.

Este musical, compuesto e interpretado por miembros y colaboradores del movimiento católico “Milicia de Santa María”, cuenta la historia de Onésimo, el esclavo de Filemón, un rico comerciante de Colosas. El esclavo, tras robar a su amo, le abandona en búsqueda de su libertad. Una búsqueda que le llevará a estar envuelto en rebeliones, entre ladrones y a punto de ser asesinado. El encuentro con un médico griego, Lucas, y con Pablo de Tarso, preso en la cárcel de Roma, darán un vuelco a su vida.

Con guión, letra y música original, la obra recoge la vida y el mensaje de San Pablo de una forma ágil y llena de dramatismo. Con un total de 16 temas, que van del rap hasta piezas instrumentales, la promesa de libertad que trae el cristianismo se hace palpable y actual. Los zamoranos, y otras personas venidas de fuera, como un grupo de Valladolid, pudieron disfrutar de este musical, que fue interpretado totalmente en directo, incluida la música.

Las fotos del musical pueden verse en:

http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/MusicalHijosDeLaLibertad#

Un periodista americano

Como curiosidad en este día, y que llamó la atención a mucha gente, fue la presencia de un periodista estadounidense, Paul Haring, que estuvo presente durante el musical en el Colegio “Sagrado Corazón de Jesús”, y posteriormente en la procesión previa al acto de la Plaza Mayor y en el mismo “Escenas de Pasión”. Acogido por la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, fue enviado por la organización central de la JMJ a Zamora, para que cubriera algunos de los actos preparativos de la JMJ en nuestra Diócesis.

Haring es el reportero gráfico en Roma de la importante agencia católica de noticias norteamericana Catholic News Service (CNS), y marchó de Zamora contento por nuestra acogida, e impresionado por los actos que hemos realizado en torno a la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María.