jueves, 14 de noviembre de 2013
Zamora celebra a San Alfonso 25 años después de su canonización
martes, 24 de septiembre de 2013
Doce zamoranos en la peregrinación mundial de catequistas a Roma en el Año de la Fe
miércoles, 4 de septiembre de 2013
La Diócesis de Zamora se une a la jornada por la paz en Siria convocada por el Papa
viernes, 22 de marzo de 2013
Obispo de Zamora: “Que los gestos del Papa nos lleven a la conversión, no sólo a la admiración”
viernes, 15 de marzo de 2013
El jueves 21, Misa de acción de gracias por el nuevo Papa
miércoles, 13 de marzo de 2013
Obispo de Zamora: “ahora ya no existe el cardenal Bergoglio; existe el Papa Francisco”
viernes, 1 de marzo de 2013
Así vive la Diócesis de Zamora la sede apostólica vacante
lunes, 11 de febrero de 2013
Obispo de Zamora: Benedicto XVI, “el Papa pensador que ha hecho un gran bien a la humanidad”
Benedicto XVI renunciará al ministerio de obispo de Roma
viernes, 1 de febrero de 2013
José Luis Restán: “educar es decirle a la persona que la vida es un bien”
viernes, 23 de marzo de 2012
El obispo de Zamora acompañará al Papa en su visita a Cuba
domingo, 23 de octubre de 2011
Zamora tiene una nueva santa
Benedicto XVI ha proclamado esta mañana en la Plaza de San Pedro tres nuevos santos, entre los que se encuentra la fundadora de las Siervas de San José, Bonifacia Rodríguez de Castro, nacida en Salamanca y muerta en Zamora. Ésta es la crónica de la celebración, de la que fueron testigos cerca de un centenar de zamoranos.
Roma, 23/10/11. Pasadas las 10 de esta mañana, el papa Benedicto XVI declaró santa a la religiosa salmantina Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José (SSJ), y que murió en la ciudad de Zamora en 1905. Por eso ha sido la Diócesis de Zamora el lugar donde se inició el proceso que ha culminado hoy con la solemne canonización.
En torno a las 8 de la mañana llegaban los zamoranos, repartidos en diversos grupos de toda España, a la Plaza de San Pedro, colocándose en las sillas habilitadas para la Misa presidida por el pontífice, en la que, junto a la fundadora de las SSJ, también ha canonizado a los beatos italianos Guido Maria Conforti y Luigi Guanella, también fundadores de congregaciones religiosas en el siglo XIX. Los tapices con el retrato de los tres colgaban desde hace varios días de los balcones de la fachada de la basílica que guarda los restos del principal de los apóstoles.
Como introducción a la celebración, en el tiempo de espera, se cantó el himno “Te alabamos, Trinidad” en los tres idiomas que se han utilizado (italiano, español, francés e inglés), y se leyeron los nombres de los tres beatos. Así escucharon los zamoranos el anuncio de la canonización: “Bonifacia Rodríguez de Castro, vergine, fondatrice della congregazione delle Serve di San Giuseppe”.
El esquema fue el mismo para los tres: en primer lugar, la lectura de un fragmento de los escritos. En el caso de la Madre Bonifacia, la SSJ española Sonia González, junto con un familiar de la beata y otras religiosas, leyó algunos pensamientos de la fundadora de las SSJ, encabezados por el canto su conocida frase “Anda buscando Jesús quien le ame, quien le siga. Si nosotras no seguimos sus huellas, ¿quién le seguirá?”.
En segundo lugar se rezó una oración agradeciendo a Dios el don de la Madre Bonifacia, “que, siguiendo a Jesús, trabajador de Nazaret, se encontró contigo en su trabajo cotidiano hermanado con la oración al servicio de la mujer trabajadora pobre. Que mirando a Nazaret, como ella, vivamos nuestro trabajo como un ámbito de experiencia de fe y en él tejamos relaciones humanizadoras y fraternas que potencien la dignificación de la persona, comprometiéndonos a favor de un mundo más justo y solidario”. En tercer lugar, hubo una pieza musical.
Ceremonia de canonización
Después de esta introducción, comenzó la eucaristía propiamente dicha, con el canto “Tu es Petrus”, interpretado por la escolanía, y la antífona de entrada “Laetetur cor”, cantada por todos los fieles. Muy cerca de los zamoranos pasó la procesión de entrada. Tras los acólitos y diáconos, pasaron los sacerdotes y obispos concelebrantes, entre los que se encontraban el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, y el vicario episcopal para la canonización, Juan Luis Martín Barrios, únicos zamoranos que concelebraron. Cerrando la procesión, Benedicto XVI, que bendecía a los fieles que ondeaban banderas y hacían fotografías a su paso.
Tras el acto penitencial, se inició el rito de la canonización. El cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, acompañado por los postuladores de los tres beatos, se dirigió al Papa pidiéndole “que inscriba a los beatos Guido Maria Conforti, Luigi Guanella y Bonifacia Rodríguez de Castro en el catálogo de los santos, y como tales sean invocados por todos los cristianos”.
Por parte de la Madre Bonifacia acudió la SSJ gallega Victoria López Luaces, que durante estos años ha coordinado el proceso de beatificación y canonización, como postuladora de la congregación religiosa. Acto seguido, el cardenal Amato leyó una breve biografía de cada uno de los beatos, destacando el “proyecto de vida religiosa inédita” de Bonifacia “en el difícil contexto del inicio de la revolución industrial española, cuando las mujeres comenzaban a trabajar fuera de sus casas”. Terminó su perfil biográfico señalando que “murió en Zamora el 8 de agosto de 1905 con fama de santidad”.
Benedicto XVI introdujo el canto de las letanías de los santos, “para que el Espíritu Santo ilumine nuestra mente y la luz de Cristo resplandezca en la Iglesia, que proclama la santidad de algunos de sus hijos”. Acto seguido, tuvo lugar el momento central del rito: el obispo de Roma pronunció la fórmula de canonización:
“Para honor de la Santísima Trinidad, la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y la nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocado el auxilio divino y escuchado el parecer de muchos hermanos nuestros en el episcopado, declaramos y definimos santos a los beatos Guido Maria Conforti, Luigi Guanella y Bonifacia Rodríguez de Castro, y los inscribimos en el catálogo de los santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean honrados devotamente entre los santos”.
La asamblea contestó cantando por tres veces “Amén”, como afirmación creyente a este momento fundamental en el que la Iglesia proclama solemnemente que los nombrados gozan ya de la gloria del cielo, y representantes de las congregaciones fundadas por los ya nuevos santos se acercaron en procesión al Papa para ofrecerle sendos relicarios. También en este momento los fieles contestaron cantando “Aleluya”. Acompañado otra vez por los tres postuladores, el cardenal Amato se dirigió a Benedicto XVI para agradecerle la canonización, y para solicitar la promulgación de la Carta Apostólica de la canonización, a lo que el Papa contestó: “lo ordenamos”. Tras un abrazo al Santo Padre, continuó la eucaristía con el canto del Gloria.
Benedicto XVI: Bonifacia, “modelo en el que resuena el trabajo de Dios”
En la Liturgia de la Palabra se proclamaron las lecturas correspondientes al XXX domingo del tiempo ordinario, con la peculiaridad de cantar el evangelio en latín y en griego, por sendos diáconos de ritos católicos diversos. Tras bendecir a la asamblea con evangeliario, Benedicto XVI pronunció su homilía. En el inicio se refirió a la celebración de la jornada misionera mundial en este 23 de octubre. Ocasión a la que se unen en la alegría y acción de gracias las tres canonizaciones.
El Papa comentó las lecturas destacando el amor como centro de toda la ley de Dios, y la importancia de que Cristo ocupe el corazón de los creyentes, basándose en el “Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”, ya que “el signo visible del amor de Dios que el cristiano puede mostrar al mundo es el amor al prójimo”. Acto seguido, explicó cómo se encarnó esto en la vida concreta de los tres nuevos santos, terminando con la Madre Bonifacia, utilizando el español.
Según Benedicto XVI, la segunda lectura “puede aplicarse a las virtudes de Santa Bonifacia Rodríguez de Castro”. La fundadora “supo aunar su seguimiento de Jesucristo con el esmerado trabajo cotidiano”, y “así nacen las Siervas de San José, en medio de la humildad y sencillez evangélica”. Ella, “que se consagra con ilusión al apostolado, vive también la experiencia del abandono, del rechazo precisamente de sus discípulas, y en ella aprende una dimensión del seguimiento de Cristo: la cruz”.
El Papa continuó diciendo que “la nueva santa se nos presenta como modelo acabado en el que resuena el trabajo de Dios, un eco que llama a sus hijas, las Siervas de San José, y también a todos nosotros, a acoger su testimonio y la alegría del Espíritu Santo sin temer la contrariedad, anunciando a todos la Buena noticia del Reino de Cristo”.
El pontífice concluyó sus palabras sobre la Madre Bonifacia proponiéndola como intercesora para el mundo laboral: “Nos encomendamos a su intercesión, y encomendamos a Dios a todos los trabajadores, sobre todo a los que desempeñan los trabajos más modestos, para que en medio de su quehacer diario descubran la mano amiga de Dios y den testimonio del amor de Dios, transformando su cansancio en canto de alabanza a Dios”.
Tras la homilía continuó la eucaristía de forma ordinaria, y al término de la misma el Papa dirigió su alocución a los presentes, que ya rompieron la formalidad de la liturgia para responder a los saludos con aplausos y el ondear de banderas. “Saludo muy cordialmente a los peregrinos de lengua española”, y a continuación, “saludo en particular a las Siervas de San José, que tienen el gran gozo de ver reconocida por la Iglesia universal la santidad de su fundadora”, deseando su intercesión y terminando con un “¡muchas gracias!”.
La celebración concluyó con el rezo del Ángelus, tras el cual los zamoranos volvieron a reunirse a la salida de la Plaza de San Pedro, para dirigirse a la comida de confraternización organizada para continuar con la fiesta por la canonización de la Madre Bonifacia.
Álbum fotográfico de la Misa de canonización:
https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/CanonizacionMadreBonifaciaMisa
Vídeo de la ceremonia:
http://player.rv.va/vaticanplayer.asp?language=it&tic=VA_GMMQWAM5
Homilía de Benedicto XVI:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2011/index_sp.htm
sábado, 1 de octubre de 2011
La Diócesis de Zamora acudirá a la canonización de la Madre Bonifacia

Un grupo de la Diócesis de Zamora viajará a Roma con las Siervas de San José para asistir, el próximo 23 de octubre, a la canonización de su fundadora, la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, que será presidida por el Papa en la Plaza de San Pedro. Los actos en los que participarán los zamoranos, presididos por el obispo, comenzarán con una vigilia el sábado 22 en la iglesia romana de San Ignacio de Loyola.
Zamora, 1/10/11. El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, presidirá el grupo de zamoranos que acudirán a Roma el próximo domingo 23 de octubre para participar en la ceremonia de canonización de la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José, cuyo proceso de beatificación y canonización se ha realizado en Zamora, por ser la Diócesis en la que murió, en 1905.
Junto al prelado, otros muchos zamoranos viajarán a la ciudad eterna para celebrar este acontecimiento que presidirá Benedicto XVI, con la eucaristía en la Plaza de San Pedro. Entre ellos se encuentran, por supuesto, las Siervas de San José, y antiguos alumnos de sus colegios en la capital. También viajarán el delegado de Catequesis, Juan Luis Martín Barrios, y el delegado de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría, además del párroco de San Juan y San Vicente, Plácido Isidro, y otros sacerdotes diocesanos.
El desplazamiento a Roma, organizado por la Agencia de Viajes El Corte Inglés, tendrá lugar el viernes 21. Habrá varias visitas por la ciudad, con especial hincapié en las basílicas mayores de Santa María la Mayor y de San Juan de Letrán (catedral de la urbe). El sábado 22 se celebrará una vigilia de oración con motivo de la canonización en la iglesia de San Ignacio de Loyola, tras la acogida de los peregrinos, a las 16 horas.
Por fin, el domingo 23 será el gran día de la canonización de la Madre Bonifacia. A las 10 horas comenzará la eucaristía solemne, presidida por Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro, delante de la fachada realizada por Maderno para la basílica que guarda los restos del principal de los apóstoles. En la misma celebración serán declarados santos, junto a la Madre Bonifacia, los beatos italianos Luigi Guanella, fundador de dos congregaciones que trabajan con marginados, y Guido Maria Conforti, fundador de los Misioneros Javerianos.
Con la canonización, la ahora beata Bonifacia Rodríguez de Castro será incluida en la lista o canon de los santos de la Iglesia (de allí el nombre de canonización). Para este paso ha sido necesario el reconocimiento de un milagro ocurrido después de su beatificación, como así ha sucedido con una curación inexplicable en el Congo. La canonización compromete la infalibilidad pontificia. Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia universal. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios.
Tras la eucaristía de la canonización, el grupo de zamoranos se reunirá con peregrinos de otros lugares que también participan de este viaje colectivo para celebrar la canonización de la fundadora de las Siervas de San José, y tendrá lugar un almuerzo de confraternidad. Por último, el lunes 24 está previsto el regreso en avión de los fieles zamoranos.
domingo, 25 de septiembre de 2011
El Papa juega en casa

JOSÉ ALBERTO SUTIL
Hay una expresión que, apareciendo ya en algunos autores medievales, se ha hecho típica y tópica en los tiempos modernos para señalar la incidencia de Dios en nuestras vidas: «Etsi Deus non daretur». Es decir, «si Dios no existe… todo está permitido». Quizás por eso, la tercera vez que el papa Ratzinger juega en casa, en su Alemania natal, el lema elegido es precisamente: «Donde está Dios, allí hay futuro». Una Iglesia y una sociedad complicadas, por su situación geopolítica y por su composición multicultural, reciben al Papa pastor y teólogo para ser iluminadas por la luz de la fe y de la razón. Precisamente esta metáfora de la luz ha sido ya utilizada por el prestigioso periódico alemán «Frankfurter Allgemeine Zeitung» y recogida por Giovanni Maria Vian, director de «L'Osservatore Romano». El sol no suele prodigar su presencia en Alemania, pero estos días pareciera que su timidez deja paso a una claridad que es la de los distintos mensajes del Papa a tan diversos auditorios: católicos y protestantes, judíos y musulmanes, políticos y hombres de la cultura, seminaristas y jóvenes. Tres ciudades están centrando su visita: Berlín, Erfurt y Friburgo de Brisgovia. Y sus discursos e intervenciones son como un desarrollo del lema de su visita: la condena de la barbarie nazi ante el Parlamento alemán, la reivindicación de la figura de Lutero y su pasión por Cristo y su pregunta por el Dios misericordioso, el aprecio por las comunidades judía y musulmana en Alemania o la capacidad de la fe cristiana de crear y ser futuro en dicho país. Todo ello para demostrar que, efectivamente, si Dios no existe, todo está permitido, pero que allí donde está Dios hay futuro. Así terminaba Benedicto XVI el discurso pronunciado ante el Bundestag, que espero que también lean nuestros políticos, si es posible antes del 20-N: «Debería venir en nuestra ayuda el patrimonio cultural de Europa. Sobre la base de la convicción de la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la conciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su integridad. La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico».
lunes, 29 de agosto de 2011
La lluvia y los (cuatro) vientos
JOSÉ ALBERTO SUTIL
Tras varios minutos de espera a causa de las inclemencias del tiempo, el papa Benedicto XVI, visiblemente emocionado y sin perder ni por un momento su humilde sonrisa, pudo por fin pronunciar su homilía en la Vigilia de oración con los jóvenes. Estas fueron sus últimas palabras: «Queridos amigos: Gracias por vuestra alegría y resistencia. Vuestra fuerza es mayor que la lluvia. Gracias. El Señor con la lluvia nos ha mandado muchas bendiciones. También con esto sois un ejemplo». Al día siguiente, antes al comenzar la celebración de la eucaristía, dijo también: «Queridos jóvenes: He pensado mucho en vosotros en estas horas que no nos hemos visto. Espero que hayáis podido dormir un poco, a pesar de las inclemencias del tiempo. Seguro que en esta madrugada habréis levantado los ojos al cielo más de una vez, y no solo los ojos, también el corazón, y esto os habrá permitido rezar. Dios saca bienes de todo. Con esta confianza, y sabiendo que el Señor nunca nos abandona, comenzamos nuestra celebración eucarística llenos de entusiasmo y firmes en la fe». ¿Por qué llovió en Cuatro Vientos? Para algunos deslució la Vigilia y toda la JMJ, pero personalmente creo que las palabras del Papa dan en el clavo. Llovió para mitigar el calor de los peregrinos, llovió para que recordáramos que la Palabra de Dios en la que tenemos que estar arraigados y edificados es como lluvia fina que empapa la tierra de nuestro corazón y la fecunda, llovió para que asumiéramos que hay que mantenerse firmes en la fe a pesar de las injerencias externas, llovió para que recordáramos que esta JMJ ha supuesto dos millones o más de gotas personales, vidas concretas, conversiones, confesiones, encuentros, decisiones... Y llovió en el aeródromo de Cuatro Vientos, ni antes y después, porque cuatro han sido los vientos que el Papa nos ha dejado en sus palabras, cuatro vientos que tienes que soplar con fuerza en la pastoral juvenil, en la Iglesia, en nosotros, en el mundo entero. Esos cuatro vientos no son otros que: 1) La certeza de que Dios nos ama; 2) El encuentro y la amistad con Jesucristo; 3) La centralidad de la Palabra de Dios, de la eucaristía y de la confesión; y 4) La necesidad del servicio humilde y desinteresado. Lluvia y viento confluyeron también en el anzuelo vocacional que Benedicto XVI, como buen sucesor de aquel pescador galileo llamado Pedro, lanzó en su reunión con los voluntarios: «Al amor de Cristo solo se puede responder con amor, y eso es lo que os pide el Papa en esta despedida: que respondáis con amor a quien por amor se ha entregado por vosotros». La lluvia, los cuatro vientos y lo que nos queda…
jueves, 18 de agosto de 2011
Y, por fin, llegó el Papa
Publicamos la tercera entrega de las crónicas diarias de la participación zamorana en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid, firmadas por el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría.
Madrid, 19/08/11. Hoy el día comenzó como el anterior. Tras la oración matinal, dirigida por la parroquia de San Lorenzo, los jóvenes zamoranos nos repartimos entre las catequesis de los obispos. En esta ocasión, unos fueron a escuchar al joven obispo de Solsona, Xavier Novell, otros se dirigieron al lugar donde predicó el zamorano Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela, y otros nos acercamos a la iglesia de San Juan Evangelista para asistir a la catequesis del arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol. Esta vez el tema que abordaron fue la parte restante del lema de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ): “Arraigados y edificados en Cristo”.
En Radio Nacional
El que esto firma tuvo ocasión de estrenar su colaboración como comentarista en Radio Nacional de España, compartiendo micrófonos con otro sacerdote dedicado a la comunicación, Juan Antonio Martínez, de la Diócesis de Alcalá. En la Casa de la Radio (Prado del Rey) fuimos recibidos muy cordialmente por responsables de informativos, de Radio 1 y de Radio 5.
Desde un poco antes del mediodía (ya que el avión de Alitalia donde viajaba el pontífice se adelantó unos minutos) estuvimos pegados al micrófono y a las pantallas donde íbamos siguiendo la llegada y el recibimiento en Barajas de Benedicto XVI. Sobre la marcha, los comentarios se sucedían en torno a asuntos generales de la JMJ, la figura del Papa alemán, sus palabras en el avión a los periodistas, etc.
Después de ser recibido en el pabellón real del aeropuerto por la delegación española y de saludar a su séquito, el obispo de Roma recibió la bienvenida de un grupo de prelados españoles, entre los que se encontraba el obispo diocesano de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, y otros cercanos y bien conocidos como el toresano Julián López, obispo de León, o el anterior obispo de la sede de San Atilano, Casimiro López Llorente.
Tras el discurso del Rey vino el de quien se presentó como sucesor de Pedro. Porque, frente a muchas otras interpretaciones que puedan hacerse, Benedicto XVI articuló su discurso en torno a las razones de su visita. Habló de los jóvenes ante 2.000 que lo vitoreaban, representando a todos los demás participantes en la JMJ, y dijo venir para confirmar en la fe, y proclamar que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. Y, entre otras muchas palabras importantes, las siguientes: “que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor”.
Recibimiento de los jóvenes al Papa
Y nos tocó volver a la Plaza de Cibeles. Pero esta vez ya sabíamos lo que nos esperaba, ya que mientras el Papa llegaba al aeropuerto y se desplazaba después hasta la Nunciatura Apostólica –donde residirá durante estas 79 horas de su viaje– pudimos ver por televisión que Cibeles ya estaba llena. Poco después de comer fuimos yendo por grupos a los lugares lo más cercanos posibles al lugar del recibimiento al Papa.
Pasadas las 19 horas, Benedicto XVI abandonaba la Nunciatura y se montaba en el papamóvil de nuevo para emprender el camino por las calles de la capital hasta llegar a la Plaza de la Independencia, donde atravesó la Puerta de Alcalá con jóvenes representantes de los cinco continentes. Tras una exhibición ecuestre, volvió al papamóvil para dirigirse hasta la Plaza de Cibeles, donde fue recibido por los jóvenes y sus banderas.
En el escenario, a media altura, se encontraba una representación de los jóvenes españoles, al menos uno por cada Diócesis, y en nombre de los jóvenes zamoranos estuvo Luis Arribas, de la parroquia de San Lorenzo de la capital. Ha sido la primera vez que ha visto al Papa, y considera muy positiva la experiencia, “algo que me gustaría volver a repetir”.
Tras el acto de recibimiento, hubo una sencilla celebración de la Palabra, en la que se proclamó el fragmento del Evangelio según San Mateo que habla de edificar la casa sobre la roca, y el Papa dirigió su primer gran discurso a los jóvenes participantes en la JMJ. Benedicto XVI nos dio una importante recomendación para este evento: “aprovechad estos días para conocer mejor a Cristo y cercioraros de que, enraizados en Él, vuestro entusiasmo y alegría, vuestros deseos de ir a más, de llegar a lo más alto, hasta Dios, tienen siempre futuro cierto, porque la vida en plenitud ya se ha aposentado dentro de vuestro ser”.
Después de este momento tan esperado por todos, en el que muchos de los zamoranos tuvimos ocasión de ver al Papa de cerca cuando éste decidió prolongar el itinerario del papamóvil por las cercanías de Cibeles, nos dirigimos a diversas actividades de la JMJ, para volver después al descanso. También ha sido un día hoy de incorporaciones de jóvenes zamoranos que no habían podido venir hasta ahora, y que hoy han incrementado nuestra comitiva. Mañana será el día del Vía Crucis con el Papa. Ahora, a descansar.
Álbumes de fotos del tercer día de los zamoranos en la JMJ en:







