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sábado, 3 de agosto de 2013

Jóvenes zamoranos en Inglaterra (JMJ): “siempre tendréis aquí vuestra casa”

Pablo Rodríguez nos envía la última de sus crónicas desde la peregrinación de un grupo de 41 jóvenes zamoranos a Inglaterra para participar, a distancia, de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro. Esta mañana acaban de llegar a Zamora.

Basildon, 2/08/13. Con esas palabras nos agradecía Mary, la mujer que nos ha acogido a mí y a otros dos jóvenes zamoranos en su casa, nuestra visita. Resume muy bien un último día marcado por las despedidas a nuestras familias de acogida y una visita a la ciudad de Cambridge.

El día comenzó con un viaje de 2 horas, entrenamiento para las casi 25 horas que nos esperan hasta casa, hacia la ciudad de Cambridge. Esta ciudad gira en torno a una de las universidades más prestigiosas del mundo, la universidad de Cambridge. Fundada en 1209 por estudiantes de Oxford renegados, no fue hasta 1284 cuando se fundó el Peterhouse College, el primero de los 31 colleges, algo así como residencias donde los universitarios también reciben educación.

A éste pertenece el padre Paul, nuestro guía hoy. Durante dos horas y media, nos enseñaron los secretos de esta universidad, vimos la majestuosa capilla del King’s College, una maravilla tanto arquitectónica como visual, visitamos el Peterhouse College y, finalmente, nos fuimos a comer.

Después de comer y de las compras típicas, fuimos hacia Basildon, donde hemos pasado estos días, para asistir a la eucaristía de despedida de los peregrinos zamoranos. En la homilía, el padre Dominic, el sacerdote que se ha encargado de nosotros, nos dijo que esto no será tan importante como la JMJ, no saldrá en periódicos, pero ha pasado y quedará en nuestros corazones. Nos agradeció el aportar nuestra cultura a esta comunidad y nos pidió “hacer ruido”, como lo pidió el Papa en Copacabana, porque nosotros somos el presente y el futuro de nuestra Diócesis.

Al final de esta celebración, Fernando Toribio, director del Secretariado Diocesano de Adolescencia y Juventud, en representación de la peregrinación zamorana, dijo que “cuando se abren las puertas del corazón en nombre del Señor, sucede algo, el Señor está en medio nuestro y esto lo cambia todo” y prometió “rezar” por estos jóvenes ingleses y que “siempre los llevaremos en el corazón”.

Mientras termino esta crónica, a las 12 de la noche de aquí, no dejo de pensar en las personas que hemos conocido: de Álvaro, con su compromiso con el monasterio, de Freddy y César, con su proyecto por Colombia y Latinoamérica, de Dominic, Claire, Eve, Loren, Dave, Mary, Sean, de todos los que nos han abierto su casa, su vida y su corazón de par en par como si fuéramos hermanos.

Y lo somos, somos hermanos en la fe, en el Señor. Y al Señor le pido que me dé la gracia para no olvidarlos nunca, al igual que este viaje y al igual que todos con los que lo he compartido. Y a vosotros, los que me habéis leído durante esta semana, gracias y que el Señor os bendiga. Me despido con esa petición del Santo Padre: “haced ruido”. Lo haremos, y mucho.

jueves, 1 de agosto de 2013

Jóvenes zamoranos en Inglaterra (JMJ): unidos por la fe

En el periplo de los jóvenes zamoranos por Inglaterra llegó el momento esperado de encontrarse con los jóvenes de Brentwood, presididos por su obispo, que agradecieron la hospitalidad de la Diócesis de Zamora durante los días previos a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Nos cuenta lo vivido ayer Pablo Rodríguez, nuestro enviado especial.

Basildon, 31/07/13. En estos casi ocho días hemos tenido de todo: conciertos, misas, vigilias… pero pocas cosas comparables a la experiencia de que los jóvenes de Brentwood, con su obispo Thomas McMahon nos acogieran en su Catedral. Sin duda, será un momento que recordaremos toda la vida.

El día comenzó con una visita a la Catedral, explicada por el encargado del primer templo diocesano. Comenzó a ser utilizada como iglesia en el siglo XIX y llegó un momento que, al ser declarada Catedral y ser demasiado pequeña, necesitó una ampliación. En 1989 se llevó a cabo la ampliación trasladando el altar al centro. Esta Catedral está consagrada a la Resurrección del Señor, a la Virgen, a San José y a San Pedro. El interior está plagado de alegorías de la Resurrección, como los ocho lados de la pila bautismal o las ocho columnas que sujetan el altar.

Nada más acabar la visita, ya empezaron a llegar jóvenes de la diócesis a acompañarnos en esta eucaristía de acción de gracias por este viaje. En la homilía, monseñor McMahon dio las gracias por la hospitalidad que les brindamos a los 80 ingleses que vinieron de esta diócesis a Zamora. También recordó las palabras del evangelio que fueron escogidas como eslogan de la JMJ de Río: “Id y haced discípulos míos a todas las naciones”. De esta forma, el obispo nos agradecía la visita y el que viniéramos a hacerles discípulos de Jesús.

La misa, en todo momento, estuvo acompañada por las banderas de España e Inglaterra. Acto seguido, compartimos una comida en una pradera cercana a la Catedral. Allí se compartieron comida, juegos y deportes. La lluvia no consiguió aplacar el ánimo de los ingleses y españoles que convivían juntos en una jornada inolvidable.

Después, fuimos a Southend, donde disfrutamos de un baño en el Atlántico y un paseo por la playa. También visitamos el puerto más largo del mundo, regalándonos vistas maravillosas del mar. En la punta del puerto, literalmente en medio del océano, rezamos todos y reflexionamos sobre algunas frases de San Ignacio de Loyola, santo del día y uno de los santos más importantes de España. Dicen que el agua del mar abre el apetito y nuestros anfitriones quisieron obsequiarnos con uno de los platos típicos en Inglaterra, el fish and chips, pescado rebozado y patatas fritas. Recorrimos el paseo marítimo y ya nos encaminamos a coger el bus.

Mañana visitaremos una de las ciudades universitarias por excelencia de Inglaterra, Cambridge, y tendremos una eucaristía de despedida, ya que el viernes cogemos el bus y salimos hacia tierras zamoranas.

miércoles, 31 de julio de 2013

Jóvenes zamoranos en Inglaterra (JMJ): Londres, un camino por la historia

Los jóvenes zamoranos continúan su estancia en Inglaterra, en el marco de la peregrinación organizada por el Secretariado Diocesano de Adolescencia y Juventud. Aquí está la crónica de ayer, firmada por nuestro colaborador Pablo Rodríguez.

Basildon, 30/07/13. Llevamos casi una semana y los peregrinos zamoranos no paramos. Si en la crónica de ayer os comentaba que tuvimos una tarde libre, hoy, con fuerzas renovadas, nos dirigimos a la capital del país, Londres, para pasar una jornada en la gran urbe inglesa.

La jornada comenzó a las 9,30, cuando cogimos el bus para salir hacia Londres. La hora y media de viaje, con atasco incluido, transcurrió entre cantos y risas, además de muchos nervios entre los 40 jóvenes zamoranos, a los que se unieron 10 jóvenes ingleses que hicieron de guías para nosotros.

La primera parada, tras un vistazo rápido al O2 Arena, pabellón donde se celebraron algunas pruebas de los JJOO, al London Eye, al Parlamento y al Big Ben, nos dirigimos a la Catedral de Westminster, la primera Catedral de Inglaterra. Allí la guía nos contó los problemas que hubo en Inglaterra en el pasado, sobre todo durante la Inquisición, en la cual cualquier católico que fuera detenido por la guardia sería ahorcado, eviscerado y descuartizado para enviar sus restos a cada una de las parroquias del país para dar ejemplo.

Celebramos la misa en la cripta de la Catedral, por fin una misa en español, cosa que agradecimos todos. En la homilía, Fernando Toribio nos recordaba que Jesús camina con nosotros y que tenemos que tener en cuenta sus enseñanzas, como la del evangelio de ayer, la explicación de la parábola del trigo y la cizaña. Una vez acabada la misa, el grupo visitó la tumba del primer arzobispo de Westminster.

La lluvia hizo su aparición y nos tuvimos que refugiar en un colegio para comer. Después comenzó el tour por la ciudad. Visitamos Buckingham Palace, donde nos hicimos fotos de recuerdo en el palacio donde vive la reina Isabel II, los Jardines Reales y Trafalgar Square, con la estatua del general Nelson. También visitamos el número 10 de Downing Street, donde vive el primer ministro, David Cameron, el Big Ben, el mítico reloj de Londres, y, finalmente, el London Eye, donde pudimos comprar recuerdos.

Mañana será un día muy importante, ya que tendremos una misa en la catedral de Brentwood, presidida por su obispo, y pasaremos el día con los jóvenes de la diócesis, jugando y disfrutando en la playa.

martes, 30 de julio de 2013

Comienza la segunda etapa del viaje para los jóvenes zamoranos en Inglaterra: las familias esperan

Pablo Rodríguez, nuestro enviado especial al viaje de los 41 jóvenes zamoranos a Inglaterra para participar a distancia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro, relata el día después de la conclusión de este encuentro eclesial, y el inicio de la segunda parte de la peregrinación zamorana por tierras británicas, alojados en familias –de los mismos que fueron acogidos en Zamora en 2011– y con diversas visitas.

Basildon, 29/07/13. Parece mentira cómo se pueden condensar las emociones en un solo tramo del día. Ha sido una mañana muy ajetreada, entre maletas, despedidas y agradecimientos. Se acababa el WYD@Home Brightlights Festival y tocaba recoger saco, ropa y a la maleta, para seguir el camino de nuestro peregrinar, que nos ha llevado a Basildon, a unos 40 minutos de Londres.

Ya en el desayuno llegaban las despedidas. La primera, de Álvaro, el voluntario español que nos ha ayudado durante toda el festival. Con él, el prior del  monasterio de Aylesfort, donde nos han acogido estas noches. El padre Michael nos ha dado las gracias por nuestro comportamiento y por animar el festival en todo momento. Álvaro comentaba que estaba restringido a los españoles, pero esperamos que este comportamiento pueda ser la primera piedra para un cambio de mentalidad.

En la despedida, los organizadores nos han invitado de nuevo a participar del festival del año que viene, que se celebrará del 27 al 30 de junio del 2014. Ya en la eucaristía, el obispo Peter nos recordaba que para hacer discípulos a todas las naciones es necesaria la oración. Nos pedía ser fieles en la dificultad y que “debemos tener confianza en la fe que vivimos”.

Los agradecimientos son muchos. A los monjes de The Friars, que se han portado genial con nosotros. A la organización, por tenernos en cuenta y abrirnos sus brazos de par en par. A los traductores, Álvaro, Antonio y el padre Paul, ellos nos han ayudado a entender todo el festival. Pero ante todo, a los 40 zamoranos, sin ellos, este festival hubiera sido un aburrimiento, como nos han dicho nuestros amigos los irlandeses.

Nos despedimos de Aylesfort para llegar a las familias ya a la hora de comer. En estas parroquias, los voluntarios tenían todo preparado para nosotros, comida, bebida, etc. Acto seguido, nos fuimos cada uno a su familia y a la casa de espiritualidad, donde pudimos disfrutar de una tarde libre que agradecimos mucho.

Mañana toca el plato fuerte del viaje, Londres. Saldremos a las 9,30 de la parroquia y estaremos todo el día. Así que ahora es tiempo de acabar con esta crónica del día 29. Pero antes quería agradeceros a todos vuestro interés y lectura. Espero que disfrutéis tanto con mis escritos como yo disfruto escribiéndolos.

lunes, 29 de julio de 2013

Jóvenes zamoranos en Inglaterra (JMJ): servicio y entrega

Continuamos haciendo el seguimiento de los peregrinos zamoranos por tierras inglesas, siguiendo a distancia la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro. Nuestro enviado especial, Pablo Rodríguez, nos cuenta lo que vivieron ayer, día de la clausura del evento internacional.

Aylesford Priory, 28/07/13. Ayer hablaba de la historia de Freddy y César, una historia que me ha marcado mucho en esta peregrinación, pero hay otra historia que me llama la atención por su protagonista y por su servicio. El protagonista es Álvaro Cavestany, es de Madrid y tiene pensado hacer Comunicación Audiovisual, después de haber hecho el grado superior de imagen y sonido.

Cuando lo ves, puede parecer el típico chico de barrio urbano de Madrid, pero en cuanto pasas unos minutos con él y hablas, ves lo que es en realidad, uno de tantos jóvenes que buscan a Dios a través del servicio. Conoció el monasterio a través de una alumna de su madre, profesora de universidad. Al principio vino solo como estudiante de inglés, pero algo le hizo cambiar de parecer. En la tragedia del Madrid Arena, murieron 3 amigas suyas. Por entonces, Álvaro estaba aquí ya de voluntario. Cuando los hermanos se enteraron, se volcaron con él. Cuenta como el Padre Brandon, el prior, le “ayudó a comprender que la vida es dura y que esto pasa”.

Este comportamiento hacia él le animó a venir la segunda vez, para devolver lo que The Friars le había dado. Él dice que es católico, pero no practica. A pesar de ello, dice que el voluntariado aquí “te llena muchísimo respecto a la religión”. En este monasterio siempre hay alguien con quien puedes hablar, “sea de lo que sea”.

En cuanto al grupo de Zamora, dice que hemos “dejado el listón muy alto”. Comenta que somos los primeros españoles aquí, ya que pensaban que éramos “vagos, fiesteros y que no éramos religiosos”. Al final, cuatro de los monjes, entre ellos el prior, nos felicitaron por el comportamiento tan ejemplar que estamos teniendo. Sin duda una de las mejores noticias que nos podían dar.

Pero como dije ayer, no competimos, compartimos. La mañana transcurrió entre unan charla y un grupo de trabajo, divididos por la edad. La misa, de nuevo, tuvo acento español, ya que Fernando Toribio leyó el evangelio y dos de los peregrinos hicieron las peticiones, incluida una sobre el accidente de tren de Santiago, una tragedia que nos ha afectado mucho al grupo. Los talleres de la tarde no tuvieron tan buen ambiente como los de ayer, aunque todos los zamoranos salieron muy contentos. Ya por la noche, se organizó una especie de carnaval, con los presentadores habituales levantando el ambiente.

Mañana partimos ya hacia nuestra segunda etapa, algo más cómoda. Saldremos para allá después de misa, sobre la 1. Son dos horas de viaje. La tarde la pasaremos en las familias, acomodándonos y visitando la parroquia, etc. Por cierto, la noticia de la proclamación de Cracovia como sede para la JMJ de 2016 ha sido muy bien acogida por los zamoranos, que ven otra oportunidad de volver a vivir esta experiencia.

domingo, 28 de julio de 2013

Jóvenes zamoranos en Inglaterra (JMJ): mejor compartir que competir

Los 41 jóvenes zamoranos que han viajado hasta Inglaterra para participar en el Brightlights Festival, con la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro en el horizonte de su encuentro, continuaron ayer con su convivencia, oración y adoración. Nos lo cuenta nuestro enviado especial, Pablo Rodríguez.

Aylesford Priory, 26/07/13. En estos días, el monasterio ingles de The Friars es un hervidero de gente. No somos los únicos españoles que estamos aquí, hoy han llegado un grupo que están de voluntarios en Londres. Estamos conociendo mucha gente. Mañana os hablaré de Álvaro, un chico de Madrid que está en este monasterio como voluntario, pero hoy quiero hablar de una persona que me ha impresionado como pocas lo han hecho.

Es Freddy. Es rapero, grafitero, dibujante y católico. Me contaba que ha visto morir a muchos amigos por causa de las peleas de bandas, por drogas… Por eso ha decidido crear una especie de escuela de rap para poder ayudar a chicos de la calle a salir de ese círculo vicioso que es la calle. Ahora mismo tiene 45 jóvenes que ya han renunciado a las drogas, a las armas y que tratan a las mujeres como “si fueran sus madres y sus hermanas”.

César también es colombiano y, así como el reclamo de Freddy es el dibujo, el de César es una guitarra eléctrica que construyó con un fusil, un kalashnikov. Junto a Freddy, tienen un proyecto llamado 24-0. Consiste en conseguir que el día 2 de octubre no haya una sola víctima mortal por violencia en Latinoamérica. Ellos vienen de un país donde se registran una media de 150 muertes violentas al día.

Nos contaba César que los policías tienen una “cuento” que es que a las 6 de la tarde dicen que están saliendo del trabajo los cadáveres que recogerán a medianoche. Todo por una discusión que acaba mal, un paseo por donde no debe o el mismo deseo de venganza.  Me quedo con una frase de Freddy: “No es importante competir, como nos enseña la sociedad, es más importante compartir, como nos enseña el corazón”.

El día fue un poco loco. Por la mañana, 2 speakers nos dieron unas pautas de vida. En la misa, celebrada en una iglesia al aire libre, nuestros anfitriones tuvieron un bonito gesto con nosotros al leer el evangelio en inglés y español y por hacernos un resumen de la homilía. En ella, nos pedían que fuéramos muy sentidos con nuestros corazones, porque “si curamos lo débil, podríamos dañar lo fuerte”. Apareció la lluvia, lo que a muchos nos hizo recordar aquella noche en Cuatro Vientos, cuando, pese a la lluvia y al aire, no abandonamos nuestros sitios.

La tarde comenzó con talleres de varios tipos: arte, deportes, comunicación, felicidad… En grupo, acudimos al taller de Freddy y César, de los que ya os he hablado. Ya por la noche, la lluvia no paraba de echar agua y tuvimos que hacer la celebración de la reconciliación al interior de la carpa. Allí, de nuevo en otro gesto hacia nosotros, nos ofrecieron la oportunidad de confesarnos en español, ya fuera con Fernando Toribio, Florentino Pérez u otro sacerdote que hablaba español. Tras ello, tuvo lugar la adoración del Santísimo, que quedó expuesto en una de las capillas del monasterio.

Mañana es el fin de fiesta, con carnaval y con la celebración de la misa en conexión en directo con Río de Janeiro, donde el Papa Francisco celebrará también la eucaristía y anunciará la sede de la próxima JMJ.

sábado, 27 de julio de 2013

Jóvenes zamoranos en Inglaterra (JMJ): con Jesús, camino de la cruz y de la vida

Publicamos la segunda de las crónicas de la peregrinación de los jóvenes zamoranos a Inglaterra coincidiendo con la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro. La firma Pablo Rodríguez y cuenta lo que han vivido el viernes 26 de julio.

Aylesford Priory, 26/07/13. Cuando el autobús cruzó la puerta del monasterio de The Friars en Aylesford Priory, no nos lo podíamos creer. Acababan casi 25 horas de viaje en autobús y ferry. Pero empecemos por el principio del día. A las 7 de la mañana empezaba un día cargado de emociones. La noche había sido muy dura, el más suertudo pudo descansar 6 horas, pero algunos apenas fuimos capaces de pegar ojo.

A las 8,30 llegamos a Calais y pasamos la aduana. Ninguno se quedó por el camino (aunque alguno estuvo a punto). Embarcamos en el ferry y pudimos ver una de las imágenes del día: el puerto de Calais desapareciendo y el puerto de Dover esperándonos para darnos la bienvenida a Inglaterra. Fuimos camino de Aylesford, un trayecto de poco más de 40 kilómetros, para llegar, por fin, a nuestra primera etapa.

En The Friars nos esperaba Claire, una cara conocida para los peregrinos de la parroquia de San Torcuato, ya que estuvo alojada allí en los Días en la Diócesis (DED) de Zamora previos a la JMJ de Madrid 2011. The Friars es un monasterio carmelita, del que está a cargo el padre Damian Cassidy. Este mismo sacerdote fue el encargado de, una vez asentados en nuestras habitaciones, darnos la bienvenida a este encuentro con una eucaristía.

En su homilía, el padre Damian nos dijo que todos nosotros estamos llamados a ser discípulos de Dios. “Dios nos quiere como hombres en nuestro conjunto, con nuestros defectos y virtudes”, dijo. Dejo claro que Él no busca a los perfectos, si no que nos llama a cada uno de nosotros en nuestras dificultades y nuestras imperfecciones.

A las 19 horas tuvo lugar el acto de inauguración de este festival WYD @ Home. En este acto intervinieron el padre Damian, dejando claro que lo suyo son los jóvenes, a los que encandiló desde el primer minuto de su intervención, y el arzobispo de Southward, Peter Smith. En su intervención el obispo repitió el lema de esta JMJ: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones”, instando a llevarlo a cabo. A su intervención siguieron conciertos, en los que la peregrinación zamorana fue gran animadora.

A las 21,30 llegó el plato fuerte del día, un Vía Crucis. Pero no era un Vía Crucis corriente, sino una Pasión que estuvo representada por jóvenes ingleses. Esta iniciativa fue alabada por los zamoranos en el momento de hacer valoración del día, llegando a decir que “esta representación es un retrato fiel de lo que se reza en el Vía Crucis”.

Mañana el día comienza pronto y tendremos talleres, charlas y la primera conexión en directo con Río de Janeiro para la vigilia de oración con los jóvenes.

jueves, 25 de julio de 2013

Peregrinando con el corazón en Río

En la mañana de hoy, jueves 25 de julio, el grupo de 41 jóvenes zamoranos que participarán en un encuentro católico en Inglaterra simultáneo a la JMJ de Río de Janeiro ha celebrado la eucaristía en la iglesia de Santiago del Burgo y ha emprendido el viaje en autobús hacia las islas británicas. Publicamos la primera de las crónicas que escribirá desde la peregrinación el enviado especial de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, Pablo Rodríguez Romo.

Zamora, 25/07/13. “En una peregrinación siempre se busca algo”. Con esas palabras aún resonando en los oídos de los 40 zamoranos que estamos en el bus, nos ponemos camino de Inglaterra, para vivir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) desde la distancia, pero en común con nuestros hermanos de Kent (Inglaterra), que nos esperan con los brazos abiertos.

La peregrinación ha comenzado con una misa con todos los peregrinos, familiares y fieles que se han querido sumar a nuestra despedida, en la iglesia de Santiago del Burgo, para celebrar hoy el día de Santiago Apóstol. Esta eucaristía ha estado presidida por Fernando Toribio, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil, y han concelebrado Florentino Pérez, rector de los Seminarios Mayor y Menor, y Narciso Jesús Lorenzo, rector de la mencionada iglesia.

En la homilía, Fernando Toribio nos recordaba que “un viaje no es una peregrinación”, ya que las peregrinaciones siempre tienen una meta, que puede no ser la misma que la del viaje. Al final de la misa, se nos impartió la bendición del peregrino y Fernando pidió a los que se quedaban que “rezaran por nosotros, como nosotros haremos por ellos”.

Después de la eucaristía, donde hemos recordado a las víctimas del accidente de tren de Santiago de Compostela, los peregrinos han manifestado lo que esperan de esta peregrinación. Juanma, de 19 años, me decía que en este viaje “esperaba encontrar a Dios en todas partes y vivir una gran experiencia”. Millán, seminarista mayor, de 20 años, quiere “profundizar en la fe, pasar unos buenos momentos con los jóvenes y estar en comunión desde Inglaterra con la JMJ de Río de Janeiro”. Lucía, de 16 años, confía en “disfrutar de la JMJ y conocer gente nueva”.

Acto seguido, nos hemos dirigido al punto de salida donde nos esperaba el bus, enfrente del Instituto Maestro Haedo. Nos hemos despedido de nuestros familiares y amigos y nos hemos puesto rumbo a nuestra meta, en peregrinación.

sábado, 20 de julio de 2013

Jornada Mundial de la Juventud: los zamoranos, entre Brasil e Inglaterra

La próxima semana se celebra en Río de Janeiro la primera Jornada Mundial de la Juventud presidida por el Papa Francisco. Un grupo de 16 zamoranos pertenecientes a las comunidades neocatecumenales participará en el evento, mientras que otros 41 jóvenes de la Diócesis acudirán a Inglaterra para vivirlo a distancia en un encuentro regional de aquel país.

Zamora, 21/07/13. Del 23 al 28 de julio se celebra en Río de Janeiro (Brasil) la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con el lema “Id y haced discípulos a todas las naciones”. Se trata del primer evento de estas características presidido por el Papa Francisco, y es la primera JMJ después de la celebrada en 2011 en Madrid. Está prevista la participación de 3.000 jóvenes españoles.

Desde la Diócesis de Zamora se va a participar de dos maneras: un grupo de 16 miembros del Camino Neocatecumenal sale hoy mismo en un avión que les llevará de Madrid a Brasilia, y desde el Secretariado Diocesano para la Adolescencia y Juventud se unirán 41 jóvenes zamoranos a un encuentro que tendrá lugar en Inglaterra.

Brasil: participación en vivo y en directo

El grupo zamorano que estará en Río de Janeiro está formado por dos matrimonios y una soltera, nueve jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 30 años y dos sacerdotes también jóvenes. Pertenecen en su mayoría a las comunidades neocatecumenales de la parroquia de Cristo Rey de la capital, en cuyo grupo de jóvenes nació la iniciativa de participar en la JMJ.

Estos jóvenes participaron como voluntarios en los Días en la Diócesis (DED) previos a la JMJ de Madrid 2011, colaborando en la acogida de 73 peregrinos norteamericanos que se alojaron en las viviendas de Cristo Rey y en la organización diocesana de aquellos días en Zamora, además de acudir juntos a la JMJ en la capital española.

Ellos mismos señalan que “tras vivir una experiencia de comunión tan grande de Iglesia y un encuentro tan vivo con el Señor, lo teníamos claro: queremos ir a Brasil”. Por lo costoso del viaje, pronto se pusieron a organizar actividades para ayudar a pagarlo: elaboración de iconos artesanos, una rifa en Navidad, venta de dulces y productos navideños… además de contar con ayudas especiales como colectas en la parroquia y la ayuda diocesana. Durante un año han tenido reuniones en las que han rezado, han escuchado juntos la Palabra de Dios y han tratado todos los temas prácticos de la JMJ. 

El pasado 13 de julio el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, presidió en la iglesia de Cristo Rey una eucaristía en la que hizo el envío de los peregrinos que irán a la JMJ. Ayer, sábado 20, después de celebrar una Misa, emprendieron el viaje nocturno a Madrid, donde se reunieron con grupos de León y de Segovia, para participar juntos en la JMJ, en un número total de 75 personas.

Hoy hacen el viaje Madrid-Brasilia con escala en Lisboa, y por la tarde está prevista la acogida en el aeropuerto brasileño y la distribución en las casas de familias de dos parroquias. Del lunes 22 al miércoles 24 participarán en una misión en las calles y tendrán tiempo para algunas visitas en la ciudad. Tras visitar las cataratas de Iguazú, el viernes 26 llegarán a Río de Janeiro, donde se incorporarán al programa oficial de la JMJ.

El viernes 26 por la tarde acudirán al Vía Crucis presidido por el Papa Francisco en la Playa de Copacabana, y el sábado participarán en la gran vigilia de oración con el pontífice en el Campus Fidei, después de peregrinar allí y participar en las actividades culturales de la tarde junto con miles de jóvenes de todo el mundo. Por fin, el domingo 28 tendrá lugar el momento culminante de la JMJ, con la eucaristía de envío presidida por Francisco.

Con posterioridad a la JMJ, el lunes 29 participarán en un encuentro multitudinario con el español Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, y el martes 30 visitarán el Seminario Redemptoris Mater de Río, el monumento del Cristo de Corcovado y el Pan de Azúcar. El miércoles 31 acudirán al Santuario de Nuestra Señora Aparecida, donde celebrarán la eucaristía, y después de un día en la playa, el viernes 2 de agosto volarán de vuelta a Madrid, para llegar a Zamora en la noche del sábado 3.

Inglaterra: con el corazón al otro lado del océano

Por otro lado, el Secretariado Diocesano de Adolescencia y Juventud comenzará su peregrinación el 25 de julio, con la eucaristía a las 9 horas en la iglesia de Santiago del Burgo, para salir a continuación de viaje hacia Inglaterra. La razón de realizar su convivencia allí se debe a las invitaciones cursadas hace más de un año por las diócesis inglesas de Plymouth y Brentwood, cuyos jóvenes estuvieron en Toro y Zamora en los DED previos a la JMJ de 2011. Después de diversos contactos, al final las familias británicas de Brentwood podrán devolver la hospitalidad a los jóvenes zamoranos.

Tal como explica Fernando Toribio, director del Secretariado, “el espíritu de este encuentro es poder unirnos a la JMJ de Río, dentro de nuestras posibilidades. La devolución de la visita a nuestros amigos ingleses nos vuelve a situar en el ambiente de la JMJ de Madrid 2011 y vivir ese fin de semana en un encuentro internacional (ingleses, irlandeses y nosotros) conectando con Brasil en un ambiente juvenil de oración, celebración y formación esperamos que nos ayude a ello”.

El grupo lo forman en total 41 personas, entre jóvenes (la mayoría entre 15 y 30 años) y sus responsables. Algo más de la mitad son de la parroquia de San Torcuato de la capital, y el segundo contingente en cantidad lo forman integrantes de los Seminarios Mayor y Menor de Zamora. Además, hay jóvenes de las parroquias de San Lorenzo, Cristo Rey, San José Obrero, San Vicente y San Juan, y de Toro.

El día 25, después de la Misa de envío, el grupo viajará en autobús hasta el puerto francés de Calais, donde cogerá el ferry hasta Dover en la mañana del viernes 26. Desde allí continuarán hasta Kent, donde participarán en un encuentro de jóvenes católicos organizado por los Carmelitas, denominado WYD @ Home – Brigthlights 2013. Durante su desarrollo conectarán en directo con los momentos principales de la JMJ en Río, y además tendrán multitud de actividades programadas: conferencias, talleres, conciertos, adoración, celebraciones, catequesis, etc., hasta la mañana del lunes 29.

A continuación llegará el momento de la convivencia en familias de la Diócesis de Brentwood, concretamente en la localidad de Essex. En esos días aprovecharán para visitar Londres, Cambridge y Southend. El viernes 2 de agosto harán el viaje de vuelta en autobús y ferry, para llegar el sábado 3 a Zamora.

sábado, 23 de junio de 2012

Se convoca la segunda peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave


El próximo 6 de julio se celebrará por segunda vez la peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave, organizada por la Delegación Diocesana para la Religiosidad Popular.

Zamora, 23/06/12. La noche del 6 al 7 de julio ha sido el momento elegido por la Delegación Diocesana para la Religiosidad Popular para la segunda peregrinación nocturna desde Zamora hasta el templo visigótico de San Pedro de la Nave. Se trata de una actividad que se inició el año pasado en el marco de la preparación para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid, y que ha tenido intención de continuar como una convocatoria fija.

Según explica su organizador, el sacerdote Javier Fresno, “es una actividad dirigida a todos pero especialmente recomendable a adolescentes y jóvenes (en procesos de catequesis, grupos de postconfirmación, grupos juveniles, etc.)”. Además, añade el delegado de Religiosidad Popular, “la experiencia de 2011 nos dice que les enriqueció mucho”.

La peregrinación comenzará el viernes 6 a las 23 horas en la iglesia de Santiago del Burgo en la capital, donde habrá una oración y bendición de los peregrinos, que iniciarán un camino con varias paradas. La primera será en la ermita del Cristo de Valderrey, hacia medianoche. Está prevista la llegada a La Hiniesta a la 1,15, y las otras estaciones se harán a las 4,45 horas en Valdeperdices y a las 5,50 en Almendra. En cada una de ellas habrá un momento de oración en el templo correspondiente, y tiempo para reponer fuerzas.

Está prevista la llegada a San Pedro de la Nave, en la localidad de El Campillo, a las 7,15 horas. Allí, en el templo más antiguo de la Diócesis (del siglo VII) se celebrará la eucaristía, momento culminante de la peregrinación, y a continuación tendrá lugar el desayuno. La organización pondrá autobuses para el regreso a Zamora al finalizar.

El recorrido es de unos 27 kilómetros, sobre el Camino de Santiago. Las personas interesadas en participar pueden inscribirse en la portería del Seminario San Atilano, o llamando al teléfono 980 514 998. El precio del autobús de regreso es de 3 euros.

sábado, 28 de abril de 2012

Crónica del encuentro diocesano de jóvenes


Crónica del encuentro diocesano de jóvenes que ha tenido lugar hoy en el Seminario San Atilano. Nos lo cuenta Viky Esteban, de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social.

Zamora, 28/04/12. El obispo de Zamora ha disfrutado hoy de una jornada de lo más gratificante. Es conocido por muchos el hecho de que don Gregorio “gana” en las distancias cortas, en el tú a tú, en la intimidad… Y hoy los jóvenes de entre 17 y 30 años que se han dado cita en la Casa de la Iglesia han dado cuenta de ello.

Todo comenzaba hoy a las 11 horas, cuando estaban convocados los chicos y chicas que quisieran participar en el encuentro diocesano de jóvenes con el obispo. El único requisito: tener entre 17 y 30 años y vivir de forma activa la vida de fe en nuestra Diócesis. A partir de ahí todo fue sobre ruedas. Los jóvenes se dividieron en dos grupos, los mayores por un lado, y los más pequeños se reunieron en otra sala. Ambos grupos trabajaron y pusieron en común sus inquietudes en relación a su testimonio de vida cristiana.

En el grupo de los mayores se habló de cómo cada uno descubrió la fe, cómo fue su evolución, cuáles han sido las dificultades halladas en el camino… Los de edades más tempranas también hicieron un trabajo interesante, pero lo que más llamó la atención de don Gregorio respecto a este grupo fueron sus numerosas inquietudes. Y es que el obispo, tras el trabajo previo realizado por los chavales, se encontró primero con el grupo de los pequeños (de 17 a 22 años).

Allí le hicieron todo tipo de preguntas; el prelado se sometió ciertamente a un amplio cuestionario que en varias ocasiones le hizo sonreír. “Yo no pude ir a la JMJ, pero vi por la tele que cuando llegó el Papa y saludó a los obispos que estaban en Madrid con el que más rato estuvo fue con usted, ¿se puede saber qué le dijo?”. Ésta fue la última pregunta y una de las más directas que recibió don Gregorio. Con una gran sonrisa en la cara, el obispo contestó: “yo no fui consciente de ese detalle, pero puedes estar tranquilo que no voy a ser el próximo Papa”.

Así, con humor y muchas carcajadas finalizó el encuentro con los pequeños. La reunión con los mayores no fue tan prolija en preguntas, tal vez porque es un grupo “más reflexivo”, como dijo el sacerdote Jesús Campos, director del Secretariado de Pastoral Universitaria, o tal vez por algo de timidez. En este momento, el prelado aprovechó para decir que la caridad de la Iglesia deberá convertirse, si no lo es ya, en el “buque insignia”. El obispo confía que con el trabajo que realiza Cáritas algunas personas “abrirán” por fin los ojos.

Por otro lado, un joven le preguntó al obispo que de qué forma podrían acercarse las cofradías a la vida de las parroquias para no verse a veces atrapadas por “el paisaje”. Una reflexión que compartió don Gregorio y que reconoció que también le preocupaba mucho. Tras los encuentros con ambos grupos, todos juntos acudieron a la Iglesia de Santa María de la Horta para celebrar la eucaristía que presidió el obispo. El día concluyó con una comida en la Casa de la Iglesia. Todos, incluido el obispo, comieron bocatas.

sábado, 10 de marzo de 2012

Crónica del encuentro de adolescentes en Toro


Hoy se ha celebrado en el Colegio del Amor de Dios en Toro el encuentro diocesano de adolescentes. Publicamos a continuación una crónica escrita por Gabriel Ramos, alumno del Seminario Menor San Atilano.

Toro, 10/03/12. El encuentro diocesano de adolescentes en Toro, un pueblo lleno de espíritu, ha estado compuesto por un montón de actividades, cada una de las cuales representaba un sacramento distinto, y acompañado de un montón de sacerdotes que nos contagiaban su alegría. A mí personalmente este encuentro me ha gustado mucho, ya que he podido conocer gente de todos los lugares de la Diócesis, y todos compartimos la mismas creencias, la misma fe.

Este encuentro comenzó a las 11 de la mañana en el Colegio del Amor de Dios, que nos acogió durante toda la convivencia. En el encuentro participamos unos 320 chavales de diferentes sitios de la Diócesis, la mayor parte de nosotros entre 14 y 16 años (3º y 4º de ESO), acompañados de nuestros párrocos, catequistas y monitores. Tuvimos la gran suerte de contar con gente de diferentes lugares, entre los que destacaron por número de asistentes Zamora ciudad, Aliste-Alba y Benavente, y como no los chavales de Toro, los cuales nos prestaron su pueblo durante todo un día.

Después del recibimiento, pasamos a la capilla del colegio, en la que todos los jóvenes rezamos y nos pusimos en manos de Dios ofreciéndole la convivencia. Después nos repartieron en grupos y empezamos a trabajar en los talleres. Los talleres, que como ya dije antes, estaban enfocados a los sacramentos, nos sirvieron para poder interpretar de otra manera distinta los sacramentos y lo que ellos conllevan, por ejemplo el sacramento del bautismo, en el que nos mancharon las manos de ceniza, que simboliza el pecado, y nos las lavaron, lo que simboliza la limpieza del bautismo. Después de los talleres hubo una mesa redonda, en la que nos explicaron los sacramentos del servicio a la comunidad: un matrimonio, un hijo de una familia cristiana, un sacerdote y un joven que se plantea su vocación al sacerdocio.

Yo he sido privilegiado, ya que me ha tocado dar testimonio como joven que se está planteando la posibilidad de ser sacerdote. Esto a mí me ha marcado. Yo pensaba que al contar mi experiencia y decir mi vocación, muchos chavales me darían de lado, e incluso me ignorarían, pero me confundí: al contar mi experiencia como cristiano, y mi vocación al sacerdocio, los chavales entre 14 y 16 años a los que les estaba hablando se quedaron asombrados, se interesaron por mi vocación y querían descubrir más sobre ella.

A continuación paramos a comer cada uno la comida que nuestras familias con todo cariño nos habían preparado. Al acabar volvimos a los talleres, para terminar de ver los sacramentos que nos quedaban, los de curación. Y finalmente llego el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, que nos dio las gracias por nuestra asistencia. Con él, hicimos un pacto en el cual tres síes tenían que marcar nuestra vida: el primero un “sí a Jesús”, el segundo, “sí a la Iglesia, y el tercero, “sí a nosotros mismos, a nuestra vocación. Al acabar con la oración final nos marchamos a casa a predicar lo aprendido, y a aprender lo predicado.

Álbum fotográfico del encuentro en: http://t.co/idCNGeOK

jueves, 8 de marzo de 2012

Fallece el sacerdote Félix Blanco, profesor emérito del Claudio Moyano


Hoy ha fallecido en Zamora a los 76 años Félix Blanco Gago, sacerdote diocesano natural de Matellanes, que fue profesor de Religión durante muchos años en el Instituto Claudio Moyano.

Zamora, 8/03/12. En la madrugada de hoy ha fallecido en Zamora el sacerdote diocesano Félix Blanco Gago, profesor emérito del Instituto “Claudio Moyano”, a los 76 años de edad y 52 de sacerdocio. El velatorio está instalado en el Tanatorio de Alcañices, y la Misa de funeral se celebrará mañana, viernes 9 de marzo, a las 11 horas en la iglesia parroquial de Matellanes, su localidad natal.

Nacido en Matellanes en 1935, fue ordenado presbítero en 1959, y al año siguiente se licenció en Teología. Su primer encargo fue el de coadjutor de la parroquia de Cristo Rey de la capital, de 1960 a 1972, año en el que pasó a ser delegado diocesano de Juventud, consiliario de Jóvenes de Acción Católica y capellán de las Misioneras del Corazón de María.

Durante mucho tiempo estuvo vinculado a la docencia de Religión Católica, que ejerció en el Instituto “Claudio Moyano” de Zamora hasta el año 2000, en el que se jubiló. Además, fue profesor del Centro Teológico Diocesano “San Ildefonso” y delegado diocesano para el Congreso de Profesores Cristianos de 1986.

También fue habitual de la prensa, realizando durante muchos años el comentario al evangelio dominical en el diario La Opinión-El Correo de Zamora.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

lunes, 29 de agosto de 2011

La lluvia y los (cuatro) vientos


JOSÉ ALBERTO SUTIL

Tras varios minutos de espera a causa de las inclemencias del tiempo, el papa Benedicto XVI, visiblemente emocionado y sin perder ni por un momento su humilde sonrisa, pudo por fin pronunciar su homilía en la Vigilia de oración con los jóvenes. Estas fueron sus últimas palabras: «Queridos amigos: Gracias por vuestra alegría y resistencia. Vuestra fuerza es mayor que la lluvia. Gracias. El Señor con la lluvia nos ha mandado muchas bendiciones. También con esto sois un ejemplo». Al día siguiente, antes al comenzar la celebración de la eucaristía, dijo también: «Queridos jóvenes: He pensado mucho en vosotros en estas horas que no nos hemos visto. Espero que hayáis podido dormir un poco, a pesar de las inclemencias del tiempo. Seguro que en esta madrugada habréis levantado los ojos al cielo más de una vez, y no solo los ojos, también el corazón, y esto os habrá permitido rezar. Dios saca bienes de todo. Con esta confianza, y sabiendo que el Señor nunca nos abandona, comenzamos nuestra celebración eucarística llenos de entusiasmo y firmes en la fe». ¿Por qué llovió en Cuatro Vientos? Para algunos deslució la Vigilia y toda la JMJ, pero personalmente creo que las palabras del Papa dan en el clavo. Llovió para mitigar el calor de los peregrinos, llovió para que recordáramos que la Palabra de Dios en la que tenemos que estar arraigados y edificados es como lluvia fina que empapa la tierra de nuestro corazón y la fecunda, llovió para que asumiéramos que hay que mantenerse firmes en la fe a pesar de las injerencias externas, llovió para que recordáramos que esta JMJ ha supuesto dos millones o más de gotas personales, vidas concretas, conversiones, confesiones, encuentros, decisiones... Y llovió en el aeródromo de Cuatro Vientos, ni antes y después, porque cuatro han sido los vientos que el Papa nos ha dejado en sus palabras, cuatro vientos que tienes que soplar con fuerza en la pastoral juvenil, en la Iglesia, en nosotros, en el mundo entero. Esos cuatro vientos no son otros que: 1) La certeza de que Dios nos ama; 2) El encuentro y la amistad con Jesucristo; 3) La centralidad de la Palabra de Dios, de la eucaristía y de la confesión; y 4) La necesidad del servicio humilde y desinteresado. Lluvia y viento confluyeron también en el anzuelo vocacional que Benedicto XVI, como buen sucesor de aquel pescador galileo llamado Pedro, lanzó en su reunión con los voluntarios: «Al amor de Cristo solo se puede responder con amor, y eso es lo que os pide el Papa en esta despedida: que respondáis con amor a quien por amor se ha entregado por vosotros». La lluvia, los cuatro vientos y lo que nos queda…

La Opinión-El Correo de Zamora, 28/08/11.

jueves, 25 de agosto de 2011

Subidón eclesial


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

Ya sé que puede sonar a tópico, es igual, pero hay cosas que o se viven en carne propia o de poco vale que uno se esfuerce mucho por contarlas. Este es el caso del «subidón eclesial» que estamos viviendo un número incontable de jóvenes venidos de todas las partes del planeta. Ya sé que los lectores de esta página están siguiendo por televisión el discurrir de este gran evento evangelizador. Pero insisto, no es lo mismo un periódico o la caja tonta que estar aquí, en la capital de España, en estos días y, sobre todo en este domingo que se hace capital del mundo cristiano.

Es un privilegio inolvidable poder gozar de un Madrid vibrante y festivo a más no poder, rebosante de fe y de juventud como nada ni nadie podría lograr si el que convoca es distinto del sucesor de Pedro. Qué bien nos han venido éstos días a los peregrinos zamoranos, a este país nuestro y en este momento concreto por muchas y variadas razones, a tantos miles de jóvenes extranjeros, a la Iglesia española, a la Iglesia Católica universal y, en definitiva, al mundo entero sin que por ello exagere lo más mínimo.

¿Acaso es exagerado reconocer el efecto transformador de un poco de sal en la comida o de un poco de levadura en medio de la masa del pan? Estoy convencido de que gran parte de estos jóvenes que me rodean consiguen poco a poco ese efecto transformador en sus ambientes, sin hacer tanto ruido como estos días, sin que se les vea por el canal internacional, más invisiblemente, claro que sí, como la sal o la levadura. Pero ahí están y aquí están ahora. Lo que aquí se está viviendo no es una alucinación, es un «subidón de jóvenes cristianos» provocado por el encuentro con Aquel a quien se puede casi «palpar» detrás, delante, en medio, arriba y abajo de estas muchedumbres. Él nos está inyectando una buena dosis de adrenalina espiritual de manera semejante a como en cierta ocasión y lugar lo hizo con Pedro, Santiago y Juan o con aquellos otros dos de Emaús.

El Maestro sigue confiando en nuestra lucha diaria, continuación de la suya, por hacer de la casa de nuestro mundo un hogar común donde triunfe la civilización de la solidaridad. Una nueva generación que, de una vez por todas, invierta en bolsas, bancos y valores que no den al traste cada no sé cuantos años y aún a riesgo de que a otros «inversores», pretendidamente más «listos», tengamos que advertirles que su capital es flor de un día. En ocasiones como ésta se hace bien visible que no estamos solos, que contamos con esta Iglesia de Cristo, instrumento indestructible para hacernos hijos de Dios y hermanos de todos. Y contamos también con un «padre amado» o un «papá», no un padrastro, que es el Papa: cercano, entrañable y profundo.

La Opinión-El Correo de Zamora, 21/08/11.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Tras la JMJ, ahora empieza lo importante


Y, por fin, llegó el domingo 21, con la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Ésta es la última de las crónicas diarias que cuentan la participación de los jóvenes de la Diócesis de Zamora, con la firma del delegado de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría.

Zamora, 24/08/11. Tres días después, pero más vale tarde que nunca. El pasado domingo 21 de agosto fue el final de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid. O, más bien, el día del envío, el día del nuevo inicio tras la experiencia de encuentro. Intentaré no ser muy largo, para reflejar lo que vivimos aquel día, sin que aparezcan las cosas al trasluz de lo que estamos viviendo con posterioridad.

El día del Señor amaneció muy pronto en Cuatro Vientos, porque nos despertó la luz del sol acariciando los rostros de los cientos de miles de jóvenes que habíamos pasado una noche cuanto menos peculiar. Para algunos el madrugón fue más notable, como para los sacerdotes de Zamora, que tuvieron que estar preparados a las 5,30 de la madrugada para poder concelebrar en la eucaristía con Benedicto XVI. O para quien esto escribe, que tuvo que salir muy de mañana del aeródromo para encontrarse con el coche de Radio Nacional de España, dispuesto a comentar el acto principal de la JMJ.

También el día comenzó con una sorpresa que, si no nos engañamos, fue bastante desagradable para todos: el temporal de la noche había causado desperfectos en las carpas habilitadas para guardar el pan que sería consagrado en la Misa, y por respeto al sacramento de la eucaristía se decía a través la megafonía que muy pocos podrían comulgar en la celebración, sólo los más cercanos al altar, y el resto tendría que conformarse con la comunión espiritual. Cuando resulta que la comunión es quizás el momento más intenso de una JMJ en la que todo gira en torno a Cristo, del que podemos participar realmente en este sacramento.

La eucaristía, el centro de la JMJ

Aún así, la Misa fue celebrada festivamente, después de que el Papa recorriera gran parte del aeródromo en el papamóvil. Miles de personas se habían incorporado a primera hora de la mañana a Cuatro Vientos, con lo que se hacía más difícil aún calcular por las imágenes de las pantallas una cantidad de gente que superaba con creces el millón de personas. Agradecimos el recuerdo cariñoso del que nos presidía al referirse a la noche que habíamos pasado, y cómo se había acordado de nosotros, que seguramente habríamos levantado nuestra mirada al cielo en algún momento, en una plegaria confiada a Dios.

En la homilía, Benedicto XVI fue a lo esencial, como suele hacer, y nos habló de permanecer en Cristo y buscar su amistad. Nos invitó a pasar de un conocimiento superficial de Jesús a la experiencia de la fe, que es un don de Dios, respondiéndole “con generosidad y valentía, como corresponde a un corazón joven como el vuestro”. Y fue claro y directo al referirse a la comunidad de los creyentes: “seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario. Quien cede a la tentación de ir «por su cuenta» o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él”.

Al final de la celebración, el mismo Papa desveló lo que ya era un secreto a voces. De hecho, muy bien situados en la parte delantera estaban un grupo de jóvenes brasileños. La próxima JMJ será en Brasil, en el año 2013. ¡Sólo quedan dos años!, pensaron algunos zamoranos enseguida, con ganas de volver a repetir esta aventura. Los brasileños mostraron regocijo por la buena noticia, y un momento emocionante lo vivimos todos al ver cómo un grupo de jóvenes españoles entregaba la Cruz de la JMJ y el Icono de María a un grupo de Brasil. Hemos pasado el testigo, y no podemos dejar de tener cierta nostalgia, al ver esa cruz y ese icono que han estado por nuestras tierras de Zamora el pasado noviembre, y que ahora cruzará el océano para continuar con un recorrido de fe y de testimonio.

Comunión y despedida

Tras la celebración de la eucaristía, sucedió lo inimaginable: la salida ordenada y relativamente ágil de Cuatro Vientos. Después del mediodía ya estábamos de vuelta en el Colegio Menesiano para poder ducharnos y comer tranquilamente, y para después recoger los equipajes. Allí también tuvimos ocasión de juntarnos en un momento de sencilla e intensa oración para participar de la comunión eucarística, que era lo que habíamos dejado pendiente de la mañana. Después, fotos de grupo, despedidas y vuelta al autobús, para regresar a Zamora y a Benavente.

¿Cansados? –nos han preguntado a la vuelta. Sí, pero contentos, muy contentos. Alentados en la fe, dispuestos a dar testimonio y fortalecidos en nuestra pertenencia a la Iglesia. Desde los adolescentes que han participado hasta los más veteranos en estos encuentros. La experiencia ha valido la pena. Y volvemos agradecidos, y mucho, a todos los que han hecho posible la JMJ. Tanto a nivel global –han sido tres años de intenso trabajo en Madrid y en muchos lugares– como a nivel diocesano y parroquial. Si tenemos que decir un nombre, el de Juan Carlos López, director del Secretariado de Pastoral Juvenil, a quien nuestro obispo, Gregorio Martínez Sacristán, encomendó la organización tanto de la JMJ como de los Días en la Diócesis (DED).

Puede estar contento, él y su magnífico equipo, de haber podido emplear horas, ilusiones y preocupaciones, para administrar estos acontecimientos de gracia. Gracias a todos, porque son muchos nombres. Gracias también al Colegio Menesiano de Madrid y a los voluntarios que, en representación de todos “los de verde”, han hecho posible la JMJ y que estuviéramos lo mejor posible. Gracias a la Archidiócesis de Madrid y a los organizadores de la Jornada. Dios, que sabe lo que ha hecho cada uno, sabrá premiar tantos esfuerzos, y hacer fructificar lo que se ha sembrado.

¿Y ahora?

Hemos vuelto a nuestra Diócesis coreando “Sí, sí, sí, nos vamos a Brasil”. Pero eso no es lo más importante. Lo decisivo empieza ahora: dar testimonio de lo que hemos vivido. Pero no sólo como una estrategia propagandística de la JMJ, ni siquiera de la misma Iglesia católica. Este encuentro nos ha servido para fortalecernos en la fe, para vivir la catolicidad de la Iglesia, para encontrarnos con el sucesor de San Pedro y escucharlo, para adorar juntos a Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ahora toca aplicar lo que hemos vivido. Releer con calma los mensajes de Benedicto XVI y ser fermento de una juventud nueva para un mundo nuevo. Ahora nos toca, en el día a día, en el instituto, la universidad, el trabajo, la parroquia o el movimiento… vivir “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”.

Álbumes de fotos de la JMJ:

https://picasaweb.google.com/101940642632218084507/

martes, 23 de agosto de 2011

¿Quién es el más importante? Un día de adoración


Publicamos la crónica del sábado 20 de agosto de la participación zamorana en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), firmada por el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría.

Zamora, 23/08/11. Hace dos días que ha terminado la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), y con el retraso debido a la intensidad del final del acontecimiento y al viaje de vuelta a nuestra tierra, retomo la labor de cronista. El sábado amaneció igual que los días anteriores, con la oración y el desayuno, y con la preparación de las cosas que nos harían falta para llevar al Aeródromo de Cuatro Vientos.

La cita más importante de la mañana para nuestro grupo fue el encuentro de oración por las vocaciones en el Seminario de Madrid, pero algunos nos descolgamos antes para otras actividades. Los más madrugadores fueron los zamoranos que tuvieron la suerte de participar en la eucaristía que presidió Benedicto XVI a las 10 horas en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, con 5.000 seminaristas de todo el mundo. Allí estuvimos muy bien representados por nuestro seminarista mayor Agustín Crespo, y por el que en el momento de la inscripción era rector del Seminario Diocesano San Atilano, Miguel Ángel Hernández.

El que esto escribe también tuvo que separarse de la comitiva diocesana durante la mañana, para cumplir con el compromiso de comentarista con Radio Nacional de España, y así pude ver a través de las pantallas la Misa con los seminaristas, en la que el Papa los llamó a la necesidad del silencio interior –además de las ya conocidas claves formativas de la oración, el estudio y la inserción en la realidad pastoral– y nos dio a todos los católicos españoles, y en especial a los curas, la alegría del anuncio de la próxima designación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia.

Los otros zamoranos que se ausentaron fueron los seis jóvenes que nos representaron en la Vigilia de Cuatro Vientos, más adelante que los demás. Mientras unos y otros acudían a sus citas respectivas, el grueso de la comitiva diocesana, junto con otros zamoranos que llegaron a Madrid en la mañana del sábado, acudió al Seminario San Dámaso de la capital española, para comenzar a mediodía esa plegaria enmarcada en una Cadena de Oración por las Vocaciones realizada por diversas diócesis, congregaciones y movimientos católicos. La presidió nuestro obispo, Gregorio Martínez Sacristán, y fue una hora de adoración del Santísimo, con algún testimonio, canciones y preces.

De camino a Cuatro Vientos

Después de comer en el Parque de las Vistillas, junto al Seminario, nos dividimos en grupos para encaminarnos hacia Cuatro Vientos con mayor facilidad, en metro o autobús urbano hasta donde fuera posible. Con las cosas imprescindibles (saco de dormir y esterilla, y la cena y el desayuno) llegamos a la Carretera del Barrio de la Fortuna, desde donde fuimos caminando al Aeródromo. Al llegar allí, un “pequeño caos”: el de una organización que no había previsto la colocación de tanta gente. Aunque teníamos asignados dos sectores muy concretos en el aeródromo centenario, nos fue imposible para la mayoría de nosotros pasar allí, ya que estaban repletos. Y tuvimos que quedarnos atrás, algo disgustados al principio, en el espacio que se había dejado para todas las personas que quisieran participar en los actos finales de la JMJ sin inscripción. Muchos tuvimos cerca una pantalla para seguirlo todo, servicios y grifos, así que teníamos las cosas básicas. Después de estirar las esterillas y situarnos sobre el espacio, empezaron las llamadas para ver dónde habíamos quedado unos grupos y otros. Algunos, además, se aventuraron a salir del aeródromo para entrar de nuevo por otros lugares, consiguiendo adelantarse un poco en aquella marea humana.

Pronto se nubló, algo que agradecimos a las 6 de la tarde, y pudimos seguir después en directo, a través de las pantallas, la visita del Papa al Instituto San José. Fue un momento entrañable, en el que Benedicto XVI, con su gran corazón de pastor, quiso acercarse a una representación de los jóvenes que por vivir el sufrimiento o la discapacidad no han podido participar en esta JMJ. Allí tuvo gestos de cariño y de bendición para algunos que fueron pasando junto a él, después de haber dicho alto y claro en su discurso que “una sociedad que no logra aceptar a los que sufren es una sociedad cruel e inhumana”, y que la presencia de estos jóvenes “suscita en nuestros corazones, frecuentemente endurecidos, una ternura que nos abre a la salvación”.

Contra viento y marea

Tras este momento importante, el sucesor de Pedro se montó en el papamóvil para llegar a Cuatro Vientos con algo de retraso, y allí comenzó la vigilia. Eran casi las 21,30 horas cuando esa nubosidad que antes habíamos agradecido comenzó a convertirse en precipitación. Y lo más sorprendente es que recibimos la lluvia con alegría. Lo que estábamos haciendo allí era tan importante que daba igual que lloviera. Aunque algunos grupos se marcharon, la mayor parte de la gente nos quedamos, y gritamos y cantamos aún más alto. El Papa también esperó, y aunque abrevió la vigilia dejando sus palabras al mínimo y suprimiendo alguna cosa, salió del escenario y regresó debajo del “árbol de la vida” del mismo revestido para la adoración del Santísimo.

Era nuestro segundo momento grande de silencio en el día. Benedicto XVI, de rodillas ante el Santísimo, expuesto en la custodia monumental de la Catedral de Toledo, que salió del suelo del escenario. Más de un millón de jóvenes de rodillas y en silencio. Un silencio grande, que impresionaba. El Papa estaba diciéndonos, sin palabras, su mensaje central de la JMJ: Jesús es el centro de nuestra vida. Por eso, los gritos tan coreados estos días de “¡Ésta es la juventud del Papa!” no queremos que sean otra cosa que la expresión del deseo más profundo de ser “la juventud de Cristo”.

Habíamos visto en las pantallas a un Papa a la expectativa, cubierto a duras penas por el paraguas que sostenían sus maestros de ceremonias y recibiendo mensajes de unos y otros que –suponíamos– le invitaban alternativamente a permanecer o a continuar. Pero se quedó. Y nos dijo unas breves palabras, y al final agradeció nuestra ilusión y nuestra alegría. Aplausos y más aplausos cuando nos dijo unas palabras que no habían sido preparadas en esta noche: “¡Gracias por vuestra resistencia! ¡Vuestra fuerza es mayor que la lluvia!”, y también: “El Señor con la lluvia nos manda muchas bendiciones. También en esto sois un ejemplo”.

Al terminar la vigilia, con un segundo chaparrón, nos acomodamos como pudimos, después de escuchar algo escépticos los mensajes de la organización de la JMJ. Habíamos tenido buen cuidado de cubrirnos con las esterillas y plásticos, dejando secos los sacos de dormir. Había sido un día duro, y necesitábamos el descanso. El día siguiente sería el definitivo, el del envío y la despedida.

viernes, 19 de agosto de 2011

Los jóvenes zamoranos, ante el Papa y “La crucifixión”


Tras la celebración del Vía Crucis presidido por Benedicto XVI en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid, con una presencia especial de la Diócesis de Zamora, publicamos la crónica correspondiente al viernes 19 de agosto, firmada por Luis Santamaría, delegado diocesano de Medios de Comunicación Social.

Madrid, 20/08/11. El viernes amaneció con la ilusión de un nuevo día de celebración y de convivencia en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid. Los jóvenes zamoranos nos encomendamos a Dios en la oración matinal que dirigió el grupo de la parroquia de San Lorenzo, y después continuamos en diversas actividades de este evento, desde las catequesis de los obispos hasta las confesiones en la “Fiesta del Perdón” del Parque del Retiro, pasando por la visita a la Feria de las Vocaciones de este espacio verde madrileño, algún encuentro de oración y hasta una peregrinación frustrada a la Catedral de Santa María la Real de la Almudena (que permaneció cerrada todo el día con motivo de la Misa presidida por el papa Benedicto XVI hoy, sábado 20, con los seminaristas).

Otro encuentro importante de la mañana contó con la participación de los zamoranos, aunque fuera una pequeña representación. En la reunión del Papa con los profesores universitarios jóvenes en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial estuvieron presentes, y pudieron escuchar y ver de cerca al sucesor de San Pedro Jesús Campos, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria; Narciso Jesús Lorenzo, delegado diocesano de Liturgia; y María Rodríguez, que ha impartido materias de Historia del Arte en el campus Viriato de la Universidad de Salamanca. También estuvo presente, y de una forma muy especial, el agustino zamorano Edelmiro Mateos, que fue uno de los frailes que recibió al Papa en el centro de estudios.

Algo que aprovechamos a hacer muchos de los jóvenes zamoranos durante la mañana del viernes fue el recorrido por el Paseo de Recoletos, donde ya se encontraban los 15 pasos de la Semana Santa de España repartidos por sus lugares respectivos, preparados para el Vía Crucis de la tarde. Al hacerlo, pudimos encontrarnos con el grupo que había venido en autobús convocado por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular, acompañados por su responsable, Javier Fresno, y con la propia comitiva de la Cofradía de Jesús Nazareno.

Algunos de ellos se quedaron ya, antes de comer, frente al paso que ocupaba el lugar de la X estación (Jesús es crucificado), el conjunto escultórico “La crucifixión”, propiedad de la asociación de fieles antes citada y obra del imaginero zamorano Ramón Álvarez. Los demás se apresuraron a volver al centro de Madrid para guardar un sitio privilegiado ante esa estación. Y después de una larga espera, pasadas las 19,30 horas, vieron pasar muy cerca de ellos al papamóvil con el obispo de Roma que, de forma previa a la celebración del Vía Crucis, pudo admirar los pasos y saludar a los asistentes.

Tanto los zamoranos que estuvieron ante el paso de Ramón Álvarez como los que siguieron el acto desde las pantallas en los alrededores de Recoletos coinciden en señalar la belleza y la profundidad del Vía Crucis, tanto en lo estético y visual como en lo espiritual, ya que los textos empleados como meditaciones en las 14 estaciones, elaborados por las Hermanas de la Cruz, hicieron posible un seguimiento profundo de la Pasión del Señor. Un Vía Crucis como camino de fe, de amor y de alegría. Y como “amor con amor se paga”, un camino espiritual con camino de vuelta de caridad: de la Pasión de Cristo a nuestra compasión con tantos crucificados y víctimas de nuestra sociedad.

El otro dato de este día que destacan muchos de los peregrinos zamoranos fue la oportunidad de ver muy cerca al Papa, que pasó junto a ellos. Exactamente, entre “La crucifixión” y ellos. Y lo hizo dos veces, de ida y vuelta. En medio de ellas, un tiempo intenso de oración y contemplación, gracias a las imágenes. Y gracias a dos signos ya conocidos para Zamora: la Cruz de los Jóvenes y el Icono de María, que el pasado mes de noviembre estuvieron en nuestra Diócesis y que esta tarde pasaron por delante de los pasos, de estación en estación, portados por jóvenes de lugares del mundo marcados por el sufrimiento de una u otra manera.

Un buen prólogo –dicen que seguido por televisión en todo el mundo por ocho veces más que la última final de la Champions– para lo que nos espera ya dentro de unas horas: el “maratón” de Cuatro Vientos, entre la vigilia y la Misa de envío. Antes de esto, la Misa con los seminaristas y el encuentro de oración por las vocaciones en el Seminario de Madrid serán las citas con presencia zamorana que comentaremos. Buenas noches.

Álbumes de fotos de la participación zamorana en la JMJ:

https://picasaweb.google.com/101940642632218084507/

jueves, 18 de agosto de 2011

Julián Barrio: “Deben entender que no queremos imponer la fe”


El arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, dio una catequesis ayer en la parroquia del Espíritu Santo de Madrid, en el marco de las catequesis episcopales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Publicamos a continuación la entrevista que le realizó Pablo Rodríguez Romo, con fotos de Andrés Rivera, ambos jóvenes de la Diócesis de Zamora participantes en la JMJ.

Madrid, 18/08/11. Monseñor Julián Barrio, natural del pueblo zamorano de Manganeses de la Polvorosa (de la Diócesis de Astorga), impartió ayer una de las numerosas catequesis que, cada mañana, se les ofrecen a los jóvenes peregrinos que han acudido a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). En ella hablo de la importancia de mantenerse firmes ante los ataques anticlericales.

- Ver a tantos jóvenes debe ilusionar muchísimo, ¿no?

- Sin duda. Ver a tantos jóvenes y su actitud, la actitud que están teniendo, es un motivo de esperanza y, lógicamente, para poder decir que el futuro que estos jóvenes representan es un futuro que nos llena de gozo y de alegría.

- Sin embargo, algunos dicen que hay una crisis de fe en los jóvenes. ¿Qué opina de esto?

- Viendo esta realidad que estamos encontrando ahora en la Jornada Mundial de la Juventud nos damos cuenta de que quizá sean muchos más los jóvenes con los que podríamos contar. En todo caso, yo creo que es un momento en que el testimonio de estos jóvenes ayudara a otros que se han ido alejando de puntillas de la Iglesia y que estas manifestaciones de fe les pueden ayudar a entrar dentro de sí mismos, a repensar su propia situación y a tratar también de dar una respuesta a esas inquietudes que ellos llaman.

- Ya 22 años de la JMJ de Santiago de Compostela. ¿Como la vivió usted?

- Yo, entonces, era sacerdote, aún no era obispo en Santiago. La viví con mucho gozo, con mucha esperanza. No me imaginaba en aquel momento la trascendencia que aquel acontecimiento que vivimos en Santiago iba a seguir teniendo en las distintas JMJ que se han celebrado en los distintos países

- ¿Cree que el éxito de la Peregrinación y Encuentro de Jóvenes de 2010 influyó para la venida de jóvenes compostelanos a Madrid?

- Estoy seguro de que sí. Tenemos que dar las gracias a Dios porque el Encuentro Nacional de Jóvenes el año pasado, con motivo del Año Santo, resultó, según la apreciación de muchos jóvenes que la han manifestado, muy gratificante y muy agradable. Yo creo que esto, qué duda cabe, ha influido para que los jóvenes de las diócesis gallegas que, de alguna forma, vivieron esta experiencia, algunos por primera vez, de un encuentro así, se hayan animado a participar de la Jornada Mundial.

- Ante los continuos ataques a la Iglesia, ¿qué consejos les daría a los jóvenes participantes en la JMJ?

- Primero, no debemos tener miedo. Nosotros no imponemos nada a nadie, pero tenemos derecho a manifestar lo que nosotros somos y creemos. En este sentido, no tener miedo. Segundo, debemos ser conscientes de que estamos en una Iglesia peregrinante. No estamos en una Iglesia triunfante. Esperamos un día, con la gracia del Señor, participar de la Iglesia triunfante, pero, de momento, estamos en la Iglesia peregrinante. Y hay que recordar aquello que decía San Agustín, “tenemos que peregrinar entre los consuelos de Dios y las turbaciones del mundo”. Evidentemente, nosotros tenemos que, día a día, tratar de mantener nuestro ánimo con la oración, con ese encuentro con Dios para que nos dé fuerza y demos el testimonio que se nos pide dar con ese gozo, con esa alegría y con esa conciencia de que nosotros no imponemos nada a nadie, sino que tratamos de ofrecer lo que nosotros creemos. Se nos ha repetido infinitas veces que la fe se propone, pero no se impone. Creo que esto lo deben entender los que, por un motivo u otro, consideren que nosotros tenemos que quedar recluidos a las sacristías. Hay que decírselo con toda sencillez y con toda serenidad y espero que lo comprendan.