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miércoles, 20 de noviembre de 2013

El domingo se clausura el Año de la Fe en Cristo Rey

Trece meses después de su inauguración, el obispo de Zamora clausurará solemnemente el Año de la Fe a nivel diocesano el domingo 24, con una eucaristía a las 18 horas en la iglesia de Cristo Rey, a la que invita a todos los fieles.

Zamora, 20/11/13. El próximo domingo 24 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, tendrá lugar la clausura del Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI en 2012, en toda la Iglesia universal. La Diócesis de Zamora lo hará con la eucaristía solemne que presidirá el obispo Gregorio Martínez Sacristán a las 18 horas en la iglesia parroquial de Cristo Rey de la capital.

En una misiva dirigida a los sacerdotes, consagrados y laicos de la Diócesis, el obispo señala que “conviene que clausuremos conjuntamente este Año de la Fe, para de este modo agradecer a nuestro Señor cuánto nos ha concedido durante este tiempo en que hemos redescubierto y anunciado más nuestra fe cristiana”.

El prelado invita a toda la comunidad diocesana a participar en esta Misa, que será el broche final del Año de la Fe a nivel local. A los sacerdotes les pide especialmente “anunciar esta celebración en vuestras parroquias, asociaciones y movimientos, así como alentar y acompañar a todos los fieles cristianos a acudir a dicha Eucaristía por el gran significado eclesial que en ella se expresará”.

Monseñor Martínez Sacristán también cuenta en su carta con las monjas de clausura de los 16 conventos y monasterios de la Diócesis, a quienes pide “que a lo largo de la tarde de dicha jornada se unan a la celebración por medio de la oración a favor de la abundante fructificación de lo vivido durante este Año”.

Balance de una efeméride eclesial

La Diócesis de Zamora inauguró solemnemente el Año de la Fe con una eucaristía en la Catedral el 12 de octubre de 2012, y durante estos trece meses han tenido lugar algunos acontecimientos significativos en la vida ordinaria de la Iglesia local. El obispo publicó, con motivo de este Año, la carta pastoral Creyentes y testigos alegres, que se ha leído y trabajado en diversas instancias diocesanas. También firmó un decreto de indulgencias especial para este Año.

Diversas actividades diocesanas han girado especialmente en torno al tema de la fe y a la efeméride eclesial que motivó al Papa emérito a convocar este Año: el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II y el vigésimo aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. Por eso, las XI Jornadas Diocesanas que se celebraron entre el 30 de enero y el 1 de febrero abordaron esta temática, y el curso formativo del Centro Teológico Diocesano “San Ildefonso” (las conocidas como “Lecciones de Teología”) han presentado de forma sistemática los documentos más importantes del Concilio.

Además, ha habido algunos momentos especiales, organizados con motivo precisamente del Año de la Fe, entre los que destaca especialmente la celebración de la eucaristía en la que el obispo confirmó a casi 300 adolescentes de las parroquias de Zamora capital, el 25 de mayo en el Auditorio “Ruta de la Plata”. Más tarde, el 9 de octubre, cientos de escolares de los colegios católicos hicieron su peregrinación a la Catedral.

La Catedral, por otra parte, acoge desde febrero la exposición de un apostolado del siglo XVII, 13 lienzos que han sido restaurados para la ocasión y que en el trascoro del primer templo diocesano sirven para que los fieles puedan hacer la profesión de fe. De hecho, éste ha sido otro de los momentos significativos del Año de la Fe: las diversas peregrinaciones que los arciprestazgos de la Diócesis han hecho a la Catedral para confesar el Credo junto al obispo. Otros santuarios de la geografía diocesana han sido meta de peregrinaciones más modestas pero igualmente importantes para sus participantes.

La vida contemplativa también ha hecho su aportación al Año de la Fe, y se ha concretado en la preparación de unas vigilias mensuales de oración que arrancaban el pasado mes de octubre de 2012 y que en el Convento de Santa Clara de la capital han congregado a laicos, consagrados y sacerdotes para rezar siguiendo las partes del Credo.

A nivel de arciprestazgos y parroquias también ha tenido su importancia el Año de la Fe. En Toro-La Guareña, por ejemplo, se celebró en abril la Semana de la Fe, y en otros lugares y parroquias se han comenzado iniciativas de formación y catequesis de adultos. Durante el mes de mayo, el claustro principal del Seminario San Atilano acogió una exposición sobre el Concilio Vaticano II.

La Diócesis de Zamora ha estado representada en algunos de los principales encuentros que han tenido lugar en Roma con el nuevo papa Francisco. Del 3 al 5 de mayo, una decena de zamoranos participaron en la Jornada Mundial de las Cofradías, y del 26 al 29 de septiembre doce catequistas y sacerdotes acudieron a la Jornada Mundial de los Catequistas. También el Seminario Mayor y parte del Seminario Mayor acudió con su rector a la Jornada Mundial de los Seminaristas y Novicios del 4 al 7 de julio.

A nivel nacional, un evento importante ha sido la eucaristía en la que fueron beatificados 522 mártires del siglo XX en España, celebrada el pasado 13 de octubre en Tarragona. En esta ocasión han sido reconocidos como beatos el sacerdote franciscano Antonio Faúndez, natural de La Hiniesta, y los religiosos carmelitas Ángel María Reguilón, Bartolomé Fanti María Andrés Vecilla y Ángel María Sánchez.

miércoles, 16 de octubre de 2013

11 centros de toda la Diócesis peregrinan a la Catedral

El pasado miércoles la ciudad de Zamora acogió la Peregrinación de la Fe de los colegios católicos de la Diócesis, que, en tres oleadas, llenaron las calles de la capital en su camino hacia la catedral, donde profesaron el Credo ante el obispo después de participar en una actuación musical y unas escenificaciones.

Zamora, 10/10/13. El miércoles, Zamora se llenó de niños y jóvenes en uno de los actos más esperados del Año de la Fe. Se trató de la Peregrinación de la Fe de los colegios católicos de la Diócesis. En este encuentro, que fue coordinado por la Vicaría de Pastoral y la Delegación Diocesana de Enseñanza, junto con representantes de los colegios de la Diócesis, participaron alumnos de entre 4º de Primaria y 2º de Bachillerato de 11 centros concertados de la provincia. Para facilitar la organización, el encuentro se dividió en 3 oleadas, donde los alumnos, divididos por edades fueron llegando a la catedral. Pero antes, estos alumnos pasaron por dos paradas.

La primera estación se realizó en nueve iglesias de la capital, donde habrá un breve momento introductorio de oración con el tema “Creo en Dios Padre”. Los templos donde tuvo lugar esta primera estación fueron Cristo Rey, Nuestra Señora de Lourdes, San Lázaro, San Juan, San José Obrero, San Lorenzo, San Torcuato, Santiago del Burgo y Santa María de la Horta. La segunda estación ocupó la Plaza Mayor, bajo el lema “Creo en Jesucristo”, y estuvo presidida por la imagen del Cristo crucificado de las confirmaciones del pasado mes de mayo.

La tercera estación fue en la catedral, donde el sacerdote y cantautor Javi Sánchez les dio la bienvenida interpretando algunas de sus composiciones. También hubo representaciones sobre la vida de San Atilano, el Buen pastor o el Espíritu Santo. El primer grupo de alumnos llegó a la Catedral sobre las 11 horas. Después de participar en las escenificaciones y en la actuación musical, se encontraron con el obispo en el atrio de la Catedral, donde les dirigió unas palabras y todos juntos profesarán el Credo ante él, un acto central en el Año de la Fe. A las 12,15 horas llegó el segundo grupo, que tuvo el acto con el obispo a las 13 horas. Y a las 13,15 horas llegó el tercer grupo, que se reunió con Martínez Sacristán a las 13,55 horas.

El obispo, Gregorio Martínez Sacristán, se mostró muy contento por el éxito de esta peregrinación. “Algo extraordinario. –dijo don Gregorio- Ha sido un encuentro gozoso de muchísimos muchachos de todos los colegios cristianos de Zamora y eso es lo que verdaderamente causa una alegría inmensa”. El sucesor de San Atilano también tuvo palabras para los organizadores: “Una muy buena organización por parte de todos los colaboradores. Profesores, directores de los colegios y todos, yo les agradezco enormemente la preparación de este evento”.

Javi Sánchez, sacerdote y cantautor zaragozano, también se mostró muy sorprendido por la implicación de los jóvenes: “Cada uno de los chicos, con su dinámica, con su manera de estar, han entendido el gesto. El mensaje que tenía el encuentro estaba muy claro, un mensaje de unidad y de formar parte de algo más grande que no solamente la escuela donde están”. Para Juan Carlos López, delegado diocesano de enseñanza, fue “un encuentro festivo” y que se logró “aunar esfuerzos entre los diferentes carismas que están representados en la diócesis”. Para Juan Carlos, este encuentro “puede ser el inicio de una experiencia nueva de trabajo coordinado” y que están “dispuestos a seguir buscando fórmulas que nos permitan seguir creciendo en comunión”.

Se trata de uno de los actos centrales del Año de la Fe a nivel diocesano. Otras celebraciones destacadas han sido la inauguración solemne en la Catedral, que tuvo lugar el 12 de octubre de 2012, y la confirmación multitudinaria de adolescentes de Zamora ciudad en el Auditorio Ruta de la Plata el pasado 25 de mayo. El Año de la Fe será clausurado a nivel diocesano el próximo 24 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey, en la iglesia que lo tiene como titular en la capital.

sábado, 12 de octubre de 2013

Cuatro mártires de la Diócesis serán beatificados mañana

Mañana tendrá lugar en Tarragona la ceremonia de beatificación de 522 mártires del siglo XX en España, entre los que se encuentran un religioso de La Hiniesta y tres de Pajares de la Lampreana. En la Misa solemne concelebrarán el obispo de Zamora y el párroco de La Hiniesta.

Zamora, 12/10/13. Mañana, domingo 13 de octubre, 522 mártires españoles de la persecución religiosa de los años 30 serán beatificados en la ciudad de Tarragona, en una celebración multitudinaria que se ha preparado como uno de los hitos del Año de la Fe. Desde entonces, sus nombres estarán inscritos en el Martirologio de la Iglesia (el catálogo de los santos) y serán objeto de veneración y de culto.

Entre estos Siervos de Dios (así se denomina a las personas que están en el proceso de beatificación) hay cuatro religiosos zamoranos: un sacerdote franciscano natural de La Hiniesta y tres religiosos carmelitas nacidos en Pajares de la Lampreana.

Antonio Faúndez López nació en La Hiniesta en 1907 y fue bautizado con el nombre de Miguel. Entró en la Orden de Frailes Menores en 1924 y fue ordenado sacerdote en 1931. Fue fusilado a las afueras de Bullas (Murcia) el 11 de septiembre de 1936.

Ángel María Reguilón Lobato (bautizado como Ángelo) nació en Pajares de la Lampreana en 1917, Bartolomé Fanti María Andrés Vecilla (bautizado como Nicomedes) nació en el mismo pueblo y año, y Ángel María Sánchez Rodríguez (bautizado como José) vino al mundo en Pajares en 1918. Todos ellos eran clérigos profesos de la Orden de los Carmelitas de la Antigua Observancia, y fueron martirizados en Carabanchel Bajo (Madrid) el 18 de agosto de 1936 junto a otros cinco frailes de la misma Orden. Tenían entre 18 y 19 años cuando derramaron su sangre por Cristo.

Mañana serán beatificados en Tarragona estos cuatro mártires zamoranos y otros 518. Pero en el siglo XX también fueron perseguidos muchos otros cristianos en distintas partes del mundo. Al final del segundo milenio –decía Juan Pablo II– la Iglesia ha vuelto a ser “Iglesia de mártires”.


Presencia del obispo de Zamora

Los actos oficiales han comenzado ayer, viernes 11, con la representación de la Pasión de San Fructuoso y de los mártires del siglo XX en el Tarraco Arena Plaza. Hoy se rezarán las Solemnes Vísperas a las 19 horas en la Catedral. En esta celebración ya estará presente el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, y el párroco de La Hiniesta, localidad natal de uno de los nuevos beatos, Manuel Carrascal.

Mañana, domingo 13, tendrán lugar la ceremonia de beatificación y la Misa, que comenzarán a las 12 horas en el Complejo Educativo de Tarragona, y que contará con 8 cardenales y 104 obispos. Los actos del domingo se emitirán en directo en TVE (La 2) y en 13TV. También se podrá ver en directo en la web oficial de la Beatificación, www.beatificacion2013.com. COPE y Radio María también emitirán esta celebración en directo.

lunes, 7 de octubre de 2013

Los colegios católicos de Zamora hacen la Peregrinación de la Fe

El miércoles 9 de octubre la ciudad de Zamora acogerá la Peregrinación de la Fe de los colegios católicos de la Diócesis, que en tres oleadas partirán de varias iglesias, harán una estación en la Plaza Mayor y concluirán el encuentro en la Catedral, donde profesarán el Credo ante el obispo después de participar en una actuación musical y unas escenificaciones.

Zamora, 7/10/13. El próximo miércoles 9 de octubre tendrá lugar uno de los actos especiales convocados con motivo del Año de la Fe en la Diócesis de Zamora, que fue inaugurado el 12 de octubre del año pasado y será clausurado el próximo 24 de noviembre. Se trata de la Peregrinación de la Fe de los centros educativos de la Iglesia católica en la Diócesis de Zamora.

El encuentro, coordinado por la Vicaría de Pastoral y la Delegación Diocesana de Enseñanza, junto con representantes de los colegios de la Diócesis, consiste en una peregrinación con tres estaciones que culminará en la Catedral en un encuentro con el obispo, Gregorio Martínez Sacristán. Participarán los alumnos de los centros que se encuentran cursando entre 4º de Primaria y 2º de Bachillerato.

Para facilitar la organización y el desarrollo del encuentro, se dividirán en tres grupos, por edades. La primera estación se realizará en nueve iglesias de la capital, donde habrá un breve momento introductorio de oración con el tema “Creo en Dios Padre”. Los templos donde tendrá lugar esta primera estación son los de Cristo Rey, Nuestra Señora de Lourdes, San Lázaro, San Juan, San José Obrero, San Lorenzo, San Torcuato, Santiago del Burgo y Santa María de la Horta. Cada colegio determinará la hora de inicio para poder llegar a tiempo a la segunda estación.

La segunda estación ocupará la Plaza Mayor, bajo el lema “Creo en Jesucristo”, y estará presidida por la imagen del Cristo crucificado de las confirmaciones del pasado mes de mayo. Se hará, como está previsto, en tres momentos: a las 9,45 horas llegará el grupo primero, a las 10,45 el segundo y a las 12 el tercero, y el acto en la Plaza durará un cuarto de hora.

La tercera estación comenzará con un encuentro en el atrio de la Catedral, donde estará el sacerdote cantautor Javi Sánchez interpretando algunas de sus composiciones, y además en el interior de la Catedral y en la puerta del Obispo habrá escenificaciones preparadas por los alumnos de los colegios sobre diversos aspectos del primer templo diocesano, la figura del obispo, la historia de San Atilano y la acción del Espíritu Santo en la Iglesia.

El primer grupo de alumnos llegará a la Catedral a las 10,45 horas. Después de participar en las escenificaciones y en la actuación musical, se encontrarán con el obispo a las 11,25 horas en el atrio de la Catedral, donde les dirigirá unas palabras y todos juntos profesarán el Credo ante él, un acto central en el Año de la Fe. A las 12 horas llegará el segundo grupo, que tendrá el acto con el obispo a las 12,40 horas. Y a las 13,15 horas está previsto que llegue el tercer grupo, que se reunirá con Martínez Sacristán a las 13,55 horas.

Se trata de uno de los actos centrales del Año de la Fe a nivel diocesano. Otras celebraciones destacadas han sido la inauguración solemne en la Catedral, que tuvo lugar el 12 de octubre de 2012, y la confirmación multitudinaria de adolescentes de Zamora ciudad en el Auditorio Ruta de la Plata el pasado 25 de mayo. El Año de la Fe será clausurado a nivel diocesano el próximo 24 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey, en la iglesia que lo tiene como titular en la capital.

martes, 24 de septiembre de 2013

Doce zamoranos en la peregrinación mundial de catequistas a Roma en el Año de la Fe

Ocho catequistas y cuatro sacerdotes de la Diócesis de Zamora parten hoy hacia Roma en un grupo regional para participar en la Jornada de los Catequistas del Año de la Fe, que comienza el jueves 26 con el Congreso Internacional de Catequistas, continúa el sábado 28 con la peregrinación a la tumba de San Pedro y termina el domingo 29 con la Misa presidida por el Papa.

Zamora, 25/09/13. La Diócesis de Zamora estará representada estos días en el encuentro mundial de catequistas que se celebrará en Roma con motivo del Año de la Fe por ocho catequistas y cuatro sacerdotes, entre los que se encuentran el delegado diocesano de Catequesis, Juan Luis Martín, y el subdelegado, Francisco Ortega Vicente. Está previsto que salgan a las 12 horas del aeropuerto de Barajas, con el grupo de las Diócesis de Castilla y León con el que viajan.

El momento principal de la peregrinación tendrá lugar el domingo 29, con la eucaristía presidida por el Papa Francisco a las 10,30 horas en la Plaza de San Pedro. La víspera, el sábado 28, los catequistas recibirán una catequesis a las 9,30 horas repartidos por varias iglesias de la urbe, seguida de la celebración de la eucaristía, y por la tarde entrarán en la Basílica de San Pedro para visitar la tumba del apóstol y profesar allí la fe.

Los catequistas y sacerdotes que acuden a la jornada convocada por la Santa Sede participarán en el Congreso Internacional de Catequistas que se celebrará en el Aula Pablo VI del jueves al sábado, con ponentes procedentes de todo el mundo, y con una catequesis del Santo Padre el viernes a las 17 horas.

Además, los participantes en este encuentro tendrán ocasión de conocer los monumentos principales de Roma, sobre todo con la visita a las basílicas mayores. El domingo 29, después de la Misa presidida por el Papa y de la comida, emprenderán el viaje de regreso, para llegar a Madrid por la noche.

Se trata de uno de los grandes eventos programados para el Año de la Fe. Según hacía público hace unos días el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, han confirmado su asistencia al Congreso 104 delegaciones y 1.600 representantes de 50 países distintos de los cinco continentes, y está prevista la presencia de unas 100.000 personas en los actos del sábado y el domingo.

Monseñor Fisichella afirmó que “en un periodo de profunda fragmentación cultural, el Congreso pretende proponer algunas vías para la formación unitaria de los catequistas con el deseo de ofrecer a la comunidad cristiana un nuevo empuje dinámico en el redescubrimiento de la riqueza de la fe y de su innegable valor para llevar sentido a la vida personal”. Y señaló también que “el catequista es testigo de la fe”.

martes, 21 de mayo de 2013

El obispo confirmará en una celebración a casi 300 jóvenes


El sábado 25 de mayo el Auditorio “Ruta de la Plata” de Zamora acogerá la eucaristía en la que el obispo administrará el sacramento de la confirmación a 292 adolescentes y jóvenes de las parroquias de Zamora ciudad. Esta celebración multitudinaria tiene lugar con motivo del Año de la Fe.

Zamora, 22/05/13. El próximo sábado 25 de mayo el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, administrará el sacramento de la confirmación a 292 adolescentes y jóvenes de Zamora capital en el marco de una eucaristía que presidirá a las 18 horas en el Auditorio Municipal “Ruta de la Plata”, a las afueras de la ciudad.

El obispo propuso hace unos meses a los párrocos del arciprestazgo de Zamora ciudad la posibilidad de reunir en una sola celebración las confirmaciones de todas las parroquias, para que este sacramento adquiera una visibilidad especial en este Año de la Fe y los chicos y chicas descubran que otra mucha gente de su edad vive su fe en la comunidad cristiana.

Las parroquias aceptaron esta propuesta episcopal, que en la práctica ha traído consigo un importante esfuerzo de organización conjunto de las parroquias con el Obispado para una Misa que puede tener una participación de más de 3.500 personas. Habida cuenta de que los templos de la capital no se acercan a ese aforo, desde el Obispado se solicitó el espacio público al Ayuntamiento de Zamora.

El escenario del Auditorio se utilizará como presbiterio en la eucaristía, y allí se situará el altar y la sede desde los que el obispo presidirá la celebración. Junto a él estarán los sacerdotes concelebrantes y un grupo de 55 confirmandos con sus padrinos, que serán a los que el obispo crismará (los ungirá con el Santo Crisma, óleo empleado en el sacramento de la confirmación).

Esos 55 jóvenes confirmados por el obispo se han seleccionado de forma proporcional de entre las 14 parroquias y 2 asociaciones de fieles de Zamora ciudad. Al resto de confirmandos los crismarán los cuatro vicarios del Obispado, y estarán situados, junto con sus padrinos, delante del escenario.

Para asistir a la eucaristía en las gradas, por motivos de organización, se hará por invitación. Las invitaciones han sido repartidas a los confirmandos, y también cuentan con ellas los catequistas y otras personas implicadas en su proceso de iniciación cristiana. Además, habrá entrada libre para quienes deseen asistir sin invitación, y serán situados, hasta mil personas, entre las sillas de los confirmandos y sus padrinos y el graderío.

Las parroquias de la capital que participan (María Auxiliadora, San Torcuato, Cristo Rey, San José Obrero, San Frontis, San Benito, Nuestra Señora de Lourdes, Espíritu Santo, San Lázaro, San Juan y San Vicente, San Lorenzo, Santa María de la Horta, San Ildefonso y La Natividad) y las dos asociaciones juveniles de fieles (Juventudes Marianas Vicencianas y Centro Juvenil Claret) aportarán los voluntarios de organización, que tienen repartidas las tareas de liturgia, acompañamiento a los ministros de la comunión, orden y acceso, acomodación y limpieza.

Como preparación para las confirmaciones, está prevista una celebración penitencial presidida por el obispo el jueves 23 a las 20,15 horas en la iglesia de María Auxiliadora. Será el momento en el que los confirmandos podrán acercarse a recibir el sacramento de la reconciliación penitencial.

jueves, 9 de mayo de 2013

Una exposición recuerda en Zamora los 50 años del Concilio Vaticano II


Zamora, 9/05/13. El pasado lunes 6 de mayo se inauguró en Zamora la exposición “50 Aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II: volver a los textos”, realizada por la Fundación Crónica Blanca para el Año de la Fe y solicitada por la Diócesis de Zamora para estar en el claustro principal del Seminario San Atilano del 6 al 17 de mayo. El horario es de lunes a viernes de 10 a 14 horas y de 16 a 22 horas.

Además, la muestra incluye un vídeo documental que se proyecta todos los días y de entrada libre en una de las salas del Seminario – Casa de la Iglesia. Del 6 al 10 de mayo comienza a las 19,25 horas, y del 13 al 17 de mayo a las 20,15 horas. Además, los grupos de parroquias o colegios que deseen ver la exposición pueden concertar un pase del vídeo el día y a la hora que les convenga.

En la presentación de la muestra a los medios de comunicación, el director del Centro Teológico Diocesano “San Ildefonso”, Narciso-Jesús Lorenzo, afirmó que “esta exposición se convierte en el broche de oro de las iniciativas de formación teológica promovidas por el Centro Teológico”, durante el curso 2012/13. Porque, como señaló, se está realizando “una iniciativa de actualización teológica ofrecida a los alumnos de las tres promociones de este centro, pero abierta a todos los zamoranos con interés por formarse teológicamente de un modo más intenso y sistemático a través de lo que hemos convenido en llamar Lecciones de Teología”.

Precisamente este curso las Lecciones de Teología están abordando los principales documentos conciliares, ya que, en palabras de Narciso-Jesús Lorenzo, “el Concilio sigue siendo una realidad de permanente actualidad para la Vida de Iglesia, por su incidencia en la reflexión teológica, en las instituciones eclesiásticas, en la vida del clero y de los fieles católicos y en aquellos, particulares y organismos sociales que quieran atender a sus enseñanzas”.

También estuvo presente en la rueda de prensa el sacerdote y periodista madrileño Manuel María Bru, presidente de la Fundación Crónica Blanca, que dio los detalles del origen y contenido de la exposición, que ya ha estado en varias ciudades españolas, comenzando por la parroquia madrileña de San Jerónimo el Real.

Bru comentó así la razón de ser de la muestra: “porque no todos vamos a poder releer en este Año de la Fe, como nos propone Benedicto XVI, todos los documentos del Concilio (poder hacerlo realmente o poder vencer la pereza de hacerlo), y esta exposición nos ofrece la posibilidad de leer 27 párrafos seleccionados como representativos no sólo de la pluralidad de los temas de los 16 documentos conciliares, sino de la riqueza de sus propuestas y la belleza de su exposición”.

Se trata, explicó, de una sencilla exposición selectiva de los principales textos del Concilio, con diez paneles grandes en los que, con apoyo gráfico, se ofrezca una selección de 27 párrafos de todos los documentos conciliares. Los 27 párrafos de la exposición están agrupados en estos nueve grupos temáticos:

- Espíritu (el corazón, la luz y el fin del Concilio, con los tres textos más definitorios del Concilio de tres de sus cuatro constituciones).
- Comunión (de la constitución Lumen Gentium).
- Presencia (de la constitución Gaudium et Spes).
- Palabra (de la constitución Dei Verbum).
- Celebración (de la constitución Sacrosanctum Concilium).
- Servicio (de los decretos Christus Dominus, Presbyterorum Ordinis y Optatam Totius).
- Misión (de los decretos Perfectae Caritatis y Ad Gentes, y de la declaración Gravissimus Educationis).
- Testimonio (de los decretos Apostolicam Actuositatem e Inter Mirifica, y de la declaración Dignitatis Humanae).
- Apertura (de los decretos Orientalium Eclesiarum y Unitatis Redintegratio, y de la declaración Nostra Aetate).

Para más información: textos y explicación de la exposición en http://cronicablanca.files.wordpress.com/2013/01/pdf-exposicion-concilio-vaticano-ii.pdf

lunes, 29 de abril de 2013

Diez zamoranos participarán en la Jornada Mundial de las Cofradías en Roma


Del 3 al 5 de mayo Roma acogerá, en el marco del Año de la Fe, la Jornada Mundial de las Cofradías y la Religiosidad Popular. Diez representantes de cofradías de la Diócesis de Zamora participarán en este evento histórico.

Zamora, 29/04/13. Dentro del calendario de actividades del Año de la Fe, iniciado el año pasado por el ahora Papa emérito Benedicto XVI, está convocada una Jornada Mundial de las Cofradías y la Religiosidad Popular que tendrá lugar en Roma entre los días 3 y 5 de mayo. Se espera la asistencia de varios miles de cofrades de diversos países, especialmente Italia, España, Francia y Malta.

A pesar de la crisis y de la fecha (en mayo se multiplican los eventos de religiosidad popular, especialmente en Andalucía), de nuestro país acudirá un grupo de unas 200 personas, procedentes de Sevilla, Jerez, Zamora, Valladolid, Salamanca, Ponferrada, Hellín, Bilbao, Gandía, Barcelona y Mondoñedo.

De Zamora serán 10 los participantes, entre otros el delegado diocesano para la Religiosidad Popular, Javier Fresno, y el presidente de la Junta Pro Semana Santa de la capital, Antonio Martín Alén. Además, desde Zamora se coordina la participación de otras ciudades próximas.

El programa de actos incluye una visita a la Tumba de San Pedro en la mañana del sábado 4, una catequesis impartida por el cardenal Antonio Cañizares seguida de la celebración de la Eucaristía en la iglesia de Santa María dell’Orto en la tarde de ese día, y la Misa con el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro el domingo 5. Además de eso, se prevé visitar las cuatro basílicas romanas y los Museos Vaticanos.

Según explica Javier Fresno, “lo realmente importante de esta celebración es que por primera vez se cuenta con una realidad eclesial tan importante como son las cofradías y la religiosidad popular en una programación eclesial que incluye los principales sectores de la vida eclesial (seminarios, vida consagrada, familias cristianas, catequistas…)”. Además de eso, el delegado para la Religiosidad Popular destaca “la ocasión para el conocimiento y la convivencia con los hermanos cofrades de otros países”.

Para más información: http://www.roma2013.es/

sábado, 6 de abril de 2013

El arciprestazgo de Toro-La Guareña convoca la Semana de la Fe


Del 8 al 10 de abril los Salones Interparroquiales de San Julián de Toro acogerán la Semana de la Fe, tres conferencias de sacerdotes zamoranos sobre temas centrales en este Año de la Fe.

Zamora, 6/04/13. El próximo lunes 8 de abril comenzará la Semana de la Fe, organizada por el arciprestazgo de Toro – La Guareña en el contexto del Año de la Fe que celebra la Iglesia católica. Constará de tres conferencias que tendrán lugar en los Salones Interparroquiales de San Julián en la ciudad de Toro a las 21 horas de los días 8, 9 y 10 de abril.

El lunes 8 comenzará la actividad con la conferencia “A cincuenta años del Concilio Vaticano II”, que estará a cargo de Eustaquio Martínez Conde, vicario episcopal para Asuntos Económicos y Sociales. El martes 9 se acercará a Toro Luis Fernando Toribio Viñuela, vicario episcopal de Pastoral, que expondrá “El reto de la nueva evangelización”. Por último, el miércoles 10 será el turno de Juan Luis Martín Barrios, delegado diocesano de Catequesis, que hablará sobre “El Catecismo de la Iglesia Católica”, del que se celebra el vigésimo aniversario.

Según explica uno de los párrocos de Toro, José Luis Miranda, “estos años estábamos haciendo desde el arciprestazgo una semana de la familia en la segunda semana de Pascua. Ha habido dos ediciones. Pero este año, por ser el Año de la fe, decidimos hacer un inciso y organizar en las mismas fechas una semana de la fe para ayudar a cumplir el objetivo pastoral diocesano y nuestro objetivo arciprestal, que es vivir, compartir y transmitir la fe desde una pastoral de comunión”.

Por ello, explica Miranda, “estas tres charlas quieren tener en cuenta los grandes hitos que conmemoramos este Año, así como el tema de la nueva evangelización, que es tan importante en estos tiempos que corren y que fue el tema principal del pasado Sínodo de obispos en Roma”.

Las conferencias están abiertas a todos los fieles del arciprestazgo de Toro – La Guareña que quieran participar y que tengan interés en conocer y profundizar en estos grandes acontecimientos (quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II y vigésimo aniversario del Catecismo) y retos (la nueva evangelización) de la Iglesia en el mundo actual.

sábado, 16 de febrero de 2013

Un Apostolado del siglo XVII en la Catedral durante el Año de la Fe


El pasado 1 de febrero la Catedral de Zamora inauguró la exposición de 13 lienzos del siglo XVII, que representan a Cristo Salvador y a los Doce Apóstoles, y que servirán para que los fieles puedan profesar la fe, en el trascoro, durante el Año de la Fe. Reproducimos a continuación el artículo explicativo de José Ángel Rivera de las Heras, delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura y canónigo de la Catedral.

Según una piadosa e inveterada creencia, fueron los apóstoles quienes compusieron y apoyaron con su autoridad el credo o sumario de la fe, también denominado credo de los apóstoles o symbolum apostolorum. Tiranio Rufino, hacia el año 404, recogiendo una antigua tradición, escribió la historia de su origen apostólico en Pentecostés, antes de que los apóstoles partieran a evangelizar: “se reunieron en un lugar determinado y, llenos como estaban del Espíritu Santo, redactaron, como hemos dicho, el breve compendio de su predicación futura, aportando cada uno lo que consideraba conveniente. Y todos determinaron que había que considerar este compendio como norma doctrinal para los creyentes”.

La catedral de Zamora posee un conjunto de trece lienzos con las representaciones de los doce apóstoles y sus respectivos artículos del credo, conforme a la leyenda referida, más la de Cristo Salvador bendiciendo a los niños. Proceden de la sacristía de la capilla de San Ildefonso o del Cardenal, donde se encontraban en 1784. Posteriormente fueron trasladados al vestuario capitular. Tras su intervención por un equipo de restauradores en 2012 (1), esperan una reubicación definitiva en el ámbito catedralicio.

Las figuras apostólicas están identificadas por las inscripciones con sus nombres, situadas en el ángulo superior del lienzo, y por las cartelas que contienen de nuevo sus nombres (2) y cada uno de los artículos del credo apostólico, situadas en la zona inferior.

El lienzo de Cristo bendiciendo a los niños presenta la misma composición que el atribuido a Giovanni Francesco de Rosa (Nápoles, 1607-1656), conocido como Pacecco de Rosa, en su primera época, y que se conserva en el Museo de Arte de Ponce, en Puerto Rico.

El lienzo de San Pedro es copia de un supuesto original atribuido a José de Ribera (Játiva, 1591-Nápoles, 1652), perdido y conocido a través de numerosas versiones, como las conservadas en el Museo de Bellas Artes de Rouen, y en la Alte Pinacoteca de Munich. La composición resultó muy popular en España y fue ampliamente reproducida. De entre los ejemplares conocidos destacamos el de Francisco Collantes, en comercio, y por su cercanía geográfica, el que se expone en el museo del convento salmantino de San Esteban, adscrito al pintor granadino Pedro Atanasio Bocanegra.

El lienzo de San Andrés presenta idéntica composición a la de Giovanni Battista Caracciolo, llamado Battistello (Nápoles, 1578-1635), conservada en una colección privada de Roma.

El lienzo de Santiago el Mayor copia el del pintor Guido Reni (Calvenzano di Vergato, 1575-Bolonia, 1642), datado entre 1618 y 1623, y conservado en el Museo del Prado.

La composición del lienzo de San Bartolomé es deudora de los lienzos pintados por José de Ribera con el tema de San Jerónimo y el ángel del Juicio, en la década de 1620, como los de la Colegiata de Osuna, la Galería Doria Pamphili de Roma y, sobre todo, el conservado en el Museo del Ermitage de San Petersburgo.

Finalmente, la composición del lienzo de San Simón recuerda la tabla del mismo tema perteneciente a un Apostolado pintado por Pedro Pablo Rubens (Siegen, 1577-Amberes, 1640) hacia 1610, y la disposición de su cabeza el lienzo de San Bartolomé, de Downton Castle, y el retrato de Baco -fragmento de El triunfo de Baco- de José de Ribera (Játiva, 1591-Nápoles, 1652).

Las figuras apostólicas están representadas de más de medio cuerpo, en posición frontal unas y en tres cuartos de perfil otras, destacadas sobre fondos neutros por una luz lateral con efecto claroscurista o tenebrista que acentúa aún más su carácter plástico. Las composiciones y el tratamiento de la luz evidencian su origen italiano. En algunas de ellas se perciben los ecos del naturalismo riberesco, con tipos y rostros tendentes al realismo. Respecto al color, domina la utilización de las gamas terrosas, con abundantes toques de verde, rojo, rosado y mostaza. Aunque hay diferencias cualitativas entre los lienzos y entre las partes de uno mismo, la ejecución es generalmente correcta, incluso esmerada, y muy estimable en algunos detalles. Todos los cuadros llevan marcos moldurados, policromados en azul ultramar y con filetes dorados.

Tras la restauración de los lienzos, hemos podido hallar una firma original en el corte de uno de los libros que contiene el cuadro de San Felipe. Es el anagrama de Pietro Testa, Lucchesino (Lucca, 1612-Roma, 1650), pintor barroco poco prolífico, por lo que es más conocido como dibujante y grabador. En la sacristía de la catedral de Granada se conserva un Apostolado semejante al zamorano, procedente de Italia. Siete de sus trece composiciones son casi idénticas a las de Zamora.

A partir de estos datos se plantean diversas cuestiones, algunas de ellas no fáciles de resolver. En primer lugar, la procedencia de la serie, que creemos sea italiana, al igual que el Apostolado granadino. Cierto es que en el conjunto hay un predominio de modelos de pintores napolitanos y del estilo caravaggiesco, pero también boloñeses (Guido Reni) y romanos (Pietro Testa), por lo que no estamos en condiciones de afirmar con precisión su taller de origen.

En segundo lugar, la diversidad cualitativa de los lienzos nos hace creer que el conjunto, aunque esté firmada una de las telas, puede no deberse al mismo pintor. Es más probable que hayan salido de un mismo taller, en el que hubiese una gran participación de oficiales copiando modelos conocidos de diversos pintores. Por otra parte, la firma de Pietro Testa, si no es apócrifa, deja abierta la cuestión de si a él se debe únicamente el lienzo de San Felipe o si el conjunto es obra de su taller y él firmase sólo el lienzo mencionado. Si la serie completa fuese de su mano mayoritariamente, siguen resultando llamativos la diferencia de calidad de los cuadros y el empleo de modelos no originales.

Finalmente, la duda acerca de si es un conjunto formado por la adquisición de los lienzos a diversos pintores o talleres, y uniformados posteriormente mediante los textos del credo, se disipa al considerar que las inscripciones con los nombres de los apóstoles son originales e idénticas en su grafía, y que ya existían textos originales del credo sobre los que se pintaron los que hoy vemos.

Con motivo de la celebración del Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, el Cabildo Catedralicio determinó, con fines pastorales y culturales, restaurar y exponer en la iglesia madre de la diócesis este conjunto. De este modo se cumple el deseo manifestado por el Papa de que los fieles tengan “la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales” (Carta Apostólica de Benedicto XVI Porta Fidei).

La contemplación pausada de esta muestra debe ayudar a profundizar en la vivencia, celebración, confesión y transmisión de la fe. Se puede profesar, personal o comunitariamente, recitando el Credo ante estas figuras de los Apóstoles y suplicando “reiteradamente a Cristo: «Creo, Señor, pero aumenta nuestra fe», para poderlo confesar y testimoniar con gozo” (Carta Pastoral de Mons. Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora, Creyentes y testigos alegres).

FICHA TÉCNICA

Cristo Salvador, San Pedro, San Andrés, Santiago el Mayor, San Juan Evangelista, Santo Tomás, Santiago el Menor, San Felipe, San Bartolomé, San Mateo, San Simón, San Judas Tadeo y San Matías.
Taller italiano
Segundo cuarto del siglo XVII
Óleos sobre lienzo
Bastidores: 145/149 x 106/110,5 cm.

NOTAS

1. Formado por María Pilar Alaguero López, María Teresa Cabadilla Alonso, Miguel García García, Carmen García Villarejo, Carmen García Lucas, Nuria González Rodríguez, Ángel Pintado García y Ana Prieto Martín, bajo la supervisión de Bernardo Medina Garduño, director del Estudio-Taller Diocesano de Conservación y Restauración. Su coste ha ascendido a 63.525,00 €.

2. Las cartelas son una adición del siglo XVIII, como lo evidencian los motivos de ramas vegetales, ces y tornapuntas que las decoran, sobre los textos del credo originales.

viernes, 1 de febrero de 2013

Alfonso Carrasco Rouco: “en el Concilio, la Iglesia salió al encuentro del mundo”


El obispo de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, ha pronunciado en Zamora una conferencia sobre la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, finalizando así las XI Jornadas Diocesanas que comenzaron el pasado miércoles 30 con el título “A los 50 años”.

Zamora, 1/02/13. Con la conferencia de Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo, han finalizado hoy las XI Jornadas Diocesanas de Zamora. El encargado de presentarlo fue el vicario de Pastoral y organizador de las Jornadas, Fernando Toribio, que trazó el perfil biográfico del ponente.

Nacido en 1956 en Villalba (Lugo), fue ordenado sacerdote de la Diócesis de Mondoñedo y es doctor en Teología por la Universidad de Friburgo (Suiza). Ha sido profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid (entre 1992 y 2008), donde también fue decano. Fue ordenado obispo de Lugo en 2008 y es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española.

Un Concilio imprescindible

En su ponencia, titulada “Imagen de la Iglesia en el mundo desde la Gaudium et spes”, monseñor Carrasco comenzó con un presupuesto, citando a un autor contemporáneo de la asamblea conciliar: “hay que escuchar lo que el Espíritu del Señor nos dijo a todos en el Concilio Vaticano II. Es algo imprescindible para vivir hoy la fe”.

En este horizonte se sitúa la constitución pastoral del Concilio Vaticano II Gaudium et spes (GS), que “quiere hablar de la presencia de la Iglesia en el mundo”. De ella se han dicho muchas cosas, reconoció el ponente, “pero a mí no se me ocurre pensar que la constitución de un concilio ecuménico pueda estar mal hecha; al contrario, tendré que pensar cómo entenderla”.

“El Concilio verdaderamente quería salir al encuentro del mundo, después de una época en la que se situó a la defensiva, por diversas circunstancias históricas. La capacidad de diálogo con el mundo moderno estaba limitada”. Y así, el obispo de Lugo hizo un repaso histórico para contextualizar el acontecimiento conciliar: “en los inicios del siglo XX, la Iglesia choca con problemas de ideologías internas, y después llegan las guerras mundiales, que conmueven nuestro mundo”.

Es entonces cuando Juan XXIII decide convocar el Concilio, con esta convicción: “debemos decirle las verdades de la fe a tanta gente no creyente para que las pueda entender y aceptar. Por eso hay que distinguir las verdades y la manera de decirlas”. En aquel momento histórico, el mundo se dio cuenta de que el hombre había conducido la historia hacia un fracaso completo, hasta la guerra total.

Decía por eso Juan XXIII que era una época en la que los hombres podrían escuchar otra vez el evangelio. La Iglesia tenía una percepción: “tenemos un gran tesoro, el evangelio, y tenemos que llevarlo a todo el mundo. Este impulso apostólico es el del Vaticano II. No era un Concilio dogmático, porque no sólo trató cuestiones intraeclesiales, sino destinado a tratar las cuestiones de una Iglesia que quería llevar a cabo su misión”.

Gaudium et spes: los signos de los tiempos en el mundo

Es aquí donde se sitúa el documento GS: “la Iglesia quiere decir quién es ella, y lo hace en primer lugar en la constitución dogmática Lumen gentium, diciendo que la Iglesia está en medio de un mundo cuya historia Dios guía. Y en esta historia la Iglesia es protagonista. Esto era revolucionario, porque suponía una voluntad de hablar al mundo”.

Entonces había que escribir otra constitución, porque “si la Iglesia está en medio del mundo, ¿cuál ha de ser su relación con los otros? A ningún hombre, creado por Dios, se le puede excluir; con todos podemos hablar, todo hombre necesita de Dios”. Por eso GS dirá que los cristianos vivimos en el mundo atentos a los signos de los tiempos, “los signos de la presencia de Dios, de que Dios está en la historia. Esos signos están atravesando la vida de los hombres”.

“El hombre es el eje del camino de la Iglesia”, se dijo en el Concilio. “El hombre no puede vivir su fe sin vivirla en la realidad concreta de su vida. Y viviéndola, irá al encuentro del hermano, descubriendo ahí el diálogo para descubrirle a Dios”, señaló monseñor Carrasco Rouco. Y se cuestionó: “¿no es esto demasiado pretencioso? ¿De verdad todos los hombres necesitan a Cristo? Ante esto, la enseñanza de GS es decir que en Jesucristo se realiza el designio de Dios sobre el hombre. El hombre necesita de Jesucristo para descubrirse a sí mismo”.

Cristo y el misterio del hombre

El Concilio dijo claramente que “ninguna ideología consigue desvelar el misterio del corazón humano; sólo en el encuentro con Jesús se descubre el hombre a sí mismo, descubre su personalidad, su dignidad, su vocación en el mundo y su destino”. Éste es el desafío que propone GS, y “no puede decirse si no se corresponde con la experiencia concreta de los cristianos”. Por eso se afirmó también que “la Iglesia es el lugar donde el hombre puede encontrarse a sí mismo”.

En este mundo el ponente preguntó: “si el Concilio dice estas cosas, ¿qué hemos hecho entretanto? ¿Hemos ido por ahí en la Iglesia, por esas indicaciones?”. El hombre se humaniza en el encuentro con Dios, y necesita a Jesucristo para mejorar su vida y humanizarse, esto fue lo que subrayó GS.

El Concilio afirmó que “no basta tener la doctrina justa para convencer a nadie, ni siquiera te convences a ti mismo, porque no significa nada en tu vida. Esto es la separación entre la fe y la vida. No puedes anunciar que el encuentro con la fe cambia tu vida si eso no es realidad en tu vida, porque así no lo cree nadie”. Sin nuestras personas, sin los fieles cristianos, sin un testimonio real y concreto, no hay novedad ninguna.

Hoy, dijo el obispo de Lugo, “hemos cambiado a Dios por el dinero, y es él quien guía ahora nuestra vida y nuestras decisiones. Esto ha hecho que se hunda la confianza, que hayan fracasado matrimonios, que se hayan perdido amigos”. En este contexto, “faltábamos nosotros, alguien con una fe diferente. Porque la fe en el Señor humaniza, hace al hombre ser lo que tiene que ser. Es imposible comprender estas cosas sin la experiencia de los cristianos”.

El hombre, camino de la Iglesia

“Una Iglesia que se olvida de los otros, de las personas que sufren, de los necesitados… no crecerá. Sólo creceremos por el camino de la misión y del apostolado, por el camino de nuestra vida”, afirmó. Cristo vino para salvarnos, y el hombre es por eso el camino de la Iglesia. Y para estas cosas “Dios nos ayuda, no nos abandona; la Iglesia es un tesoro inagotable, no venimos de la nada, sino de una tradición llena de vida”.

Dios nos da muchos dones, destinados a la vida real y a las cosas que parecen pequeñas, y por eso “en el día del Juicio no se van a valorar tanto grandes hazañas como los pequeños gestos concretos hechos al hermano, como un vaso de agua dado al sediento”. Dios a cada uno le da un carisma como camino de santidad, sea pequeño o grande. “Todos los carismas sirven para que le hables bien al prójimo, y así es cuando nosotros crecemos”, ésta es una convicción del Concilio Vaticano II.

La Iglesia no está hecha para vivir “ad intra”. Hacia dentro, es una familia, una comunidad de hermanos con la que da gusto estar. “Pero esta Iglesia no sobrevive si nosotros no vivimos en el mundo. No tenemos que pelearnos con nuestras circunstancias y nuestra historia, donde puede haber algo bueno. Nosotros pensamos en positividad hasta en la enfermedad y en la muerte, viendo ahí un bien”.

El ponente indicó, para finalizar su intervención, que hay otros documentos conciliares que ampliaron de forma monográfica algunos temas importantes relacionados con la postura de la Iglesia ante el mundo moderno: el relativo a la libertad religiosa (Dignitatis humanae), y el dedicado a las religiones no cristianas (Nostra aetate). “Esto es un eco de la misma actitud de la GS: nosotros tenemos que poder dialogar con cualquiera. El diálogo y la apertura como método es un fruto de GS”, señaló. “Así el otro puede descubrir a Cristo, para que Él ilumine su humanidad”.

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Álbum fotográfico de la conferencia: http://bit.ly/YKpnHO

José Luis Restán: “educar es decirle a la persona que la vida es un bien”


El segundo día de las XI Jornadas Diocesanas de Zamora contó con la presencia del periodista José Luis Restán, que habló sobre la emergencia educativa ante algo más de 350 personas reunidas en el salón de actos del Seminario San Atilano.

Zamora, 31/01/13. Las XI Jornadas Diocesanas de Zamora han contado en su segundo día con el periodista José Luis Restán, director editorial de la cadena COPE, que ha pronunciado una conferencia titulada “Emergencia educativa y nueva evangelización”. En la presentación del ponente, el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría, resumió su perfil biográfico.

José Luis Restán Martínez (Madrid, 1958) es ingeniero de Caminos y licenciado en Periodismo. Ha sido director de la edición española de la revista 30 Giorni, y en COPE ha sido redactor jefe de Religión en los Servicios Informativos y director de la programación socio-religiosa. Actualmente es director editorial y adjunto al presidente de COPE. Dirige en esta emisora “El Espejo” y “La Linterna de la Iglesia”. Además, dirige en 13 TV el programa “Iglesia en directo”. Articulista en medios digitales, ha escrito varios libros, entre los que destacan dos diarios del pontificado de Benedicto XVI y otras obras como ¿Qué hacemos con educación para la ciudadanía? y La osadía de creer.

La educación, algo vital

Restán comenzó su intervención definiéndose como un “cristiano metido a periodista”, ya que “intento contar lo que pasa desde la experiencia de la fe vivida en la Iglesia”. Según él, “todos somos sujetos y objetos de la educación, de alguna manera. Toda institución, para que sea humana, tiene que tener una dimensión educativa”. Por eso “la cuestión educativa no es especializada, es una cuestión de la vida del hombre. Educar es lo más grave, lo más humano, lo más urgente que tenemos que hacer en la vida. Sin la educación no podemos entendernos, ni mirar al pasado ni al futuro. La educación es vital, por supuesto, para la Iglesia”.

El ponente destacó que Benedicto XVI ha hablado mucho y con mucha originalidad de la cuestión educativa. “Cuando vino a Santiago y Barcelona, entrevistaron aquí a un experto vaticanista, que dijo que el Papa no piensa que la renovación de la Iglesia pueda venir de dar un golpe de timón, de hacer grandes cambios en las estructuras eclesiásticas; sólo podrá venir a través de un cambio, de una conversión que vendrá por un esfuerzo educativo”.

Se trata “de un proceso profundo que se tiene que dar a través de una relación vital, de un acompañamiento. Toda acción de la Iglesia, si no tiene esta dimensión educativa, se queda en fuegos artificiales. A veces hacemos cosas que tienen mucho ruido, y les falta un cauce que las transforme en un impulso educativo que necesita tiempo, relación y libertad de la persona”.

Un fracaso educativo

A continuación explicó el origen del término “emergencia educativa”, una expresión acuñada por el Papa en unas palabras a una asamblea de la Diócesis de Roma, y que ha reiterado después. Toca un punto absolutamente vital: “Benedicto XVI hablaba de la dificultad que existe hoy para educar. Todas las culturas y civilizaciones han educado, porque si no hay educación no hay humanidad. Y hoy, con todas las posibilidades que tenemos, se experimenta una dificultad para educar como nunca en la historia”.

Como parte de esta dificultad en la educación, “se da un fracaso en la formación de personalidades sólidas. Hay una debilidad en el sujeto, que es culpa no de los jóvenes, sino de los que somos mayores. Hay fragilidad en las relaciones afectivas, en los compromisos, en la falta de razones fuertes para asumir cualquier tipo de postura, en la vulnerabilidad a los impactos de los medios de comunicación, en la falta de un criterio claro…”.

El Papa también habla de “una ruptura entre las generaciones, cuando el regalo mayor que podemos darle a nuestros hijos es una hipótesis de sentido, no simplemente la vida biológica. Y hay una especie de ruptura, sobre todo en el entorno del mayo del 68, cuando se produjo una enmienda a la totalidad ante la tradición para poder ser libres, en un proceso de emancipación de todo lo que nos viene dado. Así, el hombre se reinventa, como un papel en blanco”.

Frente a esto, José Luis Restán reivindicó el papel de la tradición como “algo vivo, no fosilizado ni mecánico, pero hay algo que se va comunicando”. En aquel momento de nuestra historia reciente “se rompió con la paternidad, porque se pensó que acababa con la libertad de la persona, y por eso hoy cuesta entender que Dios es Padre. Esto ha provocado una fractura de la que no nos hemos recuperado”.

En la Iglesia “también experimentamos esta emergencia educativa, la dificultad para educar la fe como conciencia, como experiencia humana, como algo que genera personalidades adultas y no simplemente un fervor adolescente, valores o sentimientos”. De hecho, afirmó, “para decir que hay que ser bueno no necesitamos estar en la Iglesia; eso es para todos los hombres. Otra cosa es que la fe cristiana me ponga en mejores condiciones de ser bueno, si Dios quiere y yo me dejo. Eso lo vemos en los novios que se preparan para el matrimonio, en los chavales de confirmación… pero esto viene dado también por la debilidad del sujeto educativo, no sólo del destinatario”.

Causas de la emergencia educativa

Para entender este fenómeno, Benedicto XVI alude a un punto clave: “la duda sobre el significado y el valor de la persona, sobre su origen y su sentido. Existe una duda sobre que la vida sea un bien y merezca la pena. La percepción cristiana elemental, la que han tenido siempre los pobres de la Iglesia, es que la vida es un bien, y va hacia un destino bueno, que es Dios, y que tener hijos es un bien, y que querer a una persona es un bien. Ahora esto no está claro: se usa a la persona mientras sea placentera, y después cortar y seguir. Éste es el ambiente que respiramos; no sólo se respira aire, sino también cultura, mentalidad, casi sin darnos cuenta”.

En el fondo, dijo el ponente, “¿qué es educar? Decirle a un hijo que la vida es un bien, que no te va a defraudar, que existe un destino bueno. Sin esta hipótesis de esperanza no se puede educar, sólo enseñar cosas. La educación es responder a las grandes cuestiones del sentido. Cuando se descartan estas preguntas del sistema educativo, éste se queda en un manual de instrucciones. Hace falta una hipótesis de sentido”.

Hoy, sin embargo, “hay un escepticismo sobre la bondad de su vida. En la raíz de la crisis de la educación hay una crisis de confianza en la vida, según Benedicto XVI. En el cine, en el arte, se percibe esta desesperanza, y no permite transmitir la bondad de la vida, la confianza en ella. La educación consiste en la pregunta por la verdad que puede guiar la vida. Para no ser simples vagabundos en la niebla, sino que tengamos una certeza en la vida, de que es un bien. Si no, tenemos que ir a tientas”.

Silencio sobre el sentido y el drama de la libertad

Hoy, continuó diciendo Restán, “hay un gran silencio en la educación sobre las grandes preguntas del sentido de la vida. Renunciar a una hipótesis de sentido es la muerte de toda educación, que se convierte sólo en orden y algunas habilidades para encontrar trabajo”.

La educación “pasa por la libertad, y esto es dramático. Hoy muchas veces no se educa porque tenemos miedo a la libertad del sujeto que tenemos delante. El Papa dijo ayer [por la catequesis en la audiencia del miércoles 30] que el modo de ser omnipotente de Dios fue crear la libertad del hombre, renunciando así Dios a una parte de su poder, creando al hombre libre y esperando de él una respuesta y un amor libre. Éste es el misterio más grande, Dios es la razón que es amor, y que sólo se entiende mirando a la cruz”.

“Pero cuando educamos no queremos afrontar que nuestro alumno, hijo, oyente… nos partan la cara por lo que les proponemos. Y por eso ya no les proponemos nada. ¿Para qué va a jugarse el tipo el profesor con sus alumnos, si lo van a rechazar?”, afirmó. Esto pasa también en la comunicación de la fe, que “no es algo automático. El destinatario tiene que hacer suyo ese contenido que se transmite. Por eso el punto de la libertad es fundamental. La educación es el encuentro de dos libertades. Si no hay una verificación por parte de la persona, al final la educación es como un barniz que se va con el tiempo”.

Amar al otro para poder educar

Sin un amor por el otro, tampoco se educa. Restán dijo que esto se ve con claridad en la película Los chicos del coro: “el profesor aparentemente gris, mediocre y fracasado que acaba en un triste internado de provincias de la Francia de la posguerra consigue educar a los niños, porque los quiere. No los quiere porque son majos, de hecho son insoportables. Pero él los ama, los mira y ve el valor de la persona, mirando más allá de su apariencia sus corazones, un corazón hecho para el infinito. Si falta este punto, no se educa”.

Y en este momento el adjunto a la presidencia de COPE recordó al santo del día, Juan Bosco, que decía que “la educación es cosa del corazón, y sólo Dios es su dueño”. Tiene que partir “de un amor al otro, de la conciencia de que el otro es un bien. Y eso no es sólo cosa de profesores y padres, sino también de los periodistas, por la fuerza brutal que tienen los medios, tanto para educar como para deseducar. Si a mí, al comunicar, mis destinatarios no me importan un pimiento, no llego a ellos. La educación sólo puede nacer del amor y del dolor: del amor que hemos encontrado, y del dolor que nos produce que los otros no hayan encontrado a Jesucristo”.


La centralidad del testimonio

El ponente pasó a reflexionar sobre una cuestión vital en este tema: “el educador es un testigo de la verdad que propone. Benedicto XVI, cuando habla, nunca percibes una distancia entre su persona, la de un hombre de 84 años cansado, y lo que dice. Siempre percibes que el vínculo entre él y lo que dice está vivo, en el modo en que lo dice, cómo se pone en juego él al hablar. Uno puede estar diciendo cosas que son verdad, pero con una distancia entre la propia persona y lo que dice. En el testigo no hay esa distancia, porque transmite su propia experiencia, su propia certeza. Cuando el maestro del coro de la película enseña a los niños de la película, no les transmite sólo música, sino en el fondo de que la vida es un bien, la vida se expresa en el canto y el canto es bello. Aquel maestro era un testigo”.

El testigo “habla de sí mismo, pero remite siempre a otra cosa. Y eso es siempre claro en la fe. San Pablo decía: miradme a mí, pero para ver en mí la obra de Cristo, no lo que yo con mi carne hubiera hecho (perseguir a los cristianos), sino lo que ha pasado después del encuentro con Alguien que ha cambiado mi forma de percibir la realidad. San Juan Bosco, en la Turín del siglo XIX, logró hacer la nueva evangelización, porque le dijo a los chicos de la calle: tu vida vale”.

El testigo, el maestro, el padre, el sacerdote… “tiene que estar dispuesto a pagar el precio de esta comunicación. Educar es un riesgo, como dijo un maestro. Pero Dios ha querido correr este riesgo, el riesgo de que le digamos que no”.

La pedagogía del deseo

José Luis Restán señaló la denominada pedagogía del deseo como un apunte de máxima actualidad en la emergencia educativa: “el Papa ha dedicado una catequesis entera al deseo como lo que constituye la entraña del hombre. El hombre está insatisfecho, tiene sed de más, de amor, de belleza, de justicia… a veces consigue aquello que busca, pero ve entonces que es insuficiente”.

Esta fuerza del deseo es positiva para el Papa, es un cauce educativo buenísimo. “Hay que ir hasta el fondo de este deseo, no hay que sofocarlo, sino descubrir que es un deseo que lleva al Infinito. Éste es un recorrido a cuyo encuentro sale la propuesta cristiana. Así fue el encuentro de Jesús con la samaritana junto al pozo, que fue un puro encuentro educativo. Jesús sale al paso de su deseo, no le reprocha. Le dice: lo que tú deseas, lo que has buscado, soy yo quien lo sacia”.

Esto es un punto esencial en la educación, sobre todo en los jóvenes, según afirmó el ponente. Por un lado, está la cuestión de la razón: “no podemos educar en una fe que tenga miedo de la razón, que sea puro sentimiento y devoción. La fe es el conocimiento profundo de la realidad, nos da la clave y el criterio para entender la vida y todo lo que hay. Si los jóvenes, y todos, no perciben que la fe se traduce en una inteligencia de la realidad, que yo entiendo mejor cómo se vive, por qué se vive… la fe termina convirtiéndose en un florero”.

El segundo aspecto es la afectividad, “que es como Waterloo, la batalla final en la que se pierde la guerra. Ha calado en nuestra sociedad la percepción de que la fe es enemiga de la felicidad del hombre y de nuestra libertad. Si esta sospecha se le cuela a un chico y no tenemos la capacidad de hacerle experimentar que vivir la fe en la Iglesia es lo más humanizador, la batalla está perdida”. Por eso ocurre que “aunque aprendan muy bien el catecismo, cuando llega el momento del noviazgo, del trabajo, del compromiso social… la fe pasa a ser un bonito recuerdo de la infancia y de la juventud en el mejor de los casos”.

Lo que distingue una comunidad que educa es que “los chavales crecen con esta conciencia de que la fe es amiga de lo humano; mejor, es la que salva lo humano. ¿No decimos que Jesús es salvador? No sólo cuando muramos, sino aquí y ahora. Y si no hay conciencia de esto, la educación en la fe está coja”.

Conviene vivir la fe

Es preciso que los que se educan verifiquen que es conveniente vivir la fe: “sí, te conviene vivir la fe, es bueno para ti vivir la relación con Cristo en su Iglesia, escuchar su palabra, celebrar los sacramentos, vivir la caridad, escuchar a los sucesores de los apóstoles… Si esto se hace bien, hace que tu vida vuele, que no se arrastre. Hace que tu vida afronte la enfermedad, el paro, el amor, la construcción de la sociedad”.

José Luis Restán concluyó su conferencia afirmando que este Año de la Fe “el Papa quiere que sea un gran acto educativo… Si hacemos grandes actos pero no se transforma en una herramienta educativa, en una continuidad en el tiempo a través de un acompañamiento, de una comunidad, de un testimonio adulto… no habrá servido”. Y esto “es una tarea para todos, que nace del gozo que hemos vivido, al experimentar que Jesucristo es el tesoro de la vida. Y así, aunque fracasemos, no importa. Importa el corazón, este impulso”.

Álbum fotográfico de la conferencia: http://bit.ly/WGcPxZ

miércoles, 30 de enero de 2013

Eloy Bueno: “tenemos que descubrir la fe como alegría”


Con la inauguración por parte del obispo y con la ponencia sobre la nueva evangelización a cargo del teólogo zamorano Eloy Bueno de la Fuente, han comenzado hoy las XI Jornadas Diocesanas de Zamora, que abordan el cincuentenario del Concilio Vaticano II y que concluirán el viernes 1.

Zamora, 30/01/13. Esta tarde han comenzado las XI Jornadas Diocesanas de Zamora, que bajo el título “A los 50 años” abordarán hasta el próximo viernes 1 de febrero la importancia que ha supuesto para la Iglesia el Concilio Vaticano II, en su cincuentenario, y la llamada a la nueva evangelización.

Inauguración por parte del obispo

Con el salón de actos del Seminario San Atilano lleno, tras la oración inicial, tuvo lugar la inauguración, presidida por el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, que destacó que en el contexto del Año de la Fe “nuestra fe debe quedar fortalecida con estos encuentros, y nuestra misión quede renovada”. E invitó a los asistentes a “compartir de manera explícita nuestra fe, recitando juntos el Credo”.

Después de la inauguración fue el turno de presentar al ponente, tarea que realizó Fernando Toribio, vicario de Pastoral y organizador de las Jornadas. Esta primera conferencia, titulada “Una nueva evangelización”, estuvo a cargo de Eloy Bueno de la Fuente, natural de Casaseca de Campeán y sacerdote diocesano de Burgos, en cuya sede de la Facultad de Teología del Norte de España es catedrático.

Estudió en la Facultad de Teología de Burgos, en la Universidad Urbaniana de Roma y en la Universidad Complutense de Madrid, de donde ha obtenido sus grados de Doctor en Misionología y en Filosofía. Es el director del Instituto de Misionología y Animación Misionera de Burgos, Diócesis en la que ha desempeñado otros cargos. Asesor de la Comisión Episcopal de Misiones, es autor de varios libros (el último, sobre la cristianofobia) y de más de cien artículos de investigación.

La evangelización, en el corazón de la Iglesia

El teólogo inició definiendo la nueva evangelización como “un proyecto pastoral para toda la Iglesia, que tiene como objetivo situar la evangelización en el corazón de la fe”. Es algo que conduce un poco más allá del Concilio Vaticano II: “tenemos que descubrir a la Iglesia brotando de la labor evangelizadora que realizamos”.

En el último siglo, explicó Eloy Bueno, “se ha ido produciendo un reajuste en las relaciones entre la Iglesia y la sociedad, entre el cristianismo y la cultura”, saliendo de una situación de cristiandad, y produciéndose una distancia creciente, por lo que “la presencia de la Iglesia ha de irse amoldando a las diversas circunstancias”.

En este contexto, el Concilio Vaticano II representó la salida del período de cristiandad, y el teólogo Yves Congar resumió así la novedad del Concilio: la Iglesia comenzó a preocuparse por los otros, los no creyentes o los miembros de otras confesiones cristianas y religiones. “La Iglesia y los cristianos tienen que descubrirse en medio de los otros, que no lo son, y tiene que definir una actitud ante ellos”, afirmó el ponente. Si Dios se ha acercado a los hombres como amigo, la Iglesia tiene que salir al encuentro de la humanidad como amiga, haciendo que los demás puedan “descubrir el sabor a evangelio”.

Un mundo nuevo

Pero el Concilio Vaticano II se acabó, y el mundo de los años 60 también se acabó. Ahora vivimos tiempos nuevos en los que es común “la cristianofobia, el odio al cristianismo, que según algunos es una desgracia para la humanidad”. Benedicto XVI ha respondido a este fenómeno cultural, y así, destacó Bueno, hay que entender que el primer nombre propio que aparece en la primera encíclica de este Papa sea Nietzsche, el autor que expresa de forma más directa la crítica a la fe cristiana. Y la respuesta a su acusación de haber pervertido el amor es la encíclica. Por eso “hay que ir a la hondura de las cuestiones, recogiendo la sensibilidad del momento presente, pero ofreciendo una respuesta desde el sabor a evangelio”.

Eloy Bueno destacó la importancia de la exhortación Evangelii nuntiandi, de Pablo VI, publicada unos años después del Concilio, y donde se dice que “la Iglesia existe para evangelizar”, y que “evangelizar es el gozo y la dicha de la Iglesia”. Se da el avance de poner la evangelización en el centro de la vida de la Iglesia y en la existencia cristiana, con la conciencia de que el mundo va cambiando y de que la relación entre fe y cultura se hace más difícil.

Todo esto se recoge en la llamada de Juan Pablo II a una nueva evangelización, teniendo en cuenta lo que él denominaba “la cultura adveniente, lo que está viniendo”. En 1979 fue la primera vez que utilizó la expresión “nueva evangelización”, en un barrio nuevo de Cracovia que se había construido sin referencias al cristianismo. “Se trata de una cultura que quiere prescindir del cristianismo, y ahí los cristianos tienen que poner los signos del evangelio”.

“Todo el pontificado de Juan Pablo II estuvo marcado por esta idea de una nueva evangelización”, señaló el ponente, y este Papa lo planteó a nivel mundial, porque la cultura nueva es mundial, y también lo son los desafíos. Benedicto XVI retomó esta idea, heredando lo que habían sido algunas de sus convicciones teológicas previas a su acceso al papado.

Benedicto XVI y la alegría de creer

Entre otras cosas, el pontífice actual ha creado un Consejo Pontificio dedicado explícitamente a la nueva evangelización, y convocó para el año 2012 un Sínodo de los obispos. En el documento previo a la celebración de la asamblea, los Lineamenta, se observan cosas importantes y radicales: la nueva evangelización afecta no sólo a los de fuera, “sino a cada comunidad cristiana y a cada creyente, para ver si están preparados para estar en los nuevos escenarios culturales”.

“¿Hemos experimentado el sabor a evangelio para poder ofrecérselo a los que se encuentran en esos escenarios?”, se cuestionó Eloy Bueno. Por ello hay que preguntarse qué tipo de Iglesia y de cristiano exigen los tiempos. Ante esto, los Lineamenta dan dos respuestas: “en primer lugar, hoy hace falta una nueva acción misionera; en segundo lugar, para afrontarla hace falta ante todo redescubrir la alegría de la fe, o la fe como alegría”.

Al final del documento preparatorio del último Sínodo se decía que “la nueva acción misionera no es posible más que desde la alegría de la fe, desde haber experimentado un amor tan grande, que me llega en mi pequeñez y me abre un horizonte nuevo de esperanza”, tal como resumió el ponente. “Si no hay alegría, no hay fe, no hay sabor a evangelio”, y esto se descubre en el encuentro de los discípulos con Cristo resucitado. En su Ascensión, los discípulos se vuelven a casa con alegría, porque Jesús se va bendiciendo, y ésta es la razón de la alegría cristiana, según lo ha explicado Joseph Ratzinger en su obra Jesús de Nazaret.

¿Qué tiene que hacer la Iglesia hoy?

Eloy Bueno señaló, para concluir su ponencia, tres líneas fundamentales que deben ser recorridas y profundizadas por los cristianos. En primer lugar, “que la Iglesia sea un signo creíble por su dimensión fraterna y solidaria, y por eso tenemos que ser una modalidad de relaciones humanas peculiares, por nuestras relaciones y nuestra acogida, siendo capaces de superar tantas divisiones humanas y de ser servidores”. La unidad tiene que hacerse realidad en la carne de nuestro mundo.

En segundo lugar está “la centralidad del primer anuncio, que parece el eslabón perdido de nuestra vida eclesial. Nos cuesta y no sabemos muy bien hacerlo”. Sin embargo, es el primer encuentro que uno tiene con aquel que está lejos de la fe. “¿Cómo puedo hacerle yo percibir el sabor a evangelio? ¿Con malas caras, con amargura, con rechazo? Esto se realiza en la vida más cotidiana, en el encuentro interpersonal. Hay mucha gente que necesita ser escuchada, y hay gente que sabe escuchar, acompañar y ofrecer una respuesta”, afirmó.

La última pista, siguiendo lo que se habló en el Sínodo, es la convicción de que “estamos en una situación muy semejante a la de los orígenes del cristianismo. ¿Por qué aquel pequeño grupo se extendió tan rápidamente? En primer lugar, por la proclamación de un Dios único, que garantiza la dignidad e igualdad de todos los seres humanos, sus hijos. Segunda razón: en aquel momento con un horizonte negro, los cristianos supieron ofrecer un horizonte de esperanza. Y la tercera: la caridad cristiana, el testimonio en favor de los más desfavorecidos, acogiendo a todos los necesitados”.

Eloy Bueno concluyó su conferencia afirmando que “podríamos decir que cuando alguien ha experimentado el sabor a evangelio porque alguien me ha amado desde antes y desde el principio, esta alegría de la fe da lugar también a la esperanza y el amor”.´

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El álbum fotográfico de la conferencia está en: http://bit.ly/Wg0YYb