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miércoles, 20 de noviembre de 2013

El domingo se clausura el Año de la Fe en Cristo Rey

Trece meses después de su inauguración, el obispo de Zamora clausurará solemnemente el Año de la Fe a nivel diocesano el domingo 24, con una eucaristía a las 18 horas en la iglesia de Cristo Rey, a la que invita a todos los fieles.

Zamora, 20/11/13. El próximo domingo 24 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, tendrá lugar la clausura del Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI en 2012, en toda la Iglesia universal. La Diócesis de Zamora lo hará con la eucaristía solemne que presidirá el obispo Gregorio Martínez Sacristán a las 18 horas en la iglesia parroquial de Cristo Rey de la capital.

En una misiva dirigida a los sacerdotes, consagrados y laicos de la Diócesis, el obispo señala que “conviene que clausuremos conjuntamente este Año de la Fe, para de este modo agradecer a nuestro Señor cuánto nos ha concedido durante este tiempo en que hemos redescubierto y anunciado más nuestra fe cristiana”.

El prelado invita a toda la comunidad diocesana a participar en esta Misa, que será el broche final del Año de la Fe a nivel local. A los sacerdotes les pide especialmente “anunciar esta celebración en vuestras parroquias, asociaciones y movimientos, así como alentar y acompañar a todos los fieles cristianos a acudir a dicha Eucaristía por el gran significado eclesial que en ella se expresará”.

Monseñor Martínez Sacristán también cuenta en su carta con las monjas de clausura de los 16 conventos y monasterios de la Diócesis, a quienes pide “que a lo largo de la tarde de dicha jornada se unan a la celebración por medio de la oración a favor de la abundante fructificación de lo vivido durante este Año”.

Balance de una efeméride eclesial

La Diócesis de Zamora inauguró solemnemente el Año de la Fe con una eucaristía en la Catedral el 12 de octubre de 2012, y durante estos trece meses han tenido lugar algunos acontecimientos significativos en la vida ordinaria de la Iglesia local. El obispo publicó, con motivo de este Año, la carta pastoral Creyentes y testigos alegres, que se ha leído y trabajado en diversas instancias diocesanas. También firmó un decreto de indulgencias especial para este Año.

Diversas actividades diocesanas han girado especialmente en torno al tema de la fe y a la efeméride eclesial que motivó al Papa emérito a convocar este Año: el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II y el vigésimo aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. Por eso, las XI Jornadas Diocesanas que se celebraron entre el 30 de enero y el 1 de febrero abordaron esta temática, y el curso formativo del Centro Teológico Diocesano “San Ildefonso” (las conocidas como “Lecciones de Teología”) han presentado de forma sistemática los documentos más importantes del Concilio.

Además, ha habido algunos momentos especiales, organizados con motivo precisamente del Año de la Fe, entre los que destaca especialmente la celebración de la eucaristía en la que el obispo confirmó a casi 300 adolescentes de las parroquias de Zamora capital, el 25 de mayo en el Auditorio “Ruta de la Plata”. Más tarde, el 9 de octubre, cientos de escolares de los colegios católicos hicieron su peregrinación a la Catedral.

La Catedral, por otra parte, acoge desde febrero la exposición de un apostolado del siglo XVII, 13 lienzos que han sido restaurados para la ocasión y que en el trascoro del primer templo diocesano sirven para que los fieles puedan hacer la profesión de fe. De hecho, éste ha sido otro de los momentos significativos del Año de la Fe: las diversas peregrinaciones que los arciprestazgos de la Diócesis han hecho a la Catedral para confesar el Credo junto al obispo. Otros santuarios de la geografía diocesana han sido meta de peregrinaciones más modestas pero igualmente importantes para sus participantes.

La vida contemplativa también ha hecho su aportación al Año de la Fe, y se ha concretado en la preparación de unas vigilias mensuales de oración que arrancaban el pasado mes de octubre de 2012 y que en el Convento de Santa Clara de la capital han congregado a laicos, consagrados y sacerdotes para rezar siguiendo las partes del Credo.

A nivel de arciprestazgos y parroquias también ha tenido su importancia el Año de la Fe. En Toro-La Guareña, por ejemplo, se celebró en abril la Semana de la Fe, y en otros lugares y parroquias se han comenzado iniciativas de formación y catequesis de adultos. Durante el mes de mayo, el claustro principal del Seminario San Atilano acogió una exposición sobre el Concilio Vaticano II.

La Diócesis de Zamora ha estado representada en algunos de los principales encuentros que han tenido lugar en Roma con el nuevo papa Francisco. Del 3 al 5 de mayo, una decena de zamoranos participaron en la Jornada Mundial de las Cofradías, y del 26 al 29 de septiembre doce catequistas y sacerdotes acudieron a la Jornada Mundial de los Catequistas. También el Seminario Mayor y parte del Seminario Mayor acudió con su rector a la Jornada Mundial de los Seminaristas y Novicios del 4 al 7 de julio.

A nivel nacional, un evento importante ha sido la eucaristía en la que fueron beatificados 522 mártires del siglo XX en España, celebrada el pasado 13 de octubre en Tarragona. En esta ocasión han sido reconocidos como beatos el sacerdote franciscano Antonio Faúndez, natural de La Hiniesta, y los religiosos carmelitas Ángel María Reguilón, Bartolomé Fanti María Andrés Vecilla y Ángel María Sánchez.

jueves, 7 de noviembre de 2013

La Catedral de Zamora restaura un lienzo del siglo XVII

Esta mañana ha sido presentado en la Catedral de Zamora a los medios de comunicación el lienzo del Martirio de San Juan Bautista, copiado de una pintura de Caravaggio en el primer tercio del siglo XVII, y que acaba de ser restaurado por Patricia Ganado a iniciativa del Cabildo Catedral.

Zamora, 7/11/13. Reproducimos a continuación el estudio sobre el lienzo recién restaurado, elaborado por el canónigo de la S.I. Catedral José Ángel Rivera de las Heras, director del Museo Catedralicio.


LIENZO DEL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA
Óleo sobre lienzo
Primer tercio del siglo XVII
Bastidor: 235 x 345 cm. Marco: 250 x 363 cm.

Es éste uno de los pocos lienzos conservados en la catedral zamorana que ha merecido la atención de algunos historiadores, aunque hayan reparado mínimamente en él.

Tomás María Garnacho, a fines del siglo XIX, lo cita de pasada: “Hay, sí, algunas buenas pinturas en la sala capitular y la sacristía; entre otras una degollación de San Juan Bautista”.

Algo más dijo de él Manuel Gómez-Moreno: “Lienzo muy grande, con la Degollación del Bautista, en la sacristía, que se parece a lo del caballero Máximo, y lo regaló el bailío de Lora D. Alonso del Castillo”.

Alfonso Emilio Pérez Sánchez lo calificó de “copia excelente del cuadro de Caravaggio en San Juan de Malta” y lo destacó como existente desde antiguo en la catedral al tratar el tema de Caravaggio y los caravaggistas en la pintura española.

Guadalupe Ramos de Castro lo vio colgado en el muro Sur de la capilla del Cardenal, y lo describió de esta manera: “Hay otro enorme cuadro, de más de tres metros… está tan oscurecido que nos resulta casi imposible discernir lo que representa. Aplicándole una luz, hemos advertido que es una decapitación, ya que hay un esbirro de espaldas, con el torso desnudo que se inclina sobre un cuerpo a sus pies. Y una figura de pie, en traje militar con escolta que contempla la escena; debe ser la decapitación de San Juan. El cuadro no nos parece malo y es de factura italiana del siglo XVI, en lo que hemos podido vislumbrar”.

Finalmente, José Ángel Rivera de las Heras, situándolo en el zaguán que antecede al vestuario capitular, junto al claustro, lo identificó así: “En la sala que le precede hay un lienzo de grandes dimensiones representando la degollación de San Juan Bautista, del primer tercio del siglo XVII, firmado por el italiano Fanicheli. Se trata de una copia del pintado por Caravaggio en 1608 para la catedral de San Juan de La Valeta (Malta) y fue donado por el bailío de Lora Alonso del Castillo y Samano”.

El tema representado, el donante y la cronología propuesta son datos aportados por la propia documentación archivística. El cuadro aparece mencionado primera vez, como una adición, en el inventario redactado con motivo de la visita pastoral efectuada en 1633: “mas otro quadro mui grande que es la degollacion de sant Juan que dio el Señor Vaylio Don Alonso del Castillo”.

El hecho de que sea citado a través de un texto añadido, algo habitual en los inventarios antiguos, nos induce a pensar que su donación se llevó a efecto poco después de la redacción de dicho inventario; por tanto, el lienzo ya se encontraba en Zamora poco después del año 1633.

Respecto al donante, Alonso del Castillo y Samano, sabemos que nació en Zamora, siendo hijo del Aposentador Alonso del Castillo y de María de Samano; que en 1611, siendo ya caballero del Hábito sanjuanista, fue admitido como miembro de la Cofradía noble de San Ildefonso de Zamora; que ostentaba el título de bailío de Lora de la Orden de San Juan de Jerusalén o de Malta en 1634; que pertenecía al Consejo de Su Majestad el rey Felipe IV y era mayordomo de la reina Isabel de Borbón, por lo que residía en Madrid; y que en 1647, gozando del patronato de la iglesia de los Trinitarios de Zamora, contrató la realización de su nicho sepulcral, situado en el costado del evangelio de la capilla mayor de la iglesia conventual. Ignoramos las relaciones del bailío con Italia o con Malta, pero es posible que las hubiere, dados los cargos que tenía en la Corte y en la Orden, por lo que se puede pensar hipotéticamente en un probable origen italiano o maltés del cuadro.

El tema del cuadro está bien definido, se trata del martirio del Precursor. La indicación de sus grandes dimensiones en el inventario citado no deja lugar a dudas de que se trata del lienzo que aquí tratamos. Aunque no llegase a identificar el lienzo como copia de un original de Caravaggio, no iba desatinado Gómez-Moreno cuando afirmaba que la obra “se parece a lo del caballero Máximo”, apelativo con el que se conocía en España al pintor Massimo Stanzione (hacia 1585-1658), recordando acaso el cuadro del mismo tema que el caravaggista napolitano pintó hacia 1634, conservado en el Museo del Prado.

Sin embargo, el lienzo catedralicio copia fielmente el que Michelangelo Merisi, Caravaggio (Caravaggio, 1571-Porto Ercole, 1610), pintase en 1608 para el Oratorio de San Juan Bautista de los Caballeros de la concatedral de La Valeta, en Malta, por encargo de Alof de Wignacourt, Gran Maestre vitalicio de la Orden de Malta.

Es la obra de mayor tamaño -361 x 520 cm.- que realizó el pintor, y la única firmada: “f. MichelAn”. Su nombre aparece escrito con la sangre que brota del decapitado, y está precedido por la letra F (fratte/fray), pues en el momento de terminar el cuadro Caravaggio ya había sido investido caballero de la Orden de Malta. Se sabe que desde su confección, la tela adquirió una gran celebridad, de modo que en los años subsiguientes pintores del norte de Europa y de otros lugares viajaron a Malta para contemplarla e incluso copiarla.

Representa el momento preciso del martirio del Bautista, tomado de la narración evangélica (Marcos 6, 17-29). Es una escena de trágico realismo, sin complicaciones psicológicas ni apenas gesticulaciones, en la que un cono luminoso destaca el núcleo de la composición, en primer plano. Se presenta en toda su crudeza, sin aludir a la santidad del martirizado ni a su gloria futura, como si fuera la muerte de cualquier otro condenado.

El interior de la prisión de Maqueronte, lleno de sombras y de vacío, resulta lúgubre. Los personajes se disponen conforme a un ritmo compositivo simétrico. El cuerpo del Precursor se halla tendido en el suelo y maniatado por la espalda, sobre la piel de camello y cubierto parcialmente por un manto rojo. El verdugo, que agarra brutalmente sus greñas, ya le ha cortado el cuello con la espada y acaba de desenvainar un puñal con el fin de seccionar su cabeza y depositarla en la bandeja que sostiene una sirvienta, según la indicación del carcelero, y que después habrá de ser entregada a Salomé.

Una anciana se oprime el rostro entre las manos en un gesto de horror o de aflicción. Tras la reja de la ventana asoman dos prisioneros, que gracias a su morbosa curiosidad se convierten en testigos de la terrible ejecución.

La presencia en Zamora de una copia temprana de tan célebre cuadro revela el prestigio y la estima que alcanzó el original de Caravaggio desde el principio. Su autor, posiblemente italiano o maltés, debió de conocerlo in situ, puesto que no sólo copió fielmente la composición, sino que también hizo lo propio con la firma.

Ha sido restaurado por Patricia Ganado Gamazo en 2012-2013.

martes, 22 de octubre de 2013

La parroquia de San Vicente restaura la Virgen de la Quinta Angustia, del siglo XVII

Esta mañana se ha presentado en la iglesia de San Vicente Mártir de Zamora la talla de la Virgen de la Quinta Angustia, realizada a comienzos del siglo XVII por el escultor zamorano Gaspar de Acosta copiando un modelo de Juan de Juni, y que acaba de ser restaurada por iniciativa de la parroquia.

Zamora, 22/10/13. Reproducimos a continuación el breve estudio sobre la obra recién restaurada, a cargo de José Ángel Rivera de las Heras, delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura.

La escultura de la Virgen Dolorosa de la iglesia parroquial de San Vicente Mártir de la ciudad de Zamora está tallada en madera de nogal, policromada y dorada. Mide 104 x 50 x 55 cm.

Según la documentación conservada (A.H.P.Za. Notariales. Protocolo 580. 31 de octubre de 1603, ff. 417-418v), Bernabé Suárez Meléndez, hijo de los promotores de la edificación de la capilla de Nuestra Madre de las Angustias, y el escultor luso Gaspar de Acosta, vecino de Zamora, concertaron la realización de dos tallas en madera de nogal: Nuestra Señora del Descendimiento de la cruz con Cristo muerto en el regazo (Piedad), para colocar en el nicho ubicado sobre la portada exterior de la capilla; y otra de “nuestra señora, la quinta angustia, con siete espadas en los pechos, conforme al modelo de barro que tiene en su poder el dicho Gaspar de Acosta”, y que iría colocada sobre el nicho de la puerta colateral. En la escritura se convenía que ambas debían de estar hechas para el miércoles santo de 1604, y se estipulaba su precio en 500 reales.

La escultura copia la que Juan de Juni tallase para la cofradía de la Quinta Angustia de Valladolid poco después de 1561, fecha de la constitución de dicha cofradía penitencial, y que recibe culto en la iglesia de las Angustias de la capital vallisoletana. La mencionada imagen juniana fue ampliamente difundida a través de pinturas; la propia iglesia de San Vicente conserva un lienzo pintado del siglo XVII con esta advocación mariana.

Y acaso también por medio de un grabado abierto por el clérigo y pintor flamenco Juan de Roelas durante su estancia en Valladolid, entre 1594 y 1602, y cuya plancha en cobre se conserva en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio; en ella aparece la figura de la Virgen con siete espadas sobre el pecho, que son un añadido posterior a la escultura de Juni.

La Virgen está sentada sobre una roca, al pie de la cruz. La pierna derecha avanza hacia delante y la izquierda se mantiene retraída. La cabeza se dirige hacia lo alto y se inclina hacia la izquierda. Sobre el pecho va colocada la mano derecha, mientras la izquierda queda semioculta por el ropaje. Los pliegues de la vestimenta están elaborados con poca fortuna. Su interior está vaciado por el reverso, con el fin de hacer más ligera la figura y evitar el agrietamiento de la madera.

La escultura zamorana ha sido intervenida por el restaurador Óscar Manuel Morales Romero entre junio y septiembre de 2013. Su importe ha ascendido a 1.400 euros, siendo costeado totalmente por la parroquia de San Vicente. Próximamente se colocará en uno de los nichos laterales del presbiterio de la capilla de Nuestra Madre de las Angustias de la mencionada iglesia parroquial.

Fuentes

J. Navarro Talegón, “Nuevos datos sobre la Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias de Zamora”, en Actas del I Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa, Zamora, 1987, p. 697.
J. Navarro Talegón, “Piedad”, ficha 11 del catálogo de la exposición Santo Entierro en Zamora, Zamora, 1994, pp. 46-47.
J. J. Martín González, Juan de Juni. Vida y obra, Valladolid, 1974, pp. 325-331.
J. Rogelio Buendía, “Un nuevo grabado de Juan de Roelas”, en Archivo Español de Arte 208, 1979, pp. 472-474.
J. J. Martín González, “Sobre el grabado de Roelas de la Virgen de las Angustias”, en Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, 1981, pp. 472-474.

martes, 13 de agosto de 2013

La Colegiata de Toro renueva sus espacios expositivos

Ayer se presentaron en una rueda de prensa las modificaciones que se han hecho en la Colegiata de Toro, centradas en el espacio del Pórtico de la Majestad, la cámara acorazada y la sacristía. A partir del jueves 15 de agosto (que será una jornada de puertas abiertas) los visitantes podrán disfrutar de un rico patrimonio artístico que plasma y comunica la fe cristiana.

Zamora, 13/08/13. La Colegiata de Santa María la Mayor de Toro acogió ayer, lunes 12, una rueda de prensa en la que Roberto Castaño, uno de los párrocos de la ciudad, presentó a los medios de comunicación las reformas que se han realizado en el templo para mejorar sus espacios expositivos. Ante el imponente Pórtico de la Majestad, el sacerdote explicó que “ofrecer el arte y el patrimonio como expresión de la fe vivida y celebrada a lo largo de los siglos en nuestra tierra, y desde ahí ofrecer esa misma fe para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo se llenen de su Verdad y se dejen inundar por su Luz, es algo irrenunciable”.

Recordó que las parroquias de Toro llevan años ofreciendo lo mejor de su patrimonio a los visitantes, en un recorrido que no sólo se limita a la Colegiata, sino que incluye cuatro iglesias-museo. Ahora, a partir del 15 de agosto, “ofrecerá a los visitantes no sólo su colosal fábrica, recinto incomparable de fe, contemplación, arte y cultura, sino también unos espacios ordenados con una selección de obras”.

Una novedad destacada por el párroco es el vídeo que se proyectará a los visitantes, que dura 13 minutos y que tras presentar la ciudad y el templo, profundiza en el significado artístico y teológico de la Portada de la Majestad. Un vídeo de gran belleza que cuenta con la colaboración del conocido arquitecto y humorista Peridis y de otros expertos en arte sacro.

En cuanto a los nuevos espacios expositivos, el primero de ellos es el del mismo Pórtico, con la reorganización y recolocación de restos de la fábrica románica tales como canecillos, impostas o dovelas. También se han recuperado para su contemplación obras pertenecientes a las parroquias de la Ciudad tales como el Ángel custodio de Sebastián Ducete y Esteban de Rueda, la Virgen sentada de piedra del siglo XVI de la portada de San Julián, o una pequeña muestra de ropa litúrgica del siglo XVIII realizada en seda y oro en los afamados talleres toledanos. Las andas procesionales del Corpus, el relicario de las distintas parroquias, dos magnificas imágenes de piedra de la Inmaculada y Santa Teresa, de los talleres de los Tomé, pertenecientes al Ayuntamiento de la Ciudad, o la imagen del Yacente del Santo Sepulcro, completan el espacio.

Además la Sacristía, donde se exponen obras pictóricas de excelente calidad, como la Virgen de la Mosca o el San Jerónimo penitente de Ribera, ha experimentado la incorporación de otras nuevas como la imagen de san Francisco Javier, obra del siglo XVII espléndidamente estofada, así como un cambio de iluminación. El Calvario de Marfil, excelente obra napolitana del siglo XVII, la custodia procesional del siglo XVI de la Colegiata, primorosa obra del platero local Juan Gago del siglo XVI, o el boceto en terracota de la Virgen del Transparente de la Catedral de Toledo de Narciso Tomé, “ofrecen un recinto donde recrear nuestros sentidos y elevar nuestro espíritu”, afirmó Roberto Castaño.

Por último la cámara acorazada de la Colegiata ha cambiado su fisonomía para convertirse en un espacio amplio y diáfano en el que poder disfrutar principalmente de la orfebrería; a veces pequeñas y magnificas piezas que llevan años ocultas al visitante y que están cargadas de simbolismo, de catequesis y de devoción. Las joyas, coronas y aureolas de la Virgen del Canto, la colección de custodias, cálices y otros objetos de uso litúrgico “nos ofrecen una imagen del patrimonio que nos ha legado la fe y el buen hacer de nuestros antepasados, y que ahora podemos contemplar y admirar con deleite”.

lunes, 10 de junio de 2013

Se cumplen 50 años del hallazgo del Cristo del Espíritu Santo

En mayo de 1963 unos niños encontraron, mientras jugaban, una imagen de Cristo crucificado en la iglesia del Espíritu Santo de Zamora. Cuando se cumplen 50 años de este hallazgo, la parroquia de la que es titular, junto con la hermandad penitencial que lo saca en procesión, ha presentado el programa de actos que incluye dos conferencias, una mesa redonda, una procesión y la eucaristía entre los días 12 y 16 de junio.

Zamora, 10/06/13. Esta mañana han comparecido en rueda de prensa ante los medios de comunicación el párroco del Espíritu Santo, Florencio Gago, y el abad de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo, Juan Antonio Haedo, para presentar el programa de actos con motivo del L Aniversario del hallazgo de la imagen del Cristo del Espíritu Santo.

La conmemoración de esta efeméride se ha querido hacer coincidir con otra fecha importante para la parroquia: el 12 de junio, día en el que, en el año 1211, fue consagrado el altar de su iglesia. De hecho, hace dos años tuvieron lugar los eventos conmemorativos de esta efeméride. Ahora, la celebración del cincuentenario del hallazgo del Cristo se ha planificado en dos vertientes íntimamente relacionadas entre sí: la cultural y la litúrgica.

Programa de actos

Los actos comenzarán el miércoles 12 de junio con la conferencia “El Santísimo Cristo del Espíritu Santo en el contexto de la imaginería medieval de Zamora”, y estará a cargo de Sergio Pérez Martín. Al día siguiente será el turno de Rogelio Cabado Murillo, con una ponencia titulada “La Sábana Santa: testigo de la Resurrección”. Ambas tendrán lugar en la iglesia parroquial a las 20,15 horas.

El tercer día del ciclo, el viernes 14, acogerá la mesa redonda “Los niños que encontraron al Santísimo Cristo del Espíritu Santo”, con la participación de Gregorio Luis, Antonio Matellanes, Enrique Matellanes y Benito Peláez, que era el sacerdote del Espíritu Santo en aquel momento. Será también a las 20,15 horas en la iglesia del Espíritu Santo.

El sábado 15 se realizará una solemne procesión del Santísimo Cristo del Espíritu Santo por las calles del barrio. Como explicó el párroco en la rueda de prensa, en lugar de llevar la imagen al centro de Zamora, se ha querido que esta parte periférica de la ciudad, el barrio en el que reside la imagen, pueda verla por las calles. Podrán llevar a hombros el Cristo tanto los miembros de la hermandad que no pueden hacerlo el Viernes de Dolores como el resto de gente que quiera, según afirmó el abad.

Por último, el domingo 16 de junio se celebrará una Misa en honor del Santísimo Cristo del Espíritu Santo, a las 13 horas en la iglesia parroquial. A continuación habrá una comida de hermandad en el huerto anejo al templo, para compartir paella y limonada. Las entradas están a la venta a un precio de 3 euros.

Historia del hallazgo

El 14 de mayo de 1963, poco antes de comenzar el rezo de Vísperas de San Isidro Labrador, los niños se encontraban jugando en la iglesia. El templo se encontraba en una fase de restauración y adecentamiento, en la que se retiraron los retablos, el púlpito y se pretendía dejar a la vista los sillares del interior.

Uno de los niños, Antonio, dio un golpe a una parte del muro de la iglesia (del lado de la epístola, muy próximo al presbiterio), que hacía tiempo que le sonaba a hueco y donde él pensaba que podía esconderse “un tesoro”. El golpe abrió una pequeña abertura que permitió constatar que el tabique ocultaba un pequeño nicho en el que se escondían una serie de objetos.

El desescombro del nicho permitió descubrir que también escondía la imagen de un crucificado medieval, de tamaño cercano al natural, parcialmente mutilado (le faltaba el brazo izquierdo y tenía los pies serrados), y que carecía de cruz. Se desconoce cuáles fueron los motivos que llevaron a ocultar la imagen y el momento en que se hizo. Tampoco es fácil de explicar por qué le fueron mutilados los pies, pues el nicho era lo suficientemente grande como para haberlo guardado entero.

El Cristo tomó el título de la iglesia como propio, pasándose a llamar Cristo del Espíritu Santo, asumiendo así una curiosa advocación toponímica.  Desde el 12 de diciembre de 1974, es la imagen titular de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo, constituyendo la imagen más antigua de cuantas salen en las procesiones en la Semana Santa de la ciudad de Zamora.

jueves, 9 de mayo de 2013

El Museo Catedralicio de Zamora estrena iluminación


Zamora, 9/05/13. “El deseo del Cabildo es que, a partir de este momento, fieles y visitantes, gracias a la luz pascual de Cristo y a la nueva iluminación que hoy inauguramos abran sus ojos, su mente y su corazón para que logren captar el mensaje que las obras expuestas muestran y se vean inundados por el resplandor de tanta belleza, reflejo de la belleza que de Dios procede y hacia él nos conduce”. Con estas palabras presentó el delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura, José Ángel Rivera de las Heras, las nuevas luminarias del Museo Catedralicio de Zamora.

En esta ocasión, se han sustituido las 80 lámparas halógenas por otras de tecnología led que rebajará la factura de la luz entre un 85 y un 90 %, según informó el responsable de la empresa Alteisa, encarga de llevar a cabo la instalación. También explicó que con las nuevas luminarias se evita la radiación de infrarrojos y ultravioletas sobre las obras de arte, que poco ayudan a la buena conservación de las piezas.

Este proyecto de iluminación está valorado en 44.198 euros que han sido costeados, íntegramente, por la Fundación Endesa. Tanto el deán de la Catedral, Juan González, como Rivera de las Heras, director del Museo Catedralicio, agradecieron al director de la Fundación Endesa, José Antonio Gutiérrez, su colaboración en la conservación del patrimonio. Ya en el año 2000 la misma entidad costeó la mejora en la iluminación de la Catedral, aunque el deán aprovechó para solicitar de nuevo ayuda a la Fundación para una remodelación y modernización de esa misma iluminación que podría haber quedado obsoleta. El responsable de Endesa respondió a esta petición con un “todo puede ser, don Juan”.

Comunicado del director del Museo

“Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna” (1 Juan 1, 5). El contenido de esta sencilla y categórica expresión recorre de principio a fin la revelación divina contenida en la Sagrada Escritura. Ya desde los orígenes, según el relato de la creación narrado en el libro del Génesis, el primer libro de la Biblia, “dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla” (Génesis 1, 3-4). De igual modo, el libro del Apocalipsis, el último de la Biblia, al hablar de la nueva Jerusalén, morada definitiva de los bienaventurados, el vidente de Patmos afirma que “ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará” (Apocalipsis 22, 5).

Jesús mismo, el Hijo de Dios, Luz de Luz, como confesamos en el Credo, se definió a sí mismo como la luz del mundo, añadiendo que quien le siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8, 12). Y así definió también la misión de sus discípulos, exhortándoles a que su luz brille ante los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos (Mateo 5, 14. 16).

En la liturgia más solemne de la Iglesia, celebrada en la noche santa de la Pascua, la comunidad congregada inicia la Vigilia con el rito de la luz, significando con la llama del cirio pascual que Cristo resucitado ha iluminado definitivamente la vida del hombre. De este modo, como dice el salmista, “tu luz nos hace ver la luz” (Salmo 36, 10); lo mismo que atestigua el Concilio Vaticano II cuando asegura que “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (Gaudium et Spes 22).

Para la comunidad cristiana, pues, la luz presta un servicio esencial, no sólo por la función estética que realiza, sino también por su simbolismo espiritual. Por esta razón, el Cabildo Catedralicio siempre se ha preocupado de que la S. I. Catedral, nuestra iglesia madre, que ha de tener un carácter de ejemplaridad sobre el resto de iglesias de la diócesis, tuviese una iluminación que respondiese al esplendor de las celebraciones litúrgicas, a la vez que destacase la singularidad del monumento artístico que las acoge. De este modo, gracias a la Fundación Endesa, el interior de la Catedral fue iluminado en el año 2000, de lo cual queda como memoria histórica una placa situada en la capilla mayor.

Ahora quedaba pendiente el Museo Catedralicio, que podemos considerar como una extensión de la Catedral, donde se conservan y exponen obras artísticas de gran calidad, que han prestado y en ocasiones siguen prestando su servicio al culto catedralicio. Remodelado parcialmente, se hacía necesario adecuar su iluminación a las necesidades derivadas de la mejor contemplación de sus fondos, sustituyendo los puntos de luz obsoletos por otros de led, conforme a la tecnología actual, lo que suponía asimismo un ahorro energético muy importante. Por esta razón, en enero de 2012, el Cabildo solicitó la concesión de una subvención a la Fundación Endesa, que decidió financiar en su totalidad los trabajos de adecuación lumínica de las dos plantas del Museo, ejecutados por la empresa zamorana Alteisa, durante los años 2012 y 2013, por un importe global de 44.198 euros.

El Cabildo Catedralicio, pues, quiere agradecer públicamente a la Fundación Endesa su generosa contribución. Lo hace en las personas de su Director General, D. José Antonio Gutiérrez, y de la responsable de Relaciones Públicas y Protocolo, Dª. Paloma de Miguel. Transmitan, por favor, nuestro cordial agradecimiento al Presidente de la Fundación, D. Rafael Miranda, que nos consta hubiese deseado estar hoy presente entre nosotros.

La placa que descubrimos en este acto dejará constancia histórica, una vez más, de la labor benefactora que la Fundación Endesa realiza a favor del Patrimonio religioso y cultural de la Iglesia en España, y más concretamente en el recinto catedralicio de Zamora. El deseo del Cabildo es que, a partir de este momento, fieles y visitantes, gracias a la luz pascual de Cristo y a la nueva iluminación que hoy inauguramos, abran sus ojos, su mente y su corazón para que logren captar el mensaje que las obras expuestas muestran, y se vean inundados por el resplandor de tanta belleza, reflejo de la belleza que de Dios procede y hacia él nos conduce.

lunes, 15 de abril de 2013

Cinco piezas de Zamora y Flores se expondrán en “Credo” (Las Edades del Hombre) en Arévalo


Hoy se han presentado en Zamora las cinco pinturas que representarán a la Diócesis de Zamora en la exposición de Las Edades del Hombre “Creo”, que comenzará en Arévalo el 21 de mayo. Se trata de dos tablas de la iglesia de Flores, un lienzo de la iglesia de los Remedios de la capital y dos lienzos de la sacristía de la Catedral.

Zamora, 15/04/13. Esta mañana el Seminario San Atilano ha acogido la presentación a los medios de comunicación de la participación de la Diócesis de Zamora en la exposición “Credo” de Las Edades del Hombre, que abrirá sus puertas en la localidad abulense de Arévalo el próximo mes de mayo. Serán en total cinco piezas de arte sacro las que serán expuestas en esta importante muestra.

Olalla González, del Departamento de Comunicación de la Fundación Las Edades del Hombre, ha sido la encargada de dar en la rueda de prensa todos los detalles de la exposición, señalando que en el año 2010 “la Fundación Las Edades del Hombre y la Junta de Castilla y León suscribieron un convenio para seguir trabajando unidos por la conservación, restauración y difusión del patrimonio de la Comunidad”.

Las Edades, en el Año de la Fe

En 2013, será la localidad de Arévalo, situada al norte de la provincia de Ávila, la que acoja la próxima edición de Las Edades del Hombre. Declarado por el Papa Benedicto XVI Año de la Fe, “por esa razón ‘Credo’ quiere convertirse en referente, no sólo de Castilla y León, sino de todas las Diócesis”. Estará abierta entre el 21 de mayo y el 3 de noviembre, en cuatro sedes: las iglesias de El Salvador, San Martín y Santa María, y la Casa de Sexmos, centro de recepción de visitantes.

González explicó también el cartel de la muestra: “la imagen creada para expresar ‘Credo’ son cuatro rostros con los que se quiere poner de manifiesto que el contenido de la fe cristiana es hoy igual que ayer y mañana. Eduardo Palacios, pintor que también realizó el cartel de ‘Monacatus’, ha sido el creador de esta imagen. Para ello ha elegido cuatro rostros románicos tomados del presbiterio de la iglesia de Santa María de Arévalo, conectándolos con rostros actuales”.

El título de la exposición, “Credo”, es la primera palabra del símbolo de la fe, y expresa tanto en latín como en castellano la confesión de la doctrina cristiana. En cuanto al esquema de la exposición, un preámbulo bajo el título “Creo” dará paso a tres capítulos unidos por el propio Credo: Creo en Dios, Creo en Jesucristo y Creo en el Espíritu Santo. Según la responsable de Comunicación de la Fundación, “se creará un itinerario urbano que además de guiar al visitante hacia las sedes expositivas vaya mostrando el rico patrimonio de la localidad de Arévalo”.

25 años de Las Edades y apoyo del Vaticano

En su intervención, Olalla González también explicó que “esta muestra coincidirá con el XXV aniversario de la primera edición de Las Edades del Hombre cuyo título fue ‘El arte en la Iglesia de Castilla y León. Las Edades del Hombre’, celebrada en la Catedral de Valladolid del 24 de octubre de 1988 al 2 de abril de 1989”. Así, “este aniversario se muestra tanto en el cartel de ‘Credo’ como en el recorrido que une las sedes mediante la colocación de unos tótems que recordarán las ediciones anteriores”.

Además de señalar las colaboraciones de empresas privadas con la muestra de este año, González destacó el importante impulso que ha dado la Santa Sede a la exposición: “desde hace tiempo el Vaticano, a través del Consejo Pontificio para la Cultura, realiza un especial seguimiento del proyecto de Las Edades del Hombre, siendo este valorado muy positivamente considerándolo como la mejor muestra de arte religioso desarrollado en el tiempo que trae a nuestros días la siempre necesaria relación entre fe y cultura. Es en esta edición cuando se materializa este interés en forma de patrocinio”.

También intervino en la presentación Pilar Alonso Viviano, jefa del Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León en la provincia de Zamora, que mostró el apoyo continuo del Ejecutivo regional a esta iniciativa de arte sacro, y recordó la importancia que supuso para Zamora la posibilidad de ser sede de la edición de 2001 de Las Edades del Hombre, “Remembranza”.

Una aportación modesta pero de calidad

Por su parte, el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Luis Santamaría, destacó el aniversario de estas exposiciones, afirmando que se trata de “un cuarto de siglo de catequesis a través de las artes, no sólo plásticas, sino también de otras áreas como la música”.

Santamaría se refirió también a que, en el marco del Año de la Fe, “en este importante proyecto se conjuga la Iglesia universal (a través del Consejo Pontificio para la Cultura, de la Santa Sede) y la Iglesia local, hecha realidad en las 11 diócesis de Castilla y León”, y recordó que el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, es uno de los patronos de la Fundación Las Edades del Hombre, como prelado de la región.

El delegado de Medios de Comunicación Social explicó que “de la Diócesis de Zamora, la participación es menor en cantidad este año, con cinco piezas, pero su calidad artística no desmerece nuestra aportación de ediciones anteriores”, y enumeró las pinturas que se llevarán a Arévalo: “dos tablas del siglo XVI del retablo de la iglesia parroquial de la pequeña localidad de Flores, en Aliste; un lienzo de la Visitación de la iglesia de los Remedios de la capital; y dos lienzos de personajes bíblicos, atribuidos a Lucas Jordán, de la sacristía de la Catedral”.

Fichas técnicas de las obras


 Ascensión
Autor desconocido
Primer tercio del siglo XVI
Pintura al temple sobre tabla
87 x 62 cm.
Iglesia parroquial de la Asunción. Flores (Zamora)





Pentecostés
Autor desconocido
Primer tercio del siglo XVI
Pintura al temple sobre tabla
88 x 63 cm.
Iglesia parroquial de la Asunción. Flores (Zamora)





Visitación
Francisco Antolínez
1699
Óleo sobre lienzo
98 x 126 cm (con marco)
Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. Zamora



Moisés
Lucas Jordán (atribución)
Siglo XVII
Óleo sobre lienzo
99 x 74,5 cm
S.I. Catedral de Zamora





Aarón
Lucas Jordán (atribución)
Siglo XVII
Óleo sobre lienzo
99 x 74,5 cm
S.I. Catedral de Zamora





Noticia en TVCyL - La 8 Zamora - 15/04/13


miércoles, 20 de marzo de 2013

La Catedral restaura un crucifijo de Luis Salvador Carmona


El Cabildo Catedral de Zamora ha presentado esta mañana la restauración de un crucifijo realizados en el siglo XVIII por Luis Salvador Carmona, uno de los más destacados escultores del rococó en España.

Zamora, 20/03/13. Esta mañana se ha presentado en la Catedral de Zamora la restauración de un crucifijo del siglo XVIII, realizado por el célebre escultor Luis Salvador Carmona. Según ha explicado en una rueda de prensa José Ángel Rivera de las Heras, canónigo y director del Museo Catedralicio, la restauración ha costado 2.800 euros, que han sido sufragados por el Cabildo Catedral, con el dinero que se obtiene por las entradas turísticas al primer templo diocesano. El proceso ha estado a cargo de la restauradora Patricia Ganado.

Reproducimos a continuación la explicación detallada de la pieza, a cargo de José Ángel Rivera de las Heras, que es también delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura.

Luis Salvador Carmona (Nava del Rey, Valladolid, 1708-Madrid, 1767) está considerado como uno, si no el mejor, de los grandes maestros de la escultura rococó en España. Activo en el segundo tercio del siglo XVIII, su obra, tanto documentada como atribuida, es abundante y se halla diseminada por gran parte de la geografía nacional: Madrid, Navarra, Guipúzcoa, Cantabria, Sevilla, Toledo, Segovia, Ávila, León, Zamora, Salamanca y Valladolid.

También la Diócesis de Zamora contaba hasta el momento con una obra considerada autógrafa: la Virgen del Rosario, en la iglesia parroquial de la Asunción de Morales del Vino, que preside el retablo de la capilla fundada por Juan de Luelmo y Pinto (1706-1784), oriundo de la localidad y obispo de Calahorra y La Calzada, y que fue realizada posiblemente entre 1755 y 1767.

Los crucifijos realizados por Carmona ocupan un lugar destacado en su producción por su elevado número y su correcta y apurada ejecución. Son fácilmente reconocibles, ya que todos ellos participan de unos estilemas que se repiten casi invariablemente. De entre los conservados destacan los del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid (depósito del Museo del Prado); Azpilcueta (Navarra), y El Real de San Vicente, Torrijos y Los Yébenes, en la provincia de Toledo, con los cuales el zamorano, de gran calidad técnica, muestra un gran parecido desde el punto de vista estilístico y formal, y abundantes semejanzas en cuanto a detalles, por lo cual creemos que se trata de una obra personal.

Es éste un crucifijo de pequeño tamaño, de 35,5 x 27,5 cm. (cruz: 76 x 39,5 cm.), como los pertenecientes a las imágenes de San Francisco de Asís de los conventos franciscanos de Estepa (Sevilla) y Olite (Navarra); el de facistol -el único representado en agonía hasta ahora conocido- conservado en el convento de Capuchinas de Nava del Rey (Valladolid), y el que porta la imagen de San Juan Nepomuceno de la iglesia vallisoletana de San Miguel y San Julián.

Ignoramos si originalmente fue el atributo de una imagen hagiográfica, o bien un crucifijo “de púlpito” o “de mesa de altar”. Existe documentación gráfica, de mediados del siglo pasado, en la que se encuentra situado sobre el altar de la capilla catedralicia de San Juan Evangelista. Hasta época reciente se hallaba en la sala capitular. Carece del rótulo o titulus, posiblemente por pérdida. Actualmente se halla izado sobre una peana de factura relativamente moderna.

Cristo está expirado y fijado mediante tres clavos a una cruz arbórea, con los brazos tallados en forma de troncos, como era habitual en la tradición andaluza. El escultor ha puesto todo su empeño en representar la belleza del Salvador a través de un cuerpo anatómicamente correcto, proporcionado, de formas suaves. Está ligeramente arqueado hacia su izquierda. La pierna derecha aparece flexionada en sentido inverso al torso, mientras la izquierda se curva y remete para colocar el pie izquierdo bajo el derecho. Los brazos, por su parte, se extienden sobre la cruz formando un amplio ángulo.

La cabeza muestra unos rasgos minuciosos y delicados, y una expresión serena, dulce, alejada de la tragedia. Está ladeada hacia la derecha e inclinada hacia abajo. Su abundante cabellera, partida a raya, tiene finamente tallados sus mechones, algunos de los cuales caen por delante del hombro derecho y otros, onduladamente, hacia la espalda, dejando despejada la oreja izquierda, detalle que es constante en los crucifijos de Carmona. La barba es corta y cuidada. Los ojos están cerrados y la boca entreabierta. La corona de espinas es de rama espinosa.

El paño de pureza, sujetado con una cuerda, está anudado y arremolinado en la cadera derecha, dejando visible su desnudez y colgante un extremo de la tela, disponiendo el otro en la parte central, por encima de la cuerda. Sus pliegues son minuciosos, aristados y agitados.

A pesar del realismo del modelado anatómico, la policromía no exagera la nota dramática. El cuerpo apenas está salpicado de sangre, ya que sólo lo recorren algunos hilillos por el pecho y la espalda, aparte de la que mana de las llagas de manos, pies y costado, de las erosiones de las rodillas, y de la herida que el maestro sitúa siempre en la cadera izquierda.

martes, 19 de febrero de 2013

El Museo Diocesano de Zamora inaugura su segunda exposición temporal


Hoy se ha inaugurado en el Museo Diocesano de Zamora la segunda exposición temporal que alberga desde su apertura en julio de 2012. Los visitantes pueden contemplar en la iglesia de Santo Tomé, sede del Museo, las tablas renacentistas del retablo mayor de la iglesia de Barcial del Barco, recientemente restauradas.

Zamora, 19/02/13. Reproducimos a continuación el texto que ha sido repartido esta mañana a los medios de comunicación asistentes a la rueda de prensa, y que ha sido escrito por José Ángel Rivera de las Heras, director del Museo Diocesano y delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura.

Tablas del retablo mayor de Barcial del Barco

El conjunto pictórico del retablo mayor de la iglesia parroquial de Barcial del Barco constituye una de las más destacadas aportaciones de la pintura renacentista en la Diócesis de Zamora. Su iconografía está dedicada a escenas de la vida de Cristo, de la Virgen y de Santa Marina, titular de la iglesia.

Dicho retablo fue realizado hacia 1540 (1) con el posible mecenazgo del Conde de Benavente, teniendo en cuenta el escudo pintado que aún se conserva de él. En 1772 la iglesia se hizo de nuevo y el retablo hubo de ser adaptado a la altura del testero, quedando fuera del conjunto dos tablas con temas religiosos y dos más con las armas de los Pimentel y otro episcopal.

A principios del siglo XX, el historiador granadino Manuel Gómez-Moreno catalogaba el retablo y contabilizaba diecisiete tablas: cuatro en la predela, otras once encajadas en la estructura del retablo, y dos más colocadas en los muros laterales del templo. Algunas de ellas le parecían “sombrías y duras de entonación, como las de Berruguete, resultando amaneradas” (2). En 1973, el sacerdote zamorano David de las Heras Hernández señalaba que el retablo “se encuentra en muy malas condiciones, porque sus columnas y balaustradas están muy carcomidas y ofrecen peligro de venirse abajo con el consiguiente peligro para las tablas mismas” (3).

La estructura del retablo y las tablas que albergaba ya se hallaban afectadas por un intenso ataque de termitas, de modo que el retablo hubo de ser desmontado el 19 de febrero de 1977. Las pinturas de la Circuncisión, Santa Marina ante el gobernador, Epifanía (al lado izquierdo), Imposición de la casulla a San Ildefonso, Natividad de la Virgen y Nacimiento (al lado derecho) fueron colocadas en el testero de la capilla mayor, con algunos elementos decorativos entallados de estilo plateresco (cresterías y columnas abalaustradas), evocando el retablo desguazado, y las restantes fueron trasladadas a la tribuna.

Lamentablemente, la iglesia padeció un robo el día 3 de septiembre de 1979, sustrayendo los ladrones las tablas de la Anunciación y el Abrazo de San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta Dorada, que se hallaban colgadas de los muros, y San Juan Evangelista-San Pedro y Santiago el Mayor-San Andrés, pertenecientes a las calles del lado izquierdo de la predela. Posteriormente fue robada también la tabla de la Imposición de la casulla a San Ildefonso el 14 de marzo de 2005, siendo recuperada por la Policía Nacional el 8 de junio del mismo año.

El conjunto de las pinturas existentes fue restaurado por la empresa zamorana REARASA en 2005 y 2010, con la financiación de la Junta de Castilla y León. Hasta el momento, las tablas han permanecido custodiadas en el Obispado de Zamora, a la espera de que se realice la necesaria estructura de carpintería que las albergue, y todas juntas vuelvan a ser colocadas en su lugar de origen.

Los tableros, pintados al óleo sobre madera de pino, fueron ejecutados, como ya advirtiera Navarro Talegón, “por dos maestros con amplia participación de oficiales, a juzgar por las calidades desiguales de los tableros de ambas series, uno berruguetesco y cercano a pinturas coetáneas leonesas y otro más afín a lo que se practicaba en Zamora” (4).

Efectivamente, del autor de las tablas situadas en la calle central (Llanto sobre Cristo muerto) y en la parte derecha del retablo (Nacimiento, Jesús entre los doctores, Resurrección, Martirio de Santa Marina, Presentación de Jesús en el Templo, San Pablo-San Juan Bautista y Santiago el Menor-San Felipe) no conocemos más obra en la diócesis. Posiblemente se trate de un pintor de ascendencia leonesa, cuya producción se asemeja a la de Cristóbal de Colmenares, y que se caracteriza por sus composiciones no exentas de cierto aroma del Quattrocento italiano, algunas incorrecciones en las perspectivas, su entonación general oscura, la utilización de arquitecturas y decoración clásicas, y las figuras alargadas y estilizadas, en poses a veces inverosímiles, con gestos exagerados, facciones duras, narices afiladas y dedos alargados.

El autor de las tablas situadas en la parte izquierda del retablo (Natividad, Epifanía, Circuncisión, Imposición de la casulla a San Ildefonso, Santa Marina ante el gobernador, San Juan Evangelista-San Pedro y Santiago el Mayor-San Andrés) es un pintor más vanguardista, heredero del estilo de Juan de Borgoña I y en la línea de lo que hacían Juan de Borgoña II, Lorenzo de Ávila, Martín de Carvajal y otros pintores con talleres en Toro y Zamora. Éste presenta composiciones más estereotipadas, emplea un colorido más luminoso, las arquitecturas son también de corte clásico, aunque más rotundas y macizas (la de la tabla de la Circuncisión parece estar inspirada en el grabado xilográfico que ilustra el atrio tetrástilo de la casa romana según Vitruvio VI,3) (5), los rostros están más caracterizados, y las vestimentas son más ricas, algunas imitando brocados, y van guarnecidas con perlas y grecas doradas en los orillos.

NOTAS

1. “SIENDO CVRA EL BENERABLE [ALO]NSO DE CARVAIAL”, según consta en una inscripción contenida en la rodela de un soldado, en la tabla de Santa Marina ante el gobernador.
2. M. Gómez-Moreno, Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora, Madrid, 1927, p. 336.
3. D. de las Heras Hernández, Catálogo artístico-monumental y arqueológico de la diócesis de Zamora, Zamora, 1973, p. 28.
4. J. Navarro Talegón, “Manifestaciones artísticas de la Edad Moderna”, en AA.VV., Historia de Zamora. Tomo II. La Edad Moderna, Zamora, 1995, p. 568.
5. Fra Giovanni Giocondo da Verona, M. Vitruvius per Iocundum solito castigatior factus, cum figuris et tabula, ut iam legi et intellegi possit, Venecia, 1511, p. 60.

sábado, 16 de febrero de 2013

Un Apostolado del siglo XVII en la Catedral durante el Año de la Fe


El pasado 1 de febrero la Catedral de Zamora inauguró la exposición de 13 lienzos del siglo XVII, que representan a Cristo Salvador y a los Doce Apóstoles, y que servirán para que los fieles puedan profesar la fe, en el trascoro, durante el Año de la Fe. Reproducimos a continuación el artículo explicativo de José Ángel Rivera de las Heras, delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura y canónigo de la Catedral.

Según una piadosa e inveterada creencia, fueron los apóstoles quienes compusieron y apoyaron con su autoridad el credo o sumario de la fe, también denominado credo de los apóstoles o symbolum apostolorum. Tiranio Rufino, hacia el año 404, recogiendo una antigua tradición, escribió la historia de su origen apostólico en Pentecostés, antes de que los apóstoles partieran a evangelizar: “se reunieron en un lugar determinado y, llenos como estaban del Espíritu Santo, redactaron, como hemos dicho, el breve compendio de su predicación futura, aportando cada uno lo que consideraba conveniente. Y todos determinaron que había que considerar este compendio como norma doctrinal para los creyentes”.

La catedral de Zamora posee un conjunto de trece lienzos con las representaciones de los doce apóstoles y sus respectivos artículos del credo, conforme a la leyenda referida, más la de Cristo Salvador bendiciendo a los niños. Proceden de la sacristía de la capilla de San Ildefonso o del Cardenal, donde se encontraban en 1784. Posteriormente fueron trasladados al vestuario capitular. Tras su intervención por un equipo de restauradores en 2012 (1), esperan una reubicación definitiva en el ámbito catedralicio.

Las figuras apostólicas están identificadas por las inscripciones con sus nombres, situadas en el ángulo superior del lienzo, y por las cartelas que contienen de nuevo sus nombres (2) y cada uno de los artículos del credo apostólico, situadas en la zona inferior.

El lienzo de Cristo bendiciendo a los niños presenta la misma composición que el atribuido a Giovanni Francesco de Rosa (Nápoles, 1607-1656), conocido como Pacecco de Rosa, en su primera época, y que se conserva en el Museo de Arte de Ponce, en Puerto Rico.

El lienzo de San Pedro es copia de un supuesto original atribuido a José de Ribera (Játiva, 1591-Nápoles, 1652), perdido y conocido a través de numerosas versiones, como las conservadas en el Museo de Bellas Artes de Rouen, y en la Alte Pinacoteca de Munich. La composición resultó muy popular en España y fue ampliamente reproducida. De entre los ejemplares conocidos destacamos el de Francisco Collantes, en comercio, y por su cercanía geográfica, el que se expone en el museo del convento salmantino de San Esteban, adscrito al pintor granadino Pedro Atanasio Bocanegra.

El lienzo de San Andrés presenta idéntica composición a la de Giovanni Battista Caracciolo, llamado Battistello (Nápoles, 1578-1635), conservada en una colección privada de Roma.

El lienzo de Santiago el Mayor copia el del pintor Guido Reni (Calvenzano di Vergato, 1575-Bolonia, 1642), datado entre 1618 y 1623, y conservado en el Museo del Prado.

La composición del lienzo de San Bartolomé es deudora de los lienzos pintados por José de Ribera con el tema de San Jerónimo y el ángel del Juicio, en la década de 1620, como los de la Colegiata de Osuna, la Galería Doria Pamphili de Roma y, sobre todo, el conservado en el Museo del Ermitage de San Petersburgo.

Finalmente, la composición del lienzo de San Simón recuerda la tabla del mismo tema perteneciente a un Apostolado pintado por Pedro Pablo Rubens (Siegen, 1577-Amberes, 1640) hacia 1610, y la disposición de su cabeza el lienzo de San Bartolomé, de Downton Castle, y el retrato de Baco -fragmento de El triunfo de Baco- de José de Ribera (Játiva, 1591-Nápoles, 1652).

Las figuras apostólicas están representadas de más de medio cuerpo, en posición frontal unas y en tres cuartos de perfil otras, destacadas sobre fondos neutros por una luz lateral con efecto claroscurista o tenebrista que acentúa aún más su carácter plástico. Las composiciones y el tratamiento de la luz evidencian su origen italiano. En algunas de ellas se perciben los ecos del naturalismo riberesco, con tipos y rostros tendentes al realismo. Respecto al color, domina la utilización de las gamas terrosas, con abundantes toques de verde, rojo, rosado y mostaza. Aunque hay diferencias cualitativas entre los lienzos y entre las partes de uno mismo, la ejecución es generalmente correcta, incluso esmerada, y muy estimable en algunos detalles. Todos los cuadros llevan marcos moldurados, policromados en azul ultramar y con filetes dorados.

Tras la restauración de los lienzos, hemos podido hallar una firma original en el corte de uno de los libros que contiene el cuadro de San Felipe. Es el anagrama de Pietro Testa, Lucchesino (Lucca, 1612-Roma, 1650), pintor barroco poco prolífico, por lo que es más conocido como dibujante y grabador. En la sacristía de la catedral de Granada se conserva un Apostolado semejante al zamorano, procedente de Italia. Siete de sus trece composiciones son casi idénticas a las de Zamora.

A partir de estos datos se plantean diversas cuestiones, algunas de ellas no fáciles de resolver. En primer lugar, la procedencia de la serie, que creemos sea italiana, al igual que el Apostolado granadino. Cierto es que en el conjunto hay un predominio de modelos de pintores napolitanos y del estilo caravaggiesco, pero también boloñeses (Guido Reni) y romanos (Pietro Testa), por lo que no estamos en condiciones de afirmar con precisión su taller de origen.

En segundo lugar, la diversidad cualitativa de los lienzos nos hace creer que el conjunto, aunque esté firmada una de las telas, puede no deberse al mismo pintor. Es más probable que hayan salido de un mismo taller, en el que hubiese una gran participación de oficiales copiando modelos conocidos de diversos pintores. Por otra parte, la firma de Pietro Testa, si no es apócrifa, deja abierta la cuestión de si a él se debe únicamente el lienzo de San Felipe o si el conjunto es obra de su taller y él firmase sólo el lienzo mencionado. Si la serie completa fuese de su mano mayoritariamente, siguen resultando llamativos la diferencia de calidad de los cuadros y el empleo de modelos no originales.

Finalmente, la duda acerca de si es un conjunto formado por la adquisición de los lienzos a diversos pintores o talleres, y uniformados posteriormente mediante los textos del credo, se disipa al considerar que las inscripciones con los nombres de los apóstoles son originales e idénticas en su grafía, y que ya existían textos originales del credo sobre los que se pintaron los que hoy vemos.

Con motivo de la celebración del Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, el Cabildo Catedralicio determinó, con fines pastorales y culturales, restaurar y exponer en la iglesia madre de la diócesis este conjunto. De este modo se cumple el deseo manifestado por el Papa de que los fieles tengan “la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales” (Carta Apostólica de Benedicto XVI Porta Fidei).

La contemplación pausada de esta muestra debe ayudar a profundizar en la vivencia, celebración, confesión y transmisión de la fe. Se puede profesar, personal o comunitariamente, recitando el Credo ante estas figuras de los Apóstoles y suplicando “reiteradamente a Cristo: «Creo, Señor, pero aumenta nuestra fe», para poderlo confesar y testimoniar con gozo” (Carta Pastoral de Mons. Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora, Creyentes y testigos alegres).

FICHA TÉCNICA

Cristo Salvador, San Pedro, San Andrés, Santiago el Mayor, San Juan Evangelista, Santo Tomás, Santiago el Menor, San Felipe, San Bartolomé, San Mateo, San Simón, San Judas Tadeo y San Matías.
Taller italiano
Segundo cuarto del siglo XVII
Óleos sobre lienzo
Bastidores: 145/149 x 106/110,5 cm.

NOTAS

1. Formado por María Pilar Alaguero López, María Teresa Cabadilla Alonso, Miguel García García, Carmen García Villarejo, Carmen García Lucas, Nuria González Rodríguez, Ángel Pintado García y Ana Prieto Martín, bajo la supervisión de Bernardo Medina Garduño, director del Estudio-Taller Diocesano de Conservación y Restauración. Su coste ha ascendido a 63.525,00 €.

2. Las cartelas son una adición del siglo XVIII, como lo evidencian los motivos de ramas vegetales, ces y tornapuntas que las decoran, sobre los textos del credo originales.

martes, 14 de agosto de 2012

La Diócesis de Zamora celebra la jornada para el mantenimiento de templos y casas parroquiales


Con el lema “Cuida la iglesia, es tu casa”, la Diócesis de Zamora celebra el 15 de agosto la jornada para el mantenimiento de templos y casas parroquiales con una colecta.

Zamora, 14/08/12. El miércoles 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la Diócesis de Zamora celebra la jornada para el mantenimiento de templos y casas parroquiales. En las parroquias y demás comunidades cristianas se hará una colecta especial con este fin. Con anterioridad, esta jornada tuvo lugar en el mes de abril, pero desde el año 2003 se realiza el 15 de agosto.

Con motivo de esta jornada, el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, ha escrito una carta, que reproducimos a continuación.

***
CARTA DEL OBISPO

A los sacerdotes, consagrados y laicos de la Diócesis.

Muy apreciados hermanos en el Señor Jesucristo:

Cuando me hago presente en las parroquias que conforman nuestra Diócesis compruebo la abundancia, belleza y variedad de las iglesias que alberga nuestra Iglesia de Zamora, en las cuales los cristianos cultivamos nuestra adhesión creyente a Jesucristo y acrecentamos nuestra pertenencia gozosa al Pueblo santo de Dios.

Resulta admirable comprobar cómo en cada parroquia, desde las más populosas a las más reducidas en habitantes, permanece y sobresale su iglesia parroquial, la cual constituye un motivo de orgullo para cuantos integran cada comunidad de cristianos, de manera que se percibe el interés general por mantenerla en un estado conveniente.

Como viene siendo habitual cada año nuestra Iglesia Diocesana dedica un día a sensibilizarnos y comprometernos con el cuidado de sus edificios, para ello está la Jornada para el Mantenimiento de los Templos y Casas Parroquiales, la cual quiero ayudaros a asumir su relevante significación para la vida de toda nuestra Diócesis.

Para que nuestras iglesias sean una casa compartida de vida cristiana se requiere que se encuentren en condiciones adecuadas, para lo cual se han de cuidar de modo continuado y esmerado, tal como se lleva a cabo abundante y solícitamente por quienes se sienten cristianos, que se preocupan por adecentar y embellecer sus templos.

Además del amplio esfuerzo que las comunidades parroquiales realizan cada año en favor del mantenimiento de sus iglesias, ermitas y casas parroquiales, debemos resaltar que la Diócesis destina una parte destacada y específica de sus presupuestos anuales a la mejora, conservación y rehabilitación de estos necesarios bienes eclesiales.

Por eso me dirijo a todos los católicos de Zamora para solicitaros que continuéis apreciando, comprometiéndoos y cooperando generosamente con el mantenimiento de nuestras iglesias y casas parroquiales. Para lo cual debemos entregar de lo nuestro en la colecta que en todas las misas de este día festivo, 15 de agosto, se debe recoger. Así, con la aportación conjunta de todos, seguiremos realizando las obras correspondientes para que acudamos a nuestras iglesias por ser nuestra casa fraterna y acogedora.

Que el Señor Jesús, Cabeza de la Iglesia, suscite y sostenga nuestro compromiso.

Con mi afecto, y mi bendición.

+ Gregorio Martínez Sacristán
Obispo de Zamora