jueves, 10 de noviembre de 2011

La Diócesis de Zamora, una Iglesia comprometida


Con el lema “La Iglesia contigo, con todos”, el domingo 13 se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada dedicada a mostrar la identidad y la acción de la Diócesis de Zamora, y a concienciar a los fieles católicos de la necesidad de su sostenimiento.

Zamora, 10/11/11. El próximo domingo 13 de noviembre la Diócesis de Zamora celebra –como muchas otras Diócesis españolas– el Día de la Iglesia Diocesana. Con el lema “La Iglesia contigo, con todos”, quiere darse a conocer, una vez más, el ser y el hacer de la comunidad cristiana encarnada en una Iglesia local, en este caso, la de Zamora.

En la publicación Nuestra Iglesia, que se reparte estos días en las parroquias de la Diócesis con motivo de esta jornada, se incluye una carta del obispo Gregorio Martínez Sacristán, que afirma que “todos los cristianos zamoranos debemos y podemos sentirnos orgullosos por ser y formar la Iglesia particular de Zamora. La cual, manteniendo la vinculación a toda la Iglesia universal, procura caminar cada día arraigándose más en el Señor y edificándose desde Él para ser signo vivo de su presencia y obra salvadora”.

En su misiva, el prelado llama al compromiso de los fieles con la Diócesis, ya que “sintiéndola y tomándola como propia, cada creyente se debe interesar y se ha de implicar con generosidad por su crecimiento, vitalidad, extensión y, también, por su sostenimiento”. Por ello, además de la dimensión informativa y de concienciación, el Día de la Iglesia Diocesana es un recordatorio de la necesidad del sostenimiento económico por parte de los fieles. Por eso el domingo 13 se hará una colecta en todas las parroquias, para las necesidades de la Diócesis.

Analizando el lema de la campaña, monseñor Martínez Sacristán explica que, por un lado, la Iglesia diocesana “se hace presente beneficiosamente en el recorrido vital de cada cristiano”, y por otro, “su actuación benefactora llega también al conjunto de la sociedad”. Y así, recuerda que “la comunidad cristiana de Zamora está comprometida a favor de todos los hombres y mujeres de nuestros pueblos y ciudades, por medio de la continuada, diversificada y generosa labor evangelizadora que desarrolla, muchas veces de modo anónimo, paciente y sacrificado, por sus sacerdotes, consagrados y seglares”.

Datos y cifras de la Diócesis de Zamora

La Diócesis de Zamora es una porción de la Iglesia católica que está formada por 303 parroquias organizadas en 7 arciprestazgos (Aliste-Alba, Benavente-Villalpando, El Pan, Toro-La Guareña, Sayago, El Vino y Zamora ciudad). Todo esto en una superficie de 6.984 kilómetros cuadrados, menor que la provincia de Zamora, ya que parte de ésta corresponde eclesiásticamente al Obispado de Astorga. Y con una población aproximada de 164.000 personas. Durante el año 2010 se celebraron en la Diócesis 1.007 bautismos, 702 confirmaciones, 978 primeras comuniones y 348 matrimonios.

En total, hay 181 sacerdotes incardinados en la Diócesis, aunque 20 de ellos residen fuera de la misma. De los que están aquí, 111 están en activo y 50 ya se han jubilado. La edad media del clero es de 68,7 años, estando la cantidad mayor de sacerdotes en las edades comprendidas entre los 70 y 80 años.

En cuanto a la vida consagrada hay 6 congregaciones masculinas de vida activa, con 25 religiosos; los 16 monasterios de clausura albergan a 210 monjas; y son 253 las religiosas de vida activa, distribuidas en 28 casas. Además, hay 6 institutos seculares que reúnen a 40 miembros.

El mundo del laicado es muy amplio y diverso. Es difícil calcular el número de seglares asociados, miembros de las 39 asociaciones o movimientos apostólicos, y que podría superar las 3.000 personas. Además, hay que contar con una realidad tan amplia como son las cofradías y otras asociaciones de fieles, que reúnen en torno a las devociones y a la religiosidad popular a muchos miles de fieles.

Un buen ejemplo de laicos comprometidos con la labor pastoral de la Iglesia lo constituyen los catequistas, en torno a 500, y otras muchas personas que colaboran a nivel de las comunidades tanto en lo organizativo y material como en lo litúrgico, lo caritativo… Así nos encontramos a tantos consejos parroquiales, sacristanes, mayordomos, monaguillos, lectores, coros parroquiales, equipos de liturgia, grupos de Cáritas y un largo etcétera.

Hay un alumno en el Seminario Mayor, que durante el curso reside en Salamanca para estudiar Teología y formarse en la vida comunitaria (actualmente en el Teologado de la Diócesis de Ávila) y 35 alumnos en el Seminario Menor, situado en el edificio del Seminario San Atilano. Otra realidad formativa importante son los otros centros educativos de la Iglesia, regidos por congregaciones religiosas, y que tienen matriculados a alrededor de 5.000 alumnos.

Cáritas Diocesana, la expresión caritativa y social de la Iglesia en Zamora, más activa que nunca en estos tiempos de crisis, acompaña y atiende a miles de personas en sus 12 residencias de ancianos, 6 guarderías infantiles, 3 centros de rehabilitación de drogadictos, un centro de tutela de la infancia y un centro de asistencia a inmigrantes, entre otras iniciativas. Además, la Diócesis cuenta con dos servicios de ayuda coordinados por la Delegación para la Familia y Defensa de la Vida: el Centro de Orientación Familiar y el Centro de Escucha San Camilo para personas en duelo.

No pueden olvidarse la Catedral con su cabildo, los cerca de 200 misioneros zamoranos repartidos por todo el mundo, los celebrantes de la Palabra en las comunidades rurales, la actividad de Manos Unidas, los servicios administrativos del Obispado, el Archivo Histórico Diocesano y el Taller de Restauración, el Centro Teológico “San Ildefonso” o la Librería Diocesana.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Obispo de Zamora: “Santa Bonifacia estuvo llena de Dios”


Zamora, 7/11/11. Ayer, domingo 6 de noviembre el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, presidió en la Catedral la eucaristía de acción de gracias por la reciente canonización de la Madre Bonifacia. El primer templo de la Diócesis volvió a abarrotarse para honrar a la fundadora de las Siervas de San José, que desempeñó en Zamora la mayor parte de su obra. Un trabajo que reconoció Martínez Sacristán en su homilía: “una pobre cordonera que estaba llena de Dios, rebosante de Dios”, y así precisamente alcanzó la santidad.

El obispo recordó que la santidad “está el alcance de todos”, pero para llegar a ella hay que estar “lleno de Dios” como le ocurrió a santa Bonifacia, “que colocó al Señor y a Nazaret en el centro de su vida”. A las Siervas de San José, presentes en la misa, también se dirigió el prelado: “no cambiéis esta joya por otras más atractivas, pero también más engañosas y mentirosas porque al final no tienen ningún futuro”.

Alentó a las hermanas de la congregación a que sigan adelante con su labor a pesar “de que la media de edad sea alta”, porque Bonifacia también se fijó en el silencio de Nazaret y allí encontró su camino. “A pesar de lo poco que se habla de Nazaret en el Evangelio, Bonifacia se dejó interpelar por él y en ese silencio vio la compasión”, resaltó el obispo.

La vivencia “profunda” de la compasión ayudó a la santa a “aguantar todo lo que aguantó”, y ese comportamiento ha de ser “un ejemplo a seguir” para todos. Nuestro obispo destacó que “no encontraremos la compasión si no somos capaces de mirar al Señor que dio la vida por nosotros sin decir nada”, al igual que hizo Bonifacia, aguantando las humillaciones por la mujer, a la que ayudó sin condiciones. Ahora hay que seguir el camino que la santa marcó

La eucaristía contó con la presencia del Consejo General de las Siervas de San José, presidido por su coordinadora general, la filipina Lillian Ocenar. Después de la celebración hubo un ágape en el Colegio Divina Providencia, justamente la casa en la que vivió Santa Bonifacia, en la Calle La Reina de la capital.

Álbum fotográfico de la celebración en:

https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/MisaDeAccionDeGraciasPorLaCanonizacionDeSantaBonifacia

Velad, porque no sabéis ni el día, ni la hora


NARCISO-JESÚS LORENZO

Domingo XXXII del tiempo ordinario – Ciclo A

“¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” (Mateo 25, 1-13)

De mi estancia en Italia uno de los recuerdos que estos días me vienen a la memoria es el de los cementerios. En todas las tumbas había una luz encendida, como ocurría antiguamente entre nosotros. ¿Qué quiere expresar esto? Se trata, al menos en su origen, y seguro en la conciencia de muchos creyentes, de hacer realidad lo que hoy hemos escuchado de labios de Jesús: «El Reino de los cielos se parecerá a diez muchachas que en una boda tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio». La parábola es oportuna para ilustrar las luces y las sombras que se ciernen sobre la realidad de la muerte, sobre todo después de la resaca que nos ha dejado Halloween.

Se van generalizando entre la gente, de un modo lúdico y comercial, ideas sobre la muerte que van desde el más puro materialismo (lo único que queda de los seres humanos es un frasco con cenizas) al mundo de la superstición, plagado de adivinos, nigromantes, zombis, vampiros, espíritus perdidos, almas en pena, etc. Lo primero que tenemos que decir son dos cosas: que si fuéramos mera materia, si la muerte fuera solo un hecho natural, lo tendríamos todos asumido ¡de verdad! Pero resulta que nadie se quiere morir, salvo aquellos para quienes su vida es un infierno. Además los cristianos afirmamos, con aceptación o rechazo, que es Jesús el único que pude ofrecer luz sobre la muerte, porque ha muerto, pero ha resucitado.

Conviene que, al menos, los católicos, procuremos que no se nos apague la lámpara de la fe, para saber a dónde «vamos a ir a dar con nuestros huesos», nunca mejor dicho. Lejos de la fe cristiana se sitúan los que piensan que no hay resurrección de los cuerpos, que las almas cambian de identidad reencarnándose, que los muertos vagan «como tontos» asustando a los vivos o mandando «mensajitos». De forma muy sintética recordemos la doctrina cristiana: el hombre es una compleja unidad de cuerpo y alma. La muerte supone la destrucción de este cuerpo y la salida del alma ante el tribunal misericordioso de Dios. Cuando se completen los días de la historia humana y Cristo aparezca en su gloria, será juzgada la historia entera y recuperaremos nuestra condición corporal. Que para los que mueran empeñados en su maldad existe la condenación eterna o «Infierno», que los que mueren acogiendo la salvación de Cristo pero no suficientemente purificados esperan en el «Purgatorio», con la ayuda de nuestras plegarias y de la Eucaristía, a participar de la felicidad de los santos. Que el «Cielo» es el encuentro con el amor inmenso de nuestro Salvador Jesucristo, en una felicidad inimaginable y eterna, con María y todos los salvados, entre los que esperamos encontrar, también a nuestros seres queridos. No permitamos que nos quedemos sin luz.

La Opinión-El Correo de Zamora, 6/11/11.

Un buen plan


JOSÉ ÁLVAREZ

Cuando vienen mal dadas fuerza es recurrir a esa ley que en lo económico y social decimos dependencia, en clave moral, solidaridad. Escribo en la mañana del jueves, la radio a un lado que me traslada los datos del paro. El próximo 11 de noviembre se celebra la fiesta de san Martín. Ya saben, aquel obispo del siglo IV que, montado a caballo y en su etapa de militar, compartió su capa con un pobre. De capa caída andamos nosotros y bueno es que el santo obispo de Tours nos eche una mano. El rocín, que nos ha ido llevando a galope tendido por los campos del progreso y de la prosperidad, renquea ahora y se fatiga. Se impone la dura realidad.

¿Y nosotros, qué podemos compartir? Manos Unidas nos traslada sus «641 recetas para acabar con la pobreza en el mundo» y Zamora se ha sacado de la manga todo un plan, que ha tenido origen en una conversación informal entre el director del Hotel AC y un cura con unas cuantas letras bajo el brazo. «¿También pagáis facturas?». «Pues claro. Hay familias que ya no pueden más, no les llega para el recibo de la luz y, si pagan la luz, no pueden con la hipoteca y, si atienden a la hipoteca, no les alcanza para comer».

Desde un sector de Azehos, siete de sus hoteles: Hotel AC, Rey Don Sancho, Montelarreina, Valbusenda, Hotel NH, Parador de Zamora y Hotel Horus, se han ofrecido a servir la noche del próximo viernes día 11 una «cena solidaria». El mismo menú para todos y lo recaudado (40 euros por cubierto) en su totalidad para Cáritas. Es la fiel lectura del momento y el reconocimiento a un organismo de la Iglesia que está jugando tan importante papel a la hora de paliar los devastadores efectos de la crisis. La Hostelería ofrece esta «cena solidaria» que han ido presentando por sectores hombres y mujeres de a pie y así ha germinado en Hospitales, en Colegios e Institutos, en Cofradías y Colegios Profesionales, en Empresas, en la Administración, en familias y grupos de amigos? Todos han podido hacer, no sin desaires, que este buen plan merezca la pena.

Y ya, al final, el resultado siempre es positivo porque el proyecto suma y no resta y así los colaboradores (Cuestión de Imagen, Cícero Artes Gráficas y Fundación Caja Rural), los proveedores alimentarios, los MCS? han sensibilizado a toda la ciudad. Ya saben lo difícil que resulta abrir brecha en medio de la desconfianza y el escepticismo de la gente. Pero, ¿quién dijo miedo? Se sirve un vino de marca que va a sorprender, madurado en barricas de fe y de solidaridad. Quinientos sesenta comensales esperan que una vez más sean los sirvientes los primeros sorprendidos, como en Caná. En la noche de san Martín, en siete puntos cardinales de Zamora, se comparte la capa, se maquillan penas.

La Opinión-El Correo de Zamora, 6/11/11.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Zamora agradece la canonización de Santa Bonifacia con una Misa solemne en la Catedral


La Catedral de Zamora acogerá el próximo domingo 6 de noviembre a las 17,30 horas una eucaristía solemne presidida por el obispo y en la que toda la Diócesis se unirá a las Siervas de San José para dar gracias a Dios por la reciente canonización de su fundadora, Santa Bonifacia Rodríguez.

Zamora, 2/11/11. Si el pasado 23 de octubre todas las miradas se dirigieron a la Plaza de San Pedro del Vaticano, donde Benedicto XVI declaró santa a la religiosa Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José, y el 30 de octubre el centro de atención estuvo en la Catedral de Salamanca, donde su Diócesis de origen agradeció la canonización, el tercer momento solemne tendrá lugar en la Catedral de Zamora, donde el próximo domingo 6 de octubre se celebrará una eucaristía solemne de acción de gracias a las 17,30 horas.

La eucaristía será presidida por el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, precisamente en la ciudad donde murió Santa Bonifacia en 1905. A ella están invitados todos los fieles zamoranos, y contará con la presencia del Consejo General de la congregación de las Siervas de San José, encabezado por su recientemente nombrada coordinadora general, la hermana Lillian Ocenar, de nacionalidad filipina.

Cerca de un centenar de zamoranos participaron el pasado 23 de octubre en los actos de la canonización de la Madre Bonifacia, comenzando la víspera con la vigilia de oración en la iglesia romana de San Ignacio y concluyendo con la Misa en la que fue declarada santa junto con los italianos Guido Maria Conforti y Luigi Guanella.

El 27 de marzo de 2010 Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto que reconocía oficialmente el milagro atribuido a la intercesión de la entonces beata Bonifacia Rodríguez de Castro (1837-1905), fundadora de las Siervas de San José, y muy vinculada a la ciudad de Zamora, donde continuó con la congregación religiosa que había iniciado en Salamanca.

La Madre Bonifacia, como se la conoce en Zamora, fue beatificada por Juan Pablo II en Roma el 9 de noviembre de 2003. Fue una mujer que luchó por la educación de la mujer durante los últimos años del siglo XIX y tuvo mucho que ver con la ciudad de Zamora donde vivió entre 1883 y 1905, año en que falleció, siendo enterrada en el Cementerio “San Atilano” de la capital. Sus restos fueron trasladados en 1945 a Salamanca donde reposan, desde 1949, en un mausoleo construido en la capilla del Colegio de la Casa Generalicia de las Siervas de San José.

Actualmente, se encuentran en Zamora dos comunidades de las Siervas de San José: el Centro educativo concertado “Divina Providencia” situado en la Calle de la Reina, 9, en el mismo emplazamiento en el que la Madre Bonifacia tuvo su casa taller, y el Colegio “San José”, ubicado en la Avenida de Requejo, 5.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Seminario Menor San Atilano lanza un vídeo promocional


El Seminario Menor Diocesano de Zamora ha realizado un vídeo como primera fase de una campaña publicitaria con la que pretende darse a conocer en la sociedad zamorana. El vídeo, que muestra las facetas de la vida de un seminarista, ha sido difundido a través de las redes sociales de Internet, y se proyectará en diversas actividades que el Seminario llevará a cabo.

Zamora, 2/11/11. El Seminario Menor “San Atilano” acaba de iniciar una campaña publicitaria para darse a conocer más en la sociedad zamorana. El primer paso ha sido la grabación de un vídeo promocional producido por Interbenavente Multimedia Network. En él, de una forma fresca y actual, aparecen diferentes facetas de la vida del seminarista, como el deporte, la convivencia con los compañeros, el estudio y –lo que es más importante– la presencia de Jesucristo, que abarca y configura todo lo anterior.

También se hace referencia a determinadas dificultades con las que se suelen encontrar los alumnos del Seminario, especialmente a cierta incomprensión por parte de sus amigos del pueblo o del barrio. El vídeo ha sido colgado en YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=hQpnWAjShwM) y está siendo difundido por las redes sociales más empleadas por los adolescentes y jóvenes, Tuenti y Facebook.

Según explica el rector del Seminario diocesano de Zamora, Florentino Pérez, “con este vídeo se pretende mostrar a los chavales de hoy, mediante su difusión en las redes sociales, que ser seminarista no es algo pasado de moda y aburrido, sino que se trata de una auténtica aventura que hace sentir un orgullo sano a quien lo vive”. Por eso, la primera meta que se persigue con esta novedosa iniciativa es, a juicio del rector, “despertar la curiosidad por este estilo de vida y por este centro en los chicos de la generación 2.0”.

El spot, titulado “I go to Seminary”, muestra a los alumnos del Seminario Menor “San Atilano” tanto en el propio centro como en las calles de Zamora, y se articula a través de frases escritas en inglés y traducidas al castellano. Junto a escenas de la vida ordinaria en esta comunidad educativa, se han rodado exteriores en torno a la iglesia románica de San Cipriano de la capital.

Además de su difusión a través de las redes sociales de Internet, será utilizado por el Seminario en diferentes convivencias y encuentros que tiene previstos organizar en parroquias y colegios católicos de Zamora, juntamente con un material, que todavía se encuentra en proceso de elaboración, que permitirá trabajar la vocación sacerdotal en las clases de Religión y en los grupos de catequesis.

La imagen que ilustra la carátula del vídeo ha sido utilizada también en unos carteles que se están difundiendo estos días por toda la Diócesis con el calendario de las Convivencias Samuel, una convocatoria mensual en la que pueden participar chicos entre 10 y 14 años, y que comenzó este curso con el encuentro del 22 y 23 de octubre. La próxima convivencia tendrá lugar el 19 y 20 de noviembre en el Seminario. Porque, como afirma Florentino Pérez, “todo esfuerzo es poco para transmitir a los chavales de hoy la radical novedad de la vocación sacerdotal”.

Para más información:

http://seminariomenorsanatilano.wordpress.com/

Tel. 980 514 998

De la censura a la autocrítica


LUIS SANTAMARÍA DEL RÍO

Domingo XXXI del tiempo ordinario – Ciclo A

“El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 23, 1-12)

Después de haber crecido durante los domingos anteriores, la tensión entre Jesús y las autoridades religiosas de su pueblo llega a lo que escuchamos hoy en el evangelio de la Misa. Ahora les habla a la gente y a sus discípulos, y en un primer momento expone las contradicciones de aquellos pretendidos referentes morales, para pasar después a proponer un estilo de vida alternativo. Estas palabras del Maestro, situadas aquí, quieren referirse a la comunidad cristiana. Porque ya desde sus inicios la Iglesia tuvo la tentación de dejarse llevar por la corriente, calcando unas relaciones que se viven en la sociedad sin problema alguno, pero que no tienen nada que ver con el camino iniciado por Jesús de Nazaret.

Puede haber personas que apliquen las palabras de Jesús a los obispos y sacerdotes. Y no se equivocarán, porque los que formamos parte de la jerarquía de la Iglesia por el ministerio del orden tenemos nuestras infidelidades y traiciones a una misión encomendada por Dios a través de la comunidad. A la luz de las otras lecturas que se proclaman hoy en la eucaristía, será un buen momento de revisión de la propia vida por parte de curas y obispos. Pero eso no puede quedar ahí, ya que las palabras de Jesús se dirigen a sus discípulos, a todos. No se queda en la censura de la hipocresía, la teatralidad y la ostentación de escribas y fariseos, sino que da un paso más, con estas palabras: «vosotros, en cambio…».

Ahí está la clave de este pasaje evangélico. La vida que llevaban aquellos líderes judíos era legítima, por supuesto. Pero Jesús quiere otra cosa de sus seguidores. Otra cosa que se deriva de la paternidad de Dios y del señorío del propio Cristo. La Iglesia entera participa del sacerdocio de Jesús desde el momento del bautismo, y de ahí deriva la igualdad fundamental de todos los fieles, algo que está presente en la Escritura y que recalcó el Concilio Vaticano II para los cristianos de hoy.

La Iglesia entera ha de superar la constante tentación de adaptarse al mundo y a sus relaciones, para pasar a vivir una fraternidad que sea signo de algo más, para llegar a ser el sacramento de la salvación para todos los hombres. Por eso las palabras de Jesús tienen que servirnos no para mirar hacia fuera, sino hacia dentro de las comunidades eclesiales y de cada uno de los que nos consideramos cristianos para preguntarnos por la coherencia y la autenticidad de nuestra vida, y si esa vida es testimonio ante los otros. Una autocrítica que, hecha a la luz de la Palabra de Dios, nos lleva a la conversión.

La Opinión-El Correo de Zamora, 30/10/11.