viernes, 4 de junio de 2010

Cuanto hemos recibido gratis, démoslo gratis


CARTA PASTORAL DEL OBISPO DE ZAMORA EN EL CORPUS CHRISTI Y DÍA DE LA CARIDAD 2010

Muy estimados hermanos en el Señor Jesucristo:

Cuando el pasado otoño iniciábamos el presente Curso Pastoral señalábamos como Objetivo para este periodo de la vida de nuestra Iglesia Diocesana esta prioridad: “La Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana”, y nos fijábamos, entre otras, esta concreción: “Redescubrir las nuevas pobrezas e implicarse en su resolución”. Por lo tanto, hemos querido poner la Eucaristía en el centro de nuestro caminar eclesial, en su triple dimensión de Sacramento creído, celebrado y vivido, y hemos procurado que, de la Mesa Santa del Amor Divino, se suscite y mantenga nuestro compromiso cristiano, movido y expresado en la Caridad hacia los más desvalidos, lejanos y cercanos.

Caridad y Eucaristía son dos realidades que sobresalen este Domingo, ya que celebramos la Solemnidad del Corpus Christi y el Día de la Caridad, de modo que nos corresponde valorar si colocamos en el eje de nuestra vida personal y eclesial, tanto la celebración de la Misa como el ejercicio constante del Mandato del Amor fraterno.

Cada vez que nos reunimos los cristianos para participar en la Eucaristía expresamos lo que aclamamos con este conocido cántico: “Acerquémonos todos al altar, que es la mesa fraterna del Amor, pues siempre que comemos de este Pan, recordamos la Pascua del Señor”. En este Sacramento, como señala el Mensaje para el X Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Toledo, Jesucristo nos alimenta con la vida verdadera que nace de su misterio pascual, por el que se ha ofrecido al Padre en el sacrificio de la Cruz y que ahora resucitado extiende a todos los hombres.

Por la Eucaristía nos llega esta vida nueva de la filiación divina, “que se ofrece a todos, la vida que explica y da sentido a la existencia; la que han vivido tantos discípulos de Cristo a lo largo de la historia; la que ha llevado a la vivencia del amor nupcial a los esposos cristianos; la que ha suscitado en las diversas formas de seguimiento de Cristo el testimonio de la adoración eucarística que nutre la fidelidad de los consagrados en torno a esta presencia del Señor; la que lleva a la misión cristiana y a la vivencia de la caridad y la justicia” (Mensaje, 3).

Con esta hermosa Fiesta del Corpus Christi los católicos nos concentramos en el Sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, de modo que lo celebramos con gozo, lo recibimos con piedad, lo adoramos con gratitud y lo procesionamos en nuestros pueblos y ciudades con fe, proponiendo a todos que se acerquen a esta fuente de alegría y vida. Además, el Corpus Christi nos muestra que el Amor de Cristo hecho Sacramento se ha de reflejar en una existencia creyente modelada por la Caridad. Lo cual compete y compromete a todos y cada uno de los fieles cristianos, también a los Sacerdotes, de modo que vivan y se les reconozca como los “hombres de la caridad”, según la feliz expresión acuñada por Juan Pablo II (cf. Pastores dabo vobis, 49), ya que son constituidos en ministros de la Iglesia que la animan, presiden y sirven en la Caridad.

Celebrar el Día de la Caridad en el Año Sacerdotal, que ya se encuentra en su último tramo, me lleva a reflexionar sobre la importancia y la misión de los Sacerdotes en la acción caritativa de la Iglesia. Así, considero conveniente recordar, como indica el Mensaje Episcopal para esta Jornada, que la tarea de los Presbíteros de presidir en la Caridad al Pueblo de Dios no implica que monopolicen la acción caritativa y social de la Iglesia, sino en “sensibilizar a la comunidad sobre la dimensión caritativa y social de la vida cristiana, promover la corresponsabilidad, implicar en ella a los órganos de comunión y participación de la comunidad parroquial y favorecer la coordinación de la acción caritativa y social tanto en el ámbito intraeclesial como en el social” (nº. 3).

Percibimos que aquí se nos ofrece un variado abanico de posibilidades para que este Día de la Caridad se concrete en un impulso decidido por la promoción de la experiencia caritativa y social de nuestra vida eclesial, tanto a nivel diocesano, arciprestal como parroquial, llevando a efecto aquel ya referido propósito para toda nuestra Comunidad Diocesana: “descubrir las nuevas pobrezas de nuestro tiempo e implicarse directamente en su resolución”. Para lo cual debemos seguir potenciando Cáritas como una obra específica e imprescindible de nuestra Iglesia Diocesana, que nos implica realizar un esfuerzo, con la participación de todos los fieles católicos, por continuar creando y acompañando las Cáritas parroquiales o de zona.

Constatamos que en este momento social la obra de Cáritas mantiene toda su vigencia, sobre todo, por la situación de crisis moral y económica que nos está afectando, uno de cuyos signos más patentes es el elevado número de personas que se han visto privadas de su trabajo, incluso hasta todos los miembros de múltiples familias. Así, la realidad de la pobreza continúa presente en nuestro entorno, como lo refleja este dato escandaloso e interpelante que nos indica que en Europa existen setenta y ocho millones de pobres. Lo cual nos motiva más fuertemente a los cristianos para empeñarnos, junto a todos, en luchar, ya y aquí, contra la pobreza y la exclusión social.

Además reconocemos que en la Eucaristía nos acercamos y recibimos el Cuerpo entregado de Cristo como un don gratuito que Dios nos concede, lo que nos impulsa a expresar esta gratuidad divina en palabras y gestos de amor y entrega gratuitos hacia los más vulnerables, como lo llevamos a cabo a través de nuestra implicación en Cáritas. Así pondremos en práctica esta encomienda de Cristo: “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis” (Mt 10, 8). Y sabiendo, como nos enseña el Papa Benedicto XVI, que “el corazón de Cáritas es el amor sacrificial de Cristo y cada forma de caridad individual y organizada en la Iglesia debe encontrar su punto de referencia en Él”.

Con nuestro compromiso perseverante y sacrificado en Cáritas iremos promoviendo este esperanzador propósito que la moviliza durante este Bienio: “Una sociedad con valores es una sociedad con futuro”. Lo cual nos compromete a insertar en nuestra vida cuatro destacados valores que renuevan el mundo según el designio de Dios: la comunión, la participación, la diversidad y la gratuidad. Poniendo especial énfasis en la circunstancia presente en la Gratuidad, desde el reconocimiento que hemos recibido gratuitamente el Amor de Dios, como acontece en la Eucaristía, para impregnar de gratuidad nuestras relaciones con las otras personas, de modo que nos atrevemos a decir, desear y procurar que “si no te convence esta sociedad mercantil ofrece sin pedir nada a cambio”, tal como nos sugiere el lema elegido para este Día de la Caridad.

Que el Señor Jesús nos impulse a dar gratis lo que gratis de Él hemos recibido.

+ Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora

jueves, 3 de junio de 2010

Cáritas, ante el día del Corpus: “déjate mover por la gratuidad”


El próximo domingo 6 de junio, solemnidad del Corpus Christi, Cáritas Diocesana de Zamora celebra el Día de Caridad, con una colecta especial en las parroquias y un llamamiento a la gratuidad con el lema “Si no te convence esta sociedad mercantil, ofrece sin pedir nada a cambio”. Además, ofrece las cuentas del año 2009, con más de 7 millones de euros invertidos en Zamora para combatir la pobreza y la exclusión.

Zamora, 3/06/10. Con un guiño al lenguaje bursátil en un momento dominado por el gran impacto social de la crisis en las personas más vulnerables, Cáritas celebra el Día de Caridad, que tiene lugar en todas las diócesis españolas el 6 de junio, fiesta del Corpus Christi, con una campaña de sensibilización que lleva como lema “Si no te convence esta sociedad mercantil, ofrece sin pedir nada a cambio”.

Se trata, junto con Navidad, del segundo momento de impacto de la campaña institucional anual 2009-10 de Cáritas Diocesana de Zamora, en el se pone el acento en la importancia de la gratuidad como un valor indispensable para construir una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

Como puede leerse en la hoja informativa de Cáritas de Zamora, de la que se han distribuido 10.000 ejemplares en toda la Diócesis, “en una sociedad muy marcada por las relaciones individuales y egoístas, temerosas del otro y del diferente, te hacemos y nos hacemos una invitación muy especial y personal: déjate mover por la gratuidad”.

Y explican en la misma hoja informativa: “son miles las personas que en Cáritas tienen en su haber la experiencia de la gratuidad, del dar y recibir de forma desinteresada, porque están convencidas de que trabajar por la justicia, desgastarse y compartir la vida con las personas más pobres y vulnerables, sólo se puede hacer por la preocupación por el bien del otro, ese interés del corazón que se mueve y conmueve hacia el otro por amor”.

La motivación es clara en esta institución eclesial: “el día del Corpus, día de la Caridad, celebramos que Jesús, por amor y gratuitamente, dio su vida por la humanidad, precisamente para demostrarnos que otro mundo es posible”.

Los números hablan

Cáritas Diocesana de Zamora aprovecha la campaña de sensibilización del día del Corpus Christi para dar a conocer sus cifras del año 2009, entre las que destaca el total de recursos invertidos: 7.068.467,28 €. En cuanto a la procedencia de estos recursos, el 63,18% se debe a la financiación propia, y el 36,82% a las subvenciones. El desglose según el colectivo o programa beneficiario es el siguiente:

Acogida - 375.396,22 €

Personas sin hogar - 249.318,74 €

Mayores - 4.666.779,35 €

Infancia - 137.258,55 €

Jóvenes - 13.528,55 €

Empleo - 78.270,31 €

Inmigrantes - 59.273,17 €

Drogodependencias - 1.093.422,08 €

Reclusos y ex-reclusos - 18.624,92 €

Formación y voluntariado - 23.656,14 €

Publicaciones y sensibilización - 11.884,23 €

Cáritas Parroquiales e Interparroquiales - 143.788,79 €

Cooperación Internacional - 6.000,00 €

Servicios generales (mantenimiento, tributos, seguros, administración, etc.) - 191.265,87 €

Cáritas también detalla las respuestas realizadas en el año 2009 en la Diócesis. El Programa de Drogodependientes ha atendido a 563 personas, el de Empleo a 217, el de Inmigrantes a 281, el de Personas sin hogar a 1.395, el de Mayores a 509, el de Infancia a 113 y el de Reclusos a 216. El programa con mayor asistencia ha sido el de Acogida, con 4.231 casos.

Ante la crisis

Ante la crisis que está aumentando las cifras de la exclusión, los responsables de Cáritas Diocesana invitan a una nueva mirada y a un cambio de actitud: “vivimos un tiempo propicio para recrear nuestro estilo de vida y recolocar nuestra escala de valores. Ante la realidad que nos habla de crisis, dolor, sufrimiento, estamos llamados a ser testigos de esperanza y hacer que nuestro mundo sea hogar y tierra de todos”.

Ante el Día de Caridad, Cáritas recuerda también el diagnóstico sobre la situación actual recogido en el VI Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo social en España 2008, en el que se señala lo siguiente: “No podemos subestimar la crisis ni reducirla a una cuestión financiera. Detrás asoma el fracaso de esta sociedad de bienestar y de un modelo de desarrollo que no ha logrado reducir las desigualdades ni disminuir la pobreza en los últimos quince años a pesar de ser años de gran desarrollo económico. Por eso es necesario y urgente tomar conciencia de la necesidad de un cambio profundo personal y comunitario, hacer una revisión de valores, motivaciones y estilos en todos los ámbitos de la vida”.

miércoles, 2 de junio de 2010

Zamora sale a la calle el domingo para celebrar el Corpus Christi


El próximo domingo 6 se celebrará la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo –el Corpus Christi–, que tendrá en la ciudad de Zamora un carácter solemne con la eucaristía presidida por el obispo en la Catedral a las 10 horas y la posterior procesión con el Santísimo Sacramento por las calles hasta llegar a la Plaza Mayor donde dará la bendición. Además, otros actos de culto en la víspera y en la tarde del domingo completarán la jornada festiva.

Zamora, 2/06/10. El próximo domingo 6 de junio la Iglesia católica celebra, trasladada desde el jueves, la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, fiesta conocida popularmente por su denominación latina, “Corpus Christi”. Conmemorada en todas las parroquias, cobra un protagonismo especial en la ciudad de Zamora al celebrarse en la Catedral, presidida por el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán.

Los actos de culto comenzarán el sábado 5, con una procesión que partirá a las 19,30 horas de la céntrica Parroquia de San Vicente, y que se dirigirá con la imagen de la Virgen de la Concha a la Catedral, donde a su llegada, prevista para las 20,15 horas, se celebrarán las primeras Vísperas de la solemnidad.

El domingo 6 de junio, día del Corpus, se iniciará con el momento más importante, la celebración de la eucaristía presidida por el obispo, en la Catedral a las 10 horas. Acto seguido, a las 11 horas, saldrá del primer templo diocesano la solemne procesión eucarística por las calles del casco antiguo, hasta llegar a la Plaza Mayor donde, como es costumbre, el obispo dará la bendición con el Santísimo Sacramento, que quedará reservado después en la Parroquia de San Juan.

A las 16,30 horas habrá un tiempo de adoración privada en la Catedral, para dar paso a la Hora Santa Comunitaria a las 17 horas, y al rezo de las segundas Vísperas del Corpus a las 18 horas, finalizando con la bendición eucarística.

Como señala Narciso Jesús Lorenzo, delegado diocesano de Liturgia, “esta solemnidad es como el ‘broche de oro’ de todas las fiestas del Señor y entre las manifestaciones públicas de fe es la más importante”.

domingo, 30 de mayo de 2010

Misterio de amor


AGUSTÍN MONTALVO FERNÁNDEZ

Domingo de la Santísima Trinidad – Ciclo C

“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena” (Jn 16, 12-15)

Si nos preguntan qué significa esa tríada hasta sabemos decir que el Dios en quien creemos es uno solo en tres personas, y que a eso se llama el misterio de la Santísima Trinidad. La mayor parte no podríamos dar muchas más explicaciones. Un niño de la catequesis decía que Dios es una familia. Una forma hermosa y hasta profunda de expresarlo.

Pero cuando Jesús nos ha dado a conocer al Dios a quien nadie ha visto nunca, no ha pretendido complicar nuestra cabeza con un teorema incomprensible, sino hacérnoslo cercano para que tengamos vida en abundancia. San Juan dará una definición de Dios: «Dios es Amor». ¿Cómo puede entenderse el amor como algo reflexivo, encerrado y vuelto sobre sí mismo? El amor es abierto y se hace completo cuando es recíproco. Decir que Dios es Amor significa que no es un ser solitario, vacío, impersonal, sino que es vida compartida, amor comunitario, comunión de personas. Dios en lo más íntimo es diálogo, donación recíproca. Esto nos sobrepasa y nos asombra, por eso con la Iglesia decimos que es un «misterio de Amor».

Hay además una segunda dimensión en este Amor: no quiso quedar limitado a las tres personas, sino que en un gesto asombroso también e incomprensible está abierto al mundo y al hombre a quien ha hecho «a su imagen y semejanza», y en el bautismo «en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» nos ha dado su vida y nos ha hecho sus hijos queridos. «Dios es nuestro hogar» dirá la gran mística sor Isabel de la Trinidad. En esta casa podemos sentir, gozar, admirar y alabar este misterio de amor, que nos es dado como don. El asombro, la gratitud, la adoración, la oración? son manifestaciones concretas de esta experiencia gratuita.

Pero se nos ha encomendado también como tarea. Creer en la Trinidad y manifestar que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios significa estar convencidos y tratar de vivir que el sentido auténtico de toda vida es el amor compartido en comunidad, la colaboración y el respeto en la diversidad, la búsqueda esforzada del bien para todos desde posturas diversas. Significa también para los cristianos una llamada a intentar construir una sociedad en la que los hombres seamos capaces de convivir, dialogar y compartir.

La Opinión-El Correo de Zamora, 30/05/10.

Silencio y soledad


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

Es necesario que al menos un día al año hagamos memoria agradecida de quienes en la Iglesia han sido llamados a la vida consagrada contemplativa. Los monjes y las monjas nos recuerdan a todos la necesidad que tenemos de trabajar nuestra interioridad y de vivir valores profundos, máxime en medio de este clima de aborregamiento cultural que nos toca vivir. Pero sobre todo me gustaría destacar que el silencio y la soledad que viven en el trabajo y la oración de sus monasterios son el mejor y más discreto testimonio de su amor comprometido con Dios y con los hombres de hoy. Cuánta ignorancia osada hay que soportar ante comentarios ocasionales del tipo «mejor sería que esas vidas se entregaran a tareas sociales o misioneras». Quien se atreve a hacer semejantes afirmaciones es porque todavía no conoce el poder y la eficacia de la oración auténtica. La intensidad y la hondura del retiro que estos monjes y monjas viven en sus claustros está sosteniendo la perseverancia de tantos cristianos y no cristianos que, por ejemplo, están apostando por los que están en la cuneta de la vida. Basta hablar unos pocos minutos con estos hombres y mujeres de Dios para sorprenderse de la sensibilidad con que viven las preocupaciones y los intereses de quienes tienen cerca y de los que están lejos. El silencio y la soledad con que viven su intimidad con Dios les lleva a ponerse más cerca de los hombres de hoy que lo que creemos estar otros muchos del otro lado de esos muros centenarios.

La pobreza, la castidad y la disponibilidad con la que viven abre los ojos a esta sociedad nuestra que, a menudo, está demasiado cegada por el acumular sin desfallecer, el medrar y trepar puestos, el encerrarse en uno mismo o el sálvese quien pueda. Contemplativos y contemplativas, lejos de estar desentendidos del mundo, viven y sufren en carne propia las angustias y los interrogantes de tantas personas de hoy, pero lo hacen con ese plus definitivo que es la fe y la esperanza en Jesucristo. Estas vidas consagradas a Dios son para toda la humanidad Evangelio vivo, es decir, anuncio de la ternura que Dios nos tiene y de que es posible construir un mundo mucho más humano y más divino. De hecho la alegría y la fraternidad con la que viven -aun con sus más y sus menos- son ya reflejo y anticipo de que ese mundo es posible aquí y ahora y después, como continuación, plenamente.

Se dice que «amor con amor se paga». Si ellos y ellas día a día rezan por todos, que al menos esta tarde a las 19.00 h. nos unamos a su oración y recemos por ellas. Os esperamos en el Monasterio de Santa Clara, c/ Miguel de Unamuno, n.º 9 (junto a la parroquia de María Auxiliadora).

La Opinión-El Correo de Zamora, 30/05/10.

viernes, 28 de mayo de 2010

Zamora recuerda en el día “Pro Orantibus” a sus más de 200 religiosas de clausura


El próximo 30 de mayo, domingo de la Santísima Trinidad, la Iglesia católica celebra la Jornada “Pro Orantibus”, un día dedicado a la oración por aquellos que en tienen precisamente la misión de rezar por todo el mundo, los religiosos de vida contemplativa. La Diócesis de Zamora cuenta con más de 200 religiosas repartidas en 16 comunidades de clausura, y celebrará este día con unas Vísperas solemnes en el Convento de Santa Clara a las 19 horas.

Zamora, 28/05/10. Con motivo de la solemnidad de la Santísima Trinidad, que se celebra el próximo domingo 30 de mayo, la Iglesia recuerda en todo el mundo a los religiosos de vida contemplativa, en la denominada Jornada “Pro Orantibus” (por los que oran). La Diócesis de Zamora celebrará este día con el rezo de Vísperas solemnes, que tendrá lugar en el Convento de Santa Clara de la capital (c/Miguel de Unamuno), siendo las anfitrionas las religiosas clarisas que lo habitan. Será el domingo 30 a las 19 horas.

Actualmente hay 16 comunidades de vida contemplativa en la Diócesis de Zamora, todas ellas femeninas, con algo más de 200 religiosas en total. Los monasterios y conventos se encuentran en las ciudades de Zamora, Benavente y Toro, además de las localidades de Villalobos y Villalpando. Las órdenes presentes son: Benedictinas, Bernardas, Carmelitas Descalzas, Clarisas, Dominicas, Juanas, Mercedarias Descalzas y Sofías.

Según explica el delegado diocesano para la Vida Consagrada, Agustín Montalvo, la Jornada “Pro Orantibus” es “un día para que prestemos especial atención a quienes han aceptado la vocación a vivir consagrados/as al Señor a través de la vida contemplativa, como servicio impagable a nuestro mundo y a la Iglesia”.

Haciéndose eco del lema escogido para este año (“La vida contemplativa, cenáculo eucarístico. ¡Venid adoradores!”), Montalvo afirma que “los monasterios hacen concreta y visible, como carisma peculiar, la dimensión contemplativa y adoradora de la fe, que es propia de todos los cristianos”. El objetivo de esta jornada es “profundizar en el sentido que en la Iglesia tiene la vida contemplativa; reconocer, valorar y agradecer cordialmente su servicio; orar por quienes encarnan este carisma e intentar dar a conocer esta peculiar vocación”.

El delegado para la Vida Consagrada señala la coincidencia entre el lema de la Jornada “Pro Orantibus” y el objetivo pastoral de la Diócesis de Zamora para este curso (“La Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana”). Para él, “desde aquí, el silencio del claustro no significa una huida, sino una condición para poder vivir y testimoniar el amor de toda la Iglesia hacia el Señor en la Eucaristía”.

domingo, 23 de mayo de 2010

Peregrinos por un día, del Cubo del Vino a Villanueva de Campeán


El próximo sábado 29 tendrá lugar una nueva etapa de la iniciativa diocesana “Peregrinos por un día”, que recorrerá el tramo de la Vía de la Plata entre El Cubo del Vino y Villanueva de Campeán. A las 9 de la mañana, el Delegado del Camino de Santiago en Salamanca dirigirá una meditación, tras la cual se emprenderá la ruta.

Zamora, 24/05/10. El próximo sábado 29 de mayo vuelve una nueva etapa de “Peregrinos por un día” por los caminos jacobeos de Zamora, organizada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular. En esta ocasión se hará el trayecto entre las localidades del Cubo del Vino y Villanueva de Campeán (unos 11 Km.), los primeros pueblos que recorre la Vía de la Plata al entrar en la provincia de Zamora.

El Cubo de la Tierra del Vino, frecuentemente identificado con la Sabaria romana, a medio camino entre Salamanca y Zamora, es un fin de etapa obligado para el caminante. La acogida que prestaba el anterior párroco, Tomás de la Iglesia, en unas instalaciones parroquiales modestas pero cuidadas, era famosa entre los peregrinos de todas las nacionalidades, y muchos aún conservan gratos recuerdos de él. Aquel albergue parroquial, el primero creado en la Diócesis de Zamora, ha desaparecido, y ahora cumple su misión un digno albergue municipal.

Desde El Cubo, el trazado auténtico de la Vía de la Plata se va apartando progresivamente de la carretera nacional, y desciende progresivamente hasta Villanueva de Campeán, que también cuenta con un albergue de peregrinos.

La diferencia de la Vía de la Plata con cualquier otro Camino de Santiago es la certeza de pisar físicamente el mismo camino que anduvieron durante siglos los peregrinos, y en muchos tramos las mismas piedras seculares. Miliarios antiguos, y otros recuperados como el que hay poco antes de Villanueva, marcan el itinerario.

La etapa comenzará a las 9 horas con una breve meditación en la iglesia parroquial del Cubo, dirigida en esta ocasión por el Delegado del Camino de la Diócesis de Salamanca, Blas Rodríguez, conocido párroco y creador del albergue de Fuenterroble de Salvatierra. Hacia las 9,30 horas se comenzará a caminar para llegar hacia las 12 horas a Villanueva, y tener allí la Eucaristía y un pequeño aperitivo.

Los interesados de Zamora pueden apuntarse en el Seminario San Atilano – Casa de la Iglesia, antes del jueves 27; allí se expiden también las credenciales. El autobús saldrá a las 8,30 horas del sábado de la Plaza de la Marina (en la acera de los institutos). También se prevé que haya transporte organizado desde las parroquias de Riego del Camino y Manganeses de la Lampreana y otros lugares.

En la última edición de “Peregrinos por un día”, que tuvo lugar el pasado mes de abril entre la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave y la localidad de Muelas del Pan, participaron 150 personas llegadas de diversos lugares de la Diócesis.