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martes, 29 de octubre de 2013

Fallece Eutiquio Pando, párroco emérito de Videmala

Hoy ha fallecido en Zamora a los 91 años de edad el sacerdote diocesano Eutiquio Pando Gómez, natural de Villamor de los Escuderos, que desarrolló su ministerio presbiteral en varias parroquias de Aliste y de Alba, siendo el sacerdote de Videmala durante más de 40 años.

Zamora, 29/10/13. Esta madrugada ha fallecido en Zamora el sacerdote diocesano Eutiquio Pando Gómez, párroco emérito de Videmala, a los 91 años de edad y 61 de sacerdocio. Nacido en Villamor de los Escuderos en 1922, fue ordenado presbítero el 30 de diciembre de 1951.

Poco después de su ordenación fue nombrado cura ecónomo de Gallegos del Río y vicario sustituto de Domez, y un año más tarde también cura encargado de Gallegos. En 1954 además de cura ecónomo de Domez era también regente de Vegalatrave y encargado de Puercas. En 1957 fue nombrado cura ecónomo de Videmala y encargado de Cerezal de Aliste.

En 1986 fue nombrado párroco de Videmala y encargado de las parroquias de Cerezal de Aliste, Villaflor y Villanueva de los Corchos, encargos que fueron renovados en los años 1992 y 1995. En 1999 se jubiló como párroco emérito de Videmala. En los últimos años de su vida y ministerio colaboró pastoralmente con la parroquia de San Torcuato de Zamora capital.

La Misa exequial tendrá lugar mañana, miércoles 30 de octubre, a las 10,30 horas en la iglesia parroquial de San Torcuato. El velatorio permanece instalado en el Tanatorio del Tránsito.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

lunes, 30 de septiembre de 2013

La identidad del sacerdote inicia el curso del clero de Zamora

Zamora, 30/09/13. Esta mañana han tenido lugar los actos de inauguración del curso 2013/14 de la formación permanente del clero de la Diócesis de Zamora. Han comenzado con el rezo de la Hora Intermedia, que ha presidido el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, en la iglesia de San Andrés.

El objetivo: ser santos

El obispo ha aprovechado la oración para dirigir unas palabras al más de medio centenar de sacerdotes que han participado en el encuentro. Los ha invitado a empezar la formación permanente “mirando a Dios, pidiéndole a él su ayuda y su gracia”. Ha explicado que “nuestro ministerio pertenece a la santidad de Dios”. Por eso, “que la formación permanente nos sirva para esto, para ser santos como él es santo”.

Señalando al documento sobre el que ha girado la jornada, Martínez Sacristán afirmó que “tenemos un Directorio que nos ha sido entregado por la Congregación para el Clero para todos los presbíteros, sobre nuestra vida y ministerio. Agradezco a Santiago Bohigues, que nos lo presenta hoy, y a todos los que han preparado los materiales de la formación permanente para este año”.

Además, el prelado pidió “que los tres grupos generacionales de sacerdotes que os reunís habitualmente, tengáis este documento como texto de referencia para la reflexión y el diálogo, la oración y la aplicación pastoral”.

Un nuevo documento

El encargado de dar la conferencia inaugural ha sido el sacerdote valenciano Santiago Bohigues, director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. Ha presentado la nueva edición del Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros.

El ponente empezó invitando al clero diocesano a leer el Directorio “con una actitud humilde”, porque “no es un tratado completo de teología del sacerdocio, sino que busca ir a lo interno y, desde lo interno, plantear lo externo del sacerdote”, en nuestra sociedad secularizada y de activismo. “Lo fundamental del sacerdote no es ‘hacer ruido’, sino que nuestro ruido llegue al corazón y cambie a las personas”, señaló.

El Directorio, entonces, va a lo esencial del sacerdote, distribuyendo su contenido en tres partes: la identidad, la espiritualidad y la formación permanente. Este documento es una nueva edición, después de la que ya se publicó en 1994. El primero respondió a una petición expresa de numerosos obispos en el Sínodo de 1990.

Bohigues explicó que “desde 1994 hasta ahora ha habido grandes intervenciones de los Papas sobre los sacerdotes, tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, sobre todo en el Año Sacerdotal”, por lo que se han incorporado esas aportaciones al documento, enriqueciéndolo mucho más.

Es un texto que “ayuda al sacerdote a ser santo en el mundo actual, evitando los peligros de ser profesionales de lo sagrado o de sólo tener actividades sociales. El Directorio va a lo propio y específico de este ministerio”. Acto seguido, el ponente explicó el proceso de elaboración del primer Directorio, y destacó los elementos más importantes de la edición actual.

Imposible vivir sin espiritualidad

“El sacerdocio no se puede vivir sin espiritualidad”, remarcó, refiriéndose a la primera parte del documento. “A menos espiritualidad, menos identidad. Lo que nosotros somos, no se puede vivir sin ayuda del Señor. ¿Qué es ser sacerdote? Es ser presencia de Cristo”. La identidad es responder a la pregunta: “¿tú qué dices de ti mismo? ¿De quién soy yo? ¿Cómo vivo lo que soy y lo que hago?”. Esto es lo que define a una persona.

“La gente sabe cuándo estás hablando en serio, y cuándo no; cuándo responde lo que vives a lo que crees, y cuándo no”, afirmó el ponente, desde su experiencia de párroco rural. “El sacerdocio es personificación sacramental de Cristo, su visibilización existencial”, y por eso hay que preguntarse si la relación con el Señor es lo central en la vida del cura. “¿Realmente yo doy la vida, me gasto y me desgasto por los demás? Porque a veces falta totalidad en la entrega del ministerio”.

El sacerdote también “es siervo”, aunque a veces quiere ir por libre, y por eso “hay que amar mucho para dejarse atar, porque Cristo se dejó atar”. Y el sacerdote “es esposo, y como el esposo es con su esposa, así lo es el sacerdote con su parroquia”. El presbítero es también el hombre de la comunión, en su unión con el obispo, con el resto del presbiterio y con la comunidad encomendada.

¿Enamorados de Cristo?

Cristo ha de ser el centro de la vida afectiva del sacerdote, y “por eso hemos de preguntarnos: ¿realmente Cristo es el centro de tu vida, o estás en otras cosas? ¿Tú estás enamorado de Cristo? ¿Cuánto tiempo le dedicas al día, a la semana?”. Los curas han de vivir desde la Palabra de Dios y los sacramentos, sobre todo los de la penitencia y la eucaristía. La centralidad de la eucaristía, la frecuencia de la confesión… hace posible la caridad pastoral. “Si en lo que haces vives lo que eres, todo en tu vida será amor, caridad pastoral”.

También explicó la importancia de la austeridad de vida, la obediencia a la Iglesia y la vivencia del celibato como actitudes imprescindibles en la vida presbiteral, que “dan una disponibilidad tremenda del sacerdote a la gente. La gente ‘toma posesión’ del sacerdote, gracias a la realidad del celibato”.

La formación permanente, una necesidad

Santiago Bohigues dijo que este tema no se limita a unas charlas puntuales. “La formación permanente es la maduración de la persona entera, y en ella nos lo jugamos todo: fecundidad o esterilidad. A veces se cree que la formación es cosa del Seminario. Pero no es algo de unos años, sino de toda la vida”. También señaló que “la esperanza es saber que el mejor día de mi vida aún está por llegar, según el cardenal Carlos Amigo. Los sacerdotes debemos ser ahora los hombres de la esperanza, en un mundo que la necesita tanto”.

En cuanto a la formación humana, “los sacerdotes somos hijos de nuestro tiempo, y tenemos unas luces y unas sombras. Por ejemplo, a veces estamos enganchados a Internet y a los medios, lo que afecta a nuestra entrega al pueblo de Dios. Hay que ser moderados en el uso de estos instrumentos”. Cristo recupera a los sacerdotes desde su centralidad en la vida.

También es imprescindible la formación espiritual, abriendo el corazón, configurarse con Cristo y vivir sus mismos sentimientos. Y el Directorio comenta “los medios para la maduración integral de los sacerdotes: plan de vida, dirección espiritual, charlas formativas, encuentros y reuniones sacerdotales, ejercicios espirituales y retiros”. El documento señala que “es urgente salir de nuestros individualismos y compartir nuestra vida. Porque el individualismo nos mata. Cuando necesites ayuda, pide ayuda”.

El ponente comentó las indicaciones que hace el Directorio para los sacerdotes en sus primeros años de ministerio, y también para los presbíteros en edades avanzadas y en situaciones especiales. “Lo importante no es el mucho hacer, sino ser santo en lo que haces”, dijo.

Materiales para el curso

El vicario de Pastoral, Fernando Toribio, fue el encargado de presentar los diversos materiales impresos entregados a los sacerdotes. El primer librito, novedoso, es el de los santos y beatos de la Diócesis de Zamora, elaborado con motivo del Año de la Fe para “que conozcamos quiénes son nuestros santos, que tengamos acceso a ellos y los difundamos”.

También se les dio a los sacerdotes el libro de la Programación Diocesana del curso 2013/14, donde se detallan las programaciones de los diversos organismos diocesanos y el calendario anual. Y se detuvo algo más en el libro con los materiales de la formación permanente del clero, con “una oferta de formación intelectual vinculada al objetivo pastoral diocesano”, como se viene haciendo desde hace unos años. En cada arciprestazgo se trabajan estos temas con periodicidad mensual.

Hay una continuidad con el curso pastoral anterior, y sigue el objetivo pastoral diocesano que se ha titulado “Renovar nuestra vida y nuestras comunidades cristianas”. La primera novedad es que la redacción de los temas formativos se ha hecho en equipo, aunque finalmente cada apartado lo haya redactado una persona, desde los criterios y el diálogo previos. Dos laicos y una religiosa contemplativa han participado, dándoles “una frescura particular” a los temas de formación, según el vicario.

Galería fotográfica en: http://t.co/Sk1mmDmtFd

Audio de la conferencia en http://bit.ly/19bQnFa

sábado, 28 de septiembre de 2013

Los sacerdotes de Zamora inauguran su curso de formación

El lunes 30 de septiembre el obispo de Zamora presidirá los actos de inicio del curso pastoral 2013/14 para el clero. Tras la oración a las 11,30 horas en la iglesia de San Andrés, a las 12 horas comenzará en el Seminario una conferencia de Santiago Bohigues sobre el Directorio del Vaticano que traza las líneas fundamentales de la identidad de los curas. También se presentarán la programación diocesana y los materiales de formación.

Zamora, 28/09/13. El próximo lunes 30 de septiembre tendrá lugar la inauguración del curso pastoral 2013/14 de la formación permanente del clero de la Diócesis de Zamora. Comenzará a las 11,30 horas con el rezo de la Hora Intermedia en la iglesia de San Andrés.

A continuación, a las 12 horas, los participantes pasarán al Salón de Actos del Seminario San Atilano, donde tendrá lugar la sesión inaugural de la formación sacerdotal, que estará a cargo de Santiago Bohigues Fernández, con una conferencia sobre la nueva edición del Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros.

Santiago Bohigues es, desde el año 2011, el director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. Sacerdote diocesano de Valencia, es doctor en Teología Espiritual por la Facultad del Norte de España (sede de Burgos). En su Diócesis ha sido vicario parroquial y párroco de varias localidades antes de su nombramiento de carácter nacional.

El Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, sobre el que viene a Zamora a dar su conferencia, es un documento de la Santa Sede, elaborado por la Congregación para el Clero (el organismo del Vaticano dedicado a los sacerdotes). Su primera edición fue publicada en 1994, como herramienta para ayudar al “compromiso de renovación espiritual de los ministros sagrados, apóstoles cada vez más desorientados, inmersos en un mundo difícil y continuamente cambiante”, como señalaba el cardenal Mauro Piacenza en la presentación de su nueva edición, de 2013, que es la que explicará Santiago Bohigues en Zamora.

Tras la conferencia y el turno de preguntas, tendrá lugar la presentación de la Programación Pastoral Diocesana del curso 2013/14 (el documento que incluye el objetivo pastoral de la Diócesis para este año, las programaciones de los diversos organismos diocesanos y el calendario) y los materiales para la formación permanente del clero (con las oraciones y los temas formativos que se tratan en los arciprestazgos con periodicidad mensual). Cabe destacar que en el grupo que ha redactado los temas de formación se ha incluido, por primera vez, a dos laicos y una religiosa de vida contemplativa, además de varios sacerdotes.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Fallece Benjamín Alonso, párroco emérito de San Julián (Toro)

Ayer falleció en Toro a los 90 años de edad el sacerdote diocesano Benjamín Alonso González, natural de Mata de Armuña (Salamanca), que estuvo 27 años en algunas parroquias de la zona de la Guareña y 22 años en la parroquia de San Julián, de Toro.

Zamora, 23/09/13. Ayer falleció en la Residencia “San Agustín” de Cáritas Diocesana en Toro el sacerdote diocesano Benjamín Alonso González, párroco emérito de San Julián, de Toro, a los 90 años de edad y 65 de sacerdocio. Nacido en Mata de Armuña (Salamanca) en 1923, fue ordenado presbítero el 11 de julio de 1948 en Salamanca, pero en 1950 se incorporó a la Diócesis de Zamora.

A su llegada fue nombrado coadjutor de Fuentesaúco, ministerio que desempeñó algunos años haciéndose cargo también de la parroquia de Villaescusa como cura encargado. Por el Concurso General de 1956 fue nombrado párroco de Villaescusa, de la que tomó posesión en 1957, y en la que estuvo hasta 1977. Compaginó este ministerio con el de cura encargado de Olmo de la Guareña desde 1975, y también fue varios años arcipreste de Fuentesaúco.

En 1977 fue nombrado cura ecónomo de la parroquia toresana de San Julián, donde permaneció hasta su jubilación, pasando a ser párroco en 1986. Durante varios años fue arcipreste de Toro, y en 1998 fue administrador parroquial de la Colegiata de Santa María la Mayor algunos meses.

En 1999 se jubiló como párroco emérito de San Julián, y pasó a residir a Fuentesaúco. Recientemente se trasladó a la Residencia “San Agustín” de Toro, donde ha fallecido ayer.

La Misa de funeral se celebrará hoy, lunes 23, a las 18 horas en la iglesia de San Juan de Fuentesaúco, de donde era natural. Su cuerpo se vela ahora en el tanatorio “Nuestra Señora de la Antigua” de la misma localidad.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

viernes, 23 de agosto de 2013

Fallece Eufemiano Morán, párroco de Santa Colomba de las Carabias

Ayer falleció en Santa Colomba de las Carabias a los 86 años de edad el sacerdote diocesano Eufemiano Morán Martínez, natural de Matilla de Arzón, que desempeñó la mayor parte de su ministerio en Santa Colomba de las Carabias, desde 1957 hasta el momento de su muerte.

Zamora, 23/08/13. Ayer falleció en Santa Colomba de las Carabias el sacerdote diocesano Eufemiano Morán Martínez, párroco en activo de Santa Colombia de las Carabias y cura encargado de San Miguel del Esla, a los 86 años de edad y 60 de sacerdocio. Nacido en Matilla de Arzón en 1926, fue ordenado presbítero el 14 de junio de 1953.

Tras su ordenación desempeñó las tareas de cura ecónomo de Santa María de Cazo y encargado de Sebarga, en la Archidiócesis de Oviedo. En 1955 fue nombrado cura ecónomo de Palacios del Pan y encargado de Valdeperdices. Tras el Concurso General de 1956 accedió al cargo de párroco de Santa Colomba de las Carabias, de donde tomó posesión en septiembre de 1957.

En 1986 asumió también la parroquia de San Miguel del Esla, y pastoreó ambas comunidades hasta el momento de su muerte: 55 años como párroco de Santa Colomba y 27 años como cura encargado de San Miguel.

La Misa de funeral se celebrará hoy, viernes 23, a las 18 horas en la iglesia parroquial de Santa Colomba de las Carabias, y a continuación será trasladado a Matilla de Arzón para su entierro. Su cuerpo se vela ahora en la iglesia parroquial de Santa Colomba.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

lunes, 19 de agosto de 2013

Fallece Eladio Mesonero, párroco emérito de Riego del Camino

Hoy ha fallecido en Zamora a los 85 años de edad el sacerdote diocesano Eladio Mesonero González, natural de Mayalde, que desempeñó su ministerio en varias localidades del arciprestazgo de El Pan hasta su jubilación como párroco de Riego del Camino, donde estuvo 48 años.

Zamora, 19/08/13. Esta mañana ha fallecido en Zamora el sacerdote diocesano Eladio Mesonero González, párroco emérito de Riego del Camino, a los 85 años de edad y justamente en el día en que cumplía 62 años de sacerdocio. Nacido en Mayalde en 1928, fue ordenado presbítero el 19 de agosto de 1951.

Unos días después de su ordenación sacerdotal fue destinado a la parroquia de Manganeses de la Lampreana, donde ocupó, sucesivamente, los cargos de coadjutor, regente y ecónomo. Por el Concurso General de 1956 fue nombrado párroco de Riego del Camino el año siguiente. En 1959 se encargó de Fontanillas de Castro, que compartió con Riego hasta su jubilación.

En 1988 fue nombrado párroco de Manganeses de la Lampreana durante menos de un año, y en 1995 se hizo cargo de la parroquia de Granja de Moreruela. En 2005 se jubiló como párroco emérito de Riego del Camino.

Desde su jubilación vivía en la Casa Sacerdotal “San José” de la capital, donde se sentía “muy feliz y muy bien tratado por las Hermanas”, tal como explicaba hace tres años en la hoja diocesana Iglesia en Zamora. En estos años colaboró en las tareas pastorales de la parroquia de San Torcuato de Zamora, hasta pocos días antes de su fallecimiento.

La Misa de funeral se celebrará mañana, martes 20, a las 12 horas en la iglesia parroquial de Mayalde. Su cuerpo se vela en el tanatorio de La Soledad.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

martes, 13 de agosto de 2013

Fallece Andrés Rodríguez, párroco emérito de Villaveza

Ayer falleció en Zamora a los 79 años de edad el sacerdote diocesano Andrés Rodríguez de la Puente, natural de Riego del Camino, y que ejerció su ministerio sobre todo en la zona de Benavente, además de trabajar pastoralmente unos años en Alemania.

Zamora, 13/08/13. Ayer falleció en Zamora el sacerdote diocesano Andrés Rodríguez de la Puente, párroco emérito de Villaveza del Agua, a los 79 años de edad y 54 de sacerdocio. Nacido en Riego del Camino en 1934, fue ordenado presbítero el 29 de marzo de 1959.

Unos meses después de su ordenación fue nombrado coadjutor de la parroquia de la Santísima Trinidad de Toro y profesor de Latín del Seminario Menor “San Luis y San Victoriano” de esa ciudad. El año siguiente fue enviado a Benavente para ser coadjutor de la parroquia de Santa María del Carmen de Renueva.

En 1962 fue nombrado cura ecónomo de Valdescorriel, y tres años después se desplazó a Alemania para trabajar pastoralmente allí con los emigrantes. A su regreso fue nombrado capellán de las Cistercienses (Bernardas) de Benavente, servicio que desempeñó entre 1969 y 1995 de forma simultánea con otros ministerios.

Fue nombrado cura ecónomo de Villanueva de Azoague en 1973, y en 1986 pasó a ser párroco de la misma. En 1996 fue nombrado párroco de Villaveza del Agua y encargado de Barcial del Barco, hasta su jubilación en 2012 como párroco emérito de Villaveza del Agua.

La Misa de funeral se celebrará a las 19 horas de hoy, martes 13, en la iglesia parroquial de Santovenia. Su cuerpo se vela en el tanatorio de dicha localidad.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

lunes, 20 de mayo de 2013

Fallece Domingo Rodríguez, vicario emérito de Lourdes


Hoy falleció en Zamora a los 84 años de edad el sacerdote diocesano Domingo Rodríguez Rodríguez, natural de Alcañices, y que ejerció su ministerio varias zonas de la Diócesis y en varias parroquias de la capital, además de unos años en Francia y Alemania.  

Zamora, 20/05/13. Esta mañana falleció en Zamora el sacerdote diocesano Domingo Rodríguez Rodríguez, vicario parroquial emérito de Nuestra Señora de Lourdes de la capital, a los 84 años de edad y 58 de sacerdocio. Nacido en Alcañices en 1929, fue ordenado presbítero el 12 de junio de 1954.

Después de su ordenación fue nombrado cura ecónomo de Gallegos del Río y encargado de Lober y de Tolilla, y un año después se trasladó a las parroquias de Losilla y Santa Eufemia del Barco. En 1957 tomó posesión de Losilla como párroco, después del Concurso General de 1956. En 1958 fue nombrado también cura encargado de Santa Eufemia del Barco.

Entre los años 1965 y 1978 estuvo trabajando pastoralmente en Alemania y Francia, y a su vuelta se incorporó como cura encargado de Villamor de los Escuderos durante un año. Después fue coadjutor de la parroquia de San Lorenzo de la capital entre 1979 y 1981, cuando pasó a la de San Vicente.

En 1982 regresó a la parroquia de Losilla, donde estuvo hasta 1987, fecha en la que fue nombrado vicario parroquial de Nuestra Señora de Lourdes, en Zamora. Allí estuvo ejerciendo su ministerio hasta 1997, fecha de su jubilación, cuando pasó a vivir en la residencia “Hogar Reina de la Paz”, regentada por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en la capital.

La Misa de funeral se celebrará a las 11 horas de mañana, martes 21, en la capilla de la residencia “Hogar Reina de la Paz”, y a continuación será trasladado a Alcañices para su entierro. Su cuerpo se vela en la residencia donde vivía.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

viernes, 17 de mayo de 2013

Fallece Lauro Mesonero, párroco emérito de Fonfría


Ayer falleció en Zamora a los 80 años de edad el sacerdote diocesano Lauro Mesonero Domínguez, natural de Castronuevo de los Arcos, y que ejerció su ministerio en Fonfría y otras parroquias cercanas durante más de 40 años.  

Zamora, 17/05/13. En la tarde de ayer, jueves 16 de mayo, falleció en Zamora el sacerdote diocesano Lauro Mesonero Domínguez, párroco emérito de Fonfría, a los 80 años de edad y 56 de sacerdocio. Nacido en Castronuevo de los Arcos en 1932, fue ordenado presbítero el 24 de junio de 1956.

Unos meses después de su ordenación fue nombrado cura ecónomo de Abelón y encargado de Moral de Sayago, y estuvo allí hasta 1963, cuando fue destinado a la tierra del Pan, como cura regente de Cubillos y encargado de Valcabado. En 1965 fue nombrado regente de Fonfría y encargado de Castro de Alcañices. A estas parroquias se sumó en 1970 Bermillo de Alba, y en 1977 Vide de Alba.

En 1986 recibió el nombramiento de párroco de Fonfría, Bermillo de Alba, Castro de Alcañices y Vide de Alba. En 1991 fue nombrado administrador parroquial de Pino del Oro, y este pueblo se sumó a los otros cuando fue renovado su nombramiento en 1995: párroco de Fonfría y cura encargado de Bermillo de Alba, Pino del Oro y Vide de Alba. En 2004 cesó en Pino del Oro y continuó rigiendo las otras tres parroquias hasta su jubilación en 2008.

Desde su jubilación, siendo párroco emérito de Fonfría, colaboraba en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de la capital, donde residía. La Misa de funeral se celebrará a las 17 horas de hoy en la iglesia de Lourdes, y a continuación será trasladado a Fonfría para su entierro. Su cuerpo se vela en el Tanatorio del Tránsito.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

viernes, 10 de mayo de 2013

Obispo de Zamora: “la espiritualidad es la armadura de la vida sacerdotal”


La Diócesis de Zamora ha celebrado esta mañana, en la fiesta de San Juan de Ávila, su Jornada Sacerdotal, con la eucaristía presidida por el obispo, una conferencia sobre la vida de los presbíteros a la luz del Concilio Vaticano II y una comida donde se ha homenajeado a siete sacerdotes que celebran sus aniversarios de ordenación.

Zamora, 10/05/13. Hoy, memoria litúrgica de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español y nuevo Doctor de la Iglesia, la Diócesis de Zamora ha celebrado un año más la Jornada Sacerdotal, momento de encuentro festivo del clero que ha incluido la celebración de las bodas de platino de Gregorio Gallego, las bodas de diamante de Fabriciano Martín, Eufemiano Morán y Lorenzo Luciano, las bodas de oro de Tomás Calero y Marcelino de Dios, y las bodas de plata de Antonio-Jesús Martín.

Los actos comenzaron a las 11 horas, con la eucaristía presidida por el obispo, Gregorio Martínez Sacristán en la iglesia de San Andrés, concelebrada por la mayor parte de los sacerdotes de la Diócesis. Fue el momento central de la jornada, y contó con la presencia de familiares, amigos y antiguos feligreses de los curas jubilares.

La centralidad de la vinculación con Cristo

En su homilía, el obispo señaló cómo “la Palabra de Dios que hemos escuchado nos ha recordado los sinsabores y dificultades de los primeros cristianos construyendo la Iglesia de Dios. Ésos sí eran trabajos y cansancios. Y en medio de ellos, la palabra de San Pablo, que da color y sabor a lo que están haciendo”, ya que “el Señor se le aparece a Pablo en Corinto y le dice: no temas, yo estoy contigo, nada ni nadie podrá hacerte daño”.

De hecho, indicó a los sacerdotes, “ésta es la experiencia que se ha de tener en el apostolado, porque si no, el apostolado puede con nosotros, y nos convierte en trapos viejos, en papeles zarandeados por cualquier viento que venga”. Por eso, subrayó, “la experiencia fundamental es la vinculación con Cristo, que es el sostén de nuestra vida y de nuestro apostolado”.

Monseñor Martínez Sacristán afirmó que “la Iglesia no se construye por nosotros, sino que avanza porque el Señor Jesús la guía y la lleva. Nosotros tenemos que estar agarrados, imantados al Señor resucitado, cuya presencia en medio de nosotros es evidente y patente. Sin ser percibido, el Señor está. No estamos solos en el camino de la vida, nunca”.

Romper las cadenas de la tristeza

En su exhortación, el obispo indicó el camino a seguir al presbiterio diocesano: “que no vivamos con miedo, arrugados, sino todo lo contrario, con valor y con fuerza”. E hizo una llamada explícita a la alegría cristiana: “nosotros necesitamos la fuerza del Señor para convertir nuestra tristeza en gozo. El gozo del Espíritu Santo, que hay que tener, que hay que pedir y que se nos da. Ese gozo debe romper las cadenas de la tristeza, del pesimismo, de la inanición, superando los sinsabores y los peligros con alegría”.

También tuvo en su homilía un recuerdo a los sacerdotes fallecidos, “que han dejado su vida en el servicio de esta tierra de Zamora, buscando el Reino de Dios”. Y se dirigió a los que celebran su aniversario de ordenación: “al contemplar vuestra vida, vuestra historia, vuestros pasos por la Diócesis en estos años, reconocemos la gracia de Dios, la fuerza del Espíritu, el valor de Cristo, los dones que os ha dado y que habéis hecho fructificar en esta tierra”. Y añadió: “vuestro currículum es el de hombres entregados al servicio de Dios para el bien de las almas, al estilo de San Juan de Ávila”.

Llamada a la espiritualidad y a la comunión

El obispo se refirió a la figura del patrono del clero secular español: “que San Juan de Ávila aumente nuestra santidad, nos ayude a ser santos acercándonos a él, dándonos el espíritu de la espiritualidad. Nos hace falta, más que nada en el mundo, para subsistir, para mantenernos, para poder decir algo a nuestro mundo. La espiritualidad es la armadura de nuestra vida sacerdotal”. Junto a esto, señaló: “no cada uno por su cuenta, sino todos unidos. Las individualidades sobran. ¡Sobran! Y falta la comunión de todos con todos”.

Por ello, subrayó, “no podemos vivir sin orientación espiritual, sin acompañamiento espiritual, sin vida espiritual. Por el don que hemos recibido en la Iglesia, no tenemos derecho al fracaso, porque es mucho lo que ella ha puesto en nuestras manos para el bien de la humanidad”.

La vida y el ministerio de los sacerdotes, a estudio

Después de la celebración eucarística, tuvo lugar la conferencia “El Presbyterorum Ordinis a los 50 años del Concilio Vaticano II”, pronunciada por Gaspar Hernández Peludo, rector del Seminario Mayor de Ávila y profesor de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Al presentarlo, el obispo le agradeció públicamente su ayuda en la formación de los tres seminaristas mayores de la Diócesis de Zamora, que se forman en el Seminario Mayor de Ávila, situado en Salamanca.

Es un documento que recoge todo el recorrido del Concilio, “uno de sus frutos granados”, que tuvo diversas redacciones, porque se produjo un cambio de paradigma en el acercamiento, que pasó de ser más disciplinario a ser más misional. Como decreto, pretende aplicar concretamente la doctrina de las constituciones. “No se entiende sin las cuatro grandes constituciones del Concilio”, señaló el ponente, que añadió que tampoco puede entenderse sin los documentos relativos a los obispos, religiosos y laicos.

Gaspar Hernández destacó la importancia de “una hermenéutica de la continuidad, de reforma en la continuidad. El decreto Presbyterorum Ordinis no supuso una ruptura con lo anterior, ni se puede separar tampoco de su recepción posterior”. Hay que reconocer, además, la enorme labor de la Conferencia Episcopal Española para la recepción de este documento y la renovación de la vida del presbítero diocesano.

El teólogo explicó que este documento conciliar sigue básicamente la estructura de la Regla pastoral de San Gregorio Magno. El primer capítulo se dedica a la identidad del presbítero, situado en la misión global de la Iglesia, y detalla su carácter secular. El segundo capítulo habla del ministerio de los presbíteros, y el tercer capítulo aborda la vida sacerdotal.

Descentrarse para recentrarse

Se habló mucho de la crisis de identidad del presbítero, que “sufrió un descentramiento para un recentramiento. El centro no es el presbítero, la jerarquía. Hay que volver al centro, que es un triple eje: recentramiento del sacerdocio sacramental en el único sacerdocio de Cristo, recentramiento del ministerio en la Iglesia ministerial (al servicio del Pueblo de Dios), y la referencia al mundo (su dimensión secular)”.

Lo propio de la vocación sacerdotal es “servir al resto de cristianos para que desarrollen su vocación propia. Es una misión que se sitúa en el centro de la comunidad al servicio de ella, y al frente de la comunidad, con una autoridad recibida como servicio”.

El documento sitúa al ministerio presbiteral en el contexto de la misión de la Iglesia. Y el ministerio es un don de Dios a su pueblo, un carisma suscitado por el Espíritu Santo. Además, hay una dimensión fundamental que es la secularidad, “la referencia al mundo. Por nuestra ordenación somos consagrados para servir al sacerdocio del pueblo santo en la Iglesia para el mundo”. Hay una distinción del mundo que no es separación, ni temor, sino una actitud de servicio al mundo: “distinguir para unirse”. Por eso el sacerdote debe cultivar su humanidad, las virtudes humanas.

Las tres grandes misiones del presbítero se abordan desde su interrelación, dando importancia a todas, y con un orden no casual: el ministerio de la Palabra, la celebración de los misterios y la dirección de la comunidad, “reflejando así las etapas de la labor evangelizadora de la Iglesia”. Además, se habla de las relaciones del presbítero con los otros, de su espíritu de comunión: “el sacerdote no se entiende sin las relaciones”, porque no puede desarrollar su ministerio de forma aislada. “Es necesaria la comunión que potencia nuestra individualidad, en un triple eje: relación con el obispo, con el presbiterio y con todos los miembros del Pueblo de Dios”, afirmó el ponente.

La centralidad de la misión

Otro elemento importante del documento sobre el sacerdocio es “de tipo centrífugo, hacia afuera: el presbítero ha de participar de la solicitud para todas las Iglesias y debe estar disponible para la misión”. El verbo “salir” habla de la apertura misionera, en un momento en el que tenemos en el centro la nueva evangelización. “Sólo la Iglesia que sale es la que cumple su misión, como señala el papa Francisco. Jesús está llamando a nuestra puerta para que salgamos”.

Gaspar Hernández subrayó la importancia de la llamada a la santidad, que “se tiene que dar en el ejercicio de nuestro ministerio, que es donde nos santificamos”. Destacó la necesidad de la unidad de vida ante los riesgos de dispersión y de activismo en los curas. Y “lo que hace posible la unidad de vida es la caridad pastoral. El tema es saber desde dónde hacemos las cosas, desde dónde tienen sentido”.

Los consejos evangélicos están ordenados así: “la obediencia como disponibilidad de buscar la voluntad de Dios en el ministerio y como ascesis del propio yo; el celibato que combine la paternidad, la esponsalidad y la virginidad; y la pobreza que hace vivir en acción de gracias y da libertad interior para ser dóciles a Dios y para la discreción espiritual”, todo esto “vivido en la clave apostólica, para los otros”.

Tres acentos que hay que articular: la ministerialidad, “ser mediadores en una sociedad en la que muchos hombres están fragmentados”, la relacionalidad, “ser hombres de comunión, que integren y no separen”; y la contextualidad, “en el aquí y el ahora de cada persona concreta”. Y Gaspar Hernández concluyó proponiendo cuatro actitudes concretas: la humildad, la valentía y el celo del ministerio, la acción de gracias y la alegría.

En la comida de hermandad, en el nuevo comedor del Seminario diocesano, el obispo felicitó personalmente a los sacerdotes jubilares en nombre de todos y les dio un regalo de parte de la Diócesis.

Álbum fotográfico de la Jornada Sacerdotal:

martes, 7 de mayo de 2013

La Diócesis de Zamora celebra la Jornada Sacerdotal


El viernes 10 de mayo, festividad de San Juan de Ávila, el obispo preside una eucaristía concelebrada por el presbiterio diocesano. Los sacerdotes celebran sus bodas de ordenación, además de tener una conferencia sobre el Concilio Vaticano II y una comida fraterna.

Zamora, 7/05/13. El próximo viernes 10 de mayo, memoria litúrgica de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español y nuevo Doctor de la Iglesia, la Diócesis de Zamora celebrará un año más la Jornada Sacerdotal, momento de encuentro festivo del clero que incluye la celebración, la formación, la acción de gracias por los aniversarios sacerdotales y la comida fraterna.

Los actos comenzarán a las 11 horas, cuando el obispo, Gregorio Martínez Sacristán, presida la eucaristía en la iglesia de San Andrés, concelebrada por la mayor parte de los sacerdotes de la Diócesis. Será el momento central de la jornada, y servirá para dar gracias a Dios por los aniversarios de ordenación presbiteral. A esta celebración están invitados todos los fieles que deseen asistir.

Después de la Misa, los sacerdotes pasarán al salón de actos del Seminario, donde a las 12,30 horas tendrá lugar la conferencia titulada “El ‘Presbyterorum ordinis’ a los 50 años del Concilio Vaticano II”. El encargado de analizar este decreto conciliar relativo a los sacerdotes será Gaspar Hernández Peludo, rector del Seminario de Ávila y profesor de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. A continuación, el clero compartirá la comida en el mismo Seminario.

Aniversarios sacerdotales

En este año 2013, se celebran dentro de la jornada sacerdotal los siguientes aniversarios de ordenación:

Bodas de Platino (75 años, ordenado en 1938)
- Gregorio Gallego Contra (Torres del Carrizal, 1914), canónigo emérito de la
Catedral.

Bodas de Diamante (60 años, ordenados en 1953)
- Fabriciano Martín Avedillo (Carrascal, 1930), canónigo emérito de la Catedral.
- Eufemiano Morán Martínez (Matilla de Arzón, 1926), párroco de Santa Colomba de las Carabias.
- Lorenzo Luciano Lucas (San Martín de Tábara, 1925), sacerdote jubilado de la Diócesis de Astorga pero residente en Zamora.

Bodas de Oro (50 años, ordenados en 1963)
- Tomás Calero Aparicio (Toro, 1939), párroco del Carmen de Renueva (Benavente).
- Marcelino de Dios de Dios (Guarrate, 1938), párroco de Santa María de la Horta (Zamora).

Bodas de Plata (25 años, ordenado en 1988)
- Antonio-Jesús Martín de Lera (Benavente, 1963), párroco de Villaralbo y delegado episcopal de Cáritas Diocesana.

lunes, 1 de abril de 2013

Fallece Avelino Regueras, párroco emérito de Jambrina


Hoy ha fallecido en Zamora a los 81 años de edad el sacerdote diocesano Avelino Regueras Hernández, natural de Riego del Camino y párroco de Jambrina durante 35 años.

Zamora, 1/04/13. Esta mañana ha fallecido en Zamora el sacerdote diocesano Avelino Regueras Hernández, párroco emérito de Jambrina, a los 81 años de edad y 57 de sacerdocio. Nacido en Riego del Camino en 1931, fue ordenado presbítero el 24 de septiembre de 1955.

Tres días después de su ordenación fue nombrado cura ecónomo de Palazuelo de Sayago y encargado de Formariz, y poco después se le agregó la parroquia de Mámoles. Tras el Concurso General de 1956, obtuvo la plaza de Jambrina, donde se incorporó como párroco en 1957. Rigió esta comunidad hasta 1993, momento en el que pasó a ser párroco emérito.

Además de esta actividad pastoral principal, estuvo adscrito a la parroquia de San Juan de la capital entre 1976 y 1977, y fue el cura encargado de Peleas de Abajo entre 1980 y 1984. Licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca, en 1986 fue nombrado juez diocesano. En el momento de su muerte vivía en la Residencia “SAR Puerta Nueva” de Zamora.

La Misa previa a su entierro se celebrará mañana, martes 2 de abril, a las 17 horas en la iglesia parroquial de San Vicente de la capital. Hasta entonces, sus restos se velan en el Tanatorio Sever de Zamora.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

lunes, 25 de marzo de 2013

Fallece José María Joaquín, párroco emérito de Bretó


Hoy ha fallecido en Zamora a los 86 años de edad el sacerdote diocesano José María Joaquín Rodríguez, natural de Granja de Moreruela y párroco de Bretó durante cuatro décadas.

Zamora, 25/03/13. Esta mañana ha fallecido en el Hospital Virgen de la Concha de la capital el sacerdote diocesano José María Joaquín Rodríguez, párroco emérito de Bretó, a los 86 años de edad y 61 de sacerdocio. Nacido en Granja de Moreruela en 1927, fue ordenado presbítero el 22 de septiembre de 1951.

Un mes después de su ordenación, fue destinado a Aliste, donde fue cura ecónomo de Alcorcillo y encargado de Ribas entre 1951 y 1957. En este año llegó a Bretó como párroco, tras el concurso general de 1956, y estuvo casi cuarenta años.

Entre 1988 y 1995 fue párroco de Granja de Moreruela, y de 1995 a 2010 fue cura encargado de Santovenia del Esla. En junio de 2012 se jubiló como párroco emérito de Bretó, y desde entonces residía en la Casa Sacerdotal “San José” de la capital.

La Misa exequial se celebrará mañana, martes 26 de marzo, a las 12 horas en la iglesia parroquial de Bretó, donde D. José María desempeñó la mayor parte de su ministerio sacerdotal.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Fallece Tomás Barrigón, párroco emérito de Moraleja de Sayago

Hoy ha fallecido en Zamora a los 86 años Tomás Barrigón, párroco emérito de Moraleja de Sayago. En esta zona desempeñó su servicio activo como sacerdote diocesano de Zamora.

Zamora, 5/12/12. Esta mañana ha fallecido en el Hogar “Reina de la Paz” de Zamora, donde residía, el sacerdote diocesano Tomás Barrigón Esteban, párroco emérito de Moraleja de Sayago, a los 86 años de edad y 60 de ministerio. Su cadáver se vela en la capilla del centro asistencial, donde se celebrará la Misa de funeral mañana, jueves 6, a las 11 de la mañana.

Tomás Barrigón nació en Santa Eufemia del Barco en 1926, y fue ordenado presbítero en 1952. Desde entonces, todo su recorrido sacerdotal estuvo vinculado al arciprestazgo de Sayago. Su primer encargo pastoral fueron las parroquias de Argusino y Salce, y después la de Villar del Buey. Tras el Concurso General de 1956 tomó posesión de Moraleja de Sayago en 1957 como párroco.

En 1982 fue nombrado cura encargado de Alfaraz de Sayago y Viñuela de Sayago, y en 1986 pasó a ser párroco de ambas localidades, a las que se añadió Santarén. En 2001 pasó a la condición de emérito, colaborando con alguna parroquia de Zamora capital.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El obispo realiza nombramientos en Sayago


El obispo de Zamora acaba de hacer públicos varios nombramientos parroquiales en el arciprestazgo de Sayago, que afectan a seis sacerdotes.

Zamora, 2/12/12. El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, acaba de hacer una remodelación pastoral en el arciprestazgo de Sayago, con la jubilación de uno de sus sacerdotes, Rufino de Castro Barrios, y la incorporación a la zona de Emilio-José Justo Domínguez, recién llegado de sus estudios de Teología en Alemania. Estos cambios tienen lugar tras su visita pastoral a este arciprestazgo, que comenzó el pasado mes de marzo. Los nombramientos son los siguientes:

Miguel Bártulo Cortés, salesiano (Villardiegua de la Ribera, 1955), se hace cargo a partir de ahora de Abelón, y continúa con las parroquias que tiene en la actualidad: Gamones, Moral de Sayago, Moralina, Torregamones, Villadepera y Villardiegua de la Ribera.

Francisco-Javier Fresno Campos (Valladolid, 1959) es nombrado párroco de Almeida y cura encargado de Carbellino, Escuadro, Piñuel, Roelos, Salce, Torrefrades y Villamor de Cadozos.

Emilio-José Justo Domínguez (Bretó, 1977) es el nuevo párroco de Peñausende y cura encargado de Alfaraz de Sayago, Figueruela de Sayago, Fresno de Sayago, Mayalde, Mogátar-Maniles, Moraleja de Sayago y Viñuela de Sayago

David Villalón Villalón (Aquisgrán, 1981) es ahora párroco de Bermillo de Sayago y cura encargado de Fadón, Fresnadillo, Gáname, Luelmo, Monumenta, Pasariegos y Villamor de la Ladre.

Javier Fresno y David Villalón, al recibir estos nombramientos, cesan en las otras parroquias cuya atención pastoral compartían hasta este momento, al igual que Ángel Martínez Crespo, párroco de Pereruela, que cesa como cura encargado de Mogátar-Maniles, manteniendo el resto de sus responsabilidades parroquiales.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Fallece el sacerdote Servando Chillón, que fue capellán en Alemania


Zamora, 24/10/12. Esta mañana ha fallecido en Valladolid el sacerdote diocesano de Zamora Servando Chillón Luelmo, a los 70 años de edad y 46 de ministerio. La Misa de funeral se celebrará mañana, jueves 25 de octubre, a las 10,30 horas en la Capilla de las Contiendas del Cementerio del Carmen de Valladolid (Avda. Gijón, Carretera de León).

Servando Chillón Luelmo nació en Piedrahita de Castro en 1942, y fue ordenado presbítero en 1966 tras hacer sus estudios en el Seminario de Zamora. Pocos meses después de su ordenación fue a Alemania, donde ejerció el ministerio sacerdotal hasta su jubilación en 1998. Desde entonces residía en Valladolid.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

Fallece Manuel Álvarez Masero, párroco emérito de Villarrín


Zamora, 24/10/12. Hoy ha fallecido en Zamora el sacerdote diocesano Manuel Álvarez Masero, a los 95 años de edad y 69 de sacerdocio. Su cadáver se vela en el tanatorio móvil que está instalado en Malva, su pueblo natal, y la Misa de funeral se celebrará mañana, jueves 25 de octubre, a las 11,30 horas en la iglesia parroquial de Malva.

Manuel Álvarez Masero nació en Malva en 1916 (habría cumplido 96 años el próximo sábado 27) y fue ordenado presbítero en 1943 tras hacer sus estudios en el Seminario de Zamora. Su primer destino pastoral fueron las parroquias de Almendra, El Campillo y Valdeperdices, de donde fue cura ecónomo y encargado entre 1943 y 1948. En este año se trasladó a Villalube y Gallegos del Pan, donde estuvo entre 1948 y 1955.

Entre 1955 y 1957 fue cura ecónomo de San Cristóbal de Entreviñas y cura encargado de Santa Colomba de las Carabias. Tras el Concurso General de 1956, se incorporó a Villarrín de Campos, donde fue párroco entre 1957 y 1994, pasando entonces a ser emérito. En todos estos años también fue arcipreste del arciprestazgo de Benavente y encargado de Otero de Sariegos.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

domingo, 7 de octubre de 2012

Fallece Nazario Diego, capellán emérito de las Marinas


Zamora, 7/10/12. Ayer, sábado 6 de octubre, falleció en Zamora el sacerdote diocesano Nazario Diego Iglesias, a los 78 años de edad y 52 de ministerio. Su cadáver se vela en el Tanatorio “La Soledad” de la capital, y la Misa de funeral se celebrará mañana, lunes 8, a las 11 horas en la parroquia de San Ildefonso.

Nazario Diego nació en Torregamones en 1934, y fue ordenado presbítero en 1960. Su primer destino pastoral fueron las parroquias de Pino del Oro y Bermillo de Alba, donde estuvo 8 años, hasta que fue destinado a Casaseca de las Chanas como cura ecónomo. En 1973 fue nombrado asesor religioso de la Delegación Provincial de Auxilio Social, y en 1980 se le encargó la parroquia de Arcenillas durante unos meses.

Entre 1980 y 1983 realizó estudios en la Escuela-Taller de Restauración del dominico P. Aguilar en Madrid, y a su vuelta fue nombrado capellán del Convento de Santa Marina de Zamora en 1984. Por entonces se hizo cargo también del Estudio Taller Diocesano de Restauración. A partir de 1988 fue administrador parroquial de Casaseca y Villanueva de Campeán, y en 1992, de Cabañas de Sayago.

Su último destino pastoral, que simultaneó con la capellanía de las religiosas Marinas, fue la parroquia de Carrascal, que rigió entre 1993 y 2001. En 2010 pasó a ser capellán emérito del Convento de Santa Marina.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

Nuevos nombramientos pastorales en Aliste-Alba


El obispo de Zamora ha nombrado a Fernando Ruiz y Luis Santamaría encargados de las parroquias de Villalcampo y Carbajosa (el primero), y Villaflor y Villanueva de los Corchos (el segundo).

Zamora, 7/10/12. El obispo diocesano de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, acaba de hacer públicos los siguientes nombramientos parroquiales correspondientes al arciprestazgo de Aliste-Alba, tras la jubilación del sacerdote Nemesio Casado García (Villalube, 1936).

- Fernando Ruiz González (Toro, 1959), nuevo cura encargado de las parroquias de Villalcampo y Carbajosa. Continúa como párroco de Fonfría y encargado de Bermillo de Alba, El Castillo de Alba, Cerezal de Aliste, Pino del Oro, Vide de Alba y Videmala.

- Luis Santamaría del Río (Zamora, 1982), nuevo cura encargado de las parroquias de Villaflor y Villanueva de los Corchos. Continúa como párroco de Muelas del Pan y encargado de Almaraz de Duero, Almendra, El Campillo, Ricobayo, Valdeperdices y Villaseco del Pan.

Ambos sacerdotes se incorporarán a sus nuevas parroquias el próximo sábado 13 de octubre presidiendo la eucaristía.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Ricardo Blázquez: “vayamos a los documentos del Concilio Vaticano II con esperanza”


Hoy se ha inaugurado en Zamora el curso de la formación permanente del clero. Tras el rezo de la Hora Intermedia, el arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, dio una conferencia sobre el L Aniversario del Concilio Vaticano II, llamando a leer y trabajar sus documentos “no con euforia, sino con esperanza, en un momento en el que nuestra esperanza está siendo probada”.

Zamora, 27/09/12. Esta mañana ha tenido lugar en el salón de actos del Seminario San Atilano de Zamora la inauguración del curso 2012/13 de la Formación Permanente del Clero. Como viene siendo habitual, se adelanta unos días al inicio del Curso Pastoral diocesano, y es la primera gran reunión de todos los sacerdotes de la Diócesis de Zamora.

En esta ocasión el encargado de abrir el curso ha sido Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, que ha pronunciado una conferencia sobre el Concilio Vaticano II, con motivo del quincuagésimo aniversario de la apertura de este importante acontecimiento eclesial.

Tras la presentación y el agradecimiento por parte del obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, el arzobispo de Valladolid comenzó dirigiéndose a los sacerdotes presentes con “afecto y gratitud por vuestro servicio pastoral y vuestra dedicación”, que “junto con muchas  cosas positivas, también trae consigo bastantes sufrimientos pastorales”.

Memoria histórica y gratitud

“El 11 de octubre es un día memorable para la Iglesia contemporánea por diversos factores. Es un día que debemos recordar con gratitud ante Dios”, afirmó monseñor Blázquez, que continuó diciendo: “para ese día Juan XXIII fijó la apertura solemne del Concilio. Y también Juan Pablo II eligió ese día para presentar el Catecismo de la Iglesia Católica en 1992”. Por último, añadió el ponente, “el 11 de octubre comenzará el Año de la Fe convocado por Benedicto XVI”.

El contexto en el que ha sido convocado este Año de la Fe “podemos llamarlo, en algunas latitudes con más gravedad que en otras, de crisis de fe”. Junto con la convocatoria del Sínodo de los obispos que trabajará el tema de la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, se trata de “efemérides que reclaman toda nuestra atención”.

Y el prelado se preguntó: “¿cómo afrontar el legado del Concilio Vaticano II, 50 años después?”. Recordó la importancia de los diversos documentos emanados de la asamblea conciliar, comenzando por la constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen gentium, y poniendo algunos acentos en los decretos más destacados: sacerdocio, vida consagrada, laicado, ecumenismo, etc.

Ricardo Blázquez señaló la importancia del Sínodo celebrado en 1985 como “el ejercicio de una responsabilidad”, al revisar la recepción y aplicación de los principios conciliares, con un documento final que suponía un relanzamiento del Concilio. Otro momento importante fue el libro-entrevista del cardenal Joseph Ratzinger y Vittorio Messori Informe sobre la fe, pulsando la actualidad de la Iglesia.

El sínodo de 1985 “proporcionó las tres claves de lectura de los documentos del Concilio: la Iglesia como misterio (pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, templo del Espíritu), la Iglesia como comunión y la Iglesia como misión”. A la luz de este sínodo, ¿cómo leer hoy el Concilio Vaticano II? Debe ser, como señalan los Papas, “la brújula de la Iglesia para nuestro tiempo”.

Claves de lectura: confianza y lealtad

La primera clave que ofreció el arzobispo de Valladolid fue: “vayamos a los documentos del Concilio con confianza. A veces ha habido disgustos, malestar… A veces hemos cargado sobre el Concilio cosas que no le corresponden, y que se deben a nuestro pecado. Tampoco podemos pensar que está superado y que no vale la pena acudir a él”. Y recordó el libro del Apocalipsis: “vayamos a los documentos del Concilio con la confianza de encontrar también mucho de lo que el Espíritu dice a nuestras Iglesias”.

Por eso, “además de leerlo con una hermenéutica correcta, tenemos que verlo con una perspectiva creyente”. Y añadió: “nos encontramos en una situación de mayor serenidad para leer los documentos del Concilio, estamos menos inquietos. Espero que no corresponda a una actitud de tirar la toalla, creo que no. Desde una situación eclesial más tranquila y serena, releamos los textos”.

Estamos en un momento en el que “somos conscientes de la debilidad de nuestras Iglesias, somos débiles y no estamos boyantes, así que necesitamos más la ayuda del Señor”. Desde aquí, afirmó el ponente, “hay que hacer una lectura del Concilio de otra manera, una lectura leal y detenida de los textos. Cuando digo leal quiero decir: leamos todo, no hagamos selecciones arbitrarias, no vayamos con prejuicios infundados”.

Leerlos en su espíritu

“Hay textos a los que tenemos que ir a ellos una y otra vez, y estos documentos son dignos de ser leídos por todos”, señaló Ricardo Blázquez. Y continuó diciendo que “hay que leerlos en el espíritu que los anima; por ello hay que leer los discursos de los Papas en los momentos de apertura y de clausura de las sesiones, o en la promulgación de los documentos”. Estas palabras de los Papas transmiten un espíritu concreto, que es necesario conocer.

Hay que recordar también cuáles fueron los objetivos del Concilio, y que ya aparecen en las primeras palabras del primer documento aprobado, la constitución Sacrosanctum concilium: “la renovación de la vida cristiana, el aumento de la fidelidad, la reforma de las instituciones sometidas a cambio histórico, etc.”. De hecho, no había problemas graves o degradación y relajación serias en la vida de la Iglesia, ni herejías que hicieran necesaria la convocación de un concilio como había sido costumbre en la historia.

“La reforma litúrgica fue lo más llamativo de la reforma conciliar”, reconoció Ricardo Blázquez, y sobre todo en la eucaristía. Pero hay que “excluir la pretensión de que el Concilio fuera un comienzo absoluto”. Es un Concilio en la continuidad de la Iglesia (“la Iglesia no comenzó en 1962”, dijo el ponente). Ni ha introducido la ruina, ni nos ha abierto a un mundo totalmente nuevo que nos aleja de lo anterior. “De la Iglesia no nos gusta todo, pero es nuestra familia”, señaló.

Releer el Concilio con esperanza, no con euforia

Fue ciertamente un Concilio de reforma, muy importante en la historia de la Iglesia, “y nos cuesta trabajo digerirlo”. Forma parte de nuestra historia: “¿qué sería de nuestra Iglesia sin el Concilio?”. Fue convocado según el designio del Señor en el momento en el que lo necesitábamos.

Todos los documentos conciliares fueron aprobados por un 98,5 % de media de los asistentes, cuando eran 2.500 obispos. No puede hacerse, entonces, una lectura de enfrentamiento de dos posturas encontradas en el Concilio. “En el Concilio se dio el consenso eclesial, nadie puede decir que allí pasaran la apisonadora”, afirmó el ponente.

En aquel momento “se respiró en general un clima de euforia eclesial, una esperanza entusiasta”, aunque para algunos fuera de inquietud y de aprensión. Sin embargo, hoy necesitamos “releerlos no con euforia, sino con esperanza, en un momento en el que nuestra esperanza está siendo probada”. También tenemos que tener la capacidad de “rehacernos de los fracasos, personales o apostólicos”.

Novedad de Gaudium et spes

La constitución pastoral Gaudium et spes, explicó monseñor Blázquez, “es un ‘novum’ en la historia de la Iglesia, porque tiene como destinatarios no sólo a los católicos, sino también a todos los hombres de buena voluntad, por lo que la hermenéutica de este documento es diferente a la de Lumen gentium. No sólo procede a la luz de la revelación, sino que escucha también las voces presentes, los signos de los tiempos. Y estos signos también son movedizos”.

El arzobispo de Valladolid también comentó los otros documentos conciliares más importantes, y llamó a los sacerdotes zamoranos a “tomar en serio la formación permanente de este curso, centrado en el Concilio Vaticano II, para que esto ayude a nuestro trabajo apostólico”.