jueves, 10 de marzo de 2011

Un Vía Crucis conjunto de Cofradías y Hermandades


Zamora acogerá el próximo lunes 14 de marzo el primer Vía Crucis conjunto de Cofradías y Hermandades, organizado por la Diócesis, y al que están convocados todos los miembros de estas asociaciones eclesiales. Comenzará a las 20,30 horas en la iglesia de San Ildefonso y concluirá en la Catedral.

Zamora, 10/03/11. Al igual que en se celebra en otras diócesis españolas, la ciudad de Zamora acoge el próximo lunes 14 de marzo un Vía Crucis conjunto de Cofradías y Hermandades que comenzará a las 20,30 horas en la iglesia de San Ildefonso y concluirá en la Catedral. Como se explica desde la Delegación Episcopal para Cofradías y Hermandades, organizadora del acto, “con este acto se pretende que todas las cofradías y hermandades de la ciudad de Zamora comiencen unidas el sagrado tiempo de la Cuaresma, tiempo en el que todas ellas tendrán, a lo largo de los cuarenta días de penitencia, sus propios actos y celebraciones”.

La pretensión es que este Vía Crucis se convierta en una cita anual para todas las cofradías y hermandades y que cada año sea acompañado por una imagen de devoción distinta, a semejanza de lo que se hace en otras latitudes. La imagen que inaugurará esta primera celebración conjunta será la del Nazareno de San Frontis, de honda devoción en la capital.

El Vía Crucis comenzará a las 20,30 horas en la iglesia de San Ildefonso, donde se rezará la primera estación. A continuación los asistentes saldrán desde esta iglesia parroquial a la Plaza de San Ildefonso, donde continuará el rezo del Vía Crucis que continuará por la plaza Fray Diego de Deza, Arias Gonzalo y Obispo Manso para entrar en la Catedral por la puerta norte.

En la Catedral se rezarán las últimas estaciones recorriendo las naves laterales y la del trascoro. Las estaciones estarán marcadas a lo largo del recorrido por las catorce cruces que la cofradía del Vía Crucis porta en la procesión de la noche del Martes Santo. En ellas están representadas las catorce estaciones en unos relieves realizados en galvanoplastia. Dichos relieves, colocados en 1990 en las cruces de penitencia formaron parte de la mesa procesional de la Virgen de la Esperanza.

También se ha previsto que en caso de lluvia el Vía Crucis se rezará con la imagen del Nazareno de San Frontis en el interior de la Catedral, recorriendo las naves del primer templo diocesano. Como señalan los organizadores, “quienes participen en este piadoso ejercicio del Vía Crucis pueden obtener indulgencia plenaria si cumplen las condiciones acostumbradas de confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre”.

Imagen procesional

El Nazareno de San Frontis es de autor anónimo, de la primera mitad del siglo XVII. Tanto la cruz como la imagen, están talladas, en madera de pino policromada. La túnica es de terciopelo morado, bordada en oro. Es propiedad de la parroquia de San Frontis, que lo cede a la Cofradía de Jesús del Vía Crucis para que realice sus procesiones. Antiguamente perteneció a la cofradía de la Vera Cruz, de San Frontis. Recibía culto en una ermita, llamada de la Cruz, situada a la derecha de la carretera de Fermoselle, al final del barrio (desaparecida actualmente). De esta ermita pasó a la iglesia parroquial por orden de 2 de noviembre de 1800.

La imagen aparece citada documentalmente por primera vez en las cuentas de la Cofradía de la Vera Cruz correspondientes al año 1655. Esta talla ha tenido varias restauraciones. En 1954, el escultor segoviano Florentino Trapero le talló unas manos nuevas y le retocó la cabeza, además de procederse a la limpieza, acuchillado y barnizado de la cruz que porta la imagen, observándose en la madera el ataque de xilófagos, por lo que la cofradía encargó una nueva cruz a Isidro Carbajal López, que fue estrenada en el año 1991.

lunes, 7 de marzo de 2011

La monja feminista subirá a los altares


La Madre Bonifacia dedicó toda su vida a formar a las mujeres para que fuesen más libres. El próximo 23 de octubre Benedicto XVI la convertirá en santa.

VIKY ESTEBAN / ZAMORA - ABC Castilla y León

Mañana se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha de la que, sin duda, hubiera disfrutada y participado activamente una salmantina que, en pleno siglo XIX, empleó su vida en la educación de las mujeres y en conseguir un trabajo digno que les permitiese lograr su autonomía. La obra de la Madre Bonifacia, que saltó las fronteras nacionales, se plasmó en una nueva Congregación, las Siervas de San José. Sin embargo, tuvieron que pasar muchos años para que labor de esta monja fuese suficientemente reconocida y valorada.

Pero su historia continuó hasta adquirir signos de santidad, al ser beatificada en 1994 después de que el Vaticano reconociese la curación milagrosa de un vallisoletano al que se había diagnosticado un cáncer de hígado irreversible. El siguiente paso fue el proceso de canonización, que ha supuesto el reconocimiento de un segundo milagro, en este caso en la persona de un ciudadano de El Congo, que se encontraba ingresado en un hospital de las Siervas de San José, lo que dio via libre a su canonización prevista para el 23 de octubre, Jornada Mundial de las Misiones (Domund).

Una vida, la de la Madre Bonifacia, que estuvo muy ligada a Socorro, que, convencida de que la historia merecía la pena ser contada, decidió cavar un agujero detrás del altar de la capilla y esconder allí su tesoro. La amiga de Bonifacia, también Sierva de San José, se encargó de que el hueco quedara bien cubierto por cemento y evitar así que la tierra destruyera los importantes documentos de la caja en las que se narraba su obra y milagros. Al resto de religiosas de su congregación en Zamora les pidió que juraran no revelar nunca el secreto. La caja permaneció escondida desde 1907 hasta 1936. Y a partir de 1936 se hizo justicia y comenzó a reconocerse la labor de Bonifacia Rodríguez, fundadora de las Siervas de San José.

El Papa Juan Pablo II la beatificó en 2003 y ahora el Santo Padre Benedicto XVI la canonizará el 23 de octubre. Una noticia que ha sido acogida con gran alegría tanto en Salamanca, donde nació, como en Zamora, donde desarrolló su misión en plenitud.

Actualmente en Zamora existen dos comunidades de las Siervas de San José: el centro educativo concertado Divina Providencia y el colegio San José. Precisamente, el espacio que ocupa ahora el Divina Providencia fue el lugar donde instaló la Madre Bonifacia su casa taller. También en este punto las religiosas y profesoras, vinculadas al actual proyecto han mostrado su satisfacción y responsabilidad por lo que supone la canonización de la Fundadora.

«Es para nosotras una interpelación, un motivo más para fijarnos en ella», señala la religiosa y directora del centro educativo zamorano, Mercedes Lozano. La profesora de Música, Yoli Concejo, considera que Bonifacia fue una religiosa y una mujer distinta a las demás porque era «innovadora, creadora, iba por delante en la sociedad del siglo XIX en la que vivía, quería a toda la gente, se llevaba bien con todos». Tan moderna resultó para su tiempo que «la máquina de coser que trajo a Zamora fue la más adelantada en la época», apunta Yoli.

Y es que Bonifacia Rodríguez, que nació en Salamanca el 6 de junio de 1837, se crió en una familia humilde dedicada a la industria textil. «A los 13 años aprendió el oficio de cordonera y con él comienza a ganarse el sustento a los 15 años, tras fallecer su padre», destaca Mercedes. Un taller familiar que, poco a poco, fue recibiendo a mujeres de escasos recursos y formación y se convierte en El Taller de Nazaret, hasta que «al calor de su amistad y de los largos ratos que pasaban se creó la Asociación Josefina». El trasfondo evangélico de aquel taller no pasa desapercibido a su director espiritual, el jesuita Francisco Butinyà, y aquella misión dio como resultado las Siervas de San José, que comenzaron su vida en comunidad en 1974.

Los problemas llegan cuando Butinyà es «desterrado» de Salamanca y Bonifacia comienza a sufrir «rechazo, marginación... Para ella llega una dura persecución porque no tenía apoyo del nuevo director, el Padre Repila», destaca la coordinadora de la comunidad San José, Almudena Prieto. «No entendían a una religiosa que no quería llevar hábito, que estaba cerca de la mujer y se preocupaba por la formación», resalta la profesora del Divina Providencia, Mª Carmen de Paz; y es que su mensaje «es muy actual, podría estar escrito hoy mismo», añade su compañera Yoli.

El rechazo nunca fue contestado por Bonifacia que se vio obligada a dejar Salamanca para instalar su casa taller en Zamora. «Aquí encontró el respaldo del obispo Belestá y puso en marcha un segundo taller solidario al servicio de la mujer trabajadora y Bonifacia sigue estando muy presente en esta casa, está entre nosotras, su espíritu aún lo sentimos», afirma la religiosa, Mª Valle Sebastián.

Bonifacia murió en 1905 en Zamora, donde fue enterrada, aunque sus restos se acabaron por trasladar a Salamanca en 1945. Después de su fallecimiento, su fiel compañera, Socorro, se encargó de escribir su biografía y de guardar algunos de sus objetos personales y material de trabajo utilizado por ella. Todo lo recopilado decidió meterlo en una caja y esconderlo en un agujero que ella misma cavó detrás del altar de la capilla de su casa taller; consciente la amiga de las discrepancias que aún surgían en torno a la figura de Bonifacia.

Finalmente en 1936 una de aquellas compañeras de Bonifacia y Socorro desveló el secreto, «después de que en el penitenciario le levantaran el juramento», detalla Mercedes. «Se pusieron a cavar y a cavar y encontraron todo. A partir de entonces se hizo justicia con la fundadora y se produjo el reconocimiento de Bonifacia por todas las Siervas de San José. Entonces llegó la unión».

El primer taller de Salamanca

ROCÍO BLÁZQUEZ / SALAMANCA - ABC Castilla y León

Bonifacia Rodríguez de Castro vio la luz en la capital salmantina en 1837 en el seno de una familia de artesanos, cuyo carácter trabajador y cristiano marcaría toda su trayectoria vital y espiritual. La ciudad que la vio nacer y la que tuvo que abandonar tras ser destituida de su cargo como superiora responsable de la congregación fundada por ella, es también hoy la ciudad en la que reposan sus restos que llegaron desde la vecina Zamora en 1945.

Cuatro años más tarde, en 1949, en la capilla del Colegio de la Casa Generalicia de las Siervas de San José reposaron para siempre los restos de la fundadora en un mausoleo construido para tal fin, y que es objeto de visitas y veneración por parte de miles de fieles.

La primera santa salmantina es el eje fundamental del Colegio de la Siervas de San José que fundó, junto con el padre jesuita Francisco Buntinyá. Una comunidad que hoy suma 720 hermanas distribuidas en 13 países de Europa, Iberoamérica, África y Asia. En la actualidad las Siervas de San José están presentes en Salamanca en cinco comunidades, el Colegio de la Sagrada Familia y en cuya iglesia se encuentran depositados los restos de la Madre Bonifacia. La residencia de mayores en la calle de M. Bonifacia de Castro. Además se encuentra la Comunidad de Jesús Arrambarri, en el Barrio de Puente Ladrillo, en la que residen varias hermanas que se dedican a la enseñanza.

Junto a estos centros destaca la Residencia Barrio de Buenos Aires en la que se encuentra un taller textil y guardería para la promoción de la mujer, siguiendo el espíritu de la fundadora. Dentro de los centros, el más destacado por la trascendencia histórica y espiritual es la Casa de Santa Teresa. En ella está el primer taller de la fundadora, que puede visitarse junto al pequeño museo dedicado a la madre Bonifacia y al padre Butinyá.

domingo, 6 de marzo de 2011

Obras son amores


AGUSTÍN MONTALVO

Domingo IX del tiempo ordinario – Ciclo A

“No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo” (Mt 7, 21-27)

Estamos acostumbrados a ver cómo en muchos ámbitos de la sociedad mantener buenas relaciones o estar cercanos a personajes influyentes o poderosos suele resultar beneficioso. Se puede pensar que esto mismo sucede en el ámbito de la fe y que pertenecer, los signos externos, las tradiciones... garantizan la autenticidad de esta. Pero Jesús en el evangelio de hoy se encarga de desmentirlo categóricamente: no bastan las palabras, se necesita la coherencia que la vida práctica verifica, «obras son amores».

Hoy leemos el final del llamado sermón del monte que hemos ido escuchando en los últimos cuatro domingos, y alguno pensará: «qué final tan prosaico para un discurso tan sublime». Recordemos: «Dichosos los pobres en el espíritu… los sufridos… los pacificadores…»; «Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra»; «Amad a vuestros enemigos»; «No andéis agobiados pensando qué comeréis o con qué os vestiréis»… Y alguien seguirá pensando: «extraordinario, nadie en el mundo ha hecho una propuesta tan hermosa, pero… es una utopía, un sueño irrealizable, hay que pisar tierra porque vivimos en el mundo en que vivimos», y reducirá (reduciremos) la fe al mínimo imprescindible para seguir subsistiendo.

Pero ¿alguien puede pensar que Jesús quiso añadir una página más de poesía a la historia de la literatura o proponer un ideal que condene a sus seguidores como a un nuevo Sísifo a un continuo esfuerzo infructuoso? «La predicación del Señor no se orienta a la admiración, sino al compromiso. Él no habla para que nosotros digamos «qué bonito» sino para que nos convenzamos de que aquel pan está hecho para nuestra boca y de que aquellas palabras han de transformar nuestra conducta» (Pronzato). Es verdad que el mensaje de Jesús es admirable porque va mucho más allá de lo que los humanos consideramos razonable, pero no hasta el punto de dejar extasiados y paralizar, ni siquiera de desanimar por su elevación. No es un mensaje teórico, Él lo encarnó, lo hizo vida, y por eso lo propone a sus discípulos para que lo imiten. Hacerlo es proceder prudentemente. Quien escucha sus palabras y las pone en práctica es sensato, como el que edifica su casa sobre cimiento de roca; por el contrario, quien solamente las escucha es necio, semejante al que edifica sobre arena. El primero asegura el éxito de su existencia cristiana, el segundo el fracaso.

Sí, Jesús propone una utopía, pero no una ensoñación, Ofrece un ideal inalcanzable en su plenitud, pero con dinamismo capaz de movilizar a sus seguidores en la búsqueda esperanzada y eficaz de acercarse a él. Ese ideal es el mismo Jesús que, además, nunca nos deja abandonados a nuestras débiles fuerzas, sino que nos acompaña y fortalece.

La Opinión-El Correo de Zamora, 6/03/11.

Anestesiados


ÁNGEL CARRETERO MARTÍN

Poco a poco en estos últimos años se quieren poner de moda en nuestro país una serie de actitudes anestesiantes hacia el cristianismo; actitudes sin la menor capacidad de ofrecer a la persona otros caminos que le aporten sentido y valores. A veces se hace de manera implícita y otras descaradamente hasta el punto de que hacerse musulmán o budista ya es, para algunos, el colmo de un pretendido progresismo, claro está, dentro de lo que hoy es considerado como lo políticamente más correcto.

No tienen convicciones propias, por ejemplo, quienes sostienen que se puede vivir hoy como si el cristianismo no hubiera aportado nada a nuestra sociedad, como si no existiesen metas, líneas y tradiciones de gran valor. Los cristianos no vamos a quedarnos de brazos cruzados ante esos intentos de ser arrojados a la cuneta del camino. Seguiremos ofreciendo a nuestros contemporáneos un horizonte de sentido y acogida como lo ofrece la ciudad que, puesta en lo alto de un monte, orienta al que está perdido.

No son realistas, por otra parte, quienes creen que se puede retroceder en la historia y volver a las cavernas para iniciar una nueva etapa que nada tenga que ver con la moral y la religión cristiana. Pero si somos sinceros y de verdad queremos ser libres reconozcamos que ya no podemos vivir de espaldas al Dios-con-nosotros. Lo hemos conocido y no es posible levantar altares a otros dioses que iluminen más y mejor que este nacido de lo alto.

Tampoco le veo mucha razón de ser a una tercera actitud que se empeña en considerar al cristianismo como contrario a la democracia, al pluralismo o al avance científico-técnico, cuando un mínimo conocimiento de la historia revela precisamente todo lo contrario; incluso ha sido, es y seguirá siendo fermento de valores más importantes como la verdad y la libertad que, complementándose, cimientan a la persona y la hacen avanzar con dignidad.

Pero todavía pulula con más fuerza y diplomacia aquel comportamiento que reconoce como innegable la aportación sociocultural que el cristianismo ha hecho en toda esta fase histórica exigiendo el momento de transmutar los valores religiosos en valores laicos. Esta especie de cristianismo sociológico o cultural propone dar el paso suicida de la fe en Dios a la fe en el hombre.

Espero que también aquí, como parece que ya empieza a suceder en otros países, la actual crisis económica y de valores traiga como fruto maduro una generalizada reacción de sanidad psicológica e intelectual que nos saque de la anestesia de esta cultura de la chirigota permanente. Son sólo cuatro días de Carnaval a no ser que a algunos les pase, como decía, G. K. Chesterton, que los disfraces no los disfrazan, sino que los revelan.

La Opinión-El Correo de Zamora, 6/03/11.

viernes, 4 de marzo de 2011

El obispo comienza su visita pastoral al Arciprestazgo de El Vino


El próximo domingo 6 de marzo comienza la visita pastoral al arciprestazgo de El Vino, en la que el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, se acercará a las 32 parroquias de esta zona hasta el mes de noviembre.

Zamora, 4/03/11. El próximo domingo 6 de marzo el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, inaugurará su visita pastoral al Arciprestazgo de El Vino, después de haber concluido el pasado 22 de enero la visita al Arciprestazgo de Zamora ciudad. En esta ocasión, el prelado tiene previsto conocer de primera mano todas las parroquias que forman este arciprestazgo hasta el próximo mes de noviembre.

La visita pastoral comenzará con la eucaristía en la iglesia parroquial de Morales del Vino el domingo 6 a las 12,30 horas. Tras esta celebración, el obispo tendrá un encuentro con los niños que participan en los procesos de catequesis, y en la tarde del mismo domingo visitará la residencia de ancianos de la localidad y la ermita del Santo Cristo de Morales, importante núcleo de religiosidad popular de la zona, donde habrá un momento de oración a las 18 horas.

El miércoles 9 el obispo diocesano visitará el Complejo Asistencial “Cristo de Morales” que tiene la asociación protectora de minusválidos psíquicos Asprosub en Morales del Vino, a las 11,30 horas; mientras que el sábado 12 acudirá a Entrala, y el domingo 13 a San Marcial y Tardobispo. De esta manera irá recorriendo todos los 32 pueblos de la zona, encontrándose con los fieles y sus párrocos, reuniéndose con los consejos parroquiales y otras realidades eclesiales, visitando las instituciones, presidiendo la eucaristía y visitando a los enfermos.

La última visita pastoral al Arciprestazgo de El Vino la realizó el obispo anterior, Casimiro López Llorente, en el año 2003. En aquella ocasión, la inauguración tuvo lugar en Corrales, y la clausura en Villaralbo.

Datos del arciprestazgo

El arciprestazgo de El Vino está formado actualmente por 32 parroquias, que son las de Arcenillas, Argujillo, Bamba, Cabañas de Sayago, Casaseca de Campeán, Casaseca de las Chanas, Cazurra, Corrales, El Cubo de Tierra del Vino, Cuelgamures, Entrala, Fuente el Carnero, Fuentespreadas, Gema, Jambrina, Madridanos, Moraleja del Vino, Morales del Vino, Peleas de Abajo, Peleas de Arriba, El Perdigón, El Piñero, Pontejos, San Marcial, San Miguel de la Ribera, Santa Clara de Avedillo, Sanzoles, Tardobispo, Venialbo, Villalazán, Villanueva de Campeán y Villaralbo.

Atienden pastoralmente estas parroquias 12 sacerdotes en activo y un religioso. En total hay una población de 14.151 habitantes, lo que da un resultado estadístico de 1.089 habitantes por sacerdote. El arcipreste es Zacarías García Prieto, párroco de Morales del Vino y otras comunidades cercanas. El Arciprestazgo de El Vino nació en abril de 1972, fruto de la unión de los antiguos arciprestazgos de Valdegema y El Vino. El de Valdegema comprendía las parroquias situadas a la izquierda de la actual carretera de Fuentesaúco, y el de El Vino las restantes.

Las gentes de estos pueblos son eminentemente de ambiente rural, dedicados a la ganadería y a la agricultura. Si bien es verdad que en los pueblos más cercanos a Zamora capital se nota un cierto ambiente más “capitalino”. Pueblos como Moraleja del Vino, Villaralbo o Morales del Vino, se van convirtiendo poco a poco en segundas viviendas, perdiendo sus gentes ese aire rural que les caracterizaba.

La religiosidad se conserva en muchos de sus pueblos y son especialmente destacables los grandes momentos festivos del año como la Semana Santa o la Navidad. Mucha devoción tienen algunas imágenes del Señor crucificado custodiadas en ermitas como la del Santo Cristo de Morales del Vino, cuya fiesta se celebra el 9 de mayo, o la de Santa Clara de Avedillo que actualmente se celebra el fin de semana más cercano al 3 de mayo.

Asimismo destaca también la ermita de la Vera Cruz de Venialbo, cuya romería se celebra el 3 de mayo. Otro lugar con gran devoción a Cristo crucificado es Corrales, donde se celebra su fiesta el 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz.

Entre las advocaciones marianas destacan la Virgen de la Salud de Argujillo (9 de febrero) y la Virgen del Aviso de Bamba cuya devoción se extiende a todos los pueblos de alrededor. También existe honda devoción a Nuestra Señora de las Angustias en Corrales y existe también, una peculiar devoción a San Fernando rey en Peleas de Arriba, pues en esa localidad se encuentra el lugar de su nacimiento que los fieles recuerdan con orgullo.

¿Qué es una visita pastoral?

Según el Directorio para el Ministerio pastoral de los Obispos, “la visita pastoral es uno de los modos, ciertamente singular, por el que el Obispo cultiva el encuentro personal con el clero y demás fieles del pueblo de Dios, para que los conozca y dirija, los exhorte a una vida de fe y de práctica cristiana, así como para que vea de cerca y valore en su real eficacia las estructuras e instrumentos destinados a su servicio pastoral” (n. 166).

El objetivo principal de la visita pastoral es “el encuentro del Obispo con las personas, es decir, con el clero, los religiosos y los laicos: todos los actos de la visita deben orientarse hacia este fin” (nº 168). Se le indica al obispo que trate de encontrarse con los niños en la catequesis y con los jóvenes, con los enfermos, con los miembros de asociaciones de apostolado, con el Consejo Pastoral de la parroquia y con los grupos parroquiales de Cáritas, etc.

La Iglesia pide a los obispos que hagan la visita pastoral a todas las comunidades cristianas y a las instituciones católicas. Así lo prescribe el Código de Derecho Canónico: “El Obispo tiene la obligación de visitar la diócesis cada año total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años visite la diócesis entera, personalmente o, si se encuentra legítimamente impedido, por medio del Vicario general o de otro presbítero. El obispo puede elegir a los clérigos que desee para que le acompañen y ayuden en la visita” (CIC 396).

jueves, 3 de marzo de 2011

El obispo de Zamora, nuevo miembro de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural


El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, forma parte desde ahora de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, organismo de la Conferencia Episcopal encargado de velar por los bienes patrimoniales de la Iglesia católica en España.

Zamora, 3/03/11. El obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, reunido con el resto de obispos españoles en la XCVII reunión de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), es desde hoy miembro de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural. Ostentará este cargo durante el trienio 2011-2014, que es para el que se han renovado los organismos colegiales episcopales en estos días.

Durante el trienio anterior, Martínez Sacristán formó parte de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, presidida entonces por el anterior obispo de Zamora, Casimiro López Llorente, que ha sido reelegido para esta función.

La Comisión Episcopal a la que ahora pertenece el prelado zamorano está al servicio del Patrimonio Cultural de la Iglesia. Con otras palabras, de todos aquellos bienes muebles, inmuebles y documentales que, a lo largo de los siglos, la Iglesia creó, recibió, conservó y sigue utilizando para el culto, la evangelización y la difusión de la cultura.

Es un patrimonio extenso y variado, nacido en el seno de la Iglesia para fines religiosos, y que hoy atrae hacia sí un gran interés cultural. Son creaciones artísticas para el servicio divino, que expresan la fe y que son un extraordinario instrumento para evangelizar a cuantos las contemplan. Tiene una finalidad litúrgica, evangelizadora y pastoral, a la vez que está abierto al estudio y a la contemplación de la sociedad.

Forman parte de esta Comisión, junto con el prelado zamorano, Carmelo Borobia, obispo auxiliar emérito de Toledo, Vicente Juan, obispo de Ibiza, Ginés García, obispo de Guadix, y Salvador Cristau, obispo auxiliar de Terrassa, y la preside Jesús García Burillo, obispo de Ávila.

Una jornada festiva para celebrar el Día de Hispanoamérica


La Diócesis de Zamora celebrará el próximo domingo 6 de marzo el Día de Hispanoamérica con una eucaristía a las 20 horas en la iglesia de San Vicente, recordando a los misioneros zamoranos en aquel continente e invitando a esta jornada festiva a los inmigrantes hispanoamericanos.

Zamora, 3/03/11. El próximo domingo 6 de marzo la Iglesia católica celebra en España el Día de Hispanoamérica, este año con el lema “Jóvenes misioneros para un continente joven”. Esta jornada que se celebra siempre el primer domingo del mes de marzo tiene una doble motivación en la Diócesis de Zamora: por un lado, la presencia de misioneros zamoranos en Hispanoamérica; por otro, los inmigrantes hispanos que están entre nosotros.

En Zamora, este año se celebrará el Día de Hispanoamérica con una eucaristía en la iglesia parroquial de San Vicente Mártir de la capital a las 20 horas del mismo domingo. Convocada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular y por la Delegación Diocesana de Misiones, será presidida por Pedro Rosón, párroco de La Bóveda de Toro, que anteriormente ha sido misionero en Perú.

Están especialmente invitados los inmigrantes hispanoamericanos, para celebrar festivamente esta jornada en un templo que ya ha acogido otras convocatorias diocesanas con extranjeros, como el día de la Virgen de Guadalupe o la fiesta de la Hispanidad. Tras la eucaristía, habrá una convivencia en el salón parroquial de San Vicente.

La inmigración hispana en Zamora

La Diócesis de Zamora cuenta, si hacemos caso del padrón municipal de 2010, con 1.672 inmigrantes hispanos (mientras que la provincia entera engloba a 1.786). Corresponden a las siguientes nacionalidades: 341 de Colombia, 285 de la República Dominicana, 199 de Brasil, 172 de Ecuador, 121 de Perú, 98 de Argentina, 86 de Cuba, 79 de Venezuela, 68 de Paraguay, 65 de Bolivia, 27 de Chile, 19 de Uruguay, y 112 de otras nacionalidades.

El delegado de Religiosidad Popular, Javier Fresno, que desde su área está coordinando el trabajo pastoral diocesano con los inmigrantes, afirma que “a pesar de nuestra breve experiencia en este campo, hemos detectado algunos problemas para la integración”, ya que “les cuesta ser protagonistas ante la comunidad”. Por ello, considera que por parte de las parroquias lo que hay que trabajar es “el apoyo a sus propias iniciativas, por modestas que sean. No son hermanos ‘menores’, no debemos tutelarles sino incentivar su responsabilidad y su desarrollo personal”.

Misioneros zamoranos en Hispanoamérica

Por otra parte, según informa la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española, en Hispanoamérica hay actualmente 10 sacerdotes diocesanos de Zamora. Además, otros muchos zamoranos pertenecientes a congregaciones religiosas trabajan como misioneros en aquella zona.

El delegado diocesano de Misiones, Luis Zurrón, explica que “durante 500 años la Iglesia española ha ofrecido a las tierras del Nuevo Mundo misioneros y misioneras que han aportado el testimonio de su fe y la generosidad de su entrega a la realidad que hoy conocemos como la obra gigante de evangelización en Hispanoamérica”. De hecho, los números muestran cómo “de los 17.000 misioneros españoles esparcidos por el mundo, más de 12.000 entregan sus mejores esfuerzos en ese inmenso continente”.

En una misiva dirigida a las parroquias y comunidades religiosas de la Diócesis de Zamora, Zurrón también afirma, en una clara llamada a la renovación generacional de los misioneros: “qué hermoso sería –en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)– si surgiera como su mejor fruto el milagro de la generosidad de una generación de jóvenes que tomaran el relevo y continuaran la obra maravillosa de tantos hermanos nuestros que se encorvan bajo el peso del trabajo y de los años”.