jueves, 17 de mayo de 2012
Cáritas atiende a los inmigrantes en una situación más difícil
lunes, 12 de diciembre de 2011
Zamora celebró la Fiesta de los Hispanos
Zamora, 12/12/11. Hoy es la festividad de la Virgen de Guadalupe, advocación mexicana de honda raigambre en la Iglesia en Hispanoamérica. Con este motivo, la Diócesis de Zamora celebró ayer la Fiesta de los Hispanos, junto con la población hispanoamericana asentada en Zamora. La iglesia parroquial de San Vicente se quedó pequeña para acoger a los feligreses zamoranos e hispanoamericanos que se unieron para honrar a la Madre: Nuestra Señora de Guadalupe.
La eucaristía fue presidida por el sacerdote zamorano Mateo Alejandro (nacido en Casaseca de las Chanas), misionero del Verbo Divino que lleva tiempo desempeñando su ministerio en Colombia, y concelebraron, entre otros, Volusiano Calzada, también religioso verbita y vicario parroquial del templo, y Javier Fresno, delegado diocesano para la Religiosidad Popular.
Durante la homilía el sacerdote recordó a los asistentes que en este tercer domingo de Adviento “Jesús nos invita a dar testimonio, pero siempre con alegría; siempre tenemos que estar contentos”. Además, animó a aprovechar este tiempo para preparar su llegada: “he visto que en Zamora ya se han iluminado las calles, se han colocado los alumbrados y en poco tiempo en las iglesias se pondrán los pesebres”, pero estos gestos tan habituales aquí no fueron posible en Colombia hace un año. “En la selva colombiana donde yo vivo ahora nos llegaba el agua por las rodillas y la iglesia estaba inundada, por eso no pudimos poner luces ni belenes”, recordó el presbítero. Sin embargo, lo importante es “testimoniar que Jesús está vivo y presente entre nosotros, en las circunstancias que sean”.
En el presbiterio, como es habitual en este día, estaba situado ante el altar el cuadro de la Virgen de Guadalupe que se venera en la iglesia de San Vicente. Tras la eucaristía, los inmigrantes sudamericanos residente en nuestra Diócesis y los feligreses zamoranos compartieron un pequeño ágape en el salón parroquial.
Álbum fotográfico en:
https://picasaweb.google.com/115137003494754343816/FiestaDeLosHispanos
jueves, 3 de marzo de 2011
Una jornada festiva para celebrar el Día de Hispanoamérica

La Diócesis de Zamora celebrará el próximo domingo 6 de marzo el Día de Hispanoamérica con una eucaristía a las 20 horas en la iglesia de San Vicente, recordando a los misioneros zamoranos en aquel continente e invitando a esta jornada festiva a los inmigrantes hispanoamericanos.
Zamora, 3/03/11. El próximo domingo 6 de marzo la Iglesia católica celebra en España el Día de Hispanoamérica, este año con el lema “Jóvenes misioneros para un continente joven”. Esta jornada que se celebra siempre el primer domingo del mes de marzo tiene una doble motivación en la Diócesis de Zamora: por un lado, la presencia de misioneros zamoranos en Hispanoamérica; por otro, los inmigrantes hispanos que están entre nosotros.
En Zamora, este año se celebrará el Día de Hispanoamérica con una eucaristía en la iglesia parroquial de San Vicente Mártir de la capital a las 20 horas del mismo domingo. Convocada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular y por la Delegación Diocesana de Misiones, será presidida por Pedro Rosón, párroco de La Bóveda de Toro, que anteriormente ha sido misionero en Perú.
Están especialmente invitados los inmigrantes hispanoamericanos, para celebrar festivamente esta jornada en un templo que ya ha acogido otras convocatorias diocesanas con extranjeros, como el día de la Virgen de Guadalupe o la fiesta de la Hispanidad. Tras la eucaristía, habrá una convivencia en el salón parroquial de San Vicente.
La inmigración hispana en Zamora
La Diócesis de Zamora cuenta, si hacemos caso del padrón municipal de 2010, con 1.672 inmigrantes hispanos (mientras que la provincia entera engloba a 1.786). Corresponden a las siguientes nacionalidades: 341 de Colombia, 285 de la República Dominicana, 199 de Brasil, 172 de Ecuador, 121 de Perú, 98 de Argentina, 86 de Cuba, 79 de Venezuela, 68 de Paraguay, 65 de Bolivia, 27 de Chile, 19 de Uruguay, y 112 de otras nacionalidades.
El delegado de Religiosidad Popular, Javier Fresno, que desde su área está coordinando el trabajo pastoral diocesano con los inmigrantes, afirma que “a pesar de nuestra breve experiencia en este campo, hemos detectado algunos problemas para la integración”, ya que “les cuesta ser protagonistas ante la comunidad”. Por ello, considera que por parte de las parroquias lo que hay que trabajar es “el apoyo a sus propias iniciativas, por modestas que sean. No son hermanos ‘menores’, no debemos tutelarles sino incentivar su responsabilidad y su desarrollo personal”.
Misioneros zamoranos en Hispanoamérica
Por otra parte, según informa la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española, en Hispanoamérica hay actualmente 10 sacerdotes diocesanos de Zamora. Además, otros muchos zamoranos pertenecientes a congregaciones religiosas trabajan como misioneros en aquella zona.
El delegado diocesano de Misiones, Luis Zurrón, explica que “durante 500 años la Iglesia española ha ofrecido a las tierras del Nuevo Mundo misioneros y misioneras que han aportado el testimonio de su fe y la generosidad de su entrega a la realidad que hoy conocemos como la obra gigante de evangelización en Hispanoamérica”. De hecho, los números muestran cómo “de los 17.000 misioneros españoles esparcidos por el mundo, más de 12.000 entregan sus mejores esfuerzos en ese inmenso continente”.
En una misiva dirigida a las parroquias y comunidades religiosas de la Diócesis de Zamora, Zurrón también afirma, en una clara llamada a la renovación generacional de los misioneros: “qué hermoso sería –en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)– si surgiera como su mejor fruto el milagro de la generosidad de una generación de jóvenes que tomaran el relevo y continuaran la obra maravillosa de tantos hermanos nuestros que se encorvan bajo el peso del trabajo y de los años”.
sábado, 29 de enero de 2011
Clausura de las Jornadas Diocesanas: “hay que dar el paso de la acogida a la integración”

Con la doble ponencia del secretario de la Comisión Episcopal de Migraciones, el jesuita toresano José Luis Pinilla, y del encargado de este tema en la Diócesis de Burgos, José Luis Lastra, acerca de la pastoral concreta de inmigración en los niveles diocesano y parroquial, concluyeron con éxito las IX Jornadas Diocesanas de Zamora.
Zamora, 29/01/11. Con las conferencias de ayer han concluido en Zamora las IX Jornadas Diocesanas, dedicadas al fenómeno de la inmigración. En una doble convocatoria, han estado presentes los expertos José Luis Pinilla Martín, SJ, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, y José Luis Lastra Palacios, coordinador de la Mesa diocesana de pastoral con inmigrantes de Burgos, con su ponencia compartida “La Iglesia y los colectivos de la movilidad humana en la era de la globalización”.
Globalización y acogida
Tras la presentación de los ponentes, que estuvo a cargo de Beatriz Riesco, encargada del Programa de Inmigrantes de Cáritas Diocesana de Zamora, el jesuita José Luis Pinilla, toresano, comenzó recordando el lema que Benedicto XVI ha escogido para la reciente Jornada Mundial de las Migraciones: “Una sola familia humana”. Unas palabras que analizó el ponente señalando que el término familia viene justificado por el hecho de referirse a toda la humanidad. Para Pinilla, España ha dado un salto importante en los últimos años de nuestra historia: “comenzamos siendo un país de acogida y ahora tenemos que dar el paso a la integración”.
La globalización en la que está inmersa la sociedad actual no se refiere únicamente a aspectos “económicos o sociales, sino que ha provocado la interrelación humana”, explicó Pinilla. En este punto la Iglesia debe seguir trabajando con “ánimo y esperanza y con un mensaje enriquecedor de las migraciones que contrarreste otras imágenes que hacen que la migración sea una amenaza”.
José Luis Pinilla se lamentó de que a veces la sociedad no sepa aprovechar la oportunidad y el enriquecimiento que debe suponer la llegada de personas de otras nacionalidad a nuestro país o a nuestra diócesis: “duele comprobar que en nuestra atención a la inmigración hayamos borrado la realidad de una España emigrante y ahora, cuando llegan inmigrantes, a veces se producen reacciones no adecuadas”.
Aunque también reconoció que España ha mantenido una reacción “positiva” ante el fugaz cambio experimentado y volvió a reiterar que “es necesario que demos el paso hacia una realidad de integración”. Por otra parte, el director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones criticó la nueva Ley de Extranjería porque en determinados aspectos “afecta a la dignidad de los inmigrantes” y rechazó la elaboración de algunas líneas políticas que “quieren conseguir votos y tocar las vísceras de los votantes”.
Hacia una pastoral de la inmigración
El ponente señaló después varias pistas para trasladar a la práctica de la pastoral de la inmigración en la Iglesia. La primera: la creación de comunidades para el diálogo y la acogida. Para cultivar el desarrollo de una comunidad de personas: “En muchos sitios dicen que faltan comunidades vivas para acompañarles, para vivir la fe... Hay que seguir cultivando estas comunidades. El Papa señala el diálogo como una herramienta imprescindible en las migraciones”.
Por otra parte están las prácticas de justicia, caridad y despliegue de esperanza: “Esto es algo que encuentran los inmigrantes en las parroquias. Si la Iglesia católica no puede despertar esperanza, ¿quién lo va a hacer? La fe, la caridad, y la esperanza son herramientas de integración y acogida. Eso es la comunión en la dignidad del ser humano”.
También hay que hacer pastoral al servicio de los hombres concretos: “No atendemos a números. Jesucristo cuando se acerca a la persona lo hace a alguien y no a un colectivo”. Es necesario promocionar una opinión positiva en la sociedad: “Todos tenemos nuestra responsabilidad en la creación de una opinión que no genere que el inmigrante sea un número, que no se le vea sólo desde el cariz del trabajador”.
Además, estamos llamados a colaborar en la elaboración y aplicación de leyes que hagan justicia con los que vienen y con los que están: “Hay que respetar la identidad del que acoge y salvaguardar la dignidad de los que vienen”. Y realizar una pastoral centrada en la eucaristía: “La eucaristía abre la puerta para que allí se sientan hermanos todos ellos y que vean en la Iglesia un hogar. La misa nos lanza al encuentro con el otro”.

La inmigración en las diócesis
Tras la intervención magistral de José Luis Pinilla, el auditorio asistió al discurso de José Luis Lastra, que ahondó en las reflexiones de su compañero, viendo la concreción práctica que pueden tener en los niveles diocesano y parroquial. El ponente insistió en que esta “nueva situación” provoca que la Iglesia se plantee “cómo nos sentamos todos en la misma mesa” y en esa circunstancia la Iglesia, que es “experta en humanidad”, debe ofrecer a los inmigrantes “acogida, diálogo, celebración, compartir el evangelio y transmitir el testimonio”.
La Iglesia local en materia de inmigración debe caminar hacia una pastoral “con los inmigrantes y no para los inmigrantes”. Las diócesis tienen que atender al inmigrante en cuanto persona, en su entorno social, y también tener en cuenta si es creyente o cuidar su ambiente religioso. Lastra citó como ejemplo que en esa pastoral “con” inmigrantes ya no sirve “celebrar una misa para los latinos, o una celebración para rumanos católicos…Sino que se deben celebrar misas con latinos y celebración con rumanos católicos. Todos juntos, haciendo un esfuerzo integrador”.
Por otro lado, señaló que la pastoral ha de mantener siempre un “equilibrio entre lo que ellos piden y lo que nosotros les ofrecemos, entre lo que nos gustaría y lo que es posible, y entre lo específico y lo que es más general”. Desde las parroquias también se debe atender a la inmigración porque son “puertas abiertas de la Iglesia para un inmigrante que vive en un pueblo, en un barrio”.
Las parroquias, puertas abiertas
Las parroquias deben prestar sus servicios a los inmigrantes de una forma integral y completa. Ningún grupo ni persona puede cargarse con toda la responsabilidad, “porque todos tenemos algo que decir y hacer”. Así las cosas, pidió que cuando un inmigrante acuda a una parroquia “no pensemos que eso es un tema del cura o de Cáritas, exclusivamente”. La planificación y animación de este tema corresponden al Consejo Pastoral.
Lastra citó este ejemplo: “cuando llega un familiar a nuestra casa para quedarse no pensamos que eso sólo le atañe a la madre o al padre, sino que para ubicar al que llega todos tenemos que movernos un poquito en la mesa, dejarle una parte de nuestra habitación, hacer un hueco en el armario”. La inmigración, por tanto, tiene que servir para transformar y renovar las comunidades parroquiales.
Curricula de los ponentes
* José Luis Pinilla Martín nació en Toro en 1948, es jesuita desde 1969 y fue ordenado sacerdote en 1978. Hizo sus estudios filosóficos y teológicos en la Universidad Pontificia de Comillas. Es también Asistente Social y Director de Ejercicios Espirituales. Ha llevado a cabo tareas pastorales y sociales en La Cabrera (León) y en el barrio de La Ventilla (Madrid).
De 1985 a 1996 residió en Salamanca, donde ha sido responsable de la comunidad de estudiantes jesuitas del Colegio Mayor Javier, párroco y asistente social de la parroquia del Milagro de San José, y director del Colegio San Estanislao de Kostka. Después trabajó en el Colegio Mayor Menéndez Pelayo de Valladolid, y realizó un curso de Formación Bíblica y Espiritual en el Instituto Bíblico de Jerusalén.
Perteneciente a la provincia jesuítica de Castilla, desde 1998 es el coordinador de las Parroquias que pertenecen a la Compañía de Jesús en este territorio. Ha trabajado también como párroco y arcipreste en Logroño, donde fue también subdelegado episcopal para la Acción Caritativa y Social, Subdelegado de Cáritas Diocesana, presidente de la Comisión de Movilidad y Director del Secretariado de Pastoral con los Inmigrantes.
En 2008 fue nombrado director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española. La pastoral de esta Comisión es la "movilidad" y se divide en seis departamentos: pastoral de la carretera, pastoral de ferias y circos, pastoral gitana, pastoral del mar, pastoral de la emigración y pastoral de la inmigración (con la sección de refugio).
* José Luis Lastra Palacios nació en Burgos en 1968, cursó sus estudios en el Seminario Diocesano de Burgos y fue ordenado sacerdote en 1993. Es párroco de San Pedro Regalado (Aranda de Duero) y arcipreste. En 2005 fue nombrado coordinador de la Mesa diocesana de pastoral con inmigrantes de Burgos. Además, es Máster de Migraciones por la Universidad Pontificia de Comillas.
+ Las fotografías de la conferencia pueden verse en http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/JornadasDiocesanasSobreInmigracionJoseLuisPinillaYJoseLuisLastra#. Próximamente colgaremos el audio completo de la ponencia.
jueves, 27 de enero de 2011
Sergio Barciela: “los inmigrantes han mantenido nuestro crecimiento económico”

Esta mañana, Sergio Barciela, responsable del Programa de Inmigrantes de Cáritas Española, ha presentado en las Jornadas Diocesanas de Zamora los principales estereotipos sobre la inmigración en nuestro país y ha demostrado su falsedad con los datos reales.
Zamora, 27/01/11. El segundo día de las IX Jornadas Diocesanas de Zamora, dedicadas al fenómeno de la inmigración, ha contado con la presencia del experto Sergio Barciela Fernández, responsable del Programa de Inmigrantes de Cáritas Española, que ha pronunciado la ponencia “Falsos estereotipos y su influencia en las tendencias legislativas sobre la inmigración”.
La presentación del ponente corrió a cargo del delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Zamora, Antonio Jesús Martín, que ofreció un perfil biográfico de Barciela, natural de Vigo y buen conocedor de la realidad de las migraciones en sus diferentes dimensiones, ya que ha trabajado en varios países del mundo, antes de incorporarse a los Servicios Generales de Cáritas Española.
El conferenciante comenzó presentando los estereotipos que se dan en España con respecto al fenómeno migratorio, y que “son como la comida rápida a la hora de acercarse a la realidad, y carecen de rigor. En el fondo, son bombas de relojería, y a largo plazo pueden convertirse en verdaderos problemas, al dificultar la convivencia social normal”.
Hay varios factores que determinan el nivel de contaminación de estos estereotipos en la sociedad. Por un lado, donde hay mucha inmigración se da también un gran rechazo, algo que puede suceder también en la Iglesia. Además, desde la política, “con el afán de ganar votos ponen el acento en lo que quiere escuchar la población. Si perciben que se demanda mano dura, es lo que promoverán”. Los estereotipos “se apropian del discurso colectivo, utilizan explicaciones simples y reduccionistas, e influyen en la forma de legislar”.
Del estereotipo al prejuicio
Y hay que tener cuidado, porque los estereotipos se propagan con facilidad, y cuesta mucho desactivarlos. “Los estereotipos están en el nivel de las ideas, pero en un nivel más profundo, en el afectivo, se encuentran los prejuicios, que tienen que ver con los sentimientos. El auténtico problema es cómo desactivamos los prejuicios del corazón”. Porque, como recordó el ponente, “un corazón no se cambia con una buena idea, sino con un sentimiento”. Por eso llamó a un mayor contacto y conocimiento de los inmigrantes, como personas que están con nosotros.
Los prejuicios “son juicios hechos de forma anticipada, opiniones previas a la experiencia; surgen para discriminar o dominar, los prejuicios se basan en los estereotipos”. Además, “el prejuicio provoca un estigma y una actitud xenófoba y conduce a la pérdida de derechos humanos”.
Barciela criticó las últimas medidas que se están tomando con los inmigrantes irregulares. Cuando “no estar de forma legal en España es una falta administrativa, resulta que se les trata como si fuera un delito, ya que se les priva de libertad en los centros de internamiento”.
Acto seguido, el experto presentó los principales estereotipos, desactivándolos con los datos oficiales en la mano. Cuando se muestra que la inmigración es una avalancha, “hay que pensar que sólo el uno por ciento de los inmigrantes han llegado en patera o cayuco, y más del 60 por ciento lo ha hecho en avión, un medio fácilmente controlable. Además, la mitad de los más de cinco millones de extranjeros residentes en España proceden de la Unión Europea”.
Otro estereotipo falso es que los inmigrantes vienen por el efecto llamado de las regularizaciones. “Eso es falso: vienen porque sufren la pobreza en sus países, por un lado, y por el efecto llamada del crecimiento económico de nuestro país, por otro. Y no podemos olvidar que nuestro crecimiento económico no se puede entender sin la mano de obra inmigrante. Se ha promovido esto para lograr el crecimiento, y no la inversión en investigación y desarrollo”.
Tampoco es cierto que los inmigrantes vengan a quitarnos el trabajo. De hecho, “no sólo no es falso, sino que dicen los expertos que los necesitamos más. Hacen falta por el déficit demográfico”. Barciela aludió a “la inviabilidad del sistema de pensiones, ya que, si seguimos así, en cuarenta años se duplicará la tasa de los mayores de 64 años, por la natalidad que tenemos ahora”.
Lo perverso, según el ponente, es que sea el mercado laboral el que regule el tratamiento del fenómeno migratorio: “si todo va bien, los llamamos; si va mal, que se vayan. Es decir, no vemos en ellos una persona, sino un trabajador, algo que podemos usar y tirar. Cuando, en realidad, no podemos entender el crecimiento económico de España y de Europa sin los inmigrantes”. Para el encargado del tema en Cáritas Española, “están manteniendo el crecimiento económico de los países ricos. Los inmigrantes son los explotados y los esclavos del siglo XXI. En el Norte sobrevivimos gracias a la explotación del Sur empobrecido”.
Otro estereotipo muy extendido es que los inmigrantes nos quitan las ayudas sociales. Mirando a los datos oficiales, resulta que “España dedica menos a la protección social que en 1992. Sí, es más dinero, pero en términos porcentuales hemos bajado”. Por eso, “que se produzca más riqueza no significa que los pobres ganen más, y se necesitan más políticas sociales. Nunca el mundo generó tanta riqueza o recursos de todo tipo, y nunca la brecha había sido mayor”.
También se dice que los inmigrantes saturan la sanidad pública, cuando su uso de las consultas médicas es de poco más de la mitad que el uso que hace la población nacional. Usan más las urgencias porque en muchos lugares es la única forma de que los atiendan. Y es falso el estereotipo de que aumentan la delincuencia, ya que según las cifras oficiales “de 2003 a 2006 aumentó significativamente la inmigración y bajó ligeramente el índice de delincuencia. En 2009, cuando más gente extranjera hay, coincide con el año en el que menos criminalidad hay”. Otro miedo es el de que, supuestamente, la inmigración ataca nuestra identidad nacional: “nuestra propia construcción de identidad nacional es fruto del mestizaje: todo ha sumado, por aquí han pasado todos los pueblos”.
Riesgos en un futuro cercano
Tras el elenco de estereotipos, Sergio Barciela explicó que “la inmigración se ve como un problema y una amenaza. Sin embargo, no coincide la experiencia personal de la gente con la percepción general que tienen sobre la inmigración en España”. Además, “el racismo y la xenofobia no tienen que ver con las creencias ni con la ideología, sino con la competencia, con el ver al otro como una amenaza contra mis intereses”. Y esto, según el experto, “condiciona el voto. Por eso ahora se ve que los partidos con un discurso de tintes más xenófobos han ganado votos”.
Barciela afirmó que “caminamos hacia una mayor estratificación social, y eso tiene muchos riesgos. En lugar de promover lo más necesario, que es la integración, se promueven las políticas de retorno de los inmigrantes, que no funcionan. Pero tienen dos objetivos claros: tranquilizar a la población nacional, y lanzar a los inmigrantes el mensaje de que aquí sobran”. Esto da lugar a un ambiente de miedo en la población inmigrante, y a una mayor dificultad de integración.
Curriculum del ponente
Sergio Baciela Fernández es licenciado en Derecho y Diplomado en Empresariales por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, y Máster en Interculturalidad, Inmigración y Educación por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Ha trabajado en el Programa de Voluntariado Europeo en Reino Unido; en el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC) en Honduras; ha sido gerente de la Pastoral Social del Ixcán en Guatemala; responsable de la Delegación Territorial de la ONG Entreculturas-Fe y alegría en Salamanca, y responsable de migraciones en la Parroquia del Milagro de San José en la misma ciudad.
Desde 2006 trabaja en los Servicios Generales de Cáritas Española, donde es el coordinador de la Campaña Sin Techo, responsable del Programa de Personas Sin Hogar y Reclusos, y desde 2008 es el responsable del Programa de Inmigrantes de esta institución eclesial.
+ Las fotografías de la conferencia pueden verse en http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/JornadasDiocesanasSobreInmigracionSergioBarciela#. Próximamente colgaremos el audio completo de la ponencia.
miércoles, 26 de enero de 2011
José Sánchez: “la inmigración es una oportunidad que enriquece, nos hace crecer y ser mejores”

Esta tarde han comenzado en Zamora las IX Jornadas Diocesanas, dedicadas a la inmigración. La primera ponencia ha estado a cargo de José Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones.
Zamora, 26/01/11. En la tarde de hoy ha acudido a Zamora el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez González, que es también presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y un gran experto en el tema, y que pronunció la ponencia inaugural de las IX Jornadas Diocesanas, con el título “Las migraciones en España hoy”.
Cerca de 150 personas se congregaron en el salón de actos del Colegio Universitario para escuchar la conferencia. El acto se inauguró con una oración a cargo del organizador de las Jornadas, el vicario de pastoral Fernando Toribio. Después, el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, tuvo las palabras iniciales de saludo e introducción, y presentó al ponente.
El prelado zamorano recordó que “el tema de las Jornadas de este año es a propósito del objetivo diocesano que nos hemos marcado: el ejercicio de la caridad en la vida de la Iglesia”. Y afirmó que la inmigración, como tal, “no es un tema todavía acuciante para nosotros, pero sí preocupante. Si camináis por nuestras calles, como lo hago yo, veréis cada vez más a hermanos nuestros que han venido de otros países”. Por eso, subrayó, “es un tema que nos viene bien tocarlo y reflexionarlo”.
José Sánchez comenzó su intervención adelantando las dos ideas claves del discurso: la primera, que “la inmigración nos cuestiona y nos interpela a todos”. La segunda idea: “hemos de verla no en primer lugar como un mal ni como un fracaso, ¡nunca! Es una oportunidad, o en términos religiosos, es una gracia. Si sabemos responder, nuestra sociedad no sólo no empeorará, sino que mejorará”.
Y ofreció unas cifras sobre el momento actual, en una comparativa histórica. En 1981 había 198.042 extranjeros en España, y había unos dos millones de españoles en Europa. En 1996 había poco más de medio millón de extranjeros, y en 2000 esta cifra se duplicó, llegando a cerca de un millón. “El fenómeno de la inmigración en España es, por tanto, de esta década. Es cuando ha tenido una evolución impensable, porque de 2000 a 2004 la inmigración se multiplicó por tres. A finales de 2010 teníamos ya más de cinco millones de extranjeros en nuestro país”, señaló.
Notas de la inmigración en España
La inmigración es numerosísima, y en diez años se ha multiplicado por cinco: de un millón a algo más de cinco millones. Por eso, afirmó José Sánchez, “esto tendría que haber provocado una convulsión social, y no lo ha hecho, lo que da una idea de nuestra capacidad de acogida sin conflicto. No somos una sociedad xenófoba, aunque haya entre nosotros brotes de xenofobia”.
Otra nota a destacar, para el ponente, es la pluralidad. “¿Qué servicios se montan de repente para una población procedente de 150 países? No es nada fácil. Por ejemplo, ahora surge la cuestión de cómo ayudar a los ortodoxos, también en cuanto al culto, y hay que cambiar muchas cosas, y sobre todo la mentalidad”. También destacó una tendencia a la feminización, “porque hay más posibilidades de encontrar trabajo para una mujer”. Y una nota más de la inmigración en la España actual es la precariedad, ya que “las consecuencias de la crisis las está sufriendo la parte más débil, y ahí están los inmigrantes”.
“¿Será una emigración de ida y vuelta?”, se preguntó el ponente. “Hoy nadie duda de que la inmigración implica más movilidad que antes, y muchos pueden regresar a su país con facilidad”, aclaró. Por otra parte, “las características de nuestra demografía nos dicen que va para largo, ya que si no hay niños, ¿quién va a trabajar para mantener el sistema de pensiones? O nacen más niños, o tendrán que venir personas de otros lugares con demografía superabundante y poco trabajo. Este movimiento es inevitable, y tenemos que acostumbrarnos a esta realidad para un tiempo largo”.
La acción de la Iglesia ante la inmigración
Según José Sánchez, “las migraciones, al igual que los medios de comunicación social, están determinando nuestra sociedad. Son los fenómenos sociales que están marcando la sociedad actual, que es la sociedad de las comunicaciones y de la movilidad”. Y aprovechó para comentar las áreas que aborda la Comisión Episcopal que preside: las gentes del mar, el mundo de los transportes, los gitanos que no se han asentado, el mundo de los circos y las ferias, la pastoral del tráfico y de la seguridad vial...
Se refirió a la inmigración como un fenómeno tan antiguo como la humanidad, y citó varias figuras del Antiguo Testamento, y también al mismo Jesús, “que era un predicador ambulante, y que nació fuera de casa. De hecho, apenas empieza a existir la Iglesia, crece en la diáspora”.
A raíz de la revolución industrial se empezó a contemplar la inmigración como tal, con el fenómeno del éxodo rural y la masa proletaria depauperada. Ahí es donde nacen las congregaciones dedicadas a la atención y educación de la juventud. Se responde con estas instituciones y con la elaboración de la Doctrina Social de la Iglesia. “Y nace más tarde la respuesta al trabajador que viene de fuera, al principio con la atención a la gente de ultramar, acompañando a las familias enteras que atravesaban el océano buscando una vida mejor. La Iglesia respondió con una pastoral fundamentalmente orientada a la familia”.
Un paso importante a nivel de conciencia eclesial fue el Concilio Vaticano II, cuando se trasladó el peso otorgado en este tema de la Santa Sede a las diócesis y a los obispos. El Concilio afirmó que aquellas personas que por su procedencia diversa no pueden ser atendidas dignamente por las instituciones eclesiales tradicionales, hay que crear un servicio diocesano que los atienda.
Por eso en la actualidad la Iglesia procura “la atención a la persona dondequiera que esté, moviéndose hacia ella. Los documentos nos hablan de la atención pastoral. ¿Y qué hacemos con los no creyentes o los de otra religión? Eso no es pastoral. Ante este mundo tan plural con el que nos encontramos, la Iglesia también a los no católicos y a los no cristianos, les tiene que prestar un servicio, que responde a la caridad de Cristo”. Y ésta es la clave para el obispo seguntino: “no sólo acompañar a las familia, y no sólo la atención pastoral -estrictamente religiosa-, sino plantear cómo la Iglesia puede manifestarse como la portadora y testigo del amor cristiano para todo el que llega”.
Visto así, dijo José Sánchez, “a ver quién puede decir ‘a mí no me toca’. Porque la caridad de Cristo tiene que ver con todo el mundo. Ahora le toca a la parroquia, que recibe a esta gente, y por eso tiene que ser misionera, ecuménica, dialogante. Ahora no son sólo nuestros misioneros los que tienen que atenderlos allí, sino también nosotros aquí, porque han venido y están aquí”. En cuanto a la tarea de la Administración estatal, según el prelado no valen “ni ‘papeles para todos’ ni cerrar las puertas. Hay que regular la inmigración, porque si no se hace, las primeras víctimas van a ser los inmigrantes, van a ser víctimas de abusos”.
Una verdadera oportunidad
La inmigración, vista así, “para nosotros es una oportunidad. Nos enriquece, nos hace crecer y ser mejores. Es una gracia, un regalo de Dios, un kairós”. De hecho, a nivel eclesial, los inmigrantes que vienen “son una oportunidad para la catolicidad, para el fortalecimiento de nuestras comunidades y el rejuvenecimiento de nuestras parroquias, para ejercer el diálogo ecuménico e interreligioso, para hacer una buena pastoral caritativa y social”. Entre otras cosas, refiriéndose al innegable diálogo intercultural que implica el fenómeno de la inmigración, José Sánchez afirmó que “ojalá haya un mayor trasiego de conocimiento con ese mundo inmenso que es el islam, y que ahora está tan cerrado, con riesgo de caer en el fanatismo”.
La inmigración “también nos puede ayudar a crecer en sensibilidad ante el sufrimiento de las personas, a cuidar más la atención a los reclusos extranjeros, a anunciar con obras y palabras el Evangelio de Jesucristo con otras claves y con otros métodos, porque los destinatarios son diversos”. También ha de ser una oportunidad “para una pastoral rica en estilos, no monolítica, con unas celebraciones que no sean tan sosas, porque ellos reclaman un clima festivo. No podemos seguir con nuestros esquemas rígidos de siempre”.
Para el ponente, la inmigración ha de ser, siempre, “una oportunidad para la Iglesia samaritana. Con los inmigrantes no sólo tenemos que hacer caridad, pero también tenemos que hacerla. Hay mucha precariedad, y tenemos que potenciar y transformar nuestras Cáritas para hacer frente a esta situación. Acomodar nuestras estructuras. Y no sólo con el trabajo de Cáritas, sino también anunciándoles el Evangelio y garantizando su propio culto no cristiano si lo tienen”.
En definitiva, para el obispo encargado de las migraciones en España, “tenemos que aprender a trabajar en colaboración. La Iglesia se siente interpelada, pero no puede hacer sola este trabajo. Tenemos que colaborar con otros servicios que también atienden a los inmigrantes: la Administración, las asociaciones de inmigrantes que tenemos que fomentar y acompañar”. Por eso terminó su ponencia llamando a “trabajar en red”.
Curriculum del ponente
Nacido en Fuenteguinaldo (provincia de Salamanca y diócesis de Ciudad Rodrigo) en 1934, hijo de campesinos. Hizo sus estudios en la escuela de su pueblo, el Seminario de Ciudad Rodrigo y la Universidad Pontificia de Salamanca, por la que es licenciado en Teología y en Derecho Canónico. Ordenado sacerdote en 1958, de 1960 a 1972 fue coadjutor y capellán de los inmigrantes españoles en varias diócesis alemanas, además de realizar los cursos de doctorado en Teología en la Universidad de Tubinga.
De 1972 a 1980 fue el delegado para los capellanes españoles en Alemania, con residencia en Bonn. En este tiempo participó como miembro del Sínodo de las Diócesis Alemanas de la República Federal. En 1980 fue nombrado por Juan Pablo II obispo auxiliar de Oviedo, ministerio que desempeñó hasta 1991, año en el que pasó a pastorear la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, de la que es obispo en la actualidad.
Desde 1980, año de su regreso a España, es miembro de la Comisión Episcopal de Migraciones, organismo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que presidió de 1988 a 1993, y que ahora preside desde 2005. Fue Secretario General de la CEE entre 1993 y 1998. Juan Pablo II lo nombró miembro del Pontificio Consejo para las Migraciones en 1995. Y desde el año 2006 es el presidente de la Comisión “Pastoral de las Migraciones” del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa.
En la CEE también ha sido presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de 1999 a 2005, y ha sido miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales de 1999 a 2009.
+ Las fotografías de la conferencia pueden verse en http://picasaweb.google.com/obzamora.mcs/JornadasDiocesanasSobreInmigracionDJoseSanchez#. Próximamente colgaremos el audio completo de la ponencia.
lunes, 24 de enero de 2011
Las Jornadas Diocesanas de 2011, dedicadas a la inmigración

Del 26 al 28 de enero el Colegio Universitario de Zamora acogerá las IX Jornadas Diocesanas, que abordarán el fenómeno de la inmigración, y que contarán con la presencia de cuatro expertos de la Iglesia en España.
Zamora, 24/01/11. El salón de actos del Colegio Universitario de Zamora acogerá, del 26 al 28 de enero, las IX Jornadas Diocesanas, dedicadas este año a la inmigración, y que contarán, al igual que en las ediciones anteriores, con importantes expertos en la materia. Si en años anteriores se han abordado temas como la familia, la comunicación, la educación o la bioética, ahora es el turno para profundizar en los fenómenos migratorios, tan importantes en nuestra sociedad actual.
El miércoles 26 de enero vendrá a Zamora el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez González, que es también presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y un gran experto en el tema, y que pronunciará la ponencia inaugural: “Las migraciones en España hoy”, a las 20 horas.
Tras este primer acercamiento, el jueves 27 será el turno de Sergio Baciela Fernández, que desde su atalaya privilegiada (ya que es el responsable del Programa de Inmigrantes de Cáritas Española) expondrá los “Falsos estereotipos y su influencia en las tendencias legislativas sobre la inmigración”. Pronunciará su conferencia a las 11 horas, dirigida más a los sacerdotes y agentes de pastoral, y a las 20 horas para el público en general.
El viernes 28 el tema abordado será “La Iglesia y los colectivos de la movilidad humana en la era de la globalización”, ponencia a cargo de José Luis Pinilla Martín, SJ, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal, y de José Luis Lastra Palacios, coordinador de la Mesa diocesana de pastoral con inmigrantes de Burgos. También en una doble convocatoria, a las 11 y a las 20 horas.
Como ha señalado el obispo Gregorio Martínez Sacristán en su carta publicada en la hoja diocesana Iglesia en Zamora distribuida ayer en las parroquias, si bien las migraciones no son un fenómeno nuevo en la historia, “la novedad está en que nuestros pueblos y ciudades, que veían hasta hace poco cómo muchos de los suyos partían para otros lugares en búsqueda de mejores condiciones de vida, ahora son lugares de destino de personas que llegan anhelando alcanzar convenientes medios de vida, o sea, ya somos tierra de inmigración”.
De esta manera, afirma el prelado, “la inmigración se ha convertido en un signo distintivo de nuestro tiempo, lo cual resulta, a veces, problemático, ya que no sabemos bien cómo afrontarla o encauzarla”. Por eso, para la Iglesia católica “la inmigración constituye una llamada que le interpela, ocupa y preocupa”.
Monseñor Martínez Sacristán explica la razón que está detrás del tema de estas IX Jornadas “como una concreción del vigente objetivo de nuestra Iglesia diocesana: el ejercicio de la caridad; queremos abordar directamente el fenómeno de la inmigración”. Esta convocatoria formativa servirá de ayuda para “conocer más a fondo la inmigración, mirarla desde la perspectiva cristiana, y asumir la respuesta que la Iglesia está prestando y puede desarrollar para acercar y extender a nuestros hermanos inmigrantes el amor de Dios por cada persona, sin distinción de edad, lengua, raza o convicciones”.
PROGRAMA DE LAS JORNADAS
Lugar: Salón de Actos del Colegio Universitario (Zamora)
Miércoles 26 de enero - 20 h.
“Las migraciones en España hoy”
JOSÉ SÁNCHEZ GONZÁLEZ
Obispo de Sigüenza-Guadalajara. Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones
Jueves 27 de enero - 11 h. y 20 h.
“Falsos estereotipos y su influencia en las tendencias legislativas sobre la inmigración”
SERGIO BACIELA FERNÁNDEZ
Responsable del Programa de Inmigrantes de Cáritas Española
Viernes 28 de enero - 11 h. y 20 h.
“La Iglesia y los colectivos de la movilidad humana en la era de la globalización”
JOSÉ LUIS PINILLA MARTÍN, SJ
Secretario de la Comisión Episcopal de Migraciones
JOSÉ LUIS LASTRA PALACIOS
Coordinador de la Mesa diocesana de pastoral con inmigrantes de Burgos
jueves, 9 de diciembre de 2010
Los inmigrantes hispanos de Zamora celebran a la Virgen de Guadalupe

Zamora, 9/12/10. La Diócesis de Zamora se dispone a celebrar, el próximo domingo 12, la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, como fiesta de la comunidad hispana en Zamora. Según las estimaciones del programa de Inmigración de Caritas Diocesana, contamos con unos 3.000 hispanoamericanos, originarios de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Santo Domingo y otros países sudamericanos.
La fiesta consistirá en la celebración de la eucaristía, a las 20 horas en la iglesia parroquial de San Vicente de la capital. La celebración ha sido organizada por la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular. Es la segunda vez que se realiza, habiéndose empezado el año pasado, y después de haber celebrado también el día de la Virgen del Pilar este mismo año.
Una importante comunidad que, como todos los inmigrantes, experimenta las dificultades de la adaptación a la cultura y valores de una sociedad hermana pero distinta. Según indica el organizador de esta actividad, Javier Fresno, delegado diocesano de Religiosidad Popular, “ante una sociedad española que avanza hacia el laicismo, la comunidad hispana hunde sus raíces en un catolicismo profundo donde la fe sencilla y fervorosa, la familia, las manifestaciones públicas de piedad, todo eso, son parte de su vida diaria. Pero estos valores, llanos y hondos, corren también el riesgo de difuminarse en medio del secularismo dominante en occidente”.
La Iglesia española ha descubierto que la integración de los católicos extranjeros en las comunidades, especialmente hispanoamericanos, que desde su llegada son miembros de ellas de pleno derecho, supone un fortalecimiento y un enriquecimiento. Así lo han manifestado muchos obispos y documentos del episcopado español.
“Y no sólo por la juventud que suelen traer a unas comunidades generalmente en proceso de envejecimiento, sino por la hondura de su fe, por la riqueza y variedad de sus expresiones y tradiciones, el dinamismo que pueden aportar a nuestras celebraciones litúrgicas, a la catequesis, el apostolado y la acción social, etc.”, como recuerda Javier Fresno.
La celebración de la Virgen de Guadalupe, en el aniversario de su aparición, corresponde al deseo de honrar a la Madre común, invocada por toda la América Hispana. La Madre de Dios, apenas diez años después de la conquista de México, se hace presente al indio Juan Diego en el cerro Tepeyac, y en él a todos hijos del nuevo continente, para mostrar todo su “amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre”.
sábado, 9 de octubre de 2010
Los inmigrantes de Zamora celebran el Día de la Hispanidad con una eucaristía

Zamora, 9/10/10. Si el año pasado se convocó por primera vez como colectivo a los inmigrantes hispanos de la Diócesis en la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, ahora, como parte de su contribución a la integración de la comunidad inmigrante en Zamora, celebrará una eucaristía solemne el próximo martes 12 de octubre a las 20 horas en la iglesia parroquial de San Vicente, de la capital, para conmemorar, en la festividad de la Virgen del Pilar, un aniversario más del encuentro de dos mundos o, lo que es lo mismo, la llegada de Cristóbal Colón al continente americano y la consiguiente evangelización de esos pueblos.
Por eso, la Delegación Diocesana de Religiosidad Popular invita a los inmigrantes hispanoamericanos y a la sociedad en su conjunto a que se unan a dicha celebración eucarística. “En la misma podremos tender puentes de comunicación, basados en los principios cristianos y evangélicos, que promuevan una comunidad integrada y alejada de pensamientos nocivos para la vida colectiva, y favorezcan la sana convivencia desde una fe compartida”, explican sus organizadores. La eucaristía será presidida por Javier Fresno, delegado diocesano de Religiosidad Popular.
viernes, 5 de marzo de 2010
Zamora, lugar de acogida en tiempos de crisis

Este domingo la Iglesia española celebra el Día de Hispanoamérica. Con este motivo, el semanario de información religiosa Vida Nueva (nº 2697, 27/02-5/03/10) ha publicado un reportaje sobre la inmigración latinoamericana en Zamora, que reproducimos a continuación.
Zamora, lugar de acogida en tiempos de crisis
La Diócesis busca la integración plena de los inmigrantes latinoamericanos
Texto: América Juárez y Luis Santamaría
Fotos: Pablo R. Romo
En los últimos años, los movimientos migratorios en España se han desplazado de las principales ciudades receptoras a poblaciones del interior. Por ejemplo, Castilla y León registró el año pasado un crecimiento poblacional del 4%, proveniente de ciudadanos del este de Europa y de América Latina, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Aunque la provincia de Zamora presenta una regresión demográfica, ha ido repoblándose paulatinamente. En 2009 aumentó con 4.500 nuevos habitantes hasta llegar a un total de 195.665, de los cuales el 4,5% vive en el medio rural y es de origen extranjero. Tan sólo en Zamora capital, según datos del INE, se empadronaron 1.895 personas de origen latinoamericano, mayoritariamente de la República Dominicana, seguida de Ecuador, Brasil y Cuba. Algunos conocedores de esta realidad elevan la cifra hasta 3.000 en la provincia.
Siendo una provincia poco industrializada y con una población altamente envejecida, las principales demandas de trabajo para los inmigrantes latinoamericanos se concentran en el campo, el cuidado de ancianos y niños y las labores domésticas. Su crecimiento hizo que las distintas Administraciones públicas, sindicatos y ONGs crearan áreas o programas específicos para su atención integral, y poder formar así parte de una sociedad que estaba poco acostumbrada a recibir gente del extranjero, al contrario de lo cotidiano que se ha hecho en las grandes ciudades.
En Zamora, son contadas las instituciones asistenciales que con limitados recursos están apoyando a los inmigrantes latinoamericanos para poder hacer frente a una crisis económica severa. Cáritas Diocesana y Cruz Roja son, sin duda, las de mayor importancia en esta labor. Hace menos de una década el aumento de inmigrantes que desconocían el funcionamiento y organización de muchos aspectos en la zona promovió que en 2003 Cáritas creara el Programa de Inmigrantes para responder a esta demanda. El objetivo principal de esta área es “buscar la integración del inmigrante a todos los niveles, tanto laboral como educativo y social”, como afirma Beatriz Riesco, quien dirige dicho programa desde su creación.
Los principales servicios prestados en este Programa de Inmigrantes son el asesoramiento jurídico y el apoyo en trámites de documentación. Pero en los últimos años esta situación ha cambiado, tal como constata Riesco, pues hay que cubrir aspectos de primera necesidad como la alimentación o el pago de facturas: “la inmensa mayoría de la gente que llega aquí está en el desempleo, hay gente que está cobrando prestaciones o subsidios y otras a las que ya se les está terminando y eso es lo que más preocupa, gente que ya se había asentado aquí, que tienen su proyecto de vida aquí, y ahora ya no vive una situación de integración sino una situación económica difícil”. La organización, en estos momentos, trabaja en coordinación con casi todos los programas con los que cuenta: Atención Primaria, Acogida, Empleo y Formación… así como también con las parroquias e instituciones no eclesiales.
Reagrupación familiar
Las recientes políticas del Gobierno español para hacer frente a la crisis se vuelven contradictorias con las políticas de integración del inmigrante, según critican algunas instituciones como Cáritas. Un ejemplo es la nueva Ley de Extranjería referente a la reagrupación familiar. Para la joven responsable del Programa de Inmigración se trata de “un retroceso si se estaba apostando por la integración. No puede ser que pongamos trabas a algo tan importante como la familia, a la que los latinoamericanos consideran fundamental. Con esto les limitamos sus derechos afectivos, y eso limita también nuestro trabajo en la integración”. Además, señala que “no se puede abrir y cerrar las fronteras solamente cuando necesitamos personas que vengan a trabajar, porque esas personas traen consigo un proyecto de vida y eso es lo que hay que entender”. En Cáritas consideran que hace falta mucho para que los extranjeros puedan integrarse en la sociedad zamorana, y para ello hay que sensibilizar a unos y otros.
Para que haya una mayor sensibilización no es tan necesaria la creación de políticas de integración como una labor desde las bases, como los colegios, según manifiesta Enrique Baz, técnico titular del Centro de Información para Trabajadores del Extranjero (CITE) de Comisiones Obreras de Castilla y León. El CITE, a raíz de la crisis, ha visto elevadas de un 30% a un 80% las solicitudes de información en materia de subsidios y prestaciones. Casi la mayoría de los inmigrantes que llegan a Zamora han buscado en dependencias como Cáritas, Cruz Roja o el CITE algún tipo de apoyo para lograr integrarse en la sociedad que les acoge. Sin embargo, el drama que se vive actualmente pone al descubierto cómo se tambalea la ya lograda integración de muchos latinoamericanos por la falta de empleo.
La acogida por parte de la Iglesia en Zamora no es sólo asistencial. Se van dando pequeños pasos, que consisten sobre todo en la integración normal en las parroquias, con la participación normal e incluso la asunción de responsabilidades. Como el caso de María García, natural de la República Dominicana, que forma parte del equipo diocesano de Celebrantes de la Palabra. Mientras ha trabajado atendiendo a un matrimonio anciano en la localidad de Valdeperdices, ha servido a su comunidad dirigiendo las celebraciones dominicales en espera de presbítero.
Catolicismo profundo
Pero el gran paso diocesano tuvo lugar el pasado 12 de diciembre, cuando se celebró en la Catedral, por primera vez, la Fiesta de los Hispanos, organizada conjuntamente por las Delegaciones Diocesanas de Religiosidad Popular y Liturgia. Según señaló el sacerdote Javier Fresno, delegado diocesano de Religiosidad Popular, “ante una sociedad española que avanza hacia el laicismo, la comunidad hispana hunde sus raíces en un catolicismo profundo donde la fe sencilla y fervorosa, la familia, las manifestaciones públicas de piedad, todo eso, son parte de su vida diaria. Pero estos valores, llanos y hondos, corren también el riesgo de difuminarse en medio del secularismo dominante en occidente”. En la celebración, el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, llamó a “erradicar el racismo, que todavía sigue vigente”.
Un desafío al que habrá que hacer frente en los próximos años. La religiosidad latinoamericana tiene sus peculiaridades, que la Iglesia católica tendrá que asumir. Ahí están algunos grupos evangélicos de corte pentecostal, como las Asambleas de Dios, que están haciendo su labor misionera con los hispanos que llegan a Zamora. La Diócesis ya se ha planteado seriamente una atención que vaya más allá del asistencialismo, con personas con las que compartimos algo tan importante como la fe en Jesucristo, en una larga tradición que, hace ya mucho tiempo, llevamos allí.
Luchando por un proyecto de vida
La familia ecuatoriana Ramos Rezavala llegó en 2002 a la capital zamorana y que actualmente se resiste a abandonarla, pues han forjado su proyecto de vida aquí. Wendy Rezavala llegó porque a su esposo Stanlin le ofrecieron trabajo en Zamora. Vinieron con su hija Nataly, de apenas 6 años, y luego su hermana Fany, que tuvo a sus dos hijos en Zamora, y a la que, al enviudar, la Parroquia de Cristo Rey la apoyó moral y económicamente. Wendy recuerda cómo tuvo que luchar para integrarse en una sociedad reservada, pero que vio en ella sus ganas de trabajar, y eso bastó para que paulatinamente fueran acogidos. Hoy considera que su hija y sus sobrinos están prácticamente integrados en la cultura española. Las hermanas Rezavala se encuentran en el paro actualmente, Fany ha optado por estudiar y está tramitando su nacionalidad española. Ambas deben pagar la hipoteca de su casa y mantienen la esperanza de que pasen estos tiempos de crisis.
Oscar Alegre, originario del Perú, obtuvo una de las últimas residencias de trabajo temporal que se dieron en Zamora, por ser veterinario. Fue Cáritas Diocesana de Zamora quien le recomendó homologar sus estudios para poder acceder a otras ofertas de empleo en caso de que se terminara su contrato con la empresa que le ofreció trabajo.
Audrie Sevilla, venezolana con dos hijos, vive una realidad más dura. Desde su llegada a Zamora tuvo que vivir en un hostal por la falta de papeles para alquilar un piso. La posibilidad de un contrato en un restaurante de la capital se esfumó cuando presentó sus papeles en la Subdelegación del Gobierno con un día de retraso. Llego hace más de tres años, y aunque ahora ya puede arreglar su documentación por el tiempo de residencia, no consigue una oferta de empleo. Su parroquia y Cáritas le han ofrecido apoyo de alimentación, pero no han podido conseguirle un puesto de trabajo. La opción de regresar a su país es inminente aunque se resiste a volver a una tierra que considera vive una realidad dictatorial con el gobierno encabezado por Chávez.
sábado, 16 de enero de 2010
La Diócesis celebra el domingo 17 el Día de las Migraciones

La Diócesis de Zamora se une mañana, domingo 17 de enero, a toda la Iglesia universal para celebrar la Jornada Mundial de las Migraciones. Desde Cáritas Diocesana se ha preparado un día que este año tiene por lema “Hoy acogemos, mañana compartimos”.
Zamora, 16/01/10. Cáritas Diocesana es el organismo eclesial que ha asumido la preparación y animación de la Jornada Mundial de las Migraciones en Zamora. Con este motivo, se ha dirigido a todas las parroquias de la Diócesis para enviarles material con el que sensibilizar a los fieles católicos en torno al creciente fenómeno de la inmigración entre nosotros.
Según explica el Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana, Antonio Jesús Martín, “queremos iniciar este año haciendo presente en nuestras comunidades cristianas la realidad de la inmigración. La Conferencia Episcopal celebra el domingo 17 de enero el día de las migraciones, y desde Cáritas Diocesana de Zamora nos sumamos a esta campaña de sensibilización, conocimiento de la realidad y oración”.
Las parroquias de la Diócesis de Zamora exhibirán un cartel, distribuido por el organismo que lleva este tema en la Conferencia Episcopal Española, en el que puede leerse el lema de la jornada: “Hoy acogemos, mañana compartimos”. Además, se ha distribuido material para que los sacerdotes puedan aludir al fenómeno de la inmigración en la liturgia del domingo. Se trata de una campaña de sensibilización, no de colecta.
“Se nos invita a acoger a los inmigrantes como hermanos nuestros, con la misma dignidad de hijos de Dios, y en muchos casos como hermanos que compartimos la misma fe”, señala el responsable de Cáritas Diocesana. Y recuerda a los católicos que “acoger al necesitado y al inmigrante es una exigencia de nuestra fe y un enriquecimiento personal y comunitario”.
