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domingo, 27 de diciembre de 2009

El tiempo es relación


PEPITA CORDOVILLA

En estos días recibimos y entregamos deseos de un Feliz Año, lleno de vida, de felicidad. Tenemos más consciencia del tiempo que se nos ofrece: todo un año para estrenar. Un año donde se nos ofrece la posibilidad de realizar día a día el sentido que cada uno hemos dado a nuestra vida. El tiempo es un don gratuito y cada uno nos construimos en él minuto a minuto, opción tras opción. El tiempo nos ofrece posibilidades sin fin, pero hay que cogerlas al vuelo, porque el tiempo corre. Por eso la relación con el tiempo es un desafío que crea tensión. Es más fácil dejarse llevar por los acontecimientos y huir de los desafíos del tiempo. Hay quienes «pierden el tiempo» no se sabe bien dónde y cómo, se sienten perdidos, el propio yo está disperso, confuso, busca siempre experiencias nuevas, porque en el fondo todo es banal y fragmentado. Hay quienes huyen del propio tiempo llenándolo de actividades, sintiéndose importantes por la cantidad de trabajos realizados. Hay quienes ansían parar el tiempo y vivir en perenne juventud idolatrando el momento presente y así se pierde el precioso ritmo natural de la vida, de las estaciones, de la edad que avanza. Incluso hay quien huye del tiempo bloqueando el pasado sin abrirse nunca a la novedad y a la esperanza de lo que viene.

Los creyentes hemos recibido una buena noticia: «Dios nos da su tiempo» –dice Benedicto XVI– Nosotros tenemos siempre poco tiempo y sin embargo Dios tiene tiempo para nosotros. Y el tiempo divino es un tiempo de venida, de encarnación, de encuentro. El tiempo de Dios es la eternidad del amor y de la relación. El hombre, imagen de Dios, tiene la extraordinaria libertad de poder regalar su propio tiempo como signo de su amor por el otro. Es el sentido cristiano, porque es Dios quien ha marcado los ritmos del tiempo.

Por eso el nuevo año, nuestro tiempo, no es una sucesión de horas para llenar, sino un don ofrecido a cada viviente y, por lo tanto lleno de responsabilidad. Don ofrecido para ser entregado: el tiempo nos abre al encuentro con el otro. El tiempo es un espacio común. Podemos decir que el tiempo nace del amor. Amar a una persona es tener tiempo para ella, esperarla y acoger el don de su tiempo, o compartir con ella el propio tiempo como don totalmente personal. El tiempo pasa, pero el amor permanece, llena de sentido la vida y cada uno de nuestros gestos, por pequeños que sean, y la colma de significado verdadero. Decir a alguien «te amo» es como decirle «tú no morirás jamás». Es esa palabra que tiene sabor de eternidad, principalmente cuando se trata de la fidelidad de una vida.

La Opinión-El Correo de Zamora, 27/12/09.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Saber esperar conectados


PEPITA CORDOVILLA

Hay dos aspectos de nuestra vida que tienen mucho que ver con el Adviento. Por un lado vivimos en un tiempo deseoso de esperanza. Una esperanza que la expresamos continuamente, casi está de moda. No sé si porque lo creemos o simplemente porque deseamos que así sea. «Nosotros podemos», «es posible», «llegará», estos y otros slogans animan los proyectos hoy de la humanidad y los nuestros propios. Incluso en la escuela hay una «pedagogía de la esperanza»: educar es confiar en el desarrollo de la persona, es hacer posible que el niño adquiera unas competencias que le van a servir para vivir plenamente. Es largo el camino, pero llegará.

Otra característica de nuestra época es la conectividad. Internet ha abierto la ventana de las «redes sociales» y no sabemos todavía adónde nos llevará. Pero nos hemos puesto a camino, nadie quiere quedar fuera. Y ya se vislumbra la revolución social que significa. Pasamos de la Web.1 a la Web.2, pasamos de la información pasiva a la participación. Las redes sociales son lugar de encuentro, de intercambio, de interacción. Vivimos conectados, los jóvenes ya no imaginan un mundo sin comunidad en la red: los blogs, wikis…, Las redes sociales tienen millones de participantes activos que envían, corrigen y elaboran información. Son un sistema abierto y constructivo que está elaborando una inteligencia colectiva. La información mueve Internet, junto con los deseos de interacción social que tienen hoy las personas. Se entra en ellas porque se desea compartir intereses, necesidades y muchas veces romper el aislamiento que impone nuestra sociedad. La red es un lugar de encuentro. No es sólo un cambio de método, hay un cambio de actitud. ¿Será una reconfiguración social?

Desde este punto me conecto con el Adviento. ¿Tenemos los cristianos esta fuerte esperanza que otro mundo es posible? ¿Nos paramos en las críticas, lamentaciones? ¿O estamos todos los creyentes en una conexión 2.0, por decirlo con términos del día a día? No podemos más lamentarnos de lo mal que va el mundo, de los pocos fieles que quedan. Saber esperar es una característica de la persona adulta. Tenemos que esperar trabajando, ponernos en camino, revitalizar nuestra fe común, vivir conectados y hacer de la participación, el intercambio de la semilla del bien un germen de transformación, una fuerza de interacción social, una vida nueva en construcción. Nuestra fuerza es saber la buena noticia: es tiempo de luz nueva, por eso cantamos: «De luz nueva se viste la tierra, porque el sol del cielo ha venido. El Amor hizo nuevas las cosas, en la Virgen su Luz ha encendido».

La Opinión-El Correo de Zamora, 29/11/09.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Fiesta de Todos los Santos


PEPITA CORDOVILLA

Hemos llegado a un fin de semana esperado durante el año: puente, fiesta y encuentros familiares. La ocasión es porque celebramos una doble fiesta: Todos los Santos y el Día de los Difuntos. A estos dos días precede, como en toda fiesta que se precie, la vigilia. Esta vigilia en pocos años ha tomado la plaza pública y hoy casi parece natural comprarse un disfraz o una careta y «celebrar Halloween». No es solo una noche, sino varios días donde los niños y jóvenes se preparan y organizan para pasarlo bien. Una fiesta de disfraces, pero ¿se queda solo en diversión? ¿O los juegos de los niños van creando ideas y convicciones sobre la vida? Son disfraces macabros, terroríficos e incluso sangrientos. El miedo es una oportunidad para la diversión. La muerte es presentada en un ambiente de superstición y terror.

Sin embargo la cultura consumista que vivimos aprovecha despiadadamente cualquier ocasión para vender y ganar. La televisión estos días solo nos muestra tiendas que han agotado sus disfraces. Es el consumo del terror.

¿Podemos parar Halloween? Tal vez no, pero si podemos hacer que recupere el sentido cristiano perdido. Tiene sus orígenes en una fiesta celta, a la vida, al año nuevo, al fin de las cosechas y al retorno de sus muertos a la casa de los vivos que fue cristianizada cuando los propios celtas encontraron la luz de Cristo y la llamaron «All hallow's eve» (Víspera de Todos los Santos). Hoy vuelve a ser despojada del sentido cristiano porque este es un sentido que en nuestra sociedad escasea o está vacío; la fe cristiana es una fe que no conecta con las convicciones con las que la mayoría de los bautizados orientan su vida. La moda se impone y desde los juegos de los niños corremos el peligro de olvidar una fiesta cristiana tan querida.

En la Fiesta de todos los Santos celebramos a todos los bautizados que han sido fieles a su fe, aunque no estén públicamente en los altares. Todos tenemos muchas personas que han sido modelo de fe para nosotros porque son verdaderos seguidores de Cristo. El día de los difuntos nos acercamos más a los nuestros, es un día de encuentro familiar alrededor de sus tumbas, recordando que ellos nos acompañan y siguen viviendo porque son amados por Dios personalmente. Este es el sentido cristiano de estos días.

Vamos a reunirnos para comer los buñuelos y los «huesos de los santos» y a celebrar la Eucaristía porque, nos dice el Santo Padre, «al rezar por los muertos, la Iglesia contempla sobre todo el misterio de la resurrección de Cristo que por su cruz nos da la Vida eterna».

La Opinión-El Correo de Zamora, 1/11/09.

domingo, 4 de octubre de 2009

África, madre de todos los pueblos


PEPITA CORDOVILLA

Hoy, 4 de octubre, Benedicto XVI abre en Roma la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, que concluirá el día 25. Su tema: La Iglesia en África al servicio de la reconciliación y la paz.

Es estos días los científicos continúan reconstruyendo el álbum de nuestros antepasados y colocan a ‘Ardi’ hace 4,4, millones de años en Etiopía. Un nuevo paso para la humanidad. África puede ser llamada la ‘madre de todos los pueblos’. Sin embargo es el continente más pobre, una de las zonas de la tierra que más sufre el hambre, la guerra, las tensiones tribales, la inestabilidad política, la violación de los derechos humanos. De África solo oímos hablar cuando llegan (o cuando no consiguen llegar) unas decenas de ellos a nuestra costas buscando realizar el sueño de la paz y el progreso

Pero África es también una tierra llena de vitalidad, de riquezas naturales, de valores humanos y de fe. Desde la I Asamblea Especial para África (Sínodo de los Obispos) los católicos han pasado de 102 millones a 165. La comprensión de la Iglesia como ‘Familia de Dios’ ha multiplicado las comunidades cristianas haciendo crecer no solo el número, sino también la calidad. Comunidades que mantienen a la Iglesia siempre al lado del pueblo, corriendo sus mismos riesgos y los peligros de la guerra. Su labor no es política, aunque a veces ha servido de intermediaria en los conflictos, sino de anuncio y trabajo concreto de reconciliación y de paz. Los grupos cristianos de Justicia y Paz que existen en todas las comunidades tienen la misión de defender a los pobres y las víctimas de la guerra, pero sobre todo devolverles la fe en la vida. La presencia de tantos misioneros que en todo momento están entre la gente compartiendo su vida y luchando por que mejoren sus condiciones, a riesgo tantas veces de perder la propia es una riqueza en la Iglesia africana.

Este II Sínodo es una gran ocasión de escuchar la voz África. ‘Sínodo’ significa ‘caminar juntos’. África es una señal de esperanza para toda la Iglesia. ¿Qué se puede esperar de este Sínodo? El Arzobispo de Durban, Wilfrid Fox Napier, espera que se lance un desafío a los economistas, que se vea qué hacer con tantas víctimas del sida y que haya un mayor empeño en la educación. El Sínodo espera dar una contribución en la búsqueda de la armonía entre economía y humanismo, profundizando en la idea de una familia que se reconcilia, en la cual se comparten los bienes y se alcanza la paz. Es más, lo que alcanza una familia puede llegar a ser una propuesta para todas las naciones. Si África alcanza la paz será un gran paso para toda la humanidad.

La Opinión-El Correo de Zamora, 4/10/09.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Nació para hacer el bien (Padre Usera, 1810-2010)


PEPITA CORDOVILLA

Todas las religiones hablan del amor, pero solo los cristianos afirmamos que «Dios es amor», y que el amor por la humanidad ha llevado a Dios a hacerse hombre. Jesucristo es el amor de Dios encarnado, es la expresión suprema del amor de Dios por la humanidad. El amor de Jesús no es abstracto, vago, sino concreto, sensible y lleno de calor humano, rico de relaciones y con el sabor de lo cotidiano. Jesús, que «pasó haciendo el bien», dejó a sus discípulos un único mandamiento: ¡Amaos!

Esta es la verdad que el P. Jerónimo Usera descubrió y eligió como lema de su vida: «Decir la verdad y hacer el bien». Nació en Madrid, fue monje cisterciense, párroco en Sanabria, primer misionero de Fernando Poo, misionero en las Antillas… Durante toda su vida tocó con la mano las necesidades de los hombres y se dedicó a levantar a las personas de su pobreza, ya fuese material, cultural o espiritual. Pasó, como Jesús, haciendo el bien. Por eso al despedirse de esta tierra los cubanos, bella pero sencillamente, dijeron de él en el Diario de La Habana, «nunca llamó a sus puertas una necesidad que no fuese al instante socorrida».

Hoy, toda la familia Amor de Dios celebra con gozo el bicentenario de su nacimiento por haber sido fiel a su misión: nació para hacer el bien y vivió dedicado siempre a los demás, especialmente los pobres, los esclavos, los campesinos, los pequeños de la sociedad, los niños necesitados de cultura, la mujer marginada y sin trabajo. Para todos ellos realizó acciones concretas, inició instituciones que continúan hasta hoy. Su motor fue al amor, la verdad de su vida, el amor a Dios y a los hombres. Fruto de este amor es el sueño que le lleva a alargar su acción más allá de su misma persona y buscar personas generosas que quieran trabajar por los demás solo por amor. Zamora es la cuna de este sueño. Prepara en Toro «maestras piadosas e instruidas para educar a las niñas pobres de Las Antillas». Y así nacen las Hermanas del Amor de Dios, prolongación de su pensamiento, de su espiritualidad y su pasión por los hombres.

El 15 de septiembre de 2009, en Toro, se inicia un año de acción de gracias por este hombre que supo vivir haciendo el bien, que nos dejó un legado: amar, especialmente a los pobres de pan, de cultura, de reconocimiento de su dignidad y también a los pobres de Dios y de valores humanos. Gracias, Jerónimo Usera, por tu vida.

La Opinión-El Correo de Zamora, 13/09/09.