viernes, 12 de octubre de 2012

Obispo de Zamora: “Sentid el gozo del don de la fe”


Crónica de la eucaristía de inauguración diocesana del Año de la Fe en la Catedral de Zamora.

Zamora, 12/10/12. La Diócesis de Zamora ha inaugurado esta tarde en la Catedral el Año de la Fe, en una eucaristía presidida por su obispo, Gregorio Martínez Sacristán, concelebrada por un más de un centenar de sacerdotes y con una notable asistencia de fieles y religiosos que llenaban el primer templo diocesano.

Pasaban unos minutos de las 18 horas cuando el obispo, acompañado por los vicarios, canónigos, arciprestes, rector del Seminario y delegados diocesanos, precedidos todos ellos por la cruz procesional, llegaron hasta la entrada de la Catedral, sin franquear las puertas, para el rito inicial de la Misa, un saludo litúrgico especial en un día tan solemne.

Monseñor Martínez Sacristán comenzó la oración diciendo: “un día después de la inauguración universal, en Roma, por el Santo Padre, del Año de la Fe, nos encontramos, Señor Jesús, a  las puertas de esta Catedral, que simboliza a la Iglesia de Dios que peregrina en Zamora”.

Y añadió que el sentido que tenía franquear la puerta era entrar en Cristo y llegar hasta su corazón “unidos a los pobres y necesitados, a los que sufren, a los enfermos, a los abandonados, a los marginados, a los encarcelados, a los hermanos perseguidos por tu causa, a los que han perdido la vida o se la han arrancado, a los que dudan o han abandonado la fe”.

La procesión se dirigió después hasta el presbiterio del templo, donde continuó la celebración, y en el acto penitencial el obispo pidió perdón especialmente por los pecados cometidos contra la fe. En la liturgia de la Palabra se leyó un fragmento del profeta Jeremías que dice: “Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza”, y cuyo eco se cantó en el salmo responsorial. La segunda lectura, del apóstol San Pedro, recordó que la meta de la fe es la salvación. Por último, en el evangelio se leyó el relato de la curación por parte de Jesús del ciego de nacimiento.

Disfrutar juntos de lo que somos

El obispo comenzó su homilía afirmando que “el Señor se ha acercado a nosotros con su palabra para decirnos que es dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor”. Refiriéndose al evangelio, señaló que “el ciego es imagen del paso de la ‘no fe’ a decir ‘creo’, y adorarlo. Es el ‘creo, Señor’ que está en lo más profundo de cada uno de nosotros, hecho a lo largo de la vida, lo que nos mantiene a nosotros como un árbol frondoso: la fe, el gran don que a veces no valoramos suficientemente por haberla tenido desde la más tierna infancia”.

La Iglesia de Zamora se reúne en comunión con la Iglesia universal, explicó el prelado, para inaugurar este Año de la Fe al que nos ha convocado el Papa. “Esto es un gesto de fe misma, el vernos reunidos, y es un acto de comunión. Vamos a disfrutar con lo que somos, y vamos a disfrutarlo juntos, en comunión con los pastores: con el sucesor de Pedro, con el obispo y con los sacerdotes”.

Y continuó diciendo: “sentid en primer lugar la invitación de vuestro obispo no a grandes cosas, sino a que sintáis el gozo del don de la fe durante este año, lo que querrá decir que podemos superar esa sensación de cansancio, de pesimismo, de hablar siempre de cosas sin solución, de vivir como amargados… No, ¡rompamos los barrotes de la jaula! Hablemos, sintamos y vivamos con la fe”.

“La alegría de la fe tiene que llevarnos a anunciar esa fe”, señaló D. Gregorio, e invitó a todos los católicos a señalar a los demás “la puerta abierta. Porque hay mucha gente que quiere entrar y no sabe o no puede o no se atreve. Entrará si nosotros somos capaces de abrir la puerta de la fe, ese signo que hemos expresado esta tarde entrando por la puerta santa de nuestra iglesia catedral”.

¿Y cómo señalar la puerta abierta?, se preguntó, y contestó seguidamente: “siendo nosotros creyentes, y viviéndolo y asumiéndolo con toda naturalidad y frescura. Si eso supone contraste con lo que se vive en la sociedad, tenemos que ser fuertes y valientes para estar firmes en la fe, como hemos cantado. Esta insistencia en el ser de la fe nos llevará a ser anunciadores de la fe. Dejando a Dios que se adueñe de nosotros y moldee nuestra existencia, nuestras palabras y nuestras intenciones”.

“Así no tendremos vergüenza para comunicar nuestra fe”, dijo el obispo. “Hagamos todos un esfuerzo de catequización de nuestro pueblo. Todos: sacerdotes y laicos. Sin importarnos quién es quién, cuántos responden ni cómo responden. Esparzamos la simiente. Él hará crecer lo que las manos humildes de los creyentes hayan depositado en los surcos de la vida”.

Además, recalcó la importancia de la oración: “que sea éste un AF donde se ore, en los espacios habituales y en los que se han creado para este acontecimiento. Que la gente nos vea rezar, que sientan que entre nosotros hay Alguien que no se ve pero que mueve nuestra existencia de verdad, y por el que somos lo que somos y hacemos lo que hacemos”.

Y terminó encomendando a la Virgen la Iglesia diocesana, con todas sus situaciones, “y para que todo sirva para gloria de Dios y alabanza de Jesucristo, haciéndole un hueco en nuestra vida, para nuestra redención y salvación”.

Solemne profesión de fe

Tras la homilía, el obispo invitó a los presentes “a profesar la fe y renovar vuestra entrega al Señor Jesucristo” de una forma especial en “esta oportunidad de gracia y renovación espiritual que la Iglesia nos ofrece durante este Año de la Fe”.

14 vigilias de oración para profundizar en la fe


Tras la inauguración del Año de la Fe, la primera actividad que se lleva a cabo en Zamora es el inicio de una serie de vigilias de oración mensuales en el Convento de Santa Clara.

Zamora, 12/10/12. En el marco del Año de la Fe, que se inaugura hoy solemnemente en la Diócesis de Zamora tras el inicio a nivel universal con la celebración presidida por Benedicto XVI en Roma, mañana comenzará en Zamora una nueva iniciativa de oración que forma parte de la programación diocesana de actividades para el Año de la Fe.

Los segundos sábados de mes tendrán lugar unas vigilias de oración en torno al Credo. La primera será mañana, sábado 13 de octubre, a las 20,30 horas en el Convento de Santa Clara (c/Miguel de Unamuno). Han sido las monjas clarisas las impulsoras de esta idea, desde su identidad de religiosas contemplativas, y se ha asumido como una actividad del Año de la Fe por parte de la Diócesis.

Según explican las mismas religiosas clarisas, su objetivo es sencillo: “ayudarnos a profundizar y vivir mejor nuestra fe”, en la línea de lo que pretende el Año de la Fe. Estas vigilias pretenden ofrecer a todos los creyentes “la posibilidad de fortalecer nuestra fe a través de la oración”, pues como dice el Youcat (Catecismo Joven de la Iglesia Católica), “la fe aumenta si escuchamos con más atención la voz de Dios y mediante la oración estamos en un intercambio vivo con él”.

Así, a lo largo de este Año de la Fe se celebrarán 14 vigilias, una cada mes (el segundo sábado de cada mes a las 20,30 horas). Estas Vigilias versarán sobre los artículos del Credo. Esta comunidad religiosa ofrece, además, desde hace 36 años, su iglesia abierta por las tardes con exposición mayor del Santísimo Sacramento, así como la posibilidad de celebrar cada día la hora litúrgica de Vísperas a las 19 horas.

miércoles, 10 de octubre de 2012

La Diócesis inaugura el Año de la Fe con una Misa en la Catedral


El obispo de Zamora presidirá la eucaristía de inicio del curso pastoral el próximo viernes 12 a las 18 horas en la Catedral. Con esta celebración se inaugurará de forma solemne el Año de la Fe que ha convocado Benedicto XVI para toda la Iglesia y que concluirá en noviembre de 2013.

Zamora, 10/10/12. El próximo viernes 12 de octubre tendrá lugar en la Catedral de Zamora a las 18 horas la eucaristía solemne con la que se inaugurará el curso pastoral 2012/13 y se iniciará a nivel diocesano el Año de la Fe. Si la jornada previa está previsto que Benedicto XVI haga lo propio en Roma, abriendo a nivel universal el Año de la Fe, el día 12 será la Diócesis de Zamora, encabezada por el obispo Gregorio Martínez Sacristán, la que comience este acontecimiento eclesial.

Convocatoria diocesana

Tradicionalmente la inauguración del curso pastoral en la Diócesis de Zamora se celebra el día 5 de octubre, festividad de San Atilano, primer obispo y patrono de la Iglesia local. Sin embargo, este año se ha trasladado esta Misa a la semana posterior, para hacer coincidir el inicio del curso pastoral con el Año de la Fe.

En su carta de convocatoria a los sacerdotes, consagrados y laicos de la Diócesis, monseñor Martínez Sacristán invita “a todos los fieles católicos de la Diócesis de Zamora a participar personalmente en dicha celebración con la que iniciaremos eclesial, solemne y festivamente el Año de la Fe”, y los alienta “a hacer el esfuerzo necesario para acudir a esta relevante y significativa convocatoria diocesana”, haciéndose “presentes gozosa y masivamente en esta Misa”.

Por ello, el obispo ha pedido a los sacerdotes que inviten a los fieles en las parroquias, que “motiven y promuevan la participación de todos los cristianos en esta Misa con la que nuestra comunidad diocesana de Zamora se adentrará en este año de gracia en que procuraremos redescubrir nuestra fe y nos sentiremos llamados a comunicarla”.

El prelado no olvida a las monjas de clausura, al dirigirse también a ellas con estas palabras: “quisiera que las religiosas de vida contemplativa, llamadas por su vocación a permanecer en su clausura, os unáis en oración a esta Eucaristía, de modo que en vuestras comunidades os dediquéis, coincidiendo con dicha celebración, a la plegaria por los frutos abundantes del Año de la Fe en toda la Iglesia y en nuestra Diócesis”.

El Año de la Fe

El jueves 11 de octubre se cumplen 50 años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, y 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Ambas efemérides han movido al papa Benedicto XVI a convocar el “Año de la Fe” para toda la Iglesia. Como explica en su carta apostólica Porta fidei (la puerta de la fe), este año comenzará mañana, 11 de octubre, y concluirá el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey.

Los objetivos del Año de la Fe los concretaba Benedicto XVI precisamente al anunciarlo: “será un momento de gracia y de compromiso por una conversión a Dios más plena, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo”.

Convocatorias en Zamora

En la Diócesis de Zamora tendrán lugar muy diversas actividades en torno al Año de la Fe, tal como se ha hecho público en la programación pastoral diocesana. Además de lo que preparen las parroquias, comunidades religiosas, movimientos laicales y otras instituciones católicas, la Diócesis ha marcado varios acentos en actividades ordinarias o extraordinarias para celebrar este Año de la Fe

Además de la solemne celebración de apertura (el próximo viernes 12) y la de clausura “con renovación de la fe” (el 24 de noviembre de 2013), que serán los puntos de arranque y cierre del acontecimiento, el obispo escribirá una Carta pastoral durante este año. Además, la formación permanente del clero (que realizan en los arciprestazgos con periodicidad mensual los sacerdotes y otras personas que colaboran en la pastoral), versará sobre el Concilio Vaticano II y el Catecismo, los dos eventos que se recuerdan.

Está prevista una edición de la vida de los santos zamoranos, así como una exposición temporal sobre la fe en el nuevo Museo Diocesano. En cuanto a la formación, las Lecciones de Teología, organizadas por el Centro Teológico Diocesano “San Ildefonso”, y que comenzarán el próximo mes de noviembre, abordarán de forma sistemática los principales documentos del Concilio Vaticano II.

Como el acento de la pastoral diocesana para el curso 2012/13 está puesto en la adolescencia, se hará un hincapié especial en esta edad, con una reunión del obispo con los directores y responsables de pastoral de los colegios católicos, y con sendos encuentros de jóvenes y adolescentes. Además, habrá una jornada para profesores de Religión y catequistas sobre el Catecismo de la Iglesia Católica.

En la programación del Año de la Fe también se incluyen las catequesis cuaresmales que impartirá el obispo, con su correspondiente celebración penitencial, y las vigilias de oración que tendrán lugar cada mes en el Convento de Santa Clara, en torno al Credo. Además, habrá dos grandes peregrinaciones diocesanas: a Roma el próximo mes de junio, y a Lourdes, con los enfermos, en julio.

domingo, 7 de octubre de 2012

Fallece Nazario Diego, capellán emérito de las Marinas


Zamora, 7/10/12. Ayer, sábado 6 de octubre, falleció en Zamora el sacerdote diocesano Nazario Diego Iglesias, a los 78 años de edad y 52 de ministerio. Su cadáver se vela en el Tanatorio “La Soledad” de la capital, y la Misa de funeral se celebrará mañana, lunes 8, a las 11 horas en la parroquia de San Ildefonso.

Nazario Diego nació en Torregamones en 1934, y fue ordenado presbítero en 1960. Su primer destino pastoral fueron las parroquias de Pino del Oro y Bermillo de Alba, donde estuvo 8 años, hasta que fue destinado a Casaseca de las Chanas como cura ecónomo. En 1973 fue nombrado asesor religioso de la Delegación Provincial de Auxilio Social, y en 1980 se le encargó la parroquia de Arcenillas durante unos meses.

Entre 1980 y 1983 realizó estudios en la Escuela-Taller de Restauración del dominico P. Aguilar en Madrid, y a su vuelta fue nombrado capellán del Convento de Santa Marina de Zamora en 1984. Por entonces se hizo cargo también del Estudio Taller Diocesano de Restauración. A partir de 1988 fue administrador parroquial de Casaseca y Villanueva de Campeán, y en 1992, de Cabañas de Sayago.

Su último destino pastoral, que simultaneó con la capellanía de las religiosas Marinas, fue la parroquia de Carrascal, que rigió entre 1993 y 2001. En 2010 pasó a ser capellán emérito del Convento de Santa Marina.

Descanse en paz. Descanse en Dios.

Nuevos nombramientos pastorales en Aliste-Alba


El obispo de Zamora ha nombrado a Fernando Ruiz y Luis Santamaría encargados de las parroquias de Villalcampo y Carbajosa (el primero), y Villaflor y Villanueva de los Corchos (el segundo).

Zamora, 7/10/12. El obispo diocesano de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, acaba de hacer públicos los siguientes nombramientos parroquiales correspondientes al arciprestazgo de Aliste-Alba, tras la jubilación del sacerdote Nemesio Casado García (Villalube, 1936).

- Fernando Ruiz González (Toro, 1959), nuevo cura encargado de las parroquias de Villalcampo y Carbajosa. Continúa como párroco de Fonfría y encargado de Bermillo de Alba, El Castillo de Alba, Cerezal de Aliste, Pino del Oro, Vide de Alba y Videmala.

- Luis Santamaría del Río (Zamora, 1982), nuevo cura encargado de las parroquias de Villaflor y Villanueva de los Corchos. Continúa como párroco de Muelas del Pan y encargado de Almaraz de Duero, Almendra, El Campillo, Ricobayo, Valdeperdices y Villaseco del Pan.

Ambos sacerdotes se incorporarán a sus nuevas parroquias el próximo sábado 13 de octubre presidiendo la eucaristía.


miércoles, 3 de octubre de 2012

La Residencia de Fermoselle cumple 25 años


Este viernes a las 13 horas el obispo presidirá la eucaristía en la Residencia de Ancianos de Fermoselle para dar gracias por las bodas de plata de este centro de Cáritas Diocesana.

Zamora, 3/10/12. El próximo viernes 5 de octubre, en el marco de la visita pastoral al arciprestazgo de Sayago, el obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, presidirá la eucaristía en la Residencia de Ancianos “Conchita Regojo” de Fermoselle a las 13 horas, con motivo del XXV aniversario de este centro de Cáritas Diocesana.

La residencia, inaugurada en octubre de 1987, cuenta desde sus inicios con la presencia de una comunidad religiosa: las Misioneras de la Inmaculada Concepción, que ahora son 5. Actualmente residen allí 129 mayores, distribuidos en los dos edificios que forman el complejo asistencial, y el equipo de trabajadores asciende a más de 50 personas, incluyendo personal sanitario, gerocultores, cocina, mantenimiento y limpieza. La capellanía la lleva el párroco de Fermoselle, Isaac Prieto.

La importancia de un cuidado integral

El director de la residencia, Rubén Valle, explica que “las residencias de Cáritas son obra social, no tienen ánimo de lucro”. Y aunque ésta es una diferencia, no es la más importante: “las residencias de Cáritas y las dirigidas por instituciones religiosas cuidan el factor humano, la dimensión espiritual y el trato cercano y familiar que proporciona a los mayores, una estancia cálida, cercana y familiar, en la que se presta una atención integral e individualizada”.

La población mayor necesita estar activa, señala Valle, “muy atendida en sus interminables horas de ocio y desocupación. Les embarga el sentimiento de que no sirven para nada y ya no son necesarios, y a veces ellos mismos se ven como cargas para los suyos. En ocasiones padecen sufrimientos y dolores físicos que les deprimen  y postran, convirtiendo su vida en un lamento continuo”. Por ello, considera que “el seguimiento psicológico por profesionales se hace cada vez más necesario”.

¿Y mirando al futuro? El director, nombrado recientemente para este puesto, lo tiene claro: “nuestro pensar en meta de futuro es que a pesar del incremento de personas de edad avanzada, con deterioro físico y mental, sigamos teniendo ánimo para acompañarlos y dignificar su vida, dando testimonio de que los que vivimos con ellos, recibimos mucho más de lo que damos”.
                               
Reseña histórica

En 1986, Mª Celi Jiménez, superiora provincial de las Misioneras de la Inmaculada Concepción, se puso en contacto con el entonces obispo de Zamora, Eduardo Poveda Rodríguez, comunicándole la disponibilidad de hermanas para atender residencias de mayores y la pastoral rural en la Diócesis. Él las derivó a Domingo Dacosta y Benito Peláez, director de Cáritas y vicario, respectivamente. Ellos les ofrecieron hacerse cargo de la Residencia de Fermoselle, y la congregación aceptó esta misión para colaborar en la solución de un problema tan acuciante como era la atención a los ancianos del medio rural.
  
El edificio no había sido construido para residencia, así que en mayo de 1987 comenzaron las visitas para ver qué adaptaciones eran necesarias para un mejor servicio a los mayores. La limpieza y acomodación de las dependencias se realizó con personas voluntarias de Fermoselle y un grupo de jóvenes del colegio que las religiosas tenían en Zaragoza.

El 14 de septiembre de 1987 ingresaron los primeros 25 ancianos y el 29 de octubre del mismo año se hizo la inauguración oficial, a la que asistieron, además del obispo, el párroco y Antonio Regojo y su esposa Ester, el presidente de la Junta de Castilla y León y otras autoridades provinciales. Fue todo un acontecimiento en Fermoselle, al que acudió todo el pueblo, además de varios autobuses desplazados desde Zamora capital y provincia.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Ricardo Blázquez: “vayamos a los documentos del Concilio Vaticano II con esperanza”


Hoy se ha inaugurado en Zamora el curso de la formación permanente del clero. Tras el rezo de la Hora Intermedia, el arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, dio una conferencia sobre el L Aniversario del Concilio Vaticano II, llamando a leer y trabajar sus documentos “no con euforia, sino con esperanza, en un momento en el que nuestra esperanza está siendo probada”.

Zamora, 27/09/12. Esta mañana ha tenido lugar en el salón de actos del Seminario San Atilano de Zamora la inauguración del curso 2012/13 de la Formación Permanente del Clero. Como viene siendo habitual, se adelanta unos días al inicio del Curso Pastoral diocesano, y es la primera gran reunión de todos los sacerdotes de la Diócesis de Zamora.

En esta ocasión el encargado de abrir el curso ha sido Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, que ha pronunciado una conferencia sobre el Concilio Vaticano II, con motivo del quincuagésimo aniversario de la apertura de este importante acontecimiento eclesial.

Tras la presentación y el agradecimiento por parte del obispo de Zamora, Gregorio Martínez Sacristán, el arzobispo de Valladolid comenzó dirigiéndose a los sacerdotes presentes con “afecto y gratitud por vuestro servicio pastoral y vuestra dedicación”, que “junto con muchas  cosas positivas, también trae consigo bastantes sufrimientos pastorales”.

Memoria histórica y gratitud

“El 11 de octubre es un día memorable para la Iglesia contemporánea por diversos factores. Es un día que debemos recordar con gratitud ante Dios”, afirmó monseñor Blázquez, que continuó diciendo: “para ese día Juan XXIII fijó la apertura solemne del Concilio. Y también Juan Pablo II eligió ese día para presentar el Catecismo de la Iglesia Católica en 1992”. Por último, añadió el ponente, “el 11 de octubre comenzará el Año de la Fe convocado por Benedicto XVI”.

El contexto en el que ha sido convocado este Año de la Fe “podemos llamarlo, en algunas latitudes con más gravedad que en otras, de crisis de fe”. Junto con la convocatoria del Sínodo de los obispos que trabajará el tema de la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, se trata de “efemérides que reclaman toda nuestra atención”.

Y el prelado se preguntó: “¿cómo afrontar el legado del Concilio Vaticano II, 50 años después?”. Recordó la importancia de los diversos documentos emanados de la asamblea conciliar, comenzando por la constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen gentium, y poniendo algunos acentos en los decretos más destacados: sacerdocio, vida consagrada, laicado, ecumenismo, etc.

Ricardo Blázquez señaló la importancia del Sínodo celebrado en 1985 como “el ejercicio de una responsabilidad”, al revisar la recepción y aplicación de los principios conciliares, con un documento final que suponía un relanzamiento del Concilio. Otro momento importante fue el libro-entrevista del cardenal Joseph Ratzinger y Vittorio Messori Informe sobre la fe, pulsando la actualidad de la Iglesia.

El sínodo de 1985 “proporcionó las tres claves de lectura de los documentos del Concilio: la Iglesia como misterio (pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, templo del Espíritu), la Iglesia como comunión y la Iglesia como misión”. A la luz de este sínodo, ¿cómo leer hoy el Concilio Vaticano II? Debe ser, como señalan los Papas, “la brújula de la Iglesia para nuestro tiempo”.

Claves de lectura: confianza y lealtad

La primera clave que ofreció el arzobispo de Valladolid fue: “vayamos a los documentos del Concilio con confianza. A veces ha habido disgustos, malestar… A veces hemos cargado sobre el Concilio cosas que no le corresponden, y que se deben a nuestro pecado. Tampoco podemos pensar que está superado y que no vale la pena acudir a él”. Y recordó el libro del Apocalipsis: “vayamos a los documentos del Concilio con la confianza de encontrar también mucho de lo que el Espíritu dice a nuestras Iglesias”.

Por eso, “además de leerlo con una hermenéutica correcta, tenemos que verlo con una perspectiva creyente”. Y añadió: “nos encontramos en una situación de mayor serenidad para leer los documentos del Concilio, estamos menos inquietos. Espero que no corresponda a una actitud de tirar la toalla, creo que no. Desde una situación eclesial más tranquila y serena, releamos los textos”.

Estamos en un momento en el que “somos conscientes de la debilidad de nuestras Iglesias, somos débiles y no estamos boyantes, así que necesitamos más la ayuda del Señor”. Desde aquí, afirmó el ponente, “hay que hacer una lectura del Concilio de otra manera, una lectura leal y detenida de los textos. Cuando digo leal quiero decir: leamos todo, no hagamos selecciones arbitrarias, no vayamos con prejuicios infundados”.

Leerlos en su espíritu

“Hay textos a los que tenemos que ir a ellos una y otra vez, y estos documentos son dignos de ser leídos por todos”, señaló Ricardo Blázquez. Y continuó diciendo que “hay que leerlos en el espíritu que los anima; por ello hay que leer los discursos de los Papas en los momentos de apertura y de clausura de las sesiones, o en la promulgación de los documentos”. Estas palabras de los Papas transmiten un espíritu concreto, que es necesario conocer.

Hay que recordar también cuáles fueron los objetivos del Concilio, y que ya aparecen en las primeras palabras del primer documento aprobado, la constitución Sacrosanctum concilium: “la renovación de la vida cristiana, el aumento de la fidelidad, la reforma de las instituciones sometidas a cambio histórico, etc.”. De hecho, no había problemas graves o degradación y relajación serias en la vida de la Iglesia, ni herejías que hicieran necesaria la convocación de un concilio como había sido costumbre en la historia.

“La reforma litúrgica fue lo más llamativo de la reforma conciliar”, reconoció Ricardo Blázquez, y sobre todo en la eucaristía. Pero hay que “excluir la pretensión de que el Concilio fuera un comienzo absoluto”. Es un Concilio en la continuidad de la Iglesia (“la Iglesia no comenzó en 1962”, dijo el ponente). Ni ha introducido la ruina, ni nos ha abierto a un mundo totalmente nuevo que nos aleja de lo anterior. “De la Iglesia no nos gusta todo, pero es nuestra familia”, señaló.

Releer el Concilio con esperanza, no con euforia

Fue ciertamente un Concilio de reforma, muy importante en la historia de la Iglesia, “y nos cuesta trabajo digerirlo”. Forma parte de nuestra historia: “¿qué sería de nuestra Iglesia sin el Concilio?”. Fue convocado según el designio del Señor en el momento en el que lo necesitábamos.

Todos los documentos conciliares fueron aprobados por un 98,5 % de media de los asistentes, cuando eran 2.500 obispos. No puede hacerse, entonces, una lectura de enfrentamiento de dos posturas encontradas en el Concilio. “En el Concilio se dio el consenso eclesial, nadie puede decir que allí pasaran la apisonadora”, afirmó el ponente.

En aquel momento “se respiró en general un clima de euforia eclesial, una esperanza entusiasta”, aunque para algunos fuera de inquietud y de aprensión. Sin embargo, hoy necesitamos “releerlos no con euforia, sino con esperanza, en un momento en el que nuestra esperanza está siendo probada”. También tenemos que tener la capacidad de “rehacernos de los fracasos, personales o apostólicos”.

Novedad de Gaudium et spes

La constitución pastoral Gaudium et spes, explicó monseñor Blázquez, “es un ‘novum’ en la historia de la Iglesia, porque tiene como destinatarios no sólo a los católicos, sino también a todos los hombres de buena voluntad, por lo que la hermenéutica de este documento es diferente a la de Lumen gentium. No sólo procede a la luz de la revelación, sino que escucha también las voces presentes, los signos de los tiempos. Y estos signos también son movedizos”.

El arzobispo de Valladolid también comentó los otros documentos conciliares más importantes, y llamó a los sacerdotes zamoranos a “tomar en serio la formación permanente de este curso, centrado en el Concilio Vaticano II, para que esto ayude a nuestro trabajo apostólico”.