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lunes, 21 de diciembre de 2009

El pesebre y la cruz


CRITERIOS

Muchas veces oiremos estos días a un Niño que, cuando le preguntamos cantando de quién es, nos responde: “Soy amor en el pesebre y sufrimiento en la cruz”. El villancico refleja de forma popular una verdad central de la fe cristiana: tan abajo ha llegado Dios por amor a los hombres, que ha nacido como el más miserable de nosotros. Y lo que empezó en el lugar donde come el ganado, terminará en el patíbulo de la condena a los proscritos, para llegar así a la glorificación. A ese extremo ha llegado la misericordia entrañable de Dios. Tanto ha amado Dios al mundo. Pero este mundo a veces rechaza a Dios, y bajo el peso del pecado vuelve la cabeza al ver al Crucificado, porque no quiere ponerse frente al que interpela nuestra vida. ¡Cuánto amor de verdad clavado en un madero, y qué pobreza de corazón la del espectador! La polémica en torno a los crucifijos, además de otras muchas implicaciones, ha de servirnos a los creyentes, al menos, para hacer dos cosas. La primera: preguntarnos qué responsabilidad (o culpa) podemos tener en esa reacción que algunos han llamado “cristofobia”. ¿No tendrán algunos razones fundadas para asociar la cruz con el odio y la violencia? La segunda: tomar conciencia de que, si arrancan los símbolos del cristianismo, a nosotros nos toca una parte mayor de testimonio. Como ha dicho ya algún obispo español, debemos ser “crucifijos vivientes”. Una y otra son buenos deberes para estos días. Y que, al poner el belén o al contemplarlo, y al felicitar a nuestra gente esta fiesta, lo hagamos conscientes de ser testigos del que nació en el pesebre y murió en la cruz. El misterio de la Navidad nos empuja a encarnarnos más en este mundo.

Iglesia en Zamora nº 87 (20/12/09).

miércoles, 28 de octubre de 2009

Manifestaciones


“Criterios”

Siempre hay algunas personas –gracias a Dios– que, en el ejercicio de la libertad, dicen en voz alta lo que dicta su conciencia rectamente formada. Hace unos días, un político socialista lo hacía mostrando su indignación ante el aborto, que situaba en el marco de una cultura de la muerte donde claman al cielo situaciones como “los inmigrantes que mueren en pateras tratando de llegar a España, los hambrientos, los niños esclavos, la eutanasia o las personas que mueren por enfermedades superadas por la ciencia”. El pasado 17 de octubre las calles de Madrid se llenaron de miles de ciudadanos que, en un ambiente familiar y festivo, llamaron a defender la vida humana ante el proyecto de una nueva ley del aborto que quiere dar al asesinato de inocentes la categoría de derecho. Por la vida, la mujer y la maternidad, porque cada vida importa. En esos días hubo otras concentraciones en las que han tenido una participación importante organizaciones eclesiales. Una, la convocada para “celebrar” el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Otra, para protestar por el proyecto de una nueva Ley de Extranjería que recorta los derechos de la población inmigrante en nuestro país. En esta encrucijada histórica, en un momento decisivo para defender la dignidad de la vida humana –de toda vida humana–, los creyentes estamos llamados a luchar por el hombre, creado y amado por Dios, salvado por Cristo, destinado a la eternidad. Es la hora de la valentía, de apostar por el auténtico desarrollo humano y de luchar por un mundo mejor. No son palabras vacías, sino cargadas de sentido y, por qué no, también de riesgo. Para la Iglesia. Para nosotros, cristianos. La hora del testimonio de la fe… ¿la hora del martirio?

Iglesia en Zamora nº 83, 25/10/09.

domingo, 11 de octubre de 2009

Ha vuelto la hoja diocesana "Iglesia en Zamora"


Hoy, 11 de octubre de 2009, todas las parroquias de la Diócesis de Zamora vuelven a poner a disposición de todo el mundo la hoja diocesana Iglesia en Zamora. 8.000 ejemplares han sido distribuidos para informar sobre la actualidad de la Iglesia católica en esta tierra. Saldrá quincenalmente, y animamos a su lectura. Además, será colgada en la página web del Obispado. Ya puedes descargar y leer la primera aquí.

Y qué mejor presentación que el artículo que abre la sección “Criterios”, en la que se introduce la hoja, su intención y su misión.

COMO DECÍAMOS AYER…

El 15 de diciembre de 2006 salió el último ejemplar de Iglesia en Zamora... hasta hoy. Y tras un espacio de casi tres años nos encontramos con nuestra vieja y nueva hoja diocesana en las manos. La Iglesia de Cristo que peregrina por estas tierras es un organismo con mucha vida, y por eso la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, en una nueva etapa, afronta con ilusión el reto de plasmar sobre el papel una realidad rica y plural. Laicos y sacerdotes, consagrados en la calle y en el claustro, cofradías y asociaciones, construimos día a día esta familia de creyentes que estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe en esta sociedad. Como el mismo Jesús nos lo indicó, “sagaces como serpientes, y sencillos como palomas”. A lo largo y ancho de estas páginas, y fieles a nuestra cita quincenal, presentaremos las actividades y convocatorias de nuestra Diócesis, siguiendo la tarea que nos dejaron los anteriores responsables de esta publicación. Al finalizar su trabajo, dejaron escrito en este mismo lugar: “Otros continuarán el camino emprendido. Al menos lo deseamos”. Esa ruta se reinicia hoy, con un mismo formato, y con el deseo de que éste sea un medio de todos y para todos. Porque la Iglesia está llamada a ser una familia universal, y abiertos a nuestro mundo queremos decir alto y claro que el encuentro con Dios llena de sentido nuestras vidas y es la salvación para todo el mundo. Porque, no lo olvidemos: como decía san Pablo, “no nos anunciamos a nosotros mismos”. Tres años después, cogemos el anillo del vientre del pez, dispuestos a continuar fieles a nuestra misión. Perdonad los errores, y sentid Iglesia en Zamora como algo vuestro.